21 de setiembre de 2005

¿Y también sacarán del aire a La Hojilla?

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NOTA IMPORTANTE: Esta NO ES la página web del
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Mario Silva, conductor de La Hojilla en TV, también hizo patente su opinión respecto a la salida del aire del programa Dossier, aparentemente causada por una suspensión temporal proveniente del MCI. Y fue de total solidaridad con el internacionalista que, noche a noche, nos traía su programa.



Como dije en mi post anterior, me parecía extraño que no estuvieran leyendo en La Hojilla las llamadas de la gente con relación al programa de TV de Martínez. Pero Mario una vez más no decepcionó a su público y dejó lo mejor para el final: mostró la paca de llamadas mostrando su solidaridad y sus peticiones de que Martínez volviera al aire, tras lo cual dijo estar "plenamente de acuerdo con lo que diojo Martínez en su programa del jueves".

"Yo soy marxista leninista, no soy demócrata cristiano. Pero entiendo profundamente la angustia de Walter, de Diógenes Carrillo y de la gente que quiere ver al Comandante Hugo Chávez Frías expresándose a través del poder popular", exclamó.

¿Será que ahora también van a sacar del aire a Mario? Sería bueno. Porque entonces veríamos por primera vez -a través de las cámaras de Globovisión- al pueblo tomar las instalaciones de VTV y exigir un verdadero cambio en ese canal.

A continuación, las palabras de Mario:

Yo quiero recordar a Rafael Cabrices por algo que él dijo en este programa. Él dijo que nosotros estamos en las calles. Estamos en los barrios, en las esquinas, allí donde la gente se comunica con nosotros. (La gente) habla y considera que nosotros formamos parte de esa ventana popular, y que necesariamente tiene que hacerse una autocrítica al Estado y a las fallas que tienen nuestras instituciones.

Yo estoy plenamente de acuerdo con lo que dijo Walter Martínez. Porque esa angustia yo la comparto. Y por una cuestión muy particular, y es la que más me llamó la atención porque es cierto: Walter Martínez dijo que a nosotros se nos va la vida en esta revolución.

Yo le agregaría lo siguiente sin hacer generalidades: aquí los fascistas y los golpistas incluso están entrando y se están disfrazando -tal y como lo dijo Walter- para entrar en las instituciones.

Si aquí hay un golpe de Estado, el estadio universitario va a ser cortico para la cantidad de gente que van a meter allí y van a empezar a fusilar. Va a ser corto, mínima la cantidad de gente que van a aniquilar para salir del chavismo. Porque el chavismo ya no solamente forma parte de una revolución. El chavismo forma parte de un sentimiento nacional.

¡Y nosotros tenemos y estamos obligados a ser autocríticos! Y a veces me he excedido, he hecho una denuncia más emocional que real; me ha pasado y tengo que admitirlo.

Pero tenemos que empezar a ser autocríticos en las gestiones que llevamos a cabo, y darnos cuenta de que hay errores que hay que subsanar inmediatamente. Se los digo por el caso que ocurrió cuando estuve en Maracay y percibí a la gente tratando de pedir ayuda y soluciones que a veces nosotros no podemos dar, porque nosotros no somos las institituciones... aún cuando nosotros nos desesperamos porque estamos todos los días en esta trinchera de lucha tratando de llevar la verdad.

Como decía nuestro comandante: por la verdad murió Cristo. Y él nos lo repite a cada rato.

Yo soy marxista leninista, no soy demócrata cristiano. Pero entiendo muy profundamente la angustia de Walter, la angustia de Diógenes Carrillo, por ejemplo, y la angustia de mucha gente que quiere ver por esta pantalla al Comandante Hugo Chávez Frías expresándose a través del poder popular.

Esa es mi opinión con respecto al caso de Dossier. Sé que esto va a tener una solución inmediata y efectiva. Positiva. Ojalá eso pase con Diógenes, y con todos los programas que tengan de alguna manera un corte popular y le respondan a la gente en las calles.

(...) No podemos mentir. Tenemos que salir a las calles y tenerlas cuadradas para decirle a la gente: "tenemos que cambiar".

Porque así como hay errores en las instituciones, también nos encontramos con mucha gente que sigue con la misma cultura paternalista, que creen que Papá Estado lo soluciona todo. Y eso también tenemos que verlo. Tenemos que cambiar culturalmente, tenemos que hacer de una vez por toda la revolución, pero no sólo de ropita (dijo señalando su franela del Ché Guevara): tiene que hacerse acá en el corazón.

Las organizaciones populares no pueden seguir siendo únicamente plataformas de eventos populares. Tienen que convertirse en análisis crítico, en resistencia, en contraloría social para hacer los cambios, pero esos cambios tienen que venir de nosotros.

Cuando nosotros elegimos un alcalde, él se convierte en un servidor público. Cuando nosotros elegimos un gobernador, también él se convierte en un servidor público. Por lo tanto, ese gobernador o ese alcalde no queda inmune a las críticas que nosotros hagamos desde acá. No queda inmune en absoluto a la necesaria y absoluta rectificacióin que hay que hacer. Para eso, tenemos la guía de nuestro comandante Hugo Chávez Frías.