30 de abril de 2016

¡Presidente Nicolás Maduro, el bachaquerismo es un crimen!

Camarada Presidente Nicolás Maduro,

En el marco de esta crisis que estamos viviendo, producto de la guerra económica, la caída abrupta de los ingresos petroleros, el rentismo, la ineficiencia y la corrupción, quería suplicarle recrudecer a todos los niveles la lucha contra el bachaquerismo y la especulación. Los CLAP serán tremenda ayuda, pero aún falta mucho para que este mecanismo pueda llegar a 30 millones de venezolanos de clase baja o media, quienes requerimos este apoyo con urgencia.

El bachaquerismo no puede verse como una desviación: ES UN CRIMEN y una violación a los derechos fundamentales de todas y todos los venezolanos

Quienes organizan y participan el bachaquerismo nos quitan a las personas el derecho a comprar en los establecimientos, forzándonos a hacer largas colas, implementando mafias, inventando mecanismos como números que se entregan el día anterior sólo a personas que ellos conocen, usando armas blancas y de fuego para amedrentar y amenazar, llegando en grandes grupos para meterse en las colas a la fuerza (a menudo con la complicidad y aceptación silenciosa por parte de efectivos policiales y de la GNB), comploteándose con empresarios que les venden la mercancía regulada tras bastidores, o amenazando a empleados para que lo hagan o sino tendrán que atenerse a las consecuencias.

De esta forma, imposibilitan a las madres acceder a leche, pañales e implementos para sus hijos, e impiden a adultos mayores y personas enfermas el acceso a medicinas vitales, que ellos venden en la calle a 10 veces su costo. Causan que muchas personas tengan que alimentarse de mala manera, porque les es imposible comprar arroz, pasta, papas ni mucho menos cualquier fuente de proteínas por sus precios inaccesibles.

Camarada Maduro: El bachaquerismo no es algo que se resuelva con diálogo, comprensión y convencimiento, poniendo a Cristo y a Chávez como ejemplos, como nos dio a entender el pasado miércoles en la juramentación de las CLAP. Lo que hacen los bachaqueros y empresarios ES UN CRIMEN. Es una violación a nuestros derechos humanos fundamentales. Es tan despreciable, como usar un cuchillo o un arma de fuego para quitarle a una persona la comida que, con tanto esfuerzo, compró con su salario. Y si usted no les trata con dureza, ¡ellos acabarán con el proceso revolucionario!

No sé si es que algún asesor o persona cercana a usted le ha aconsejado no arremeter contra cientos de miles de bachaqueros. Tal vez le digan que "los bachaqueros también son pueblo", "los bachaqueros son pobres, viven en los barrios", "viene un referendo y hay que tener cuidado".

Pero camarada Maduro, escúchenos a nosotros también, por favor. LOS BACHAQUEROS NO VOTARÁN POR EL CHAVISMO. No son revolucionarios. No son altruistas. No les interesa el país. No les interesa los demás. Viven mofándose de usted y de nosotros. Están ganando 10 veces lo que gana una persona asalariada que trabaja en instituciones públicas o empresas privadas. Se sienten felices de hacer lo que hacen. Se sienten orgullosos de trabajar a las órdenes de grandes empresarios y, a menos que haya una arremetida contra ellos, no dejarán de bachaquear.

El triunfo de las mafias de bachaqueros es también el triunfo del egoísmo y del individualismo: el salvarse solamente a sí mismo sin importar si eso implica arrasar con todos los demás. Es lo mismo que la supervivencia del más apto, la victoria del más  rancio capitalismo neoliberal. El bachaquero de hoy, es el Vito Coleone, el Pablo Escobar, el Monsanto o el Rockefeller de mañana.

Que ganen los bachaqueros significa el triunfo de la barbarie, camarada Maduro. Significa que de nada sirve apoyar a quienes más lo necesitan, que solo importa uno mismo y que todos los "inferiores" deben ser aplastados. Significa que todo lo que hemos luchado las personas de izquierda a lo largo de cientos de años es una mentira.

Si un Estado que lucha por ir hacia el socialismo permite esto y no defiende que la salvación de la Humanidad será dada por la organización popular, la construcción colectiva, el altruismo, el exigir en función de su capacidad y el dar en función de su necesidad... ¡estamos acabados!

Quienes sí dejarán de votar por nosotros, son millones de personas de los sectores populares y de las urbanizaciones, cansados de la poca acción del gobierno contra ellos y de lo difícil y agotador que es conseguir alimentos y medicinas. Es a ellos a quienes tenemos que recuperar lo antes posible. 

Camarada Maduro: en las vísperas de una convocatoria a referendo revocatorio, no tengo ninguna duda en afirmar que, si no desbaratamos el bachaquerismo y las redes de especulación, eso podría convertirse en el fin de este proceso revolucionario.

Propuesta 1


Todos sabemos que los esfuerzos de William Contreras y el Sundde son loables, pero insuficientes, debido a que no cuenta con suficiente personal para cubrir simultáneamente todo el país. El Sundde puede ir un día a un lugar donde hay bachaqueros y resolver los problemas por ese día, pero si al día siguiente no están allí, los bachaqueros regresarán.

Por ello, quería sugerirle tomar otro tipo de medidas para incrementar de forma temporal la capacidad logística del Sundde: hemos tenido que decretar que los trabajadores públicos se vayan a sus casas tres días a la semana por la emergencia en el Guri, pero estoy seguro de que muchos de estos millones de trabajadores son personas patriotas, revolucionarias y que quieren contribuir de alguna manera para luchar contra la guerra económica.

La idea sería proponer a los trabajadores de instituciones públicas que, voluntariamente y de forma temporal, pasen a formar parte de las filas del Sundde, recibiendo el adiestramiento necesario y comprometiéndose a cumplir con todas las normas de la institución, para que, en compañía de la GNB y otros cuerpos del Estado, consejos comunales, comunas y formas de organización popular, puedan unirse a los grupos que fiscalicen y se encarguen de desbaratar el bachaquerismo, el contrabando y la especulación.

Si de los 3 millones de empleados públicos logramos que al menos 100 mil se incorporen al Sundde y salgan todos los días a actuar, de forma coordinada y bien planificada, contra los empresarios especuladores y las redes de bachaqueros que hay en torno a ellos, así como a ayudar a distribuir los alimentos de los CLAP, será un gigantesco apoyo para lograr aliviar la guerra económica que estamos viviendo.

También usted podría autorizar que, aquellos trabajadores públicos que así lo deseen, se incorporen temporalmente al Ministerio de Agricultura Urbana o a empresas públicas que estén requiriendo más personal para poder producir.

Propuesta 2


Igualmente, es muy importante que usted se reúna con los gobernadores y alcaldes de todo el país, y les exija públicamente compromiso en la lucha contra los bachaqueros y la especulación. Pero compromiso DE VERDAD. No es ningún secreto que casi todos los mercados municipales están rodeados de bachaqueros que venden a precios impagables los productos de la cesta básica, que dentro de los mercados son imposibles de conseguir.

Por ello, es hora de exigir a los alcaldes revolucionarios presencia permanente en los mercados municipales: que vivan y duerman en ellos, que comanden los operativos contra los especuladores y bachaqueros, tal y como lo hicieron alcaldes revolucionarios alguna vez para sacar a los buhoneros de la plaza Diego Ibarra y Sábana Grande. De eso depende no sólo el futuro de este proceso revolucionario, sino la propia reelección de ellos en diciembre próximo.

"Yo no soy el alcalde de Venezuela", decía Chávez alguna vez. Usted tampoco lo es. Pero sería de verdad muy motivador verlo a usted, al alcalde Jorge Rodríguez y al presidente del Sundde, encabezando operativos sorpresa contra el bachaquerismo en el municipio Libertador, y luego en los demás lugares del país.

Ya antes lo hemos hecho. Con su liderazgo, volveremos a hacerlo.

Propuesta 3


Camarada Maduro: a horas del 1 de Mayo, día del Trabajador y la Trabajadora, sabemos que pronto decretará un nuevo aumento de salario mínimo. Por ello, queremos pedirle una vez más la agilización de todos los mecanismos en la Administración Pública para la materialización de dichos aumentos.

Como usted sabe, cuando usted decreta un aumento de salario mínimo, esto tiene incidencia INMEDIATA en la inflación: todos sabemos que el 2 de mayo en la mañana, los empresarios habrán incrementado todos los precios de productos y servicios, de forma especulativa, mientras que los aumentos a los trabajadores del Estado no se pagan de inmediato, sino que se acumulan y a veces tardan hasta un año o más en materializarse, a veces requiriendo marchas y diferentes medidas para que ministros y funcionarios públicos dediquen tiempo y esfuerzos a resolver estos problemas y acomoden las escalas salariales.

Como usted sabe, la gran mayoría de las instituciones públicas aún no han materializado el aumento de 20% en el salario mínimo decretado en febrero. Y aún así, los empleados públicos tuvimos que enfrentar el impacto que ese aumento causó en la inflación, y tendremos que enfrentar el impacto que el aumento del 1 de Mayo también causará, sin nada con qué defendernos.

Por ende, es fundamental que la Onapre, el Ministerio de Planificación y otras instituciones públicas agilicen de la forma más rápida posible la cancelación de estos y otros aumentos. No es justo, camarada Presidente, que los empleados públicos tengan que estar realizando marchas, concentraciones, emitiendo comunicados y que sean a menudo calificados de "escuálidos" por algunos ministros, por exigir algo que debería ser lo más automatizado posible.

Un abrazo y todo nuestro apoyo.

27 de abril de 2016

Cómo preparar tu computador para el nuevo huso horario en Venezuela (Debian, Ubuntu, Canaima y Windows)

Si vives en Venezuela, de seguro ya conoces que el próximo 1 de mayo el país retornará al huso horario -4 UTC: una de las medidas tomadas por el Presidente Nicolás Maduro para aprovechar la luz diurna y ahorrar energía eléctrica, ante la crisis causada en la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri) tras tres años de sequía y el fenómeno El Niño. El 1 de mayo, tendremos que adelantar nuestros relojes media hora. Pero, si tu computador usa distribuciones de software libre, tales como Debian, Ubuntu o Canaima GNU/Linux, sólo debes actualizarlas para que estén listas para el cambio de huso horario del próximo 1 de mayo.

Una vez hecha esta actualización, el computador pondrá su reloj al día automáticamente al llegar a las 2:30 de la madrugada del 1 de mayo, o tan pronto después de ese momento. Si usas Windows, el cambio tendrá que ser manual.

El cambio de huso horario fue anunciado por el Presidente Nicolás Maduro el pasado 14 de abril,  y al día siguiente, el ministro de Ciencia y Tecnología, Jorge Arreaza, anunció cómo se implementaría el cambio. El cambio de huso está publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria No 6.224 del 18 de abril de 2016, en el Decreto N° 2.301.

Actualizaciones en Debian, Ubuntu y Canaima


Y, desde el propio 15 de abril, voluntarios comenzaron a trabajar en la actualización. Tras un mensaje en la lista de correos de la base de datos TZ (base de datos de zonas horarias IANA o zoneinfo), Paul Eggert, mantenedor oficial de este sistema, creó un “parche” o actualización de la base de datos, que el 24 de abril ya estaba disponible en Debian y Ubuntu como actualización de seguridad.

Para actualizar su sistema Debian, Ubuntu o Canaima, sólo debe conectar su computador a Internet y usar el Gestor de Actualizaciones, disponible desde el menú Sistema, para instalar todas las actualizaciones de paquetes de su sistema operativo. No hace falta cambiar el sistema operativo a una versión más reciente (en otras palabras, no hace falta instalar la nueva versión de Ubuntu, la 16.04), sino únicamente instalar las actualizaciones de software.

Si no desea instalar todas las actualizaciones, sino sólo las de la zona horaria, busque en el Gestor de Actualizaciones el paquete denominado “Datos de zonas horarias y aprovechamiento de la luz diurna”, seleccione sólo ese paquete y haga click en “Instalar actualizaciones” (vea la imagen abajo).


Una vez instalado, despreocúpese: automáticamente al llegar el 1 de mayo a las 2:30 de la madrugada, el sistema operativo ajustará la hora de su computador. Usted no tendrá que cambiar la hora manualmente. Si tiene su computador apagado, como corresponde por el ahorro energético que vivimos en el país, el reloj de su computador se ajustará tan pronto encienda el equipo después de esa fecha.

Desde la consola


Algunas personas prefieren instalar los paquetes de software desde la consola, por razones prácticas o porque pueden hacerlo remotamente. Si ese es su caso, puede actualizar los paquetes usando los siguientes comandos desde Ubuntu:
$ sudo apt-get update
$ sudo apt-get upgrade
En Debian o Canaima, hágalo desde la cónsola del usuario root, introduciendo los mismos comandos pero sin sudo.
# apt-get update
# apt-get upgrade
Si sólo desea instalar la actualización de la zona horaria, use los comandos:
$ sudo apt-get update
$ sudo apt-get install tzdata
El paquete tzdata es el que contiene los datos de zonas horarias y aprovechamiento de la luz diurna en los computadores que usan sistemas operativos libres, como Debiun, Ubuntu o Canaima. La actualización que contiene el nuevo huso horario venezolano es la 2016d.

Actualizaciones en Windows tardarán un mes


Por su parte, la empresa Microsoft informó el pasado 20 de abril a través de su blog en Technet que el parche o actualización para su sistema operativo Windows, que refleje el nuevo huso horario venezolano, tardará algo más de un mes en publicarse. “Anticipamos que esta actualización estará disponible a comienzos de junio”, señalaron. “Aunque planeamos publicar una actualización de datos, no hay tiempo suficiente antes de que el cambio de huso horario entre en vigencia”.

“Hasta que la actualización esté disponible, recomendamos a nuestros consumidores cambiar a la zona horaria ‘(UTC -4:00) Georgetown, La Paz, Manaus, San Juan’ a partir del 1 de mayo de 2016, hasta que una actualización esté disponible y pueda ser instalada”, señala Microsoft en el blog Technet.

Sin embargo, este cambio deberá hacerse manualmente el 1 de mayo, una vez  el cambio entre en vigencia. Para cambiar la zona horaria en Windows, puede acceder al panel de control, hacer en el ícono “Fecha y Hora” y seleccionar el botón “Cambiar Zona Horaria”, seleccionando la de Georgetown y la Paz. En Windows 8, puede hacer click al reloj que aparece a la derecha de la barra inferior del computador, y luego haga click en “Configuración de fecha y hora”.
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* Agradecimientos a Ernesto Crespo y José Leonel Subero por parte de la información usada en este artículo.

17 de abril de 2016

Si la Tierra fuera un perro, ¿los humanos seríamos las garrapatas?


Si imaginamos a nuestro planeta como un gran organismo viviente, como la Gaia que describen algunos biólogos y ecologistas, y si recordamos que tiene 5.000 millones de años de edad, seguramente ese ser vivo estaría muy molesto de que haya surgido una plaga en su corteza.

Quería ejemplificar esto colocando un montón de cifras y números, pero me di cuenta de que serían difíciles de asimilar.

Así que preferí usar algo muy familiar para nosotros: imaginemos que la Tierra es un perrito. Sí, nuestro mejor amigo animal. Y mantengamos las proporciones en el tiempo: la Tierra tiene 5 mil millones de años de edad y está a la mitad de su vida geológica, así que mantengamos esa misma escala de tiempo con nuestro amigo peludito.

El perrito es fuerte y saludable. Pero de pronto, al cumplir seis años de edad, aparece en su piel una plaga llamada "humanos", unos seres chiquiticos pero que presumen de ser muy inteligentes, y comienzan a vivir en él, como si fueran pulgas.

El problema es que estos humanos se comportan de una forma brutalmente destructiva, mucho peor que las pulgas y las garrapatas que conocemos. Crecen desaforadamente y consumen todo lo que encuentran a su paso. Tienen conciencia pero nunca piensan en sí mismos como civilización, sino en lo corta que es su vida como personas. Por ello, su único interés es "vivir su vida", "ser felices", "disfrutar del buen vivir", a menudo explotando a sus propios congéneres y destruyendo todo lo que consigan.

En sólo seis minutos, esta plaga humana se ha multiplicado casi mil veces en la piel del perrito (de hecho, crecimos de 8 millones de humanos a más de 7 mil millones en un período de 10 mil años, que es algo muy corto a nivel geológico). Los humanos destruimos el pelaje del perrito (bosques y selvas) para construir en la piel del animal casas, edificios y grandes estructuras, causándole sarna y comezón. Le causamos infecciones y resequedad en la piel al animal, al destruir las cabeceras de los ríos y llenar los mares de basura.

En los 4 segundos más recientes (en los últimos 100 años en nuestra escala), los humanos descubrimos que, debajo de la piel del perrito, hay sangre y otras riquezas (petróleo y gas natural), y las hemos saqueado de forma brutal, pues usamos la sangre del perrito para calentarnos, tener electricidad y desplazarnos en vehículos. Pero esto le ha causado al perrito una fiebre tremenda (calentamiento global), que le causará además numerosos efectos secundarios (derretimiento de los polos, alza de los niveles de los mares, extinción masiva de especies, etcétera).

Se estima que en los próximos 4 a 6 segundos, terminaremos de saquear toda la sangre del perrito (efectivamente, en unos 100 o 200 años los humanos gastaremos todo el petróleo y gas natural que el planeta tardó cientos de millones de años en crear).

Sí: en menos de "seis minutos" esa plaga llamada "seres humanos" ha convertido a un perrito fuerte, saludable, peludo y juguetón de seis años de edad, en un animal sarnoso, sin pelaje, lleno de infecciones, con una fiebre terrible. Le chupamos la sangre y lo dejamos en un estado casi irrecuperable. Ni un veterinario podría curar al perrito, en el estado en el que lo hemos dejado. 

Y de existir ese veterinario, lo primero que haría sería echarle algún líquido al perrito en la piel para exterminarnos a todos nosotros. Ya algunas películas, como la versión de 2008 de "El día que la Tierra se detuvo", han planteado que el daño que la Humanidad ha hecho al planeta Tierra es tan grave siendo un lugar tan único en el cosmos, que un grupo de razas extraterrestres decidió exterminarnos a los humanos para preservar al planeta, antes que dejar que nos autodestruyamos y nos llevemos a la Tierra con nosotros.

Lo peor es que el daño más grave lo hemos cometido en los más recientes 10 segundos de vida del animal (es decir, los siglos XX y XXI: el período de la Historia en el que nos jactamos de ser más civilizados, avanzados e inteligentes), y todo indica que los próximos segundos serán aún peores. ¿Qué pasará cuando terminemos con todo, incluyendo el agua potable, la biodiversidad, los bosques y las selvas? ¿En qué momento podremos considerar que hemos matado a nuestro planeta?

Nos comportamos peor que unas pulgas o unos parásitos. Somos peores que un virus, y ni nos damos cuenta de ello. Lanzamos basura en las calles, acabamos con bosques y selvas, creamos minas gigantescas, derribamos árboles para construir nuestras casas y edificios, invadimos y deforestamos porque exigimos tener "el derecho a la ciudad", justificamos la minería de alto impacto porque "necesitamos dinero para que la gente sea feliz" y "tenemos que acabar con la pobreza".

Y sí. Es cierto. Hay que acabar con la pobreza. Hay que darle la posibilidad de ser felices a quienes nunca lo han sido. El problema es que, hace 100 años, una persona era feliz con relativamente pocas cosas. Hoy, para ser felices, necesitamos muchísimo más: nos enseñaron, a través de la televisión, que para ser felices necesitamos carros, celulares, computadoras, videojuegos, aparatos para ponernos en forma, ropa nueva todos los meses y, por supuesto, un televisor más grande. Tenemos que renovar todos nuestros aparatos cada pocos meses. Requerimos empleos formales, redes de transporte, más consumo eléctrico, más agua, más gas, más Internet. Nunca es suficiente.

El capitalismo es nuestro principal enemigo: de eso no nos debe quedar ninguna duda. Pero a veces, dentro de ese "socialismo del siglo 21" que aún no terminamos de definir y conceptualizar como su sustituto, no nos ponemos de acuerdo en qué cosas son más prioritarias: si ser felices a costa de lo que sea, o si hay un punto donde debemos detenernos, reflexionar, concientizarnos a nosotros mismos y ponernos límites.

En Venezuela, hoy estamos de nuevo a merced de los empresarios y mafias acaparadoras y especuladoras de alimentos, en una nación que perdió brutalmente los ingresos que tenía por la venta de petróleo a otras naciones, y que sufre de otros males endémicos, como la corrupción, la falta de eficiencia y los ataques desde otras naciones que quieren apoderarse de nuestras riquezas. Mientras hacemos largas colas para comprar la comida, debatimos entre nosotros si está bien crear grandes cráteres para sacar oro del subsuelo, como forma de compensar los ingresos perdidos por la caída del precio del petróleo y mantener nuestro estilo de vida. Necesitamos dólares que paguen las computadoras, los celulares, "nuestra" Coca Cola, "nuestros" Doritos y la televisión por cable con la que vemos canales de televisión con fútbol europeo y series animadas. Aprender a ser felices con menos, es visto despectivamente como "una cosa de hippies".

En un país donde hay elecciones cada pocos meses, necesitamos tomar medidas desesperadas para que la gente esté contenta cuando vayan a votar. Por ende, la necesidad de crear conciencia y acabar con el consumismo, se posterga año tras año, con la izquierda dividida entre los sociólogos que aseguran que no hay nada que concientizar, los políticos que dicen que eso hay que dejárselo a las próximas generaciones, los "empresarios socialistas" que quieren organizar grandes conciertos para tener "feliz" a la gente, y los comunicadores que queremos concientizar, pero cada vez que lo intentamos nos convertimos en una mala copia de Martha Domínguez Miranda que termina aburriendo a la gente.

Al menos las pulgas y garrapatas pueden saltar de un perro a otro y continuar viviendo. Los humanos, en cambio, estamos condenados a morir en nuestro planeta. No hay otro. No hay esperanza de construir una gran arca espacial para irnos a buscar otro mundo, y aún si eso fuera posible, estamos seguros de que solamente un puñado de las personas más ricas de los países del norte podrán viajar allí. No nosotros.

¿Cómo nos recordarán las generaciones futuras, cuando le dejemos un planeta sin petróleo ni gas natural, cuando todas las minas estén cerradas porque ya hayamos sacado todo lo valioso del subsuelo, donde la temperatura del planeta se haya elevado varios grados, se hayan descongelado los polos y miles de especies se hayan extinguido?

¿Nuestros hijos, nietos y bisnietos nos recordarán como una generación de seres primitivos, brutos e ignorantes, tal y como hoy recordamos a quienes vivían en la Edad Media y se masacraban entre ellos por un Rey, o por una religión? ¿Hay forma de cambiar eso?

Deberíamos, aunque sea, dejarles una nota de disculpas por todas las atrocidades que hoy hacemos contra ellos. ¡Por favor, perdónennos!

2 de abril de 2016

Exigirle la renuncia a Maduro por el Cantv Satelital

Llevo horas leyendo mensajes de muchas personas en redes sociales, molestos por la eliminación de casi todos los canales internacionales en el servicio de Cantv Satelital. Según he leído, han eliminado canales deportivos, de películas y similares, y los han sustituido por canales menos conocidos, o por canales religiosos.

Quiero informar que yo no tengo nada que ver con Cantv ni hablo a nombre de ellos, pero puedo inferir que:

1) El severo problema de la escasez de divisas producto de la caída de los precios del petróleo, de la guerra económica que vivimos y de la corrupción o incompetencia de algunos funcionarios del Estado, seguramente está forzando a las empresas públicas a establecer prioridades.

Todos sabemos que los derechos de transmisión de canales internacionales como TNT, Universal, Natgeo, Discovery, canales deportivos y similares deben cancelarse en dólares, divisas que en este momento están muy limitadas y son necesarias para importar comida y medicinas.

Lo que ocurre en el país no es poca cosa. El precio del petróleo cayó de 120 dólares el barril, a 20 dólares. Es parecido a que alguien tenga un sueldo mensual de Bs. 20.000, y de pronto se lo recorten a Bs. 3.500. Y no tengas nadie que te defienda; tienes que calártelo y ya. ¿No es lógico pensar que hay que tomar medidas urgentes para poder sobrevivir? Entre ellas el recortar gastos que no son imprescindibles para vivir.

Yo sé que muchos no van a estar de acuerdo, pero la verdad es que la medida de recortar los canales internacionales en Cantv Satelital es comprensible y entendible en el marco de la drástica caída de más de 80 por ciento de nuestros ingresos como país, y de la guerra económica que enfrentamos. 

2) La Cantv estatal es una gran empresa de telecomunicaciones, pero tiene un defecto: NUNCA ha tenido una buena política comunicacional. Son PÉSIMOS en eso. Un recorte en el servicio como éste debía anunciarse con antelación, debe pedirse excusas a los usuarios y usuarias, debe explicarse con claridad las razones, ofrecer compensaciones y alternativas. El personal que da atención al usuario debe ser preparado adecuadamente para enfrentar a tanta gente que llamará reclamando.

Si nadie da la cara, causaremos que los dedos culpabilizadores apunten al líder visible: a Nicolás Maduro.

Lamentablemente, parece que la norma en Cantv es "vamos a hacerlo calladitos, vamos a quitarles todos los canales internacionales sin decir nada, tal vez nadie se dará cuenta de ello. Y al que no le guste, ¡que se cambie! Total, las cableras privadas cuestan 4 veces más* ". Esa no  es la forma de tratar a los usuarios y usuarias de una empresa pública. Se supone que estamos intentando construir una alternativa al capitalismo, pero no podemos ser mejores que los capitalistas si tratamos a la gente tan mal como lo hacen ellos.

Recordemos que Venezuela es un país electoral. Si la gente siente descontento, si nadie le da la cara ni le da explicaciones, dejarán de votar por nosotros.

Chávez siempre fue sincero. Siempre asumió sus responsabilidades. Más de una vez se disculpó cuando los objetivos no pudieron cumplirse. Imitémoslo en eso.

3) La forma como se hicieron las cosas obliga a que Conatel intervenga y sancione a Cantv en defensa de sus usuarios, y de no hacerlo, Conatel también quedará mal parada. Lamentable que tengamos un conflicto entre instituciones, en un momento en el que debiésemos trabajar juntos.

4) Esto es algo que discutíamos en torno al tema del Arco del Orinoco: criticamos a Maduro con mucha fiereza por autorizar la explotación de oro, coltán, bauxita y otros minerales en regiones protegidas estado Bolívar (y ojo: NO estoy de acuerdo con esta explotación), pero tampoco le estamos dando muchas alternativas.

Fíjense: en medio de esta severa  situación que vivimos, esperamos que Maduro  mantenga todos los servicios públicos, las misiones, las pensiones, el sueldo de 3 millones de empleados públicos, médicos gratis, educación gratis, universidades gratis, seguros gratis, Canaimitas gratis, cine gratis, conciertos gratis, Metro barato, electricidad barata, comida barata y subsidios a granel. Y sí, es cierto: estos son logros de la Revolución que deben mantenerse.

Pero también le exigimos que siga dándo dólares para importar la Coca Cola, la Pepsi, las hamburguesitas de McDonald's, los Doritos, los helados 4D, la televisión por cable y demás cosas que en este momento son un lujo. No queremos ceder nada. Si Maduro decidiera dejar de dar dólares para importar el refresco Coca Cola, tal parece que cientos de miles de personas que presumen de ser camaradas revolucionarios y chavistas se enojarían enormemente, a pesar de que no es algo imprescindible para la vida, y que fácilmente puede ser sustituido por un jugo natural o por el delicioso papelón con limón. ¿Somos congruentes?

Esta foto no es en Venezuela, pero sí es un hecho de que, en casi
todos los abastos y supermercados, los estantes de los refrescos
nunca han dejado de estar vacíos.

Algo parecido está ocurriendo con Cantv Satelital: el gobierno de Maduro, al parecer, está dejando de darle dólares a TNT, Universal, Disney y Discovery y no podrá mantenerlos en la parrilla de programación de Cantv Satelital. Eso molesta, por supuesto. Pero, ¿no podemos sentarnos a pensar que hay razones de peso para haber tomado una decisión tan difícil e impopular?

Al hacerle a Maduro exigencias tan incongruentes con nuestra realidad actual, nosotros en la práctica le estamos pidiendo la renuncia. No de la misma manera que lo hacen la Tintori o Ramos Allup. Pero le estamos exigiendo a Maduro lo imposible: que saque dólares de donde no los hay, para pagar cosas que no son indispensables. El país perdió de golpe el 80% de sus ingresos en divisas, pero no queremos ceder nada, ni cambiar nuestro estilo de vida, ni ofrecer alternativas entendiendo el peligro de que se pierda todo lo que hemos logrado.

Ojalá yo pudiera acercarme a Maduro y decirle: "coño pana, deja el Arco del Orinoco tranquilo. Deja ese oro en el subsuelo como una herencia para las siguientes generaciones, que ya ellos encontrarán la forma de explotar eso de manera ecológica. Yo sé que el país necesita divisas, y te propongo que dejes de dar dólares para la televisión por cable, los Doritos, la Coca Cola y otros productos y servicios que no son imprescindibles. Yo estoy dispuesto a dejar de consumir todo eso, siempre que esos dólares lo uses para lo necesario e imprescindible. ¡Pero no toques el Arco del Orinoco, compa!".

El problema es que tengo la impresión de que menos del 5 por ciento de la población estaría de acuerdo conmigo. La gran mayoría dirá "bah, ¡que importa! Ese Arco del Orinoco queda en el quinto carrizo. ¡Que perforen esa mierda! Mientras la Gold Reserve nos dé dólares para seguir viendo mi TV por cable, comerme mis Doritos y beber mi Coca Cola, ¡no me importa más nada!".

 
Es imposible hacer una revolución en un país tan inmenso y diverso como Venezuela, si primero no la hacemos dentro de nosotros mismos.

Y no quiero dármelas de ultrarrevolucionario pues tengo un millón de defectos, pero si no cambiamos todos, no nos sentemos a culpar a Maduro de algo de lo que todos tenemos algo de responsabilidad.

____________
* La cablera privada Inter cobra Bs. 698 mensual por un plan normal con 60 canales, sin canales premium, mientras que Cantv Satelital cobra Bs. 198 mensual

13 de marzo de 2016

Doce razones por las cuales un carnet para chavistas es una pésima idea

1) El chavista de corazón no necesita ningún carnet para demostrar su condición política: lo demuestra en su accionar, en su forma de ser, de pensar, de actuar. En su ética y su lucha contra la corrupción. En su interés por los demás. En su capacidad de compartir. En copiar el ejemplo de Chávez y de otros líderes de la izquierda, luchando por los necesitados, por la justicia social. En su interés por lograr la activación del socialismo como sistema económico. En poner las luchas y los intereses de la comunidad por encima de sus intereses individuales.

Algunas personas conocidas por querer demostrar desesperadamente su chavismo a través de todo tipo de simbologías, franelas rojas, lemas, gritos y chapas, en muchos casos han sido las primeras en traicionar la revolución, y hay muchos ejemplos de ello.

2) El “chavistómetro” no existe. No hay forma de medir, probar, demostrar ni garantizar que todos los que se inscriban en un proceso de inscripción sí sean chavistas, y que los que no se inscriban sean antichavistas. Muchas personas de nuestro lado tienen aversión a carnetizarse, mientras que grandes cantidades de ninis, apolíticos y antichavistas seguramente están pensando en carnetizarse ante los inevitables rumores falsos de que “quien no se saque el carnet no podrá comprar en equis sitio” o “no tendrá acceso a tal servicio” o “no podrá tener apartamento de la GMVV”, etcétera.

Hay un precedente reciente: En 2007, al formarse el PSUV, se realizó una fase de registro que logró una impresionante cifra de 7,2 millones de militantes inscritos, pero en los referendos y elecciones subsiguientes sólo votaron unas 4,2 millones de personas a favor del chavismo (entre ellos, cientos de miles de personas que eran chavistas, pero que no se inscribieron en el PSUV). Esto denotó que una buena cantidad de las personas que se registraron en el partido no eran chavistas, pero se habían registrado como tales ante los falsos rumores de que el inscribirse les permitiría tener acceso a privilegios.

3) En la Cuarta República, las experiencias de carnetización fueron focos de corrupción, vicios y dieron origen al llamado “chapeo”: recuérdese los famosos carnets que el partido Acción Democrática entregaba a sus militantes, que eran usados para acceder de forma privilegiada a determinados bienes y servicios. Algo que para nada puede ser apoyado por un revolucionario.

4) Aún cuando el objetivo de los carnets para chavistas no sea el mencionado antes, no será difícil que ciertos dirigentes políticos o determinados directores de instituciones, alcaldías o gobernaciones poco éticos, ordenen utilizar usar el carnet de forma equivocada, exigiéndolo para entregar bienes o servicios, para acceder a puestos de trabajo, a cupos en instituciones educativas, para chapear, etcétera.  Aún si no fuera así, de seguro la oposición hará falsas denuncias en medios de comunicación que habrá que investigar y desmentir, lo que en efecto se convertirá en una distracción.

5) Dados los graves problemas económicos que tiene el país, ¿estamos en la capacidad de carnetizar a 7 millones de personas usando tarjetas con chip? Estamos hablando de material importado, que requerirá desembolsar una gran cantidad de las divisas. Es difícil comprender que se nieguen divisas para otras necesidades del país, pero sí se usen para carnetizarnos.

¡Mucho cuidado con aquellas personas que puedan estar sugiriéndole al alto gobierno costosísimos procesos de carnetización, con el fin de ganar contratos o comisiones!

6) Aún si se decidiera usar carnets más baratos (de cartulina o papel), hay que recordar que las editoriales del Estado y los periódicos revolucionarios han tenido severos recortes en sus impresiones, y muchas de ellas han tenido que recurrir al formato electrónico ante los problemas de escasez de papel y tinta. Es difícilmente justificable que disminuyamos la impresión de libros y la cantidad de hojas de nuestros periódicos, pero de pronto hagamos la impresión de millones y millones de carnets.

7) Se ha señalado que el carnet podría ayudar a luchar contra el bachaquerismo. Es importante que se nos aclare cómo podría ayudar, ya que, por experiencia propia, solemos ver lo contrario: los bachaqueros son las personas con el tiempo, la paciencia y los contactos suficientes como para carnetizarse de primerito, mucho antes que el pueblo trabajador que tiene que cumplir horarios laborales.

Está demás recordar que el usar un carnet para priorizar, ayudar o favorecer a las personas de una tolda política por encima de las demás va contra nuestros propios principios: un gobierno revolucionario tiene que dar prioridad a la gente en función de sus necesidades desde el punto de vista económico y social, no desde el punto de vista de quienes sean nuestros partidarios políticos. Un revolucionario no puede dejar sin atención médica o alimentaria a una señora de bajos recursos, sólo porque sea adeca o de Primero Justicia.

8) La base de datos de los chavistas podría filtrarse, ocurriendo discriminación política a la inversa: empresas privadas que despidan o se nieguen a contratar a quienes aparezcan en ella.

9) Este proceso de carnetización va a causar controversias y discusiones muy dolorosas. Por dar un ejemplo: yo estoy en desacuerdo con muchas de las opiniones que manifiesta Ana Elisa Osorio, pero si yo soy un operador de carnetización y ella me pide que la carnetice como chavista, ¿quién soy yo para negárselo? ¿Quién decidirá si ella es chavista o no? Demasiadas veces la vi al lado de Chávez, como para negarle el carnet por algunas de sus opiniones recientes, así yo discrepe de ellas. En todo caso, hay algunas personas del Psuv, de esas que salen todos los días por VTV, a quienes yo sí les negaría el carnet si me correspondiera a mí decidirlo, porque su ética, en mi opinión, no se corresponde con las de un chavista.

Entonces: ¿Se manejarán listas de no carnetizables? ¿Cuáles son los criterios, requerimientos y normas para meter a alguien en esa lista de no carnetizables? ¿Quién decide a quién carnetizar y a quien no? ¿Puede esa persona apelar la decisión de no ser carnetizada? Si el Psuv dice que alguien no es carnetizable como chavista pero el PCV dice que sí, ¿a quién se le hará caso?

Es conveniente preguntarnos si queremos caer en este tipo de discusiones divisionistas en este momento histórico.

10) ¿Qué pasará en aquellos casos donde una gran cantidad de personas en las comunidades o en entes públicos, instituciones educativas, misiones o similares rechacen que alguien sea carnetizado, por su proceder poco ético o su forma de actuar?  Si una persona se carnetizó pero luego la comunidad lo identifica como una persona poco ética, ¿se le retirará el carnet? ¿Cómo se le obligará a entregarlo?

11) Las personas a quienes se sigue procedimientos por corrupción, peculado, ineficiencia y similares, ¿podrán carnetizarse? ¿Qué pasará cuando a un malandro, un pran, un corrupto, un estafador u otro tipo de criminal se le consiga un carnet de “chavista”? ¿No terminará eso desprestigiando el nombre del Comandante Chávez?

12) No hace falta tener un carnet para demostrar su amor al Comandante Chávez ni su apoyo a Nicolás Maduro. No hace falta carnetizarnos para recibir reportes, materiales, lineamientos, ni para mantenernos organizados ni comunicados. Tenemos diferentes estructuras, partidos políticos, infocentros, acceso a  computadoras, teléfonos celulares, redes sociales, chats, páginas web y decenas formas de comunicación. Un carnet en estos momentos es algo muy costoso, poco útil y bastante controversial. Que incluso podría generar peleas innecesarias entre nosotros mismos. Mejor ahorrémonos la discusión y trabajemos en las metas impulsadas por el propio Presidente Maduro para impulsar la producción y mejorarnos a nosotros mismos, como personas que seguimos el legado del Chávez. Creo que la discusión en el Congreso de la Patria no tiene que ir en torno a carnets, sino en otros aspectos mucho más importantes como chavistas y revolucionarios.

4 de febrero de 2016

Ley Borges permitirá bachaquear los apartamentos de la Gran Misión Vivienda Venezuela


¿Por qué nos enredamos tanto explicando los puntos negativos del proyecto de ley de vivienda que intenta introducir el diputado opositor Julio Borges? Siguiendo sus propias palabras, él dice que su proyecto de titularidad permitirá que los propietarios de apartamentos de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) puedan "capitalizar a la familia, darle potencia, que la familia pueda vender esa casa y progresar". Es decir, que puedan vender con libertad su apartamento a quienes ellos quieran, al precio que quieran ponerle.

¡Libre mercado! ¡Libre competencia! ¡Libertad económica total! ¿Qué tiene esto de malo?

Bueno, llevamos ya varios años viendo este asunto, lo llamamos "bachaqueo" y estamos hartos de este fenómeno. El gobierno lucha para que la gente no tenga que pagar más de Bs. 19 por un kilo de harina de maíz, pero llegan personas inescrupulosas que aprovechan la situación económica actual y la falta de controles, compran todo lo que hay en los supermercados y cuando la masa trabajadora va a ellos para comprar tras estar todo el día en el trabajo, ya no conseguimos nada. Tenemos que ir a los bachaqueros y comprarles la harina de maíz a Bs. 500, si es que queremos comer. También nos quitan la leche en polvo, comprándola a Bs. 70 para revenderla a Bs. 900. Nos quitan los pañales para los bebés, comprándolos a Bs. 90 para revendérnoslos a Bs. 1.000. Nos quitan los celulares Movilnet comprándolos a Bs. 10 mil para revenderlos a Bs. 90 mil. Y aún cuando el bachaqueo de un sólo celular Movilnet les permite ganar 8 veces lo que un obrero gana en un mes de trabajo, eso no les parece suficiente.

Escalaron entonces su bachaquerismo a los productos de Tu Casa Bien Equipada: televisores, neveras, lavadoras y aires acondicionados, a los cuales les ganan cientos de miles de bolívares por transacción.

Pero tampoco les pareció suficiente. Siguieron con los automóviles Chery, que el gobierno asigna a personas que desean trabajar como taxistas. Llegan los bachaqueros, logran que se los asignen y los despojan de sus insignias de taxis para revenderlos como automóviles particulares, ganando millones de bolívares por cada vehículo.

¿Qué les falta? ¡Las joyas de la corona! Los apartamentos de la Gran Misión Vivienda Venezuela son, para ellos, una forma rápida y segura de hacer decenas de millones de bolívares de forma fácil y con una sola transacción. Sólo tienen que buscar una familia confiada que recién le hayan asignado su apartamento, ofrecerles 5 millones de bolívares por él y, con suerte, te lo venderán de inmediato. ¡Luego lo engordas un tiempo, y en unos meses podrás venderlo a Bs. 50 millones! Ganarás el equivalente a 4.600 meses de salario en una sola sentada. ¡El bachaquerismo en su máxima expresión! 

¿Qué impide este tremendo pero aberrante negociazo? Las leyes implantadas por el gobierno bolivariano, que exigen que los beneficiarios de la GMVV que quieran vender su apartamento, se lo tienen que ofrecer en primera instancia al Estado venezolano, con el fin de que sea éste les compre el apartamento y luego se lo asigne a otra familia venezolana a precios justos y cómodas condiciones de pago, evitando así cualquier forma de bachaqueo y especulación con los apartamentos.

Estas leyes anti-bachaqueo de apartamentos emitidas por el gobierno del Comandante Chávez en 2011 y 2012, son las que están en la mira de la ley de titularidad que plantea Julio Borges, pues serán anuladas por sus disposiciones derogatorias (ver artículo 14 de la Ley Borges, que plantea la derogación de "todas las normas que colidan con lo dispuesto en la presente ley", en particular la Ley Orgánica de Emergencia para Terrenos y Viviendas, y la Ley para Determinación de Justiprecio de Bienes inmuebles en los casos de expropiaciones de emergencia con fines de poblamiento y habitabilidad).



¿Qué clase de monstruo puede estar interesado en destruir un plan social como la GMVV por intereses personales y monetarios? No tengo forma de probarlo, pero estoy casi seguro de que conglomerados transnacionales y mafias de empresas de bienes raíces deben ser los creadores de este proyecto de ley, pues son las primeras interesadísimas en ganar miles de millones de bolívares tomando los apartamentos de la GMVV para poder revenderlos a los precios abusivos que vemos en portales como TuInmueble.com. ¿Qué recibirá Primero Justicia como recompensa, de completar esta jugada maestra? ¡Mucho dinero!

Confiamos en que el Presidente Nicolás Maduro y el gobierno bolivariano encontrarán la forma de bloquear este proyecto de ley e impedir su aprobación. ¡No al bachaqueo de los apartamentos creados por el Comandante Chávez para apoyar al pueblo venezolano!

3 de enero de 2016

Revisión a Aporrea

Hace algunos años, cuando desde varios programas de VTV estaban siendo altamente críticos con Aporrea, me encontré a uno de sus miembros y le pregunté por qué, a pesar de las críticas tan fuertes que se hacía contra ellos, igual seguían publicando artículos de esas personas que los criticaban. Me dijeron que lo hacen porque creen en el derecho de todos los que están de este lado a dar sus opiniones, sean cuales sean y así ellos mismos no estén de acuerdo con ellas.

En Aporrea hay muchas opiniones que me gustan, y muchas que no me gustan para nada. No me gusta que allí se haya publicado un artículo pidiendo la renuncia a Maduro. No me gustan los artículos con tono destructivo, aquellos que dicen que la Revolución se acabó o no sirvió y que hay que darle paso a otra cosa. No me gustan los artículos de algunos militantes de Marea Socialista porque son personalistas, a veces sin argumentos, a veces sin mayor intención que la de proyectar a una persona. Tampoco me gustan los artículos de ciertos militantes del PSUV, que igualmente se publican en Aporrea y en casi todos los portales del Estado, pero que pecan de ser repetitivos, vacíos, autocomplacientes o que pareciera que los escribieron por llenar una columna en algún periódico. No me gustan los artículos de Heinz Dieterich ni los de muchos otros camaradas de izquierda que, desde posiciones cómodas en el exterior, parecieran disfrutar los problemas que padecemos.

Pero al menos cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de decidir lo que leemos. Si algún articulista no me gusta, puedo responderle con mi propio artículo. O simplemente no lo leo y punto. Y si todos decidiéramos no leerlos, los artículos no subirían a la esquina superior derecha, donde un algoritmo automatizado coloca los  más leídos del día.

¿Debe Aporrea hacer cambios en su línea editorial? Tal vez sí. ¿Deben hacerlo VTV y los demás medios públicos? Absolutamente. De hecho, yo creo más en unos medios públicos que, sin dejar de ser revolucionarios, sean independientes de los partidos políticos que nos gobiernen, sea el PSUV, PCV, AD, Marea o el que sea. Si un periodista revolucionario hizo una investigación seria e imparcial que demuestra que un ministerio no está haciendo bien su trabajo, esa investigación debería publicarse sin que ello cause penalizaciones para el periodista, o la remoción inmediata del presidente del medio, como ha pasado unas cuantas veces.

¿Deberían entrevistar VTV y los medios públicos a gente de oposición? Yo creo que sí. De hecho, VTV lo hace en períodos electorales, y lo hace muy bien; ojalá lo hicieran todo el tiempo. Correo del Orinoco también lo hace, y me alegra. Yo quisiera ver a periodistas combativos de VTV entrevistando a la presidenta de Consecomercio o al presidente de Fedecámaras, así como a los diputados opositores, y hacerles preguntas duras y frontales, que nadie en El Nacional o en La Patilla se atrevería a hacerles.

¿Se debió haber publicado en Aporrea la carta de Jorge Giordani, una persona que por años fue trabajador directo al lado de Chávez? ¿O los artículos de Héctor Navarro y Ana Elisa Osorio? ¿O simplemente hay que vetarlos por ser "traidores", según dicen algunos? Y conste que yo no defiendo a Giordani, creo que él tiene culpa de parte de lo que está pasando hoy a nivel económico. Pero yo sí creo que su versión de los hechos tiene que publicarse; es más, ojalá otros miembros y exmiembros del gabinete económico fueran tan sinceros. De cualquier forma, Aporrea no sólo publicó los artículos de Giordani, sino numerosas respuestas a favor y en contra de ellos.

Yo sí creo que la gente tiene derecho a opinar.
Si no les gusta alguna medida que esté tomando Maduro (o que no esté tomando), tienen derecho a decirlo. Deberían hacerlo con respeto y con argumentos sólidos, sin personalizar los ataques, respetándolo como camarada de izquierda, poniéndose en sus zapatos. Tal vez Aporrea debería escoger mejor lo que publica en términos de calidad. Pero sí creo que la gente tiene derecho a increpar a los ministros y funcionarios públicos, incluyendo al Presidente, y creo que ellos tienen que investigar las denuncias y responder a las críticas, o por lo menos estar al tanto de ellas.

Soy de quienes creen que los trabajadores deberían tener la libertad de denunciar los problemas que hay en los entes o empresas donde laboran. Eso ayudaría mucho a detectar problemas y solucionarlos. Si unos trabajadores ven que a su empresa no llega materia prima, o que el gerente les da la orden de no producir más, o de acaparar todos los productos y no sacarlos a la venta, yo pienso que la capacidad de los trabajadores de denunciar es vital. El problema es que a veces la denuncia puede traer consecuencias contra ellos, no sólo en lo laboral sino contra sus propias vidas. A veces la denuncia puede involucrar a un empresario, a un terrateniente, o por el otro lado a un ministro o a un general importante, quien puede arremeter contra el medio que la publicó. Puede exigir la destitución de su director, el despido del periodista o que eliminen los patrocinios. Pero Aporrea ha sido uno de los pocos sitios que se ha arriesgado en estos casos a sacar la denuncia manteniendo en reserva el nombre de los denunciantes. Muy pocos medios públicos harían lo mismo.

Uno de los errores más terribles que tuvimos en los últimos 10 años con la Asamblea Nacional a nuestro favor, es que desde allí nunca se interpeló a ningún ministro, alcalde o gobernador chavista.
Como si todos ellos hubieran hecho su trabajo a la perfección. A cada rato uno escucha a la gente quejándose de que tal alcalde no recoge la basura, que no pone a raya a los transportistas que cobran lo que les da la gana, de que tal ministro no cumple con su trabajo, pero nuestra Asamblea Nacional nunca los llamó para pedirles cuentas, siendo esa una de sus atribuciones. Entonces, uno decide desahogarse  por Aporrea con la esperanza de que al menos algún funcionario te lea y busque correctivos. Y algunos, los verdaderamente revolucionarios, así lo hacen. Otros, más bien, te señalan, te acusan de contrarrevolucionario, de ser de la CIA y hasta llaman a tus jefes a ver si logra que te despidan.

Entonces, ¿también nos van a quitar ese derecho que tenemos de denunciar lo malo por Aporrea? Equivale a mandarnos a callar y sólo acordarse de nosotros cuando llegan las elecciones, cuando algunos nos dicen: "hay que votar por ese alcalde que nunca te recogió la basura, ¡y si no lo haces eres un traidor a la revolución!". Y coño, esas actitudes causaron el desastre que vivimos el pasado 6 de diciembre.

Otra cosa: no olvidemos que Aporrea es uno de los pocos portales de la Revolución que mantiene un archivo de noticias desde 2002. Como tal, es un recurso bibliográfico y una fuente de investigación única. De resto, casi todos los otros portales web de la revolución han eliminado sus archivos de noticias, a veces por falta de pericia (cuando cambian el software y eliminan las noticias viejas), o por negligencia (por ejemplo, cuando crearon HoyVenezuela pero borraron el portal del Sibci, con todas las noticias y artículos emitidos en los últimos meses de vida del Comandante Chávez).

En vez de eliminar Aporrea, más bien deberíamos proponer que su archivo histórico sea salvaguardado por la Biblioteca Nacional, como también se hace con periódicos de derecha que nada positivo están dejando de nuestro pasar por la historia venezolana.

Bombillos vienen, bombillos van


El artículo de los bombillos, que también fue aludido anoche en VTV, lo escribí no en un ataque emocional. Lo pensé muchísimo. Y, quien lo haya leído con atención, se habrá dado cuenta de que no era un artículo en el que yo estuviese pataleando porque no hubieran bombillos; era un artículo llamando la atención al gobierno por haber dejado a la clase media trabajadora sola en esta guerra económica. Era un artículo donde pedía que se tomara medidas con la cadena que otorga dólares preferenciales a empresarios para importar bienes, denunciando que estos bienes NUNCA se calculan a dólar preferencial cuando se ponen a la venta, sino al despreciable dólar paralelo.

Nótese que no era un artículo defendiendo a los empresarios especuladores, a los cuales llamé "ladrones" no sé cuantas veces. Nótese que no era un artículo llamando a rendirnos. Todo lo contrario: lo culminé diciendo que ojalá y el gobierno asumiera la importación y distribución de bienes.

En ese artículo, el bombillo no es otra cosa sino un símbolo: un producto que antes podía ser comprado hasta por la persona más humilde, que podías dejar colgando en la puerta de tu casa sin temor a que nadie se lo robara. Pero que ahora muy pocas personas en Venezuela pueden comprar por su elevadísimo precio. Algunos camaradas no pudieron entender mi uso del "bombillo" en ese artículo. Tal vez sea culpa mía porque no soy muy bueno con esto de las analogías, las metáforas, los recursos literarios y esas guarandingas. Trataré de mejorar en futuros escritos.

Pero así como algunos señalan a Aporrea por ser demasiado crítica, tal vez con algo de razón, también hay otros portales chavistas que van en la dirección exactamente contraria: hacen unos ataques excesivamente duros contra la clase media trabajadora sin pensar que en ella también hay proletarios y gente que vive de un sueldo quincenal. Algunos ni siquiera tienen vivienda propia (alquilados), otros viven hacinados (seis u ocho personas viviendo en un apartamento de 90 metros cuadrados en La California Norte o en La Candelaria). Son gente con o sin conciencia de clases que también están pasando roncha en esta guerra económica.

Desde esos portales los llamamos sifrinos, aburguesados, mimados y llorones. Usamos toda suerte de epítetos contra la chama que está molesta porque le suprimieron el cupo electrónico con el que pensaba comprarse libros, teléfonos o cualquier otro bien que la oligarquía local no le deja comprar. Llamamos apátrida a aquel que decidió irse a otro país, bien sea porque no aguantó la delincuencia o porque prefirió explorar otros caminos. Mientras los insultamos, la derecha los atrae con las mejores armas que les ofrece su industria publicitaria y su arsenal mediático. Y luego nos preguntamos por qué la juventud no votó por nosotros.

Asumir que todo el que vive en el este de Caracas viaja 2 veces al año a España, que todos son dueños de una panadería, de una clínica o de un bufet de abogados, o que todo el mundo en la clase media se compra un carro nuevo al año, es un error gravísimo que hemos tenido en esta revolución y del cual el propio Fidel nos advirtió hace años, cuando nos dijo que "en Venezuela no hay 4 millones de oligarcas", que ahora son 8 millones.

"No lo olviden: la clase media trabajadora también vota". Ese era el mensaje principal que quise dar con el artículo del bombillo. Perdonen si no lo logré.

Por supuesto que nuestro gobierno revolucionario tiene que enfilar la mayor parte de sus esfuerzos a los que menos tienen, a los excluidos, a las personas de los barrios y sectores populares. Pero eso no significa que dejes sola a la clase media trabajadora, porque este es un gobierno para todos. No podemos responderles insultándolos o menospreciándolos.

Revisión


Entonces, sí: pidámosle a Aporrea que se revisen, pero también a los medios públicos, de donde se ha estado suprimiendo la crítica, la autocrítica y la denuncia. Pidámosle también a La Iguana, a Misión Verdad, a Tves, a Vive, a Avila TV, a Alba Ciudad, que se sometan a revisión exhaustiva. Escuchemos a nuestra gente. Escuchemos incluso a los opositores racionales, aquellos que están molestos con el gobierno por razones justas, y cambiemos todo lo que haya que cambiar.

Ojalá comencemos a ver intenciones reales de evaluar y rectificar. Seguir haciendo todo tal y como lo hemos venido haciendo, es la ruta más segura para repetir otra derrota electoral de la cual tal vez ya no podamos recuperarnos.

27 de diciembre de 2015

No poder comprar ni un bombillo

Lo que pide la tienda Ferretotal por
un bombillo ahorrador: Bs. 3.843
en un país donde el sueldo mínimo
mensual es de Bs. 9.648

Cuando el Comandante Chávez llegó al poder, activó una serie de programas sociales imprescindibles para acabar con esa terrible desigualdad y pobreza que habían dejado gobiernos pasados. Estos planes formaban parte de una transición, pues todos sabíamos que un gobierno socialista no podía ser eternamente asistencialista, sino que tenía que enseñarnos cómo resolver nuestros problemas.

Pero la manipulación mediática desde la derecha, unida a la pésima política comunicacional de nuestro lado, hizo sentir a millones de personas de la mal llamada clase media, que ellos eran el enemigo, aún cuando no lo eran.

Un meme muy famoso que circula por redes sociales lo aclara de forma muy didáctica. Palabras más, palabras menos, nos dice que:

Cuando hablamos de burgueses, no nos referimos a ti, que eres un simple y pendejo asalariado que trabaja para un patrón. ¡Nos referimos a los dueños de los grandes medios de producción, de las grandes empresas, de las grandes fábricas!

Algo tan simple como eso no pudo ser explicado convincentemente, y en ese momento 4 millones de personas  (hoy 8 millones) que viven en las urbanizaciones y hasta en nuestros barrios se han declarado en defensa de la burguesía y del gran empresariado venezolano y multinacional, que jamás movería ni un dedo por defendernos a nosotros, la masa de trabajadores que hemos construido este país.

Durante los primeros años del proceso bolivariano, estas personas de la clase media en realidad nunca perdieron nada. Más bien ganaron, gracias a decisiones del gobierno como los créditos indexados, programas como los de los automóviles Chery, o con la simple decisión de que el Estado continuase siendo el dueño de Corpoelec, Hidroven, Cantv, Movilnet, el Banco de Venezuela o las universidades autónomas, evitándose que los bolsillos de los venezolanos fueran destrozados por las cuotas mucho más altas que cobrarían estas empresas e instituciones de estar en manos privadas. Para cualquier referencia, pregunten a habitantes de Colombia, España u otros países cuánto pagan ellos por electricidad, teléfono, agua y otros servicios públicos, y compare los costos en función del porcentaje de sus sueldos que deben dedicar a esto.

Yo tengo que agradecer el haberme graduado en la Universidad Central de Venezuela, algo que jamás hubiera podido lograr si Rafael Caldera y Henrique Salas Römer hubieran concretado sus ideas de privatizar las universidades autónomas. Y cientos de miles de personas lograron graduarse en universidades como la UBV, la UNEFA, la UNESR y tantas otras que nunca se hubieran creado o ampliado de no haber llegado Chávez al poder.

Pero la mejor ganancia que pudo traer este proceso es la paz. El que millones de personas salieran de la pobreza crítica y hubiera menos desigualdad, contribuyó a evitar que se tomaran caminos violentos para intentar acabar con la pobreza, como ocurrió en países vecinos que aún experimentan las consecuencias de ello, costándole la vida a cientos de miles de personas y dejando millones de desplazados.

La vida no es como las películas Terminator o "Volver al Futuro", en las que hay varias líneas de tiempo distintas, y para conocerlas sólo hay que cambiar de DVD. Es imposible conocer cómo sería la "línea de tiempo" de una Venezuela paralela, en la que Hugo Chávez nunca hubiera llegado al poder. Pero si me tocara apostar, yo diría que, sin él, la gran mayoría de los venezolanos estaríamos viviendo un presente mucho más oscuro y violento que el que vivimos hoy, por difícil que nos resulte creerlo.

Ni un bombillo

El problema es que, al arreciar la guerra económica, la clase media sí comenzó a sentir que se le quitaban cosas. Por ejemplo, la simple capacidad de comprar un bombillo: antes se podía conseguir el de filamento a Bs. 20, y el ahorrador a Bs. 200. Pero en estos momentos los de filamento cuestan Bs. 600 y los ahorradores Bs. 3.500 o más. Es decir, una persona que gana sueldo mínimo, no puede pagar 3 bombillos ahorradores con un mes de salario. Y un solo bombillo de filamento cuesta más de lo que una familia paga por un mes de servicio eléctrico.

Pongo el ejemplo del bombillo, pero en realidad está pasando con casi cualquier artículo importado que necesitemos, incluyendo alimentos, medicinas, repuestos, artículos personales, piezas y lo que sea. Hay quien alega que esto pasa porque no tenemos capacidad de producción en el país, y eso en parte es verdad. Pero también es cierto que no existe ningún país en el mundo que produzca el 100 por ciento de los bienes que consumen sus habitantes.

Claro, que los clase media vivimos en una burbuja particular egoísta y que sólo vela por nuestros propios intereses. No vemos ni siquiera al barrio que tenemos al frente, que gracias a la Revolución ha sido rehabilitado, mejorado, cuenta con mejores servicios públicos, salud primaria, mejor educación, Canaimitas y un operativo Barrio Nuevo Barrio Tricolor que mejora enormemente la infraestructura de los hogares. Mucho menos nos damos cuenta de lo que ocurre en una comunidad en pobreza crítica, que ni siquiera tienen acceso a electricidad, agua potable ni aguas servidas, y de pronto llega el gobierno e instala una Base de Misiones que les cambia enormemente la vida.

¿Quién tiene la culpa de que la clase media no se entere de estos grandes logros sociales? ¿Está bien culparlos a ellos de que, gracias al cine y las series de televisión, conozcan mucho mejor la ciudad de Nueva York que una comunidad en pobreza crítica a 2 kilómetros de distancia? ¿Y de que sólo salgan de esa burbuja de cristal cuando todos aquellos bienes que siempre habían podido comprar, de pronto se escapan de su alcance?

Cajas negras

Por supuesto, no era el gobierno de Maduro el que nos está quitando la posibilidad de comprar un bombillo. Pero todo este proceso de importación y venta de productos y bienes funciona como una enorme caja negra cuyo funcionamiento los ciudadanos desconocemos con exactitud.
  • Por un lado, CencoEx entrega los dólares generalmente a grandes empresarios para que éstos importan productos. 
  • Al parecer, los empresarios son unos corruptos que revenden una parte de los dólares para sacarles grandes ganancias, e importan mucho menos productos de lo que debieron importar.
  • Pero en CencoEx aparentemente no fiscalizan a los empresarios como debieran, porque al parecer son una mafia de corruptos. 
  • Tampoco hay mayor fiscalización hacia CencoEx, y la prueba es que en 2013 se perdieron 25 mil millones de dólares, robados por empresarios a través de empresas de maletín con la complicidad de Cadivi/CencoEx, y no hay mayores culpables por esta bochornosa acción.
  • Luego, en las aduanas hay más corrupción. 
  • La Guardia Nacional Bolivariana también agrega corrupción. 
  • En el ente de supervisión de precios, el Sundde, también hay ineficiencia y corrupción. 
  • La creación de un "Comando Nacional de Precios Justos" no ayudó absolutamente en nada a resolver los problemas.
Esta imposibilidad de conocer exactamente lo que pasa, permite a la derecha culpar al gobierno, y el gobierno se defiende culpando a la derecha. 

En estos días vi en VTV al presidente de Sundde diciendo en una entrevista, con absoluta tranquilidad, que el Estado venezolano provee prácticamente la totalidad de las divisas para importaciones, a precio preferencial. Señaló que el argumento de los empresarios, de que ellos tienen que vender los productos a precio de dólar paralelo porque el Estado no les da dólares preferenciales, es absolutamente falso. Pero no explicó por qué el 95 por ciento de los artículos a la venta en la mayoría de las tiendas se sigue vendiendo a precio de dólar paralelo.

Es decir, culpa únicamente a los empresarios, de la misma manera que un vigilante que se quedó dormido culpa únicamente a los ladrones por el robo que acaban de sufrir, y trata de eximir su propia culpa.

Por su parte, los empresarios culpan al gobierno de Maduro de no darle suficientes dólares, de regular los precios de forma absurda, de aumentar los sueldos constantemente, de no permitirles despedir trabajadores, etcétera.

Al final, tras dos años largos de guerra económica en la que ambos bandos se echan la culpa sin resolverse el problema, el 99 por ciento de los mortales seguimos desconociendo exactamente lo que pasa, lo que se termina traduciendo en los resultados electorales del pasado 6 de diciembre. ¿Alguien podía esperar otra cosa?

Entonces, a veces prendo VTV y veo a algún ministro diciendo que se hizo un operativo de entrega de bombillos ahorradores en la comunidad del barrio tal, donde les regalaron los bombillos porque el gobierno bolivariano y chavista quiere que todo el mundo viva bien. ¡Que esto sí es socialismo! Y me alegra mucho por los beneficiados.

Pero yo también soy un ser humano, vivo en una zona de esta mal llamada clase media, y no puedo comprar bombillos. La gran mayoría de mis vecinos tampoco. Las ferreterías están llenas de bombillos, pero no podemos comprar ni uno por su precio cada vez más desenfrenado.

Y no quiero ir al consejo comunal, para que le pidan al ministerio un operativo de regalo de bombillos.

Sólo quiero recuperar la capacidad que tenía hace dos o tres años, de comprar bombillos sin perder el 90 por ciento de mi salario mensual en ello. Y que todos mis vecinos puedan recuperar esa capacidad. Porque mientras ellos no la recuperen, JAMÁS vamos a poder acercarnos a ellos para intentar convencerlos de que la revolución bolivariana es una opción válida.

Jamás podremos hacerlo.

Ni con 100 mil campañas comunicacionales, ni trayendo a los mejores publicistas del mundo, ni haciendo 5 mil mesas de trabajo para firmar tres mil manifiestos de apoyo a la Revolución, ni haciendo 45 mil Corazones Llaneros o 600 mil Suena Caracas, ni trayendo a Nicky Jam, Gilberto Santarrosa, Jerry Rivera o Chino y Nacho. Ni resucitando a Michael Jackson, Héctor Lavoe o Rocío Durcal. Nada de eso servirá para recuperar apoyo.

Hasta que estos vecinos (personas que viven en edificios residenciales del este de Caracas, que no son burgueses ni pequeño-burgueses, sino simples trabajadores y profesionales asalariados) no puedan recuperar las capacidades adquisitivas que tenían hace unos años, nunca podremos convencerlos de que este es el camino correcto.

Y ellos votan. Y su voto vale.

Si el recuperar esa capacidad adquisitiva implica multar y cerrar a buena parte de los importadores del país y que el Estado tenga que asumir su actividad, pues ¡bienvenida sea esta decisión! Si los puertos son del Estado y si las aduanas son del Estado, pues que las importadoras también lo sean. Y si los distribuidores finales tampoco quieren entender que trabajan para un pueblo y un país que quiere ser libre y soberano, ¡pues que también sean asimilados!

Esperemos que las decisiones económicas que se tomen en los próximos días no sean más de lo mismo. Si no hay acciones radicales, valientes y contundentes que puedan acabar con la guerra económica en los próximos meses, todos sabremos que no podremos salir bien librados de los procesos electorales que la derecha intentará en los próximos meses para acabar con el gobierno de Nicolás Maduro.