9 de abril de 2005

¡ s á c a M e l o !

En los años 40 del siglo XX, George Orwell escribía su novela "1984", prediciendo un mundo en el cual su gobierno totalitario era capaz incluso de alterar la historia pasada y convencer a los ciudadanos de que algo no existió.

En efecto, el protagonista trabajaba en el Ministerio de la Verdad de Oceanía, uno de los tres países que existían en su mundo. Cada vez que el gobierno se lo ordenaba, buscaba los periódicos y libros (sólo el gobierno los tenía) y les cambiaba determinados hechos no convenientes, que se deseaban modificar o incluso eliminar de la historia. En efecto, el gobierno podía hacer que las raciones de alimentos disminuyeran y sin embargo la gente se alegrara, convencida de que habían aumentado, pues eso decía la Historia y la propaganda del régimen.

De esa forma, la novela de Orwell criticaba al gobierno comunista de Stalin. Pero el autor nunca previó que el capitalismo también podría hacer cosas similares.

Y es que nadie pudo predecir en 1940, que algún día España volvería a reconquistar a Sudamérica sin tener que utilizar ni una sola caravela. En efecto, una compañía europea compró las compañías telefónicas celulares más importantes de varios países de Sudamérica, repentinamente tiró a la basura marcas corporativas autóctonas que tardaron años en formarse, y de pronto impuso, a través de una de las campañas publicitarias más costosas nunca antes vistas, su nueva marca y su nuevo patrón, lavándonos completamente el cerebro.

Telcel... ¡buagh!

Telcel no es santa de mi devoción. Construida por la Organización Cisneros, sin embargo, he de reconocer que fue la primera empresa que comercializó la telefonía celular de Venezuela, fue la que tuvo más suscriptores y contó con la mejor cobertura. Sus tarifas eran costosas, pero su target era corporativo: empresarios, ejecutivos y gerentes, pero aprovechada por las millones de personas que vivían en el interior del país o necesitaban trasladarse allá con frecuencia, en cuyos casos Movilnet, Digitel, Infonet o Digicel simplemente no daban la talla.

Telcel BellSouth, aún con participación de Cisneros, se involucró sin mayor pudor en el golpe de abril de 2002, cuando cortó las comunicaciones a miembros del gobierno bolivariano el día 11 en la tarde y luego, el 13, publicó en la prensa vistosos anuncios saludando al nuevo régimen del dictador Pedro Carmona. Lástima que no tengo escáner...

TELCEL celebra con toda Venezuela
LA LIBERTAD.
Libertad de llamar donde quieras.
Larga Distancia Nacional
GRATIS
De tu Telcel Celular o
TelcelFijo, sin importar
la compañía, para que
celebres con tus seres
queridos el brillante futuro
que nos espera.

No se sabe si la raya de ser una empresa golpista habrá influido en la decisión de Bellsouth y Cisneros de vender la empresa. Conozco al menos 6 personas que se cambiaron de Telcel sólo porque no querían continuar regalando dinero a una empresa que colaboró con el dictador Carmona Estanga. Pero luego conocí aún a más personas, de toda tendencia política, que se cambiaron simplemente porque Telcel era muy cara, y no tenía los adelantos tecnológicos de otras, como Digitel.

Telefónica se hace cargo

Finalmente Telefónica de España compró a Telcel. Nunca he estado de acuerdo en que transnacionales extranjeras se adueñen de empresas estratégicas para Venezuela, y pienso que es un error del Gobierno Bolivariano el haber permitido esto. El hecho es que hoy una empresa extranjera controla los teléfonos celulares de unas 5 millones de personas, sin demasiada regulación.

Y como si no bastara con haberlo hecho, Telefónica nos lo restriega en la cara. Con una campaña multimillonaria, que involucra no sólo el eliminar la palabra Telcel de la faz de nuestro país, sino el grabarnos en cada neurona el nombre "Movistar", la empresa española eliminó repentinamente cualquier vestigio de que Telcel alguna vez haya existido.

Sólo falta que alguien se encargue de eliminar el nombre de bibliotecas y hemerotecas. Pero nuestra sociedad es inversa a la de 1984. Nosotros no adquirimos nuestros conocimientos de las bibliotecas, así que no hace falta tocar nada allí. Más bien...
  • Eliminaron el nombre "Telcel" de las vallas, centros de comunicaciones y kioskos, y los sustituyeron rápidamente por Movistar utilizando calcomanías y fachadas.
  • Colocaron enormes pendones en los centros comerciales más grandes de Venezuela, como el Sambio y el San Ignacio. Igual destino sufrió el edificio de Telcel al lado del Parque Cristal.
  • Nos lavaron el cerebro mediante comerciales de radio y televisión.
  • Compraron grandes espacios en la prensa escrita, y no sólo simples páginas de publicidad. Incluso se atrevieron a colocar la "M" como una marca de agua en el fondo de artículos informativos y periodísticos de la Cadena Capriles, el Bloque Dearmas y el diario El Nacional, lo cual trajo enérgicas protestas de los periodistas quienes vieron manchados sus artículos con la fastidiosa M. "En El Nacional, la 'inesperada aparición' de la M, el pasado jueves 31 en las páginas de política (A-3) y deportes (B-3), causó molestia entre los periodistas quienes, en protesta, decidieron no firmar sus artículos durante los cinco días que dura la campaña", dijo la revista ProductoExpress.
  • Se hicieron conciertos multitudinarios donde se regalan celulares a granel.
  • Se llenó a Internet de banners y rascacielos con la bendita M, sin contar su enorme sitio web, que se rehizo completamente.
  • Se colocaron enormes conos horizontales con el nombre de Movistar en la hasta ahora sagrada Base Aérea Francisco de Miranda.
  • Llenaron el estadio de la UCV de globos con el nombre de la nueva empresa
  • Llenaron los torniquetes del Metro con calcomanías de "sigueMe".
  • Utilizaban "Segways" (los patines esos de dos ruedas que Steve Jobs, como uno de sus inversionistas, aspira que reemplacen a nuestras piernas... ver a la derecha) en la torre Telcel de Parque Cristal para atraer gente.
  • Hasta colocaron en los postes de luz pancartas de tela con la M de Movistar y el logotipo de Telefónica, como si esto fuera un evento político.... estem, disculpen. Olvidé que esto sí es un hecho político, pues después de todo ¡nos están conquistando!
Nunca, de ninguna otra forma, se había hecho una campaña publicitaria tan ambiciosa, no sólo en nuestro país, sino también en Argentina, donde también desapareció la empresa de telefonía Movicom.

Parece que la intención de Telefónica no era simplemente dejar en claro que ellos estaban a cargo. "Gracias a la globalización, hemos conquistado Sudamérica. Ahora, ¡dennos su dinero, que nosotros a cambio les daremos estos lindos espejitos!", decían mientras esgrimían un obsoleto celular que promocionan a 99.500 bolívares.

¡Sí señores, nos conquistaron... otra vez! ¿Y qué otra explicación podemos darle al hecho de que se violó una de las leyes más viejas del mercadeo, que es el respetar a una marca bien consolidada y establecida? De repente, la Telcel corporativa desaparece y le ponen ese nombre... Movistar... que más bien suena a página web de críticas de cine... que para colmo se presta a confundirse con su rival, Movilnet... con un logotipo que parece más bien un globo de esos que regalan a los niños.

Y lo peor es que nosotros caemos como tontos, igual que hace 500 años. Quienes crean que esta costosísima campaña publicitaria pasará gratuitamente y que nunca nos la van a cobrar, están equivocados. Tarde o temprano, quienes se pasen a Movistar pagarán esta gran campaña publicitaria en las tarifas de la empresa, ya sea en el costo de los minutos o de los servicios adicionales.

Luego no digan que no se les advirtió.

El reto

Hacia junio de este año, le reto a que trate de decirme, sin buscar en Google, cual era el nombre de la empresa venezolana de celulares que fue comprada por Telefónica y hoy tiene el nombre de Movistar. Sí, esa, que era anunciada por Gilberto Correa y Pedro Castillo.

Le aseguro que no lo recordará.

(Se han corregido algunas imprecisiones; gracias a quienes las hicieron notar de buena fe)
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