14 de agosto de 2009

El centro tomado por decenas de grupos de choque, y los periodistas chavistas apoyando a la oposición

Me parece lamentable que periodistas y comunicadores sociales que tienen años luchando por este proceso, estén siguiendo al pie de la letra la matriz de opinión que impone la oposición, sin averiguar primero qué pasó.


Este jueves la oposición radical, que aparentemente ha mejorado sus asesores, ejecutó un plan para causar caos en el centro y evitar la aprobación de la Ley de Educación: Hizo que decenas de pequeños grupos opositores se repartieran en el centro de Caracas, desplazándose a pie o en Metro, con el fin de crear caos generalizado y confrontar la gigantesca marcha de más de 20 mil revolucionarios y revolucionarias apoyando la Ley Orgánica de Educación.

Desde temprano, pequeños grupos de opositores llegaban a la plaza Bolívar y los alrededores del Palacio Legislativo, sede de la Asamblea Nacional, donde también habían decenas de bolivarianos apoyando el proyecto de Ley. Un pana me contó con preocupación que chavistas y opositores estaban lado a lado, discutiendo con mucha agresividad entre sí en torno a la Ley Orgánica de Educación. En los videos proyectados por Avila TV y La Hojilla este jueves podía verse algo de esto.

Me encontré a muchos opositores en Metro, desplazándose acompañados de camarógrafos de medios privados y bajándose en diferentes estaciones. No iban a un mismo lugar, sino a muchos puntos distintos.

Posteriormente, quien escribe fue testigo directo de cómo pequeños grupos antichavistas liderados por Bandera Roja llegaron a la esquina de El Chorro, apenas a 100 metros de la marcha revolucionaria, esto minutos antes del mediodía. La Policía Metropolitana tuvo que interponerse entre el grupo de Bandera Roja y la marcha de más de 20 mil revolucionarios para evitar que se confrontaran; los policías lanzaron bombas lacrimógenas a ambos grupos para replegarlos. Me fue posible ver a algunos líderes estudiantiles revolucionarios afectados por los gases, intentando tranquilizar a sus exaltados compañeros, con muchas ganas de confrontar a los banderosos por su intentos de sabotear la marcha.

Bandera Roja se disolvió y sus miembros se esparcieron por todo el centro de la ciudad, y acompañaron a otros grupos de choque. Otros grupos opositores hicieron presencia en la Plaza Caracas, el MetroCenter de La Hoyada y un grupo de periodistas opositores hacían acto de presencia en la Av. Urdaneta, entregando panfletos y trancando parcialmente las vías.

Tres testigos concidieron en contarme de haber visto a decenas de personas en la Av. Urdaneta con palos en la mano, y de algunos gritando "¡saqueo!" y haciendo llamados a la violencia. Nada de extrañar, conociendo las técnicas de Bandera Roja, Acción Democrática y otros grupos violentos.

Parece ser que había un plan muy claro de intentar provocar fuertes desórdenes en el centro de Caracas, tal vez buscando usar la Ley Orgánica de Educación como catalizador para una "revolución de colores".

Este era el clima para nada legítimo dentro de un estado democrático, en el cual un grupo de periodistas opositores del diario Últimas Noticias escogió entregar panfletos en contra de dicha Ley, causando perturbaciones y trancas en el centro, lo que provocó que revolucionarios no identificados los confrontaran. ¿Estaban estos periodistas opositores conscientes del papel que jugaban causando trancas en la Av. Urdaneta y el centro de Caracas? Que cada quien opine.

Creo también que nosotros como revolucionarios tenemos que pensar mejor en la estrategia y táctica ante las acciones de los grupos de oposición, que están cambiando su forma de operar para ejecutar acciones violentas pero muy bien pensadas. A veces, sin querer, causamos un fuerte daño al proceso, y si a eso le sumamos que algunos periodistas revolucionarios terminan siguiéndole la matriz de opinión a los opositores, el daño se agrava aún más.

Quiero aclarar que, si bien estoy de acuerdo con el 99% de los comunicados del Movimiento por el Periodismo Necesario (MPN), no apoyo el más reciente texto emitido por el citado movimiento, emitido creo que en solidaridad, o por la insistencia, o bajo la influencia de Eleazar Díaz Rangel, a quien por demás admiro y apoyo.

Estoy en desacuerdo con el comunicado, no porque yo apoye la violencia, sino porque sólo muestra una realidad de los hechos y no condena que periodistas dejen de lado su profesionalismo para unirser a grupos de choque en un plan que no tenía nada de pacífico, de legítimo ni de democratico. Tengo muchas amistades en ese grupo, pero hace meses que dejé de formar parte del mismo porque prefiero esperar a que aparezca uno donde haya más protagonismo de comunicadores comunitarios y alternativos, entre quienes yo me cuento.

El Estado tiene un papel muy importante para evitar que la violencia se generalice y vayamos a una guerra civil. Desde antes de 2002, los medios de comunicación privados afectan la salud mental de millones de personas. Manipulan. Mienten. Tergiversan. Familias y amistades se rompen. Parejas se divorcian. Algunos que viven en zonas opositoras temen vestir o usar símbolos del chavismo, por temor a ser identificados o atacados.

Contemos la cantidad de personas afectadas por la influencia dañina de los medios de comunicación masivos. Y añadamos delitos mediáticos con consecuencias más trágicas, como el asesinato del líder político Jorge Nieves a manos de paramilitares, luego de que el "periodista" Roberto Giusti lo acusara de ser líder de un grupo guerrillero.

Me pregunto en qué estamos pensando cuando nos preocupamos con tanta celeridad en aplicar la ley a quienes lancen una bombita lacrimógena que hizo llorar a 5 personas, pero en cambio tardamos más de siete años en aplicar sanciones contundentes a medios que, en cualquier otro país del mundo, hubieran sido sancionados en abril o en diciembre de 2002 por afectar la salud mental y la vida cotidiana de más de 27.000.000 de personas.
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