San Juan Bautista, el terremoto del 24 de Junio en Venezuela y las acusaciones de "brujería"
El trágico terremoto doble en Venezuela ocurrió un 24 de junio, día de San Juan Bautista según el calendario católico. A las pocas horas de haber ocurrido, comenzaron a circular mensajes diciendo que la tragedia, que lleva 1.900 personas fallecidas para el momento de escribir este texto, ocurrió como castigo divino por mezclar San Juan "con cosas de negros", "por adorar a un yeso", "por adorar a María Lionza", "por creer en brujerías" y afirmaciones semejantes.
Por gente como esa es que soy ateo. Y por sentido común.
¿Cómo decir que Dios es bueno, todopoderoso y omnipotente, pero permite o causa que mueran niños en desgracias como estas? ¿Cómo creer en un dios que mata gente porque —supuestamente— algunos estaban bailando tambor y celebrando una fiesta a San Juan Bautista en Naiguatá, y ahora resulta que eso es malo, pagano, satánico y "brujería"? ¿Cómo creer en un dios bueno, que permite que israelíes que dicen ser "el pueblo elegido de Dios", maten 18 mil niños y 60 mil inocentes en su nombre?
Además, no se ponen de acuerdo: los evangélicos dicen que la tragedia en Venezuela ocurrió "porque no se debe adorar a santos ni a yesos". Los católicos dicen que es por mezclar la adoración a San Juan con "creencias paganas de negros y brujería", lo que más bien pareciera ser racismo antes que cristianismo.
Conchale, si Dios nos va a castigar, al menos que nos deje en claro cuál es la razón, y que no lo deje en manos de un poco de locos que ni se ponen de acuerdo entre ellos.
Lo que pasa es que, cuando uno era niño, a uno le pegaban senda bofetada cuando uno se preguntaba cosas lógicas, como: ¿por qué, si Dios es bueno y todopoderoso, permitía que pasaran cosas malas a la gente buena? Y te decían que "eso es blasfemia, cállate la jeta", que "los caminos de Dios son misteriosos e inescrutables", que "es que Dios te está poniendo a prueba", y te obligan a pensar como tus padres.
A veces alguien te respondía que esas cosas malas no las hace Dios, sino Satanás. Y cuando le replicabas: "No entiendo... ¿Satanás es más poderoso que Dios?"... entonces, allí venía la otra cachetada. ¡¡¡Paaaaa!!! Lo único que uno puede aprender de eso es a no hacer preguntas, a menos que te guste andar con la bemba hinchada y adolorida.
Las religiones son horribles.
Cae un edificio con 100 personas, mueren 99 pero la que sobrevive dice que fue "gracias a Dios", que fue "un milagro". Y lo dice frente a las 99 familias que quedaron en luto. ¿Por qué Dios no los protegió y salvó a todos? Eso sí hubiera sido un milagro.
Veámoslo desde otro punto de vista. Imaginemos que yo mañana me encuentro el Guantele de Thanos, o las bolas de Dragonball, o cualquier objeto que me volviera todopoderoso y omnisapiente. Todas mis amistades esperarían que lo use para solucionar sus problemas y mejorar nuestras vidas, ¿cierto? O, cuando menos, me pedirían que los proteja cuando vaya a ocurrir un terremoto u otra tragedia, o al menos que les avise para protegerse.
Si un día un terremoto les matara a su familia y ellos me preguntaran por qué no los protegí ni les avisé, dado que soy todopoderoso y lo sé todo con antelación, y yo les respondiera: "es que estoy poniéndote a prueba a ver si me eres fiel", lo mínimo que harían es mentarme la madre. Me considerarían alguien muy malo, casi satánico, no lo contrario. Nadie me adoraría, nadie me consideraría un dios bueno.
Me disculpan lo crudo de todo, pero es simple lógica.
Y a los Sanjuaneros también podríamos hacerle preguntas muy lógicas, pero que también los ofenderían: ¿Por qué San Juan Bautista, si de verdad existe y es un santo con acceso directo a Dios, permitió una tragedia como esta ocurriera justamente su día, cuando miles de personas en todo el país y el mundo lo veneraban? Cualquiera sea la respuesta que nos quieran dar, es simplemente inaceptable.
Muchas de estas tradiciones vienen de mezclarse el catolicismo con religiones africanas e indígenas, cosa que ocurrió luego de que los españoles se impusieron en nuestro continente y trajeron a la fuerza, desde África, a cientos de miles de personas esclavizadas, a quienes capturaron, separaron de sus familias, las golpearon, torturaron y vendieron como objetos. Para más colmo, las obligaron a aprender nuestro idioma y a unirse a la religión católica a la fuerza, prohibiéndoles mantener sus propias creencias.
La esclavitud es uno de los crímenes más horrendos en la historia de la humanidad. Y Dios no hizo nada ante esa barbaridad que cometieron quienes decían ser sus seguidores, portaban cruces e iban todos los domingos a la Iglesia.
La forma como estas personas africanas esclavizadas lograron preservar su religión y sus costumbres es con eso que hoy llamamos "sincretismo": mezclaron sus creencias africanas con las católicas.
¿Ah, que a usted no le gusta que haya elementos africanos en las fiestas venezolanas a San Juan Bautista? Bueno, reclámeselo a todas las personas católicas y cristianas que cometieron estos crímenes atroces y esclavizaron a miles de africanos hace 300 años, en vez de dejarlos vivir en paz en su continente.
Yo no estoy en contra de que cada quien tenga su religión y sea feliz con ella.
Lo que me hace molestar enormemente es cuando alguien quiere imponer sus creencias religiosas a otras personas, y se pone a juzgar a otros en base a sus creencias religiosas. Allí es cuando salgo corriendo a recordarles que su "religión" es tan sagrada como la de los egipcios que adoraban a Ra, los mayas con su Popol Vuh, los babilonios con Marduk, los hindúes con sus millones de dioses, los griegos con Zeus, los romanos con Júpiter, los vikingos con Thor.
¿Ah, que todo eso es mitología? Sí, igual que Dios, Jesús y todo lo que crees tú. Todo eso son las creencias que un grupo de personas tenían hace dos mil años y que, por razones políticas y para tenernos sometidos como pueblo, nos llegaron hasta el día de hoy.
El 25 de diciembre celebramos el nacimiento de Jesús, el 4 de mayo celebramos a Luke Skywalker, el 24 de junio a San Juan Bautista y el 31 de octubre adoramos a una calabaza. Cada quien escoge la mitología que más le agrade, y todos felices. Y si me invitan a cualquiera de esas fiestas, tengan por seguro que iré.
Y lo dejo hasta aquí, ya parezco Gustavo Petro escribiendo tuits de 15 mil páginas a las 4 de la mañana

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