14 de marzo de 2006

Extorsionado por venir desde México a apoyar el Software Libre

Actualizado: Damog ya colocó en su propio blog un relato de lo ocurrido. Con muchos más detalles, y da muchísima más indignación y pena.

Bureado publicó en su blog el lamentable caso de su amigo Damog (David Moreno Garza), un compañero revolucionario mexicano y activista del Software Libre quien estuvo de visita en nuestro país hasta hace poco.

Luego de pasar varios días de visita en Caracas, David fue a San Cristóbal a conocer la ciudad donde vive su novia. Cuando procedía a retirarse de la ciudad y tomar un avión en el aeropuerto militar Mayor Buenaventura Vivas, dos oficiales de inmigración le pidieron el pasaporte. Dijeron que el mismo era falso y lo arrestaron a pesar de que el pasaporte lo obtuvo hace pocos dias en las oficinas de inmigración en México. Lo arrestaron, se lo llevaron en un vehículo civil sin identificación de vuelta a San Cristóbal, y empezaron a ruletearlo y a decirle lo típico: "bueno... hay varias formas de resolver este problema".

Entendamos el cuadro: dos funcionarios corruptos de la Onidex encuentran a un chamo de veintipico de años que viaja solo, con su notebook y su maleta (lo cual a ojos de los funcionarios significa que "tiene billete") y ven además que no es de aquí, sino de México. Y encuentran la forma de sacarle provecho al asunto: pedirle real. Extorsionarlo. Y, para asustarlo, le dicen que van a deportarlo a Colombia por "órdenes de su comandante", porque David es "un muy importante jefe de un cartel de las drogas".

Finalmente, horas después de intentar sacarle dinero, lo dejan en una parada de autobús. David llamó a sus amigos (algunos de ellos tienen amistades en el alto gobierno y lo pudieron ayudar, para evitar que tuviera inconvenientes en el mismo aeropuerto). Y de allí pudo regresar al aeropuerto e irse del país, no sin antes ser interrogado una vez más por funcionarios de la Guardia Nacional del aeropuerto (comprensible pero molesto).

Esto es realmente molesto. Damog es un pana revolucionario, que apoya full el software libre, quien en el III Foro Mundial de Conocimiento Libre andaba de un lado pa'l otro con su morral adornado con chapitas del Ché Guevara, enseñando desinteresadamente a los asistentes del lugar mucho sobre su especialidad, programación y desarrollo en Software Libre. Muchas de las cosas que él maneja no la conocen ni cincuenta personas en toda Venezuela. Damog es muy respetado en la comunidad de software libre internacional (pongan "damog" en Google si no me creen), pero vino desinteresamente a nuestro país a ayudar en la divulgación de aquello en lo que sinceramente cree.

Pero visita Venezuela, y lo tratamos así.

Si habláramos de casos aislados, no sería tan doloroso. Pero recién la semana pasada el hijo de un conocido periodista de VTV y alto funcionario del Ministerio de la Cultura, Iván Padilla, fue salvajemente golpeado por funcionarios de la DISIP. Al mismo tiempo, la Asamblea Nacional encuentra culpables a un ministro y varios oficiales por el caso de corrupción en una central azucarera, de donde se robaron más de 3 mil millones de bolívares (pero casi todos los culpables ya escaparon, y el ministro tuvo que abandonar su casa en Barinas para evitar ser linchado).

Entonces, de verdad no hace falta que salga un Jonathan Jacubowicz a poner en "Secuestro Express" a un GN que extorsiona a drogadictos. No hace falta que salga Walter Martínez a decir que hay gente que se pone la cachucha roja para robar. Ni tampoco hacen falta Globovisión, ni Marthas Colominas, ni Napoleones Bravos.

Porque si personas de clase media, que tienen amistades o familiares en el alto gobierno, son atacadas, golpeadas, secuestradas o extorsionadas por funcionarios corruptos del Estado, ¿qué podemos decir del pueblo llano? ¿Qué se puede decir del campesino que vive a 200 km. de la ciudad más cercana, o del chamo pobre que vive en un barriecito de Caracas? ¿Por cuantas cosas no pasarán? ¿Entienden ahora, señores políticos, por qué hubo tanta abstención en diciembre?

Y que no se use este artículo para atacar al gobierno del Presidente Chávez y pedir, como siempre lo hacen, "que se vaya". Porque la corrupción ha sido un mal endémico que quienes hoy están en la oposición no supieron resolver en el pasado, y que hoy, lejos de ayudar a resolverlo, lo están alentando. Los verdaderos revolucionarios, los que de verdad creen en los principios del Socialismo del siglo XXI, no son los que están en el gobierno robando o extorsionando. Más bien, muchos de esos panas sacan dinero de sus bolsillos para que este proceso avance (y me consta), mientras que opositores que se valen de los principios humanistas de este gobierno son los que sabotean desde adentro para tratar de demolerlo.

Pero el que esos escuálidos fracasen depende de la ayuda de todos.
Publicar un comentario