8 de diciembre de 2018

¿Votar o no en las elecciones de los concejos municipales de este domingo?

Sobre las elecciones de concejos municipales (concejales) que se efectuarán este domingo en Venezuela, un par de reflexiones para las y los amigos de izquierda y revolucionarios:

🔔 Muchas amigas y amigos me han dicho que personas del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) que son muy trabajadoras en su comunidad, en el consejo comunal, en el CLAP, etc., se postularon a concejales. De verdad, no pierdan la oportunidad de votar por ellas. ¡Vayan y apóyenlas, y animen a otros a hacerlo! Es el tipo de personas que se necesitan en el partido (no soy del PSUV, pero le deseo lo mejor).

🔔 También sé de otros camaradas que están más desanimados, porque conocen a las personas del PSUV que se lanzaron en su municipio y no les gustan por una variedad de motivos. En ese caso, les sugiero ver los candidatos que postula el partido Patria Para Todos (PPT), partido que forma parte del Gran Polo Patriótico (GPP) y que en esta ocasión decidió lanzar candidatos propios (el Partido Comunista de Venezuela -PCV-, los Tupamaros y demás partidos del GPP sí se unieron en llave con el PSUV). Por ejemplo, en el municipio Libertador el camarada Eduardo Samán está en la tarjeta del PPT. Me parece una gran opción. Recuerden que el voto cruzado también es válido.

🔔 Si desean ver la oferta electoral en su municipio o parroquia, vean acá: http://www.cne.gob.ve/DivulgacionConcejales2018/

🔔 Por último, sé que hay muchas personas que han revisado la oferta electoral y no les agrada ningún candidato, por lo que decidieron no votar. En ese caso, respeto su decisión, y espero que las autoridades locales o regionales del PSUV y el GPP sepan hacer la lectura y el análisis correspondiente.

🔔 Lo que sí les pido a todos, es que MEDITEN el voto. No actúen por arrechera o rabia por la situación que vivimos hoy; analicen por quién están votando, pregunten, averigüen, recuerden que los concejales son las personas que toman decisiones en pro o en contra del alcalde, y eso afecta directamente los siguientes 4 años de gestión municipal; habrá muchas cosas que se podrán hacer en tu municipio (o no) dependiendo de quienes sean electos como concejales.

🔔 Todos hubiéramos querido ver a los candidatos a concejales junto a nosotros enfrentando la guerra económica, reclamando en los locales, ayudando a resolver problemas, en vez de hacer la misma campaña farandulera de siempre. Es una crítica que se les hacen en muchos lugares, y que espero se la tomen en cuenta.

7 de diciembre de 2018

¿Cómo pueden los pensionados transformar el aguinaldo en Petros a bolívares soberanos?


El Presidente venezolano, Nicolás Maduro, informó el pasado 29 de noviembre que se otorgará un tercer mes de aguinaldos (como se denominan a las utilidades decembrinas en Venezuela) a las personas que reciben pensiones del Seguro Social (IVSS).

Este mes de aguinaldos se otorgará en Petros a través del sistema del Carnet de la Patria, con el fin de ahorrarlos en dicha criptomoneda, pero los pensionados también tienen la opción de canjearlos en bolívares y depositarlos en su cuenta.

Para hacerlo, puedes seguir los siguientes pasos (agradecimientos a @lmartino76 por las capturas):

  • Hacer click en el botón "Ver Ahorro" en la sección "Ahorro en Petro".

  • Hacer click en "Detalles" (los 3 guiones rojos horizontales a la derecha) 

  • Moverse hacia abajo y, al llegar al final, hacer click en "Redención anticipada"

  •  Luego, colocar el código que recibirás en tu teléfono celular
  •  Una vez haya introducido el código enviado a su teléfono celular, verá en pantalla la confirmación de que la redención anticipada se ejecutó correctamente. Pocos minutos después, aparecerá en el monedero.

  • En el monedero, el monto aparecerá como un depósito llamado "Redención anticipada ahorro en Petro". Ya en ese momento podrá hacer la transferencia al banco.

2 de diciembre de 2018

Crisis económica en Venezuela, con 2019 a punto de empezar

El pasado jueves 29 de noviembre, el Presidente venezolano Nicolás Maduro realizó una serie de anuncios en el marco de su Plan de Recuperación Económica y la crisis en Venezuela. Sin ser economista ni experto en la materia, sino simplemente un venezolano más, quiero dejar mi opinión al respecto.

Mi propósito al sentarme a escribir este artículo, es tratar de explicar nuestra situación como venezolanos a personas que no sean de este país. A diferencia de las enormes mayorías de articulistas y blogueros venezolanos que uno suele encontrar, yo no estoy en contra del gobierno nacional, ni voy a plantear un melodrama de cómo Venezuela "está siendo arrasada por el castrocomunismo", y cómo se requiere con urgencia una "intervención militar"  y un "cambio de gobierno".

Tampoco encontrarás acá un artículo que defiende a ultranza al gobierno venezolano ni repetirá acríticamente su posición. El gobierno venezolano ha cometido errores, en algunos casos muy graves. Pero aún así creo que tenemos que apoyarlo, señalando aquellos errores y problemas que tenga con el fin de que los corrija.

Opino que el gobierno venezolano está dividido entre aquellos funcionarios que luchan por rescatar a Venezuela de la crisis en la que se vive y enrumbar el país al fin de la pobreza y la desigualdad (lo que muchos llaman "el legado de Chávez"), y otros funcionarios que sólo buscan el enriquecimiento personal y el robo de dinero del Estado para sus propios fines personales, aunque para esto se disfrazan de "chavistas". Discernir cuáles funcionarios están de un bando y cuales están del otro es un asunto muy delicado y personal, y un juego de poderes aún más audaz que cualquier temporada de Game of Thrones. Sólo con el tiempo se sabrá la verdad. En medio de esto, una serie de potencias esperan con ansias el desenlace de los resultados para ver si así logran apoderarse del país y sus recursos. Ni hablar de la oposición y la fauna política venezolana, tan variopinta y dispersa que por sí sola abarcaría un libro completo.

Este es un manifiesto que intenta resumen el porqué de mis razones. Es algo, hasta cierto punto personal, que necesito escribir para contextualizar y recordarme a mí mismo por qué estoy aquí, y por qué voy a seguir aquí.

Contexto general


Venezuela es un país lleno de recursos naturales, que cuenta con una situación geopolítica privilegiada que lo hace ser una nación muy deseada por las grandes potencias.

Desde 1999 se instaló en el país un gobierno de izquierda que intenta tomar sus propias decisiones al margen de los deseos de estas superpotencias, lo que ha traído consecuencias:
  • Un golpe de estado en abril de 2002
  • Un paro petrolero de más de 60 días en diciembre de ese año
  • Una serie de protestas violentas de diferente género que han ocurrido en 2004, 2007 y años posteriores
Venezuela, por ser un país petrolero, ha desarrollado desde hace décadas un empresariado muy diferente al que suele verse en países como Argentina, Brasil o Uruguay; mientras que allí suelen verse empresarios del sector secundario de la economía (capaces de transformar diferentes materias primas en productos terminados), Venezuela se ha caracterizado por un tener un empresariado del sector terciario cuyo principal interés es la importación de bienes para su reventa a la población, en particular a las capas medias, que ha tenido buenos ingresos producto de la renta petrolera.

Por otro lado, es importante recordar que en 2012 el entonces Presidente Hugo Chávez enfermó de forma terminal para morir en marzo de 2013. Esto causó una especie de acuerdo en buena parte de la oposición y el empresariado venezolano, convencidos de que era el momento de sacar de una vez al gobierno de Nicolás Maduro, sucesor de Chávez elegido en elecciones en abril de 2013. De allí que se han vivido protestas muy violentas (llamadas localmente "guarimbas") en los años 2014 y 2017, que han dejado decenas de muertos, tanto del lado opositor (los más visibilizados en los medios de comunicación) como chavistas y personas que no estaban en ninguno de los dos lados.

Crisis petrolera


En 2014, 2015 y 2016 ocurre una grave crisis petrolera, cuando los países de la Opep deciden no recortar la producción y el precio del petróleo cae desde 60 dólares el barril a unos 20 dólares el barril para comienzos de 2016.

Esto causa una fuerte crisis en Venezuela, país muy dependiente de los ingresos petroleros, que luego se dispara aún más cuando se confirma en 2017 que Pdvsa, la industria petrolera estatal venezolana, está produciendo mucho menos petróleo de lo que debería por razones que aún se discuten.

De esta forma, aunque los precios del petróleo a nivel mundial se recuperan en 2017, Venezuela más bien se hunde más en la crisis.

Corrupción


Lo que nos ha dicho el gobierno venezolano hasta ahora es que Rafael Ramírez, quien en su momento era mano derecha de Hugo Chávez y una de sus figuras más cercanas, y quien fue presidente de Pdvsa entre noviembre de 2004 y septiembre de 2014 (casi 10 años en un cargo, en un gobierno que más bien se ha caracterizado porque sus funcionarios duran pocos meses en un cargo antes de ser rotados a otro), parece que todo el tiempo estuvo traicionando a Chávez, y los principales gerentes de la industria, al parecer,  trabajaban para desmantelarla o favorecer negocios propios.

Diego Salazar Carreño, primo de Rafael Ramírez, al parecer usó sus contactos para lavar cientos de millones de dólares producto de comisiones en contratos de Pdvsa con contratistas extranjeros, asunto puesto al descubierto por la prensa internacional en los escándalos de la Banca Privada d’Andorra. Junto a él estuvieron vinculadas otras personas como Nervis Villalobos, exviceministro de Energía actualmente detenido en España, y José Enrique Luongo, también detenido en Venezuela junto a Diego Salazar. En el escándalo también han estado involucrados Eulogio Del Pino y Nelson Martínez, quienes ocuparon cargos como presidentes de Pdvsa y ministros de petróleo entre 2014 y 2017, y también fueron detenidos y destituidos a finales de ese año.

Ramírez, quien fue presidente de Pdvsa y ministro de petróleo hasta septiembre de 2014, se mantuvo luego como representante de Venezuela ante la ONU en Nueva York, cargo del cual fue removido en diciembre de 2017.

Desde entonces vive en algún lugar en el exterior del país, desde el cual escribe artículos para Panorama, Aporrea y Medium en los cuales fustiga constantemente al gobierno venezolano y a Nicolás Maduro, y atribuye la crisis en Venezuela a que él y sus gerentes fueron retirados de Pdvsa y sustituidos por gente menos capaz. Pero se niega a hablar de lo que pasó con su primo Diego Salazar, quien sigue detenido en Venezuela.

El gobierno venezolano señala que muchas de estas tramas de corrupción habían sido denunciadas ante la Fiscalía General de la República, pero que la entonces fiscal general, Luisa Ortega Díaz, no procedió ante tales casos al parecer por formar parte de una red de extorsión, que cobraba dinero a los acusados para no proceder contra ellos. Ortega Díaz fue destituida de su cargo por la Asamblea Nacional Constituyente en agosto de 2017, tras lo cual el nuevo Fiscal General, Tarek William Saab, denunció el descubrimiento de estas tramas de corrupción. Ortega Díaz y su esposo, Germán Ferrer, quien era diputado del PSUV, huyeron a Colombia. Desde entonces, ella viaja por varios países afirmando ser la fiscal legítima venezolana, y realizando campañas contra el gobierno.

Mientras tanto, también surgen otros escándalos de corrupción. Alejandro Andrade, quien fue en 2008 presidente del Bandes (Banco de Desarrollo Económico y Social) y previamente había sido presidente del Fondo Único Social, se declara culpable en Estados Unidos este mes de noviembre de 2018 por participar en sobornos por mil millones de dólares, en el que además estaría involucrado el actual dueño del canal Globovisión, Raúl Gorrín, quien fue acusado por varios delitos.

Hugo Chávez


Casos como los de Ramírez o Andrade (exmilitar, quien en algún momento habría sido amigo de Hugo Chávez, y se habrían conocido en la Academia Militar) han sido usados por periodistas y políticos de oposición para atacar a Hugo Chávez e insinuar que él está involucrado en estas tramas de corrupción.

En el chavismo tenemos nuestras particularidades. Por ejemplo, los venezolanos somos excesivamente religiosos, producto de más de 500 años de catolicismo impuesto y adoptado. Esa religiosidad tendemos a llevarla también a lo político: tendemos a idealizar a Chávez, a tratarlo casi como un Dios. Colgamos sus cuadros en todos lados, a menudo al lado de Jesucristo y de Nicolás Maduro. Gritamos su nombre en consignas políticas y militares, y desconfiamos de cualquiera que no grite tan duro como nosotros.

Yo no creo ni en una cosa, ni en la otra. Creo en Hugo Chávez como un ser humano excepcional, pero como un ser humano al fin. Él cometía aciertos y errores. Él tuvo que elegir a personas para conformar su gobierno. Entre estas personas hubo grandes aciertos, pero también hubo equivocaciones. Es imposible recriminarlo por esto, porque todos nos equivocamos.

Imagina si a ti, en este momento, te designaran Presidente de la República. ¿A quienes eligirías para dirigir las más de 700 instituciones públicas que conforman el Estado venezolano, que incluyen ministerios, institutos, servicios autónomos, bancos públicos, empresas del estado, etc.? ¿Escogerías a tus familiares? ¿A tus amigos? ¿A tus excompañeros de clase, de trabajo o de iglesia? ¿A quienes militaron contigo en alguna organización? El que alguien haya sido tu amigo, ¿le da suficientes credenciales para ser parte del gobierno?

El problema es que alguien que haya sido tu amigo por años, que haya aparentado ser una persona honesta y capaz, de pronto, al recibir un cargo de alto poder, se puede transformar y convertir en una persona totalmente distinta. Eso no lo puede predecir nadie, a menos que tengas los poderes mutantes de Charles Xavier (The X-Men) y puedas leer la mente de las personas.

Chávez definitivamente no tenía esos superpoderes, y tuvo que enfrentarse decenas de veces en su vida con la traición de personas muy cercanas a él: desde aquellos que se pusieron en su contra por razones ideológicas y tenían un concepto distinto de lo que es una revolución, hasta quienes sólo perseguían intereses propios, eran unos corruptos y sólo querían usar su posición en el gobierno para robar.

Paraísos fiscales


Sobre el tema de la corrupción, las potencias no tienen moral alguna para criticarnos. Los paraísos fiscales, como Andorra o Panamá, no fueron creados por venezolanos. Las formas en las que las grandes contratistas sobornan a los funcionarios públicos tampoco son inventos de los venezolanos: tú puedes ser un funcionario muy honesto, pero hay que tener UN CAMIÓN DE BOLAS (u ovarios) para que llegue un enviado de una contratista, diga que te depositará 100 millones de dólares en una cuenta en un banco de Andorra a cambio de que elijas a su empresa en un contrato con el gobierno, y tú le digas: "¡Por supuesto que no! ¡Lárgate de aquí!". ¿Cuántas personas conoces que sean capaces de tener ese nivel de honestidad? Nadie te prepara para ello.

Con esto no estoy para nada excusando a ningún corrupto: todo lo contrario, gente como Andrade o Salazar merecen estar décadas en prisión, no sólo por corruptos, sino por haber traicionado al pueblo venezolano y a un personaje histórico de tanta importancia como lo fue Chávez. Lo que sí quiero decir es que no cualquier persona correría de su oficina a alguien que le haga una oferta multimillonaria como la antes planteada.

Es importante decir que este tipo de corrupción es muy difícil de detectar. ¿Cómo puede hacer la Contraloría o la Fiscalía para detectar que a un presidente de un banco o a un encargado de compras se le está depositando dinero en un banco en el extranjero? Los casos que se han detectado, como los de Panamá Papers o Andorra, han sido casos que se popularizaron gracias a filtraciones a la prensa.

Otros casos, como los sobornos de Odebrecht a funcionarios públicos, prácticamente inundaron a la América Latina completa. Es mucho lo que falta por revelarse todavía sobre ese tema.

Hay una película, llamada "Escape en el Metro 1 2 3", protagonizada por Denzel Washington y John Travolta y dirigida por Tony Scott, que trata en parte este tema: un empleado del Metro de Nueva York, llamado Walter Garber (Denzel Washington) debe negociar con un hombre llamado Ryder (Travolta), quien tiene secuestrado un tren del Metro repleto de pasajeros y amenaza con matarlos. En determinado punto de las negociaciones, Ryder averigua que Garber aceptó un soborno de 35 mil dólares de una contratista extranjera para aprobar la compra de nuevos vagones, y usa esa información para tratar de manipularlo. Hasta en esos ambientes tan "primermundistas" es "normal" que ocurran esos sobornos.

Transparencia


Al respecto, es muy poco lo que se escucha en Venezuela hablar de la transparencia en los organismos públicos: en un momento del siglo 21 en el que la informática y la automatización juegan un papel vital en la administración pública, son muy pocos los funcionarios públicos que publican todas las cuentas de su institución de forma pública y transparente.

Apenas se puede ver en el Centro Nacional de Tecnologías de Informacion (CNTI, ente dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología) las iniciativas de Datos Abiertos para que las instituciones puedan actuar con más transparencia. Pero en un país donde funciona una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) plenipotenciaria y hay una gran crisis en parte causada por la corrupción de exfuncionarios como Rafael Ramírez, Diego Salazar o Alejandro Andrade, lo mínimo que uno esperaría es que las iniciativas de transparencia y de datos abiertos provinieran directamente de la ANC y no de pequeñas instituciones casi desconocidas.

Como puede observarse, la situación en Venezuela es muy, muy compleja.

En medio de todo esto, las y los venezolanos vivimos una crisis muy aguda a nivel de ingresos, a nivel económica, a nivel de servicios públicos (muy deteriorados, con fallas constantes en agua, electricidad, aseo urbano, gas doméstico), con constantes noticias sobre la emigración de miles de venezolanos a otros países, para luego enterarnos de que muchos de esos venezolanos quieren regresar.

Crisis y medidas


Volviendo de nuevo al tema de las medidas tomadas por el Presidente Maduro el pasado jueves 29 de noviembre: Creo que las medidas del gobierno, en general, son acertadas. Sin embargo, siempre desde mi punto de vista como habitante del país y persona que tiene que lidiar con la hiperinflación, se están tomando muy a destiempo y hacen que las personas sintamos que hemos sido abandonados por el gobierno, luchando contra enemigos formidables con muy poco apoyo de las instituciones del Estado.

Quiero continuar la contextualización del tema, ahora yendo al día a día de nosotros como población:

Ciclos mensuales: bonos y aumentos salariales

 

  • Durante 2018, tuvimos que lidiar con una hiperinflación colosal en Venezuela. Para que pudiéramos sobrevivir a ella, aprendimos a vivir en ciclos mensuales en los cuales el Presidente Maduro realizaba aumentos de salario mínimo un mes, y el mes siguiente asignaba bonos a través del Carnet de la Patria.

    Los bonos no son "regalos por no trabajar", como afirman los detractores de Maduro, sino subsidios directos que el gobierno entrega directamente a las personas como forma de ayudarlos a adquirir bienes y servicios.

    Estos subsidios en el pasado eran entregados por el gobierno a las grandes empresas y productores de mercancías con el fin de mantener sus precios bajos, pero los mismos no funcionaban sino que generaban otro mal, denominado "el bachaqueo".

    Por ejemplo: el gobierno entregaba el subsidio de un kilo de harina de maíz precocida directamente al fabricante. El fabricante vendía la harina a un precio sumamente barato, pero quienes la terminaban comprando eran revendedores informales o "bachaqueros", que la adquirían en grandes cantidades a un precio irrisorio (a veces con cooperación del propio fabricante, o con ayuda de trabajadores corruptos o amenazados por ellos mismos). Esos "bachaqueros" luego revendían la harina en las calles y aceras a personas comunes y corrientes a precios estafalarios. Era normal que en grandes mercados y plazas al aire libre, como en Catia o Petare, los revendedores y bachaqueros vendieran estos productos a precios descomunales, en muchos casos sentados al lado de efectivos policiales y de la Guardia Nacional Bolivariana, o la Guardia del Pueblo, o las Milicias, que no hacían nada al respecto. Algo sumamente desmoralizante.

    El subsidio del gobierno terminaba usándose para mantener a una clase social improductiva (un marxista los llamaría "lumpen"), que sólo se limitaba a comprar muy barato para revender muy caro.

    El gobierno decidió acabar con esto entregando el subsidio directamente a las personas, valiéndose para ello de un instrumento llamado "Carnet de la Patria" (hoy "Sistema Patria"), que debía funcionar como una especie de "wallet" o billetera electrónica a través de la cual las personas recibirían uno o varios bonos. El instrumento también serviría como herramienta estadística para conocer las necesidades de cada familia, el número de miembros, sus ingresos, cantidad de personas con discapacidad, mujeres embarazadas, adultos mayores, y a partir de allí determinar las necesidades de cada familia y poder cumplir sus necesidades. 

Dólar paralelo y marcadores

  • El gobierno también ha tenido que lidiar este año ya no con uno, sino con varios marcadores del dólar paralelo o ilegal, que funcionan desde el exterior del país y se valen de las redes sociales para dar a conocer sus valores.

    Si bien el marcador más conocido era Dolar Today, a comienzos de año su nivel de alza no fue considerado suficiente por los numerosos "empresarios" que vivían de la subida continua del dólar paralelo. Así, aparecieron varios otros marcadores a través de redes sociales y páginas web, así como cuentas Twitter que se dedicaban a sacar un "promedio" entre todos estos marcadores y fijar una especie de valor promedio del dólar paralelo.

Redes sociales y leyes extraterritoriales

  • Es necesario recalcar que el gobierno de Venezuela no ha podido convencer a las empresas de redes sociales estadounidenses de que están haciendo un grave daño a nuestra economía, y están siendo utilizadas por factores externos a ellas para desestabilizar nuestro país.

    Sé que esto es muy difícil de comprender. Sólo pido a quienes nos leen hacer un ejercicio de imaginación y pensar qué pasaría si fuera al revés: si desde páginas web venezolanas se fijaran variables que desestabilizaran el valor del Dólar Estadounidense y causaran que dicha moneda perdiera su valor, causando un daño grave a la economía de ese país.
    Sólo imaginen que fueran trabajadores estadounidenses, hombres blancos de la ciudad de Nueva York o Detroit, y no trabajadores venezolanos, quienes se vieran sometidos a una hiperinflación que destruyera sus salarios, y que se determinara que esta hiperinflación ocurre gracias a páginas web venezolanas.

    ¿Se imaginan lo que dirían los noticieros? ¿Se imaginan a Fox News, a MSNBC, a Bloomberg, a CNN?

    ¿Se imaginan cuál sería la reacción de un Presidente como Donald Trump (o de su antecesor, Barack Obama) ante estas circunstancias? ¿Se imaginan lo que decidiría el Congreso de Estados Unidos?

    ¿No ordenarían de inmediato la desconexión de las páginas web venezolanas que están detrás de la desestabilización del dólar? ¿No ordenarían a sus "cibersoldados" el atacar y sacar de Internet esas páginas? ¿No ordenarían el corte de las fibras ópticas a Venezuela, y la desconexión de los enlaces satelitales? ¿Acaso la ONU o cualquier otro organismo multilateral protestaría o chistaría si Estados Unidos toma esas acciones para "protegerse"?

    Con esto, yo no estoy diciendo que estaría de acuerdo conque Venezuela censure páginas web o cree una "Gran Muralla" al estilo de China o Corea del Norte. Pero al menos el tema debería ser objeto de discusión y debate entre el gobierno venezolano y las empresas de redes sociales.

    Todo lo contrario, el hablar de una "guerra económica" contra Venezuela, causada en parte por la fijación de variables artificiales del dólar paralelo, es tomado a menudo como una retórica politiquera y un discurso vacío de Nicolás Maduro y sus aliados.
  • Y yo no niego que el gobierno de Maduro haya cometido errores económicos y que su discurso y el de sus ministros suena a menudo como cansón y vacío, sobre todo después de varios años de esta crisis que vivimos. Son los mismos voceros, las mismas frases, las mismas arengas. Hay elecciones cada pocos meses. Uno mismo como venezolano está cansado de esto.

    Pero eso no quiere decir que Maduro esté totalmente equivocado. Maduro tiene razón en muchas de las denuncias y observaciones que hace. Cuando uno se aleja un poco en el tiempo y el espacio, cuando uno hace el ejercicio de cambiar los países y actores (por ejemplo: pensar qué pasaría si en vez de Venezuela, el país víctima de una guerra económica fuera Estados Unidos), uno puede darse cuenta de que Maduro sí tiene algo de razón. O bastante, dependiendo de como lo veas.
Pero continuemos con nuestro proceso de contextualización, que yo sé que es largo, pero es mucho lo que ha pasado este año 2018.

Salarios y pizzas

  • El pasado 20 de junio de 2018, nuestro sueldo mínimo mensual alcanzó el valor de Bs. 5.196.000 bolívares.

    Para agosto se llegó a un punto crítico, en el cual ya los venezolanos ganábamos tan mal, que nuestro sueldo era absurdo e insignificante. Ya no valía la pena ir al trabajo. Era estúpido ir y cumplir una jornada laboral. Y para quienes vivían en ciudades satélites de Caracas, como Guarenas, La Guaira, Charallave o San Antonio, era aún más absurdo ir a trabajar, pues tenían que gastar casi todo su sueldo en pagar pasaje.

    Nuestro salario mínimo era de Bs. 5.196.000, pero casualmente eso es lo que costaba una pizza en un centro comercial. El precio del dólar paralelo oscilaba, dependiendo del marcador, entre Bs. 4.500.000 y Bs. 6.600.000. Un chamo que trabajara en un centro comercial haciendo y vendiendo pizzas, ganaba en un mes de trabajo lo que un sólo cliente gastaba en comprar una sola pizza.

    ¡Y caray, que sí se vendían pizzas! Porque en Venezuela se generó una nueva clase social que vivía de las remesas y de los dólares que enviaban familiares del exterior. O trabajaban para clientes en el extranjero que pagaban a través de Paypal o similares. O trabajaban para empresas venezolanas, que pagaban en dólares a determinado tipo de profesionales.

    Una empresa de pizzas podía vender fácilmente de 50 a 60 pizzas diarias, pero seguía pagando a sus 7 u 8 empleados un sueldo mínimo equivalente a una pizza mensual. Si los empleados manifestaban su descontento, la empresa simplemente les sugería irse y a los pocos días ya habrán contratado a otra persona para sustituirlos, pues lamentablemente aún no hemos desarrollado una conciencia de clase plena que nos permita resolver estos problemas como proletarios que somos (y sé que no es fácil lograrlo).

    Parte de estos problemas los manifestamos en un artículo publicado en este mismo blog el 29 de octubre de 2017, titulado "Sobre pizzas, sueldos e inflación en Venezuela". En dicho artículo explicamos que el sueldo de cualquier trabajador en una pizzería venezolana era tan insignificante, y tenía una influencia tan pequeña en el esquema de costos de la pizzería, que aún si el Presidente Nicolás Maduro "se volviera loco" (usamos esa misma expresión) y decretara un aumento de sueldo de 800 por ciento, "el sueldo diario de uno de estos chamos seguiría siendo inferior al precio de venta de una sola pizza grande" y la pizzería no tendría que hacer un aumento significativo en sus precios para compensar el nuevo salario.

    Bien. Eso lo escribimos en octubre de 2017.

    El 20 de agosto de 2018, el Presidente Maduro "se volvió loco" (recordando la frase que usamos hace un año) y decretó un aumento salarial de 3.500 por ciento, subiendo nuestros sueldos de 5.196.000 bolívares a 180.000.000 bolívares mensuales.

    Al mismo tiempo, aplicó una reconversión monetaria (100 mil bolívares antiguos pasaron a ser 1 bolívar soberano), quedando nuestros nuevos sueldos en BsS 1.800 (el sueldo anterior de 5.196.000, expresado en la nueva moneda, ahora es de BsS 51,96).

Reconversión y billetes de 100

  • Esta reconversión solucionó un problema grave que teníamos los venezolanos: la falta de billetes en efectivo, que eran contrabandeados a la frontera colombo-venezolana para ser usado por las mafias del contrabando de gasolina, drogas y alimentos. Estas medidas de Maduro tomadas en agosto de 2018 acabaron finalmente con la crisis de los billetes, que databa de 2016, cuando ocurrió la famosa crisis con el billete de 100.

Precios acordados

  • Aquel 20 de agosto, Maduro también anunció un nuevo sistema de "precios acordados", según el cual el gobierno se sentaría con los principales empresarios del país (en particular aquellos que, por su capacidad de producción, son los que tienen la capacidad de "marcar los precios") y, tras analizar los costos, fijarían los precios de los principales productos alimenticios, de higiene y limpieza, y de medicinas.
  • Junto a estas medidas, Maduro anunció otras que tenían como objetivo evitar que los empresarios argumentaran que el fuerte aumento salarial causaría una ola hiperinflacionaria. La más importante: Maduro anunció que el gobierno asumiría, por 3 meses, la nómina de las empresas privadas, evitando así que el empresario suba los precios de los productos argumentando que tenía que pagar aumentos de sueldo.
  • También anunció Maduro que el Petro, una criptomoneda virtual, pasaría a ser una unidad de cuenta dependiente del valor del barril del petróleo y se dio a entender que, a través del Petro, el salario fluctuaría con la inflación. Es necesario aclarar, sin embargo, que el propio Maduro advirtió que los valores estarían en constante ajuste, y que la crisis no se resolvería al menos en dos años, cuando se corrijan los problemas y distorsiones en las variables económicas que vivimos los venezolanos.

Reconversión versus hiperinflación

  • Hay que decir que las primeras semanas tras el aumento de sueldo, fueron de ensueño para la gran mayoría de los asalariados del país. Por varias semanas pudimos comprar productos que teníamos meses sin adquirir: carne, pollo, charcutería, quesos, papel tualé, toallas sanitarias, pañales. La gente se veía con una sonrisa en la cara que no tenían desde meses.

    Aunque todos estuvimos contentos con los precios acordados, de inmediato se vieron algunas cosas ilógicas: la mortadela era más cara que la carne de res de primera categoría, y el "precio acordado" del jabón en polvo para lavar ropa, fue irrespetado desde el mismísimo primer día por las Empresas Polar de Lorenzo Mendoza, fabricantes del famoso Jabón Las Llaves, sin que hubiera sanción alguna contra ellos.

  • Pasaron las semanas y el fantasma de la hiperinflación retornó a las vidrieras. Los "precios acordados" comenzaron a aumentar vertiginosamente en algunos rubros. La carne de res y el pollo rápidamente desaparecieron, o se transmutaron a otras presentaciones para evadir los "precios acordados" (por ejemplo, el pollo entero desapareció y en su lugar se vendía pollo picado, en muslo o pechugas). Los precios subían y subían, y las denuncias a los organismos de regulación (el Sundde o Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos, entre otros) no ejercían efecto alguno.

    Rubros como el queso blanco duro, el cartón de 30 huevos o el café molido en sus diversas presentaciones subían de precio prácticamente todas las semanas, a veces duplicándose el precio.

    Algunos funcionarios sugerían que el pueblo debía "estar en la calle", "defendiendo" los precios acordados.

    Las denuncias en Twitter y redes sociales sobre los precios nunca tuvieron ninguna respuesta de los funcionarios del gobierno, que se limitan a usar las redes sociales como mecanismo unidireccional para posicionar etiquetas todos los días.

    Raras veces hubo una respuesta de los funcionarios públicos hacia las denuncias de la gente (aunque hay algunos funcionarios públicos a quienes sería mejor prohibirles usar Twitter).
  • El mes de septiembre la gente lo soportó más o menos bien con su aumento salarial de Bs. 1.800. El segundo mes (octubre), con los aumentos en los precios de todos los productos, ya la cosa comenzó a ponerse difícil.
     
  • En noviembre ya la cosa se puso mucho peor: Por ejemplo, la carne de res, cuyo precio acordado era de Bs. 90 el kilo, ya costaba más de Bs. 1.100, y ya nuevamente estábamos viviendo una situación parecida a la de agosto: trabajar un mes completo de sueldo para poder comprar 2 ó 3 artículos.

    El gobierno comenzó a pagar las utilidades a los empleados públicos (bono navideño, que es equivalente a 4 meses de sueldo), y pagó los primeros 3 meses de utilidades por partes: primero un mes de utilidades, luego dos meses más. Esto ayudó a aliviar la situación un poco. 

Gobierno y falta de autoridad

  • Pero lo que todos nos preguntábamos era: ¿por qué el gobierno no hacía valer su autoridad para mantener los precios acordados de una forma estable? ¿Por qué no salía a la calle, por qué no supervisaba a los mayoristas, a los fabricantes, a los productores, a los importadores? ¿Por qué muchos abastos, supermercados y cadenas remarcaban los precios de los productos frente a nosotros los clientes, sin que pudiésemos hacer nada al respecto? Uno veía zapaterías, cadenas como Unicasa, Plaza's, Central Madeirense o Excelsior Gama a menudo violando la ley frente a la gente, y nadie hacía nada.

    Por ejemplo: es obligatorio por ley, que los fabricantes coloquen en sus productos el Precio de Venta al Público (PVP) preimpreso en los empaques. Esto busca dificultar el remarcaje de precios, que suelen hacer muchos locales y cadenas de supermercados al cambiar los precios en las bases de datos de las cajas registradoras; la gente no sabe cuánto va a pagar por el producto sino hasta que lo lleva ante la cajera y ésta le dice cuánto vale.

    Pero, por alguna razón que yo no comprendo, entre octubre y noviembre muchos productos dejaron de traer el precio preimpreso en el empaque: panes de sandwich, desinfectantes, productos de higiene y limpieza, cereales, entre muchos otros. No me lo contaron, yo mismo lo he confirmado.

    Los fabricantes se tomaron estas atribuciones, nadie sabe por qué. Esto causó que algunos productos que antes tenían el mismo precio sin importar en qué cadena lo compres, de pronto empezaban a tener un precio en un lugar, otro precio en otro, y de pronto comenzaron a remarcar los precios desde las cajas registradoras: un día ibas a comprar el producto a un precio, pero dos días después ese mismo producto, de ese mismo lote, tenía un precio superior.

    Esto dificultaba mucho que uno pudiera reclamar. Facilitaba la destrucción de nuestro salario por parte de los empresarios, que ahora podían valerse de cualquier excusa para aumentar los precios.

Defender los precios en las calles

  • Todo esto desmoralizaba enormemente a la gente, que en medio de esta ola hiperinflacionaria se sentían desprotegidos. La gente quería ver al menos a sus funcionarios públicos, a los alcaldes, gobernadores, constituyentes (por quienes votamos, incluso arriesgando nuestras vidas) y a los candidatos a concejales batiéndose junto a uno, yendo a los negocios y comercios, a los mayoristas, a los importadores, reclamando a los distribuidores y comerciantes los precios que subían constantemente.
  • Otro problema era que personas que estábamos acostumbrados a tener todos los meses algún esquema de protección (bien sea aumentos salariales o bonos del Carnet de la Patria) de pronto nos vimos desprotegidos por 3 meses. Y esto fue muy duro para muchos. 

Anuncios presidenciales y el presente

  • Finalmente, con muchísima expectativa, el 29 de noviembre de 2018 el Presidente Maduro anunció un aumento salarial de 150 por ciento, subiendo el salario mínimo de Bs. 1.800 a Bs. 4.500, así como tomando otras medidas que resumimos acá
  • Igualmente, al día siguiente (30 de noviembre) el vicepresidente de Economía, Tareck El Aissami, anunció una medida inédita: la ocupación temporal, por 180 días, de 21 mataderos de carne de res debido al incumplimiento de los precios acordados. Además, se solicitará al Ministerio Público abrir investigaciones a los dueños de los mataderos.

    Esta medida es inédita y digna de un aplauso. Lo único que se le puede criticar, es lo tardía de la misma: debió tomarse en septiembre u octubre, apenas al notarse el incumplimiento de los precios. Esperar casi hasta diciembre para tomar esta medida es absurdo. Además, es una medida que también debería tomarse prácticamente en los demás rubros de la economía.

    De cualquier forma, creo que la medida debe ser bienvenida. Sólo el tiempo dirá si es efectiva y si se logra que la carne reaparezca de forma constante en las mesas de las y los venezolanos.
  • Muchos me han dicho que preferirían que no se hicieran aumentos salariales, dado que los mismos son usados por los empresarios como excusa para aumentar los precios y generar inflación. Preferirían un gobierno que ponga a raya a los empresarios y que eviten las subidas de precios innecesarias que causan la hiperinflación.

Conclusiones

  • Por ahora, sólo queda esperar. Hay mucha incertidumbre, desconocemos si continuaremos en ciclos mensuales en los que se harán aumentos de sueldo o se entregarán bonos, o si habrá que esperar 3 meses o más a que ocurran nuevos ajustes.  Es una incertidumbre en la que es bastante difícil vivir. 
  • Pero lo que espero haya quedado claro a quienes hayan llegado hasta acá, es que la situación de Venezuela no es nada fácil de describir. Ni podemos achacar la culpa a Nicolás Maduro y su gobierno, como pretenden la mayoría de los medios de comunicación, ni tampoco podemos decir que todo sea culpa del Imperialismo estadounidense, el cual sí existe y sí está muy deseoso de apoderarse de los recursos de Venezuela, como ya lo ha hecho con muchos otros países. Hay un empresariado nacional que tiene gran parte de la culpa de los problemas, pero que generalmente se esconde y no da la cara. Hay un gobierno que debería ponerlos en cintura, pero no lo hace con la contundencia que debiera. Hay una lucha contra la corrupción y la ineficiencia, que avanza muy lentamente para lo que todos quisiéramos. Hay una industria petrolera que debe recuperarse, y un país completo que debe desarrollar industrias distintas a la petrolera. Son muchos los factores en juego.
En algún momento habrá que hacer un análisis en frío, como el que acostumbran hacer los historiadores: a la distancia tanto físicamente, como en el tiempo (es decir, varios años después), para ver cuán eficaces fueron todas estas medidas. Sin embargo, creo que hacer este tipo de análisis de cuándo en cuándo es necesario para saber en dónde estamos y hacia dónde vamos.
La última observación que quiero hacer, es sobre el tema del Petro. Pero eso lo dejaré para otro artículo.

29 de septiembre de 2018

Lo que realmente quiso decir Sebastián Piñera al mostrar una bandera junto a Donald Trump


En la bandera de Estados Unidos, las estrellas en el cuadro azul simbolizan los estados que forman su país. La primera bandera, de 1777, tenía 13 estrellas simbolizando igual número de colonias británicas que se declararon independientes aquel célebre 4 de julio de 1776.

Históricamente, la bandera estadounidense ha sido modificada cada vez que se incorpora un nuevo estado: en total, han habido 26 cambios hasta 1960, cuando Hawaii se convirtió en el Estado número 50 del país.

Algunos de los cambios que ha recibido la
bandera estadounidense. Créditos: Microsiervos
Todos conocemos la historia de cómo la política expansionista estadounidense logró la anexión de grandes territorios de México, como Arizona, Texas o California, por lo que esas estrellitas no son tan románticas como muchos quieren hacer ver.

La imagen que presentó Sebastián Piñera en la reunión que sostuvo con Donald Trump en la Casa Blanca el pasado 28 de septiembre de 2018 es estúpidamente delatora de lo que es su forma de pensar. En ella, se ve una bandera estadounidense, pero si la vemos con más detalle, veremos una pequeña bandera chilena incrustada en ella.


La imagen ha causado mucha controversia no sólo porque la bandera de Chile, incrustada dentro de la estadounidense, es al menos 25 veces más pequeña -lo que da la idea de subordinación e insignificancia- sino porque la estrella del pabellón chileno se funde con las estrellas de la bandera estadounidense, dando a entender que Chile ahora es una nueva provincia de los Estados Unidos. ¡Es como decir que los gringos se anexaron su país!

Y que esta imagen se presente en una reunión entre los jefes de Estado de ambas naciones, es aún más significativo. ¡Es como decir que Piñera está entregando su nación ante Trump!

Yo no soy chileno, pero como persona que cree en la integración de nuestros pueblos y en el que algún día se haga realidad el sueño de Bolívar y Chávez de una Latinoamérica Unida, esta imagen me ofende tanto como de seguro ofende a cualquier chileno que ama a su Patria. Toda nuestra solidaridad con ellos.

24 de septiembre de 2018

¿Puede un país en "crisis humanitaria" tener decenas de empresas pagando costosos comerciales en la TV por suscripción?

Esta semana que finalizó ha sido una semana complicada a nivel mediático. El 14 de septiembre, Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), visió la ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, desde donde declaró a los medios que no se podía descartar una intervención militar a Venezuela como forma de resolver sus graves problemas. Aunque posteriormente desmintió sus propias palabras (que quedaron registradas en videos de varias agencias), el que un funcionario de su calibre haya hecho tales afirmaciones ha sido tomado muy en serio tanto por quienes defienden a Venezuela, como por quienes desean el camino de la intervención.


De Venezuela hay quienes dicen que está en una situación de "crisis humanitaria". Y si bien es cierto que sus habitantes pasamos momentos difíciles, que no tenemos el poder adquisitivo que teníamos hace 5 años ni comemos tan bien como lo hacíamos en el pasado (ni hablar de medicinas y otras necesidades), también es cierto que el gobierno de Maduro, con sus errores y faltas, al menos intenta solventar los problemas que vivimos los venezolanos, mientras que el empresariado en su mayoría se aprovecha de los progresos que estamos teniendo para su propio beneficio. Las medidas económicas tomadas por Maduro el 20 de agosto, tales como el aumento de salario mínimo de Bs.S 50 a Bs.S 1.800, los precios acordados y el nuevo cono monetario que ha facilitado un poco el acceso al efectivo, han brindado cierto alivio a la mayor parte de la población. El irrespeto a los precios acordados era lo que todos esperábamos que pasaría por parte del empresariado venezolano, que sigue manteniendo la hiperinflación en permanente crecimiento.

Pero, ¿de verdad se vive en Venezuela una "crisis humanitaria" que obligue a una intervención? Podemos ver en la prensa a países en caso de verdadera crisis humanitaria, tales como Afganistán y Libia, Etiopía, Irak, Sudán, Siria, Malí, Somalía, Uganda, Ucrania y Yemen, entre otros.  Estas son naciones azotadas por guerras civiles, hambrunas descomunales, conflictos armados y grupos como Daesh (Estado Islámico), Boko Haram y otros, que obligan a cientos de miles de personas a huir para salvar sus propias vidas.

¿Cómo puede alguien creer que Venezuela es un país en "crisis humanitaria" que requiere de una "intervención militar urgente" para solucionar sus problemas, si por el otro lado ellos sintonizan cualquier canal de televisión internacional, como FOX, FX, Cinemax o TNT, y lo encuentran lleno de cuñas publicitarias de empresas venezolanas, pagadas en dólares?

El viernes pasado grabé una hora de programación del canal FOX, y pudimos observar una gran cantidad de cuñas publicitarias de empresas venezolanas, muy por encima de cuñas de empresas de otros países.

¿Por qué esto es importante? Porque, de alguna manera, demuestra que numerosas empresas venezolanas están activas, ven a nuestro país como un mercado atractivo (la mayoría de estas cuñas empiezan con el mensaje "Válido sólo en la República Bolivariana de Venezuela") y están dispuestas a invertir en dólares para el pago de esta publicidad.

Estas cuñas aparecen además en un momento del año en el que los canales de televisión por cable están a punto de estrenar nuevas temporadas de sus series, lo que me hace suponer que es uno de los mejores momentos, publicitariamente hablando.

Algunos ejemplos:

Cheese Tris, un producto de PepsiCo., tiene cuñas en varios canales de cable, de un muchacho deprimido hablando con un Cheese Tris gigante porque todos sus amigos le caen a su hermana. 



CLX Samsung son tiendas en centros comerciales venezolanos, que venden exclusivamente productos Samsung. Sus cuñas son musicalizadas con una canción de Amigos Invisibles. Tienen varios meses en las cableras.


DOL Plus son pastillas para el dolor de cabeza; sus cuñas también se ven en varios canales de la televisión por cable.


También tenemos las cuñas de los refrescos Golden, de Empresas Polar, con sólida y muy frecuente presencia en las cableras.


Los zapatos venezolanos Inglese también está haciendo campaña en canales de cable


Los productos de maquillaje Valmy, en asociación con la organización Miss Venezuela, tienen promociones en numerosos canales de cable.

 

La empresa venezolana Montalbán también está publicitando en las cableras un endulzante cero calorías, aunque su azúcar no se ve en las tiendas ni supermercados.


Queso fundido Rikesa, también de Empresas Polar, nunca ha dejado de tener cuñas publicitarias en la TV por cable.


Traki también está haciendo una masiva campaña publicitaria en varios canales de cable, con misses y modelos profesionales (recordemos la presencia de Osmel Sousa) invitando a ir a sus tiendas de ropa.

 

La empresa venezolana Uniseguros también tiene varias cuñas rotando en canales de cable.


Yukery es otro producto venezolano con numerosos anuncios en canales de cable, también perteneciente a Empresas Polar.


Supongo que las empresas que anuncian en televisoras de cable y pagan la publicidad en dólares, lo hacen porque, a pesar de los problemas, hay un segmento importante de la población que está lo suficientemente bien económicamente como para comprar sus productos. No estoy diciendo que no tengamos problemas, pero al menos parece que estas empresas no ven a Venezuela como un país en crisis humanitaria ni a punto de ser invadido.

Ojalá estas empresas, entre ellas Polar, respetaran los acuerdos con el gobierno en materia de precios y dejaran de contribuir con la hiperinflación.

30 de mayo de 2018

El problema del transporte público no se resolverá sin soberanía tecnológica


Cuando se habla de la crisis en el transporte público venezolano y su posible estatización o municipalización, es imprescindible hablar de la soberanía a la hora de fabricar nuestras unidades de transporte.

Y es obvio que, para poder estatizar el transporte público, se necesitan decenas de miles de autobuses que puedan ser administrados desde una empresa pública del Estado o desde nuestros municipios.

¿Qué hacemos? ¿Los compramos a China u otros países aliados? Así se hizo en un principio, hace varios años. Hoy, hay decenas de "cementerios" de autobuses Yutong en todo el país, con miles de vehículos varados porque se han dañado. Lo mismo se puede ver en los estacionamientos de las instituciones públicas: miles de vehículos varados, que no se pueden reparar porque la institución no tiene recursos para comprar los costosísimos repuestos importados.

Uno de los varios "cementerios" de autobuses dañados
 que hay en todo el país. Foto: 2001
Se necesitan miles de piezas y repuestos que no somos capaces de fabricar y no podemos importar por culpa de las sanciones, el bloqueo y la guerra económica.

"Pero bueno, ¿no tenemos una fábrica de autobuses Yutong recién creada en Yaracuy?", podría preguntarse otra persona.

Algo importante a tener en cuenta es la diferencia entre una fábrica y una ensambladora. Creamos ensambladoras de carros, autobuses, computadoras Canaima, teléfonos celulares, las inauguramos con mucha pompa y nos pusimos a hablar ante los medios de que... "¡Ahora sí! ¡Tenemos soberanía tecnológica!". Decidimos crear ensambladoras porque es algo que se hace rápidamente, sobre todo para un país con muchos recursos económicos, como lo era Venezuela hasta 2012.

Pero las ensambladoras requieren que importemos de otros países una gran cantidad de piezas prefabricadas para poner a obreros a ensamblarlas, como si fuera un Lego. Crear una ensambladora pudo haber estado bien en su momento, pero para mantener la ensambladora funcionando necesitamos importar constantemente todas las piezas que las potencias nos ofrezcan para poder armar nuestros vehículos, y si estas potencias deciden no vendernos nada por culpa de un bloqueo, tendremos que detener la producción.

Y así nos ha pasado. Tenemos numerosas ensambladoras varadas porque, al acabarse el stock de piezas importadas, ya no pueden seguir funcionando. Ya no podemos fabricar más nada. Y ello a pesar de que la enorme mayoría de esas piezas importadas están hechas de minerales y materia prima que se encuentra en nuestro subsuelo. Pero nosotros los venezolanos aún no sabemos cómo convertir esa materia prima en esas piezas y componentes. Despertamos a la triste realidad: aún no tenemos soberanía tecnológica.

Ensambladora de Industrias Canaima en La Carlota
En mi humilde opinión, hicimos las cosas al revés: creamos grandes ensambladoras porque eso se hace rápido, en cuestión de meses. Pero hacer las cosas bien es un camino muchísimo, pero muchísimo más largo: para poder tener soberanía tecnológica, no sólo debemos ser capaces de ensamblar el producto final (en este caso, el autobús) sino que debemos ser capaces de diseñar y fabricar todas y cada una de las piezas que requerimos para ensamblarlo.

Entonces, tener soberanía tecnológica no significa sacar un motor de una caja de madera, montarlo en una grúa y colocarlo en un chasis, sino formar a ingenieros y técnicos capaces de  tomar el hierro y otros minerales de nuestro subsuelo y convertirlos en motores de combustión interna. Debemos formar expertos venezolanos que sepan exactamente cómo funciona un motor, por qué la cámara de combustión tiene que ser de tal tamaño, por qué tiene que tener tantos cilindros, qué aleaciones de metal tienen que usarse en tal o cual sección, y un millón de detalles importantísimos.

Lo mismo ocurre con una computadora o un teléfono celular: nunca podremos hablar de soberanía tecnológica hasta que no seamos capaces de diseñar, crear y producir en masa microprocesadores, circuitos integrados, memorias, pantallas, condensadores, resistencias, tarjetas madres, baterías y demás componentes necesarios para la fabricación de los productos finales, incluyendo la formación de todo el personal necesario, en un sinfín de disciplinas importantísimas.

Para poder fabricar todas y cada una de las piezas que necesitamos, nuestros ingenieros y técnicos tienen que tener la "mentalidad de hacker" que, en su momento, tuvieron ingenieros chinos y de otros países. ¿No saben cómo funciona un motor? Pues conseguimos uno, lo desarmamos, lo estudiamos, conseguimos libros y manuales, buscamos instructores de otros países que nos ayuden, y así aprendemos a hacer uno. Esto se llama "ingeniería inversa", y es muy popular en esos países. Tanto así, que las potencias intentan prohibirla y la denigran llamándola "espionaje industrial" y "piratería". Pero es la única forma de adueñarnos del conocimiento.


De esa forma, el primer motor que hagamos no funcionará muy bien, pero nos dará muchos datos necesarios para que el segundo, el tercero o el centésimo que hagamos sí sea muy bueno, incluso mejor que el original.

Este proceso de formación, capacitación y experimentación toma años y requiere mucha investigación propia, pues nuestros aliados chinos y rusos muy difícilmente querrán ayudarnos a convertirnos en un competidor potencial que pueda arrebatarles parte de su mercado. Uno que, a diferencia de ellos, sí tiene la materia prima de la que ellos carecen.

Sin embargo, si no nos decidimos a tomar este camino largo y difícil, nunca llegaremos a ser lo que soñamos. Nunca podremos hablar de soberanía tecnológica, ni podremos sobreponernos a sanciones ni a un bloqueo si no somos capaces de tomar la inmensa materia prima que tenemos en su subsuelo, y convertirla en motores, chasis, cajas de cambio, cables, sistemas de dirección, frenos, carrocería y todos los demás componentes que componen un vehículo. Lo que implica, además, tener ingenieros, técnicos y diseñadores formados y capacitados para crear todas esas piezas. Y tomar todas las medidas para que estos ingenieros y técnicos, una vez formados, no se vayan del país: lo que incluye formar sus conciencias y corazones para que amen a Venezuela y emprendan la misma lucha en la que creemos, en pro de la liberación de los pueblos, en contra de la pobreza, la desigualdad, la explotación del hombre por el hombre y el Imperialismo. Además: pagarles sueldos apropiados, y comprometerlos legalmente.

Nuestros dirigentes políticos son muy bien intencionados y sí creen en la importancia de la soberanía tecnológica pero, lamentablemente, en medio de esta guerra de la que es víctima nuestro país, que tiene un lado mediático desde el cual nos atacan permanentemente, están obligados a mostrar muchos resultados en muy poco tiempo. Por ello, han pecado en buscar soluciones rápidas, que puedan montarse en 6 meses. Pareciera que están esperando a alguien que llegue y les ofrezca una solución mágica, rápida y económica, que lamentablemente no existe.

Es nuestro deber convencerlos a ellos y al país completo de que las verdaderas soluciones  requieren un camino distinto al que acostumbran tomar.

No es de extrañar que haya sido durante las guerras que las potencias hayan hecho algunos de los mayores desarrollos tecnológicos de la Historia. En la Segunda Guerra Mundial, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética, Alemania y Japón reunieron a sus mejores mentes y les dieron recursos casi ilimitados para desarrollar los tanques más poderosos, los cañones más mortíferos, los aviones que pudieran transportar más bombas y las bombas que pudieran matar más gente.

Nosotros, en medio de esta guerra que nos hacen, siendo víctimas de sanciones y bloqueos, tenemos una misión mucho más noble: construir el mejor autobús, que pueda transportar mucha gente de una forma muy cómoda, y que pueda durar muchos años sin deteriorarse. Y poder fabricar todos los repuestos que requiera para ser reparado.


Y así como queremos construir el mejor autobús porque es nuestra necesidad inmediata, queremos construir también el mejor celular, la mejor computadora, las mejores medicinas, los mejores alimentos, las mejores escaleras mecánicas para nuestro Metro, las mejores piezas para nuestra industria petrolera, entre muchas otras cosas que requiere el país.

Es imprescindible que Maduro, en esta nueva etapa y nuevo comienzo, entienda la necesidad de esto, busque a las mentes dispuestas a esta labor -que sí las hay- y las ponga a trabajar cuanto antes.

20 de marzo de 2018

Ministro Villegas visitó emisora Alba Ciudad y llamó a darle un voto de confianza a su nueva directora

Más abajo quiero compartir una nota que redacté de forma personal a propósito de las declaraciones públicas del ministro venezolano de Cultura, Ernesto Villegas, este 20 de marzo en un programa radial de la emisora Alba Ciudad, y que considero ético publicar, como contraparte y respuesta a un artículo que publiqué recientemente. Algunas soluciones a la difícil situación de la emisora del ministerio están comenzando a llegar gracias al equipo del ministro. Otras, esperamos que también lleguen pronto.
He leído algunos tuits que, tras mis escritos sobre la situación en la emisora Alba Ciudad, se han puesto a insultar a Ernesto Villegas y su equipo. No creo que sea justo atacar a alguien  que apenas fue designado ministro hace 3 meses, por todo lo que ha ocurrido en esta institución pública en 9 años. Ese fue el sentido de mi artículo original, y es lo que se entiende al leerlo desde su primera línea. Cualquier explicación está demás. Aunque parece que algunos no lo leyeron en absoluto.  
En ningún momento he tenido la intención de atacar ni al ministro ni mucho menos a la nueva directora de Alba Ciudad, a quien le tengo un enorme respeto. Aunque sí ataqué y creo que debemos seguir atacando al burocratismo dentro y fuera del MinCultura, que tantas veces ha puesto en peligro de muerte a la única emisora del Estado venezolano migrada a software libre, y que varias veces ha tratado de forma muy injusta a sus trabajadores y trabajadoras. Ya en mi artículo anterior he explicado las razones de por qué defiendo tanto a Alba Ciudad y a quienes trabajan o han trabajado allí, y de los problemas absolutamente inaceptables que hemos vivido allí los últimos años. 
Creo que Maria Gabriela Rodríguez, la nueva directora de la radio nombrada hace apenas 3 semanas, es un gran cuadro de la revolución; es una periodista muy activa, trabajadora, que toma en consideración la experiencia de mis compañeros de trabajo, y que nos pone a dar lo mejor a cada uno de nosotros. Estoy muy orgulloso de trabajar bajo su coordinación, junto al equipo de trabajadores y trabajadoras del Ministerio de la Cultura y de la emisora Alba Ciudad. Ella y todo su equipo están trabajando en un próximo relanzamiento el próximo mes de abril, que la emisora se merece.  
A continuación, la reseña:
El ministro del Poder Popular para la Cultura, Ernesto Villegas, llamó este 20 de marzo a los trabajadores y trabajadoras de la emisora Alba Ciudad 96.3 FM a darle un voto de confianza a la nueva coordinadora general de la emisora, María Gabriela Rodríguez, quien asumió el cargo a comienzos de marzo, al tiempo que se comprometió a solventar una serie de situaciones estructurales que se han venido presentando en la emisora desde mucho antes de que iniciara su gestión. "Yo le voy a dar todo mi apoyo a ella y a ustedes, los trabajadores, las personas que hacen vida aquí, para mejorar las condiciones de trabajo, para que sean dignas y para preservar esta emisora como una conquista del pueblo venezolano. ¡Este pueblo se merece una Alba Ciudad cada vez mejor!", señaló este martes en la mañana, invitado en el programa "Con discapacidad y todo" que conduce Julia Salcedo.

Dijo textualmente: "Yo vengo como parte del equipo que estamos a cargo en este momento en el Ministerio de la Cultura. Yo soy el responsable fundamental de esta cartera. El Presidente Nicolás Maduro me nombró en noviembre pasado. Nosotros hemos venido diagnosticando esta compleja estructura que es el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y que cumple ya 13 años. Hay que hacer un reconocimiento a sus trabajadores y trabajadoras, que durante todo este tiempo han estado batallando por toda nuestra hermosa diversidad cultural, y al mismo tiempo hacer un retrato descarnado de los problemas, de las dificultades, las cosas que se han hecho bien, las cosas que se han hecho mal, de las que no se han hecho y de las heridas que este bloqueo económico y que esta guerra despiadada contra la nación venezolana se han dejado sentir, especialmente en el campo de la cultura".

"El Ministerio de la Cultura no ha estado exento, ni los cultores, ni la cultura, han estado exentos de estas heridas. Una de ellas se siente aquí, por supuesto, en esta emisora, en Alba Ciudad. Yo sé que el compañero Luigino Bracci (trabajador de la emisora) ha hecho públicas a través del Facebook, a través del Twitter algunas de las particularidades y las situaciones que aquí se han vivido. Ya nosotros habíamos, antes de que se hicieran públicas estas situaciones, tomado algunas iniciativas. Por ejemplo, está recién tomando hace unos días apenas, acaba de llegar nuestra compañera María Gabriela Rodríguez, quien es la nueva directora de esta emisora".

"Yo voy a pedirle a los trabajadores y a las trabajadoras un voto de confianza a María Gabriela, que viene llegando. No es una buena manera de recibir a una nueva directora, que entonces nosotros dejemos en el aire como que es responsabilidad de la que está llegando, una serie de situaciones estructurales que tienen mucho tiempo sucediendo. Yo sé que no ha sido el espíritu de lo que plantea Luigino, pero tú sabes que algunas personas apenas leen los titulares y no le prestan atención al detalle de las cosas que se escriben, sino que, en medio de la situación de indignación que puede generar una determinada situación difícil, pues entonces hay la búsqueda de inmediato de un responsable", señaló el ministro.

"Yo quiero pedir un voto de confianza -insisto- para la compañera María Gabriela, a quien vengo aquí a respaldar en la gestión que viene a realizar, en conjunto con los trabajadores y trabajadoras".

"Yo tengo el propósito de solventar las situaciones que se han venido presentando como consecuencia de este atroz bloqueo contra la nación venezolana, y quiero que sus trabajadores de la radio, todas las personas que tienen los programas y los que vayan a incorporarse -porque quiero que estos micrófonos se abran para el pueblo y para comunicadores de distintos sectores que hacen vida en el campo de la cultura y, en general, de la sociedad venezolana- todos los que están y los que estén por incorporarse, tengan las mejores condiciones de trabajo. ¡Es nuestro deber!"

"Pido, eso sí: un voto de confianza a la compañera que va llegando, yo le voy a dar todo mi apoyo a ella y a ustedes, los trabajadores, las personas que hacen vida aquí, para mejorar las condiciones de trabajo, para que sean dignas y para preservar esta emisora como una conquista del pueblo venezolano. ¡Este pueblo se merece una Alba Ciudad cada vez mejor!"

12 de marzo de 2018

La unidad en hechos y no en palabras

Fíjense por qué me cuesta tanto creer en algunos discursos de "unidad" que tanto se repiten por allí. Por un lado, nos dicen que debemos permanecer unidos. Por el otro, hacen cosas tan disparatadas como las que pasaron al menos en tres o cuatro ocasiones en la emisora Alba Ciudad: le dicen a una persona que es absolutamente tradicionalista, que tiene que dirigir determinado lugar y encargarse de cambiarlo por completo, sin importar lo que tenga que hacer. Que esa es "su misión".

¿Qué puede pasar si en una emisora que ha combinado los géneros tradicional, juvenil/urbano, y latino/salsero, llega un jefe diciendo que hay que acabar con los dos últimos y dejar únicamente aquello que él considere tradicional, echando a la basura lo hecho por sus trabajadores durante años? Obviamente se forma un lío.

La consecuencia de esto que ha ocurrido varias veces en Alba Ciudad es que gente que podíamos vernos por allí, darnos las manos y hasta sentarnos a tomar unas cervezas, ahora vamos a cargar rencores de por vida. Ya no vamos a poder trabajar juntos, vamos a estar los unos hablando mal de los otros, no nos vamos a tolerar y el resto de la gente no va a entender por qué, ni les va a importar.

Y la verdad, ni un lado ni el otro tiene la culpa. Gente por encima de nosotros (no sé quienes, no sé en qué punto de la burocracia ni con qué intenciones) nos puso en estos papeles absolutamente absurdos de estar peleando entre revolucionarios y de convertirnos en "enemigos" cuando los enemigos reales son otros.

¿Cómo reaccionarían si fuera al revés? Si ellos si hubieran luchado por 9 años para crear una emisora de música 100% tradicional y hubiera llegado alguien con la misión de convertirla en una emisora salsera y urbana, ¿qué hubiera pasado? Les doy una pista: A Reinaldo Iturriza, siendo ministro de Cultura, lo llamaban abiertamente "el ministro reguetonero" y hasta le dedicaban memes y caricaturas por redes sociales. Le hicieron una auténtica guerra, y todo por decir en una entrevista que le gustaban un par de canciones de Tego Calderón. Nunca llegó a atacar, minimizar o quitarle importancia a lo tradicional; sólo trató de abrir nuevos espacios para géneros contraculturales. Pero así lo trataron ciertos grupos del mundo de la cultura revolucionaria.

En ese sentido, le tengo un poco más de respeto a lo que se hizo para crear la emisora Corazón Llanero FM: esperaron a que fuera sancionada una emisora que tenía 100 mil violaciones a la Ley Resorte, incluyendo constantes llamados a la violencia. Y esa emisora fue 92.9 FM, una emisora propiedad de la misma gente de RCTV. Al no renovársele la concesión y quedar esa frecuencia disponible, aprovecharon para solicitarla e iniciaron allí una nueva emisora. Al menos no se hizo una guerra entre chavistas.

Yo sé que todo el mundo quiere subir. Mucha gente lucha por tener un cargo, porque creen que es lo más chévere del mundo. "El que respira, aspira", ha dicho Diosdado Cabello en su programa televisivo. Pero caray, antes de aceptar un puesto, investiguen bien la situación del lugar y de quienes trabajan allí, y si ustedes son revolucionarios pero les están pidiendo ir a un lugar a iniciar una guerra contra otros revolucionarios, caray, piénsenlo un poquito mejor. Desconfíen mucho antes de trabajar para una persona que les esté pidiendo eso. Así sea un ministro reconocido. Así se haya abrazado con Chávez o con Maduro.

Algunas personas dicen que yo estoy "desacatando los llamados a la unidad" al haber publicado lo que pasó con Alba Ciudad. Sólo quiero responderles algo: Si vamos a hablar de "unidad", hagámoslo con hechos, no con palabras.