27 de octubre de 2007

Mi opinión sobre el derecho a la información

En diciembre de 1999 ocurrió la peor tragedia natural que haya afectado a nuestro país en el siglo XX. Decenas de miles de personas fallecieron tapiadas en el estado Vargas y otros lugares del país como consecuencia de las prolongadas lluvias y las crecidas de ríos y quebradas, que borraron del mapa a urbanizaciones enteras.

La Tragedia de Vargas está siendo utilizada como uno de los argumentos para reformar el artículo 337, sobre los estados de excepción, y eliminar del mismo el derecho a la información. Hay un par de casos que podemos estudiar durante esa triste tragedia:

  • Caso 1: Uno de los argumentos que me llaman la atención sobre quienes defienden la eliminación del derecho a la información en el artículo 337 del Proyecto de Reforma Constitucional, es que afirman que "quieren evitar" que sucedan cosas como aquella persona que llamó a una emisora de radio durante la tragedia de Vargas. Fingía que estaba atrapada debajo de una casa, engañando a periodistas, cuerpos de rescate, voluntarios y a miles de personas que seguían el caso hora a hora por los medios. Quienes propusieron el nuevo 337 intentan justificar, usando ese ejemplo, que ante una nueva tragedia como la de Vargas -que Dios nos proteja- se declare un estado de excepción en el cual se elimine el derecho a la información, para evitar que la gente reciba noticias "angustiantes" como esta.

  • Caso 2: Durante esos hechos, se produjo una situación de caos debido a que criminales de la zona, aprovechando la ausencia de autoridad, comenzaron a saquear casas, violar mujeres y matar inocentes. Lo que justificó el envío inmediato de cuerpos represivos a la zona, en particular las Fuerzas Armadas y la Disip.

    En medio de este caos, una joven periodista del diario El Nacional tuvo acceso a testimonios que indicaban que efectivos de la Disip habían detenido, asesinado y desaparecido por lo menos a tres personas en Caraballeda y en el barrio Valle del Pino. La periodista publicó el reportaje "Una noche en estado de sitio" en El Nacional el 28 de diciembre de ese año. Esto desató un fuerte escándalo mediático, con enfrentamientos verbales entre el entonces canciller José Vicente Rangel y el director de la Disip de aquel entonces, Jesús Urdaneta Hernández (antiguo compañero de Hugo Chávez durante la insurrección militar de 1992). Tuvo que intervenir el Presidente Chávez para resolver el problema, destituyendo a Urdaneta Hernández, visitando él mismo a los familiares afectados y presionando para que se hiciera un juicio (y, de todas formas, nadie resultó culpable).

    La periodista en cuestión fue Vanessa Davies, y nada de esto hubiera ocurrido si no se hubiera publicado su artículo en El Nacional. Puede verse más información sobre el tema en un artículo que escribí para la página web de RNV en 2004.

Usted decidirá qué es mejor para la sociedad durante un estado de excepción: tener libertad de información (a pesar de gente que intenta aprovecharse de eso, como en el caso 1), o no tenerla (y que cosas como el caso 2 ocurran con total impunidad y desconocimiento).

En fin, no quiero alargar demasiado este artículo. Sólo quiero decir que, como persona que ha trabajado en medios del Estado, sé que -bajo una situación de estado de excepción- si llegara una periodista revolucionaria con pruebas convincentes y veraces de que efectivos de algún cuerpo de seguridad violaron derechos humanos de personas inocentes, los medios del Estado no publicarían esa información (a menos que haya un cambio profundo en su forma de ver su papel dentro de este proceso). No voy a profundizar en eso; simplemente lo sé. Obviamente los medios privados y alternativos tampoco lo publicarían por estar suspendido el derecho a la información, por lo que esta noticia tan sensible quedaría fuera del conocimiento de la opinión pública... algo vital para que la Fiscalía y los organismos competentes se sientan presionados a hacer algo al respecto. Y muy probablemente tampoco sería conocida por el propio Presidente Chávez, de quien no dudo ni por un momento en que haría algo al respecto, tal y como lo hizo en 1999 a pesar de los lazos de amistad que tenía con el entonces director de la Disip.

Por ello, estoy de acuerdo con 67 de los 69 artículos de la reforma,y votaré por ella, pero realmente me opongo a los cambios en el artículo 337. Créanme, si pudiera votarlo aparte, lo votaría con un rotundo NO.
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