21 de noviembre de 2004

"Enseñar a los niños a compartir", dijo Stallman

Cuando fui el pasado miércoles a la charla con la cual Richard Stallman abría el Foro de Tecnologías del Software Libre aquí en Caracas, en la Universidad Bolivariana de Venezuela, realmente no creí que iba a escuchar otra cosa sino razonamientos tecnocráticos que servirían de fundamento para la prédica contra el software propietario o privativo.

Pero me di cuenta de que el asunto abarcaba mucho más, y tenía unas raíces profundamente ideológicas que tocaban el corazón de todo aquel que presuma de considerarse izquierdista, o, por sobre todo, humanista.

¿Saben en qué momento me enteré de ello? En el momento en el que Stallman, con su acento gringo entrecortado por una fuerte gripe, dijo que las escuelas eran pieza fundamental del software libre, donde debía enseñársele a los niños, desde muy pequeños, que podían traer a su salón de clase cualquier programa que quisieran, siempre y cuando se pudiera compartir. "Tienen que enseñarle a los niños que, si no se puede compartir, no lo pueden traer".

Compartir, compartir, compartir. ¡Compartir!

La solidaridad, la construcción de una sociedad en conjunto, ayudándonos entre todos para ser mejores, y no en base a la lucha competitiva de unas cuantas megacorporaciones que juegan sucio entre sí para que unos pocos accionistas se enriquezcan. ¡Esa es la clave!

Y la comunidad del software libre está demostrando que ese nuevo tipo de paradigma, distinto del socialismo, del capitalismo y tal vez un poco cercano al anarquismo, sí funciona.

Stallman enseñó los puntos claves del software libre: el programa tiene que ejecutarse según como quiera el usuario; el código fuente debe estar al alcance de cualquiera que quiera verlo y modificarlo; y, tal vez lo más importante: las modificaciones deben poder compartirse con los demás.

Gracias al profesor quien nos recordó el día anterior para ir :) Sí lamenté ver a muy pocas personas de la facultad; apenas dos profesores de computación, y creo que los estudiantes computistas de la UCV que estábamos allí éramos diez a lo sumo. Más bien el sitio estaba lleno de jóvenes provenientes de la ULA-Táchira y de estudiantes de la UBV, entusiasmados por escuchar las palabras del creador de la licencia GNU.
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