El caso Víctor Hugo Quero Navas y los medios de comunicación
![]() |
| Foto: Redes sociales |
El caso Víctor Hugo Quero Navas tiene que desatar un debate en muchos, muchos lugares, y uno de ellos son los medios de comunicación, tanto privados como del Estado. Un destacado profesor de comunicación social venezolano, Marcelino Bisbal, hizo un llamado al respecto hace algunas semanas, y pienso que hay que tomarle la palabra.
Quienes usaron medios de comunicación privados por allá en 2002 para dar golpes de Estado, mentir, difamar y atacar al chavismo y a la izquierda, hicieron un tremendo daño al país y crearon una polarización terrible, que hizo que en los medios del Estado, alternativos y comunitarios nos pusiéramos del otro lado: atacando y rechazando cualquier cosa que oliera a oposición.
Esa polarización también creó un extremismo terrible, que imposibilitó que, desde medios del Estado, se pudiera hacer cualquier tipo de investigación o denuncia sobre algún error, problema, abuso de poder o cualquier cosa mal hecha desde el mismo Estado, todo porque "eso le da la razón a la oposición".
Por ejemplo:
Imaginen que a algún periodista de medios del Estado se hubiera encontrado en febrero de 2026 a una señora de 81 años, viejita, dulce, de piel morena. Ella afirma tener un hijo preso y haber ido al menos 6 veces a la cárcel de El Rodeo I pidiendo razón de él. La señora se queja de que no ha logrado ver a su hijo desde que fue detenido en enero de 2025 (hace más de un año, lo que ya de por sí es ilegal e inconstitucional), pero el asunto es que en esa cárcel le dicen que no está, aún cuando los tribunales le dicen que allí es donde está.
Y la señora sólo quiere una fe de vida, ver a su hijo y saber cómo está. O, si está muerto, que se lo digan. La señora te muestra papeles, documentos, constancias que prueban todo lo que está diciendo, incluso en una ocasión conversó con jóvenes que acababan de ser liberados de El Rodeo por la ley de Amnistía, y ellos le dijeron que habían visto a su hijo hasta julio o agosto de 2025 y luego no lo volvieron a ver.
Imagine que usted trabaja en un medio del Estado, hizo la entrevista, quiere publicarla... pues de inmediato te van a decir que no, porque "no es oficial". "Nos podemos meter en un lío".
En efecto, si uno publica algo que no le conviene a alguna autoridad, muchos de ellos llaman, le forman un lío a tus superiores, y tus superiores obviamente te van a formar un lío a ti, y vas a terminar regañado, amonestado, con la noticia eliminada, y si reincides, terminas fuera. Aún si tienes la suerte de tener algún jefe peleón, que quiera defender tu investigación porque está convencido de que lo que hiciste es lo correcto, ese jefe puede terminar botado por defenderte.
Nadie quiere ser regañado o despedido de su trabajo, o causarle problemas a sus propios jefes u otros compañeros. Por eso, al final muchos periodistas de medios del Estado terminan dedicándose a hacer "copy y paste" de las notas de prensa y comunicados que vienen de los ministerios, cubriendo actos oficiales, o dedicándose a fuentes que no sean problemáticas, como deportes, turismo, salud, cultura, espectáculos o internacionales (y escogiendo las notas con pinzas). Alejándose de cualquier cosa que pueda sonar a problemas o conflictos.
Total, esto es sólo un trabajo, uno no es quien toma las decisiones y la responsabilidad no es de uno... uno tiene que llevar la comida a su casa, y esto es lo que toca.
Y esto nos hace mal. Porque dentro del gobierno yo estoy convencido de que hay gente chavista y revolucionaria, que sí quiere hacer las cosas lo mejor posible. Pero también hay gente que sólo tiene intereses particulares, y que, cuando alguien los toca, se comportan como el peor de los mafiosos. Que no dudan en usar mecanismos como la Ley contra el Odio (y similares) para sacar del medio a cualquier persona que pueda afectarlos negativamente. Que causan mucho más daño que bien al país, y a este proceso revolucionario al que pertenezco y en el cual creo totalmente.
Y así terminamos teniendo un montón de medios públicos que funcionan como unas especies de "cheer leaders" de los ministerios e instituciones. Y la gente, que no es boba y tiene hoy acceso a Internet, Instagram, Tiktok y a cientos de canales de televisión a través de Internet, televisión satelital, Magis, Xuper, GO, etc., terminan viendo cualquier otra cosa.
Luego, en los medios del Estado se preguntan por qué tenemos tan baja cantidad de visitas... o, como dijo una jefa que conocí... "¿cómo es posible que en esta reunión seamos 30 personas y las publicaciones de nuestra institución sólo tengan 5 likes? ¿Ni siquiera las vemos nosotros mismos?"
A veces hablamos mal de tal o cual periodista de oposición, y muchas veces tenemos argumentos para hacerlo, sobre todo cuando violan todos los principios de la ética periodística por defender su causa política.
Pero, ¿qué alternativa le damos a la gente? ¿Acaso formamos a nuestros propios periodistas y medios para que sean una opción frente a quienes quieren usar el periodismo como arma politiquera? Y el lado "social" de la Comunicación Social -valga la redundancia-, ¿dónde queda el ayudar a la gente, el ser puente entre grupos diferentes, entre burbujas que no se hablan?
Si la gente tiene problemas, o familiares detenidos o similares, terminan acudiendo a los medios de comunicación privados y a ONGs financiadas desde el exterior para otros fines, que terminan ganando audiencia y confianza del público. La gente los recuerda "porque ellos fueron los que me ayudaron cuando tuve tal problema", mientras que nosotros sólo publicamos notas de lo que nos mandan.
Y cuando surgen ONGs, partidos, movimientos o personas de nuestro lado (de izquierda, chavistas) que intentan denunciar o ayudar a las personas en problemas, también las terminamos acusando de ser "los enemigos", "trabajar para la CIA" o similares, como le pasó a Surgentes o el PCV, entre muchos otros.
Sí, yo sé que muchas de estas personas detenidas son guarimberos y personas violentas que causaron mucho daño. Pero muchas otras sí son inocentes. Y total, eso no lo determinamos nosotros, sino el sistema de justicia.
Además, existe el debido proceso, que debe garantizar que cualquier detenido, así creamos que es culpable, goce de presunción de inocencia, tenga derecho a la defensa, se respeten sus derechos humanos, pueda comunicarse con su familia, la familia sepa dónde están recluidos y puedan asignar abogados propios, de ser su deseo. Son derechos garantizados en nuestra Constitución de 1999, que muchas veces dijimos que es una de las mejores del mundo.
¿Se puede arreglar todo esto? No lo sé. Pero hay que debatir el problema, hay que proponer soluciones y dejar de fingir que todo está bien.

Comentarios
Publicar un comentario
No se publicarán comentarios que falten el respeto al autor, a otros blogueros ni a funcionarios del gobierno bolivariano. Si deseas hacer eso, ¡ejerce tu legítimo derecho a la libertad de expresión en tu propio blog!
El autor se reserva el derecho de publicar o no los comentarios anónimos.