8 de enero de 2017

Sobre el Carnet de la Patria

Sobre el Carnet de la Patria, este domingo el Presidente Nicolás Maduro explicó que se realizará una jornada de censo, inscripción y carnetización en los hogares del país a partir del 20 de enero, y que la información recogida se cruzará con bases de datos de 25 ministerios y entes públicos.



Yo creo que un censo estaría muy bien en el marco de la guerra económica que vivimos, para determinar las familias que tienen más problemas y necesidades. El colocar toda esta data en un sistema de información geográfica, cruzándolo con la base de datos de entes públicos, ayudaría muchísimo para saber las necesidades por familia y sector, dándole prioridad a las que tienen más dificultades. Además, se podrán conocer datos específicos, como el número de pañales que requiere un sector, medicinas para personas con dolencias específicas (hipertensos, diabéticos, etc.), leche de fórmula (para aquellos casos especiales que no pueden recibir leche materna), la cantidad de personas con discapacidades y necesidades especiales, personas en edad para pensionarse y una enorme lista de etcéteras.

Bien hecho, este censo ayudaría enormemente a brindar ayudar al pueblo durante esta guerra económica e impulsar nuestra revolución.

Ahora bien:

  • ¿Este censo se hará para TODO el mundo, o "sólo para chavistas"? Yo me opongo a algo que nos beneficie sólo a "los chavistas"; tenemos que recuperar el apoyo de MILLONES de personas de todos los sectores, estratos y posiciones sociales, decepcionadas con la revolución por diversas razones. Tenemos que salir a buscarlas. Tenemos que escucharlas, soportar su catarsis y tomar nota de sus denuncias y problemas. Tenemos que ayudarles a "curar las heridas de la guerra económica", como dijo el propio Maduro este domingo. Hacer un censo y una carnetización "sólo para chavistas", si así fuera el caso, sería un terrible error que nos condenará a ser derrotados nuevamente, y ser odiados por un sector importante de la población. 
  • ¿Se necesita de verdad sacar carnets físicos? Yo creo que un censo es más que suficiente. ¡Emitir millones de carnets impresos es algo muy costoso, y la materia prima generalmente es importada! ¿No hemos hablado de que tenemos que hacer severos recortes debido a los problemas por la caída de los precios del petróleo, de la cual aún no nos terminamos de recuperar? Caray, estamos hablando de que periódicos revolucionarios como Correo del Orinoco, CiudadCCS y las editoriales del Estado han tenido recortes severos en sus capacidades de impresión... ¿por qué recortarle capacidades a nuestras fábricas de contenido ideológico, pero sacar millones de carnets? 
  • Los carnets fisicos se prestan a la discriminación y al maldito chapeo, que puede generarse en algunas instancias. Siempre habrá algún funcionario público o alguien que exigirá el carnet para brindar acceso algún beneficio o servicio, y excluirá a quienes no lo porten, bien sea porque no se lo sacaron, lo perdieron, se lo robaron, etcétera. ¿Con la cédula de identidad no es suficiente? Si no tengo carnet, ¿no soy patriota? 
  • El número de cédula es el mejor mecanismo para identificar a una persona. ¡La buscas, y ya! Una base de datos nos dirá toda la información que se obtuvo de ella en el censo, así como en las diferentes bases de datos ministeriales. No se necesitan códigos QR para ello (que no son nada novedosos: su algoritmo es público y conocido, cualquier estudiante del tercer semestre de Informática sabe cómo generar códigos QR e incorporarlos en sus aplicaciones). 
Yo insto al Presidente Maduro a que pregunte a todos los asesores técnicos que conozca, si este censo puede hacerse sin imprimir carnets. Aquellos que son realmente sinceros le dirán que sí se puede, sobre todo en un país como el nuestro, donde el 99 por ciento de la población tiene su cédula de identidad. Si alguien no tiene cédula por la razón que sea, ¡vayamos a sacársela!

Un carnet impreso, en la Venezuela actual, genera más problemas que soluciones.

27 de diciembre de 2016

¡Hasta siempre, Carrie Fisher!


Hoy todos lamentamos la partida física de Carrie Fisher, quien interpretó a un personaje inolvidable, que encabezaba una rebelión contra el Imperio más sanguinario y opresor que la mente humana haya podido imaginar. Pero pocos días antes, murió otra persona cuyo principal logro fue encabezar una rebelión real, contra un gobierno sanguinario y opresor. Su movimiento también triunfó, pero ha sido satanizado desde entonces, calificado de ser una dictadura opresora, dirigida por una banda de asesinos y fanáticos.

Yo me pregunto: si el universo de Star Wars hubiera existido, con Palpatine y Darth Vader siendo personajes reales, ¿no se hubieran encargado de satanizar a los rebeldes y usar todos los medios a su alcance para hacer ver a la rebelión como una banda de asesinos y fanáticos, con el fin de evitar que el resto de la galaxia se uniera a ellos?

¿Será que las verdaderas rebeliones sí existen y no necesitamos ir a una galaxia muy lejana para encontrarlas? ¿Será que los Imperios opresores se camuflan con disfraces de democracia y libertad, y los rebeldes son despreciados y atacados justamente porque se están alzando contra ellos?

Como sea, hay algo en lo que tirios y troyanos estamos de acuerdo: la Princesa Leia era muchísimo más hermosa que Fidel :)

¡Gracias a ambos, por toda la inspiración que nos dejaron!


18 de diciembre de 2016

¿Son burgueses quienes viajan en el Metro de Caracas? ¿Puede el chavismo recuperarlos?


El Metro es una referencia obligatoria de la sociedad caraqueña. Es el lugar donde obreros, oficinistas, profesionales, estudiantes, trabajadores y personas de las clases sociales más populares nos encontramos y nos mezclamos día a día. Puedes montarte en Propatria, bajarte en Petare y ver cómo cambia la composición social de las personas que suben y bajan de los vagones a lo largo de 20 estaciones: en unas la gente tiene más rasgos europeos y usa ropa de marca; en otras son más morenos, delgados y con el pelo chicharrón; en una son más jóvenes y con pinta de ser estudiantes universitarios; en otras suben y bajan oficinistas, obreros y trabajadores públicos; a unas horas se suben los liceístas; a otra hora se suben los empleados de los ministerios; luego vienen las amas de casa, la gente que trabaja por su cuenta y una larga lista de etcéteras. Puedes escuchar sus conversaciones, temores y preocupaciones. Todo esto te permite ver muchas cosas que no ven quienes están más habituados a una rutina usando automóviles.

Se ven cosas bonitas y feas. Todavía se ven grandes muestras de solidaridad cuando una señora embarazada, un viejito o una mamá con bebé en brazos se sube al vagón. También se ven los empujones a la hora de entrar a un vagón con puestos vacíos. A veces te topas con músicos fascinantes tocando en un vagón grandes piezas de la cultura venezolana con su cuatro, maracas o violín, aunque lamentablemente lo normal es encontrarse, hasta 5 ó 6 veces por viaje, con vendedores de chupetas Bom bon bum y chiclets bolibomba. O personas que utilizan sus discapacidades o a sus pequeñines para inspirar lástima y lograr cuantiosas limosnas.

Pero si viajas de vez en cuando en el primer vagón ―el que usan las personas de la tercera edad― puedes ser testigo de debates políticos apasionantes entre viejitos de posiciones políticas opuestas, que rivalizarían con cualquier programa de VTV o Globovisión. A veces puedes ver a compañeros de la tercera edad defendiendo apasionadamente al chavismo, a menudo confrontando posiciones meramente quejumbrosas. Alguna vez escribimos sobre eso.

Al menos, así solía ser hasta hace unos años. Pero debo decir que esa tendencia se fuera revirtiendo desde 2014.

Cuando mis compañeros del trabajo discutían sobre qué hacer luego de la victoria que íbamos a tener en las elecciones legislativas del 6 de diciembre de 2015, yo un par de veces me convertí en la voz discrepante. "¿Y qué hacemos si perdemos?", les preguntaba. Algunos me miraban con muy mala cara, convencidos de la inminente victoria que nunca llegó. "Ay mijo, el único aquí que cree que podemos perder eres tú", me dijeron una vez.

Y es que, a medida que nos acercábamos a las elecciones de 2015, las diferentes circunstancias que ocurrían en el país afectaban mucho a ese público que veía frecuentemente en los vagones del Metro, y los viejitos defensores del proceso revolucionario ya no aparecían con tanta frecuencia. Las quejas y molestias ya se hacían muy frecuentes entre personas que tenían todo el aspecto de provenir de un sector popular, y lo peor: en muchos casos tenían toda la razón. Yo mismo trataba de hacer el ejercicio mental de pensar qué responderles, sin éxito alguno en muchos casos.

Ya pasó un año de eso. En estos días de 2016, cuando la inflación galopante y la desaparición de productos nos ha causado tantas molestias, frustraciones, incomodidades y cambios a los venezolanos, y cuando la recolección de billetes de 100 este mes de diciembre ha causado aún más arrecheras y pérdidas de tiempo y dinero, me han pasado un par de cosas en estos sempiternos viajes por el Metro caraqueño. Son cosas de las que fui testigo esta semana, que quería compartir por acá.

El anciano buscando comida en el Metro


Veo un señor como de 70 años en el andén de Capitolio, hurgando en los potes de basura. Era delgado, con piel morena y barba blanca, vestido con una chaqueta azul y una gorra. Saca de la basura un potecito de almuerzo, de esos que son de anime. Allí consigue algunas sobras de comida y se los lleva a la boca. Él no estaba sucio ni era un borrachito... era alguien afectado por la crisis. Yo lo veo como de 30 metros de distancia, muerto de pena.

No, no es la primera vez que veo a alguien recogiendo comida de la basura. Tengo muchos años viéndolo. Muchísimo antes de que empezara esta crisis. Pero este señor era diferente.

Les explico mejor. En la esquina de Madrices, donde se encuentra la pastelería Arte París (a una cuadra de la plaza Bolívar de Caracas), desde hace muchos años vemos a decenas de personas apareciendo a las 6 de la tarde, rompiendo las numerosas bolsas de basura que los locales comerciales apilan allí, para sacar todo tipo de residuos. A veces recogen restos de alimentos, pero también buscan casi cualquier otra cosa que puedan arreglar o vender. La mayoría son jóvenes, a veces hasta adolescentes.

Por el este de Caracas también he comenzado a verlos. A veces son grupos de muchachos como de entre 12 y 18 años, que llegan y rompen las bolsas de basura hurgando entre ellas. Muchos recolectan determinados tipos de vegetales en la basura de los supermercados. O guardan la borra y residuos de café que hay en los desperdicios de las panaderías.

La verdad es que, en un país con educación gratuita y obligatoria hasta la universidad, con instituciones como el Inces y muchas otras que dan formación gratuita en distintos oficios, yo creo que es sólo cuestión de tiempo y articulación a través de alguna misión (como Negra Hipólita) para que estas personas dejen de hurgar la basura y adquieran un oficio digno. Hay que resaltar que, en nuestro país, los cuerpos policiales permiten estas conductas, a diferencia de lo que vemos en España y otros países, donde se arresta y reprime a quienes hurgan la basura.

Sin embargo, esta era la primera vez que veía a alguien hurgando entre los pipotes de basura de un andén del Metro. 

A los dos minutos, el anciano se me acerca y me pregunta si le puedo regalar algo. Yo normalmente no regalo dinero en el Metro, porque de verdad se han formado unas mafias de pedigüeños y charleros profesionales que uno no puede estar estimulando. Pero este señor claramente no era parte de ninguna mafia. Saco 100 bolos en billeticos de 20, de esos que uno no quería soltar dado lo difícil que es conseguir efectivo. Se los doy, pero de verdad no pude disimular la tristeza por su situación.

Y  él todavía me pregunta: "¿te pasa algo? ¿Te sientes mal?". Ese pobre señor, a pesar de sus circunstancias que lo forzaron a sacar comida de la basura y pedirle dinero a desconocidos, todavía se preocupa por uno y le pregunta si soy yo el que me siento mal.

Le digo que no, que estoy bien, tratando de disimular un poco. Esperaba una charla política, quejas contra Maduro, pero lo que me dijo fue: "Mijo, disfruta la juventud, mira que cuando se llega a la edad de uno, ya todo se le pone en contra".

Luego, se acercó a otros dos muchachos, quienes le dieron algo más de dinero. Y luego, otro señor al parecer lo reconoció, le estrechó la mano y se quedaron hablando un rato hasta que llegó el tren. Le devolvió la sonrisa en el rostro. La solidaridad del venezolano, siempre presente, devolviéndole la alegría a un señor que no debería estar pasando por esas circunstancias. ¿Dónde estarán los hijos o hijas de ese señor? ¿Ya tendrá su pensión del Seguro Social? ¿La habrá podido cobrar, dada la crisis de efectivo y los duros problemas que han tenido los pensionados en estos días? ¿Y sus vecinos? ¿Y el resto de su familia? ¿Será que podremos, como chavistas, como comunidades, como Estado, como gobierno, como CLAP, organizar operativos para ayudar a estos camaradas que la están pasando mal en estos momentos?

Los borrachitos y la vergüenza de ser chavista


Al día siguiente, sigo en mis viajes en Metro. Eran las 6 de la tarde y el vagón estaba bastante lleno. En él había dos borrachitos. Los dos abrazados, de pie, sosteniéndose uno con el otro, apoyados de una puerta del vagón. Pero uno de ellos haciéndole duros reclamos a su compañero, reclamos que no le haría si no tuviera tremenda pea encima. "¡Tú eres un pajúo! ¿Por qué tienes que pasarte contándole a Fulano todo lo que pasa?", le increpaba duramente. El otro se quedaba callado avergonzado. No entendí muy bien el asunto privado que rodeaba la discusión; tal parece que eran compañeros de trabajo, y el borrachito regañado era muy poco solidario con sus compañeros. O tal vez el otro compañero tenía un mal entendimiento de lo que implica la solidaridad y la responsabilidad.

Pero lo más duro vino después. El reclamante le dijo a su amigo, con el tartamudeo propio de un borracho: "¿Quien te crees tú? ¿Tú quieres que yo le diga a todos... tú... tú... tú quieres que le cuente aquí a todo el mundo que tú eres... ¡chavista!?", le dijo en voz alta, en tono de reclamo. El otro borrachito intensificó su cara de vergüenza.

La dura pregunta causó las risas de casi todo el mundo, en ese vagón lleno de gente. Y caray, yo no estaba en el lobby de un hotel 5 entrellas en Los Palos Grandes, ni caminando en un centro comercial en El Hatillo. No. Estaba en un vagón de la línea 1 del Metro de Caracas, a la altura de La Hoyada o Parque Carabobo, rodeado de asalariados, oficinistas, empleados y obreros: proletarios en todo el sentido de la palabra.

Dos señoras sentadas frente a mí continuaron su discusión particular. Una de ellas muy morena. "Pena debería darle", le decía a la otra, que la miraba muerta de la risa. "Es que los chavistas no vuelve a ganar pero más nunca", escuché otra voz de personas que hablaban a lo lejos.

En esos espacios, el ser chavista ya no es motivo de orgullo, como era antes. Pero ser chavista sí debe ser motivo de orgullo. Los chavistas luchamos genuinamente por una sociedad distinta, por la igualdad, la justicia social y el crear un mundo mejor.

¿Qué debemos hacer para recuperar nuestro orgullo como chavistas? Creo que lo primero es resolver los numerosos problemas que tiene la gente.

Ministros... ¿viajarían en Metro?


Entiendo que muchos funcionarios, directores y ministros del gobierno bolivariano no pueden tener tanto contacto directo con la gente por las consecuencias directas de tener un cargo. O, muchas veces, la relación se limita únicamente a acercarse a estructuras del PSUV o los CLAP, es decir, el chavismo más radical.

Pero caray, ¿saben qué haría yo si fuera Maduro? Obligo a mis ministros y funcionarios a ponerse una máscara, una peluca o cualquier cosa para que no los reconozcan, y que todos los días viajen en el Metro, en el primer vagón. Calladitos, escuchando a la gente. Y que, sin que los reconozcan, se pongan a preguntarle a la gente qué opinan sobre el ministerio o el cargo que ellos tienen.

Vean algunas cosas que me han molestado en estos días.

El Presidente Maduro se mostraba sorprendido hace poco, al enterarse de que los pensionados del seguro social se les asignan cuentas en las instituciones bancarias severamente restringidas para poder cobrar su pensión. "Fíjate lo que uno descubre", exclamó el Jefe de Estado el viernes pasado, aún cuando esa es una de las quejas más frecuentes de los viejitos: ellos tienen que hacer largas colas todos los meses para cobrar la pensión en efectivo, a pesar de que se las depositan en una cuenta bancaria. Pero esta cuenta es "especial": no pueden recibir depósitos, realizar transferencias ni hacer pagos en comercios (Nota: En algunos bancos las cuentas de pensionados sí permiten hacer pagos con su tarjeta de débito). Y a menudo son maltratados por el personal de bancos privados y públicos.

Los viejitos también se apresuran a sacar el dinero de sus cuentas porque hay un mito de que, si no sacan su dinero de inmediato, a los pocos días "se lo quitan" pues el banco o el IVSS asume que ya se murieron. Son rumores que se transmiten entre ellos mismos desde hace años (mi mamá era pensionada), y a falta de una vocería oficial que lo desmienta, todos lo creen.

No me malentiendan: Venezuela es uno de los pocos países del mundo donde las personas que han trabajado toda su vida reciben una pensión equivalente al sueldo mínimo, cuando muchas naciones del Primer Mundo más bien están recortando esas pensiones, o poniendo más trabas y dificultades para obtenerlas.

Pero el ver todos los meses esas largas colas de viejitos frente a los bancos, ¡cuando la solución era tan sencilla! ¿Por qué se requiere que el Presidente de la República se entere personalmente de esa arbitrariedad, cuando él tiene un importante equipo que bien pudo haber sugerido o tomado la medida desde hace meses o años? Esto sólo estimula a que la gente vea como soluciones a sus problemas el querer toparse con el Presidente, porque total ―asumen algunos― los ministros y demás funcionarios supuestamente "no sirven para nada".

Otra prueba nos la dio el Presidente Maduro el sábado, cuando admitió en su discurso en la avenida Bolívar, que conversó ese día con numerosos miembros de los CLAP personalmente, y fue allí que se enteró de situaciones que se denunciaban una y otra vez en redes sociales y medios de comunicación: que los cajeros automáticos de bancos públicos y privados  estaban entregando billetes de 100 los días jueves y viernes, cuando se supone que ya no tenían validez. O que diferentes bancos cerraban, o argumentaban no tener efectivo.

Otro ejemplo: me han llegado decenas de quejas de personas cercanas, que tienen cuentas de nómina en el Banco del Tesoro: me explican que, desde hace meses, consumir con sus tarjetas de débito es una situación de "alto riesgo", porque si el punto de ventas te rechaza la transacción, igual te registra el consumo. Supuestamente deberían retornarte el dinero a las 24 o 48 horas, pero eso no ocurre. Este problema tiene meses, veo muchas denuncias en las redes sociales de gente de todo el país, incluyendo gente que le hace mención específicamente a la cuenta del Banco del Tesoro o a su presidenta. Muchos ya se resignaron a abrir una cuenta en otra institución y transferir el dinero apenas lo reciban, para pagar usando la otra institución. ¿Por qué este problema tiene tanto tiempo y no se resuelven, si perjudica a cientos de miles de personas? ¿De verdad se necesita que Maduro se entere y dé la orden de resolverlos?

De allí surge la pregunta: ¿Por qué teniendo Venezuela millones de trabajadores públicos, éstos no trabajan en conseguir soluciones a problemas triviales que tiene la gente común y corriente?

"Lealtad absoluta"


Conversando con algunos compañeros que son directores de instituciones o tienen responsabilidades en cargos medios, ellos me transmiten la impresión de que, para ellos, este es un cargo eminentemente vertical, del cual se exige "lealtad absoluta". Tal pareciera que su función es asistir al directorio, esperar instrucciones y cumplirlas al pie de la letra. Eso es lo que entienden ellos por "lealtad absoluta": el cumplimiento sin cuestionamiento alguno de todas las órdenes que se le den. No es que sean flojos, vagos o que no trabajen. Todo lo contrario, uno ve directores trabajando hasta 18 horas al día, incluyendo fines de semanas y días feriados. Es un trabajo duro, y molesta mucho que desde afuera los tachemos de burócratas e inservibles de forma ligera.

Pero es que su día a día se llena de cientos de labores oficinescas, de reuniones, de resolver cientos de pequeños problemas a menudo relacionados con la propia institución, asignados por su superior inmediato. En Caracas se pierde mucho tiempo organizando marchas, remarchas y recontramarchas, en particular cada vez que la oposición asegura que "ahora sí" va a marchar hasta Miraflores. O hay que montar unos tolditos en tal actividad "para demostrar que estamos allí", o hay que colocar a todo tu personal a tuitear la etiqueta del día, o hay que pintar las paredes de la nueva base de misiones (las bases de misiones son muy importantes; lo que critico es el que instituciones que nada tienen que ver con ellas tengan que asumir trabajos que no son los propios).

En otras palabras, se pierde mucho tiempo en actividades que no son importantes para cumplir los objetivos de la institución, cuya labor principal debe ser la de atender a la gente y mejorar su calidad de vida.

Evidentemente, una persona que tiene que llegar a su trabajo a las 6 de la mañana y regresar a su casa a las 11 de la noche usará vehículos particulares o de la institución para movilizarse, e irá perdiendo el contacto con la gente. En otros casos, de nada sirve tener contacto con la gente porque, al ser un cargo meramente vertical, que sólo recibe órdenes para cumplirlas, no se espera que el funcionario tenga iniciativa, manifieste los problemas que tiene la población y proponga cómo solucionarlos.

Peor aún: al funcionario que se atreva a hacer esto, a veces se le verá como "quejumbroso" y poco útil.

Sólo cuando el problema llega al Presidente, o al ministro o a alguien de alto cargo, y éste exige soluciones, es que baja una orden por la cadena de mando que, con suerte, lo resolverá. Es por eso que tanta gente siempre lucha por entregarle un papelito al Presidente, y no al director, al gobernador, alcalde o ministro con la competencia debida.

Pienso que todos estos cargos tienen que reformularse, con el fin de tener un contacto mucho más estrecho con la gente y ayudar a resolver sus problemas, en particular los que afecten a grandes colectivos. Además, es necesario salir del centrismo enfocado en la capital de la nación, y buscar estructuras y metodologías, apoyadas en las tecnologías, que permitan atender a los habitantes de los estados y municipios.

Igualmente, pienso que el contacto con la gente no puede limitarse a las estructuras del partido y los CLAP. Hay que reconquistar a ese 51 por ciento de los venezolanos que, según la encuestadora Hiterlaces, afirman que no son ni chavistas ni opositores y prefieren no relacionarse con nosotros. No podemos enfocarnos únicamente en el "chavismo radical" ni en un solo sector de la población.

Pero de eso prefiero dejarlo para otro artículo.

8 de diciembre de 2016

¿De verdad hubo un "ataque cibernético" contra Venezuela?


En primer lugar, es erróneo que hayamos denominado a los hechos ocurridos el pasado 2 de diciembre como "ataques cibernéticos". Los diccionarios definen la cibernética como la "ciencia que estudia las analogías entre los sistemas de control y comunicación de los seres vivos y los de las máquinas", lo que claramente no fue lo que ocurrió el viernes pasado.

En cambio, sí podríamos hablar de un ciberataque, pero un ciberataque no es lo mismo que un "ataque cibernético". Un ciberataque involucra acciones de guerra que se ejecutan en el ciberespacio y las redes de telecomunicaciones, es decir, la Internet (ver nota al final). El uso de los términos incorrectos a veces nos resta credibilidad, y causa que algunas personas nos ataquen apelando a que supuestamente "no sabemos de qué estamos hablando".

Según Richard Clarke, especialista en seguridad del gobierno estadounidense y autor de un libro sobre el tema, o la investigadora Gabriela Sandroni, se puede hablar de ciberguerra, ciberataques o guerra informática cuando los ataques informáticos son liderados por un Estado para penetrar y dañar las redes y servicios informáticos de otro país, y se caracteriza por sus motivos políticos. 

A diferencia de los conflictos bélicos del pasado, en el siglo 21 ya es poco común ver un país declarándole la guerra a otro. Nadie quiere ser acusado de injerencismo, lo que de hecho serviría para justificar ataques del mismo tipo, pero en dirección contraria. Más bien, se ha vuelto común la ejecución de acciones encubiertas de un país contra otro que considera su enemigo; acciones que no se pueden comprobar ni demostrar. El ejemplo más conocido de ciberguerra es el virus Stuxnet, desarrollado al parecer por uno o varios Estados (Israel y posiblemente Estados Unidos) para afectar y sabotear los computadores SCADA marca Siemens, utilizados para controlar las centrales nucleares de otro país: el Estado Islámico de Irán.

Ya se ha explicado muchas veces, que el viernes pasado ocurrieron dos hechos separados, pero simultáneos: el evento en la empresa CrediCard que causó que los puntos de venta del país dejaran de funcionar, y un ataque informático contra algunos nodos de la empresa pública Cantv, que fue denunciado por el presidente de la empresa, Manuel Fernández, y fue confirmado por Digital Attack Map (servicio propiedad en parte de Google) y por la empresa LANautilus, propiedad de Telecom Italia (TIM).

Si se lograra comprobar que la falla en CrediCard del pasado 2 de diciembre tuvo intencionalidad, que estuvo coordinada con el ataque a varios nodos de Cantv y que detrás de ellos estuvo un Estado como patrocinante, entonces no hay duda de que estamos hablando de un ciberataque y de acciones de ciberguerra contra Venezuela.

"Pero, ¿qué es esto? ¿Ahora van a decir que Venezuela es víctima de un ciberataque por parte de los Estados Unidos?", puede preguntarse alguien legítimamente. Mientras nuestra calidad de vida disminuye, a cada rato denunciamos golpes, conspiraciones, intentos de magnicidio, guerra económica, guerra cibernética, acusamos a todo el mundo de ser de la CIA, del Mossad, del Mi-6... ¿es todo esto ficción gubernamental que intenta disfrazar la ineficiencia y corrupción?

Bien. En primer lugar, yo no soy de quienes intenta tapar la ineficiencia o la corrupción que puedan existir en el gobirno y en el Estado. Pero también les pido que vayamos a los hechos.

Desde el ascenso de Hugo Chávez al poder, hemos sido víctimas de:

  • Un golpe de Estado en abril de 2002, que colocó al líder de las cámaras empresariales del país como Jefe de Estado de facto durante 40 horas. 
  • Un paro petrolero y empresarial en diciembre de 2002 y enero de 2003, que incluyó acciones de sabotaje informático contra la empresa petrolera estatal Pdvsa.
  • El desmantelamiento de campamentos paramilitares en una finca de Robert Alonso en 2004, con los que se planeaba un ataque contra el gobierno de Hugo Chávez.
  • El que el dueño de la finca donde se hallaron esos paramilitares, una vez asilado en Estados Unidos, convocó la realización de "guarimbas" o protestas violentas que se han repetido una y otra vez desde 2005 hasta 2014, con 43 muertos en su última ejecución.
  • El que se hayan desclasificado numerosos documentos, a través de leyes estadounidenses (FOIA, entre otras), probando que organizaciones ligadas al gobierno de ese país financiaban a partidos políticos y organizaciones no gubernamentales venezolanas que buscan derrocar al gobierno de Chávez (ver el libro recopilatorio El Código Chávez, realizado por la abogada Eva Golinger).
  • Las constantes declaraciones del gobierno estadounidense contra Venezuela, que incluyen un decreto presidencial firmado por Barack Obama, declarándonos "una amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y política exterior estadounidenses".
  • El que vivamos en estos momentos una circunstancia de "guerra económica", o como la queramos llamar, que tiene a los venezolanos contra la espada y la pared.

Total, nuestra nación tiene certificadas algunas de las reservas petroleras más grandes del mundo (lo dice la CIA), de oro, hierro, aluminio, coltan y elementos raros. Tenemos gigantescas cantidades de tierras cultivables, una posición geográfica que muchos envidian, a pocos kilómetros del canal de Panamá y de los Estados Unidos. Tenemos excelentes temperaturas todo el tiempo y no tenemos que pasar 3 meses al año paleando nieve. Somos un paraíso turístico que nosotros mismos no sabemos aprovechar. Hasta nos jactamos de tener las mujeres más bellas del planeta, desatando la lujuria de quienes las ven como un trofeo del cual apoderarse. ¡Y coño, Trump es el nuevo Presidente estadounidense!

Todo lo mostrado en los párrafos precedentes son hechos comprobados. Podemos tener algunos ministros y funcionarios con poca credibilidad; podemos burlarnos de diputados chavistas que no saben cómo funciona un Directv, podemos hastiarnos de las guerras de etiqueticas en Twitter (de lado y lado), que parecen marcar la vida del país; podemos avergorzarnos de los pobres conocimientos tecnológicos de algunos de nuestros periodistas y voceros, pero nadie puede decir que el golpe de abril de 2002, los paramilitares de la finca Daktari, los documentos desclasificados por Eva Golinger o el Decreto de Barack Obama sean un montaje del gobierno venezolano. Nadie puede negar que el gobierno estadounidense ha ejecutado invasiones a varios países de Oriente Medio en los últimos 15 años, y que ha promovido decenas de injerencias en países latinoamericanos cuando sus intereses se ven afectados.

Entonces, ¿hemos sido víctimas de ataques informáticos por parte de otro país que quiere apoderarse de nuestras riquezas? En mi muy humilde opinión, sí. Aunque no puedo probarlo. 

¿Volveremos a ser víctimas de nuevos ataques? El problema, en mi humilde opinión, no es si Venezuela será víctima nuevamente de un ciberataque, sino cuándo

Probar que fuimos víctimas de ciberataques no es fácil. Se necesitaría la confesión directa de los involucrados, o que las acciones de informática forense que el Sebin y otros organismos realizan en equipos de la empresa CrediCard revelen la existencia de software que haya tenido la intencionalidad de sabotear y causar un caos, probando que la falla no fue debida a una cantidad excesiva de transacciones, a lentitud, a ineficiencia, falta de pericia o problemas técnicos que no fueron manejados adecuadamente, sino a que hubo intencionalidad.

Sería deseable incluso que empresas de seguridad informática independientes hagan sus propios exámenes y puedan certificar las conclusiones a las que se lleguen. Los reportes sobre la existencia de Stuxnet ni siquiera fueron emitidos por el gobierno de Irán, sino por la empresa de seguridad informática Kaspersky.

Y luego, tenemos que probar que fue el gobierno de los Estados Unidos el que patrocinó todos estos ataques, cuando todos sabemos que, en el siglo 21, lo que buscan estos gobiernos es realizar acciones encubiertas que no puedan demostrarse.

Nada de esto es fácil, y menos cuándo hay una tropa de medios de comunicación y pseudoespecialistas listos para intentar ridiculizar cualquier explicación que intentemos dar sobre el tema (aún cuando muchos de sus artículos, como éste, resaltan por lo pésimo que son).

Ojalá el gobierno venezolano pueda tomar las acciones necesarias para mostrar más credibilidad a la hora de denunciar estos ataques, y no sólo denunciarlos: prepararnos para cuando sucedan, y hacer lo posible para evitarlos. 

Total, nuestra independencia tecnológica como país es bastante baja. Permitimos que empresas privadas, llenas de directivos, ingenieros y técnicos que aborrecen al proceso bolivariano, montadas en centros de datos propiedad de familias que aspiran a la Presidencia de la República, se encarguen de procesos tan delicados como la administración de las millones de transacciones bancarias de las que dependemos todos para poder comprar los bienes y servicios que necesitamos para vivir.

Diana D'Agostino, esposa del presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup,
en el comienzo de la construcción de un nuevo edificio de Dayco Host, empresa informática
en la cual Credicard mantiene algunos centros de datos.
Y la verdad no culpo al gobierno, porque salir de esa dependencia tecnológica implica nacionalizar toda la banca y todos sus servicios conexos, algo nada fácil de hacer en el mundo de hoy.

En nuestros propios entes públicos le hemos hecho muy poco caso a la necesidad de ser soberanos tecnológicamente. No es sólo el que NO hayamos migrado a tecnologías libres, sino que hemos hecho muy poco para formar a todo nuestro personal en materia tecnológica.

Tampoco hemos sido capaces de generar nuestros propios servicios, ni siquiera en correo electrónico, causando que todos nuestros funcionarios públicos, incluyendo ministros, sean dependientes de los servicios de Gmail, Whatsapp y otras empresas para comunicarse con sus equipos y almacenar documentos, guardando datos vitales y confidenciales en aquellos países que realizan ataques contra nosotros.

Tampoco hemos sido capaces de retener a nuestros expertos y de formar a nuevas generaciones. La situación actual del país, más bien, está causando que muchos informáticos se vayan, bien sea a la empresa privada o a trabajar en otros países.

A menudo escuchamos a nuestros políticos maltratar verbalmente al personal técnico, llamándolos "tecnócratas" de forma despectiva. Lo hacemos incluso desde altos niveles gubernamentales, en vez de buscar atraerlos y formarlos no sólo técnica, sino política y socialmente.

Y la formación debe ser en ambas direcciones: si nuestros técnicos e ingenieros deben aprender más de política y salir de su burbuja para trabajar con las comunidades, nuestros políticos también deben aprender mucho más del área técnica: deben entender, sobre todo, por qué las grandes transnacionales privatizan el conocimiento y por qué el apoyarlas, por muy chic y a la moda que parezca, es algo que atenta en contra del socialismo que intentamos construir.

Malinterpretamos la lucha contra la "meritocracia", colocando en cargos claves a personas con escasa formación técnica sólo porque han tenido alguna prominencia en un partido político.

Malutilizamos la frase "O inventamos o erramos" de nuestro gran Simón Rodríguez, dando a entender que no hace falta estudiar metodologías o casos exitosos de otros países, cuando eso es justamente lo que él hacía. Hemos malinterpretado el pensamiento robinsoniano, usándolo como justificación para el "tiraflechismo" o para "inventar el agua tibia".

Necesitamos vencer en esta situación de guerra económica que vivimos, y necesitamos que proyectos como el de la anunciada Universidad de las Telecomunicaciones e Informática, no caigan en la trampa de irse por el camino fácil, de dejar que las grandes transnacionales de la informática formen a nuestros chamos como meros usuarios de sus costosos productos propietarios, y no como desarrolladores y creadores de nuevas tecnologías.

Necesitamos cambiar la forma como realizamos los convenios bilaterales con China y Rusia en materia de tecnología, que sí: son muy buenos para resolver rápidamente un problema técnico, o para traer equipos y perolitos, pero raras veces incluyen la formación, la investigación, el desarrollo y la transferencia de conocimientos. 

Lo que tenemos que buscar, es trabajar directamente con las comunidades, fundaciones y pequeñas empresas de software libre de todo el mundo, que tal vez sean gringas o europeas, pero tienen una ventaja: la transferencia de conocimiento, incluyendo el código fuente completo de todos sus productos y la formación no como usuarios de las aplicaciones, sino como desarrolladores de las mismas. Y la necesaria cercanía ideológica que existe en muchos casos.

¿"Ataque cibernético"? Podemos cometer errores al ponerle nombre. Tal vez no encontremos las pruebas definitivas. O tal vez sí las tengamos, pero sea mejor no publicarlas.

De seguro tendremos que soportar las burlas de quienes dicen ser los mejores informáticos del país, porque nosotros tal vez no sepamos hablar del tema. Porque nuestro presidente es un autobusero, nuestro ministro de ciencia es un internacionalista, tuvimos un ministro de cultura que era veterinario, una ministra de comunicación que era ingeniera, un ministro de defensa que era periodista, y hasta yo me las doy de comunicador cuando en realidad soy informático.

Pero todas esas son meras distracciones: discusiones sobre la forma y no sobre el fondo ni la raíz del asunto. Promover el derrocamiento de un gobierno que intenta buscar la independencia y la soberanía tecnológica (aún cometiendo errores, a veces garrafales), para colocar en su lugar a un gobierno de derecha que irá en la dirección opuesta, es algo que está ocurriendo en países como Brasil o Argentina, con resultados nefastos para quienes defienden la independencia tecnológica y las tecnologías libres.

Es mejor seguir luchando para que este gobierno por fin entienda la importancia de la independencia tecnológica y finalmente la aplique. Yo estoy seguro de que, de tantos trancazos, algún día comprenderá, y podremos trabajar juntos.
________

Nota: Advierto que este artículo no tiene como objetivo proveer a los entes comunicacionales del Estado venezolano de un nuevo término para desgastar hasta el absurdo. Ya lo hicimos con el término "guerra económica": un término real, extraído de manuales militares, que hasta los propios estadounidenses usan cuando hablan de China. Que describe una situación como la que vivimos en Venezuela. Pero que diferentes voceros del gobierno con poca credibilidad han repetido tantas y tantas veces, y que hemos usado en tantas etiqueticas y "hash tags", que en este momento la mera mención del término durante la hora del almuerzo causa que todo el mundo se indigeste.

6 de diciembre de 2016

Digital Attack Map confirma uno de los ataques contra Venezuela el viernes pasado

Digital Attack Map, uno de los servicios en tiempo real disponibles para monitorear ataques por denegación de servicio (DoS, por sus siglas en inglés), confirma al menos uno de los ataques denunciados por funcionarios venezolanos, sufridos el pasado viernes 2 de diciembre por la empresa de telecomunicaciones Cantv.

Dicho sitio web fue creado por Google y la empresa Arbor Networks, y recibe información de más de 270 proveedores de servicios de Internet, quienes entregan datos anónimos al servicio de detección de amenazas ATLAS Global de la empresa Arbor Networks. 

Examinando los ataques correspondientes al día 2 de diciembre de 2016, haciendo click en "Unusual" (ataques inusuales) puede verse la existencia de un ataque ocurrido contra Venezuela a las 18:27 hora GMT (2:27 de la tarde, hora de Venezuela), con una duración de seis minutos y un pico de datos de 5559 Mbps.


Esta información coincide con la suministrada el pasado sábado por Manuel Fernández, presidente de Cantv, quien informó de un primer ataque a las redes de Cantv a las 12:50 pm, seguido de un segundo ataque entre las 2:00 pm y las 2:30 pm. Fernández señaló que el ataque fue confirmado por LANautilus, uno de los "carriers" o empresas internacionales que provee a Cantv de Internet a través de enlaces submarinos de fibra óptica, propiedad de Telecom Italia (TIM).

Fernández también señaló que los ataques se realizaron contra tres enlaces de 10 Gbps cada uno, apuntando a direcciones IP asignadas a la empresa petrolera estatal Pdvsa. Esto coincide con la información aportada por Digital Attack Map, que asegura que el pico de datos usado en el ataque es de 5.301 Mbps (equivalente a 5,3 Gbps) un tráfico más que suficiente para haber saturado un enlace de 10 Gbps a esa hora.


Según Digital Attack Map, el ataque contra Venezuela provino de Hong Kong. Sin embargo, los atacantes que realizan denegaciones de servicio suelen apoderarse de computadores y servidores de terceros para realizar este tipo de acciones, por lo que no necesariamente los causantes del ataque a Cantv provienen de dicha región china.

Es importante recordar que un ataque por denegación de servicio (DoS) consiste en apoderarse de una gran cantidad de computadores y servidores pertenecientes a terceros, para atacar un computador o red específica llenándola de tráfico falso, de forma tal que los verdaderos usuarios de esa red no pueden utilizarla porque la encuentran lenta o sobresaturada.

¿Por qué Digital Map Attack no reporta los demás ataques señalados por Fernández? El propio sitio web de Digital Attack Map señala  que "es imposible mostrar en un mapa todos los ataques digitales debido a la naturaleza cambiante y el alcance del problema. Mientras que la data representada en el mapa proviene de uno de los conjuntos de datos más completos que existen, sin embargo es una imagen incompleta. Los datos pueden identificar erróneamente o pueden excluir actividades y ataques, y su intención es presentar amenazas de alto nivel en ataques significativos, tal y como son observados por Arbor Networks".

En otras palabras, puede ser que los demás ataques no hayan sido lo suficientemente importantes o significativos para ser mostrados en el mapa, que señala ataques desde y hacia países de todo el mundo. Ese mismo día, Digital Attack Map reseñó un ataque contra blancos de Gran Bretaña, con un pico de tráfico de 151 Gbps, es decir, treinta veces más poderoso que el ataque realizado contra Cantv.

Ataques a Cantv no causaron los problemas en los puntos de pago


Es de resaltar que, según explicaron autoridades venezolanas, estos ataques a Cantv no causaron la caída del sistema de puntos de pagos en Venezuela manejado por la empresa CrediCard, que ese día provocó que cientos de miles de personas no pudieran pagar con sus tarjetas de débito, crédito o alimentación. 

El sistema de puntos de pago utiliza redes y plataformas que no están conectadas a Internet. Aún si el ataque por denegación de servicios a Cantv hubiera sido exitoso, ello no hubiera afectado a la plataforma de los puntos de pagos, aclaró el presidente de Cantv en varias entrevistas el sábado pasado.

La caída del sistema CrediCard, según el blog La Tabla, podría deberse al colapso del sistema ocurrido ese día, no tanto por la cantidad de transacciones (que no estuvo fuera de lo común) sino por coincidir con el cierre mensual que realiza la empresa para sus clientes, incluyendo a 21 bancos públicos y privados. Fuentes de La Tabla señalan "la incapacidad del equipo gerencial de determinar la causa" de dicho colapso, y "la decisión de no activar oportunamente" un centro de datos alterno que se usa para resolver este tipo de emergencias.

Sin embargo, el que, simultáneamente a esa falla en los puntos de pago, también ocurriera un ataque contra las redes de Internet venezolanas, sin duda que causa suspicacias. De allí que el Presidente Nicolás Maduro señalara que el país estaba sufriendo un "ataque cibernético" contra su plataforma financiera.

Aún cuando Fernández señaló que el ataque a Cantv fue confirmado por LANautilus, algunos medios de comunicación han insistido en calificar los ataques como "ciencia ficción" o "cuento chino", indicando que supuestamente "no hay pruebas" sobre el ataque. El que el reconocido sitio web Digital Map Attack reseñe la existencia del ataque se convierte en otra evidencia más del mismo.

4 de diciembre de 2016

¿Por qué puede fallar un punto de ventas?


Muchas personas han pasado por ello alguna vez: vas a pagar una gran compra en tu supermercado favorito, o estás en un restaurante y vas a pagar la cuenta. Sacas tu tarjeta de débito o de alimentación y se la entregas al cajero o encargado, quien entonces intenta pasarla. Él o ella coloca tu tarjeta en el punto de venta, introduce tu número de cédula y el tipo de cuenta; tú introduces tu clave de cuatro dígitos y entonces... el punto falla. ¡Da un error! Te desesperas, porque estás seguro de que sí hay dinero en tu cuenta. Repites, y nada. Y no tienes otra manera de pagar.

Un momento terriblemente incómodo, que ha obligado a más de uno a irse avergonzado con las manos vacías, o a quedarse "lavando los platos" en el restaurant después de haber consumido. Y que se vivió miles de veces el viernes pasado, cuando una de las más grandes empresas que gestiona la plataforma de puntos de venta del país, CrediCard, tuvo una falla masiva por más de doce horas, de las que se investiga si pudo tener alguna intencionalidad.

Bajo la actual polarización que vive el país, se ha vuelto costumbre que culpemos al gobierno nacional de todo lo que acontece en Venezuela. Pero la realidad es que el punto de venta no es otra cosa sino el último eslabón de un complejo sistema que involucra a numerosos bancos, empresas de tarjetas de crédito, de telecomunicaciones y de plataformas de pago, tanto públicas como privadas, con el fin de debitar de forma rápida y segura el dinero de tu cuenta bancaria para depositárselo al comerciante, aún si usan bancos diferentes. En el proceso se dejan comisiones y pagos a todos los participantes del proceso.

La falla de cualquiera de los eslabones o empresas participantes puede causar que la transacción falle, aún cuando el sistema está preparado para resistir las fallas de algunos de sus componentes.

En primer lugar, notemos que la función del aparatico que conocemos como punto de venta es leer los datos de tu tarjeta de débito, así como la contraseña y demás datos personales, conectarse a la plataforma electrónica de forma segura, transmitir los datos y esperar una respuesta positiva o negativa sobre la transacción.

El punto de ventas requiere conectarse con la plataforma


Estos puntos de venta no son otra cosa sino pequeños computadores (algunos, de hecho, usan Linux como sistema operativo), que se conectan a un gran servidor para realizar las transacciones. Si la comunicación falla, el punto no funcionará y veremos mensajes de error como "Sin conexión" o similares. Lo mismo pasará si falla la plataforma de pagos o la conexión a los bancos.

La conexión puede realizarse de diferentes formas:

  • Algunos puntos de venta se conectan a través de una línea telefónica tradicional, usando un módem y tecnología "dial-up". En estos casos, vemos que el punto está conectado a una línea por un cable telefónico; se requiere que el comerciante no esté realizando llamadas telefónicas en esa línea para poder usarla, tal y como los antiguos módems que usábamos en los años noventa para conectarnos a Internet, antes de la llegada de la tecnología ABA. 
  • Estos puntos son sumamente lentos, pues por cada tarjeta que pasan, deben marcar el número telefónico del servidor de la empresa de pagos, esperar que el módem de la empresa responda la llamada, sincronizar y formalizar la conexión (lo que puede tardar de 10 a 20 segundos), hacer la transmisión, esperar la respuesta y colgar.

    Sobre estos casos, el propio Manuel Fernández, presidente de Cantv, explicó el sábado en un programa especial en VTV, que están en un proyecto con Sudeban para su migración y sustitución.
Puntos de venta que sólo usan conexiones dial-up o ethernet
  • Otros puntos de venta son absolutamente inalámbricos y se conectan a la plataforma mediante una línea de telefonía móvil (deben tener al menos una línea de telefonía celular o una tarjeta SIM perteneciente a las empresas Movilnet, Movistar o Digitel). En Venezuela, una inmensa cantidad de ellos no usan la plataforma de datos para transmisión (es decir, no usan 2G, 3G o  LTE), sino un protocolo de conexión de baja velocidad. 
  • También hay otros puntos de venta inalámbricos que sí utilizan la plataforma de datos, encriptando la transmisión bajo una VPN (una red codificada que funciona por Internet). Estas formas de conexión son mucho más rápidas que la dial-up: pueden tardar apenas segundos en conectarse al servidor, enviar los datos y esperar la confirmación. Se me ha dicho, sin embargo, que muy pocos funcionan con esta tecnología.
  • Los puntos de venta inalámbricos tienen las mismas ventajas y problemas que puede tener un teléfono celular: todos sabemos que hay determinadas zonas donde ciertas empresas de telefonía celular no funcionan bien. Movilnet tiene problemas de congestión en Caracas y puede que tengas que marcar un número 4 ó 5 veces para realizar una llamada. Digitel también tiene problemas en el oeste de la ciudad. Movistar también falla en otros lugares. En cada ciudad y pueblo del país hay empresas de telefonía celular cuya plataforma funciona muy bien, y otras que no. De allí que algunos comerciantes acostumbran moverse con su punto de ventas inalámbrico a algún lugar de su negocio, donde consideran que tienen mejor señal. 
Parte trasera (destapado) de un punto de ventas, que acepta hasta cuatro tarjetas SIM de empresas de telefonía celular
  • Cuando hay una gran aglomeración de personas (por ejemplo, durante una marcha, concentración, concierto, etc.) las celdas de telefonía celular no pueden dar conexión a todos los usuarios en esa zona, y hacer una llamada se hace mucho más difícil no sólo para los teléfonos celulares, sino también para los puntos de venta. Eso dificulta o imposibilita el pasar las tarjetas por el punto de venta.
  • Los robos de celdas, antenas y componentes de las empresas de telefonía celular afectan no sólo a los teléfonos celulares, sino a los puntos de venta inalámbricos.
  • Hay algunos puntos de venta que pueden usar conexiones de Internet banda ancha (ABA), a través de WiFi o un cable ethernet. En esos casos, la empresa que lo suministra puede configurarlos, aunque generalmente piden al comerciante pagar la conectividad por su cuenta. 
Punto de ventas con capacidad de conectarse por Wifi, dual SIM o Ethernet.
También posee tecnología NFC para que un usuario con teléfono
 de última generación pueda pagar desde él.

  • Sin embargo, muchas veces uno ve que el punto de venta sólo tiene una forma de conexión, y sin embargo, no ha sido configurado adecuadamente para que no intente usar las demás. En la pantalla del punto uno ve los mensajes "Intentando marcado secundario" e "Intentando marcado terciario", haciendo perder minutos valiosos tanto al comerciante como al dueño de la tarjeta.
  • Una empresa de gran tamaño puede usar cajas registradoras con punto de venta incorporado (las hemos visto en Farmatodo), las cuales se conectan a la plataforma de pagos a través de una conexión dedicada o por a través de Internet usando una conexión encriptada. Si hay una falla en este servicio (que lo puede suministrar Cantv u otra empresa de telecomunicaciones), los puntos de venta no funcionarán.
Caja registradora con lector de tarjetas incorporado.


Ya tenemos conexión... ¿Y ahora, qué?


Torre CrediCard en Chacaíto, Caracas
Una vez que se logra que el punto de ventas tenga conectividad, éste debe comunicarse con los servidores pertenecientes a la empresa que suministra la plataforma de pagos: empresas como CrediCard (propiedad en partes iguales de BanCaribe, Corp Banca y Banco de Venezuela) suministran servicios a bancos públicos y privados, para que puedan ofrecer puntos de venta a comerciantes, y pagos por tarjeta de débito a sus usuarios y usuarias.

Según Manuel Fernández, presidente de Cantv, CrediCard es la mayor empresa de puntos de pagos del país, manejando 160 mil de los 311 mil puntos de venta existentes a nivel nacional. Pero además, existen otras 4 empresas de puntos de pagos pertenecientes a diferentes grupos bancarios nacionales.

Plataforma interbancaria


Desde la plataforma de pagos (Credicard u otras) es necesario hacer una rápida conexión hacia el banco al que pertenece la tarjeta de débito de la persona que está pagando, para comprobar los datos suministrados, la validez de la tarjeta, verificar que los fondos existan y hacer el débito respectivo. Esto también requiere conexiones periódicas desde la banca hacia las empresas de tarjetas (Maestro, Master Card, Amex, Visa, etc.), así como las empresas de tarjetas de alimentación (Sodexho, Cestaticket, etc.)

Para poder hacer estas conexiones se exige la existencia de una plataforma interbancaria, suministrada por una empresa de telecomunicaciones como Cantv (aunque no es la única). Esta plataforma interbancaria está separada de Internet y utiliza conexiones dedicadas por fibra óptica, enlaces de cobre y satelitales (Metro Ethernet, frame relays, conexiones E1, etc.); en ningún caso se usa ABA de Cantv, como se aseguró con insistencia el viernes en las redes sociales. 

Esto significa que, aún si un "ataque cibernético" hubiera tumbado las conexiones a Internet de la empresa Cantv, como se intentó el viernes pasado desde el exterior, esto no afectaría de ninguna forma a la plataforma interbancaria (aunque sí podría afectar a los usuarios que intentan conectarse a las páginas web de los bancos para hacer consultas y transacciones).

Determinadas plataformas de pagos trabajan directamente con ciertos bancos; otras requieren hacer conexión con un banco específico, a través de la plataforma interbancaria, para hacer las verificaciones. Es por ello que a veces un punto de ventas funciona rápidamente con la tarjeta de débito de determinado banco, pero con las de otros bancos tarda mucho más en aprobarlo, o a veces hasta da error.

Una vez finalizada la transacción, es necesario enviarle al punto de venta la respuesta, indicando si la misma fue exitosa o no.

Igualmente, al final del día se hace una  consolidación de todas las transacciones y se deposita al comerciante el dinero generado durante el día, generándose además comisiones tanto para la plataforma de pagos y la banca, quienes además deben pagarle a la plataforma de telecomunicaciones por sus servicios prestados.

Lentitud decembrina


Es obvio que, durante períodos de alto consumo como el mes de diciembre, se incrementan las transacciones bancarias y el uso de puntos de venta, lo que puede sobrecargar y ralentizar las plataformas de pago en las horas pico de consumo.

En momentos como los actuales, cuando los billetes en efectivo no tienen mucho valor y la mayor parte de las personas prefieren usar punto de venta hasta para cancelar un jugo o un café, es obvio que la plataforma de pagos va a hacerse más lenta. Es necesario entonces que los bancos y las plataformas de pago amplíen sus servicios, y que las todas las empresas de telecomunicaciones, tanto públicas como privadas, estén a la altura de las circunstancias. Hubiésemos querido que el Banco Central de Venezuela y el gobierno bolivariano hubiesen previsto estas situaciones, y que las nuevas denominaciones de billetes y monedas se hubieran mandado a hacer meses atrás, como exigían muchas personas.

Sin embargo, aún con esta combinación de ingredientes es poco probable que una empresa que suministra la mayor plataforma de pagos del país hubiera sufrido una falla total y catastrófica por varias horas, como la que ocurrió el pasado viernes en Venezuela. El presidente Nicolás Maduro ha denunciando el carácter intencional de este ataque; queda por esperar el resultado de las investigaciones, para confirmar si sólo fue una falla técnica de grandes proporciones (tal vez causada por ineptitud o sabotajes), o si se trató de un gravísimo ataque intencional contra la economía venezolana.

22 de noviembre de 2016

Sobre la visita de Mark Zuckerberg a Venezuela, invitado por el Presidente Maduro


He visto los videos, y la verdad no estoy seguro de si el Presidente Maduro hablaba en serio cuando dijo que iba a invitar a Venezuela a Mark Zuckerberg, creador de la red social Facebook. Creo que, más que invitarlo, Maduro expresaba la necesidad de su gobierno de mejorar el uso de las redes sociales.

De cualquier forma, quería decir algo sólo por si el asunto va en serio. 

El creador de Facebook es uno de estos nuevos jóvenes que se han convertido en el simbolo del capitalismo moderno, junto a Bill Gates, Larry Page, Steve Jobs o Elon Musk: muchachos de clase media que empezaron en un garage y de pronto se montaron en la ola de las nuevas tecnologías para, desde allí, crear su propio imperio.


Son los nuevos multimillonarios del Siglo 21, que se convirtieron en tales antes de cumplir los 35 años. Son muy simpáticos y joviales, estrellas de la farándula. Ya no usan saco y corbata, sino una camisa y un bluyín como cualquiera de nosotros.

Y es que no está mal ser emprendedor o aprovechar oportunidades para progresar, sobre todo si lo hacemos de forma colectiva. Pero, en muchos de estos casos, estos jóvenes se aprovecharon del trabajo de otras personas y se valieron de trucos y artimañas para llegar a ser lo que son, y para salir adelante ellos solos de forma egoísta e individual

El capitalismo estadounidense, por su parte, ha idealizado a estos jóvenes y los quiere convertir en nuestro ejemplo: nos dice que ellos conquistaron "el sueño americano" gracias a que viven en "la tierra de las posibilidades", en ese "maravilloso lugar" donde jóvenes que ni siquiera han terminado la universidad pueden convertirse en los dueños de un imperio (o al menos, eso nos quieren hacer creer). 

Nos dicen que ellos son el Tony Stark o el Bruce Wayne del mundo real: los "empresarios buenos" que se han convertido en nuestros nuevos héroes, que gastan su fortuna para convertirse de alguna forma en Iron Man o en Batman, con el fin de salvar al planeta entero "de forma desinteresada". 

Ya no hay peligro ―dicen ellos― de que el pueblo estadounidense se vuelva contra los empresarios, como sueñan esos condenados comunistas: ahora hay "empresarios malos" (los del mundo de la energía y de la banca, al estilo Montgomery Burns) y "empresarios buenos", como Mark, Elon y Steve. "Recuerden: ¡lo que está mal no es el sistema capitalista!", dicen desde allá. "Si el pueblo se alza, simplemente reemplazamos a esos empresarios viejos y carcamanes con nuestros nuevos muchachos, ¡y les diremos que con ellos construiremos un mundo mejor!" De esta forma, responden ante el amenazante Socialismo del Siglo 21 construyendo su "nuevo" Capitalismo del Siglo 21, que en síntesis es el mismo capitalismo de siempre, adornado con manzanitas, emoticones, Pokemon Go y una Coca Cola con sacarina.

¿Es ese el mensaje que queremos darle a nuestros jóvenes? ¿No ha sido suficiente ya con las dos películas de Jobs, el largometraje sobre Facebook y la montaña de documentales que History Channel, BBC, NatGeo y Discovery les han dedicado a estos "nuevos" empresarios? ¿No basta con todo lo que recibimos por la televisión e Internet, como para también hacerles el gran favor de traerlos acá a Venezuela, no a hablar en el auditorio de El Nacional, sino en nuestros propios espacios?

Y si traemos a Zuckerberg, ¿le pondremos un contrapeso? ¿Traeremos a Assange o a Snowden, aunque sea por videoconferencia, para denunciar cómo Facebook utiliza todos nuestros datos personales sin nuestro permiso y se los entregan a agencias de espionaje como la NSA? ¿Qué responderá Zuckerberg cuando un periodista de El Nacional llegue y le pregunte sobre socialismo, sobre Venezuela, sobre Chávez?

También quiero hacerle notar al Presidente Maduro que, así como en Estados Unidos está surgiendo esta nueva casta de "empresarios jóvenes, tecnológicos y vanguardistas", acá también tenemos a uno que presume de serlo: se llama Lorenzo Mendoza. Un empresario de 51 años que lucha por parecer de 35, quien dice que ha traído la modernidad, la eficiencia y las nuevas tecnologías a su conglomerado empresarial, y que también dice que nosotros los chavistas representamos lo viejo, lo anticuado, lo que hay que quemar y echar a la basura.


Y la verdad, Zuckerberg tiene mucho más en común con Mendoza de lo que podría tener con cualquiera de nosotros los revolucionarios. 

Yo creo que el Presidente tiene que buscar a la gente que más necesita el país. Él debe recordar que, así como en determinado momento de la historia existía un grupo de luchadores revolucionarios y bolivarianos a quienes los medios venezolanos les cerraban las puertas, asímismo en todo el mundo hay cientos de miles de luchadores que proceden del área de la ciencia y la tecnología, que luchan por cambiar el mundo y hacer de él un lugar distinto, pero tampoco aparecen en los medios. 

Personas nobles, idealistas, revolucionarias, que tal vez no sean perfectas, a quienes Hollywood no le ha dedicado películas ni documentales, y que probablemente no sean gente del mundo del espectáculo. Pero ellos existen y tienen cosas mucho más importantes que decir que un multimillonario que quiere ponerse como ejemplo ante el mundo. Son personas que a veces creen cosas tergiversadas de nuestra Revolución por culpa de los medios de sus propios países, pero a quienes deberíamos traer para que contemplen nuestras realidades. 

Yo conozco a la comunidad de software libre (una de tantas comunidades de luchadores por un mundo mejor, pero no la única) y también quisiera que vinieran a Venezuela muchos de quienes la han construido. No sé si traerlos en este momento dada la necesidad de ahorrar en el país, pero sí me gustaría que vinieran algún día los creadores de las aplicaciones que nuestros niños usan en las Canaimitas, y que nuestros empleados públicos usan (o deberían usar) en los ministerios y entes públicos. Los desarrolladores de Libreoffice, Gimp, Ardour, Blender, Audacity, Krita. Del kernel de Linux. De aplicaciones ERP libres. Traer más desarrolladores de Debian, de Ubuntu, de hardware libre. Entre otras.

Aunque usted no lo crea, la gran mayoría de esos desarrolladores ignoran que en Venezuela hay 5 millones de niños y niñas con Canaimitas que usan software libre, y estoy seguro de que a ellos les emocionaría mucho ver esa realidad.

Ojalá pudiéramos meterlos a dar clases o charlas en los salones de la UBV, de la Unefa o de la futura Universidad de Telecomunicaciones e Informática, a formar técnicamente a nuestros chamos, a crear grupos de programadores, técnicos y científicos y, sobre todo, a crear vínculos, para romper esos graves problemas que tenemos en la comunidad de Software Libre venezolana, que le cuesta tanto trabajar con los desarrolladores de software libre de otros países para mejorar esas 

Eso sí: con el compromiso de nuestros chamos venezolanos de que se van a quedar aquí, trabajando en el país, para mejorarlo, y no para desertar persiguiendo un "sueño americano" inexistente. 

Escribo sobre informática porque es el área que estudié, pero estoy seguro de que hay movimientos similares en el área farmacéutica, de la alimentación, de las patentes, de la ecología, de la agricultura y en tantas otras. Por favor, le suplico a las y los ministros que asesoren bien al Presidente en este y en todo sentido.

Nunca olvidemos que nosotros no estamos únicamente para traer figuritas mediáticas que puedan llenar eventos grandiosos y generar titulares impresionantes; nosotros estamos intentando construir el Socialismo del Siglo 21. Y si mal no entendí al Comandante Chávez, tengo entendido que todo lo que hagamos tiene que ir en esa dirección.

2 de noviembre de 2016

"Maldita MUD"

Miles de jóvenes expresaron este martes en la noche en las redes sociales, su gran molestia con los partidos políticos que hacen vida en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) luego de que anunciaran la suspensión de la marcha a Miraflores, originalmente pautada para el próximo jueves. La frase "Maldita MUD" se convirtió en tendencia, llena de mensajes de jóvenes opositores contra sus partidos, por suspender la marcha contra el Palacio Presidencial. 

A los que escriben "Maldita MUD", quería dejarles este mensaje.

¿Se han sentado a imaginarse cómo iba a transcurrir esa marcha? ¿Han cerrado sus ojos para meditar en lo que iba a ocurrir? ¿Creen que simplemente iban a llegar a Miraflores, gritarían consignas, Maduro saldría a un balcón, renunciaría y se iría del país en un helicóptero? Y los miles de chavistas que íbamos a estar en los alrededores de Miraflores, ¿qué creen que iba a pasar?

Esas niñas opositoras de 17 años, que gritan que "¡esto sólo se acaba cuando haya sangre!" (pero en su vida la peor pelea que han tenido es agarrarse a uñazos con una primita que les robó el novio), ¿realmente saben lo que piden cuando claman por una guerra civil para solucionar nuestros problemas?

Aquí tanto los chavistas como los opositores tenemos que empezar a reconocernos los unos a otros y dejar de tratarnos como si fuésemos dos bandos irrenconciliables en confrontación. Yo estoy en confrontación con los grandes grupos empresariales, con las grandes transnacionales que quieren saquear nuestras tierras. Los chamos que viven en las urbanizaciones, que trabajan por un sueldo, que tienen un jefe que a menudo comete injusticias contra ellos, o que son freelance y tienen un pequeño negocio, un localcito, un consultorio, que hacen trabajos por su cuenta, que son profesionales, técnicos u obreros y trabajan duro por salir pa'lante, ninguno de ellos es enemigo de nosotros; son de nuestra misma clase social, sólo que a veces las profundas diferencias culturales que pueden haber entre el este y el oeste, nos hace pensar que somos distintos. Y NO LO SOMOS. Somos la misma gente.

¿Que hay algunos supuestos "chavistas" corruptos, ineficientes y poco éticos? Sí, es cierto. Yo también les tengo arrechera. No todo el que se pone una boina roja es chavista, así le haya levantado el brazo Chávez o Maduro, así salga en VTV veinte veces al día, así tenga un altísimo cargo en un ministerio o en las Fuerzas Armadas. Igualmente, ustedes tienen que reconocer que son escasísimos los dirigentes políticos opositores que realmente son honestos y se preocupan por la gente. Y así como yo no pienso dejarme influenciar por unos poquísimos chavistas que quieren que pensemos que la "clase media" es nuestro enemigo, así mismo les pido a ustedes que dejen de hacerle caso a los políticos que quieren que chavistas y opositores nos confrontemos en una "gran batalla final", donde cientos o miles terminemos muertos, para poderse justificar entonces lo injustificable con respecto a nuestro país.

Por último: Gracias a todos aquellos que lucharon para que, este martes, los esfuerzos de diálogo entre las cúpulas de los partidos políticos de izquierda y de derecha fructificaran, y que esa gran marcha del exterminio final se suspendiera.

Pero creo que, con diálogos entre esas cúpulas, no es suficiente. Nosotros también tenemos mucho que conversar desde aquí abajo.