7 de febrero de 2011

Reencontrando al Che Guevara con el Software Libre

El pasado jueves en la noche, el programa La Hojilla expresó una serie de ideas que causaron mucha indignación entre quienes apoyamos la independencia tecnológica, generándose una fuerte y justificada protesta de muchos de quienes estamos en el movimiento del Software Libre y el Conocimiento Libre. Mariángela Petrizzo escribió una interesante respuesta sobre el tema.

En resumen, Mario Silva y Jorge Amorín aseguraron que, para ellos, no hay nada de malo en usar Windows, siempre que sea en favor de la revolución.  Indicaron que las tecnologías son neutras y que les parecía absurdo decir que Windows es capitalista. Tal vez lo más lamentable fue usar al guerrillero heroico Ernesto Che Guevara para justificar el uso de Windows, diciendo que él se habría visto obligado a usar armas de fabricación estadounidense en su lucha contra el Imperialismo, y que por esa misma razón nosotros podemos hacer lo mismo con Windows.

Por supuesto que, a pesar de su predilección por los fusiles Kalashnikov resistentes a todo tipo de condiciones climatológicas, el Che Guevara tuvo que usar armas del Imperio en diferentes momentos de su lucha revolucionaria. Hubiera sido absurdo que un movimiento guerrillero, con recursos limitadísimos y teniendo que enfrentar a ejércitos mucho más poderosos, rechazara utilizar cualquier instrumento que le ayudara a mantenerse en pie contra el Imperio más temible de la historia.

Lo que creo que jamás hubiera hecho el Che es aparecer en la televisión cubana promoviendo o justificando el uso de cualquier producto estadounidense, en particular si Cuba produjera ese mismo producto o una versión de mejor calidad. 

El Che conocía la gran influencia que él tenía en el pueblo cubano, y usaba inteligentemente los medios de comunicación para promover aquellas cosas necesarias para el socialismo, entre ellas el trabajo voluntario. Cuando aparecía en algún lugar de Cuba para promoverlo, de seguro se formaba una auténtica fiesta de voluntariado laboral que dejaba marcados a los niños y jóvenes de aquellos días, que todavía hablan orgullosos de esas experiencias. Hoy, más de 40 años después, nos siguen impactando las fotos y videos del Che echándole pichón junto a la gente por horas, sembrando, cosechando, construyendo, trabajando en textileras, haciendo trabajo duro.

He allí la molestia de muchos de nosotros al respecto. El Estado venezolano está haciendo grandísimos esfuerzos para lograr su independencia tecnológica, y uno de los primeros pasos los dio en diciembre de 2004, cuando el Presidente Chávez, tras lograr sacar adelante el país del paro y sabotaje petrolero de 2002-2003, firmó un decreto presidencial ordenando que la plataforma tecnológica del Estado sea migrada a Software Libre, por razones estratégicas y de seguridad. Decisión que también ha sido imitada por Rafael Correa, Evo Morales y Vladimir Putin, entre muchos otros presidentes y líderes del mundo.

De allí que decir que "usar Windows no es malo" es falso si estamos trabajando para el Estado. El decirlo viola un decreto presidencial, establecido porque al Presidente Hugo Chávez y a todos nosotros nos interesa sobremanera que estemos protegidos contra intentos de sabotaje. Estos sabotajes tecnológicos no son inventos de películas de ciencia ficción; todos sabemos hoy cómo EEUU e Israel crearon un virus informático que causó daños gravísimos a las centrales nucleares de Irán, ataques que han sido reconocidos por el propio presidente iraní Mahmud Ahmadineyad.

Pero la decisión del Presidente Chávez ha encontrado muchísima resistencia en todo el Estado, y constantemente es ignorada e irrespetada. A veces hay justificaciones válidas, pero en muchos casos la finalidad es mantener jugosos contratos con empresas transnacionales, que cobran cientos de miles de dólares al año a entes como Pdvsa o Cantv, para renovar licencias de software propietario. Estas transnacionales no dudan en pagar jugosas comisiones a funcionarios públicos para que éstos continúen renovando contratos y burlándose del decreto presidencial. Lamentablemente, muchos de estos adecos con boínas rojas ahora podrán decir sarcásticamente que seguirán renovando las compras de software propietario en sus entes del Estado, porque en un programa de VTV se dijo -con o sin intención- que usar Windows no es malo.

Canaima y el trabajo voluntario

Esa afirmación, y la lamentable analogía con el Che Guevara, también afecta el trabajo voluntario de muchos camaradas revolucionarios venezolanos. Las computadorcitas Canaima que entregamos a niñas y niños de nuestras escuelas primarias, vienen de Portugal completamente en blanco, sin ningún contenido ni sistema operativo. Y muchas personas no saben ("shhh, secreto") que aquí en Venezuela un grupo de personas de CANTV realizan los fines de semana trabajo voluntario instalándoles a las computadorcitas el software libre necesario para que las y los niños puedan usarlas.

“Nada se compara a esto. Hay que vivir la experiencia de ver a los niños parados, casi desde que amaneció, incluso a los que se durmieron con el uniforme para estar aquí tempranito. Verlos irse con una sonrisa a sus casas, emocionados, llevándose su Canaimita en la mano bien vale el fin de semana”, dijo Miguel Villegas, uno de los cientos de trabajadores de Cantv que se dedican sábados y domingos a instalar software libre en las pequeñas computadoras, como voluntarios del Proyecto Canaima Educativo.

Este software libre que voluntarias y voluntarios le instalan a las Canaimitas, es diseñado y planificado en Venezuela. El Ministerio de Educación hace los contenidos, mientras que trabajadores y trabajadoras del CNTI y otros entes del Estado le incorporaron un montón de componentes. Además, muchas voluntarias y voluntarios participan en ese proyecto Canaima, y lo hacen de gratis apoyando causas importantísimas. Por ejemplo, un colectivo llamado "Mundo Accesible" trabaja en Canaima de forma voluntaria para incorporarle software libre que permite a personas con discapacidad visual y motora el uso del computador.

Pero Canaima no fue hecho desde cero. Se hizo a partir de un software libre llamado Debian GNU/Linux, creado en su mayor parte por voluntarias y voluntarios de muchas partes del mundo, que trabajan desde comienzos de los noventa reaccionando en contra de la privatización del conocimiento. Privatización que hoy nos afecta en casi todos los ámbitos de la vida, como lo denuncia el documental "Comprar, tirar, comprar: la obsolescencia programada", que explica las artimañas usadas por las transnacionales para convertirnos en consumistas tecnológicos.

Además de Canaima, es mucho lo que se ha logrado con el Software Libre en Venezuela. Muchas personas trabajan en una especie de cybercafés estatales conocidos como "Infocentros", donde las personas pueden usar computadores con software libre de forma gratuita. Allí las comunidades reciben cursos, se capacitan y se integran de forma voluntaria, incluso creando brigadas comunicacionales. Son más de 700 infocentros en todo el país, y más de un millón de personas, muchos de ellos adultos mayores, han aprendido a usar un computador con software libre gracias a estos trabajadores y trabajadoras. Su trabajo ha sido tan espectacular, que la Unesco los premió recientemente.

Estemos claros en algo:  Es verdad que todos hemos usado Windows alguna vez en la vida, y es absurdo calificar a alguien de "escuálido" por usar Windows o Blackberries. Pero por otro lado, el papel de nuestros medios de comunicación revolucionarios no debería ser el de estimular directa o indirectamente el uso de tecnologías y productos construidos bajo un modelo capitalista, en particular si ya existe un reemplazo creado en nuestro país bajo un modelo realmente socialista, y que para colmo casi no se publicita en nuestros propios medios.

El promover Blackberries en VTV -en particular a personas que no lo necesitan, pero que hacen grandes esfuerzos para comprarlos por mantener un estatus social o estar a la moda- sin duda que está fuera de toda lógica. Ya escribimos un artículo al respecto, lo mejor argumentado que se pudo.

Alguien podría decir que en VTV sí se habla bastante de Canaima y de los Infocentros, pero lo cierto es que rara vez se habla de lo vital que es el Software Libre en ellos, del enorme ahorro, de las muchas cosas que sí se pueden hacer con software libre y que no se podrían hacer con Windows. Esto se debe a que los entes de Ministerio de Ciencia y Tecnología que participan en el proyecto Canaima (Cantv y el CNTI) tiene prohibido dar declaraciones en torno a las computadoras Canaimita; en diciembre se estableció que el único vocero autorizado es el Ministerio de Educación. Esto impide que el CNTI y Cantv den detalles del trabajo técnico y político en Software Libre, o del voluntariado que realizan para llevar adelante el proyecto.

Lamentablemente, hoy día no tenemos a un Ernesto Che Guevara que visite a estas trabajadoras y trabajadores voluntarios y anónimos, que se ponga a trabajar junto a ellos, que les haga ver cuánto se valora el sacrificio que ellas y ellos hacen luchando por una causa justa, y que estimule a la aparición de más personas que, desde los rincones tecnológicos, luchen por un mundo distinto. Las estrellas de la revolución -el pueblo venezolano- siguen trabajando muchas veces con las uñas, sin recursos, de forma voluntaria, sin que ninguna cámara los reseñe y sin que ningún Che Guevara aparezca a darles ánimos ni a trabajar junto a ellos. Chávez hace lo que puede, pero él está casi solo.

El mensaje "no hay nada de malo en usar Windows", así se haya dicho por desconocimiento o sin intención, hace que muchos camaradas sientan que se está echando a la basura todo el trabajo duro que hacen para que el software libre sea más fácil de usar, para que Canaima tenga todo lo que una persona necesita para su trabajo diario, para que nuestras niñas y niños puedan usarlas para ser mejores, y para que un millón de personas hayan aprendido a usar un computador sin que eso signifique que sean esclavos de una marca.

El mensaje "no hay nada de malo en usar Windows" es equivalente a que el Che Guevara, en vez de aparecerse en las textileras cubanas para apoyar a sus trabajadores y hacer voluntariado junto a ellos, apareciera en la televisión cubana presumiendo de que se compró una camisa nueva cuando viajó a Nueva York para hablar en la ONU. Y no habría nada de malo en que él se compre una camisa allá; lo malo estaría en enaltecer esa camisa, denigrando sin querer a quienes trabajaban duro en Cuba produciendo textiles.


Hubiera querido que un programa de televisión de VTV explicara alguna vez el problema de las relaciones de producción en empresas tecnológicas de la nueva era, como Microsoft, Google o Facebook. Que se dijera cómo decenas de miles de trabajadores son explotados y se les han robado su plusvalía para formar en menos de 30 años a tres de los hombres con más dinero en el mundo: Bill Gates, Steve Ballmer y Paul Allen, quienes juntos han acumulado 81 mil millones de dólares de capital. Que se dijera cómo, mientras ellos privatizaban el acceso al conocimiento y promovían a través del ALCA y otros tratados supranacionales un sistema de patentes que aumentara más sus ganancias a costa de los países pobres, al mismo tiempo otro grupo de personas ideaban el software libre, en el cual la meta ya no era la acumulación de capital, sino un sistema de producción basado en el trabajo colectivo, que crea conocimiento disponible para todas y todos.

Sobre Microsoft escribimos un artículo hace un par de meses, hablando de cómo ellos aprovechan para generar publicidad por emplazamiento en VTV, que pareciera pasar desapercibida.

Estoy seguro de que el Che Guevara estaría orgullosísimo del software libre producido en las fábricas de su pueblo. Lo mostraría en la televisión, y presumiría de que es inmune a los virus de computadora. Iría un fin de semana a Cantv y pasaría una tarde junto a las y los voluntarios, revisando los contenidos escolares, instalando software libre a las Canaimitas, y luego entregándoselas a los niños. Le a diría todo el mundo que, al contrario de Windows, Canaima viene con todos los programas incluidos: suite de oficina, navegadores web, editores de sonido, video e imágenes; suite de animación 3D, juegos y miles de aplicaciones incluidas. ¡Hasta tiene programas para hacer juegos! 

Seguro estoy de que el Che se sentaría orgulloso con las personas que trabajan creando o mejorando Software Libre. Tal vez él mismo aprendería a usarlo y se iría algún día a un Infocentro a trabajar, junto a sus facilitadores y facilitadoras, en enseñar a personas de todas las edades a usar un computador. Estimularía a que las universidades revolucionarias formen más personas capacitadas para crear software libre que solvente las necesidades de su pueblo. Nos hablaría de las relaciones de producción tras el software libre, y nos instaría a no dejarnos enamorar por las empresas capitalistas que buscan talentos jóvenes para crear productos que le generen más ganancias a unos pocos. 

Ojalá que este error comunicacional que afecta enormemente a quienes trabajan en defensa de las tecnologías libres sea corregido de alguna forma, sea en VTV o en cualquier otro espacio de la revoluciòn. Ojalá VTV pueda instalar Software Libre en los computadores de sus periodistas algún día, y deje de hacerle tanta publicidad por emplazamiento a Microsoft. Y ojalá el Che Guevara nunca deje de caminar entre nosotros, ni de inspirar las luchas que hacemos por nuestro pueblo.
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