11 de marzo de 2007

Debate sobre cine en Venezuela: de Internet al cara a cara

Culminó una semana interesante, y nuevamente debo pedir disculpas por estar más de dos semanas sin actualizar este blog.

El debate sobre el cine en Venezuela ha continuado, y esta vez el propio Ministerio de la Cultura quiso propiciarlo convocando a un debate de dos días con mesas de trabajo en el CELARG sobre el cine en Venezuela. Lamentablemente ninguno de los que se quejaban asistieron (en la página de Amazonia está la lista de participantes), argumentando que "había que boicotear el evento" y que el asistir legitimaría las decisiones del ministro.

No he encontrado hasta ahora una reseña paralela sobre lo que ocurrió en dicho evento; sólo encuentro la reseña oficial en la página de Amazonia Films, la cual -como es normal en estos casos- está centrada en las declaraciones de los funcionarios.

Pero tal parece que quienes se quejaban de que el Ministerio de la Cultura es corrupto y sólo favorece a sus amistades, no quisieron ir al foro del CELARG a sustentar sus acusaciones y hacer propuestas. Es triste, porque algunos de quienes dejaron comentarios en Blogacine incluso llegaron a comparar al gobierno bolivariano con Hitler, y a algunos de los cineastas beneficiados los calificaron de ser la nueva versión de Leni Riefenstahl. Que yo sepa, Hitler no convocaba a foros para discutir sobre políticas de cine... de hecho, él normalmente asesinaba a sus adversarios políticos y a gente de su propio partido Nazi que no compartía sus opiniones.

No me queda otra sino darle la razón a Okrim Al Qassal en uno de sus comentarios más recientes en su blog: cuando el Estado de cualquier país decide dar financiamientos, siempre habrá gente quejándose de que fue desfavorecida por amiguismos y roscas. Y tal vez eso sea cierto, tal vez no; aquí no estoy defendiendo a capa y espada a Farruco Sesto. Pero la forma como
los críticos atacaron al gobierno pareciera ser simplemente atacarlo por ser parte del chavismo, y no atacarlo con razones y pruebas. No es un ataque constructivo, sino destructivo.

Lo malo de todo esto es que se opaca el debate en Internet sobre el cine que queremos, para darle prominencia al debate estilo "quítate tú pa' ponerme yo".

Como sea, esta semana iré a ver "Una abuela virgen" a ver qué tal.
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