8 de septiembre de 2007

Postales de Leningrado... ¡las guerrillas venezolanas, a debate público!

Duante décadas, hablar de las guerrillas venezolanas ha sido un tabú. El miedo a ser vinculado con los "grupos terroristas" que se alzaron en armas en los años sesenta y setenta (miedo producto de la fuerte represión que ejercían los cuerpos de seguridad de la Cuarta República) causaron que, salvo muy contadas excepciones, se hablara muy poco de los movimientos que se alzaron en armas durante buena parte de nuestra historia contemporánea. Gobiernos pasados también se encargaron de borrar a las guerrillas de nuestra historia; a través de los textos de escuela apenas se mencionaban en uno que otro párrafo como grupos terroristas muy negativos, y eso fue lo que aprendieron las nuevas generaciones, que fueron "ideologizadas" mucho antes de que la oposición antichavista se apropiara de esa palabrita.

De ese miedo es que nos viene a hablar la película "Postales de Leningrado", escrita y dirigida por Mariana Rondón, joven realizadora quien estudió cine de animación en Francia y en la famosa Escuela Internacional del Cine y la Televisión de Cuba.

El personaje que narra la película -el segundo largometraje de Rondón- es una niña de ocho años, hija de combatientes de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), aquel grupo guerrillero establecido por el Partido Comunista de Venezuela (PCV) en 1962 para luchar contra el gobierno de Rómulo Betancourt.

Doble trama, para espectadores pensantes

La niña, junto a su primo, narran su temprana vida a manera de juego, donde, debido al miedo reinante, deben estar escondiéndose de quienes los persiguen. Para ello, se cambian constantemente los nombres y juegan a ser "el hombre invisible". Su mayor temor es que sus padres vayan a Leningrado... "porque los papás que llegan a Leningrado, no regresan jamás".

Tras la historia contada por los niños, se esconde una historia "adulta" mucho más compleja, que debe ser deshilachada por el espectador. La historia no se cuenta de forma lineal; la narración va adelante y atrás en el tiempo, y requiere pensar como un niño para entender la "trama adulta" que está detrás de la narración infantil: Un encuentro entre el Frente Simón Bolívar y el Frente Nororiental de la FALN; la recuperación de armas para el asalto a la tienda Sears; el escape de la cárcel y del manicomio... esos son eventos que forman parte de un "plan" que los niños ven de una forma infantil, pero donde no se esconde la represión y las torturas de la época.

Además, hay que dejar varias cosas en claro:

  • Postales de Leningrado no es una película de acción. Quienes vayan a verla pensando que encontrarán sangrientos combates "estilo Hollywood" entre guerrilleros heróicos y soldados asesinos, mejor busquen en otro lado. Sin embargo, Rondón hace un uso genial de comerciales y documentales reales, incluso de uno hecho por el mismísimo Ejército en los años sesenta, para usarlos como forma de contar la historia. Sobrecogedora es una de las canciones que entonaban los guerrilleros en sus entrenamientos: "Quiero comerme / una nevera / llena de carne / de carne guerrillera / ¡Guerrillero! / ¡Yo te mato! / ¡y tu carne! / ¡me la como! / ¡y tu oreja! / ¡me la como!"

  • Postales de Leningrado no es una película propagandística. No encontrarán discursos o situaciones que intenten justificar las guerrillas, los ideales comunistas o la lucha contra los gobiernos de la época. Pero sí se denuncia sin tapujos la represión de los cuerpos gubernamentales, y las consecuencias dolorosas que debían pagar quienes se alzaban contra ese régimen, incluso a costa de sus propias vidas.

  • Postales de Leningrado no es una película para niños. Es cierto que una niña y un niño son sus narradores. Es verdad que se usan muchas animaciones, y que se evita por completo mostrar derramamientos de sangre humana. Pero a los niños les costará entenderla. Además, es clase B: para mayores de 12 años.

  • Postales de Leningrado está llena de simbolismos, por lo que se disfrutará más si va a verla en grupo, con personas de diferentes edades y perfiles, con quienes pueda discutir después su significado y sus mensajes.

Elementos históricos

"Una de las razones por las que hice esta película es porque no tuve ni fotos ni imágenes de la juventud de mis padres", cuenta Mariana Rondón en el documental "Los Hijos de la Guerrilla", que decidieron realizar cuando se dieron cuenta que buena parte de los venezolanos que trabajaron en esta película eran hijos o parientes de ex guerrilleros. "Mi tía me dijo que en la DISIP podría encontrar unas que le quitaron a ella en un allanamiento. Pero prefiero hacer una película a ir a la DISIP a buscar el álbum de mi familia".

Mariana es hija de Pavel Rondón, ex combatiente guerrillero venezolano; de allí que conocía muy bien de lo que estaba escribiendo. Su padre se desempeña hoy como embajador de Venezuela en Colombia en un momento muy delicado, cuando el Presidente Hugo Chávez media con el gobierno colombiano y el movimiento guerrillero FARC-EP buscando una solución pacífica a un conflicto que ha sacudido a la vecina nación por medio siglo.

La directora sigue contando: "No se como se veían mis padres cuando estuvieron en la guerrilla. Todas esas fotos hubo que quemarlas o botarlas. Tengo fotos de antes o después, pero no de esos diez años. Ahora veo a estos actores y me impresiona los jóvenes que son. Pero más me impresiona que esa es la edad que tenían mis padres cuando estaban en el monte."

Es inevitable querer ver "Hijos de la Guerrilla", documental que será transmitido por Telesur el próximo 15 de septiembre. Fue proyectado recientemente por la Cinemateca Nacional, y en el mismo podía verse el testimonio de más de diez hijos de ex guerrilleros venezolanos, quienes relataban no sólo la represión que se vivió en la época, sino los problemas personales y familiares que vivieron mientras sus padres luchaban contra los gobiernos de aquellos días. Muchos de estos testimonios salen a la luz pública por primera vez, dado que el miedo a la represión que ha existido por tanto tiempo entre ellos.

Quienes no quieran esperar, pueden ver porciones del "making off" de la película en Youtube, y el testimonio de Mariana Rondón en esta dirección.

Totalmente innovadora en animaciones, sonido y música

Será inevitable que algunos conspiranoides intenten relacionar la mediación del Presidente Chávez en Colombia con el estreno de esta película. Pero la realidad es que "Postales de Leningrado" fue filmada en 2005 y estuvo más de un año en post-producción, lo que dificulta mucho cualquier coordinación entre estos dos hechos. Durante todo ese tiempo, se realizó un trabajo muy complejo en el área de sonido, música y animación.

Las sonidistas Rosa María Oliart (peruana) y Lena Esquenazi (argentina) reconstruyeron el audio ambiental y los diálogos en escenas claves del film, incluyendo la selva, el manicomio, la cárcel o aquellas grabadas en sitios bulliciosos, como la Plaza Bolívar de Mérida. Escenas como la fiesta de fin de año, la muerte de Pedro o las animaciones cuentan con un trabajo impecable que explota el Dolby Surround 5.1, pudiendo el espectador sentir efectos de sonido que vienen de todas las direcciones... algo que no es común en producciones venezolanas debido a la ausencia de estudios de masterización de audio 5.1 en nuestro país. También se hicieron numerosos "foleys", o doblajes de sonidos ambientales grabados en estudio: pisadas en la selva, chapuzones, pasos, golpes, etc.


Postales de Leningrado también cuenta con numerosas animaciones 2D, que refuerzan el ambiente infantil que crea la narración de los chiquillos. Flechas, trazos, dibujitos infantiles, muñequitos brincando, un arbolito creciendo a partir de un guerrillero "sembrado" por las balas enemigas, o la hermosa animación del niño en bicicleta pasando a través de los enemigos. Recursos gráficos que no muchos apreciarán, pero que requirieron el trabajo de hasta doce animadores por tres meses, un equipo liderado por el argentino Ignacio Gorfinkiel y realizado en México.

La película fue filmada durante siete semanas en formato Super16 mm en el estado Mérida, concretamente en Mesa de Los Indios y en la capital del estado. En total, 47 de los 93 minutos del film recibieron algún tipo de intervención gráfica, algo inusual para una película venezolana, dado lo costoso que resulta hacer este tipo de efectos. Fue necesario "escanear" o digitalizar la mitad de la película a una resolución de 2048 x 1556 píxeles (nueve veces más resolución que una cámara de televisión), proceso que puede costar decenas de miles de dólares y no se puede hacer en Venezuela. De allí se hizo la corrección de colores, el reencuadre, se añadieron efectos, animaciones y se agregó "ruido" a porciones de la película para darle un aire sesentoso. Se usaron paquetes como Final Cut Pro, Fusion y After Effects. De allí, la película debió transferirse a 35 mm para poder ser distribuida en los cines comerciales.

El asalto, mi escena favorita

Sin duda alguna que la escena que más se recordará en este film es el asalto de Sears, no sólo por lo ocurrente, humorística y sorpresiva, sino por los avanzados recursos gráficos al presentarse como un comic, con múltiples divisiones de la pantalla al estilo de "Sin City". No quiero contarles la escena; sólo les diré que estén pendientes de los animalitos que aparecen en ella pues son, en su mayor parte, animaciones 3D generadas por computadora que parecen increiblemente reales (hechas por el equipo de Gorfinkiel usando paquetes como Softimage y Lightwave). Para colmo, es acompañada por una música sesentosa que recuerda mucho a la de series como "El Avispón Verde", pero que luego da paso a una versión punk de "Hasta Siempre, Comandante", de una forma magistral.

La música de toda la película fue diseñada y planeada por el mexicano Felipe Pérez Santiago y el argentino Camilo Froideval, e incluye, además de la conocida canción de Carlos Puebla, una versión de "Bella Ciao" y numerosas piezas originales para reforzar el ambiente del film, las marchas de las guerrillas y las del Ejército.


"Postales..." se parece un poco a "El Laberinto del Fauno": ambas son películas enmarcadas en un contexto histórico de lucha contra el fascismo, donde los efectos visuales son un recurso al servicio del director, para ayudarle a contar una historia espectacular. No es como en otros filmes, donde los efectos visuales son los protagonistas a costa de una historia absurda pero que vende.

No quiero escribir mucho sobre actuación, porque desconozco del tema. Sólo sé que me encantó la actuación de María Fernanda Ferro (Marta) durante el asalto a Sears, y la forma como se desempeño la abuela de Teo (Haydee Faverola).

Críticas hacia adentro

Como escribí antes, "Postales..." no es una película propagandística, aún cuando el Ministerio de la Cultura, Pdvsa y el canal Telesur la hayan financiado. De hecho, en la película hay varias críticas implícitas hacia algunas actitudes de la izquierda de los años sesenta, que harán inevitable que algunos revolucionarios despotrinquen de ella. El dogmatismo absurdo de las muchachas que asaltan el Sears; el triste papel del "tribunal disciplinario"comunista (y no sé por qué me vino a la mente el PSUV); el conflicto entre los guerrilleros Teo (quien defiende sus ideales) y Raúl (quien sólo busca aventuras); la locura, real o fingida, de la Abuela y de Teo; el transportar armas en un cochecito, con una bebé encima. Tal vez Mariana lo expresó mejor en el documental: "Creer que la vida se parece a las películas: tener miedo, guardar secretos, equivocarse, necesitar aventuras, defender ideas, estar tristes, desmitificar superhéroes. De eso se trata la vida, y si no fuera así, entonces de eso se tratará la película."

De cualquier forma, me encanta sobremanera que en Venezuela se hagan películas como estas, de excelente calidad y con temáticas tan nuestras, tan locales, tan venezolanas, tan latinoamericanas. Me gusta mucho más que finalmente estemos sacando a la luz temas considerados "tabúes" en el pasado, de los que aún muchos temen hablar. Aunque estaré aún más feliz cuando vea que sonidistas, músicos y animadores venezolanos puedan (¿podamos?) hacer producciones de una calidad similar.

Esperemos que "Postales" desencadene una discusión abierta en medios del Estado, comunitarios y privados, y que ex guerrilleros del pasado puedan finalmente sacar sus vivencias, sus historias y sus hazañas a la luz pública sin temor alguno.

pd. Si viste la película y no entendiste algo, tal vez esta línea de tiempo te ayude.
pd2. Puedes ver una excelente reseña de "Postales" en el blog de Manina.
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