Premios de la Paz
Yo sé que muchos chavistas estamos desmotivados por los temas salariales, por la desconexión que tiene el gobierno con las bases, porque hay muchos problemas que no se resuelven y nadie nos habla de ellos, y porque cierta gente dentro del gobierno tienen de revolucionarios lo que yo tengo de atleta olímpico.Pero NUNCA, NUNCA, NUNCA deberíamos quedarnos callados ante esa gente que defiende los buques militares, el bombardeo de lanchas y la invasión a Venezuela como "solución" para nuestro país. El Premio a María Corina no nos desmoraliza. Es el mismo premio que se le dio a Kissinger, a Obama, a Walesa, a Gorbachov. Son chapitas que se entregan entre ellos mismos para felicitarse y autoestimularse, al mismo tiempo que masacran gente inocente en Palestina, Yemen, Líbano, Siria o África, y planifican hacer lo mismo en Venezuela y otros países. Es el Premio de la Hipocresía, porque lo entregan los mismos que crean las guerras, conflictos e invasiones, para premiar a quienes sigan sus órdenes. Y que me perdonen las contadas excepciones que sí se merecieron el premio. Pero yo no me imagino a Rigoberta Menchú o a Adolfo Pérez Esquivel aplaudiendo que una flota de barcos militares amenacen a Guatemala o a Argentina, ni me imagino a Yasser Arafat pidiendo sanciones asfixiantes para su pueblo palestino para ponerlos en contra de un rival político. A pesar de que nos caemos mal, nos tenemos rabia o estamos cansados de tantas cosas, deberíamos sacar fuerzas de donde no las tenemos para decirle a esa gente que no aceptamos sus chantajes, sus sanciones, sus premios de pacotilla ni mucho menos que invadan nuestro país. Y eso no significa que debamos dejar de exigir soluciones a los problemas que nos dañan el día a día.
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