5 de octubre de 2005

Cuando no hay política comunicacional, el latifundio puede derrotarnos

Escribiré esto como parte de la discusión que Vladimir Acosta sugirió que se hiciera sobre la política comunicacional del Estado, no con el fin de atacarla pero sí de llamar la atención en algo que es digno de atención.

En estos momentos se está atacando fuertemente al gobierno venezolano debido a la lucha contra el latifundio y las medidas que se están tomando para expropiar o recuperar grandes terrenos baldíos y ponerlos a producir en manos de campesinos organizados. Algo que es muy necesario para nuestro país, que cuenta con millones de hectáreas de tierras de excelente calidad pero completamente baldías, forzándonos a importar productos de consumo diario como el maíz y teniendo a miles de campesinos desempleados.

Es aquí donde, en mi opinión, ha habido un hueco en la política comunicacional del Estado. En el pasado, veíamos a los ministros de Comunicación e Información realizar ruedas de prensa casi a diario, denunciando las manipulaciones de medios de comunicación y rebatiendo con contundencia y sólidos argumentos a los periodistas de los medios privados.

Recordemos que estos periodistas son cuidadosamente seleccionados por las empresas de comunicación para realizar las preguntas más mordaces. Incluso se reúnen en grupitos, cuidadosamente separados de los "periodistas oficialistas", y hasta se ponen de acuerdo para que algunos hagan las preguntas que otros olvidaron.

Las ruedas de prensa generaban expectativa tanto entre chavistas como en opositores, y muchas veces duraban una o dos largas horas. En momentos álgidos, tanto Globovisión como VTV se unían a la transmisión en directo de principio a fin.

Era interesante ver a Chacón, Izarra o Nora Uribe responder con contundentes argumentos y gran seguridad a todos estos periodistas, utilizando en ocasiones videos, presentaciones y otros recursos audiovisuales. Hacían que los chavistas nos convenciéramos aún más de nuestras posiciones y aclaráramos nuestras dudas, teniendo el efecto contrario en los opositores.

Lamentablemente dichas ruedas de prensa desaparecieron hace un tiempo hacia acá. El Presidente Chávez está prácticamente sólo dirigiendo la politica comunicacional, pero sus discursos y su programa dominical son unidireccionales: Chávez habla, nadie pregunta.

Es necesario que alguien se enfrente a los periodistas, que despeje sus dudas, que haga que los otros ministros den a conocer sus logros y respondan los ataques, que vigile los medios opositores para saber en qué andan (no basta sólo con vigilar a Luis Tascón), que tome notas de los errores y reclamos y los canalice correctamente para la resolución de los mismos, y que deje en claro al pueblo venezolano de una forma muy convincente que las cosas se están haciendo bien. También ayudaban mucho las ruedas de prensa que hacía el presidente Chávez cada cierto tiempo en Miraflores, con periodistas internacionales y con periodistas de medios alternativos.

Me dí cuenta de la gravedad de este problema cuando regresé a mi casa este lunes, y mis padres me sorprendieron con un triste comentario: "esto se está volviendo una dictadura". La visita que el Cicpc hizo al semanario La Razón, las declaraciones de Lina Ron y, por sobre todo, la matriz que los medios están imponiendo respecto a las expropiaciones y rescates de tierras les han hecho mucho daño. Además, ellos ven mucho el programa "Aló Ciudadano", y no tienen muchas alternativas. Tuve que sentarme un rato con ellos a aclararles -hasta donde alcanzaban mis conocimientos- lo que pasaba allí. Ojalá y todos los bolivarianos podamos hacer lo mismo con quienes tengan dudas, que seguramente son muchos.

Lamentablemente, no hay respuestas fuertes, contundentes y constantes a las fuertes críticas que imponen Globovisión y otros medios privados identificados con la oposición:

  • Se está haciendo pensar que hay que tener una cadena de títulos que date hasta el siglo XVIII, o sino las tierras serán quitadas sin pataleo.

  • Se está haciendo pensar que algunas de las expropiaciones son una retaliación personal del Presidente Chávez, por alguna frase que dijo en algún libro que hizo algún biógrafo hace no-se-cuantos años.

  • Se está haciendo pensar que las tierras que se están expropiando o rescatando sí están productivas en su totalidad (con herramientas como Google Earth o con servicios pagos de fotografía aérea o satelital, es relativamente sencillo demostrar si una hacienda es productiva o no).

  • Se está haciendo pensar que el Estado es quien tiene más tierras en latifundio, y en vez de ponerlas a producir le está quitando las tierras a los demás (es cierto que el Estado tiene tierras, y de hecho muchas ya se están repartiendo; en otros casos, las tierras son clase C, muy ácidas para cultivarse).

  • Se habla (a diario y con diferentes casos) de violaciones de derechos humanos, gente retenida en sus casas por la Guardia Nacional, atropellos, humillaciones, etc. Generalmente estas acusaciones se hacen vía telefónica y sin suministrar pruebas o evidencias, pero vienen acompañadas de fuertes reacciones de politiqueros de oficio que las toman como verdades ciertas y comprobadas.

  • Y, por supuesto, todo esto se enmarca dentro de un "perverso plan" del presidente Chávez para "traer el comunismo al país". Se insiste en que hoy son las fincas, mañana serán los apartamentos y pronto serán hasta las mujeres.

  • No se resaltan casos como el del hato La Vergareña, ubicado en el Estado Bolívar, que tiene una extensión de 187 mil 238 hectáreas (1.872 kilómetros cuadrados) y es 25 por ciento mayor aún que todo el Estado Vargas, que tiene 1.496 kilómetros cuadrados incluyendo toda la costa central y lugares como El Junko y El Junquito entre otros (ver mapa a la derecha; Vargas está en color arena).
Esas son las que conozco... seguramente quienes se calan las 3 horas diarias de Aló Ciudadano podrán engrosar la lista ampliamente.

Esta es una crítica bastante constructiva y seria. Quienes quieran rebatirla, háganlo con hechos y no con las descalificaciones típicas ("Esta es una campaña contra el Estado y el gobierno", "Luigino quiere un cargo", "Luigino es de la CIA") o con las otras técnicas que se expusieron recientemente en el Manual para el Tratamiento de Crisis Comunicacionales.

Y busquémosle soluciones, posiblemente centrándonos en expandir nosotros mismos los medios alternativos, los blogs y las radios comunitarias para dar a conocer nosotros mismos lo que no se da a conocer a través de ciertos medios del Estado.
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