16 de diciembre de 2014

FM Center musicaliza las 45 estaciones del Metro de Caracas


Desde hace unos meses, las dos millones de personas que usamos el Metro de Caracas cada día notamos un cambio en el hilo musical que se escucha en todas las estaciones: cambió por completo la música, las tapas y promociones, e incluso comenzaron a escucharse locutores en vivo, aunque es casi imposible entender lo que dicen.

Con el tiempo comprendimos que el hilo musical del Metro fue convertido en una emisora de radio, y la música que suena es, principalmente, de los artistas de las grandes disqueras transnacionales. El proyecto se conoce como "Metro Radio" y puede escucharse también en www.metroradio.com.ve.

El diario El Nacional del pasado 3 de diciembre nos da más detalles sobre esta nueva emisora musical. "Metro Radio es un proyecto conjunto de FM CENTER y el Metro de Caracas", señala un artículo firmado por la periodista Emily Avendaño.

Continúa el artículo: "La atención de quienes se desplazan por el subterráneo se la disputan los acordes de 'Mi chica ideal', de Chino y Nacho, y el celular. 'Ya no hacen falta audífonos', se escucha eventualmente por los altoparlantes del servicio. Durante las horas con más afluencia de usuarios suenan canciones de Franco de Vita, Chayanne, Alejandro Fernández, Rocío Durcal, Sin Bandera, Guaco o Marc Anthony. 'Te acompañamos con la mejor música, la que tú conoces', es otro de los avisos de promoción de Metro Radio".

Hoy, a pocos días de un concierto de Carlos Vives -artista de la transnacional Sony- cuyas entradas cuestan entre 6 mil y 11 mil bolívares, escuchábamos varias veces en el Metro de Caracas los temas promocionales de este artista. Este es un truco de mercadeo que también hacen las emisoras privadas adscritas a la industria musical (las grandes transnacionales: Sony, Universal y Warner, entre otras) cada vez que se aproxima un concierto de alguno de sus artistas, con el fin de incentivar que compremos entradas a dicho concierto. 

Además de estos artistas, también es frecuente escuchar por Metro Radio a Gloria Estefan, la señora quien, junto a su esposo Emilio, usan y manipulan incansablemente a artistas para atacar a los pueblos de países que nos emancipamos, tales como Cuba y Venezuela. Ellos fueron quienes organizaron aquella infame entrega de Premios Lo Nuestro el pasado mes de febrero, en la que Chino, Nacho y muchos otros de sus artistas emitieron mensajes en contra de Venezuela, aupando el movimiento guarimbero opositor cuyas acciones dejaron 43 personas fallecidas, atacaron a numerosos trabajadores del Metro de Caracas y destruyeron numerosas unidades de Metrobús y casetas de control. Es triste saber que, al poner su música y la de sus artistas como Shakira o Chino y Nacho, en teoría le estamos pagando royalties a estos señores.

Sin querer opinar sobre lo bueno o malo que pueda ser Carlos Vives o cualquier otro artista de la industria musical transnacional, hay que preguntarse si el papel de los entes públicos en una revolución es promocionar los artistas de dicha industria, que ya suenan incansablemente en prácticamente todas las radios y televisoras privadas del país, o si un Estado revolucionario no tiene lineamientos y prioridades, así como mensajes y cultores que deben ser priorizados. 

Con esto no quiero caer tampoco en el otro extremo, de vetar y cerrarle las puertas a todos los artistas de la industria musical, en particular a aquellos que son del agrado de nuestro pueblo. Pero si ya hemos decidido que tenemos que darle la prioridad absoluta a los artistas tradicionales, revolucionarios y combativos, ¿por qué ahora tenemos que transferir la decisión de cuál música suena en nuestros medios a una empresa privada que, en el pasado, hizo de todo para derribar al proceso revolucionario y no tienen la más mínima idea de los objetivos de nuestra Revolución Cultural?

También habrá que preguntarse qué ha ocurrido con las conclusiones del Congreso Nacional de la Cultura realizado recientemente, una de las cuales pedía transversalizar a todos los entes públicos -incluido el Metro de Caracas, ministerios, alcaldías y gobernaciones- las decisiones en materia cultural del gobierno bolivariano y de los propios cultores. Porque, lamentablemente, es un hecho que cada ente del Estado hace lo que le da la gana en materia cultural. 

Metro Radio es escuchada a juro por todas las millones de personas que usamos el Metro de Caracas. En estos tiempos de debates sobre el Suena Caracas o TVES, de artistas siendo financiados por la agencia estadounidense USAID para intentar derrocar el gobierno cubano, o de MTV usando videos de las guarimbas venezolanas para hacer reality shows, hay que meditar y discutir un poco a quienes entregamos nuestros cañones comunicacionales, recordando -entre otras cosas- el papel protagónico que el circuito FM Center y su noticiero tuvieron no sólo durante los hechos golpistas de 2002, sino en los años posteriores. FM Center tiene decenas de emisoras en el interior del país, y en Caracas es propietaria de Fiesta 106, Estrella 91, La Romántica y Hot 94, entre otras.

Hay que recordar también las acusaciones de parte de artistas venezolanos de que en ciertas emisoras de FM Center se cobran altísimas payolas (Bs. 60 mil o más) para colocar sus canciones, dando preferencia absoluta a los artistas de la industria del entretenimiento.

Por último, no podemos dejar de recordar que el pasado mes de mayo Carlos Vives fue nombrado por la agencia estadounidense USAID como "su embajador de la inclusión racial". Sí: la misma USAID que ha sido denunciada tantas veces por intentar derribar gobiernos como los de Cuba o Bolivia.

Por favor, no seamos inocentes. No podemos echar a un lado a los artistas y cultores tradicionales, combatientes y revolucionarios mientras que, por el otro, contratamos, favorecemos y damos gigantescos espacios a las transnacionales del entretenimiento. Eso no sería revolucionario; sería repetir las mismas fórmulas de toda la vida.

3 de diciembre de 2014

La cultura en revolución bajo debate: Trabajadores protestaron por sus reivindicaciones

Trabajadores del MinCultura marcharon este martes
La cultura es un tema sometido a intenso debate en toda revolución, y la nuestra no iba a escapar de ello. Hace semanas se realizó el Congreso Nacional de la Cultura, y luego el Congreso Presidencial de la Cultura, con cientos de artistas y cultores debatiendo acaloradamente en las 24 entidades del país. Quienes colaboramos en la cobertura de estos eventos pudimos escuchar intensas discusiones, solicitudes, decisiones y denuncias en aquellos días.

Por el otro lado, también se ha discutido mucho sobre el vuelco que se le dio a la televisora TVES, así como los artistas escogidos para el Festival Latinoamericano de la Música "Suena Caracas", no sólo por Chino y Nacho o Desorden Público, sino por muchos otros productos comerciales a quienes se les ha dado enorme prominencia a un altísimo costo, aunque también vemos artistas tradicionales y combativos excluídos, maltratados o relegados a escenarios pequeños. Contradicciones fuertes que tienen que ser resueltas en algún momento por nuestros líderes revolucionarios, pues no es posible defender dos discursos tan contradictorios en el marco de una misma revolución.

En medio de esta diatriba, hay una realidad muy difícil de asimilar: los trabajadores del Ministerio de la Cultura, aquellos que acompañarán la construcción de la Revolución Cultural impulsada por el proceso bolivariano, están entre los peores pagados en la administración pública. Hay casos de camaradas que ganan por debajo del sueldo mínimo, y los escalafones de bachilleres y técnicos están igualados, ganando el menor salario legal posible. Además, la gran mayoría de los trabajadores con cinco, ocho o más años en la institución siguen teniendo estatus de contratados, lo que les impide tener acceso a una gran cantidad de beneficios salariales de los que sí disfrutan los trabajadores fijos. Hay fuertes problemas con el seguro médico y el HCM, y los reembolsos médicos no se cancelan desde comienzos de año.

Y son problemas que tendrían una fácil solución si se hubieran atendido apenas aparecían. Pero desde 2009 han pasado cinco ministros por esta institución y los problemas se han ido acumulando, en particular porque varias de estas gestiones han tenido un interés prácticamente nulo en buscar soluciones.

Generalmente se acusa a los trabajadores públicos de cuatreros y reposeros, y no se puede negar que hay casos lamentables de gente que trabaja sin pasión alguna, que meten reposos sin cesar, que son pésimos sirviendo a la población y que son expertos en sabotear sin que se les pueda sancionar. Son una minoría, pero existen. Hay instituciones donde ponen como trabajadores a gente que nunca viene a su trabajo. No son muchos, pero los hay.
Trabajadores del MinCultura marcharon este martes

Sin embargo, la mayoría de los trabajadores culturales son personas que aman su oficio, que no ocultan su entusiasmo de compartir con cultores, artistas, músicos, cineastas, escritores, colectivos culturales y todo integrante del pueblo creador que genera la identidad que nos identifica como venezolanos. Que se sienten orgullosos de pertenecer al Ministerio de la Cultura.

Pero la degradación de las condiciones laborales, en parte producto de la guerra económica pero también producto del desinterés de una serie de administraciones poco interesadas en solventar los problemas de sus propias instituciones, parecieran "chuparle el alma" a camaradas revolucionarios que llegaron al ministerio muy motivados y entusiasmados.

Desde hace varias gestiones, los trabajadores organizados de las diferentes instituciones, con conciencia de clase y conscientes de su papel en revolución, se organizaron nombrando un excelente grupo de voceros para tratar de plantar cara y buscar soluciones ante las autoridades ministeriales. Sin embargo, gestión tras gestión les había prestado poca atención.

Luego de que el Presidente Maduro escogiera un nuevo ministro que no venía de ninguno de los sectores tradicionales de la cultura (sectores que uno respeta muchísimo, pero que parecieran estar en pugna constante entre sí y que tienen otras prioridades distintas a la administración de los problemáticos entes públicos), ocurrió algo que sorprendió mucho a algunos de los voceros laborales: ¡un ministro les paró bolas!

Estos voceros de los trabajadores culturales nos han contado su gran sorpresa de que, en menos de tres meses de gestión con Iturriza, éste le haya dado una gran prioridad a la solución de estos problemas laborales, sin ser pateados, con una forma de trabajo totalmente distinta a la que ellos conocían, que reconocía la experiencia y solicitudes de los trabajadores.

Trabajadores del MinCultura marcharon este martes
"Yo no sé nada de cultura", dijo el nuevo ministro Iturriza en una entrevista poco después de ser nombrado, frase difícil de tomar en serio pero que fue explotada por muchos de sus adversarios. Pero tal vez no hacía falta saber tocar el cuatro como C4Trío, manejar la cámara como lo hace Luis Alberto Lamata o cantar como Cecilia Todd para ser ministro de Cultura. Tal vez lo que hace falta es resolver los problemas y prestarle atención a los cientos de colectivos y movimientos culturales existentes en el país, sin discriminación.

El trabajo entre los voceros laborales y el equipo de Iturriza logró crear una nueva propuesta de plan de igualación laboral que no sólo incrementaba el sueldo del personal fijo, sino que brindaba los mismos beneficios al personal contratado del Ministerio (que conforma la gran mayoría de los 8.400 trabajadores), ajustaba las condiciones al personal de danza y de las orquestas y solventaba una enorme cantidad de problemas e injusticias en el mundo de los trabajadores culturales del Estado.

La propuesta fue aprobada desde finales de octubre por el propio Iturriza, la Vicepresidencia de Conocimiento (a la que pertenece el Ministerio de Cultura), la Vicepresidencia Ejecutiva y la Oficina Nacional de Presupuesto (Onapre), estableciéndose un cronograma que prometía, para el 30 de noviembre, el pago de las utilidades con el nuevo incremento salarial, así como los retroactivos.

Pero tres días antes, el 27 de noviembre, los voceros nos informaron a los trabajadores que, luego de reunirse con Recursos Humanos, lograron conocer de circunstancias que impedirían el esperado pago. Iturriza, que entonces estaba en Argentina representando a Venezuela en la reunión de ministros de Cultura de Mercosur, se avocó al problema apenas regresó. El ministro se reunió con los voceros este lunes 1 de diciembre informándoles de lo que ocurría, y a solicitud de ellos convocó a una reunión el día siguiente con los trabajadores ministeriales en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño.

Esa reunión entre trabajadores y autoridades era más que necesaria, sobre todo por la gran cantidad de rumores que circulaban sobre las razones por las cuales no se nos pagaría el dinero. Rumores que no repetiría aquí, pero que cualquiera podría manipular a su favor para generar aún más descontento.

Este martes a las 10 de la mañana, Iturriza, acompañado de los voceros, explicó a unos dos mil trabajadores que llenaban la mencionada sala, comprensiblemente molestos, la situación que ocurría.

Foto: @rblanco21
"No hay nada más importante para nosotros que resolver este problema. Lo mínimo que puedo hacer es darles la cara y aquí estoy", explicó el ministro. Quien también pidió reivindicar, mantener y defender el espacio de las vocerías de trabajadores, un importante logro de los trabajadores organizados. "Si sienten que hay que cambiar alguna persona, háganlo. Pero no pierdan este espacio bajo ninguna circunstancia", nos aconsejó.

Tras resumir cómo se había construido la propuesta y cómo se había procesado el punto de cuenta, reconoció que llegó un momento en el que no se le transmitió más información sobre el progreso del mismo. Tuvo que llevar el punto de cuenta a un consejo de ministros para consultar a sus pares qué había ocurrido, y se le informó que para cancelar la cantidad precisada a los trabajadores, aproximadamente 745 millones de bolívares, "no estaba definida la fuente de financiamiento." Es decir: no había de dónde sacar el dinero para cancelar las reivindicaciones. La afirmación causó murmullos e indignación generalizada.

El principal problema era que el pago de 7 meses de retroactivos hacía ascender las cifras considerablemente.

Iturriza explicó que su equipo se reunió durante dos días con técnicos de la Oficina Nacional de Presupuesto. Indicó que ha estado en comunicación directa con el Vicepresidente Ejecutivo y que el pasado sábado también conversó el problema con el Presidente Maduro. "No hay nada que pueda decirle a ustedes que pudiera calmar la situación, salvo darles la cara", dijo.

Luego, se abrió el derecho de palabra. El ministro escuchó por una hora las intervenciones: fúricas en la mayor parte de los casos, un poco más comprensivas en otros, pero sin perder la indignación. Un docente de las escuelas del Ministerio de la Cultura, quien viene del Conac, denunció muy molesto que está ganando por debajo del salario mínimo, que hacía magia para poder mantener a su familia, que su situación violaba todo el estado de derecho y que tenía puestas sus esperanzas en este plan. Otra persona denunciaba que tenía más de 8 años en el ministerio y seguía siendo un contratado, sin derecho a los numerosos beneficios laborales y sin posibilidad de pedir créditos en un banco para poder aspirar a una vivienda.

Una opositora causó rotundo rechazo cuando intentó pescar en río revuelto e involucrar el legado de Chávez en el asunto. Tuvo que irse cuando una asamblea de miles de personas no se caló su caprilista frase: "¡Chávez se murió!" y la sacó a gritos.


El malestar y frustración de los trabajadores es doloroso, pero entendible.

Causa número 1: La guerra económica tiene a muchas personas haciendo horas y horas de colas semanales por productos de la cesta básica. Aquellos que no pueden hacer colas, tienen que resignarse a comprar estos productos a buhoneros o revendedores inescrupulosos, a precios mucho más altos. Hay productos que se desaparecen por semanas. Hay problemas graves con las medicinas, que a veces ameritan tener que visitar una gran cantidad de farmacias antes de conseguir el medicamento necesitado. Trabajadores con hijos y con necesidades especiales son los más afectados.

Causa número 2: En el mundo de los trabajadores de la cultura, los artistas y cultores, es donde se realizan los más intensos debates ante la cancelación de cientos de millones de bolívares para la realización de eventos como el Festival Suena Caracas, el Fitven, o la celebración del décimo aniversario de la Red de Intelectuales, que involucra el traer a decenas de pensadores desde otros países con lo costoso que se han vuelto los pasajes internacionales. El que se alegue que "no hay fondos" para reivindicaciones laborales pero sí para estos eventos, es algo que causa indignación y profundo malestar, y se percibe como un irrespeto aún cuando esa no sea la intención, aún cuando todos sabemos que son partidas distintas, que son entes públicos diferentes. Pero igual duele. Igual molesta.

Causa número 3: El asunto de los problemas laborales no tiene tres meses. No es que en septiembre se nos ocurrió ponernos bravos. Es una lucha que lleva años, y justamente los difíciles momentos que vivimos en el país desde 2012 hicieron que postergáramos nuestra lucha salarial, que comprendiéramos lo que estaba en juego, que fuésemos pacientes, que tengamos calma, que seamos leales a Maduro y al legado de Chávez. En todo momento lo entendimos. ¿Desleales? Jamás.

Desde 2012 los venezolanos pasamos por la enfermedad de Chávez, las elecciones de octubre de ese año, el empeoramiento de su salud y su trágica muerte; ir a elecciones sin tener ni tiempo de secarnos las lágrimas, y que el Presidente Maduro haya sido recibido en su cargo con una guerra económica liderada por elementos del empresariado, mafias contrabandistas y partidos de ultraderecha, aliados con funcionarios ineficientes y corruptos que también le hacían la guerra desde dentro del Estado. Luego, pasamos por meses de guarimbas en las que numerosos trabajadores de la cultura estuvieron en la primera línea de combate, mientras que el ministerio se caía a pedazos: ascensores, aires acondicionados, vehículos y equipos que se dañaban y no eran reparados. Las compras no se procesaban. El personal que renunciaba no era sustituido. ¡Una barbaridad!

Durante 2014 se negó sistemáticamente la cancelación de horas extras a buena parte de los trabajadores de comunicaciones alegando que no había recursos, y la terrible gestión que tuvimos no nos daba respuesta y ni siquiera nos daba la cara. Una directora nos llamó "guarimberos" cuando trabajadores de comunicaciones se reunieron para preguntarle qué era lo que pasaba, mientras que otro director se encargaba de desmotivar y desmoralizar a los trabajadores para que renunciaran. ¡Bárbaro! La historia del maltrato a los trabajadores de la radio Alba Ciudad es, tal vez, la peor de todas, pero eso requeriría decenas de párrafos y no planeo aburrirles con eso, ni causarme más problemas a mí mismo.

Pero en fin: Ese fue el Ministerio de la Cultura que recibió la nueva gestión.

De allí en adelante, la reunión se convirtió en un debate entre trabajadores. Iturriza prácticamente ya no intervino más excepto para despedirse y escuchó a varias camaradas que se le acercaron para plantearle casos individuales. Por su cuenta, voceros y asambleístas decidían el curso de acción.


Uno de los voceros tomó la palabra para explicar nuevamente todo lo que ameritó la elaboración del plan de igualación, y agradeció a Iturriza el trato que se les dio a las y los voceros en todo momento. "Para nosotros fue una sorpresa su forma de trabajo y la manera como reconoció lo que proponíamos", explicó. En una revolución, el que un colectivo de trabajadores organizados sea reconocido y valorado no debería ser una excepción, sino la regla. Y trabajaremos duro para que así sea, aunque "una ayudaíta" de parte de la Asamblea Nacional aprobando leyes como la de los Consejos de Trabajadores no nos vendría nada mal. Tampoco nos molestaríamos si el PSUV instruye a sus futuros cuadros en el reconocimiento del poder popular organizado, para evitarle a otros trabajadores el tener que vivir episodios tan desagradables como estos.

Una vez terminados los derechos de palabra y luego de que el ministro resolviera todas las dudas, los voceros consultaron a la asamblea y todos estuvieron de acuerdo en marchar de inmediato a la Oficina Nacional de Presupuesto. La asamblea también aplaudió con fuerza cuando otro vocero propuso que mostráramos nuestro apoyo al ministro Iturriza por toda la ayuda brindada en todos estos meses de construcción colectiva y conjunta de la propuesta salarial.

Unos dos mil trabajadores cruzaron las avenidas México y Universidad, pasaron al lado de la Asamblea Nacional, llegaron a la Av. Urdaneta y protestaron frente a la Onapre, donde 10 voceros fueron recibidos por directores técnicos del ente.


Éstos explicaron a la delegación que el Plan de Igualación Laboral estaba aprobado tal y como fue construido por los voceros junto al equipo de Iturriza. Que lo que se debatiría es la forma como se harían los pagos, abriéndose la posibilidad de que se pague una parte este año y otra el año que viene. Los voceros garantizaron que, sea cual sea la fórmula que se proponga, se consultará primero a toda la masa laboral antes de aceptar cualquier decisión.

La lucha de los trabajadores culturales continuará. Esperamos comprensión, entendimiento y apoyo de parte del mundo de la cultura, y ayuda de parte del alto gobierno, de la Vicepresidencia y del camarada y Presidente Obrero Nicolás Maduro. Porque sabemos que ellos comprenden que se trata de reivindicaciones justas y de una serie de injusticias acumuladas durante años, que ya es necesario comenzar a revertir.






2 de diciembre de 2014

Gran Coquivacoa, Suena Caracas y la transmisión de eventos en medios del Estado

El Festival Musical Suena Caracas y las diferentes controversias que pueden ocurrir en el mismo, nos están dando una excelente oportunidad de debatir y poner en la palestra diferentes temas que, en otro momento, serían de poquísimo interés. Uno de ellos es el tema de los derechos de autor, la propiedad intelectual y todos esos aburridos temas legales que, en la práctica, protegen la mercantilización de la cultura y el libre acceso a la misma, en particular en una época en la que Internet y las nuevas tecnologías deberían facilitar dicho acceso.

Suena Caracas ha sido un ejemplo de ello. El canal público Avila TV, de forma silenciosa y sin mucha halaraca, ha estado transmitiendo en vivo casi todos los conciertos realizados en la plaza Diego Ibarra con motivo de este festival. Casi todos, porque un pequeño conjunto de grupos, como Café Tacuba, Cultura Profética y la Sonora Ponceña, han negado parcial o totalmente los derechos de transmisión.

Este lunes, algo parecido ocurrió también con el grupo gaitero Gran Coquivacoa. Luego de que Avila TV transmitió los conciertos de Sebin También es Gaita, Cardenales del Éxito, Francisco Pacheco, Guaco y parte de Rincón Morales (pues hubo un acto oficial), el canal informó a través de su cuenta oficial en Twitter que no pudieron transmitir el concierto de Gran Coquivacoa porque dicho grupo no cedió los derechos de transmisión.


A lo que Gran Coquivacoa respondió en su cuenta que "no le negamos la transmisión a @avilatvsuena en el evento efectuado esta noche en la capital". Alegaron que el canal les preguntó: ¿Que gaita desean que transmitamos? "Y le respondimos que fuera 'No Quiero Ser La Mitad', nuestro tema promocional (...) Nos enteramos por esta vía que Avila Tv no transmitió nuestro show".


Como espectador, aclaro que Avila TV ha transmitido los conciertos completos de todas las bandas que así se lo han autorizado. Gran Coquivacoa pudo autorizar que transmitieran su concierto completo, tal y como lo hicieron Guaco, Cardenales del Éxito y otras bandas. Pero, por lo que se entiende en sus tuits, prefirió autorizar la transmisión de un sólo tema: la gaita 'No Quiero Ser La Mitad', de letra claramente opositora, con un video muy envenenado y en donde dan a entender que en el pasado éramos un "país unido", que se dividió en "dos mitades" por culpa de... adivinen.

En una parte de la canción, cuya letra es de Neguito Borjas, la gaita dice: "Que sea Dios quien nos una y nos libre, que su amor nos haga ver la verdad, y nuevamente seamos esa Patria Buena a quien cantó Alí Primera, y no mitad y mitad".

Que nuevamente seamos esa Patria Buena... ah, ¿es que hoy no somos la Patria Buena? ¿Dejamos de serlo, según Neguito Borjas? Pero antes, en la IV República, sí lo éramos, ¿verdad? Y en la actualidad, ¿qué somos? ¿la Patria Mala? ¿La Patria Terrible? ¿La Patria Castrocomunista? ¿Por qué el interés de Gran Coquivacoa en que se transmitiera únicamente ese tema, y no todos sus clásicos?

Al final, la controversia en Twitter causó que Gran Coquivacoa cediera y permitiera transmitir una buena parte del concierto. "El que no llora no mama", escribieron en la cuenta de Avila TV una vez obtenida la autorización. "El rey de la paz es nuestro Comandante Chávez, y nuestro Presidente Maduro", señaló el gran Iván Pérez Rossi al cantar con Gran Coquivacoa y Francisco Pacheco, según contó el amigo Deny Ruiz, quien vio la transmisión de Avila TV.

Una batalla ganada, pero la discusión debe continuar. Estamos de acuerdo en que, en los eventos privados, el organizador decide quién transmite y cuánto debe pagar. Pero, ¿por qué en un evento público y gratuito, pagado con fondos de todos los venezolanos, algunos grupos (o sus representantes) limitan o impiden la transmisión de sus conciertos? ¿Se les debe pagar abusivos montos adicionales para obtener estos permisos? Ese es un tema que debería ser debatido no sólo entre quienes dirigen medios de comunicación del Estado u organizan eventos, sino también entre nuestros legisladores y por cada uno de nosotros.

30 de noviembre de 2014

Remarcaje descarado en el City Market de Sábana Grande

Pasar por el Centro Comercial CityMarket de Sabana Grande hoy domingo fue de lo más surrealista. En este lugar, autodescrito como "el centro tecnológico de Venezuela", el entrar y ver que los comerciantes y vendedores de celulares te los remarcaban en tu cara: ponían a un empleado a cambiar las etiquetas, o en algunos casos un muchacho pegaba con teipe transparente un papelito con el nuevo precio escrito a bolígrafo, por encima de la etiqueta que identifica al equipo. Todo ello mientras cientos de personas pasaban frente al local comercial, observando la tracalería. ¡El colmo del descaro!

Antes, los comerciantes se valían de otros trucos... colocaban un enorme papel bond en el vidrio del local con el cartelito "Vitrina en elaboración", para que nadie viera cuando ellos remarcaban. Y al menos se tomaban la molestia de reimprimir la etiqueta completa con todo y precio, para que no quedara evidencia alguna del remarcaje. Ya no. Mientras un posible cliente preguntaba por un celular, el vendedor lo remarcaba frente a él en vivo y directo. Al pobre transeúnte no le quedaba otra sino decidir si pagar el nuevo precio (incrementado hasta en Bs. 6 mil) o seguir dando vueltas a ver en qué otro celular gastar todas sus utilidades, su aguinaldo, todo su esfuerzo de un año.

Y no estoy hablando de una o dos tiendas. Estoy hablando de la enorme mayoría. ¿Cómo llamar al Sundde y denunciar eso? Habría que dar el RIF de todas las tiendas, los nombres de cada una... ¿no sería más fácil decirle a Andrés Eloy que se pasée por todo el centro comercial?

Por supuesto, hoy es el último día de noviembre. Llega diciembre. Bienvenida la locura decembrina venezolana, el momento en el que se combina la fiebre consumista con la locura estafadora. Los S3 Mini que en septiembre costaban Bs. 15 mil ya no bajan de Bs. 25 mil, los L7 que el viernes costaban Bs. 17 mil hoy cuestan Bs. 24 mil, los iPhone 6 y los Galaxy S5 superan los 10 o 12 salarios mínimos.

Los stands de Movilnet siguen vacíos, e incluso los centros de servicio de la empresa pública Movilnet no tienen chips SIM, por lo que quien se haya comprado un celular liberado y quiera usar esta compañía lo va a tener difícil. Movilnet hizo por algunos días un operativo en el Centro Comercial El Recreo, repartiendo 200 números diarios para vender algunos Orinoquia y Vtelca de gama baja y media a precios irrepetibles (Bs. 2.500 el más caro), pero ya el operativo finalizó. Tuvieron muchos problemas con la enorme cantidad de personas que aspiraban a uno de estos aparaticos. En su lugar, un agente de la empresa privada Movistar vendía algunos celulares de gama baja a Bs. 1.600, y una cola de 15 personas esperaba pacientemente a ser atendidos (el precio normal de ese mismo aparatico es de Bs. 3.500).

En el pasado, uno podía reprimir todas sus ansias, consumistas o no, y esperar a enero o febrero, cuando la mayoría de los comerciantes bajaban ligeramente sus precios. Hoy, hacerlo es un riesgo. Enero es el mes en el que tradicionalmente se anuncian nuevas medidas cambiarias, y ya nos acostumbramos a que no hay nada hasta marzo o abril, cuando los comerciantes se adaptan a éstas y sacan de sus almacenes los productos que tenían escondidos, remarcados quien sabe cuántas veces.

¿Sembrar dará tanto trabajo? Ya uno empieza a querer olvidarse de estos rollos de las tecnologías... aquí en Venezuela hay muchas cosas más prioritarias.

Desorden Público en el Suena Caracas: "Al menos cámbiennos los ladrones"



Este sábado 29 de noviembre se realizó el segundo día de conciertos en el Festival Musical Suena Caracas, con las presentaciones de Café Tacuba, Cultura Profética, Campesinos Rap, Zapato 3, Los que Rezan y otros grupos en la plaza Diego Ibarra, sin contar otras numerosas locaciones, como el Teatro Bolívar, el Teresa Carreño y otros espacios.

Controversial fue la presentación del grupo de ska venezolano Desorden Público, archiconocido por su carácter opositor radical. A diferencia de Zapato 3, que dio un espectacular concierto reviviendo todos sus clásicos, Desorden prefirió concentrarse en canciones nuevas y controversiales de sus discos más recientes.

En una de ellas, Horacio Blanco, líder de la agrupación, exclamó: "Esta es una canción de 2015 y decidimos tocarla porque suena sabroso. Es una canción que planta cara al tema de la corrupción; es la verdad". Avila TV, televisora pública que ha transmitido los conciertos de la plaza Diego Ibarra pero que sólo se ve en Caracas,  sacó en ese momento la transmisión del aire, para regresar 25 segundos después, en pleno toque. La canción era una ironía a la ineficiencia y las fallas en el funcionamiento de servicios públicos, que remataba con el coro: "Si nos van a seguir robando, al menos cámbiennos los ladrones". Y un: "¿Estamos de acuerdo o no?", que el público gritó masivamente con un "Síiiiii", para corear luego: "¡Ya no jodan más!"


En las redes sociales, los opositores aplaudían este domingo el gesto de Desorden Público. Los chavistas, en cambio, se dividían entre quienes criticaban la continua contratación de este tipo de opositores, aquellos que defendían la "tolerancia" del gobierno bolivariano, y aquellos que criticaban con dureza a Desorden Público porque su canción, lejos de ir contra la corrupción, parecía ser una variación ska-tológica de los lemas adecos "Pónganme donde haiga", "Quítate tú pa' ponerme yo", "roben pero dejen robar" o "ya tú robaste mucho, ahora me toca a mí". Otros recordaban que Desorden Público siempre ha sido una banda crítica contra el gobierno de turno, sin importar quién estuviese en el poder.

En su repertorio, Desorden Público incluyó: Esto es ska, Mal aliento, Música de paz (de Papashanty Sound System), El racismo es una enfermedad, Danza de los Esqueletos, A mí me gusta el desorden, El poder emborracha (con Rubén Albarrán de Café Tacuba), Preludio a Los Contrarios y Gorilón. Luego comenzarón a cantar "Llora por un dólar", momento en el que la transmisión de Avila TV cesó y se fueron a publicidad. La emisora estatal RNV Activa sí transmitió el concierto completo. Al menos cuatro de las canciones transmitidas incluyeron críticas directas contra el gobierno de Maduro.

Algunos medios de derecha, como La Patilla, acusaron a Avila TV de censura.  Pero la verdad es que Venezolana de Televisión, televisora de alcance nacional, sí transmitió completas las palabras de Horacio Blanco, así como la canción completa.


El hecho es que Avila TV transmitió casi todo el concierto de Desorden Público, pero ni ellos ni RNV Activa pudieron transmitir los conciertos completos de Café Tacuba ni a Cultura Profética: los contratos impuestos por transnacionales así lo impedían. Esa es la censura de la que nadie te hablará.

De cualquier forma, al final de esta nota les dejo el video de la presentación de Desorden Público. Por puro hobby también estoy subiendo a Youtube los videos del Suena Caracas transmitidos por Avila TV, puedes verlos aquí:



20 de noviembre de 2014

Los abucheos y pitas en el Teatro Teresa Carreño

Foto: Alex Jugador
El pasado mes de octubre, escribí en mi cuenta personal de Facebook la experiencia que tuvimos mi novia y yo cuando acudimos a ver la obra de ballet "Romeo y Julieta" en el Teatro Teresa Carreño. La anécdota dejó de ser personal porque fue compartida casi 200 veces y generó más de 100 comentarios. Parece que muchas otras personas han vivido situaciones similares, tanto así que Nelson Bocaranda ha hablado de esto en su columna, a su manera. Así que quise sacar esta anécdota de mi Facebook y compartirla por aquí también.

Romeo y Julieta fue una obra hermosa para mis ojos poco expertos... arrechísima. Genial. Muy bien lograda. Pero antes de que comenzara la función, la intolerancia opositora hizo que se me saliera el germen "chiabista", tierrúo y castrocomunista. Me hizo perder la decencia. Estaba yo sentado cómodamente esperando la función, allí, en medio de la sala Ríos Reyna, fingiendo ser un joven del este, todo educadito para impresionar a mi novia y tratar de no desentonar al estar rodeado de todo el sifrinaje de Caracas. Cuando de pronto, ya con la sala completamente llena, bajaron las luces y una voz pregrabada sonó por los altavoces, diciendo: "El Gobierno Bolivariano y Chavista del Presidente Nicolás Maduro les da la más cordial bienvenida al Teatro Teresa Carreño". Un grupo de personas no pudieron mantener la compostura y comenzaron a abuchear. "¡Buuuuuuuuuuuuuuuuuuu...!" 

De la arrrrrechera se me salió el tierrúo que tenía reprimido durante las guarimbas de meses atrás.... y desde el fondo del alma grité durísimo "¡Viiiiivaaaaaaaaaaa Cháveeeeeeeeeeeeeez!". Mi novia no estaba conforme y empezó a darme codazos, lo que interpreté como "amor, creo que no te oyeron bien, ¿podrías gritar más fuerte?". Y como yo soy un novio muy obediente, volví a gritar más duro: "¡Viiiiivaaaaa Chiabeeeeeeeee, y al que no le guste que se vaaaaaaaaaaaayaaaaaaaaaa!". Y siguieron los abucheos y gritos por un rato... "¡Fueraaa!", "¡vete tú!", las miradas, las caras de cañón, etc.

Les explico el porqué de mi bochornosa y tierrúa actitud: Las entradas nos costaron Bs. 250 cada una en patio, allí, cerquitica de la orquesta. Tan cerca que, si tuviéramos chikungunya, podríamos contagiar a todos los músicos de un sólo estornudo. Es una obra donde participó el Ballet del Teresa Carreño con no menos de 60 personas, además de la Fundación Circo Nacional de Venezuela con unas 20 o 30 personas más, la Orquesta Sinfónica de Venezuela con unos 50 músicos, y el mismísimo Rodolfo Saglimbeni dirigiéndola. Y eso sin contar todos los técnicos, expertos en iluminación y audio, personal de protocolo, mantenimiento, vestuario, maquillistas, estilistas, seguridad... yo calculo que eran no menos de 200 personas trabajando, echándole pichón para hacer esa obra, en un teatro que está absolutamente impecable, con baños de primera, la Ríos Reyna limpiecita y bien bonita, todos los bombillos funcionando, todos los detalles muy bien cuidados, una escenografía bestial, un vestuario hermosísimo, algunos actores y actrices con maquillaje corporal de cuerpo entero que debió requerir varias horas de preparación, y el escenario gigante de la Ríos Reyna funcionando fino (¿sabían que el piso da vueltas para poder tener varias escenografías montadas al mismo tiempo?). Ni contar todas las horas de preparación y ensayos que debió requerir todo eso.

Y todo eso por doscientos cincuenta bolívares.
  • ¿Saben cuánto cuesta una entrada para el monólogo de Luis Chataing "Por encima de todos los medios"? Bs. 650. Sí, monólogo. Una sola persona.
  • ¿Saben cuánto cuesta una entrada para "Los Hijos del Ocio", una obra con tres de los muchachos que hacían payasadas con Chataing en Televen? Bs. 670.
  • ¿Saben cuánto cuesta una entrada para la obra "No quiero show" de José Rafael Guzmán? Bs. 350. (¿No sabes quién es? Tranquilo, perteneces al 95% de la población venezolana que tampoco lo sabe).  Alex Goncalves cobra Bs. 380 por la entrada a su obra "Con todo respeto".
  • ¿Saben cuánto pedían los revendedores por una entrada en gradas para el último Caracas-Magallanes en el Universitario? Bs. 500
  • ¿Saben cuánto cuesta la entrada a una película 4DX en el Cinex San Ignacio? Bs. 860.
  • ¿Saben cuánto van a costar las entradas para el concierto "Vuelve en primera fila" de Franco de Vita en el CCCT? Bs. 4.500 la entrada general, Bs. 8.500 la platinum y Bs. 12.500 el ticket diamante.
  • ¿Eres de las fans de Romeo, pero de Romeo Santos el que canta como Julieta? Cuando vino a Caracas el pasado mes de julio, cobró la entrada entre Bs. 2.950 y Bs. 14.575.
  • Chino y Nacho, un par de opositores radicales que auparon en febrero las guarimbas opositoras desde los Premios Lo Nuestro, vendrán a Venezuela para presentarse en el Festival "Suena Caracas", pagados por el gobierno bolivariano pero con entrada gratuita. Pero también tendrán eventos organizados por la empresa privada: cantarán en el Anfiteatro del Sambil, y las entradas costarán entre Bs. 1.850 y Bs. 7.950. Luego se presentarán en Valencia, cobrando entre Bs. 1.700 y 4.450
Pueden ver la diferencia abismal de precios. Digan lo que digan, esta bendita dictadura castro-maduro-comunista les ofrece obras de tremenda calidad en el Teresa Carreño a un precio obviamente subsidiado, y todavía se dan el lujo de abuchearnos. 

La Boheme. Foto: TTC
Lo anterior lo escribí originalmente el 25 de octubre. Los días 13 y 15 de noviembre se presentó en el teatro la ópera La Boheme, dirigida por Gustavo Dudamel, que contó con 429 intérpretes y cantantes, según el diario El Nacional: "200 músicos de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, 129 coralistas, 44 niños cantores, juntarán sus voces a los protagonistas". Las entradas nuevamente rondaron los 200 bolívares, un precio realmente bajo si contamos la cantidad y calidad de los artistas presentes. Según el relato fatalista escrita por Bocaranda, los escuálidos gritaban "¡fuera!" sin oposición alguna al escuchar el mensaje de bienvenida, pero una amiga nos comentó que sí hubo muchos chavistas gritando y defendiendo los logros de su gobierno. 

Gustavo Arreaza, presidente de la Fundación Teatro Teresa Carreño, le comentó recientemente al periodista Ennio Di Marcantonio que, cuando el Teatro fue inaugurado en 1983, las entradas costaban seis veces el salario mínimo: un precio tan prohibitivo que no sólo excluía a la clase obrera, sino también a la clase media. Fue Chávez quien permitió que el Teresa Carreño se abriera a los sectores populares y medios venezolanos. Amiga o amigo lector: Por mucho que lo detestes, ten eso en consideración la próxima vez que acudas allí a ver cualquier magnífica obra. 

¿Está mal que el "gobierno bolivariano y chavista del Presidente Nicolás Maduro" coloque una voz pregrabada al comienzo de cada obra dándonos la bienvenida? Pues, veamos: Asistir a cualquier película en los cines comerciales implica estar 20 minutos o más observando innumerables cuñas de diferentes patrocinantes, entre ellos numerosos alcaldes y gobernadores de oposición. Y hay que calárselas, pues. ¿O es que también hay que poner fotos y pendones de Leopoldo López en las obras y eventos del gobierno bolivariano para creernos inclusivos? Pero no se preocupen, es casi seguro que Chino y Nacho lo harán en estos días. Y si algunos chavistas responden abucheándolos, no habrá posibilidad alguna de criticarlos... ¡lo que es igual no es trampa!

Gracias al compa Nicolás Maduro y a todos los que trabajan bien duro en el Teresa Carreño (tanto al equipo de Gustavo Arreaza, como a los que tienen años trabajando allí y lo hacen de forma bien profesional). Ojalá puedan ampliarse las funciones y adecuarse los horarios para que más personas de sectores populares puedan asistir a las mismas... recuerden que para muchos no es fácil regresar a sus casas a las 9 ó 10 de la noche.

Y de mi parte: por favor, nunca dejen de poner el mensaje que les recuerde a los asistentes que estas obras, a tan buenos precios, son gracias "al gobierno Bolivariano y Chavista del Presidente Nicolás Maduro". Si bien todavía queda mucho por lograr, no podemos dejar de hacer notar todo lo que hemos avanzado.

17 de noviembre de 2014

Chino y Nacho, dólares y tecnologías: Es imposible pedir comprensión


A comienzos de 2014, cuando nos redujeron el cupo de Cadivi a 300 dólares, muchos chavistas que trabajamos en el mundo de la tecnología o la comunicación nos molestamos enormemente, pues dicha decisión entorpeció el trabajo de los revolucionarios en la guerra de cuarta generación, en todos los sentidos.

Quienes trabajan en redes sociales, diseño gráfico, comunicación social, edición de audio y video, etc., necesitan equipos y herramientas tecnológicas, ¡porque del otro lado, a pesar de su quejonería, las tienen! A quienes estamos en el mundo del Software Libre nos llaman constantemente desde los entes públicos para preguntarnos qué hardware funciona en tales o cuales circunstancias. Si yo les respondo que una tarjeta Hauppauge o un dongle USB Mygica son buenos para capturar video bajo software libre, es porque los pude comprar por Amazon y los uso (aquí no se consiguen)... y en lo particular yo soy uno de esos pendejos que ha brindado ayuda sin cobrar, porque sé que de las respuestas que uno pueda dar depende que un ministerio siga usando su Windows de cachivache o se actualicen a algo mejor, más seguro y más eficiente.

En aquel momento nos tragamos la rabia porque sabíamos que estábamos (y seguimos) en medio de una guerra económica sin precedentes, las guarimbas de febrero nos agarraron desprevenidos y había que defender este proceso a como diera lugar, así tuviéramos que tuitear con un telégrafo o hacer aplicaciones que funcionaran en un ábaco.

Una de tantas VIT que eran ofrecidas en MercadoLibre
Tuvimos que trabajar así, aún cuando veíamos que los equipos VIT, Vtelca y Orinoquia, que deberían tener prioridad para la revolución y el Poder Popular, los estaban comprando gente inescrupulosa para revenderlos en MercadoLibre a cinco veces su precio. Pero cuando uno trataba de obtenerlos a través de los canales regulares, nos decían: "No hay. No hay. ¡No haaaaay!".

Si uno depende de ese cupo anual para compras electrónicas, no es porque uno sea sifrino o pequeñoburgués, como insinuaron algunos. Es porque el sueldo de uno no alcanza para comprar esos mismos peroles con los precios especulativos que hay aquí, donde nos venden una laptop de 200 dólares a seis veces el sueldo mínimo.

Esa es la razón que más me molesta del tema de Chino y Nacho. Muchos estamos haciendo de todo para ayudar a la Revolución aún cuando la Revolución pareciera hacer lo imposible para que uno no la ayude, y de pronto le facilitan rápidamente una gigantesca cantidad de dólares a Chino y Nacho, a pesar de la forma como ellos nos insultaron hace unos meses a todos los chavistas, apoyando unas protestas que le costaron la vida a 43 personas de nuestro país.

Camaradas, no me salgan con el bendito tema de la inclusión. Chino y Nacho están muy bien incluidos en nuestro país. Todos los medios privados transmiten su música sin cesar, tanto en la radio como en la televisión. Sus discos están en todas las tiendas. Vienen con frecuencia a hacer conciertos, y en pocos días harán uno en el Anfiteatro del Sambil que sus fanáticas disfrutarán sin tener que "calarse a chavistas" entre el público.

Ojalá lo inverso fuera cierto y todos nuestros artistas combativos y populares venezolanos también estuvieran incluidos en los medios privados, cuya cantidad es tres veces superior a la suma de medios públicos y comunitarios.

No es un tema de inclusión. Es un asunto de respeto hacia sus camaradas chavistas. La próxima vez que estén pensando en darle decenas de miles de dólares a un grupo de opositores recalcitrantes, piensen un poquito en todos esos camaradas revolucionarios a quienes se les ha negado el acceso a divisas para adquirir este tipo de bienes importados necesarios para trabajar, en particular cuando son casos para ayudar a este proceso o para impulsar el Poder Popular, y a quienes prácticamente nos están dando una bofetada más con ese tipo de decisiones.

Compas, yo puedo entender que la razón para que no se estén importando suficientes equipos es porque la prioridad absoluta es la comida de nuestro pueblo y sus medicamentos. Comprendemos perfectamente que la gente no come computadoras ni celulares. Que se necesitaron dólares para incrementar 30% la importación de comida y medicinas, porque una gran parte fueron contrabandeadas a Colombia por gente inescrupulosa y sin ética. Que otros estaban usando los 400 dólares para raspar cupos en Cúcuta y Panamá. Que surgieron mafias por todos lados, y combatirlas no es nada fácil.

Todo eso se entiende perfectamente. Comprendemos las medidas. Tenemos críticas con algunas de ellas, pero entendemos que el gobierno bolivariano está haciendo lo imposible para solventar una situación llena de mil variables, y de verdad aplaudo sus esfuerzos por sacarnos adelante de esta crisis en la que nos sumergieron sectores empresariales y de la derecha.

Pero coño, no nos pidan ahora que "comprendamos" también la entrega de miles de dólares a Chino y Nacho mientras nos ponen a hacer una cola de tres días en Los Próceres. No compas, simple y llanamente es inentendible. Decir lo contrario es una burla hacia todos nosotros. 

Por cierto, ojalá no estén pensando en reducir aún más el cupo electrónico en 2015.