22 de noviembre de 2005

Saliendo para el Foro Mundial de Tecnologías Libres

Desde este miércoles estaré en el III Foro Mundial de Tecnologías Libres en Maracaibo, por lo que podrán descansar de mis escritos por esta semana. Por favor visiten los blogs que están en la sección de enlaces de esta página.

Para más información sobre el foro, visita este link. ¡La entrada es gratis!

18 comentarios:

Carlchucho dijo...

Te vas? y que publicara ahora ND? no les eches esta vaina...

Llevate un Ventilador

Rodolfo dijo...

Yo que me la paso escribendo de estas cosas y no puedo ir. Tampoco puede ir al de CCs en la UBV el año pasado. QUe vaina.

HOmbre eso de ser bloguero e ir a ese foro tendría que casi por obligación hacer una cobertura bloguera del Foro. POr lo menos para compadecerte de los que nos quedamos por aquí.

O si prefieres hazlo para socializar la información, para que sea libre... ;-)
Saludos

tata dijo...

Está demás decir: !!!Tráete todo el material que encuentres!!!

Saludos,

PabloPueblo dijo...

Dios bendiga a Maracaibo, y traiganse un paraguas que esta lloviendo bastante

Antonio dijo...

Abortado el viaje.

Lamento mucho no poder asistir. Desde anoche tengo una gripe que me tiene muy mal. Imposible viajar a un lugar tan frío.

Si alguien ve este mensaje y está por allá comenten que se necesita un teléfono, en la página del Foro, para comunicarse con alguno de los coordinadores y comunicar este tipo de situaciones.

Saludos,

Antonio.

Anónimo dijo...

"El Populismo no crea Conciencia Ciudadana"
por Jorge Elías de la redacción de La Nación

El checo Jan Ruml dice que la diferencia entre Hugo Chávez y Fidel Castro no radica en que uno haya surgido de elecciones democráticas y el otro de una revolución: "Uno es un dictador con dinero y el otro es un dictador a secas", sostiene. Tomado de La Nación, Buenos Aires, 17 Noviembre 2005


Dice también que Néstor Kirchner es "el resultado de un compromiso entre los sectores pro Menem y los sectores pro Duhalde", y que "no está bien que se alternen facciones del mismo movimiento en el gobierno argentino", razón por la cual "es primordial que llegue una oposición de afuera".
Desconfía del populismo: "No crea conciencia ciudadana", señala. Y remite al yugo comunista bajo el cual creció y del cual se deshizo Checoslovaquia, su país, por medio de un proceso pacífico que cobró vuelo propio con el nombre de Revolución de Terciopelo.
De ella participó en forma activa Ruml, firmante, con Václav Havel, Jiri Dienstbier, Pavel Kohout y Michal Kocáb, entre otros intelectuales, de la Carta 77, documento a través del cual los disidentes checos y eslovacos expresaron en 1977 su rechazo al régimen.
En 1989, tras la apertura propiciada por la caída del Muro de Berlín, Ruml y otros apuraron la transición. El 10 de diciembre de ese año renunció el último presidente comunista, Gustav Husak, y asumió el cargo Havel. Eran las vísperas de la secesión entre checos y eslovacos, representados en las elecciones de 1990 por el Foro Cívico y el Foro Público Contra la Violencia, respectivamente.
Tras el final del régimen, Ruml tuvo a su cargo una empresa difícil: transformar el aparato de seguridad de su país. Durante seis años fue ministro del Interior. Luego, como parlamentario, llegó a ser vicepresidente del Senado de la República Checa. Su padre, Jiri Ruml, fue el último preso político del régimen comunista, después de haber sido miembro del partido.
"El proceso de transformación de Europa del Este se dio en forma casi simultánea con el final de las dictaduras militares en América latina -dice Ruml en una entrevista con LA NACION. Ambos cambios han sido relativamente rápidos. En nuestro país quizás haya sido más rápido aún, porque estábamos bajo un sistema autoritario comunista que tenía bajo su control todas las propiedades. Había que devolverlas de inmediato al pueblo, así como había que establecer un Estado de Derecho y reformar la Constitución."
En su segunda visita a Buenos Aires, Ruml disertó en el seminario "Experiencia socialista y transiciones: 16 años de la caída del Muro de Berlín", organizado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo para América Latina (Cadal), dirigido por Gabriel Salvia. "En nuestros países se derrumbaron los regímenes totalitarios comunistas y las dictaduras militares -dice Ruml-. Fue derribado el símbolo. En América latina concentraron más la atención en el aspecto económico, no tanto en el político. Pero tengo la impresión de que tanto en Europa del Este como en América latina no hemos podido derribar otras murallas que son, en realidad, imaginarias."
- ¿Imaginarias?
- Sí, están dentro de nuestra cabeza. Todavía no somos capaces de vivir democráticamente. Hay muchos prejuicios en nuestras sociedades. Esto es una prueba de que derribar una muralla física como el Muro de Berlín es fácil, pero superar el trauma es mucho más largo y complicado. Es verdad que vivimos en sociedades democráticas y pluralistas, pero debemos aprender a vivir en democracia. Eso lleva mucho tiempo.
- En América latina, la democracia tiene un fuerte componente electoral, como si sólo de votos se tratara.
- Los políticos viven de las elecciones, de cara a las elecciones. Por eso, siempre están apartando los problemas internos de su agenda. Piensan que ya vienen las próximas elecciones. Esto no responde a lo que piensa la gente, por supuesto. De ahí que sea tan importante que exista una prensa libre e independiente y que haya un desarrollo fuerte de la sociedad civil. Hay que comprometer a las personas en temas de interés público.
- El desinterés de la gente por la política, sin embargo, es directamente proporcional al interés de los políticos por espantarla de sus asuntos.
- La gente va a votar y después se desconecta de la política. Es cierto. Muchas veces, los nuevos gobiernos pueden ser legales, pero no son legítimos. Nuestros problemas, en la República Checa, son similares. Nos falta cultura política, tradición democrática...
- ¿Cómo se hace para forjarla si, como sucedió en las últimas dos elecciones en la Argentina, no hay una oposición clara fuera del partido de gobierno?
- Es un problema que también tenemos en nuestro país. Es necesario que surja una generación más culta, más informada. Es necesario que los jóvenes se junten o se asocien en asociaciones civiles, que las personas que se ocupan de su orientación espiritual impartan clases en las universidades y hablen de temas que involucran a la sociedad.
- No parecen ser los jóvenes los más interesados en la política.
- En mis visitas a Uruguay, la Argentina, Chile, Costa Rica y la República Dominicana me he encontrado con varios representantes juveniles de partidos políticos. Por ejemplo, en la Argentina, estuve con jóvenes pertenecientes al Partido Justicialista. Veo que hay una gran esperanza para el pueblo argentino. En esas reuniones llegué a la conclusión de que son sensibles a la situación en Cuba, de que tienen mucho interés en trabajar en esa dirección y en formar conciencia en la sociedad sobre los derechos humanos.
- La paradoja es que tanto el actual gobierno argentino como el anterior, presidido por Duhalde, ambos justicialistas, han optado por no condenar al régimen de Castro en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
- Esta región está llena de contradicciones y paradojas. Existe un gran argumento: los Estados Unidos. Veo que aquí Castro se ha convertido en una herramienta de la política interna de los países en su lucha contra los Estados Unidos.
- ¿Qué diferencia ve entre Castro y Chávez?
- Sobre ese tema he hablado con varios políticos y entiendo, por lo que me han dicho, que Chávez es lo mismo que Castro. Castro es un dictador, pero no deja de ser un héroe para las personas. En cambio, Chávez va a ser sólo un dictador que tiene dinero. Es muy importante que la gente de América latina no se deje extorsionar por Chávez. No ofrece ninguna esperanza. Es mera manipulación política lo que está haciendo. Después de mi visita a América del Sur estoy convencido de que Chávez no tiene ninguna posibilidad en esta región. Después de dictaduras como la chilena, la argentina y la uruguaya, descarto que vuelvan a tener otro dictador.
- En sus comienzos, Fidel Castro tampoco prometía ser un dictador.
- Pienso que Castro se hubiera convertido, sí o sí, en un dictador, por un simple hecho: la ideología comunista es una utopía. Como no es una ideología natural del ser humano y a la gente no se la puede convencer de que siga algo así, debe ser obligada por la fuerza. Es decir, represión, persecución policial, un Estado policial, porque siempre hay gente que no quiere ese modelo. Yo viví 40 años bajo un régimen totalitario. Sé lo que es.
- ¿Cómo se rebate un discurso de ese tipo cuando la democracia liberal tampoco cumple con las expectativas de la gente?
- Todo lo que Castro dice acerca de su sistema es mentira. Ese fue el mismo discurso que tenía nuestro dictador comunista en Checoslovaquia. Que todos iban a tener salud gratis. Que todos iban a tener educación gratis. Que todos iban a vivir bien!. Además de todo, aseguraba que tenía mucho apoyo popular. Se daba, básicamente, por miedo a la represión. Si no apoyabas el régimen, podías perder tu trabajo o podías terminar en la cárcel. Tus hijos no podían estudiar. Había miedo.
- ¿Cómo ve a Kirchner?
- El Partido Justicialista, más que un partido político, es un movimiento que tiene varias luchas internas. Kirchner es el resultado de un compromiso entre los sectores pro Menem y los sectores pro Duhalde. No está bien que se alternen facciones del mismo movimiento en el gobierno argentino. No estoy de acuerdo con eso. Es primordial que llegue una oposición de afuera que también esté presente en la política.
- ¿Y si no llega?
- Estamos ante una situación similar en Europa. La gente presta atención a los populistas. Por ejemplo, en Polonia ganó la derecha, pero el presidente electo, Lech Kaczynski, es populista. Nuestro presidente checo, Václav Klaus, es populista. El populismo no crea conciencia ciudadana. Es importante, por ello, crear opinión pública.
- ¿De quién depende?
- De una oposición con un programa claro de gobierno y con una visión clara de lo que quiere lograr, y con autoridad frente a algún movimiento. La crean también los periodistas, las universidades, la sociedad civil. Le doy un ejemplo: en 1998, en la República Checa, la izquierda y la derecha firmaron un pacto de estabilidad política. Decidieron que iban a controlar la televisión pública. Los trabajadores de la televisión pública iniciaron una huelga. Se produjo un escándalo tan grande que la gente salió a las calles a pelear por la libertad. Después de eso, nadie más se atrevió a controlar la televisión pública.
- Moraleja: para hacer una tortilla hay que romper huevos...
- Nosotros conocemos muy bien ese dicho [se ríe]. No sé si estamos en un momento así, de romper huevos. No podemos volver atrás. Romper huevos significaría hacer revoluciones. Tenemos que aprender a vivir en democracia de una vez por todas, en lugar de hacer revoluciones. Es muy complicado, lo sé. Tanto allá como acá, la gente vive encerrada en sus propios intereses. La gente, sin embargo, debe reflexionar en forma profunda sobre los temas importantes y debe tener modelos para seguir. En ese momento, pienso, caerán los últimos restos de los muros mentales que preservamos. Tomado de La Nación, Buenos Aires, 17 Noviembre 2005

AldebaraN dijo...

Un AntiChavista se muere y va al cielo, al llegar, es recibido por San Pedro, quien le da un tour por su nuevo hogar y le dice: Hijo, este es el salón de los relojes, en este salón hay un reloj por cada persona de la tierra, cada vez que una persona dice una burrada, se equivoca o mete la pata, el segundero se mueve un espacio. El AntiChavista, asombrado con la cantidad de relojes y viendo que algunos relojes casi no se movían, mientras que otros ya tenían varias horas marcadas, muy maliciosamente, le pregunta a San Pedro: Oye, San Pedro, ¿Me puedes mostrar el reloj de Chávez? A lo que éste responde: lo siento hijo, el reloj de Chávez lo tengo en mi oficina, porque lo uso de Ventilador.


Hugo Simio Chavez DE PARTE DE MEXICO Chingas A tu Madre!!

Alejo dijo...

Y como cosa extraña, salieron los idiotas que no tienen nada productivo que decir y encima meten politica en un tema que nada tiene que ver. A ver si maduran un poquito, idiotas.

jorgegarcia dijo...

No queri desviar el tema, pero, no te van a entender en Venezolano eso de Chigas a tu madre porque aquí chinga significa camioneta, en cuanto a tu buen desarrollo, te puedo hablar en tu lenguaje " halla los chonpiras rifan y bailan titiritaba,bailando de Chambirete" letra grupo mexicano,aqui le podemos decir con el baile del perreo "ven la cachorrita papa" o mas bién "foxy" letra grupo venezolano venezolano.

Anónimo dijo...

El Mandamás que canta
\.02 Chavez & Friends.
\.03 ¡Me lleva la charreada!


Señor Hugo Chávez:

Antes que al presidente, su remitente intenta dirigirse al cantante. Pues, como ya hemos visto, usted gusta de canturrear frente a los grandes públicos, y en ocasiones hasta se da el lujo de seleccionar y vigilar a esos públicos. Todo lo cual de entrada le asegura el éxito en taquilla. Audiencias convencidas, fervientes, delirantes. Gente dispuesta, y de hecho lista, para seguirle a usted hasta el más hondo de los desfiladeros. O, como usted preferiría verlo, para escalar las más altas montañas. Tal como hacía Don Simón, que según me parece era todo un entusiasta del montañismo. Pero antes de ponernos a cantar los éxitos de Roberto Carlos, su remitente se pregunta cuáles son las montañas que ahora escala usted. Puesto que las que en su tiempo retaron al Libertador hoy se cruzan en cualquier avioneta. Y a juzgar por la vehemencia de su bolivariano empeño, diríase que se trata de cuestas particularmente altas. Cuestas inalcanzables para muchos.

Mentiría si le dijera que celebro que esas cuestas las trepe usted cantando. Más allá de los matices propios de cada profesión, se sabe que los requisitos para alcanzar la presidencia son infinitamente más sencillos de reunir que aquellos exigidos a un cantante. No me diga que no es más fácil hacer presidente a un cantante que realizar la operación inversa: convertir al jefe del poder ejecutivo en legítima estrella de la canción. No vayamos más lejos, su colega Bucaram lo intentó y se libró por los pelos de ir a dar con todo y sus coristas a la casa de la risa. Es, pues, considerable el empeño en que se halla usted inmerso. Una cosa es llegar al poder –lo cual, como usted sabe, se consigue de cualquier forma– y otra ser aceptado entre los amigos de Pavarotti. No quiero ni contarle lo mamoncito que se ha vuelto el tal Sting.

Chavez & Friends

inicio

Yo sé que al interior de una revolución bolivariana no cabe ni un resquicio de cultura imperialista, pero me es preciso citar a Paul Stookey, un viejo cantante hippie con ideas tan románticas como la de que el ser humano es incapaz de mentir mientras está cantando. De lo cual Stookey se permite deducir que, antes de participar en elección alguna, los políticos deberían ser obligados a cantar. Y el público le aplaude, sin tampoco advertir que el pobrecito Stookey acaba de firmar a ciegas su credencial del Club de los Mentirosos: como cualquier fabricante de jingles se lo confirmará en la intimidad, el canto es a las mentiras lo que el cobre a la corriente eléctrica. O también: lo que la nuez vómica al empacho.

De modo que por más que sin quererlo sean mentirosas, las palabras de Stookey le servirían a usted como un certero bazukazo contra los enemigos de su "revolución bolivariana". Piense en la galanura que cobraría su voz predicando ante el público latinoamericano (asumamos que su presencia escénica no cabe entera en Venezuela): "Cuando un hombre canta, no puede mentir". ¿Verdad que suena a toda madre, presidente? Ahora que lo mismito pensaba Gloria Trevi, que antes de estar gozando de un tiempo compartido cerca del Ipanema se había propuesto ocupar la silla presidencial. Y no dudo que lo consiga, ya ve usted que esto de ser ex presidiario da caché ante las masas.

Pero en fin, ya que ha decidido usted confiar su buena estrella a sus pintorescos atributos de cantante, espero que no se envanezca si le confieso que sus grandes espectáculos no tienen nada qué pedirle a los de Gloria Trevi. Más allá de sus atributos físicos, que bien podrían sustituirse ubicando junto a usted a una tercia de coristas equipadas con las más bolivarianas cordilleras, se nota que provoca usted en sus audiencias reacciones semejantes a las que un día dieron fama a la Trevi: niñas y adolescentes llenas de su inmensa gloria, listas para corear cualquiera de esos cánticos libertarios legados a las generaciones futuras por el libertador Sergio Andrade.

No le estoy sugiriendo que se ponga a cantar Zapatos viejos, ni que se ubique en los zapatos de la Trevi. Por más que sus palabras sean incendiarias, usted y yo sabemos que sólo vendería calendarios entre sus lambiscones. Lo cual no dejaría de ser negocio, pero si ya contamos con una base de fanáticos dispuestos a comprar todo lo que usted les venda, lo primero es tomar las precauciones para evitar ese desgaste natural que, le juro, no respeta ni a un héroe bolivariano.

Tomemos un ejemplo: su reciente actuación en México. No sé si sepa que, años antes de usted, un seguro compadre suyo, el peruano Alan García, también vino a cantar a Garibaldi. Y luego, como usted, se entregó a la misión de cantarles la bronca a sus cada día más numerosos enemigos. ¿El resultado? Se lo digo con una sola palabrota: Fujimori. Cuando usted viene a México y canta con mariachis, se enfrenta a la memoria de un charro más apuesto y temerario; mismo que al poco tiempo terminó haciendo un panchazo de proporciones continentales. Pero usted aún está a tiempo de evitarlo, y así salvar su imagen de superhéroe en ascenso. Si José Alfredo Jiménez alcanzó fama de charro sin saber montar a caballo, usted no debería tener impedimento para un estrellato que de sobra se ha ganado. Sólo que antes debe ser más convincente...

¡Me lleva la charreada!

inicio

¿Cómo entender que un militar le cante a un guerrillero Las Mañanitas, si no mediante la sospecha de que los dos comparten una misma vocación de tiranos? ¿Despierta, mi bien, despierta? ¿Qué pasó, presidente? ¿No que muy bragado? Y por más que el "Fidel" reemplace al "mi bien", créame que en estas cosas con la pura intención basta. Pues armar una ceremonia pública con canción y pastel para el jefe máximo de un estado policiaco equivale a empinársele de la manera más abyecta. ¿No le da alguna lástima pensar en esos lambiscones que viven pendientes hasta de sus estornudos? ¿Qué pensaría de un jefe de estado que se pone a la altura de esos comemocos? Y si un simple presidente se ve mal haciendo eso, no quiero ni decirle qué tal se mira un charro. Solamente imagínese a Jorge Negrete cantándole Las Mañanitas a Pedro Infante. Ahora quítele la voz y la presencia. ¿Verdad que desentona como un golpe de estado?

O sea que convénzase: Castro es el pasado. Estando como están las cosas, cualquier día se nos muere de un ataque al Mio Ego. ¿Y qué va a hacer usted? ¿Irse de plañidera hasta La Habana? ¿Sabe lo mal que luciría en el papel de viuda? ¿Cree que le va a tocar alguna herencia? ¿Y todo para qué? Al final su carrera de cantante rodaría por la misma pendiente que por ahora se deslizan las cabezas de los opositores venezolanos. Y si bien esto último no es más que una figura poética, su remitente intuye que usted primero estrena guillotina que aguantar una nueva defenestración. Y peor: una rechifla. Pues en casos como el que nos ocupa las carreras de cantante y político son fatalmente siamesas: no se pueden morir por separado. A menos, claro, de que en una de ellas se coseche un éxito apabullante, de modo que la otra vaya siendo innecesaria. Y creo que aquí llegamos al punto de esta carta: ¿deberíamos conciliar a cantante y presidente, o es preciso arribar a una dura decisión vocacional?

A los tiranos les encanta proponer plebiscitos cuyo resultado conocen de antemano: el camino más rápido y rentable para hacer su voluntad. Pero antes de que usted se decida a preguntar a los venezolanos (¿o a todos los latinoamericanos?) si Hugo Chávez debería ser presidente o cantante, veamos la situación: es un hecho que lambiscones y beneficiarios opinarán que ambas profesiones le van de maravilla, pero a su remitente le parece que si sigue usted así los que van a acabar cobrando el cheque van a ser los señores de la extrema derecha: beneficiarios naturales del fracaso de experimentos como el suyo. Y si resulta que la balanza se inclina por la sola profesión de presidente, usted se vería limitado en uno de sus más caros desafíos, pues ya vimos que cantar tiene aún más mérito que presidir. En cambio, si la sabia opinión popular le pide que se vaya directo a la charreada, usted no encontrará problema para concentrarse en ese arte al que tan mal le viene la sucia burocracia. Pero como resulta que quien propone un plebiscito difícilmente se propone perderlo, su remitente opina que lo más sensato sería preguntar simplemente si el héroe bolivariano debe dedicarse a la canción ranchera o al bolero. No hay pierde, presidente: gana o gana. Aprovéchelo ahora, cuando es aún usted quien lleva la voz cantante.

Anónimo dijo...

Para el autor de la Historia
\.02 La Historia le llamará.
\.03 La vida after Gutiérrez Barrios.



Fidel:

Escribo estas líneas desde el malsano puerto de la envidia, en la certeza de que ya no quedan en el mundo autores como usted. Esto es, alguien capaz de crear e imponer las más extremas ficciones sobre una realidad que, modelada por sus manos, parecería totalmente dúctil y obediente. Y para no andarnos por las ramas permítame comenzar con una escena justamente alusiva a su condición de triunfante ficcionante:

Está usted, ante las cámaras, dirigiéndose a una multitud que representa oficialmente al pueblo cubano. Incuestionable dueño del micrófono, les habla en un sencillo y convincente castellano sobre temas incendiarios como la dignidad cubana y la soberanía nacional, cuando en eso ring. Y de nuevo ring. ¿Qué está pasando? Es una llamada para el comandante. ¿Quién llama? Usted de pronto sonríe, mira hacia la multitud y les anuncia que es el papá de Eliancito. Entonces el gentío ruge, y usted ya no tiene siquiera que adoctrinar a su interlocutor, pues de aquí en adelante no hará sino transmitirle el mensaje del pueblo cubano. Si bien pronto terminará la llamada –uno supone que el papá de Eliancito no puede andar dilapidando los quarters en llamadas interminables– y usted vuelve a enredarlos en el largo hipnotismo de sus palabras, para las que ellos tienen los oídos sumisos de un niño sobornable y castigable. ¿O no es cierto, Fidel, que sólo desde el dichoso desentendimiento de la niñez puede uno fácilmente soltar amarras de cualquier realidad, y entonces fantasear alegremente bajo el hechizo tenaz de la buena ficción?

La Historia le llamará

inicio

Alguna vez el novelista colombiano Oscar Collazos encontró en sus discursos virtudes literarias, y como ya hemos visto no se equivocó. Es preciso, no obstante, matizar la cuestión. ¿Qué habría sucedido si, a media toma de posesión, al presidente Fox le hubiese llamado a su celular una campesina para bendecirlo? Supongo que hasta usted se habría pitorreado del puntacho. Pero he aquí que a usted todos le creen, aplauden y respetan ese mismo numerito: el que no es concebible ni viniendo de quien venció al PRI. ¿No es cierto, entonces, que sólo una capacidad literaria excepcional puede explicar que en usted resulte aceptable lo que en cualquier otro luciría ridículo?

Aunque claro, también está el asunto del público cautivo. Si bien me cuesta trabajo creer que todos los cubanos tengan el número de ese telefonito y al primer impulso justiciero puedan comunicarse con usted, es obvio que hay entre autor y lectores un entendimiento rayano en el contubernio. Luego de cuatro décadas de luna de miel con un gentío que jamás lo contradice, a uno le da por sospechar que no hay ficción perfecta sin lectores cautivos. Y ello incluye no sólo a los isleños, sino a toda esa corte internacional que lo sigue a usted con ojos siempre atónitos, cual si de pronto apareciera un ser sobrenatural. Habemos, no obstante, quienes encontramos en esa misma imagen a un seductor con aires pontificios y, acá entre nos, picarescos.

No me diga, Fidel, que no le causó gracia nuestro ingenuo ritual democrático. Usted, que no precisa de más voluntades que la propia para ejercer un gobierno limpio de opositores, tendría que carcajearse frente al espectáculo de un congreso respondón, o el de una multitud en tal modo mal educada que jamás se tragaría el cuento del súbito ring-ring. Como por lo visto se carcajea ante el espectáculo del país que se postra ante Disney. Con lo que se divertirían nuestros niños viendo desfilar campesinos alegres y obreros solidarios, en medio de consignas cuya histórica dignidad seguramente desconoce el pato Donald.

El asunto es que usted vino a ver en México el espectáculo que jamás querrá presenciar en Cuba. Tal vez por eso es que nuestra izquierda revolucionaria institucional luce horrorizada y, ay, huérfana. Nos hemos quedado, Fidel, sin Señor Licenciado, y eso es casi tanto como imaginarse lo que harían los cubanos si cualquier día despertaran sin comandante. Y bueno, ¿quiere que le diga lo que se siente? De poca madre, Fidel.

La vida after Gutiérrez Barrios

inicio

Es, por supuesto, un entusiasmo irracional, acaso similar al del primero de enero del ‘59. Mas ante la imposibilidad de propiamente razonar en torno al porvenir, insisto en experimentar la sensación que, a decir de Joseph Ignace Guillotin, produce la navaja al cortar la cabeza: una honda e intensa frescura. Como dirían los gringos: Ding-dong, the wicked witch is dead. Y bueno, usted que es ficcionante debe saber de lo importante que es para cualquier historia la muerte de la bruja. Es más, si no me equivoco ya ha cazado una buena cantidad de ellas.

Decía su amigo Fernando Gutiérrez Barrios que los políticos deben siempre tener a su lado un poeta. Y usted, amante y practicante de la ficción, los colecciona. Unos gozan, por sus místicas barbas, de inmunidad y paraísos tropicales. Otros están guardados en lugar seguro. Y otros más han quedado bajo tierra, como todo héroe de ficción que se respete. Todo con la guía moral de un personaje históricamente incapaz de equivocarse, que a todo esto es el narrador omnisciente. O sea usted, Fidel. Alguien que, como Pinochet, todo lo sabe. Manzana por manzana, de casa en casa, de conciencia a conciencia. Alguien con la ventaja de que entre sus enemigos abundan los más obvios canallas, como es el caso de ese torpe Pinochet que no ha sabido hacerse de una imagen moral a prueba de testimonios. Usted es, pues, a ciertos escritores lo que el niño rico a sus vecinos pobres: aquel privilegiado capaz de proveer recursos suficientes para hacer realidad las más extremas fantasías.

En estas circunstancias, es comprensible que usted no esté dispuesto a levantar la mano contra sus compas terroristas. Los personajes de novela y sus autores se deben una mutua, irrompible lealtad. Y uno supone que antes eligen dinamitar la casa del alcalde o perforar al amigo en el paredón que aceptar el final de la novela. Pero eso es poca cosa si lo comparamos con la admirable simbiosis que usted logra entre el autor y sus lectores. Por un lado, se encarga de eliminar el analfabetismo; por el otro, escribe el guión donde incluye tanto lo que deben como lo que no deben –y por tanto no pueden– leer. Y en cuanto a escribir, ni hablar: sólo en casos excepcionales, y bajo los estrictos ojos del Estado, puede un cubano enviar o recibir e-mail.

Y a todo esto usted sigue y seguirá envidiablemente tranquilo, en el feliz idilio de una revolución institucional hecha a conciencia, con todas las armas de la ficción y totalmente impermeable a la realidad, mientras a otros ineptos se les va el avión en espera de los volubles cariños de la democracia: esa putilla ingrata

Anónimo dijo...

De pana que deberíamos hacer una vaca para ayudar a este compatriota caído en desgracia y mandarlo la consulta de un buen psiquiatra.

No puedo imaginar lo que es andar por allí con tremendo run-run en la cabeza.

Antonio.

Anónimo dijo...

Antonio tengo una idea: vete a vivir a Cuba como cubano o a Corea del Norte, al menos un año y despues vuelves y nos dices si sigues opinando lo mismo... sera que los que no quieren vivir en dictadura estan locos?

Anónimo dijo...

Mira pana, no niego que pueda haber mucha gente reprimida por regímenes totalitarios en el mundo.

De hecho, siguiendo tu propia "línea de pensamiento" no tengo que ir a ningún lado, pues según tu ya vivimos en una dictadura. &-|

Lo que me parece una locura de parte tuya es andar posteando "tus argumentos" como loco y en cualquier espacio disponible. El post original de Luigino es: "Saliendo para el Foro Mundial de Tecnologías Libres"

Contrólate o deja que un médico lo haga por ti.

Antonio.

Anónimo dijo...

Y sera un medico cubano, porque los venezolanos los estan mandando a dormir, y de paso me adoctrina, pues esto si que es una dictadura, lo que pasa es que Chavez esta esperando a tener el 100% del poder y no el 70% que tiene ahora para poder oficializarla.

Entonces poco importara la tecnologia.

Anónimo dijo...

Lo mejor que se puede hacer con pendejos como este es ignorarlo. En su cerebrito estupidizado por la propaganda anti-chavista, Chavez es Fidel y Fidel es Kim-Jong-Il. No les hagan caso.

Jose del Solar

Luis G. dijo...

Un par de frases que se ajustan a nuestro pueblo:
- Todos los pueblos tienen el gobierno que se merecen.
- La mayoría de los hombres no buscan libertad, tan sólo quieren un amo justo.

Anónimo dijo...

Chavez no sera Fidel, pero cuando Chavez dice que Cuba y Venezuela estan destinados a ser un mismo pais (reinventando la historia) y el vicepresidente de Cuba dice que Cuba es el pais mas "democratico" porque tiene dos presidentes, Fidel y Hugo, uno se pregunta donde termina Cubazuela y donde empieza Venecuba?