24 de abril de 2015

Maduro, el mango y el ejemplo


Desde pequeño, a uno le enseñan a manejarse con todo tipo de normas que deben cumplir para la entrega de requisitos. Por ejemplo, cómo escribir una carta... cómo hacer un informe para el liceo... cómo llenar una planilla de depósito bancario. Quien va a presentar una tesis tiene que comprarse uno de tantos libros con decenas de reglas sobre cómo presentar tu informe final, con decenas de precisiones sobre los márgenes, espaciado, cómo hacer la portada, el índice y cada uno de los capítulos. Luego, tienes que leer decenas de guías sobre cómo presentar tu currículo para buscar empleo, cómo causar una buena impresión en la entrevista laboral y cómo responder las preguntas. Si consigues tu trabajo, tienes que poner todo en práctica y aprender cómo dirigirte a sus jefes, a tus compañeros, a los directivos de otros departamentos o instituciones, a tus clientes, a tus proveedores. Cómo elaborar memos y solicitudes. Cómo llenar los formularios y a quién entregárselos. Y el dirigirte a tus superiores merece una solemnidad suprema.

Tal vez por eso es que muchos de quienes consideran que tuvieron "la mejor educación" terminaran desdeñando o haciendo burlas al enterarse de que el Presidente del país con la mayor reserva petrolera del mundo, recibiera peticiones anotadas en... en un mango. Sí, un mango, esa deliciosa fruta dulce que tanto abundan durante 2 ó 3 meses al año en nuestro país. El Comandante Chávez dijo una vez que, si por él fuera, el mango sería el árbol nacional, y no es que tuviera algo en contra de los araguaneyes, sino que en realidad no hay ningún niño en Venezuela que no se haya trepado unas cuantas cientos de veces en uno de estos árboles para tener el placer de comerse un mango verde con sal :-P

El Presidente Nicolás Maduro está realizando, en estos momentos, una gira por diferentes estados del país procurando tener el mayor contacto posible con el pueblo venezolano, para lo cual conduce un autobús él mismo a baja velocidad -recordemos que fue conductor de Metrobús antes de dedicarse a la política- y, con la ventanilla abierta, saluda y conversa con miles de personas a lo largo de la vía. El sábado 18 lo hizo mientras conducía un autobús del recién inaugurado TransMaracay en la capital aragüeña, mientras que el pasado miércoles 22 también condujo un autobús mientras inauguraba un nuevo trampo de la Av. La Costanera en Barcelona, estado Anzoátegui.

Y no es fácil para nadie. Es mucha la gente que se aglomera, también hay fotógrafos y camarógrafos intentando hacer su trabajo, mucha gente quiere acercársele a Maduro para estrechar su mano, tomarse una foto, hacer alguna denuncia o plantear un problema. La seguridad del Presidente hace su trabajo rodeándolo y protegiéndolo. Es un gentío.

En la inauguración de la Av. La Costanera en Barcelona. Foto: Prensa Presidencial

Generalmente, estas visitas son inesperadas y muchísimas personas quieren aprovechar el momento para escribir en un papelito algún mensaje o petición, y tratar de entregárselo al Presidente en sus manos. Imagínalo: te enteras por el bullicio de que el Presidente va a pasar frente a tu casa, quieres darle un mensaje pero no tienes más que unos minutos para redactarlo. Caray, ¡es una carta al Presidente de la República! ¡El Jefe de Estado votado por millones de personas! ¡El hombre designado por el propio Comandante Chávez para sucederlo! Si para ir a  buscar trabajo tengo que ir encorbatado y con chaqueta, ¿no debería redactarle una carta al Presidente de la forma más formal posible? A ver... ¿saco la máquina de escribir del abuelo? ¿Prendo la Canaimita del chamo? Ajá, ¿y dónde imprimo? ¿Voy al infocentro? Hmmm. ¿Sabes qué? Mejor dame un bolígrafo y le hacemos la carta a mano, él sabrá comprender.

Si las redes sociales están llenas de personas que constantemente le gritan insultos, maldiciones y hasta amenazas de muerte a Maduro y su gente, las calles venezolanas son todo lo contrario. Ver estos videos es ver a miles de personas acercándose a Maduro para darle todo tipo de mensajes positivos, agradecerle su gestión, estrechar su mano, denunciarle cosas que no funcionan, injusticias laborales.


El hecho de que Maduro se lance a las calles con un pequeño y zarandeado grupo de soldados, cuya labor principal es la de tratar que no demasiada gente se aglomere sobre el Presidente, indica que confía enormemente en la protección de su propio pueblo. Nada parecido a la inmensa seguridad que Barack Obama llevó a la Cumbre de las Américas, que incluyó dos portaaviones y miles de soldados.

Por ende, se ha vuelto común que algunos habitantes, tal vez en su desespero para entregar ese mensaje a Maduro, terminan lanzándole el papelito o la carpeta.

Pero ya va: ¡Le estás lanzando un papelito al Presidente de la Nación! ¿Ustedes han visto alguna vez a algún ciudadano lanzándole un papelito o una carpeta a Obama, Rajoy, Cameron, Merkel, Peña Nieto, Santos o Putin? Mínimo le darían una rumba de trancazos y se lo llevarían varios días preso.

Un amigo que en ese momento tenía 14 años y hoy es profesor universitario, me contó: "A mí, sólo por decirle a Jaime Lusinchi (Presidente venezolano entre 1984 y 1989) en una reunión que no teníamos pupitres en el liceo, me detuvieron acusándome de guerrillero. ¡Y eso que me estaban dando una condecoración como joven destacado!". Esos son los presidentes que acusan de "demagogos populistas" a Maduro, Evo, Correa y otros líderes que sí reciben papelitos de la gente, e intentan resolver sus angustias.

La paranoia en otros países es tal, que el pasado 21 de abril se armó un escándalo en Japón porque alguien hizo aterrizar un helicóptero de juguete, de esos que ahora llaman "drone", en el techo del edificio donde labora el primer ministro, y él ni siquiera estaba en el país.¿Será que alguien quería usar el drone para entregarle un mensaje al Primer Ministro japonés pidiéndole ayuda porque tenía problemas con su casa, o con un hijo enfermo? Sea como sea, la noticia trascendió por "la amenaza" que representó el droncito, y no por otra cosa.

En cambio, Maduro es una persona bastante humilde y sencilla, tal como era Chávez, quien no sólo recibía miles de papelitos sino que tenía personal que los leía, clasificaba y trataba de dar solución a los problemas, como quedó registrado en el documental La revolución no será transmitida, de Kim Bartley y Donnacha Ó Briain.

"Recibimos más de 4 mil cartas, papelitos, documentos, propuestas. ¡Todas están siendo procesadas! ¡Hasta un mango...!", dijo el 21 de abril (ver video), mientras conducía su programa "En contacto con Maduro" en el estado Anzoátegui, cuando contó anecdotas sobre el recorrido del sábado 18. "¡Lánzamelo pa'ca!", le gritó al teniente Juan Escalona, uno de sus edecanes, quien guardaba la fruta con un mensaje escrito con marcador. "Es un mango maduro, un 'primo'. No le he metido el diente porque estamos clasificando las cartas", bromeó.


Maduro mostró el mango a las cámaras, y en él estaba escrito un mensaje: "Si puede me llama", con un número de teléfono y un nombre: Marleny Olivo. La señora tenía un problema con su vivienda, y en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela, plan que recientemente cumplió 700 mil casas y apartamentos entregados en todo el país, se le entregará un apartamento nuevo a la señora Olivo.


La noticia corrió como pólvora, y en el nuevo recorrido del día 22 en Barcelona, que VTV transmitió en vivo por 2 horas, se pudieron ver muchas cosas graciosas, emotivas e interesantes. Entre otras, al Presidente le entregaron muchos otros mangos con mensajes.


 
Una señora le entregó una bolsa con dos mangos grandotes: el regalo afectuoso de una persona humilde, para alguien que seguramente veía como un hijo. O tal vez su mensaje era muy largo y no cabía en un solo mango.


Otros le regalaron todo tipo de objetos extraños. Por ejemplo, alguien insistía en regalarles una botella de algún tipo de jugo.


O una especie de cepillo para el cabello.


O una lata de sardinas.


O algún tipo de fruta.


O un libro, con un mensaje escrito en su primera página.


Y por supuesto que las carpetas volaban. A veces se la lanzaban, no por faltarle el respeto sino porque era la única alternativa que tenía alguna persona que no podía pasar encima del gentío o de la seguridad para llegar al Presidente.


Foto: Prensa Presidencial
Pero no eran sólo peticiones. Maduro recibió una bolsa de papel grande, con la palabra "Aprobado" en ella. La abrió , y había un libro gigantesco, tan grueso como una guía telefónica. Lo ojeó, y se lo entregó a Aristóbulo Istúriz, gobernador de Anzoátegui quien le acompañaba en el bus, dándole instrucciones. Seguramente era algún proyecto o propuesta que alguien quería hacerle llegar a sus manos.

 




En otro caso, le entregaron un proyecto de una comuna socialista agroindustrial.



El que le entreguen papelitos y peticiones a Maduro nos parece algo común, algo tan aburrido, que ya ni siquiera es noticia. Lo confieso: yo mismo no le paré mucho al asunto. Sólo se convirtió en viral ese día, cuando le pegaron un mango a Maduro en la cabeza durante el recorrido en Anzoátegui. El video, que alguien grabó con su celular, inmediatamente se esparció en la red social Twitter, acompañado de algunos mensajes de burla y odio estimulados por sitios web de extrema derecha como Maduradas, DolarToday, La Patilla y NTN24.

Ya es trillado decir que cuando lo extraordinario nos parece cotidiano, estamos en revolución. Pero no podemos tomarnos como trillado y aburrido el que llevemos ya dos presidentes que tengan un elevadísimo nivel de interacción, amor y cariño con su pueblo, aún en circunstancias tan difíciles como la guerra económica que estamos viviendo. ¡De verdad aquí pasan cosas extraordinarias, que personas de otros lugares del mundo, incluso de esos sitios que llaman "países desarrollados", envidian y añoran!

El sábado 18, el personal de VTV y del Minci hicieron un esfuerzo titánico, transmitiendo en vivo por casi 3 horas al Presidente conduciendo en Maracay. Pero era realmente asombroso el cariño que le demostraba la gente, apretujándose para acercarse a él, zarandeando a las dos filas de soldados con boinas rojas que escoltaban al autobús (soldados que acompañaron a Chávez en las insurrecciones militares  de 1992), pasando encima de ellos y haciendo de todos para llegar a la ventanilla del vehículo, tomarle la mano muy fuerte al Jefe de Estado y darle apoyo y ánimos.




Eran muchísimas mujeres, muchos hombres, algunos con su hijo o hija en hombros.  Hubo un momento en el que el Jefe de Estado se emocionó enormemente por tantas muestras de apoyo. Se le veía el brillo en los ojos.


Tomaba los papelitos, pancartas y carpetas. Se reía, hacía gestos de victoria y de lucha con el puño cerrado mientras afuera le gritaban consignas.



Un joven con guantes de boxeo se acercaba haciendo demostraciones, y en Barcelona un sensei con dos de sus jóvenes estudiantes se pararon frente al autobús e hicieron una breve demostración de artes marciales.

 

"¡Dios te bendiga, Maduro!", repetían continuamente muchas mujeres en el camino en ambos trayectos. En Aragua le regalaron una pequeña cruz, que él se guardó en su billetera.



También se acercaban niños y jóvenes para plantearle problemas y solicitarle su ayuda. A veces no se escuchaba lo que decían, pero la emoción en el rostro daba a entender que eran problemas serios y difíciles.



Ese día en Maracay, otro trabajador se le acercó con un rostro de mucha desesperación, pasando por encima de los soldados para entregarle un sobre con unos videos. El muchacho estaba desesperado.


"Me hicieron renunciar a mi trabajo. ¡Allí hay videos, Presidente! Estábamos denunciando la guerra económica antes de que falleciera el Comandante Presidente Hugo Chávez. Vea los videos de lo que estábamos denunciando... era del almacén Alimentos Polar en Palo Negro, tenían un depósito clandestino, una empresa tercerizada, y ahorita lo asumió Polar.  Pero, para que sepa, tuvimos que renunciar porque nos obligaron, nos amedrentaron". Maduro prometió llamarlo en una hora. "Aquí está la clase obrera denunciando a los que llevan la guerra económica", denunció mientras entregaba el sobre con videos a su equipo y daba instrucciones.

Estas visitas le permiten a Maduro y su equipo (en el cual incluye generalmente al gobernador y al alcalde de la zona) analizar los problemas de la gente y darle solución a aquellos más urgentes y que afecten a una mayor cantidad de personas.

Aún así, yo como informático sueño en que algún día no haga falta perseguir al Jefe de Estado en sus visitas para entregarle papelitos denunciando problemas o haciendo peticiones. No todos pueden hacerlo... hay personas enfermas, de edad avanzada, o que estaban en su trabajo y no pudieron llegar a tiempo.

Alguna vez escribimos que para eso los entes públicos tienen una plataforma informática y es relativamente sencillo instalar un sistema de gestión en software libre, en el cual las personas accedan a una página web, coloquen sus problemas y peticiones de una forma amigable y privada, con todos sus datos, sin las limitaciones de 140 caracteres de Twitter, sin el temor de que el tuit pueda ser visto por alguien que pueda tomar represalias contra ti. Y que un equipo de servidores públicos procesen todas esas peticiones y les den respuesta (como en su momento lo hizo la Sala ChavezCandanga), e incluso pueda elaborar estadísticas y determinar qué problemas afectan a más personas y cuáles deben ser atendidos primero.

Alguien dirá que esa propuesta es muy tecnocrática, pero yo soy de los que piensa que, para una persona de un pueblo o que viva en un lugar aislado, es mucho más fácil llegar a un infocentro o a un cibercafé y colocar una petición en una página web (con la ayuda de alguien, si es que el asunto parece muy enredado), que viajar a la capital del estado o a la capital del país para pasar colas y malos ratos durante dos o tres días intentando resolver su problema.

Pero también reconozco algo: por muy eficiente que pueda funcionar un sistema como ese, estoy seguro de que muchas de las personas que estuvieron cerca de Maduro y pudieron entregarle en sus manos una carpeta, un mango o una crucecita, no cambiarían esa experiencia por nada del mundo. A pesar de los empujones y de la incomodidad.


Maduro le está echando pichón. Y a veces toma decisiones que no nos gustan. Pero se ve que está resuelto a trabajar, a resolver los problemas de millones de personas y a seguir los pasos de Chávez.

¿Y que hay de nosotros, los que trabajamos en el Estado como servidores públicos? ¿Qué haremos el día en el que una señora nos entregue un mango con una petición escrita? ¿La rebotaremos, le formaremos un peo, nos sentiremos ofendidos y la mandaremos a sacar con seguridad? ¿O la atenderemos con paciencia? Mientras que hay algunas instituciones públicas que parecieran interesadas en desanimar a la gente, también hay otros servidores públicos que trabajan durísimo atendiendo al público, sin importar la hora ni la fecha, todo porque creen en ver a Venezuela echar pa'lante y el ver la sonrisa de una persona a quien se le resolvió su problema les parece una recompensa arrechísima. O, como me dijo una de estas servidoras públicas: "Los días de atención estamos allí hasta las 8 de la noche, miles de veces bajo, hablo con la gente, les doy mi número de teléfono... El asunto es que... ¡nosotros estamos comprometidos en cumplirle a Chávez!". 

Gente a la que tenemos que imitar.

Les dejo fotos de Prensa Presidencial.Estas son en Barcelona, el 22 de abril:








Estas fotos son en Maracay, 18 de abril


 






16 de abril de 2015

Lo que opacó nuestra victoria en la Cumbre


El pasado viernes, los venezolanos la pasamos muy mal cuando fue anunciado, de forma sorpresiva e inesperada, un cambio en la forma como se manejaría el cupo de viajeros y electrónico en nuestro país. Un cambio absolutamente inesperado, que nos agarró a todos por sorpresa. Líos, discusiones, peleas, insultos y diatribas se apoderaron de las redes sociales y del mundo real. Miles de personas se sintieron  afectadas porque consideraban que se les estaba eliminando un derecho, bien sea por el recorte del cupo para viajeros, o por la fragmentación del cupo electrónico.

Mediáticamente hablando, esta situación opacó la contundente victoria que se produjo en la Cumbre de las Américas en Panamá, en la que 33 países le exigieron a Barack Obama derogar un decreto que nos calificaba como amenaza inusual. De hecho,  más de una docena de jefes de Estado increparon directamente al Imperio más poderoso que ha existido para que derogara el decreto. Un hecho histórico, pero en las calles y en la redes virtuales de Venezuela, lamentablemente, la discusión era otra.

Si el Presidente Maduro se sintió mal porque una muchacha de 25 años lo increpó el pasado martes y le dijo que estaba muy molesta con él por eliminar el cupo electrónico, imagine lo que sentimos muchos chavistas cuando decenas de personas, incluyendo familiares y personas cercanas, comenzaron a insultarnos de la misma manera, culpándonos por una medida de la cual, al menos hasta este martes, se nos había dado muy poca información sobre las razones por las cuales se había tomado.

Por supuesto que uno conocía las razones principales: El principal ingreso del país es el petróleo, y al verse éste afectado de forma tan brutal (el precio cayó de 100 dólares por barril a menos de 40 dólares por barril en unos cuantos meses), es lógico que haya que tomar medidas urgentes.

Bajo circunstancias similares, países del mal llamado "Primer Mundo" han tenido que despedir a miles de empleados públicos (como lo han hecho Grecia y España durante sus respectivas crisis), o les han recortado sus salarios sin derecho a pataleos, o les han eliminado beneficios laborales. En otros casos, diferentes países iniciaron procesos masivos de privatizaciones de empresas públicas, hospitales, escuelas y universidades. Y también han recortado pensiones y jubilaciones.

En cambio, las medidas que se tomaron en Venezuela fueron las de recortar los cupos de viajero a dólar preferencial que se otorgaban a un sector de la clase media-alta venezolana para sus viajes al exterior, y las de restringir el uso de los cupos electrónicos a dólar preferencial, usados para hacer compras por Internet. Medidas que están siendo derogadas, al menos en parte, para el momento de escribir este texto. Comparado con lo que ocurre en otros países, esas medidas son una tontería.

Es decir: si yo viviera en un país europeo que estuviese pasando esta situación, no estaría preocupado por mi cupo electrónico. Estaría preocupado por mi empleo y el de mis amigos, familiares y colegas, estaríamos preocupados por si nos mantienen el seguro médico o no, e incluso estaríamos preguntándonos si nuestro lugar de trabajo sería cerrado o privatizado. Estaría preocupado por la pensión de mi viejita, estaría preocupado por cosas muchísimo más graves que el cupo electrónico.

Y ello lo digo como profesional de la informática, como persona que depende de su cupo electrónico para comprar piezas, repuestos, libros y materiales de trabajo. No lo uso para el fashion o farandulerías, lo uso de hecho para mi trabajo dentro de este proceso revolucionario.

Sin embargo, el asunto nos desmoralizó a muchos, porque percibimos que nadie estaba dando la cara. El Presidente se había ido a Panamá, a dar allí una batalla formidable. Pero justo el día que se marchó, se nos informa de las medidas en un lenguaje leguleyo a través de la Gaceta Oficial, sin que nadie nos diera la cara ni aclarara las dudas (el ministro Rodolfo Marco Torres apareció unas horas después y emitió algunos tuits). Y, además, afectando a aquellas personas que en ese momento estaban de viaje en el exterior y, de pronto, veían que su tarjeta de crédito o su cupo electrónico ya no pasaban. Muchos ni siquiera creíamos las medidas, o pensamos que era un error o una manipulación. Fue una forma pésima de hacer un anuncio, de parte de un gobierno que sigue los pasos de aquel hombre que, aquel 4 de Febrero de 1992, dio la cara ante millones de venezolanos y asumió la responsabilidad por sus acciones.

Cuatro días después, Maduro habló de una forma muy convincente y pedagógica, explicando las razones de la decisión: Lo hizo bastante bien (vean el video). Y, de hecho, dio a conocer una razón que todos desconocíamos: un banco privado encabezó una mafia de miles de "raspacupos" a quienes se les entregaba los dólares para viajero sin viajar, razón por la cual ahora sería obligatorio usar los cupos únicamente a través de la banca pública.

Lo único que le suplicaría es que, la próxima vez que toque tomar una decisión tan controversial, tan dolorosa (todo recorte o eliminación de beneficios es algo doloroso, así parezca una tontería), en un país donde decenas de medios de comunicación y agentes extranjeros están cazando cualquier error para manipular y pervertir la noticia, lo único que le pido es que, nuevamente: él esté al frente.

5 de febrero de 2015

Diosdado, por favor: ¡compra Youtube!

Este 4 de febrero de 2015, la página Youtube bloqueó un video que subí, de una entrevista que el programa "Zurda Konducta" hizo al diputado y presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Diosdado Cabello, el pasado 19 de enero de 2015. Youtube alegó que un tal "Philip Jhonson" había hecho "un reclamo por derechos de autor" contra ese video. No sólo me borraron el video, sino que me penalizaron la cuenta por seis meses (hasta agosto) evitando que pueda subir videos mayores de 15 minutos, y amenazándome conque, si hacía otra violación de este tipo me borrarían la cuenta, que cuenta con 469 videos, 1.847 suscriptores y 1.954.227 visualizaciones.

Debido a que el video lo grabé yo mismo de VTV, canal público del Estado venezolano, las únicas personas que podrían exigir que lo borre serían los legítimos propietarios de los derechos de autor de ese video, supongo que los conductores de Zurda Konducta (Pedro Carvajalino, Cabeza e Mango, etc.), quienes, si tuvieran que reclamarme algo, simplemente me contactarían. Youtube me advierte que, aún si yo decidiera borrar el video, mi cuenta igual queda sancionada porque supuestamente fui yo el que cometió el error.

Así que decidí intentar colocar una contrarreclamación. Para poder hacerlo, Youtube me exigió todos mis datos, incluyendo teléfono y dirección completa, y me obligó a estar de acuerdo con esto: "Hago constar que me someto a la jurisdicción del Tribunal del Distrito Federal del distrito en el que se encuentra mi dirección, y si mi dirección está fuera de los Estados Unidos, del distrito judicial en el que se encuentra YouTube y que aceptaré las diligencias de emplazamiento del reclamante".

En otras palabras, para contrarreclamar tengo que ponerme a la disposición de tribunales estadounidenses.

Me puse a revisar el video de la entrevista a Cabello para ver cuál podría ser el problema, con el fin de revisar si realmente pudo haber una violación de derechos de autor. Allí sólo está la entrevista hecha por Carvajalino, Fidel Madroñero y Oswaldo Rivero al diputado. Lo único que no era material original de Zurda Konducta, fue un video que ellos bajaron de Youtube y transmitieron, en el cual se muestra a un señor, quien se grabó a sí mismo con una webcam, que ordenaba "dar de baja" a Diosdado Cabello y "a un montón de hombres que lo siguen, un montón de enchufados jalabolas". Además, en el video esa persona pide que "maten a Maduro, que me cae mal ese maldito bruto de mierda. ¿Quién dijo que la salida de este gobierno iba a ser pacífica?". También manda a violar a la madre de alguien llamado Ramón. El sitio web La Iguana reseñó el caso de ese señor.

Los conductores de Zurda Konducta pasaron el video con las amenazas por razones de interés periodístico: querían conocer la opinión de una de las personas amenazadas (Diosdado Cabello), cuya respuesta también es de amplio interés a nivel nacional e internacional. La entrevista a Diosdado fue vista 4.100 veces antes de ser bloqueada por Youtube, y quiero aclarar que NO fue bloqueada por violar normas de Youtube, sino por un "reclamo por derechos de autor".

Por otro lado, el video con las amenazas de muerte contra Diosdado Cabello y Nicolás Maduro fue subido a Youtube por su propio autor. Al parecer esa persona borró sus videos por iniciativa propia, según lo explica el periodista Victor Hugo Majano en su blog La Tabla, señalando que envió numerosos reportes a Youtube pidiendo dar de baja estos videos por promover la violencia y aupar a asesinar al Presidente venezolano, al Presidente del Parlamento y a militantes del chavismo, pero nunca fue atendido. Y que, finalmente, algunos de ellos desaparecieron por iniciativa de quien los subió.

Así que lo único que puedo preguntarme es: ¿será que este señor, que llamó a asesinar al Presidente de Venezuela, al Presidente del Parlamento venezolano y a sus partidarios, es quien le está pidiendo a Youtube que elimine la entrevista en Zurda Konducta y que sancione mi cuenta? Y, peor aún: ¿Youtube le hace caso a esta persona -un potencial asesino- y no a todos los que reportaron este video? ¿Qué le pasa a Youtube y a Google?

Fíjense las contradicciones:
  1. Una persona sube videos a Youtube amenazando con asesinar a Diosdado Cabello, a Nicolás Maduro y a todos los partidarios del chavismo. Si de por sí debe estar prohibido el llamar a asesinar a cualquier persona, también debería serlo mandar a matar a funcionarios elegidos por voto popular. 
  2. A esta persona no se le sanciona, a pesar de que muchos usaron los mecanismos de Youtube para reportar este video, y a pesar de las gravísimas amenazas que allí se hacen.
  3. Yo subo una entrevista a Diosdado Cabello, una de las personas amenazadas con ser asesinadas. Entrevista transmitida en vivo en un medio público del Estado venezolano.
  4. Ese video sí es borrado por Youtube y se me amenaza con cerrar mi cuenta completa y eliminar todos mis videos. ¿La razón? Supuesta violación de derechos de autor. 
  5. Youtube me sanciona y me dice que, si quiero resolver el problema, tengo que ponerme a la orden de tribunales estadounidenses, aún cuando yo vivo en Venezuela y las personas amenazadas son todos venezolanos.
Para mí, es obvio que esto no se trata de "derechos de autor", sino de restringir la libertad de expresión y eliminar videos y material multimedia en el que se expresen voceros del gobierno revolucionario venezolano, en particular algunos de ellos que están siendo fúricamente atacados a nivel internacional, con el fin de arrebatarses su legítimo derecho a defenderse.

Sin embargo, es a Venezuela a quien se acusa de ser una dictadura. Es el país donde llamar a asesinar al Presidente y al pueblo chavista es algo que se puede hacer trivialmente en las redes sociales con absoluta impunidad, como comentamos en este artículo el año pasado. En Estados Unidos, si tuiteas que quieres pegarle un tiro al Presidente Obama, eso te cuesta al menos 6 meses de cárcel, pero en Venezuela muchos amenazan de muerte al Jefe de Estado venezolano sin mayores problemas.

Es obvio que tenemos parte de la culpa al continuar usando plataformas tecnológicas extranjeras, que ya han sido denunciadas de trabajar de cerca con la NSA y la CIA, por personalidades como Edward Snowden o Julian Assange. Ellos, así como numerosos técnicos, políticos y defensores de la soberanía tecnológica, nos han aconsejado fuertemente que tenemos que crear nuestros propios servicios de Internet, tales como sistemas de correo electrónico, plataformas para difundir contenidos, videos, audios, textos y nuestra propia historia y cultura.

Mientras no lo hagamos, tendremos que resignarnos a que nos sigan borrando videos, artículos, contenidos y nuestra memoria histórica. Y, sin querer subestimar, menospreciar ni ofender el trabajo de nadie, pero hay muchos más videos de nuestro Comandante Chávez en Youtube que en la Biblioteca Nacional (y son más fáciles de acceder).

Así que, por ahora, no nos queda otra sino pedirle un favor al Presidente del Parlamento venezolano:

¡Diosdado, compra Youtube!

25 de enero de 2015

Carta del Monstruo del Espaguetti Volador a Laureano Márquez

Estimado Laureano,

Estaba yo aquí en el Cielo de Todas las Pastas, comiéndome un delicioso plato de raviolis con mis amigos Buda, Jesús y Sai Baba, cuando nos enteramos de tu carta de Dios a Maduro.

Mister Laureano: alguna vez interpretaste en la Radio Rochela un personaje quien por cierto anda por aquí y te manda saludos. Ese personaje nos enseñó a hacer un análisis de la historia para descubrir algunas cositas sobre nuestro mundo, y en particular sobre ese hermoso paraíso llamado Venezuela. Te invito a pedir un plato con albóndigas y mucha salsa napolitana mientras te explico lo que descubrimos al hacer ese análisis.

Verás: a pesar de que Venezuela fue “provista por Dios” (que por allí anda en la nube de al lado, también te manda saludos) de grandes riquezas, un maravilloso clima, bellezas naturales y recursos a montones, sin embargo sus habitantes originales fueron arrasados o esclavizados luego de que el continente americano fuera invadido por tus antepasados españoles (recordemos que naciste en Tenerife durante la terrible dictadura de Franco... ¡dictadura de verdad! Con fusilamientos, asesinatos, desapariciones, fosas comunes y nadita de libertad). Y no se trata de que yo sea un “dios resentido”; simplemente estoy recordando algunas realidades históricas, pues en la invasión española a tierras americanas murieron unos 10 millones de habitantes originarios, que nunca pudieron saborear una rica pasta al pesto con queso pecorino.

No olvidemos tampoco las miles de toneladas de oro, plata, metales preciosos y otros materiales valiosos que fueron saqueadas de este continente y fueron a parar a los imperios españoles, ingleses, portugueses y de otras naciones europeas durante siglos.

Hoy, por suerte, cualquier rencor que exista por estos siglos de saqueo han quedado en el pasado. Venezolanos fruto del mestizaje, con genes europeos, indígenas y africanos adecuadamente entremezclados -como si fuera una deliciosa salsa cuatro quesos- tratan de echar pa'lante y vivir mejor en este mundo tan loco y desquiciado.

Pero ese personaje llamado “Karl Marx”, que alguna vez personificaste en ese recordado capítulo de Radio Rochela con Emilio Lovera, Nené Quintana y Nelson Paredes, nos enseñó que nuevos enemigos se apoderaron del mundo: personas que ahora explotan a sus semejantes, se adueñan del producto de su trabajo y obtienen grandes ganancias mientras sus trabajadores continuaban en la pobreza. Una tragedia para mí, que sueño con un mundo donde nadie se acueste sin haber comido tres veces al día su ración de pasta con queso.

El obtener reivindicaciones y aspirar a vivir mejor se convirtió, en muchos casos, en razón de cárcel, torturas y muerte de muchos de estos trabajadores, que nunca pudieron conocer ni apoderarse de esas riquezas que tiene Venezuela, de las que nos hablas en tu apetitosa carta.

Apreciado Laureano: Maduro ha cometido algunos errores. Chávez también. Tal vez se debe a que no comen tanta pasta como yo quisiera. Pero no puedes negar que ellos han tenido enorme éxito en lograr que más y más de aquellas personas pobres y humildes (que tanto se preocupaban en llegar los lunes en la noche temprano a su casita en Petare o Antímano para poder reírse con la Rochela) puedan tener cosas que nunca habían tenido: mejor educación para sus hijos, tener un módulo médico cerquita de sus casas, poder comprar carne y pollo todas las semanas, poder viajar de cuando en cuando.

A cambio, tal vez Maduro y Chávez han cometido el error de descuidar un poco a la clase media a la que tú sientes pertenecer. Pero, aún cuando te sea más difícil conseguir algunos de los más exquisitos placeres de la vida, aún cuando ahora es más difícil viajar a tu tierra natal cada 6 meses para visitar a tu familia, aún cuando te sea más difícil comprar un carro nuevo todos los años o adquirir ese apartamento en la playa con el que siempre soñaste, sin embargo no puedes negar algo: la salsa napolitana, el espaghetti a la boloña, los vermicellis a la carbonara y todas las variedades de salsas, pastas, pizzas y pastichos del planeta JAMÁS te han faltado en tu mesa. Nunca has dejado de comer tres veces al día, a diferencia de esas millones de personas que tanto reían viéndote en los años 90, quienes en muchos casos tenían que acostarse sin comer.

Y ese éxito que tienes, en parte se lo tienes que agradecer a Chavez, mi pastoso Laureanito. Yo recuerdo muy bien cuando ibas al Aula Magna de la UCV luego de comerte un delicioso plato de raviolis, y hacías esa obra... ¿cómo se llamaba? ¡Ah, sí! ¡La Reconstituyente! ¡Cuánto te burlabas de Chávez y de todos sus seguidores! Y bien caras eran las entradas, Laureanito. Muchísimos restaurantes italianos visitaste con el dinero que ganaste honradamente burlándote de ellos. Eso fue en 1999, pero hoy a cada rato te vemos en Comedy Central haciendo lo mismo (¿qué creías, que en el cielo no tenemos cable?)

Hijo mío: entenderás que yo, como dios de todas las salsas, tengo algo de marxista, pues mi una única ambición es que todas las personas del mundo puedan comer tres veces al día un delicioso plato de pasta, con muchas albóndigas y un divino queso parmesano.

Y la verdad es que Maduro ni me cae bien. Primero que nada, no cree en mí como dios absoluto del mundo de las pastas. Segundo: se la pasa quejándose de que la salsa cuatro quesos (que yo tan amorosamente le envío) le da gases. Pero a pesar de eso le tengo aprecio al muchacho, porque él y su maestro Hugo ayudaron muchísimo a cumplir mi sueño de que a los venezolanos nunca les falte su pasta con albóndigas, tres veces al día. ¡Bien gorditos me los han puesto!

Como dios omnipastoso, sé lo que me vas a responder, Laureano: que los venezolanos tienen que hacer colas para todo, y que muchas veces no consiguen lo que buscan. Sobre esto, no quiero responderte yo. Quiero usar mis poderes como Deidad Todosalsera, para viajar en el tiempo y regresar al pasado, usando un mecanismo que viola todas las reglas físicas y escapa de tu comprensión como humano. Ese mecanismo se llama... YouTube.

Quiero que veas de nuevo aquel sketch de Radio Rochela que interpretaste en los años 90. ¿Recuerdas, mi pastafárico hijo, cómo se burlaban los compadres Isabelito Pinzón, Plinio Jaramillo y Jairo Restrepo del pobre Marx, diciéndole que de nada habían servido sus teorías comunistas porque había caído el muro de Berlín y sus pedacitos los vendían en el libre mercado a 20 bolívares? ¿Recuerdas cómo se rieron porque, en el lugar donde había una “estuata” de Marx, ahora hay un puesto de hamburguesas?

Pero entonces, un sorprendido Marx le preguntó a Los Compadres si el mundo vivía bien sin sus ideas. ¿Y recuerdas lo que respondieron Los Compadres? Te lo recuerdo: Jairo Restrepo (Lovera) dijo algo como que “el 95 por ciento de la población no se puede comer ni el papel de la hamburguesa. Eso sí: productos importados los tenemos así, en abundancia, por todos lados. Y uno tiene la libertad de morirse de hambre donde le dé la gana”. 

¡Cuánto ha cambiado el país! Hemos pasado de un país donde la gente pasaba hambre pero vivía rodeada de productos importados que no podían comprar, a uno donde tal vez cueste un poco conseguir esos productos extranjeros que tanto veían en el pasado. Pero hoy, a diferencia de los años noventa, la gente ya no está muriendo de hambre. La gente se alimenta bien. Si no quieres creerme a mí, créeselo a la FAO, que en numerosas ocasiones ha felicitado a Venezuela por sus logros en nutrición.

Y sí, hay problemas de abastecimiento, pero Laureano: no me vengas a negar que buena parte del problema viene de tus amigos empresarios, que se están llevando "la pasta" del país. Porque ellos también roban, y bastante. Y se llevan la salsa. Y la carne. Y el queso peccorino. Y el parmesano. Y los dólares. Y toda vaina.

Y no puedes negar, amigo Laureano, que algunos de ellos, como los que eran tus jefes en aquel canal de televisión, quieren llevar a los venezolanos a una guerra civil que terminaría con mucha sangre derramada. Yo jamás estaría de acuerdo con eso. Soy, ante todo, un dios de paz que sueña conque la gente viva mucho y nunca deje de comer mi deliciosa pasta. Sé que tú tampoco apoyarías esas terribles pesadillas, que son el deleite de algunos de tus amigos.

Por eso Laureano, hijo mío y gran súbdito fanático de la pasta con camarones, te suplico (soy el único dios que suplica, tal vez sea porque algunos dicen que yo no existo) que uses ese gran don del humor para la paz. Tienes todo mi permiso para reírte de Maduro... la verdad, todos nos reímos de él cuando se puso a inventar eso de los pajaritos, las millonas y la multiplicación de los penes. Pero prefiero a la gente con humor, que a la gente que rara vez sonríe, como la señora Maria Pasticha Machado. Dicen que la última vez que ella se rió, allá en los años 1500, Leonardo Da Vinci quedó tan impresionado que le dedicó La Gioconda. Supongo que ella no ríe porque hace mucho que no come mi rica pasta... desde que me cambió por la comida francesa se puso así. Pobrecita... eso le pasa por comer caracoles.

Pero tú no tienes por qué terminar de esa manera, hijo mío. Ríe. Come mi deliciosa pasta y sé feliz.

Y que ojalá vuelvas a ser el humorista que hacía reír a todos... tanto a los ricos que comen vermicellis importados de Italia, como a los más humildes que comen pasticho nacional. Hacer reír únicamente a los ricos, a los reyes, a los monarcas, eso es lo que hacían los bufones. Y yo no creo que tú seas un bufón.

Que los macarrones te acompañen por siempre.



* Nota: El Monstruo del Espaguetti Volador es una deidad ficticia creada por Bobby Henderson, licenciado en física de la Universidad Estatal de Oregón, como forma de atacar las enseñanzas de religión que habían logran implantarse en algunas escuelas públicas de Kansas, Estados Unidos.

En dicho país, sus leyes prohíben enseñar religión en las escuelas públicas, pues el Estado es laico. Pero en el año 2005, en las escuelas de Kansas, grupos religiosos conservadores lograron que se comenzara a enseñar, junto a la teoría de la evolución, una teoría llamada “diseño inteligente”, según la cual un Ser Inteligente creó al Universo y la vida en la Tierra. No podían mencionar a Dios porque violarían la ley, pero con la teoría del "diseño inteligente" podían burlar esa prohibición. 

Para luchar contra esto, Henderson remitió una carta abierta al Consejo de Educación del Estado de Kansas en la que, parodiando el concepto de diseño inteligente, expresaba su fe en una deidad creadora sobrenatural, semejante a una enorme bola de espagueti con albóndigas. En consecuencia, solicitaba que la teoría de diseño inteligente defendida por su religión, llamada "pastafarismo", fuera también enseñada en las clases de ciencias.

La parodia alcanzó mucha popularidad gracias a su difusión por los medios de comunicación. El Consejo de Educación de Kansas entendió que, si permitía la teoría impulsada por grupos religiosos conservadores, también tendrían que permitir el pastafarismo y cuanta religión loca que surgiera después, y revocó su decisión de enseñar el “diseño inteligente” en las escuelas de dicho estado.

Hoy, muchos nerds, geeks, ateos y agnósticos recordamos a esta noble deidad cada vez que nos comemos un pasticho. ¡Buen provecho!

11 de enero de 2015

Aaron Swartz: el joven que murió tratando de liberar el conocimiento académico del mundo - Tributo desde Venezuela


El pasado 11 de enero de 2013 fue encontrado muerto en su departamento en Brooklyn, Nueva York, el joven Aaron Swartz, de 26 años, a quien no dudamos en considerar el primer mártir de la lucha por el Conocimiento Libre. Se dice que se quitó la vida ante las presiones del juicio al que estaba siendo sometido: si se le hallaba culpable en las trece acusaciones en su contra, estaría preso por hasta 50 años.

¿Cuál era el abominable crimen cometido por Swartz? ¿Homicidio? No. En Estados Unidos, una persona podría recibir apenas 10 años de cárcel si tiene un buen abogado. Seis años si es homicidio involuntario. ¿Robo de bancos? Veinte años. ¿Contaminar a otros con HIV intencionalmente? 10 años. ¿Vender esclavos? 20 años. ¿Amenazar al Presidente? Cinco años. ¿Ayudar a Al Qaeda a hacer una bomba atómica? 20 años. [1]

Swartz desarrolló un script (programa informático) que le permitió descargar 4,6 millones de documentos académicos y científicos, reseñas y publicaciones del sitio web Journal Storage (JSTOR), un sistema de archivo en línea de publicaciones académicas y universitarias al que se accede por suscripción. A Swartz no sólo se le acusa por descargar los contenidos, sino que temían que él intentara compartirlos en Internet de forma gratuita.

Sí: para el Imperialismo, una persona que descargara 4,6 millones de documentos científicos de las bases de datos de las universidades y planeara compartirlas en Internet, es más peligroso que un asesino o un ladrón de bancos. Hay que destacar, por cierto, que muchos de estos documentos estaban ya en el dominio público por tener más de 60 años de fallecido su autor; algunos datan del siglo XVIII.

Swartz es un desconocido para la revolución bolivariana. Pero era un luchador que buscaba que todo ese conocimiento que hacen académicos e investigadores, que queda represado en los muros de las grandes universidades o quedan restringidos en “papers” de revistas de investigación académica, pueda estar disponible para que millones de científicos y emprendedores de todo el mundo puedan poner la ciencia y la tecnología al servicio de los pueblos y no de las grandes transnacionales.

El muy joven Swartz con Lawrence Lessig
Él fue co-creador de algunos de los estándares de Internet que más usamos, como RSS; y parte del equipo que creó Reddit y otros portales web. Lawrence Lessig, el creador de Creative Commons, y Tim Berners-Lee, considerado el creador de Internet, eran sus amigos personales desde que tenía 14 años.

Swartz también fue autor del Manifiesto para la Guerrilla del Acceso Abierto, un documento que publicó en 2008, que muestra cuáles eran sus ideales:
¿Obligar a que académicos paguen dinero para leer el trabajo de sus colegas? ¿Digitalizar bibliotecas enteras pero solo permitir que la gente en Google las pueda leer? ¿Proveer artículos científicos a aquellos en las élites universitarias del primer mundo, pero no a niños en el sur del planeta? Es indignante e inaceptable. "Estoy de acuerdo", muchos dicen, "pero ¿qué podemos hacer?" (…)
Necesitamos tomar la información, donde quiera que esté almacenada, hacer copias y compartirlas con el mundo. Necesitamos tomar cosas que ya no tienen derechos de autor y agregarlas al archivo. Necesitamos comprar bases de datos secretas y publicarlas en la web. Necesitamos descargar publicaciones científicas y subirlas a redes de intercambio de archivos. Necesitamos combatir en la Guerrilla del Acceso Abierto. 
Con suficientes de nosotros, alrededor del mundo, no solo enviaremos un mensaje firme en contra de la privatización del conocimiento. Haremos que sea una cosa del pasado. (Fin de la cita)
El fiscal encargado del caso indicó que tenían que ser ejemplarizantes con él, para disuadir a cualquier otra persona de intentar hacer lo mismo. De allí que se le acusó de trece cargos y, si era hallado culpable, hubiera podido ser condenado a 50 años de prisión y hasta 4 millones de dólares en multas.

Demasiado arriesgó Swartz, quien en ese momento estaba becado en Harvard y, de haber seguido el estilo de vida de cualquier otro joven privilegiado de su edad, hoy sería un brillante ejecutivo que ganaría cientos de miles de dólares al año en una gran corporación capitalista. Pero escogió otro camino y el sistema político, económico y judicial estadounidense quería destruir su vida por unas “peligrosas descargas” de las cuales él ni siquiera se estaba beneficiando económicamente.

En julio de 2011 el Servicio Secreto estadounidense y el FBI lo arrestaron. Tuvo que pagar 100 mil dólares en fianzas y, en 2013, iba a comenzar el juicio. Pero a pesar de eso, Swartz se involucró fuertemente en la política: fue un activo luchador contra las leyes que querían limitar Internet en Estados Unidos, como la Ley SOPA y la Ley PIPA, y su lucha tuvo un papel decisivo para que no se aprobaran. Frecuentemente fue entrevistado en el canal Russia Today (RT) donde daba sus visiones sobre el mundo y por qué estas leyes, de haberse aprobado, hubieran destruido el sueño de una Internet libre y para todos.

Swartz fue hallado muerto en su apartamento en Brooklyn el 11 de enero de 2013. Murió 7 semanas antes que otro luchador por el conocimiento libre: el gran Hugo Chávez. Se dice que Swartz se suicidó por las presiones del juicio... pero si ustedes ven el documental sobre su vida, "The Internet's Own Boy" (está en YouTube), tal vez concluyan que eso no es muy probable.

Swartz y Venezuela

Para algunos, este es “un problema de nerds gringos”: un asunto de poca importancia para los habitantes de un país que tiene problemas mucho más graves: rentismo, poca producción local, necesidad de importar productos masivamente en medio de una aguda caída de los precios del petróleo, nuestro principal producto de exportación. Además, sufrimos de contrabando, bachaqueo, escasez, colas, guarimbas, desestabilización, delincuencia e intentos de golpe de Estado. ¿A quién carrizo le importa lo que pase con unos nerds en Estados Unidos? ¿No tienen problemas más importantes de qué preocuparse?

Sin embargo, las personas que quieren producir, que quieren iniciar nuevos emprendimientos para reducir la dependencia de Venezuela a importaciones extranjeras, con frecuencia necesitan maquinarias y conocimientos. Y estos conocimientos frecuentemente están fuera de nuestro alcance.

En Venezuela tenemos decenas de universidades e institutos de investigación pagados por el Estado, como la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB), la Universidad de Los Andes (ULA) y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), que deberían estar generando el conocimiento para poder producir todos los alimentos, medicinas y productos de primera necesidad que requieren los venezolanos. El presupuesto de la UCV y del IVIC superan el de numerosas alcaldías y algunos estados venezolanos.

¿Qué ocurre con el conocimiento que ellos generan? Parte de la respuesta está en un completísimo documento hecho por el “Equipo de trabajo para la transformación científica nacional” y publicado en diciembre en Aporrea [2], que explica algunas cosas que ocurren dentro del IVIC y de las universidades públicas. Leemos allí:

La manera tradicional de medir la producción científica es a través de la publicación de documentos científicos, es decir, el paper. El éxito de un investigador se mide por el número de citaciones que tienen sus publicaciones, o por el número de publicaciones en revistas de alto impacto internacional, que gozan del reconocimiento y prestigio de la comunidad científica.

Así, en el IVIC uno de los principales métodos de evaluación a los investigadores es la publicación de papers en revistas de reconocido prestigio internacional, las horas de clase, la socialización del conocimiento en universidades y liceos, incluso la publicación de libros, poco peso o relevancia tienen al momento de evaluar al personal científico. A esto debemos añadir que tal método de evaluación no está reflejado ni en la actual Ley del IVIC, ni en su reglamento, ni en ningún documento público.

Sepa usted estimado lector, que una vez el documento científico se publica en una revista científica “de alto impacto y prestigio internacional”, pasa a ser propiedad de la revista, casi siempre es así. Entonces, si un estudiante universitario, cualquier persona de a pie o incluso el Presidente de la República desea acceder a algún producto científico del IVIC, tiene tres vías posibles de hacerlo, 1) pagar la subscripción a la revista internacional, 2) pagar el artículo directamente (todo en dólares y los montos varían dependiendo de la revista), y 3) escribir directamente al autor de la publicación vía internet, y pedir el favor de que le envíe el documento -previa justificación, por supuesto-.

Entonces la contradicción surge porque el ejecutivo nacional está invirtiendo cuantiosas sumas de dinero para impulsar la investigación en el IVIC, pero la forma como esta se mide es a través de las publicaciones científicas “en revistas de alto impacto y prestigio internacional” -que además están en inglés-. Publicar en revistas nacionales o de América Latina es un acto menor, que no goza de prestigio ni de reconocimiento. Ahora bien, la contradicción surge porque esta considerable inversión del ejecutivo es para desarrollar la investigación, teniendo como eje fundamental la resolución de problemas concretos y la socialización y democratización del conocimiento, mientras que los investigadores del IVIC utilizan el recurso público para producir conocimiento que termina, en buena medida, privatizado en manos de revistas internacionales, y a cambio, el investigador que publica en este tipo de revistas goza del reconocimiento de sus pares, y a mayor número de citaciones mayor capital científico y prestigio, aunque los estudiantes del país o la gente común interesada en una determinada materia ni se entere de que tal publicación existió, ¿No le parece a Usted, contradictoria esta situación? (Fin de la cita)
Efectivamente, los miles de millones de bolívares que el Estado venezolano invierte en universidades y centros de investigación para que generen conocimiento, muchas veces causa que ese conocimiento termine siendo propiedad de prestigiosas revistas científicas extranjeras, y no llega a las manos del pueblo venezolano, que es el que pagó esas investigaciones. JSTOR, el sitio de donde Aaron Swartz descargó 4,6 millones de papers, es una base de datos que agrupa a muchísimas de esas “journals”, así como papers de diferentes universidades del mundo.

Un científico o un profesor universitario que haya realizado una investigación para una universidad pública o un instituto de investigación como el IVIC, y desea publicarla como paper en una prestigiosa revista científica extranjera -lo que le dará más prestigio y puntos para su ascenso- debe ceder los derechos de autor a dicha revista, aún cuando fue el Estado venezolano el que le patrocinó su investigación.

Ni JSTOR ni la gran mayoría de esas revistas científicas o “journals” suministran acceso gratuito a los documentos que ellas poseen. Hay que pagar una suscripción electrónica, o bien pagar por documento individual una buena cantidad de dólares (entre $15 y $60 dependiendo del sitio web). Lo que significa tener tarjeta de crédito y, en el caso venezolano, tener cupo electrónico en Cadivi/Cencoex, y ligar que los 300 dólares anuales sean suficientes [ver nota 1].

Aaron Swartz, desde los Estados Unidos, estaba muy consciente de esto. En una conferencia impartida a jóvenes del MIT, señaló que “por ser ustedes estudiantes de una gran universidad norteamericana, asumo que tienen acceso a una gran variedad de documentos académicos. Prácticamente cada universidad de EEUU paga estas tasas de licencias a organizaciones como JSTOR para tener acceso a documentos académicos que el resto del mundo no puede leer”.


Continuó Swartz: “Estas tarifas de licencias son tan grandes, que gente que está estudiando en otros países, como la India, no tienen ningún tipo de acceso a estos documentos. Se les ha bloqueado el acceso a todo nuestro legado científico. Muchos de estos artículos académicos datan del siglo de las luces (siglo XVIII, los años 1700). Cada vez que alguien ha escrito un artículo científico, éste fue escaneado, digitalizado y colocado en estas colecciones. Ese es un legado que ha llegado a nosotros por la historia de gente haciendo trabajos interesantes, la historia de los científicos. Es un legado que debe pertenecer a nosotros como iguales, como personas, pero por el contrario, fue bloqueado por un grupo de corporaciones con ánimos de lucro que luego intentan sacar la máxima ganancia de ello”.

El artículo de Aporrea antes mencionado coincide, y añade que nosotros no estamos bloqueados únicamente de los papers hechos en universidades estadounidenses o europeas, sino también de muchos papers hechos en nuestras propias universidades públicas venezolanas: “El problema radica en que tal publicación (los papers) se hace con dinero de los venezolanos y ni la gente de a pie, ni los estudiantes venezolanos que son la juventud llamada a asumir las futuras riendas del país, ni siquiera las universidades (a menos que tengan subscripción a las revistas) tienen acceso libre y directo a ese conocimiento. En pleno siglo XXI, esto es inadmisible en el contexto venezolano, mas aún en el de América Latina”.

Swartz, quien entonces tenía una beca en Harvard, decidió ir del dicho al hecho. Entró al Massachussets Institute of Technology (MIT) y dejó una laptop con un disco duro externo escondida en un cuarto de redes informáticas, para aprovechar su enorme velocidad de acceso. La laptop ejecutó el script que él había programado, y por algunos días estuvo descargando millones de documentos de JSTOR. Lamentablemente Swartz fue descubierto y apresado por el Servicio Secreto estadounidense, que tras los atentados del 11 de Septiembre y gracias a la Ley Patriota aprobada por George W. Bush, se involucraba en estos casos de “ciberterrorismo”.

“Para Aaron, la programación de computadores es magia. Puedes lograr cosas que una persona normal no podría si no es capaz de programar. Entonces, si tienes poderes mágicos, ¿los usarás para el bien, o para hacer montañas de dinero?”, se preguntaba Ben Swartz, hermano de Aaron, hablando sobre su vida en el famoso documental “The Internet's Own Boy”, que recomiendo a todos ver [3].

Venezuela y el Conocimiento Libre

Hoy, en Venezuela, la Comisión de Ciencia y Tecnología del Parlamento venezolano, que cuenta con diputados como Betty Crocquer y el profesor universitario Guido Ochoa, están debatiendo proyectos de leyes como la del Acceso al Conocimiento Libre y la del IVIC, que siguen el mismo espíritu de Aaron Swartz: el libre acceso a los conocimientos científicos, en particular cuando se trata de investigaciones pagadas y financiadas por el Estado venezolano con el dinero de todos. Proyectos que cuentan con el apoyo de numerosos movimientos de software libre, conocimiento libre y cultura libre.

Desde el colectivo Conocimiento Libre para el Socialismo (Colibris), al cual pertenezco, les dimos nuestro apoyo y enviamos en noviembre un documento a dicha comisión para enriquecer su propuesta. Pedimos, básicamente:

  • Que el material creado por el Estado, o con fondos provenientes del Estado, sea considerado Conocimiento Libre o Cultura Libre y sea colocado en Internet para su libre acceso, consulta y descarga, utilizándose una licencia Creative Commons BY-NC-SA o equivalente.
  • Que la Ley de Acceso al Conocimiento Libre (u otra que se redacte en el futuro) se aplique no sólo con textos científicos y académicos, sino que abarque también material cultural, incluyendo libros, audios, videos, música, películas y fotografías que hayan sido generadas con fondos públicos, colocándose en Internet para su libre acceso y descarga utilizándose una licencia Creative Commons BY-NC-SA o equivalente.
  • Que la Ley de Libre Acceso al Conocimiento (u otra que se redacte en el futuro) refuerce a la Ley de Infogobierno en el tema de la preservación de los archivos digitales de  las páginas web de los medios de comunicación del Estado, y de que los archivos de estas y otras páginas del Estado sean declarados de interés de la Nación y sean adecuadamente preservados por la Biblioteca Nacional de Venezuela, el Archivo General de la Nación u otros entes de importancia.
  • Que se continúe la discusión para la creación de una nueva legislación de derechos de autor, propiedad intelectual y propiedad industrial adaptada a la Constitución Bolivariana y a la nueva sociedad socialista, igualitaria, de justicia social y pleno acceso al conocimiento y la cultura que construye la Revolución Bolivariana

Además, consideramos valiosísimos los aportes que el Frente para la Liberación Tecnológica y otros movimientos de tecnologías libres y conocimiento libre han hecho en favor de estos proyectos de leyes.

La discusión debe continuar, pero no es sencilla. Las leyes de derechos de autor, propiedad industrial, patentes y propiedad intelectual en Venezuela y el mundo con frecuencia han sido impulsadas y patrocinadas por grandes corporaciones para proteger sus intereses, mas no lo de los los autores, compositores, investigadores, músicos ni mucho menos los de los países en desarrollo. Hacer cambios de fondo implica muchas veces luchar contra intereses salvaguardados por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (Ompi), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y numerosas empresas y organizaciones. A veces, algunos autores, científicos y músicos, creyendo estar defendiendo sus derechos, terminan sin querer defendiendo los de estas grandes multinacionales; les pedimos reflexionar y sumarse a nuestra lucha.

Sin duda que no es una discusión fácil ni es una lucha en la que debamos estar solos, ni como movimientos sociales, ni como países. En algún momento habrá que abandonar la Ompi y la OMC, y crear nuevas organizaciones que defiendan los derechos de nuestros pueblos y no los de grandes corporaciones.

Pero la lucha de Aaron Swartz demuestra que millones de activistas alrededor del mundo están conscientes de la necesidad de esta lucha, que sólo necesitamos organizarnos, conocernos y actuar juntos, convenciendo a los gobiernos progresistas y revolucionarios de la necesidad de esta lucha.

¡Que viva Aaron Swartz!


Referencias

[1] http://thinkprogress.org/justice/2013/01/14/1441211/killers-slavers-and-bank-robbers-all-face-less-severe-prison-terms-than-aaron-swartz-did/

[2] http://www.aporrea.org/tecno/a199929.html

[3] https://www.youtube.com/watch?v=vXr-2hwTk58

Nota 1: Hay que reconocer, sin embargo, que las controversias por el caso Swartz hicieron que JSTOR cambiara algunas de sus políticas: desde septiembre de 2011 permite el acceso gratuito a papers en dominio público, y desde 2012 también permite “leer” (más no imprimir o descargar) hasta tres papers quincenales de unas 1.200 journals a quienes se registren gratuitamente. JSTOR también retiró todos los cargos contra Swartz, pero la Fiscalía decidió abrir un caso por su cuenta y ensañarse con el joven debido a la “peligrosidad” de su actitud.