11 de diciembre de 2006

Sobre Pinochet: el legado continúa

No es secreto que más de cien mil chilenos tuvieron que abandonar su país para salvar sus vidas y las de su familia durante la dictadura pinochetista, entre ellos la esposa del actual vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel. Los desaparecidos se cuentan por miles, y las cifras van desde unos 3 mil hasta más de 30 mil dependiendo de a quien le preguntes. Son muchísimos los testimonios que se pueden escuchar y leer al respecto, y seguro que entre los manifestantes reprimidos ayer en Chile podríamos encontrar bastantes. Hoy en Telesur escuchamos varios realmente indignantes.

Álvaro Fuentes, conocido activista del software libre y linuxero chileno, tiene anécdotas qué contar al respecto y las muestra en su blog SodaLibre.com. Leemos en parte:

... Mi padre era un activista político que luchaba desde la escuela técnica por la democracia y la igualdad de las personas. Luego, en su trabajo continuo fiel a sus valores como líder de un sindicato y fue en la dictadura donde por su convicción a los principios democrático fue perseguido y empujado a desprenderse de sus objetos personales (libros, novelas, música, ropa, artículos alusivos a la revolución) y enterrarlas en el patio de su casa.

Al tiempo… poco después de mi nacimiento, exactamente el día de mi bautizo, surgió un acontecimiento que marcó nuestro destino y el cual prácticamente obligo a mis padres a salir del país. A eso de las 8 de la noche y en plena celebración de mi bautizo mi padre, junto a un tío, se encontraban haciendo unas comprar y fueron perseguido por unos militares hasta la casa donde nos encontrábamos en ese momento, siendo forzado a salir (apuntados por un fusil militar) para ser detenido por atentar en contra del gobierno (Dictadura de Pinochet).

En ese momento mi madre desesperada salio gritando con migo en brazos (al mismo tiempo que fue apuntada por otro fusil) en ese momento mi padre le dijo a los militares que lo mataran pero que dejaran en paz a su familia . Mi madre nos tomo (a mi padre y a mi) y me puso en los brazos de el y pido que nos llevaran a todos juntos…

El resto lo pueden seguir leyendo en su blog, que incluye además documentos desclasificados de la CIA, el Departamento de Estado norteamericano y otras instituciones estadounidenses, que muestran cuán al tanto estaban sobre las maniobras golpistas de Pinochet contra Allende, su complicidad en la Operación Cóndor y tantas otras.

El pana Alex Lanz puso en Terreno Baldío el poema de Mario Benedetti, "Obituario con Hurras", dedicado al ex dictador.

Decir que la muerte de Pinochet es un castigo a sus crímenes es una falacia. La gran mayoría de los humanos no hemos acabado con la vida de ninguna persona inocente, y sin embargo tarde o temprano morimos. También murió la madre Teresa de Calcuta, Ghandi, Martin Luther King y tantos otros aclamados por ser pacifistas y salvar muchas vidas. Por ello, es difícil alegrarse por la muerte de Pinochet, como si ello fuera un castigo a lo que hizo en vida. Simplemente recemos porque él, en algún lado, pague lo que hizo. Porque su alma se encuentre con las de aquellos a quienes asesinó, y le hagan sufrir en otro mundo la desdicha que él hizo sufrir a miles de personas en nuestro planeta.

Por ahora, siguiendo en nuestro mundo, hay un problema mucho más grave que tienen que afrontar los chilenos: tienen en su país las Fuerzas Armadas más fascistas de América Latina.

Particularmente me duele mucho escuchar a compatriotas hablando mal de la Bachelet y reclamando su aparente debilidad. Pero debe ser bien difícil para ella gobernar en un país donde -según mi impresión, y corríjanme si me equivoco- cada decisión que ella tome debe ser validada por las Fuerzas Armadas chilenas, quienes cuelgan una filosa espada que se soltará en el momento en el que alguna institución decida que los militares no deben tener injerencia en lo político.

El legado de Pinochet es ese: un país donde el gobierno civil está subordinado al control militar. Donde los pocos cambios tienen que hacerse pasito a pasito. Donde los oficiales provienen de las clases medias chilenas y salvaguardan únicamente los intereses de ésta.

A pesar de eso, Chile es una "democracia". Pero Venezuela es una "dictadura".
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