28 de agosto de 2005

Secuestro Express, Puente Llaguno y otros temas

¿Eres la mascotica?

Muchas veces uno ve que, en un grupo de personas de oposición, hay uno que es chavista. Sí, la mascotica. Es la persona que ellos muestran para decir que ellos son "tolerantes":

-Mira, aquí nosotros no somos intolerantes. ¡Él (o ella) es chavista! -dicen mientras señalan a una persona del grupo que mira sonriente.

Ese chavista, para permanecer en el grupo, ha accedido a no ser "fanático" ni "intolerante". Casi no habla de política a menos que los demás empiecen. Y, para no ser "callapeado" por los gritos que emiten seis personas a la vez, finge estar de acuerdo en muchas cosas con sus amigos opositores, quienes sí suelen ser muy expresivos cuando hablan "del delincuente aquel que está en Miraflores".

Haz lo que digo, no lo que hago

Este antichavismo habla de "construir la tolerancia" y acusa de "fundamentalistas" a los chavistas que continúen emitiendo sus opiniones (algunos acusan de fanáticos a quienes opinamos que ciertos periódicos son de tendencia derechista). Pero por otro lado destruye con las patas lo que intenta hacer con los dedos.

Y es que muchos de mi panas chavistas de clase media se han acostumbrado -como yo a veces- a no emitir muchas opiniones políticas para no despertar pasiones de radicales. Otros lo hacen para no perder ventas, pues muchos opositores se llenan de indignación y hasta cancelan contratos y negocios cuando se enteran de que el vendedor es chavista.

Pero la oposición hace exactamente lo contrario. Utilizan sus profesiones, sus empresas, sus foros, sus puestos como docentes en colegios y universidades, para promover su antichavismo.

Veamos este ejemplo: en uno de mis blogs favoritos, Blogacine, leemos una entrevista al director de cine Jonathan Jakubowicz, creador de la pieza Secuestro Express, con todo el tinte político antichavista (¿y también antichalbaudista?) del caso:

Tengo mucha fe en mi generación. No sólo en el cine sino en todas las artes, en el deporte, en todo. Somos los mejores venezolanos de la historia, y era lógico que llegásemos después de los peores, esos que nos entregan un país vuelto mierda. Pero los venezolanos de mi edad están tan claros que no tengo duda de que enderezaremos este barco. Sólo hay que esperar a que la vieja generación desaparezca. Como hizo Moisés en el desierto, dejar morir a la vieja guardia y seguir preparando a los jóvenes para la tierra prometida: esa es nuestra misión generacional.

Sus palabras simplemente evadieron la pregunta de la entrevistadora: "¿Crees que el cine venezolano seguirá optando por las películas de violencia social o en algún momento podrá incursionar con éxito en otro tipo de historias?" Pregunta que obedece a la principal crítica que ha recibido esta película: que exporta la peor visión de nuestro país.

Hoy, por cierto, me enteré gracias a Blogacine y a El Universal que Secuestro Express explota las imágenes del montaje hecho el 11 de abril de 2002 por Venevisión, afirmando que quienes dispararon desde Llaguno (con "franelas del MVR, gorras del MVR, zapatos del MVR y lentes del MVR") lo hacían contra los marchistas opositores causando las muertes de aquel día.

Imagen de Richard Peñalver el 11 de abril, que muestra la película Secuestro Express para indicar que estamos vueltos un caos.

Foto tomada por mí un mes después del golpe, desde el mismo lugar de donde disparó Peñalver ¿Tenía algún chance de matar a los opsitores que estaban 4 cuadras más abajo? ¿Ha ido ud. al lugar a ver usted mismo las cosas?

Imágenes de Globovisión captadas el 11 de abril, mostrando la Av. Baralt (la que está debajo del puente) desierta de manifestantes opositores. Las imágenes fueron mostradas una sola vez por Globovisión y luego no fueron mostradas más.

La verdadera dictadura

De casos como Secuestro Express, originalmente una película venezolana que todos debíamos aplaudir por abrirse paso en el duro mercado internacional, vemos entonces la hipocresía de un pequeño sector opositor, que por un lado pide a los chavistas callarse mientras que, por el otro, se infla las venas y utiliza cualquier medio --hasta el cine-- para hacerse propaganda.

En el caso del cine venezolano, la mayoría de los directores que apoyan al gobierno eluden por todos los medios hablar de política y hasta fingen ser "ninis", para, en sus propias palabras, "evitarse problemas". Claro, a menos que te llames Angel Palacios, Carlos Azpurua o Román Chalbaud.

El caso inverso no es tan frecuente

Eso también pasa en otras profesiones, pero el caso inversamente opuesto (opositores que se ocultan de chavistas) no se manifiesta tanto. Hace dos lunes, en la inauguración de la Academia de Software Libre de Caracas, la ministra Yadira Córdoba, el presidente del CNTI Jorge Berribeztia y Leandro León, un destacado docente de la ULA, hablaron sobre el Software Libre. Luego, en la ronda de preguntas y respuestas, alguien que se identificó como empleado del MCT intervino bastante molesto diciendo que el software libre no había sido consultado con nadie en el Estado venezolano, y que obedecía a puras politiquerías del gobierno. Nadie lo pitó ni lo silenció. Luego, otro empleado del MCT intervino para defender al S.L. y aclarar que sí han habido consultas con todos los entes del Estado desde hace más de un año.

En efecto, el opositor interviene libremente en contra de los chavistas sin temor a que venga un Noel Pernía cualquiera a caerle a golpes.

No critico a aquellos que hayan tenido que esconder sus convicciones políticas; yo también he tenido que hacerlo, incluso con profesores y compañeros de clase. Ojalá algún día podamos dejar de hacerlo. Simplemente quería dejar en claro a aquellas personas que visitan este blog y me acusan de ser "fanático" o "radical" por hablar de política de cuando en cuando, que sinceramente deben revisarse, porque la dictadura la están imponiendo ellos, no nosotros.
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