1 de diciembre de 2005

En Venezuela el voto sigue siendo secreto, ¡dejen los inventos!

Una de las mentiras más grandes que esparcieron y esparcen los medios de comunicación nacionales e internacionales sobre Venezuela es el supuesto "descubrimiento" de que las máquinas captahuellas permiten determinar por quién votó cada venezolano en los últimos comicios, y que las mismas también se usarían con ese mismo objetivo en las próximas elecciones parlamentarias del domingo, violando la disposición constitucional según la cual el voto es secreto.

Según la versión más conocida, un "héroe" de la oposición llamado Leopoldo González estuvo presente en un simulacro de votación que el Consejo Nacional Electoral venezolano realizaba en Mariche frente a observadores de la OEA, la Unión Europea, la organización Ojo Electoral y los técnicos del CNE y la empresa SmartMatic, que fabrica las máquinas de votación.

Como se sabe, la votación en Venezuela involucra:

  • Pasar por una máquina captahuellas, que lee la huella digital del votante y la transmite vía satélite a una base de datos central en Caracas, que valida que el ciudadano no haya votado ese día.

  • Pasar por la máquina de votación, fabricada por la empresa SmartMatic, que permite al usuario seleccionar los candidatos, los registra desordenadamente en una memoria flash e imprime un papelito con los votos, que el elector deposita en una urna.
Una vez que los presentes hubieran votado en la simulación, González se dirigió a cada uno de ellos y les indicó por quién habían votado, para asombro de todos. La oposición esgrime eso como la "viva prueba" de que es posible conocer por quién votó cada persona, y desde entonces se ha tomado como un hecho irrefutable que el gobierno sabe por quien hemos votado los venezolanos en el referendo presidencial de 2004 y en las dos elecciones subsiguientes.

Tan es así, que CNN en Español divulgó en sus noticias de este martes 30 de noviembre la siguiente noticia reportada por la periodista Ligimat Pérez:

"Los anuncios (de retiros de partidos opositores) responden a una auditoría hecha por técnicos de la oposición en presencia de observadores internacionales, que reveló que el sistema de votación automatizado, el mismo que se usó en el referendo de 2004 que ratificó a Chávez en el poder, registra la secuencia de votos y de votantes y, por ende, vulnera el secreto del sufragio."

"Sin dejar de defender el sistema automatizado, el CNE aceptó eliminar en el venidero proceso electoral la captación de huellas de los votantes."

Posteriormente, en CNN se transmitió una entrevista a Diego Arria, furibundo opositor venezolano, quien dijo textualmente que "Venezuela es el único país del mundo donde el Estado conoce cómo ha votado sus ciudadanos en las anteriores elecciones que se han realizado en los últimos dos o tres años". En su opinión, eso evita que "la gran mayoría opositora" vaya a las urnas a votar.

En fin, podemos ver a través de los medios privados que se está tomando como un hecho irrefutable que el gobierno sabe, a través de las máquinas captahuellas, por quien votó cada venezolano en las elecciones pasadas, lo cual es falso.

Según la organización "Ojo Electoral", en la que están personas asociadas con el gobierno y la oposición, se requieren tres condiciones en todos los centros de votación para identificar la voluntad de todos los electores:

  • Tener acceso a la clave de cada máquina, o descifrarla lo cual es más complicado. La clave se forma pidiéndole a los partidos políticos que coloquen cada uno de ellos una parte. Obtenerla implica que los partidos políticos de gobierno y oposición se pongan de acuerdo para hacer la trampa.

  • Cruzar la información de los votos con las captahuellas, voto por voto y elector por elector, lo que implica tener acceso a ambas máquinas en todos los centros de votación del país. Significa que tanto los encargados de custodiar las máquinas de votación como los encargados de usar las captahuellas deben ser personas leales al gobierno, lo cual es falso pues todos conocemos a personas de ambos bandos trabajando en esos menesteres.

  • Que la gente se haya registrado en el captahuellas e inmediatamente hayan usado la máquina de votación, en la misma secuencia y sin que nadie haya adelantado a nadie. ¡Lo cual es casi imposible! En primer lugar, en muchos centros no hay la misma cantidad de captahuellas que de máquinas de votación (por ejemplo, donde yo voto habían dos máquinas de votación y tres captahuellas, si no me falla la memoria). Muchas personas tardaban más tiempo que otras en usar el captahuellas, y otras tardaban más tiempo votando mientras preguntaban cómo votar o aclaraban sus dudas.

¿Qué pasó en la auditoría donde participó Leopoldo González? No estuve allí, pero considerando que era una simulación, de seguro hubo una fila ordenada de personas que ya conocían como votar y que se estaban "portando muy bien" dado que eran mirados cuidadosamente por los observadores internacionales. Seguramente nadie se coleaba, nadie se retrasaba y todos votaron en orden, tal vez usando una captahuellas y una máquina de votación.

Además, González tenía acceso a ambas máquinas (la máquina de votación y a la captahuellas), cosa que está rotundamente prohibida en las elecciones (a menos que la gente de la mesa electoral y los de las captahuellas se pongan de acuerdo y no hayan testigos de mesa mirándolos... y eso podría pasar en alguna que otra mesa, pero nunca en todas).

Otra evidencia que exponen los opositores es el software Maisanta, que -según ellos- tiene los votos de todos los venezolanos en las últimas elecciones. Dicho software (que se puede encontrar en eMule buscando las palabras "lista tascón") en realidad tiene la base de datos de quienes firmaron pidiendo el revocatorio presidencial en 2004. Esos datos fueron publicados por el CNE en su página web y luego se colocaron por un tiempo en la página web del diputado Luis Tascón, motivo por el cual se conoce hoy como "la Lista de Tascón".

El CD de Maisanta también tiene las direcciones y teléfonos de algunos electores (no de todos... lo cual de por sí delata que esos datos no vinieron del CNE, quienes sí tienen las direcciones y teléfonos de todos) y con otros datos como la participación en las misiones sociales, etc. El CD evidentemente es una violación a la privacidad, y sí se debería demandar a quienes hayan estado involucrados en su fabricación y uso.

Sin embargo, Globovisión y otros medios de comunicación social han convencido a los opositores de que ese CD-ROM contiene los votos de quienes participaron en las elecciones del año pasado, y sostienen que el CD-ROM se sigue actualizando con la data de las nuevas elecciones, lo cual es otra mentira más.

Por último, el diario Últimas Noticias del domingo 27 de noviembre indicó que, en la conocida auditoría, se suscribió un acta de cuatro puntos que firmaron todos los participantes. La prensa privada, lamentablemente, sólo resaltó algunos de sus apartes, pero no indicó que los técnicos realizaron una revisión del código fuente correspondiente al proceso de escrutinio y transmisión, y que hicieron constar en acta que la integridad del voto está garantizada.

El acta hizo una recomendación para corregir el problema de la secuencia de los votos: “control estricto de las memorias flash de las máquinas de votación y sus repuestos, antes y después del proceso electoral”. A partir de esa recomendación, se determinó que todas las memorias flash debían ser borradas en un acto público en las 72 horas siguientes al fin del acto de votación.
Publicar un comentario