30 de diciembre de 2007

El mensaje de Cadivi: Sé corrupto, que igual te vamos a joder

Quiero aclarar en primer lugar que no soy de quienes utilizan su cupo de dólares de Cadivi para comprar zapatos, iPods, chaquetas o ropa, ni tampoco tengo nada en contra de quienes lo hagan. Este año, usé 1.300 dólares de mi cupo de 3 mil, y los usé más que todo en libros y algunas piezas de hardware para mi computador que no se consiguen en Venezuela. Sé que también hay compañeros que los usan para pagar suscripciones de revistas por Internet, acceso a sitios web de tecnología como la ACM, cupos para cursos o foros, hostings, y una larguísima lista de etcéteras.

No vendí mi cupo en Panamá o Curazao para ganarme algunos millones de bolívares. Tampoco lo usé para comprar cosas en el exterior y venderlas en MercadoLibre al triple de su precio. Sin embargo, también he sido "castigado" con la disminución del cupo de dólares de 3000 dólares a 400 dólares anuales.

Siento que Cadivi me está dando una especie de mensaje indirecto: "Pendejo, no vendiste tu cupo ni lo aprovechaste para ganar real. Para la próxima vez, aprovecha y haz algún chanchullo... total, ¡igual te vamos a castigar, lo hagas o no!"

Por supuesto que las necesidades del colectivo deben estar por encima de las necesidades del individuo: estoy totalmente dispuesto a defender este recorte si algún funcionario de Cadivi se atreve a dar la cara y explicar, en una rueda de prensa, por qué cientos de miles de usuarios del cupo de Internet debemos sufrir tremendos recortes. Si de verdad me convencen que esto debe hacerse por el bien de 26 millones de personas (la gran mayoría de las cuales no tienen acceso a Internet y mucho menos se la pasan haciendo compras por Internet), miren: los aplaudiré con gusto y los defenderé hasta el cansancio.

Ahora, si me vienen con la "paja" de que este recorte lo hacen para evitar que la gente venda sus cupos en Panamá... la verdad es que estarán demostrando jugar para el enemigo, ayudando a que millones de venezolanos califiquen al Socialismo del Siglo XXI como "un fracaso". Y como yo estoy convencido de que el Socialismo del Siglo XXI, lejos de ser un fracaso, es algo de lo que depende el futuro de la Humanidad, pues me uniré al largo coro de voces que desde hace dos semanas les están pidiendo la renuncia, pero no por quitarles su cupo de dólares, sino por causar descontento en la gente y dificultar el tránsito hacia el nuevo Socialismo.

También quiero que ese funcionario o funcionaria de Cadivi me explique qué clase de gobierno socialista ordena a los bancos convertir cientos de miles de tarjetas prepagadas en tarjetas de crédito para todo uso, convirtiendo a cientos de miles de personas en víctimas potenciales del consumismo y del endeudamiento.

Ninguno de los comunicados emitidos por Cadivi responden esas preguntas. Esperaremos, pues, a ver de qué lado juegan ustedes.
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