27 de diciembre de 2006

Se agotan celulares en varios puntos del país; Los Robertos denuncian crisis

El Castrocomunismo avanza en todas las formas y colores. Ayer hablábamos de cómo se han agotado los reproductores para vehículos en diversas tiendas, posiblemente como consecuencia del récord de ventas de automóviles nuevos en nuestro país.

Hoy, los agotados son los celulares. Según el noticiero tecnológico venezolano ConCafé (que tiene de chavista lo que yo tengo de cantante de ópera), la demanda de celulares ha hecho que agentes Movilnet en San Juan de Los Morros se queden sin equipos, ello a pesar de que los agentes han hecho múltiples solicitudes de equipos nuevos a la capital. En los comentarios dejados por la gente se reporta escasez también en Puerto Ordaz, Acarigua y Yaracuy, y que muchas personas están anotadas en cola, esperando que les lleguen sus equipos para los primeros días de enero.

¡Gracias Damián Fossi por el dato!

En Caracas la situación no es tan distinta: los modelos de celulares más económicos y populares (como el Nokia 6235) hace días que están agotados, y las colas que se han visto en días recientes en los agentes autorizados Movilnet han sido para adquirir los modelos más costosos, como el Nokia 6265 o el 6275.

En su programa de esta noche en VTV, Los Robertos hicieron una denuncia muy seria al respecto. Acompañados de Emeterio Faraco Petkoff Keller, hicieron esta preocupante denuncia que el pana Carlchucho pudo grabar y subir a YouTube.



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2 comentarios:

Hector.Luna dijo...

Llegó el terrible comunismo

Aparecen los primeros signos de socialismo. El venezolano ataca con todo al asqueroso imperio

Muy preocupantes los signos de comunismo que comienzan a aparecer en la sociedad venezolana. La ejecución de líneas castristas y el incesante adoctrinamiento, poco a poco, ha convertido a un ciudadano pacífico, bromista y despreocupado en un frenético acaparador de cuanta cosa esté a la venta.

La intención está clara. Llevar adelante los principios fundamentales del Socialismo del Siglo XXI implica la desaparición del mercado de todos esos productos pecaminosos, engendros maléficos del capitalismo salvaje. Y, no faltaba más, sin recibir una orden expresa del Partido Único, allá van los compatriotas revolucionarios contra vitrinas, probadores y mostradores.

La consigna es irreductible: lo que no puedas destruir ¡cómpralo!

No hay cupos para volar al exterior, tampoco hacia el interior. Los pasajes para viajar en autobús, carritos o camioneticas volaron, a pesar del descomunal aumento de precio producto de la especulación. Las tallas S y M no se consiguen ni en las fábricas chinas. Quedan algunos zapatos deportivos importados, pero desde el número 48 en adelante. Es imposible meterse un churrasco en un restaurante al menos hasta febrero.

Por un carro de precio decente debe esperar un año o, como es natural, aplicar el viejo principio revolucionario que consiste en engrasar alguna parte clave del mecanismo de asignación. Para vehículos importados y de alto vuelo la espera es menor, pero ya esto es juego de grandes ligas, funcionarios públicos o amigos del régimen.

Los hoteles, y no precisamente las posadas endógenas, están abarrotados. Apenas se fueron los observadores internacionales las fuerzas revolucionarias tomaron por asalto a las perversas redes de alojamiento capitalista. Miles de sofisticados equipos de sonido han sido debidamente expropiados, previo pago con asqueroso plástico bancario. Paquetes completos de cesta ticket se han convertido en Ipod o peroles electrónicos.

Nunca como ahora el socialismo se había metido tanto en la cabeza de los venezolanos, quienes con firmeza anticapitalista, le dan una bofetada al imperio contaminante. Caña criolla, whisky 12 y 18 años, vinos y cualquier clase de bebidas alcohólicas provenientes de temibles lugares dedicados a corromper el espíritu, se han bajado por estos días. ¡Y los que faltan! La única manera conocida de acabar con estos productos satánicos es bebiéndoselos. Así se hace, camaradas.

La gran industria de la moda también ha llevado lo suyo. Armani, Domínguez, Herrera, Voiton, Dolce & Gabbana, De la Renta, Zegna y demás próceres del consumo alienante, han visto aterrorizados como sus piezas pasan a manos de los más agresivos combatientes revolucionarios.

Ahora sí es verdad. Este horripilante comunismo nos está matando.
Feliz Navidad, compatriotas.

Elides J. Rojas / El Universal
erojas@eluniversal.com

Elias Lopez Gross dijo...

Es risible hasta cierto punto. Claro que en Venezuela no se vive ningun Castro-comunismo.

Pero creo que el sarcasmo de estos comentaristas no logra su cometido y mas bien expone la duplicidad moral de los simpatizantes del oficialismo.

Todos sabemos que el consumo puede interpretarse como un signo de progreso - claro, no cuando es soportado unicamente por la renta petrolera.

Por un lado el sketch y el articulo aseguran que no hay ninguna crisis y que la economia esta mejor que nunca. Un triunfo mas de la revolucion - que no ha atacado el modelo del que gozan los escualidos.

Pero por otra parte esa corriente va en contra todo lo que promulgan los ideologos de la revolucion - que atacan hasta a la figura de Superman - osea, un fracaso de la revolucion que no ha calado en las mentes del Venezolano para crear conciencia social y moderacion.

Lo que estamos viendo es la Venezuela Saudi otra vez. Ese sketch ya lo vimos y sabemos como termina.