5 de febrero de 2015

Diosdado, por favor: ¡compra Youtube!

Este 4 de febrero de 2015, la página Youtube bloqueó un video que subí, de una entrevista que el programa "Zurda Konducta" hizo al diputado y presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Diosdado Cabello, el pasado 19 de enero de 2015. Youtube alegó que un tal "Philip Jhonson" había hecho "un reclamo por derechos de autor" contra ese video. No sólo me borraron el video, sino que me penalizaron la cuenta por seis meses (hasta agosto) evitando que pueda subir videos mayores de 15 minutos, y amenazándome conque, si hacía otra violación de este tipo me borrarían la cuenta, que cuenta con 469 videos, 1.847 suscriptores y 1.954.227 visualizaciones.

Debido a que el video lo grabé yo mismo de VTV, canal público del Estado venezolano, las únicas personas que podrían exigir que lo borre serían los legítimos propietarios de los derechos de autor de ese video, supongo que los conductores de Zurda Konducta (Pedro Carvajalino, Cabeza e Mango, etc.), quienes, si tuvieran que reclamarme algo, simplemente me contactarían. Youtube me advierte que, aún si yo decidiera borrar el video, mi cuenta igual queda sancionada porque supuestamente fui yo el que cometió el error.

Así que decidí intentar colocar una contrarreclamación. Para poder hacerlo, Youtube me exigió todos mis datos, incluyendo teléfono y dirección completa, y me obligó a estar de acuerdo con esto: "Hago constar que me someto a la jurisdicción del Tribunal del Distrito Federal del distrito en el que se encuentra mi dirección, y si mi dirección está fuera de los Estados Unidos, del distrito judicial en el que se encuentra YouTube y que aceptaré las diligencias de emplazamiento del reclamante".

En otras palabras, para contrarreclamar tengo que ponerme a la disposición de tribunales estadounidenses.

Me puse a revisar el video de la entrevista a Cabello para ver cuál podría ser el problema, con el fin de revisar si realmente pudo haber una violación de derechos de autor. Allí sólo está la entrevista hecha por Carvajalino, Fidel Madroñero y Oswaldo Rivero al diputado. Lo único que no era material original de Zurda Konducta, fue un video que ellos bajaron de Youtube y transmitieron, en el cual se muestra a un señor, quien se grabó a sí mismo con una webcam, que ordenaba "dar de baja" a Diosdado Cabello y "a un montón de hombres que lo siguen, un montón de enchufados jalabolas". Además, en el video esa persona pide que "maten a Maduro, que me cae mal ese maldito bruto de mierda. ¿Quién dijo que la salida de este gobierno iba a ser pacífica?". También manda a violar a la madre de alguien llamado Ramón. El sitio web La Iguana reseñó el caso de ese señor.

Los conductores de Zurda Konducta pasaron el video con las amenazas por razones de interés periodístico: querían conocer la opinión de una de las personas amenazadas (Diosdado Cabello), cuya respuesta también es de amplio interés a nivel nacional e internacional. La entrevista a Diosdado fue vista 4.100 veces antes de ser bloqueada por Youtube, y quiero aclarar que NO fue bloqueada por violar normas de Youtube, sino por un "reclamo por derechos de autor".

Por otro lado, el video con las amenazas de muerte contra Diosdado Cabello y Nicolás Maduro fue subido a Youtube por su propio autor. Al parecer esa persona borró sus videos por iniciativa propia, según lo explica el periodista Victor Hugo Majano en su blog La Tabla, señalando que envió numerosos reportes a Youtube pidiendo dar de baja estos videos por promover la violencia y aupar a asesinar al Presidente venezolano, al Presidente del Parlamento y a militantes del chavismo, pero nunca fue atendido. Y que, finalmente, algunos de ellos desaparecieron por iniciativa de quien los subió.

Así que lo único que puedo preguntarme es: ¿será que este señor, que llamó a asesinar al Presidente de Venezuela, al Presidente del Parlamento venezolano y a sus partidarios, es quien le está pidiendo a Youtube que elimine la entrevista en Zurda Konducta y que sancione mi cuenta? Y, peor aún: ¿Youtube le hace caso a esta persona -un potencial asesino- y no a todos los que reportaron este video? ¿Qué le pasa a Youtube y a Google?

Fíjense las contradicciones:
  1. Una persona sube videos a Youtube amenazando con asesinar a Diosdado Cabello, a Nicolás Maduro y a todos los partidarios del chavismo. Si de por sí debe estar prohibido el llamar a asesinar a cualquier persona, también debería serlo mandar a matar a funcionarios elegidos por voto popular. 
  2. A esta persona no se le sanciona, a pesar de que muchos usaron los mecanismos de Youtube para reportar este video, y a pesar de las gravísimas amenazas que allí se hacen.
  3. Yo subo una entrevista a Diosdado Cabello, una de las personas amenazadas con ser asesinadas. Entrevista transmitida en vivo en un medio público del Estado venezolano.
  4. Ese video sí es borrado por Youtube y se me amenaza con cerrar mi cuenta completa y eliminar todos mis videos. ¿La razón? Supuesta violación de derechos de autor. 
  5. Youtube me sanciona y me dice que, si quiero resolver el problema, tengo que ponerme a la orden de tribunales estadounidenses, aún cuando yo vivo en Venezuela y las personas amenazadas son todos venezolanos.
Para mí, es obvio que esto no se trata de "derechos de autor", sino de restringir la libertad de expresión y eliminar videos y material multimedia en el que se expresen voceros del gobierno revolucionario venezolano, en particular algunos de ellos que están siendo fúricamente atacados a nivel internacional, con el fin de arrebatarses su legítimo derecho a defenderse.

Sin embargo, es a Venezuela a quien se acusa de ser una dictadura. Es el país donde llamar a asesinar al Presidente y al pueblo chavista es algo que se puede hacer trivialmente en las redes sociales con absoluta impunidad, como comentamos en este artículo el año pasado. En Estados Unidos, si tuiteas que quieres pegarle un tiro al Presidente Obama, eso te cuesta al menos 6 meses de cárcel, pero en Venezuela muchos amenazan de muerte al Jefe de Estado venezolano sin mayores problemas.

Es obvio que tenemos parte de la culpa al continuar usando plataformas tecnológicas extranjeras, que ya han sido denunciadas de trabajar de cerca con la NSA y la CIA, por personalidades como Edward Snowden o Julian Assange. Ellos, así como numerosos técnicos, políticos y defensores de la soberanía tecnológica, nos han aconsejado fuertemente que tenemos que crear nuestros propios servicios de Internet, tales como sistemas de correo electrónico, plataformas para difundir contenidos, videos, audios, textos y nuestra propia historia y cultura.

Mientras no lo hagamos, tendremos que resignarnos a que nos sigan borrando videos, artículos, contenidos y nuestra memoria histórica. Y, sin querer subestimar, menospreciar ni ofender el trabajo de nadie, pero hay muchos más videos de nuestro Comandante Chávez en Youtube que en la Biblioteca Nacional (y son más fáciles de acceder).

Así que, por ahora, no nos queda otra sino pedirle un favor al Presidente del Parlamento venezolano:

¡Diosdado, compra Youtube!

25 de enero de 2015

Carta del Monstruo del Espaguetti Volador a Laureano Márquez

Estimado Laureano,

Estaba yo aquí en el Cielo de Todas las Pastas, comiéndome un delicioso plato de raviolis con mis amigos Buda, Jesús y Sai Baba, cuando nos enteramos de tu carta de Dios a Maduro.

Mister Laureano: alguna vez interpretaste en la Radio Rochela un personaje quien por cierto anda por aquí y te manda saludos. Ese personaje nos enseñó a hacer un análisis de la historia para descubrir algunas cositas sobre nuestro mundo, y en particular sobre ese hermoso paraíso llamado Venezuela. Te invito a pedir un plato con albóndigas y mucha salsa napolitana mientras te explico lo que descubrimos al hacer ese análisis.

Verás: a pesar de que Venezuela fue “provista por Dios” (que por allí anda en la nube de al lado, también te manda saludos) de grandes riquezas, un maravilloso clima, bellezas naturales y recursos a montones, sin embargo sus habitantes originales fueron arrasados o esclavizados luego de que el continente americano fuera invadido por tus antepasados españoles (recordemos que naciste en Tenerife durante la terrible dictadura de Franco... ¡dictadura de verdad! Con fusilamientos, asesinatos, desapariciones, fosas comunes y nadita de libertad). Y no se trata de que yo sea un “dios resentido”; simplemente estoy recordando algunas realidades históricas, pues en la invasión española a tierras americanas murieron unos 10 millones de habitantes originarios, que nunca pudieron saborear una rica pasta al pesto con queso pecorino.

No olvidemos tampoco las miles de toneladas de oro, plata, metales preciosos y otros materiales valiosos que fueron saqueadas de este continente y fueron a parar a los imperios españoles, ingleses, portugueses y de otras naciones europeas durante siglos.

Hoy, por suerte, cualquier rencor que exista por estos siglos de saqueo han quedado en el pasado. Venezolanos fruto del mestizaje, con genes europeos, indígenas y africanos adecuadamente entremezclados -como si fuera una deliciosa salsa cuatro quesos- tratan de echar pa'lante y vivir mejor en este mundo tan loco y desquiciado.

Pero ese personaje llamado “Karl Marx”, que alguna vez personificaste en ese recordado capítulo de Radio Rochela con Emilio Lovera, Nené Quintana y Nelson Paredes, nos enseñó que nuevos enemigos se apoderaron del mundo: personas que ahora explotan a sus semejantes, se adueñan del producto de su trabajo y obtienen grandes ganancias mientras sus trabajadores continuaban en la pobreza. Una tragedia para mí, que sueño con un mundo donde nadie se acueste sin haber comido tres veces al día su ración de pasta con queso.

El obtener reivindicaciones y aspirar a vivir mejor se convirtió, en muchos casos, en razón de cárcel, torturas y muerte de muchos de estos trabajadores, que nunca pudieron conocer ni apoderarse de esas riquezas que tiene Venezuela, de las que nos hablas en tu apetitosa carta.

Apreciado Laureano: Maduro ha cometido algunos errores. Chávez también. Tal vez se debe a que no comen tanta pasta como yo quisiera. Pero no puedes negar que ellos han tenido enorme éxito en lograr que más y más de aquellas personas pobres y humildes (que tanto se preocupaban en llegar los lunes en la noche temprano a su casita en Petare o Antímano para poder reírse con la Rochela) puedan tener cosas que nunca habían tenido: mejor educación para sus hijos, tener un módulo médico cerquita de sus casas, poder comprar carne y pollo todas las semanas, poder viajar de cuando en cuando.

A cambio, tal vez Maduro y Chávez han cometido el error de descuidar un poco a la clase media a la que tú sientes pertenecer. Pero, aún cuando te sea más difícil conseguir algunos de los más exquisitos placeres de la vida, aún cuando ahora es más difícil viajar a tu tierra natal cada 6 meses para visitar a tu familia, aún cuando te sea más difícil comprar un carro nuevo todos los años o adquirir ese apartamento en la playa con el que siempre soñaste, sin embargo no puedes negar algo: la salsa napolitana, el espaghetti a la boloña, los vermicellis a la carbonara y todas las variedades de salsas, pastas, pizzas y pastichos del planeta JAMÁS te han faltado en tu mesa. Nunca has dejado de comer tres veces al día, a diferencia de esas millones de personas que tanto reían viéndote en los años 90, quienes en muchos casos tenían que acostarse sin comer.

Y ese éxito que tienes, en parte se lo tienes que agradecer a Chavez, mi pastoso Laureanito. Yo recuerdo muy bien cuando ibas al Aula Magna de la UCV luego de comerte un delicioso plato de raviolis, y hacías esa obra... ¿cómo se llamaba? ¡Ah, sí! ¡La Reconstituyente! ¡Cuánto te burlabas de Chávez y de todos sus seguidores! Y bien caras eran las entradas, Laureanito. Muchísimos restaurantes italianos visitaste con el dinero que ganaste honradamente burlándote de ellos. Eso fue en 1999, pero hoy a cada rato te vemos en Comedy Central haciendo lo mismo (¿qué creías, que en el cielo no tenemos cable?)

Hijo mío: entenderás que yo, como dios de todas las salsas, tengo algo de marxista, pues mi una única ambición es que todas las personas del mundo puedan comer tres veces al día un delicioso plato de pasta, con muchas albóndigas y un divino queso parmesano.

Y la verdad es que Maduro ni me cae bien. Primero que nada, no cree en mí como dios absoluto del mundo de las pastas. Segundo: se la pasa quejándose de que la salsa cuatro quesos (que yo tan amorosamente le envío) le da gases. Pero a pesar de eso le tengo aprecio al muchacho, porque él y su maestro Hugo ayudaron muchísimo a cumplir mi sueño de que a los venezolanos nunca les falte su pasta con albóndigas, tres veces al día. ¡Bien gorditos me los han puesto!

Como dios omnipastoso, sé lo que me vas a responder, Laureano: que los venezolanos tienen que hacer colas para todo, y que muchas veces no consiguen lo que buscan. Sobre esto, no quiero responderte yo. Quiero usar mis poderes como Deidad Todosalsera, para viajar en el tiempo y regresar al pasado, usando un mecanismo que viola todas las reglas físicas y escapa de tu comprensión como humano. Ese mecanismo se llama... YouTube.

Quiero que veas de nuevo aquel sketch de Radio Rochela que interpretaste en los años 90. ¿Recuerdas, mi pastafárico hijo, cómo se burlaban los compadres Isabelito Pinzón, Plinio Jaramillo y Jairo Restrepo del pobre Marx, diciéndole que de nada habían servido sus teorías comunistas porque había caído el muro de Berlín y sus pedacitos los vendían en el libre mercado a 20 bolívares? ¿Recuerdas cómo se rieron porque, en el lugar donde había una “estuata” de Marx, ahora hay un puesto de hamburguesas?

Pero entonces, un sorprendido Marx le preguntó a Los Compadres si el mundo vivía bien sin sus ideas. ¿Y recuerdas lo que respondieron Los Compadres? Te lo recuerdo: Jairo Restrepo (Lovera) dijo algo como que “el 95 por ciento de la población no se puede comer ni el papel de la hamburguesa. Eso sí: productos importados los tenemos así, en abundancia, por todos lados. Y uno tiene la libertad de morirse de hambre donde le dé la gana”. 

¡Cuánto ha cambiado el país! Hemos pasado de un país donde la gente pasaba hambre pero vivía rodeada de productos importados que no podían comprar, a uno donde tal vez cueste un poco conseguir esos productos extranjeros que tanto veían en el pasado. Pero hoy, a diferencia de los años noventa, la gente ya no está muriendo de hambre. La gente se alimenta bien. Si no quieres creerme a mí, créeselo a la FAO, que en numerosas ocasiones ha felicitado a Venezuela por sus logros en nutrición.

Y sí, hay problemas de abastecimiento, pero Laureano: no me vengas a negar que buena parte del problema viene de tus amigos empresarios, que se están llevando "la pasta" del país. Porque ellos también roban, y bastante. Y se llevan la salsa. Y la carne. Y el queso peccorino. Y el parmesano. Y los dólares. Y toda vaina.

Y no puedes negar, amigo Laureano, que algunos de ellos, como los que eran tus jefes en aquel canal de televisión, quieren llevar a los venezolanos a una guerra civil que terminaría con mucha sangre derramada. Yo jamás estaría de acuerdo con eso. Soy, ante todo, un dios de paz que sueña conque la gente viva mucho y nunca deje de comer mi deliciosa pasta. Sé que tú tampoco apoyarías esas terribles pesadillas, que son el deleite de algunos de tus amigos.

Por eso Laureano, hijo mío y gran súbdito fanático de la pasta con camarones, te suplico (soy el único dios que suplica, tal vez sea porque algunos dicen que yo no existo) que uses ese gran don del humor para la paz. Tienes todo mi permiso para reírte de Maduro... la verdad, todos nos reímos de él cuando se puso a inventar eso de los pajaritos, las millonas y la multiplicación de los penes. Pero prefiero a la gente con humor, que a la gente que rara vez sonríe, como la señora Maria Pasticha Machado. Dicen que la última vez que ella se rió, allá en los años 1500, Leonardo Da Vinci quedó tan impresionado que le dedicó La Gioconda. Supongo que ella no ríe porque hace mucho que no come mi rica pasta... desde que me cambió por la comida francesa se puso así. Pobrecita... eso le pasa por comer caracoles.

Pero tú no tienes por qué terminar de esa manera, hijo mío. Ríe. Come mi deliciosa pasta y sé feliz.

Y que ojalá vuelvas a ser el humorista que hacía reír a todos... tanto a los ricos que comen vermicellis importados de Italia, como a los más humildes que comen pasticho nacional. Hacer reír únicamente a los ricos, a los reyes, a los monarcas, eso es lo que hacían los bufones. Y yo no creo que tú seas un bufón.

Que los macarrones te acompañen por siempre.



* Nota: El Monstruo del Espaguetti Volador es una deidad ficticia creada por Bobby Henderson, licenciado en física de la Universidad Estatal de Oregón, como forma de atacar las enseñanzas de religión que habían logran implantarse en algunas escuelas públicas de Kansas, Estados Unidos.

En dicho país, sus leyes prohíben enseñar religión en las escuelas públicas, pues el Estado es laico. Pero en el año 2005, en las escuelas de Kansas, grupos religiosos conservadores lograron que se comenzara a enseñar, junto a la teoría de la evolución, una teoría llamada “diseño inteligente”, según la cual un Ser Inteligente creó al Universo y la vida en la Tierra. No podían mencionar a Dios porque violarían la ley, pero con la teoría del "diseño inteligente" podían burlar esa prohibición. 

Para luchar contra esto, Henderson remitió una carta abierta al Consejo de Educación del Estado de Kansas en la que, parodiando el concepto de diseño inteligente, expresaba su fe en una deidad creadora sobrenatural, semejante a una enorme bola de espagueti con albóndigas. En consecuencia, solicitaba que la teoría de diseño inteligente defendida por su religión, llamada "pastafarismo", fuera también enseñada en las clases de ciencias.

La parodia alcanzó mucha popularidad gracias a su difusión por los medios de comunicación. El Consejo de Educación de Kansas entendió que, si permitía la teoría impulsada por grupos religiosos conservadores, también tendrían que permitir el pastafarismo y cuanta religión loca que surgiera después, y revocó su decisión de enseñar el “diseño inteligente” en las escuelas de dicho estado.

Hoy, muchos nerds, geeks, ateos y agnósticos recordamos a esta noble deidad cada vez que nos comemos un pasticho. ¡Buen provecho!

11 de enero de 2015

Aaron Swartz: el joven que murió tratando de liberar el conocimiento académico del mundo - Tributo desde Venezuela


El pasado 11 de enero de 2013 fue encontrado muerto en su departamento en Brooklyn, Nueva York, el joven Aaron Swartz, de 26 años, a quien no dudamos en considerar el primer mártir de la lucha por el Conocimiento Libre. Se dice que se quitó la vida ante las presiones del juicio al que estaba siendo sometido: si se le hallaba culpable en las trece acusaciones en su contra, estaría preso por hasta 50 años.

¿Cuál era el abominable crimen cometido por Swartz? ¿Homicidio? No. En Estados Unidos, una persona podría recibir apenas 10 años de cárcel si tiene un buen abogado. Seis años si es homicidio involuntario. ¿Robo de bancos? Veinte años. ¿Contaminar a otros con HIV intencionalmente? 10 años. ¿Vender esclavos? 20 años. ¿Amenazar al Presidente? Cinco años. ¿Ayudar a Al Qaeda a hacer una bomba atómica? 20 años. [1]

Swartz desarrolló un script (programa informático) que le permitió descargar 4,6 millones de documentos académicos y científicos, reseñas y publicaciones del sitio web Journal Storage (JSTOR), un sistema de archivo en línea de publicaciones académicas y universitarias al que se accede por suscripción. A Swartz no sólo se le acusa por descargar los contenidos, sino que temían que él intentara compartirlos en Internet de forma gratuita.

Sí: para el Imperialismo, una persona que descargara 4,6 millones de documentos científicos de las bases de datos de las universidades y planeara compartirlas en Internet, es más peligroso que un asesino o un ladrón de bancos. Hay que destacar, por cierto, que muchos de estos documentos estaban ya en el dominio público por tener más de 60 años de fallecido su autor; algunos datan del siglo XVIII.

Swartz es un desconocido para la revolución bolivariana. Pero era un luchador que buscaba que todo ese conocimiento que hacen académicos e investigadores, que queda represado en los muros de las grandes universidades o quedan restringidos en “papers” de revistas de investigación académica, pueda estar disponible para que millones de científicos y emprendedores de todo el mundo puedan poner la ciencia y la tecnología al servicio de los pueblos y no de las grandes transnacionales.

El muy joven Swartz con Lawrence Lessig
Él fue co-creador de algunos de los estándares de Internet que más usamos, como RSS; y parte del equipo que creó Reddit y otros portales web. Lawrence Lessig, el creador de Creative Commons, y Tim Berners-Lee, considerado el creador de Internet, eran sus amigos personales desde que tenía 14 años.

Swartz también fue autor del Manifiesto para la Guerrilla del Acceso Abierto, un documento que publicó en 2008, que muestra cuáles eran sus ideales:
¿Obligar a que académicos paguen dinero para leer el trabajo de sus colegas? ¿Digitalizar bibliotecas enteras pero solo permitir que la gente en Google las pueda leer? ¿Proveer artículos científicos a aquellos en las élites universitarias del primer mundo, pero no a niños en el sur del planeta? Es indignante e inaceptable. "Estoy de acuerdo", muchos dicen, "pero ¿qué podemos hacer?" (…)
Necesitamos tomar la información, donde quiera que esté almacenada, hacer copias y compartirlas con el mundo. Necesitamos tomar cosas que ya no tienen derechos de autor y agregarlas al archivo. Necesitamos comprar bases de datos secretas y publicarlas en la web. Necesitamos descargar publicaciones científicas y subirlas a redes de intercambio de archivos. Necesitamos combatir en la Guerrilla del Acceso Abierto. 
Con suficientes de nosotros, alrededor del mundo, no solo enviaremos un mensaje firme en contra de la privatización del conocimiento. Haremos que sea una cosa del pasado. (Fin de la cita)
El fiscal encargado del caso indicó que tenían que ser ejemplarizantes con él, para disuadir a cualquier otra persona de intentar hacer lo mismo. De allí que se le acusó de trece cargos y, si era hallado culpable, hubiera podido ser condenado a 50 años de prisión y hasta 4 millones de dólares en multas.

Demasiado arriesgó Swartz, quien en ese momento estaba becado en Harvard y, de haber seguido el estilo de vida de cualquier otro joven privilegiado de su edad, hoy sería un brillante ejecutivo que ganaría cientos de miles de dólares al año en una gran corporación capitalista. Pero escogió otro camino y el sistema político, económico y judicial estadounidense quería destruir su vida por unas “peligrosas descargas” de las cuales él ni siquiera se estaba beneficiando económicamente.

En julio de 2011 el Servicio Secreto estadounidense y el FBI lo arrestaron. Tuvo que pagar 100 mil dólares en fianzas y, en 2013, iba a comenzar el juicio. Pero a pesar de eso, Swartz se involucró fuertemente en la política: fue un activo luchador contra las leyes que querían limitar Internet en Estados Unidos, como la Ley SOPA y la Ley PIPA, y su lucha tuvo un papel decisivo para que no se aprobaran. Frecuentemente fue entrevistado en el canal Russia Today (RT) donde daba sus visiones sobre el mundo y por qué estas leyes, de haberse aprobado, hubieran destruido el sueño de una Internet libre y para todos.

Swartz fue hallado muerto en su apartamento en Brooklyn el 11 de enero de 2013. Murió 7 semanas antes que otro luchador por el conocimiento libre: el gran Hugo Chávez. Se dice que Swartz se suicidó por las presiones del juicio... pero si ustedes ven el documental sobre su vida, "The Internet's Own Boy" (está en YouTube), tal vez concluyan que eso no es muy probable.

Swartz y Venezuela

Para algunos, este es “un problema de nerds gringos”: un asunto de poca importancia para los habitantes de un país que tiene problemas mucho más graves: rentismo, poca producción local, necesidad de importar productos masivamente en medio de una aguda caída de los precios del petróleo, nuestro principal producto de exportación. Además, sufrimos de contrabando, bachaqueo, escasez, colas, guarimbas, desestabilización, delincuencia e intentos de golpe de Estado. ¿A quién carrizo le importa lo que pase con unos nerds en Estados Unidos? ¿No tienen problemas más importantes de qué preocuparse?

Sin embargo, las personas que quieren producir, que quieren iniciar nuevos emprendimientos para reducir la dependencia de Venezuela a importaciones extranjeras, con frecuencia necesitan maquinarias y conocimientos. Y estos conocimientos frecuentemente están fuera de nuestro alcance.

En Venezuela tenemos decenas de universidades e institutos de investigación pagados por el Estado, como la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB), la Universidad de Los Andes (ULA) y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), que deberían estar generando el conocimiento para poder producir todos los alimentos, medicinas y productos de primera necesidad que requieren los venezolanos. El presupuesto de la UCV y del IVIC superan el de numerosas alcaldías y algunos estados venezolanos.

¿Qué ocurre con el conocimiento que ellos generan? Parte de la respuesta está en un completísimo documento hecho por el “Equipo de trabajo para la transformación científica nacional” y publicado en diciembre en Aporrea [2], que explica algunas cosas que ocurren dentro del IVIC y de las universidades públicas. Leemos allí:

La manera tradicional de medir la producción científica es a través de la publicación de documentos científicos, es decir, el paper. El éxito de un investigador se mide por el número de citaciones que tienen sus publicaciones, o por el número de publicaciones en revistas de alto impacto internacional, que gozan del reconocimiento y prestigio de la comunidad científica.

Así, en el IVIC uno de los principales métodos de evaluación a los investigadores es la publicación de papers en revistas de reconocido prestigio internacional, las horas de clase, la socialización del conocimiento en universidades y liceos, incluso la publicación de libros, poco peso o relevancia tienen al momento de evaluar al personal científico. A esto debemos añadir que tal método de evaluación no está reflejado ni en la actual Ley del IVIC, ni en su reglamento, ni en ningún documento público.

Sepa usted estimado lector, que una vez el documento científico se publica en una revista científica “de alto impacto y prestigio internacional”, pasa a ser propiedad de la revista, casi siempre es así. Entonces, si un estudiante universitario, cualquier persona de a pie o incluso el Presidente de la República desea acceder a algún producto científico del IVIC, tiene tres vías posibles de hacerlo, 1) pagar la subscripción a la revista internacional, 2) pagar el artículo directamente (todo en dólares y los montos varían dependiendo de la revista), y 3) escribir directamente al autor de la publicación vía internet, y pedir el favor de que le envíe el documento -previa justificación, por supuesto-.

Entonces la contradicción surge porque el ejecutivo nacional está invirtiendo cuantiosas sumas de dinero para impulsar la investigación en el IVIC, pero la forma como esta se mide es a través de las publicaciones científicas “en revistas de alto impacto y prestigio internacional” -que además están en inglés-. Publicar en revistas nacionales o de América Latina es un acto menor, que no goza de prestigio ni de reconocimiento. Ahora bien, la contradicción surge porque esta considerable inversión del ejecutivo es para desarrollar la investigación, teniendo como eje fundamental la resolución de problemas concretos y la socialización y democratización del conocimiento, mientras que los investigadores del IVIC utilizan el recurso público para producir conocimiento que termina, en buena medida, privatizado en manos de revistas internacionales, y a cambio, el investigador que publica en este tipo de revistas goza del reconocimiento de sus pares, y a mayor número de citaciones mayor capital científico y prestigio, aunque los estudiantes del país o la gente común interesada en una determinada materia ni se entere de que tal publicación existió, ¿No le parece a Usted, contradictoria esta situación? (Fin de la cita)
Efectivamente, los miles de millones de bolívares que el Estado venezolano invierte en universidades y centros de investigación para que generen conocimiento, muchas veces causa que ese conocimiento termine siendo propiedad de prestigiosas revistas científicas extranjeras, y no llega a las manos del pueblo venezolano, que es el que pagó esas investigaciones. JSTOR, el sitio de donde Aaron Swartz descargó 4,6 millones de papers, es una base de datos que agrupa a muchísimas de esas “journals”, así como papers de diferentes universidades del mundo.

Un científico o un profesor universitario que haya realizado una investigación para una universidad pública o un instituto de investigación como el IVIC, y desea publicarla como paper en una prestigiosa revista científica extranjera -lo que le dará más prestigio y puntos para su ascenso- debe ceder los derechos de autor a dicha revista, aún cuando fue el Estado venezolano el que le patrocinó su investigación.

Ni JSTOR ni la gran mayoría de esas revistas científicas o “journals” suministran acceso gratuito a los documentos que ellas poseen. Hay que pagar una suscripción electrónica, o bien pagar por documento individual una buena cantidad de dólares (entre $15 y $60 dependiendo del sitio web). Lo que significa tener tarjeta de crédito y, en el caso venezolano, tener cupo electrónico en Cadivi/Cencoex, y ligar que los 300 dólares anuales sean suficientes [ver nota 1].

Aaron Swartz, desde los Estados Unidos, estaba muy consciente de esto. En una conferencia impartida a jóvenes del MIT, señaló que “por ser ustedes estudiantes de una gran universidad norteamericana, asumo que tienen acceso a una gran variedad de documentos académicos. Prácticamente cada universidad de EEUU paga estas tasas de licencias a organizaciones como JSTOR para tener acceso a documentos académicos que el resto del mundo no puede leer”.


Continuó Swartz: “Estas tarifas de licencias son tan grandes, que gente que está estudiando en otros países, como la India, no tienen ningún tipo de acceso a estos documentos. Se les ha bloqueado el acceso a todo nuestro legado científico. Muchos de estos artículos académicos datan del siglo de las luces (siglo XVIII, los años 1700). Cada vez que alguien ha escrito un artículo científico, éste fue escaneado, digitalizado y colocado en estas colecciones. Ese es un legado que ha llegado a nosotros por la historia de gente haciendo trabajos interesantes, la historia de los científicos. Es un legado que debe pertenecer a nosotros como iguales, como personas, pero por el contrario, fue bloqueado por un grupo de corporaciones con ánimos de lucro que luego intentan sacar la máxima ganancia de ello”.

El artículo de Aporrea antes mencionado coincide, y añade que nosotros no estamos bloqueados únicamente de los papers hechos en universidades estadounidenses o europeas, sino también de muchos papers hechos en nuestras propias universidades públicas venezolanas: “El problema radica en que tal publicación (los papers) se hace con dinero de los venezolanos y ni la gente de a pie, ni los estudiantes venezolanos que son la juventud llamada a asumir las futuras riendas del país, ni siquiera las universidades (a menos que tengan subscripción a las revistas) tienen acceso libre y directo a ese conocimiento. En pleno siglo XXI, esto es inadmisible en el contexto venezolano, mas aún en el de América Latina”.

Swartz, quien entonces tenía una beca en Harvard, decidió ir del dicho al hecho. Entró al Massachussets Institute of Technology (MIT) y dejó una laptop con un disco duro externo escondida en un cuarto de redes informáticas, para aprovechar su enorme velocidad de acceso. La laptop ejecutó el script que él había programado, y por algunos días estuvo descargando millones de documentos de JSTOR. Lamentablemente Swartz fue descubierto y apresado por el Servicio Secreto estadounidense, que tras los atentados del 11 de Septiembre y gracias a la Ley Patriota aprobada por George W. Bush, se involucraba en estos casos de “ciberterrorismo”.

“Para Aaron, la programación de computadores es magia. Puedes lograr cosas que una persona normal no podría si no es capaz de programar. Entonces, si tienes poderes mágicos, ¿los usarás para el bien, o para hacer montañas de dinero?”, se preguntaba Ben Swartz, hermano de Aaron, hablando sobre su vida en el famoso documental “The Internet's Own Boy”, que recomiendo a todos ver [3].

Venezuela y el Conocimiento Libre

Hoy, en Venezuela, la Comisión de Ciencia y Tecnología del Parlamento venezolano, que cuenta con diputados como Betty Crocquer y el profesor universitario Guido Ochoa, están debatiendo proyectos de leyes como la del Acceso al Conocimiento Libre y la del IVIC, que siguen el mismo espíritu de Aaron Swartz: el libre acceso a los conocimientos científicos, en particular cuando se trata de investigaciones pagadas y financiadas por el Estado venezolano con el dinero de todos. Proyectos que cuentan con el apoyo de numerosos movimientos de software libre, conocimiento libre y cultura libre.

Desde el colectivo Conocimiento Libre para el Socialismo (Colibris), al cual pertenezco, les dimos nuestro apoyo y enviamos en noviembre un documento a dicha comisión para enriquecer su propuesta. Pedimos, básicamente:

  • Que el material creado por el Estado, o con fondos provenientes del Estado, sea considerado Conocimiento Libre o Cultura Libre y sea colocado en Internet para su libre acceso, consulta y descarga, utilizándose una licencia Creative Commons BY-NC-SA o equivalente.
  • Que la Ley de Acceso al Conocimiento Libre (u otra que se redacte en el futuro) se aplique no sólo con textos científicos y académicos, sino que abarque también material cultural, incluyendo libros, audios, videos, música, películas y fotografías que hayan sido generadas con fondos públicos, colocándose en Internet para su libre acceso y descarga utilizándose una licencia Creative Commons BY-NC-SA o equivalente.
  • Que la Ley de Libre Acceso al Conocimiento (u otra que se redacte en el futuro) refuerce a la Ley de Infogobierno en el tema de la preservación de los archivos digitales de  las páginas web de los medios de comunicación del Estado, y de que los archivos de estas y otras páginas del Estado sean declarados de interés de la Nación y sean adecuadamente preservados por la Biblioteca Nacional de Venezuela, el Archivo General de la Nación u otros entes de importancia.
  • Que se continúe la discusión para la creación de una nueva legislación de derechos de autor, propiedad intelectual y propiedad industrial adaptada a la Constitución Bolivariana y a la nueva sociedad socialista, igualitaria, de justicia social y pleno acceso al conocimiento y la cultura que construye la Revolución Bolivariana

Además, consideramos valiosísimos los aportes que el Frente para la Liberación Tecnológica y otros movimientos de tecnologías libres y conocimiento libre han hecho en favor de estos proyectos de leyes.

La discusión debe continuar, pero no es sencilla. Las leyes de derechos de autor, propiedad industrial, patentes y propiedad intelectual en Venezuela y el mundo con frecuencia han sido impulsadas y patrocinadas por grandes corporaciones para proteger sus intereses, mas no lo de los los autores, compositores, investigadores, músicos ni mucho menos los de los países en desarrollo. Hacer cambios de fondo implica muchas veces luchar contra intereses salvaguardados por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (Ompi), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y numerosas empresas y organizaciones. A veces, algunos autores, científicos y músicos, creyendo estar defendiendo sus derechos, terminan sin querer defendiendo los de estas grandes multinacionales; les pedimos reflexionar y sumarse a nuestra lucha.

Sin duda que no es una discusión fácil ni es una lucha en la que debamos estar solos, ni como movimientos sociales, ni como países. En algún momento habrá que abandonar la Ompi y la OMC, y crear nuevas organizaciones que defiendan los derechos de nuestros pueblos y no los de grandes corporaciones.

Pero la lucha de Aaron Swartz demuestra que millones de activistas alrededor del mundo están conscientes de la necesidad de esta lucha, que sólo necesitamos organizarnos, conocernos y actuar juntos, convenciendo a los gobiernos progresistas y revolucionarios de la necesidad de esta lucha.

¡Que viva Aaron Swartz!


Referencias

[1] http://thinkprogress.org/justice/2013/01/14/1441211/killers-slavers-and-bank-robbers-all-face-less-severe-prison-terms-than-aaron-swartz-did/

[2] http://www.aporrea.org/tecno/a199929.html

[3] https://www.youtube.com/watch?v=vXr-2hwTk58

Nota 1: Hay que reconocer, sin embargo, que las controversias por el caso Swartz hicieron que JSTOR cambiara algunas de sus políticas: desde septiembre de 2011 permite el acceso gratuito a papers en dominio público, y desde 2012 también permite “leer” (más no imprimir o descargar) hasta tres papers quincenales de unas 1.200 journals a quienes se registren gratuitamente. JSTOR también retiró todos los cargos contra Swartz, pero la Fiscalía decidió abrir un caso por su cuenta y ensañarse con el joven debido a la “peligrosidad” de su actitud.

6 de enero de 2015

El "rating" en los medios del Estado: Grandes mentiras y pequeñas verdades


A finales de 2014, la cadena FOX comenzó a anunciar a través de algunas operadoras de TV por suscripción un nuevo paquete "premium", en el que ofrecían, por un "módico" precio mensual, siete nuevos canales de películas y series de TV. Estos nuevos canales "premium" estuvieron desbloqueados durante siete días para que la gente los conociera y se sintiera motivada a comprar el paquete.

Pero lo interesante era la forma como la cadena FOX usaba sus canales actuales (Fox, FX, Nat Geo, Universal, Cine Canal, MovieCity, Utilísima, Fox Sports, etc.) para promocionar sus siete canales nuevos: mientras veías Los Simpson, The Walking Dead u alguno de sus programas de mayor sintonía, te pasaban una promoción en la cual te decían, rápidamente y en tiempo real, lo que se estaba transmitiendo en ese momento en los siete nuevos canales premium de FOX: determinada película de acción en el canal Movies, determinada serie de TV en el canal Family, una serie vieja en el canal de Recuerdos, y así. Esto despertaba el interés de cualquier incauto, porque sin importar tus gustos siempre había algo que iba a llamarte la atención en alguno de esos siete canales.

Si bien la promoción ya finalizó, los canales de Rupert Murdoch continúan apoyándose entre sí a la hora de promocionar nuevos programas, series, películas o temporadas. Cuando va a haber algún estreno importante en algún canal de FOX, aparecen promociones, cintillos y comerciales en los demás canales invitándote a ver el nuevo programa o la nueva temporada de una serie de televisión.

Esta práctica me pareció un plagio de la idea de un amigo de Vive TV, quien desde hace años lleva proponiendo algo similar para el Sistema de Medios Públicos: que VTV mostrara anuncios que inviten a las personas a sintonizar no sólo sus propios programas, sino los programas en las demás televisoras del sistema de medios. Por ejemplo, un nuevo documental en Telesur, una buena película en Vive, una nueva serie en ConcienciaTV, un programa de turismo en Tves, un concierto en Avila TV, demostraciones sobre joropo en el futuro canal del MinCultura, programas en televisoras comunitarias, etcétera. Estas tapas debían mostrarse también en los otros canales públicos, los cuales, además, debían informar mediante cintillos el inicio de actos especiales en VTV, con el fin de que la gente estuviese informada del inicio de algún evento en el canal del Estado sin tener que interrumpir la programación de los demás canales públicos. De hecho, Vive hizo esto por algún tiempo hace varios años, pero parece que, ante la falta de reciprocidad, dejaron de hacerlo.

Básicamente, mi amigo piensa así: si alguien está viendo VTV, se aburre y quiere cambiar de canal, es mucho mejor que cambie a cualquier otra televisora revolucionaria, a que cambie a un canal del sistema capitalista. Mi amigo se sentía mal de que numerosas producciones originales y de buena calidad que hacía Vive TV prácticamente no eran conocidas por nadie, y opinaba que, si alguien estaba viendo VTV, veía estas cuñas y cambiaba a Vive, eso no perjudicaría en nada a la revolución, pero si cambiaba a Televen, Venevisión o canales de cable como FOX por no conocer las otras alternativas que existían en los medios públicos, eso sí sería un punto negativo para nosotros, y uno positivo para la colonialización cultural y mediática de la que somos víctimas.

Lamentablemente, dicha idea no caló. Los canales de televisión del Estado venezolano, en la opinión de muchos, siguen funcionando como pequeñas islas que compiten entre sí y que raras veces se reconocen y se apoyan unas a otras. O al menos, así nos parece desde afuera.

El ejemplo más reciente de esa falta de colaboración, a mi parecer, ocurrió en el Festival Musical Suena Caracas 2014, un esfuerzo realizado por la Alcaldía de Caracas para traer músicos venezolanos y de otros países con el fin de amenizar durante 10 días las celebraciones decembrinas... algo que la mayoría de los caraqueños aplaudimos y disfrutamos a pesar de las discrepancias políticas que hayamos tenido con algunos de los músicos invitados, y a pesar de que los artistas de la industria cultural fueron mayoría por encima de los artistas tradicionales. Cosas que esperemos se vayan mejorando en el futuro.

La televisora pública Avila TV, con el apoyo de técnicos y equipos de Vive Televisión, se encargó de la transmisión en vivo y directo de casi todos los conciertos del Suena Caracas realizados desde la Plaza Diego Ibarra. Sin duda un regalo para todos los caraqueños y para todo el país, teniendo en cuenta los elevados costos que tuvo la realización de este festival. Pero, ¿saben qué fue triste? No haber visto ni en VTV, ni en Tves ni en ningún otro canal televisivo del Estado, invitaciones a sintonizar Avila TV y ver allí los conciertos. Es verdad que hubo pases cortos en VTV, pero nunca vimos que se informara que los conciertos estaban siendo transmitidos en Avila TV.

El difícil debate sobre la televisión pública venezolana

El tema de las televisoras públicas revolucionarias es un asunto que amerita un profundo debate. Un debate serio, fraterno y que permita conocer claramente hacia dónde vamos y cuales son los objetivos de los medios públicos. Se alega, por ejemplo, que la Televisora Venezolana Social (Tves) debió cambiar profundamente su línea debido a que, en la gestión anterior, tenía muy poco rating (anglicismo innecesario; más bien deberíamos hablar de "índices de audiencia"). Esta televisora del Estado revolucionario anuncia que próximamente transmitirá concursos de belleza y programas al estilo de "La Guerra de los Sexos". Ha transmitido reguetones con letras sexistas y usa con frecuencia presentadoras que se visten poniéndose a sí mismas como objetos sexuales, causando críticas de parte de numerosos sectores del proceso revolucionario. Un documento imprescindible para este debate fue emitido por la importante red de colectivos "La Araña Feminista" el pasado mes de noviembre [5].

El 9 de octubre, el vicepresidente de Tves, Roberto Mesutti, se defendió en el programa "Entre todos" de VTV, conducido por Luis Guillermo García [1], de las críticas desde sectores revolucionarios por el giro que ha dado el canal. Mesutti les pidió a los chavistas "suavizarse" y señaló que, gracias a su gestión, Tves había aumentado considerablemente en audiencia a diferencia de "los otros 700 medios" del Estado que, en su opinión, no son vistos por casi nadie.

No se pueden despreciar ciertos logros de la nueva gestión de Tves. Pero también ellos tienen que reconocer la enorme ayuda que han recibido de los otros medios del Estado en su tarea de aumentar el rating. Por ejemplo, el estreno de la magazine matutina "Te ves en la mañana" contó con anuncios frecuentes y diarios desde el noticiero de VTV, informando a su audiencia cuáles serían los invitados y la temática del programa del día siguiente. También hubo artículos de apoyo en Correo del Orinoco, Últimas Noticias, emisoras de radio y otros medios de comunicación.

Ojalá que canales como Vive, Ávila TV, Conciencia TV u otros medios públicos pudiesen contar con apoyos similares cada vez que vayan a estrenar algún nuevo programa televisivo, en particular cuando se trate de programas de corte político, histórico, social o de interés para la revolución y para la formación ideológica de nuestro pueblo. Lamentablemente, eso no ha ocurrido en esos casos. Y eso es algo que hay que tener muy en cuenta, en particular cuando vayamos a acusar a estas televisoras de ser "medios públicos sin público".

Si no promocionamos sus programas, si no le decimos a la gente lo que nuestras nuevas televisoras están ofreciendo, si no anunciamos las producciones realmente novedosas que algunas de ellas hacen pero en cambio sí promocionamos vigorosamente a la misma industria del entretenimiento que tanto daño nos ha hecho a nosotros, a nuestro país y a nuestro proceso, ¿podemos entonces culpar a "los 700 medios del Estado" de no tener sintonía? Si Vive o Avila dedican su equipo a hacer una nueva serie de televisión y nadie se entera de su estreno, ¿tenemos moral para criticarlos porque supuestamente nadie los ve?

Estoy seguro de que programas como "Son de la Zona", que conduce el músico Magú en Avila TV; "Vive con Cancha", programa de Vive que reseña a numerosas bandas musicales venezolanas, o "Piedras en el Zapato", un excelente programa temático en el canal Conciencia TV, serían mucho más conocidos y tendrían mucha más sintonía si existiera este tipo de cooperación entre medios públicos. Rupert Murdoch obliga a sus canales de televisión a anunciarse entre sí, en particular cuando van a estrenar una película o la nueva temporada de una serie. Y lo hace porque a él sí le duelen los millones que ha gastado en crear nuevos contenidos y nuevas televisoras, y porque él no quiere perder dinero. Nosotros para nada queremos imitar a ese señor, pero hay que reconocer que detallitos como ese sí los tenemos que calcar.

Debo confesar que he estado escribiendo este artículo desde octubre. Me había abstenido de publicarlo esperando el momento más oportuno. Sin embargo, pude ver a camaradas, amigos y personas que admiro enormemente discutiendo de forma muy dura este tema, en sus cuentas de Twitter el penúltimo día de 2014. Y los malentendidos que suelen ocurrir en las redes sociales pueden causar que fraternos amigos dejen de serlo, en particular cuando algunos sienten que están subestimando su trabajo.

Son discusiones entre camaradas revolucionarios que, de hecho, vienen del mismo lugar que yo: de medios alternativos, comunitarios y populares, que han tenido que hacer crecer sus medios con las uñas, prácticamente sin recursos. Quienes tienen razón de sentirse heridos cuando algunas personas del alto gobierno defienden el estilo de televisión comercial, que cuenta con gigantescos recursos a su disposición (los derechos de transmisión de un evento deportivo, de una película o de un especial musical de una o dos horas de duración pueden costar cientos de miles, o millones de bolívares). E incluso te sacan en cara que ellos sí tienen mucha audiencia.

Tal vez la imposibilidad de sentarse con todos nosotros para explicarnos por qué ahora se desprecia lo que se hace desde algunos medios del Estado, y por qué se reivindica lo que tanto hemos criticado durante 15 años, es la causa de estas duras discusiones que ahora también están aflorando en redes sociales.

Ojalá los jóvenes que estudian comunicación social (aquellos que en dos, cinco o diez años estarán tomando decisiones en los medios de la Revolución) debatan con profundidad este tema y, cuando reemplacen a la generación actual -tienen que hacerlo para que las cosas cambien-, puedan construir contenidos televisivos realmente necesarios para la revolución, pero con ese toque estético y de forma tan necesario, como para que nuestro pueblo prefiera ver nuestros medios, antes que los del sistema capitalista. Ya no hablaríamos de "medios públicos con público", porque nuestro objetivo no es solamente que nos vean. Hablaríamos de contenidos revolucionarios que el pueblo sienta como suyos.

Uno de los primeros temas que hay que discutir es el rating. ¿Cuán importante es? ¿Quién lo mide? ¿Cuánto público tiene que obtener un programa, para ser considerado exitoso?

Amando u odiando los índices de audiencia

Yo sí creo que el rating es importante para nuestros medios. Si un programa no es visto por nadie, es un esfuerzo perdido en todos los sentidos: producción, monetario, etc. No es lo más importante, pero es un parámetro que hay que tomar en cuenta. No podemos asumir la actitud de un camarada que dirigió radioemisoras del Sibci, quien decía con orgullo que "a mí el rating no me importa para nada". El desdeñar las estadísticas es, tal vez, uno de los errores más graves que hemos tenido los que creemos en el uso de los medios de comunicación como herramienta para avanzar en el socialismo. No hemos tenido en cuenta los distintos tipos de audiencia, las diferencias por edad, género, ubicación geográfica y otros parámetros. Por eso es que caló tanto aquella frase del productor venezolano Esteban Trapiello: "los medios públicos sin público".

Por supuesto que el rating tiene su importancia. Pero el otro extremo del asunto es poner el rating como el centro de todo, y ese es otro error aún más peligroso, sobre todo cuando decidimos renunciar a principios de la revolución con el supuesto objetivo de ganar audiencias. Por encima del rating SIEMPRE debe prevalecer la decisión política sobre cuál es el contenido que deseamos llevar a nuestra población. Y de allí la eterna discusión sobre la forma y el fondo; la estética y los contenidos.

Vamos a poner un ejemplo. Supongamos que queremos un programa que fomente las tradiciones populares venezolanas, para que nuestro pueblo conozca más a nuestros cultores. ¡Eso es una decisión política!

Ahora, la pregunta es: cómo hacerlo. ¿Hacemos un programa de conciertos? Muy bien. ¿Hicimos mediciones y nos dimos cuenta de que ese programa no tiene rating? Promocionémoslo más, a través de todos nuestros medios, incluyendo prensa, radio, canales de TV aliados y web. Mezclemos artistas conocidos con aquellos que no lo son tanto. Traigamos anfitriones reconocidos. Consigamos asesores que hayan sido exitosos en otros países para que hagan sugerencias (eso sí: la decisión final siempre es nuestra). Si eso no funciona, cambiemos el formato a ver qué pasa. Hagámoslo tal vez estilo reality show, serie juvenil o telenovela, con una trama sencilla en la cual nuestros cultores intervengan, tengan el protagonismo y demuestren lo que hacen. O probemos con el género de concursos musicales, que la la industria alienante del entretenimiento ha usado para impulsar sus enlatados con indudable éxito. ¿Por qué aquí no nos atrevemos a hacer nada parecido? ¿A qué le tememos?

¡Lo que no podemos hacer nunca, es darnos por vencidos! Por ejemplo: decidir que los cultores venezolanos "son aburridos y no generan rating", y por lo tanto tenemos que sacarlos del aire y poner en su lugar a unas muchachas tetonas en shorcitos haciendo peleas en piscinas de barro "a ver si así sube la audiencia". ¡En eso no podemos caer nunca, coño! Por respeto a nuestras camaradas que tanto han luchado porque se reconozcan los derechos de la mujer y se les deje de tratar como objetos, por ellas no podemos caer en eso. Y porque es estúpido que el gobierno revolucionario esté diciendo por Vive TV: "somos feministas, respetemos a las mujeres", pero en otra televisora pública ponemos a reguetoneros que cantan: "menéame esos cocos, mami, que te voy a meter el serrucho".

¿Necesitamos programas de esparcimiento y entretenimiento? ¡Por supuesto! Pero sin destruir la lucha de camaradas, ni violar nuestros principios. Llamar a un programa de concursos "En mi casa mando yo", usando una frase que es usada con frecuencia en aquellos hogares donde hay violencia familiar, es tan poco recomendable como poner a concursar a personas de piel blanca contra personas de piel negra y llamar al programa "La raza superior". O hacer un programa de concursos entre israelíes y palestinos llamado "Daño colateral". No estoy en contra de los programas de concurso, pero tal vez, por rechazo a las decenas de feminicidios que hay todos los años en nuestro país, deberían discutir si el nombre y el concepto que tiene es el más adecuado.

Es cierto que no todo en RCTV era malo; una amiga me recordaba algunos programas que transmitía "la parabólica de Sábado Mundial", importados de algún país europeo, en el que un grupo de personas formaban un equipo azul y las otras un equipo verde, y hacían competencias de troncos, carreras, trepar cuerdas, ese tipo de cosas. O los programas de competencias de conocimientos entre liceístas que tanto vimos en los años 80 y 90. ¿Por qué no revivirlos y demostrar así que nuestros estudiantes de liceos bolivarianos sí se están formando admirablemente?

Los ratings televisivos en el siglo XXI

Las personas con más de 30 años seguramente recordarán las guerras por el rating que hacían Venevisión y RCTV hasta los años noventa. Hubo un tiempo en el que ambas televisoras usaban las promos de las películas y series del domingo para lanzarse puntas una contra otra (por ejemplo, Homero diciéndole a Bart: "Prométeme que nunca verás ese otro canal"). Al día siguiente del Miss Venezuela o de Radio Rochela, cada televisora emitía promos donde presumían de haber logrado 20, 30 o más puntos de rating.

Luego, llegó y se popularizó la televisión por suscripción. Y hoy ya es normal que una familia tenga 120 canales de TV a su disposición: que el padre de familia y sus amigos estén en la sala viendo un partido de beisbol, la madre esté viendo una telenovela, la hija esté viendo una serie de TV en su cuarto y los niños pequeños están viendo Disney o Discovery Kids. Las grandes televisoras de propósito general, como Venevisión, RCTV o Televen (o las "networks" gringas, como ABC, CBS y NBC), han dado paso a cientos de canales diferentes orientados a determinadas audiencias, aunque la verdad es que esos cientos de canales son propiedad de unos pocos monopolios mediáticos (Time Warner, Fox, Sony, Viacom, etc.).

En Venezuela, con la llegada de la Televisión Digital Abierta (TDA), que amplía la cantidad de canales de televisión que pueden existir en el espectro radioeléctrico, el gobierno bolivariano vio la oportunidad de crear una gran cantidad de nuevas televisoras de alcance nacional, orientadas a diferentes segmentos de la población, y que funcionen como una respuesta del gobierno bolivariano a la gran diversificación televisiva que se ha creado desde la industria mediática capitalista.

Algunas de las televisoras del Estado venezolano para 2015
Si en el año 2002 el gobierno bolivariano apenas tenía a VTV funcionando a media máquina, hoy se cuenta además con Tves, Vive, Avila TV, Antv y Telesur. Y además, están apareciendo nuevas televisoras: Conciencia TV (del Ministerio de Ciencia y Tecnología), Fanb TV (de las Fuerzas Armadas), Columbeia TV (Ministerio de Educación), ZUM TV (Ministerio de la Juventud y Deporte), 1-2-3 TV (del Ministerio de Comunicación e Información, orientado a los niños), Alba TV (que integra medios comunitarios de varias naciones), Pdvsa TV, televisoras regionales como TeleAragua y en los próximos meses podrían iniciar los canales del Ministerio de la Cultura y otros entes públicos. Además, las televisoras comunitarias y alternativas también serán incorporadas al TDA, y podrán verse en todo el país, al igual que las televisoras comerciales.

Cómo se mide el rating: Conociendo a AGB Nielsen

Para el capitalismo, conocer cuántas personas ven un canal de televisión en un momento dado es algo importantísimo. Agencias de publicidad y anunciantes pagarían prácticamente cualquier cifra por conocer estos datos, y saber así en qué canal de televisión deben anunciar la publicidad de sus productos. Los canales de televisión comerciales también necesitan saber dichas estadísticas, para conocer si la inversión que han hecho ha sido efectiva o si deben hacer cambios en su programación.

Pero del otro lado, en la revolución que intenta construir un sistema económico socialista, el rating es otro de los factores que también entran en el debate sobre nuestros medios. Se subestima a Avila TV, Vive, Tves y otras televisoras públicas porque supuestamente sus índices de audiencia son muy bajos. Pero, ¿cómo sabemos si realmente es así?

Si de verdad somos anticapitalistas, tenemos que conocer cada uno de los engranajes que usa el capitalismo para estudiar, colonializar y dominar a los pueblos. Y las empresas de medición de audiencias son uno de estos engranajes.

Como probablemente usted ya conoce, es imposible conocer cuántos televisores están sintonizando un canal de televisión en un momento dado. Un televisor es un aparato que se limita a recibir la señal de radio emitida desde una antena transmisora, procesarla y mostrarla en una pantalla. El televisor no está hecho para transmitir información de regreso, por lo que no puede informar qué canal se está sintonizando. Un televisor, sea analógico o digital, no funciona como Internet, en donde sí hay un registro certero y confiable de cuántas personas visitan una página web.

Por ello, en los años 50 del siglo pasado, la empresa Nielsen N.V. desarrolló una metodología para estimar cuántas personas están viendo un programa de televisión, seleccionando una muestra estadística representativa de hogares estadounidenses y colocando en ellos unos aparatos que medían constantemente qué canal de televisión estaban sintonizando, haciendo registros en rollos de papel que eran recopilados diariamente por sus empleados, para generar los reportes de audiencias. 

Las grandes empresas de publicidad y las televisoras consideraron que esta empresa usaba un método científico bastante confiable, por lo que Nielsen N.V. desde entonces ha sido considerada la "medidora oficial de audiencias" en suelo estadounidense. No sólo eso, sino que Nielsen creció y se convirtió en una importante transnacional, con presencia en 100 países, incluida Venezuela.

En nuestro país, AGB Nielsen es la subsidiaria de Nielsen N.V. considerada por agencias de publicidad y canales de TV como la autoridad en mediciones de rating. En otras palabras, forma parte del aparataje que usan las transnacionales para convertirnos en consumidores fieles a sus productos y servicios. AGB también hace una selección de unos 1.000 hogares venezolanos donde tiene instalados unos 2.500 aparatos llamados "audímetros", que se colocan en los televisores de dichas familias [11]. Dicho aparato (básicamente un minicomputador) mide continuamente lo que están viendo las personas en sus televisores, y usa unos controles remotos especiales que las personas deben pulsar continuamente para comprobar que sí están viendo la televisión. Las familias seleccionadas generalmente son compensadas con regalos y descuentos, y los audímetros transmiten vía módem, todas las noches, los datos recolectados a una central principal que genera estadísticas para conocer cuáles canales de televisión y cuáles programas son los más vistos cada día.

Las agencias de publicidad son una de las principales interesadas en saber cuáles son los canales comerciales y los programas de TV con mayor audiencia, para así colocar la publicidad de sus clientes en dichos espacios. De allí que AGB se interesa principalmente en el rating de las televisoras comerciales, y buscan conocer qué es lo que está viendo la clase social más consumista de todas: la clase media-alta. Recordemos que casi todas las televisoras del Estado no aceptan publicidad comercial, por lo que, si la gente de los sectores populares se enamoró de un programa de Avila TV, o si a los campesinos de Mérida les gustó un programa de Vive Andes, eso será un dato absolutamente irrelevante y de poca importancia para AGB Nielsen.

Otro detalle es que, para una familia escogida para participar en las estadísticas de AGB Nielsen, las cosas pueden tornarse fastidiosas. Si bien no conozco personalmente a ninguna familia en Venezuela que tenga un aparato medidor instalado (y estas familias firman contratos de confidencialidad con AGB que les impiden dar información), en Estados Unidos hay gente que cuenta lo problemático que es esto. En el foro de discusiones AskVille de Amazon, un usuario relata: "Algunos amigos que aceptaron un sistema Nielsen obtuvieron algunos buenos beneficios, como descuentos para una nueva TV y algunos regalos del representante de Nielsen. Pero al final decidieron que eran más problemas que beneficios. El aparato que Nielsen conectaba a su televisor requería mucha atención. Ellos tenían que pararse y presionar un botón cada vez que cambiaban de canal, y tenían que presionar el botón de vez en cuando para que Nielsen verificara que aún estaban allí viendo la programación, aún si no habían cambiado de canal". [8]

La realidad: 62 por ciento de los hogares de Venezuela tienen TV por suscripción

Nielsen debió tener una importancia gigantesca en aquellos días de los años setenta y ochenta, cuando Venevisión y RCTV se peleaban por el rating de las 8 de la noche, a veces hablando de que tenían 30 ó 40 por ciento de sintonía cada una.

Pero los tiempos cambian. Según cifras de Conatel para el tercer trimestre de 2014, hay 4.568.943 hogares en Venezuela que pagan TV por suscripción (cable, satelital, etc.), en un país donde hay 7.276.528 hogares; hablamos entonces de que el 62,7 por ciento de los hogares venezolanos cuentan con televisión paga [9]. Estas familias contratan cualquiera de las muchas empresas, como Inter, NetUno, DirecTV, SuperCable, Cantv Satelital o Movistar, entre muchas otras, cada una de ellas usando diferentes tecnologías y aparatos decodificadores (por ejemplo, algunas de ellas ya ofrecen canales en alta definición), y con variados planes de servicio que cuentan con distintos canales de televisión. Además, en el interior del país hay numerosas empresas semi-legales de TV por cable, que toman la señal de un decodificador de DirecTV y la redistribuyen a los hogares violando todas las leyes de derechos de autor.

Por otro lado, en este momento hay unos 500 mil hogares que ya tienen receptores de televisión digital abierta (TDA), suministrados por Cantv [10].

No es difícil darse cuenta de que hace mucho que pasaron a la historia los tiempos en los que la población venezolana sólo podía elegir entre ver RCTV, Venevisión, VTV o el canal 5, días en los que hacer mediciones era sumamente fácil. Hoy, cualquiera de las familias venezolanas con TV por suscripción cuentan con decenas o cientos de canales para ver, lo que dificulta enormemente el trabajo a AGB Nielsen, empresa que tampoco puede medir fácilmente la enorme diversidad de decodificadores, receptores, set-top boxes y aparatos que usamos para ver televisión.

De allí que, en noviembre de 2013, Venevisión y Televen -las dos televisoras comerciales más importantes del país- anunciaron que no continuarán contratando los servicios de AGB Nielsen [4] [11]. Señalaron que "los nuevos tiempos han vuelto anacrónicos los sistemas de medición del rating televisivo, que ahora, además de la competencia del cable, está segmentado por edades, tipo de audiencia y hasta horarios adecuados, de una manera distinta a a como se diseñaba". Según la revista Producto, "las televisoras tienen quejas y acusan fallas en los procesos de medición", además de señalar que los pagos eran excesivamente altos. "En otras épocas, Venevisión, Televen y la cerrada RCTV pagaban cada una el equivalente a unos 30 mil dólares mensuales por el servicio. Hoy esos números serían 'impagables' por razones obvias", señala un artículo publicado en la web de Producto en noviembre de 2013.

En Estados Unidos, Nielsen tiene problemas similares para poder hacer mediciones, tomando en cuenta que hay miles de empresas de TV por suscripción que usan tecnologías distintas, que se han popularizado tecnologías de grabación que permiten a los televidentes saltarse los comerciales, y que Internet y las redes sociales lo han cambiado todo. No fue sino hasta 2014 que en Nielsen comenzaron a probar una tecnología basada en cuatro tipos de aparatos distintos con el fin de poder hacer mediciones confiables en la gran cantidad de tecnologías existentes en Estados Unidos para ver televisión [6], que también incluyen a las tecnologías por Internet de Netflix o Hulu, servicios de grabación como TiVo o como los que incluyen DirecTV y diferentes cableras, y a personas que alquilan o compran contenidos usando Apple TV, Xbox y similares.

En un artículo llamado "The Nielsen Family is Dead" (La familia Nielsen ha muerto), publicado en la influyente revista Wired en 2013, se relata cómo NBC estrenó la cuerta temporada de una serie llamada "Community", que, según Nielsen, sólo obtuvo 4 millones de espectadores, un número pequeño en Estados Unidos, colocándose en la posición 193 de los programas más vistos. En otros tiempos, eso hubiera significado la cancelación del programa, pero ese día Community logró posicionar dos trend topics mundiales en la red social Twitter. Hechos como estos permitieron que las televisoras y numerosas agencias de publicidad se dieran cuenta de que la gente en Estados Unidos ya ve la televisión de formas distintas a las tradicionales, y que Nielsen no estaba preparado para medirlas. Nielsen ya estaba consciente de esto; adquirió en 2012 la empresa SocialGuide, que "analiza el impacto social de la televisión lineal". Un mes después, "Nielsen anunció una alianza con Twitter en un esfuerzo para idear un nuevo sistema de medición de audiencia para televisión y redes sociales. En febrero de 2013, la propia Twitter compró Bluefin Labs, una empresa de análisis de TV y redes sociales", señala Wired.

La sociedad venezolana es muy distinta a la estadounidense, pero todos estamos de acuerdo en que ha cambiado mucho en los últimos años. ¿Ha cambiado Nielsen para adaptarse a nuestra realidad?

¿Por qué les cuento todo esto? Porque comprenderán que, si AGB Nielsen me dice que Avila TV, Vive TV ó Conciencia TV no tienen rating, a mí se me dificulta mucho creerles. Básicamente a ellos no les interesa medir esos canales (no son canales comerciales que permitan comprar espacios publicitarios), y Nielsen tampoco tiene toda la infraestructura para medir cuántas personas de sectores populares o del campo venezolano están viendo esos canales. No tienen forma de medir a la gente que tiene TDA, no tienen forma de medir a las personas que están aburridas en su cama haciendo zapping en su DirecTV y de pronto se quedan pegadas viendo un canal de poca importancia para ellos. De allí que es hasta ofensivo calificar a Vive o Avila de ser "medios públicos sin público", al menos hasta que alguien pueda desarrollar métodos más confiables de medición de sintonía, lo cual sin duda es muy difícil técnicamente hablando.

Otra pregunta: ¿Trabaja Nielsen para las necesidades de una revolución socialista? Por ejemplo, más allá de si los programas del sistema de medios públicos tienen influencia en Twitter o Facebook, o si la gente se está saltando los comerciales usando su decodificador de DirecTV (que son las necesidades que exigen las empresas de publicidad en Estados Unidos), a nosotros nos interesaría conocer si el mensaje que estamos emitiendo a través de este sistema realmente está siendo asimilado por la gente. ¿Estamos haciendo campañas en contra del consumismo, de los bachaqueros, del egoísmo, de la falta de solidaridad, de "la supremacía del más vivo" y otros males que aquejan al pueblo venezolano? ¿Estamos mostrando ejemplos del pueblo altruista, colaborador, que trabaja colectivamente en pro de una sociedad socialista? De ser así, ¿esas campañas están siendo asimiladas por el pueblo venezolano? ¿En qué porcentaje y en qué sectores está calando esta campaña? Ese es el tipo de datos que deberíamos buscar, y que, hasta donde sé, Nielsen no suministra.

Hay otro problema que posiblemente tiene AGB Nielsen: Una gran parte de nuestra población viven en barrios construidos en cerros y montañas, donde no hay líneas telefónicas tradicionales. Esto es un problema para la mayoría de sus aparatos medidores, que usan módem y requieren una línea telefónica. Sí, es verdad que los modelos más nuevos funcionan con tecnología celular GSM, pero ¿ya se han actualizado sus aparatos medidores? ¿Puede garantizar AGB que está incluyendo una muestra significativa de los habitantes de los barrios venezolanos? Tal vez eso no le importe a agencias de publicidad y anunciantes interesados en la clase media-alta, pero a los medios públicos esto sí debe importarle.

Más allá de Nielsen, tal vez haya otras formas de medir audiencias. Alguien podría alegar que las compañías de cable saben qué canales estás viendo, pero hasta donde sabemos esto no es cierto en la mayoría de los casos, y de ser cierto se formaría un escándalo por violar la privacidad de sus clientes sin su autorización. Los decodificadores de DirecTV y los receptores de TDA, son sólo receptores unidireccionales y no pueden transmitir a menos que sus propietarios los conecten a Internet... y casi nadie hace eso. La mayoría de las empresas de cable venezolanas, como NetUno, SuperCable o Inter aún usan tecnologías analógicas y transmiten a través de un cable coaxial la señal de todos los canales de televisión al mismo tiempo. En esos casos no es obligatorio el uso de un decodificador, y no hay forma de que la empresa de cable sepa qué canal estás viendo. Quienes sí instalen un decodificador están pagando entre 600 y mil bolívares mensuales por servicios como grabación PVR, canales premium, Pay Per View y similares, y todos sabemos que estamos hablando ya de la clase media-alta, lo que ya de por sí altera estadísticamente la muestra. Aún si esos decodificadores informaran a la cablera qué canal se está viendo, casi todas las familias, cuando apagan su televisor, dejan el decodificador encendido, lo que dificultaría a la cablera saber si realmente hay personas viendo la televisión o no [7].

Eres un fracaso a nivel de rating... ¿o tal vez no?

Otro asunto es: ¿qué es un programa de televisión "exitoso" desde el punto de vista del rating? ¿Hay que tener 20 punto de audiencia, o más? Con asombro encontramos un artículo en la revista Producto en el que se afirma que la transmisión de los Premios Oscar 2014 apenas tuvo 13,33 punto de audiencia en Venezuela [12], a pesar de la expectativa por personalidades de Hollywood que supuestamente se pronunciarían sobre nuestro país. Venevisión no transmitió el Oscar en 2014, pero sí lo hizo el año anterior, teniendo 6 por ciento de audiencia, y el canal de cable TNT tuvo 8,73 por ciento. Que un programa con tanto prestigio como los Premios Oscar tenga tan bajos niveles de audiencia, sin duda que es para reflexionar.

Ya pasaron los tiempos en los que las televisoras se jactaban de tener 30 ó 40 puntos de sintonía cuando transmitían espectáculos de este tipo. En el mundo de hoy, con más de 100 canales de televisión compitiendo entre sí, es muy raro que una televisora pueda alcanzar 10 ó 15 puntos de audiencia. Al haber decenas de televisoras dirigidas a pequeños segmentos de la población, lo normal es que cada una tenga 2 ó 3 puntos. Pero al sumarse todas las televisoras de Fox, muy probablemente sí alcancen 20 puntos de audiencia entre todas. Lo mismo si sumamos todas las televisoras de Time Warner, las de Disney, las de Discovery y demás conglomerados mediáticos.

El gobierno revolucionario ha escogido competir contra estas televisoras del mundo capitalista usando sus mismos métodos, y no le queda otra sino crear muchos canales de televisión pequeñitos, cada uno dirigido a un segmento y a una audiencia específicos, cada uno con 2 ó 3 por ciento de audiencia, pero que al sumarse tal vez puedan llegar a 20 por ciento de audiencia o más. Por ello, no es nada inteligente llamar "televisora pública sin público" a un canal que tenga 2 puntos de sintonía. Más inteligente sería que todas las televisoras del gobierno bolivariano se ayuden a subir sus audiencias y se comporten como parte de un sistema, anunciándose unas a otras, resaltando los diferentes programas de todas las televisoras del sistema y hasta creando tapas que anuncien los distintos programas que están por empezar en todos los canales. Recordemos el principio que inventó mi amigo de Vive: "Si alguien se aburre de ver una televisora revolucionaria y va a cambiar de canal, que sea a otro revolucionario y no a uno del sistema capitalista".

Con esto tampoco estoy diciendo que, si una televisora revolucionaria tiene sólo 2 puntos de audiencia según Nielsen, su personal tenga que autoaplaudirse y sentirse realizados. Es importante seguir trabajando, innovar, mejorar la estética de los nuevos contenidos, subir la audiencia en la medida de lo posible, dar formación al personal y verificar si el mensaje está llegando a la gente. Pero no vender sus principios en una insaciable búsqueda de audiencia.

Más televisoras públicas

Tal vez el gobierno sí deba plantearse crear o mejorar televisoras que lleguen a segmentos de poco interés para el capitalismo. Dudo mucho que a Rupert Murdoch le interese crear televisoras para el campesino, para el pescador, para el comunero, para el artesano, para el científico popular, para el niño que se está formando bajo los preceptos de la educación socialista, para el adolescente que vive lejos de las ciudades, para las madres jóvenes. Además, Murdoch querrá llegar a ellos por puros fines monetarios. Nosotros queremos llegar a ellos para formar e informar, además de entretener.

Algunas ideas surgidas de conversaciones entre camaradas:
  • ¿Por qué no crear un verdadero canal de Historia? "History Channel" se convirtió desde hace tiempo en un canal de pseudociencia, ovnis, subastas en tiendas de empeño, camioneros en Alaska y algún que otro documental reivindicando a Rockefeller, Vanderbilt, J. P. Morgan y al Ejército de Colombia. Nada más necesario que un verdadero canal de historia insurgente y latinoamericana. Ojalá pudiéramos ver a los investigadores del Centro Nacional de la Historia y a los docentes de la Academia Militar, unidos con cineastas de la Villa del Cine y con grandes actores, animadores e infografistas latinoamericanos para que hagan documentales lo más entretenidos posible, mostrándonos cómo ocurrieron las batallas que sellaron nuestra Independencia, que justamente están cumpliendo 200 años. Por favor, ¡no esperemos a que falten 2 meses para el Bicentenario de la Batalla de Carabobo!
  • ¿Por qué no un canal de los cultores? Alguien podría alegar que un canal que muestre la música de los cultores tradicionales latinoamericanos tal vez no tenga el mismo éxito que MTV, y tal vez eso sea cierto si hacemos mediciones únicamente entre los jóvenes de las grandes ciudades. Pero estoy seguro de que en los pequeños pueblos y rincones apartados de nuestra Patria sí sería un éxito, y tal vez las propias ciudades nos den una sorpresa, dado que en ellas viven cientos de miles de personas que abandonaron el campo para buscar nuevos horizontes. El programa de Bahiano en Telesur, llamado MP3, es bastante conocido y aplaudido. Es el tipo de experiencias quehay que imitar.
  • ¿Por qué despreciamos tanto el humor? El canal Comedy Central latinoamericano ha hecho programas de humor muy exitosos y de bajo costo (los famosos Stand-Up) básicamente colocando a humoristas latinoamericanos muy exitosos a echar chistes ante una multitud. En ellos han pasado hasta Emilio Lovera, Laureano Márquez y Luis Chataing, quienes no han perdido tiempo para echar sus burlas y punticas (algunas de ellas justificadas) contra nuestra Revolución. Los chamos que hacían programa con Chataing: Led Varela, José Rafael Guzmán, Alex Goncalves, Jean Mary Curró, José Rafael Briceño, etc., también han hecho sus shows en teatros y les ha ido bastante bien, porque el humor tiene bastante demanda en nuestra sociedad.

    ¿Por qué nosotros nos abstenemos de hacer lo mismo? ¿De nuestro lado no hay humoristas? ¿No hay nada de qué burlarse en el capitalismo y en el imperialismo? ¿Por qué los gringos sí se ríen de sí mismos en series como South Park o Los Simpson, y a nosotros nos cuesta más hacer eso? No puedo creer que a ningún humorista venezolano (salvo Jorge Vásquez de Topocho Show, y algún que otro caricaturista como Vicman o Ayala) se le haya ocurrido burlarse de nuestros empresarios y sus truculentas formas de tracalear al pueblo y a sus trabajadores; de nuestros bachaqueros, de los políticos de la derecha venezolana, de nuestros obispos, de la política estadounidense, de la monarquía española, de los "superhéroes" gringos, de los policías de Ferguson o los guardias de Guantánamo, de los sindicaleros corruptos, de los camioneteros piratas. ¿A nadie se le ocurre cómo sería una carnicería que fuese manejada por Uribe, Aznar y Bush? ¿A nadie se le ocurre cómo se divertirán unos agentes de la NSA espiando y escuchando conversaciones ajenas? No estoy apelando tampoco a que desarrollemos humor "jalabolístico" y gobiernero, pero sin duda que la derecha nos da mucho, muchísimo material que siempre dejamos pasar.

    Y ellos no dejan pasar nada. Ver un stand-up de Emilio Lovera es básicamente ver a alguien dilapidando con mucho humor nuestra autoestima como venezolanos. Por ejemplo, en su famoso stand-up sobre las fiestas de cumpleaños infantiles [13] él compara a la sociedad europea con la venezolana y concluye que la nuestra es desordenada, borracha y pendenciera porque desde niños nos enseñan a ser así. Mientras que a un niño europeo -dice él- le celebran su cumpleaños en un local de comida rápida y le parten su torta milimétricamente en 8 pedazos para igual número de invitados, a nuestros niños los hacemos colearse, golpearse y competir salvajemente entre ellos mismos cuando partimos una piñata, todo por unos piches caramelos. De allí -concluye Lovera- que los europeos son ordenados y hasta "socialistas", mientras que nosotros somos un desastre de sociedad que cuelga el tesoro nacional como si fuera una piñata, sostenida por "un tío alto, con un cigarrillo y un vaso de whisky en la mano" que la inclina del lado donde están sus hijos para que ellos agarren más caramelos.

    Luego, en ese mismo stand-up, explicó cómo en España morían 26 personas en las carreteras porque 300 se habían puesto a beber, mientras que en Venezuela beben 9 millones de personas todos los días festivos y hasta le regalan cervezas a los guardias. "La habilidad que sí tenemos los venezolanos es para socializar con el alcohol", señaló diciendo que, si en algo le ganamos a Estados Unidos, es en consumo de cerveza per cápita. "Nosotros somos hábiles para eso y nos desarrollamos en eso de una forma tal, que podemos llegar a sobrevivir gracias a eso (al consumo de alcohol)". Sí, es un chiste gracioso cuando estamos 10 personas hablando paja en una tasca, pero decirlo en programas que son vistos por millones de personas a nivel latinoamericano, ya es otra cosa. Meternos en la cabeza que los japoneses son arrechos fabricando cámaras, los gringos son buenos diseñando computadoras, los europeos hacen excelentes carros, pero los venezolanos somos borrachos, corruptos y desordenados, es la mejor forma de garantizar que seremos un pueblo dominado por siempre, porque nos hacen creer que somos inferiores e incapaces. Y no lo somos.

    Como los revolucionarios no vamos a censurar a Lovera (de hecho, hace dos años se presentó en el Teresa Carreño [14]), lo ideal es combatirlo en su propio terreno.  No olvidemos -y esto es algo que hacía Joselo, y que Topocho también hace- que el humor también es un espacio donde se puede transmitir conciencia, valores y socialismo. Donde podemos reforzar nuestra autoestima. Mientras Lovera, Chataing y su combo intentan hacernos sentir inferiores, nosotros deberíamos crear humor que resalte y refuerce los valores que los venezolanos sí tenemos y debemos transmitir a nuestros hijos.
  • Animales y ecosocialismo: La Misión Nevado es, tal vez, una de las más comentadas de las creadas por el gobierno bolivariano en los últimos 12 meses. Animal Planet es uno de canales de la televisión capitalista más populares, al igual que el programa de César Millán que transmite Tves. Sumémosle a esto la necesidad de cumplir con el Quinto Objetivo del Plan de la Patria (preservar la vida en el planeta) y la pasión de los movimientos proteccionistas y ecologistas venezolanos, y llegarémos a la rápida conclusión de que un canal ecosocialista y animalista sería muy exitoso. El mismo debe concientizar a las nuevas generaciones en torno a esta materia, al tiempo que también brinde consejos a las personas con mascotas, resalte el trabajo de voluntarios, trabajadores de parques nacionales y entes públicos que luchan por preservar el medio ambiente. Un canal que además apoye las luchas de movimientos sociales en estos temas.
Lo importante es romper esquemas y no caer en crear otro canal con series de televisión de vampiros con "sex symbols" masculinos mordiéndole el cuello a adolescentes enamoradas, u otro canal de artistas de la industria cultural perreando con muchachas en shorcitos, algo que tal vez dé rating, pero para nada podemos llamarlo "socialista".

Software libre para televisión de uso en la
televisión pública de Suecia desde 2006
Bajemos el costo de crear un canal de televisión 

Para crear más canales de televisión dirigidos a audiencias específicas, es necesario bajar sus costos sin sacrificar calidad. Las licencias que pagan algunos canales del Estado por el software de automatización y el software para mostrar gráficos y textos en pantalla, son en extremo costosas y deben pagarse anualmente. Además, le restan soberanía al medio de comunicación pues pueden ser desactivadas a voluntad por el fabricante.

Software libre para televisión de uso en la
televisión pública de Suecia desde 2006
Y no pueden compartirse con otras televisoras, a menos que éstas también compren el software.

Pero existen alternativas en Software Libre de excelente calidad para televisión. Es necesario crear laboratorios y escuelas que instalen, experimenten y capaciten a personas no sólo en software libre de edición de video, como Kdenline, Avidemux, Cinelerra o Pitivi, o en software de animación 2D y 3D como Blender, sino también a software de automatización y generación de gráficos en vivo, como CasperCG (software libre desarrollado por la televisión pública de Suecia desde 2006, y en operación desde entonces). Para todo esto se necesita investigación y capacitación.

Para esto, también hay que cambiar un poco la mentalidad de nuestros funcionarios públicos, que prefieren hacer convenios con China y Rusia, países aliados pero que no tienen mucho interés en que usemos software libre. Es preferible intentar convenios directamente con aquellas fundaciones, empresas y movimientos que desarrollan las aplicaciones libres antes mencionadas, con el fin de formar a nuestros camaradas y que podamos desarrollar e instalar nuestras tecnologías con mano de obra local.

Conclusiones
  • En las televisoras socialistas, el rating es una herramienta útil para evaluar y tomar decisiones, pero nuestro objetivo principal no debe ser "tener rating porque sí". El rating no es determinante, decisivo ni el centro de nuestras acciones. El rating siempre debe estar subordinado a las decisiones políticas sobre qué mensaje y qué contenidos queremos llevar a la población.
  • Los sistemas de medición de rating no son del todo confiables ni eficaces, y lo dicen televisoras comerciales como Televen o Venevisión. Empresas de medición como AGB Nielsen son engranajes del sistema capitalista y trabajan para ese sistema, no para nosotros. No estamos seguros de que estas empresas de medición de rating midan a toda la audiencia que nos interesa, en particular la de nuestros sectores populares, pueblos pequeños, el campo y sectores alejados de las ciudades. No estamos seguros de que tomen en cuenta todos los sistemas de televisión por suscripción, televisión digital abierta ni similares. No estamos seguros de que puedan dar mediciones confiables de las nuevas televisoras del Estado, ni de que estén interesados en dar cifras confiables de televisoras no comerciales. Por ende, los números que ellas entreguen no pueden ser absolutamente determinantes.
  • En los años 80 había cuatro televisoras nacionales con programación general, que tenían 20 a 30 puntos de rating cada una. Hoy, hay 120 televisoras o más gracias a los servicios de televisión por suscripción. La mayoría de estas 120 televisoras son creadas para segmentos específicos de audiencia según su edad, sexo, región, estrato social, profesión y gustos, y cada una puede tener 1 ó 2 puntos de rating sin que esto se considere negativo. Un espectáculo anual de gran prestigio sólo alcanza 15 puntos de rating. Por ende, el rating tiene que verse de una forma muy distinta a como lo veíamos hace 20 años, y no se puede subestimar o desprestigiar a una televisora pública o a una comunitaria por tener 1 ó 2 puntos de rating.
  • Hay que crear más televisoras públicas y reforzar a las comunitarias y alternativas. Hay que crear muchos más contenidos. No podemos olvidarnos del humor, de la historia, de la cultura, del entretenimiento.
  • Sin embargo, nuestros medios públicos no deben violar ni desechar los principios del socialismo, de nuestros movimientos sociales ni los avances que se han logrado en estos 15 años. Y mucho menos se puede usar la necesidad de aumentar la audiencia como excusa para justificar esto.
  • Las televisoras del gobierno bolivariano deben comportarse como un sistema, cooperando entre sí, anunciando sus programas unas con otras y mostrando tapas que muestren los programas que están por empezar en cada una de las televisoras. Recordar el principio de mi amigo: "Si alguien se aburre de ver una televisora revolucionaria y va a cambiar de canal, que cambie a otra televisora revolucionaria y no a una capitalista".
  • Otro detalle que debemos aprender de Rupert Murdoch: a él sí le duele el dinero que ha invertido en su imperio comunicacional. Las personas que trabajan en medios públicos también tienen que apreciar y defender los gastos e inversiones hechos para crear medios de comunicación y contenidos, y no desechar programas y esfuerzos sólo porque fueron hechos en gestiones anteriores. 

La unidad

Un último detalle que quería añadir a este largo y aburrido artículo:

Formar un equipo de trabajo, con gente capacitada técnica y políticamente, entrenada para proponer esa nueva sociedad que intentamos construir, sin duda que no debió ser fácil para revolucionarios que han dirigido medios del Estado. Obviamente los cargos directivos son de libre remoción y nadie tiene derecho a creerse dueño de una institución pública. Pero, ¿qué hay de las personas que entraron en esos medios con la idea de trabajar y hacer carrera en un lugar que iba a entretener y formar ideológicamente a sus usuarios, pero de pronto se convierte en algo totalmente distinto? Y llega una persona de la nueva administración, y te dice que todo lo que hiciste no sirve para nada, que tu forma de pensar es obsoleta y que tienes que irte. ¿Es eso justo y revolucionario? Personas que hicieron grandes logros con las uñas, ¿y de pronto los tratamos así? Es un milagro que esas personas sigan de nuestro lado. 

Tras cambios de gestión en algunos medios, los nuevos directivos se han puesto como primera tarea "sacar a todo ese personal indeseable para poder meter al nuestro". Pero las leyes laborales aprobadas por el Comandante Chávez y ratificadas por Maduro protegen muy bien a los trabajadores. "¿Por qué tengo que renunciar?", puede pensar legítimamente un camarada que ha hecho muy bien su trabajo por la revolución y no quiere perder años de antigüedad en una institución pública. Y así inician una guerra de desgaste que puede durar meses o años: unos acosando, otros defendiéndose de las agresiones de sus nuevos jefes, y el trabajo se descuida.

Hay ministerios donde han habido 5 cambios de ministros en igual número de años. En algunos casos hemos presenciado cómo se cancelan proyectos, se inician otros que luego quedan por la mitad y el personal contratado específicamente para realizar una función luego se queda calentando una silla porque alguien decidió que eso ya no es importante. Recuérdese que, en la Administración Pública venezolana, los proyectos se introducen una vez al año, pero muchas veces un ministro no dura sino unos cuantos meses.

¿Qué proponemos? Tómense su tiempo escogiendo una persona capaz, un buen gerente y administrador honesto y políticamente competente. Denle lineamientos y tareas muy específicas provenientes del Poder Popular, oblíguenlo a ser transparente y dar cuentas, y pónganlos a trabajar juntos durante unos cuantos años... creo que eso funcionará mejor.

Rupert Murdoch no tiene que preocuparse por la unidad de nadie. Estados Unidos es uno de los países con mayor maltrato laboral en el mundo, donde sus trabajadores ni siquiera tienen derecho a unos días de vacaciones pagadas [2] y los miles de latinos que acuden allí todos los años ver convertido su sueño americano en una pesadilla [3]. Ni hablar de inamovilidad laboral. A Murdoch no le interesa la felicidad de ellos, ni construir una mejor Patria. No le interesa si sus trabajadores se insultan y se caen a coñazos entre ellos con el fin de ascender y ganar más. Lo que sí le importa es que todos los años sus medios generen más y más ganancias, que usted y yo compremos sus "paquetes premium" para financiar su explotación de trabajadores.

Por ello es que, para Murdoch, es tan sencillo que sus canales se promocionen entre sí aún si sus trabajadores se odian entre ellos. Para nosotros eso es más complicado. Pero tenemos que hacerlo.

Referencias

[1] Así regañó Roberto Messuti a los chavistas que critican a Tves y los mandó a "suavizarse" https://www.youtube.com/watch?v=JE5DiPCumEU

[2] Por qué Estados Unidos es el país "sin vacaciones" http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/11/141112_vert_cap_eeuu_sin_vacaciones_yv

[3] Otra pesadilla americana http://misionverdad.com/opinion/otra-pesadilla-americana

[4] Venevisión y Televen no continuarán con empresa que mide el rating http://diariodecaracas.com/gente/venevision-televen-no-continuaran-empresa-que-mide-el-rating

[5] Comunicado de La Araña Feminista: El Rating o La Revolución http://www.aporrea.org/actualidad/n260115.html

[6] Nielsen Unveiling Suite Of Next-Generation TV Meters: Designed To Enhance Compliance, Cross-Platform Measurement Too http://www.mediapost.com/publications/article/174443/nielsen-unveiling-suite-of-next-generation-tv-mete.html

[7] Does the cable company know what I am viewing on my TV? What do they do with that information? https://www.quora.com/Does-the-cable-company-know-what-I-am-viewing-on-my-TV-What-do-they-do-with-that-information

[8] How do the "TV Networks" know what channel I am watching and how do they determing how many people are watching a show? http://askville.amazon.com/TV-Networks-channel-watching-determing-people-show/AnswerViewer.do?requestId=5189949

[9] Datos de Conatel tomados de: http://www.conatel.gob.ve/estadisticas-anuales-y-trimestrales/?target=indicadores-trimestrales - Sección "Difusión por Suscripción"; Cuadro 21. Indicadores del servicio de Difusión por Suscripción a nivel Nacional. 2000-14 (III trimestre). Ver: http://www.conatel.gob.ve/wp-content/uploads/2014/12/Cuadro21-Difusi%C3%B3nporSuscripci%C3%B3n.ods / Tomado el 2 de enero de 2015

[10] Señal de Televisión Digital Abierta llega a 500 mil hogares venezolanos http://www.vtv.gob.ve/articulos/2014/11/18/senal-de-television-digital-abierta-llega-a-mas-de-500-mil-hogares-venezolanos-8307.html

[11] Venevisión y Televen buscan concluir contrato con AGB http://www.entornointeligente.com/articulo/1639891/Venevision-y-Televen-buscan-concluir-contrato-con-AGB-25112013

[12] Televidentes migran de pantalla http://www.producto.com.ve/pro/televidentes-migran-pantalla

[13] Emilio Lovera Stand Up 2013 https://www.youtube.com/watch?v=lQajmFcA62Q

[14] El Teresa Carreño recibirá la mezcla explosiva de Gualberto + C4 http://www.mincultura.gob.ve/index.php/eventos/1897-el-teresa-carreno-recibira-la-mezcla-explosiva-de-gualberto-c4