4 de febrero de 2016

Ley Borges permitirá bachaquear los apartamentos de la Gran Misión Vivienda Venezuela


¿Por qué nos enredamos tanto explicando los puntos negativos del proyecto de ley de vivienda que intenta introducir el diputado opositor Julio Borges? Siguiendo sus propias palabras, él dice que su proyecto de titularidad permitirá que los propietarios de apartamentos de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) puedan "capitalizar a la familia, darle potencia, que la familia pueda vender esa casa y progresar". Es decir, que puedan vender con libertad su apartamento a quienes ellos quieran, al precio que quieran ponerle.

¡Libre mercado! ¡Libre competencia! ¡Libertad económica total! ¿Qué tiene esto de malo?

Bueno, llevamos ya varios años viendo este asunto, lo llamamos "bachaqueo" y estamos hartos de este fenómeno. El gobierno lucha para que la gente no tenga que pagar más de Bs. 19 por un kilo de harina de maíz, pero llegan personas inescrupulosas que aprovechan la situación económica actual y la falta de controles, compran todo lo que hay en los supermercados y cuando la masa trabajadora va a ellos para comprar tras estar todo el día en el trabajo, ya no conseguimos nada. Tenemos que ir a los bachaqueros y comprarles la harina de maíz a Bs. 500, si es que queremos comer. También nos quitan la leche en polvo, comprándola a Bs. 70 para revenderla a Bs. 900. Nos quitan los pañales para los bebés, comprándolos a Bs. 90 para revendérnoslos a Bs. 1.000. Nos quitan los celulares Movilnet comprándolos a Bs. 10 mil para revenderlos a Bs. 90 mil. Y aún cuando el bachaqueo de un sólo celular Movilnet les permite ganar 8 veces lo que un obrero gana en un mes de trabajo, eso no les parece suficiente.

Escalaron entonces su bachaquerismo a los productos de Tu Casa Bien Equipada: televisores, neveras, lavadoras y aires acondicionados, a los cuales les ganan cientos de miles de bolívares por transacción.

Pero tampoco les pareció suficiente. Siguieron con los automóviles Chery, que el gobierno asigna a personas que desean trabajar como taxistas. Llegan los bachaqueros, logran que se los asignen y los despojan de sus insignias de taxis para revenderlos como automóviles particulares, ganando millones de bolívares por cada vehículo.

¿Qué les falta? ¡Las joyas de la corona! Los apartamentos de la Gran Misión Vivienda Venezuela son, para ellos, una forma rápida y segura de hacer decenas de millones de bolívares de forma fácil y con una sola transacción. Sólo tienen que buscar una familia confiada que recién le hayan asignado su apartamento, ofrecerles 5 millones de bolívares por él y, con suerte, te lo venderán de inmediato. ¡Luego lo engordas un tiempo, y en unos meses podrás venderlo a Bs. 50 millones! Ganarás el equivalente a 4.600 meses de salario en una sola sentada. ¡El bachaquerismo en su máxima expresión! 

¿Qué impide este tremendo pero aberrante negociazo? Las leyes implantadas por el gobierno bolivariano, que exigen que los beneficiarios de la GMVV que quieran vender su apartamento, se lo tienen que ofrecer en primera instancia al Estado venezolano, con el fin de que sea éste les compre el apartamento y luego se lo asigne a otra familia venezolana a precios justos y cómodas condiciones de pago, evitando así cualquier forma de bachaqueo y especulación con los apartamentos.

Estas leyes anti-bachaqueo de apartamentos emitidas por el gobierno del Comandante Chávez en 2011 y 2012, son las que están en la mira de la ley de titularidad que plantea Julio Borges, pues serán anuladas por sus disposiciones derogatorias (ver artículo 14 de la Ley Borges, que plantea la derogación de "todas las normas que colidan con lo dispuesto en la presente ley", en particular la Ley Orgánica de Emergencia para Terrenos y Viviendas, y la Ley para Determinación de Justiprecio de Bienes inmuebles en los casos de expropiaciones de emergencia con fines de poblamiento y habitabilidad).



¿Qué clase de monstruo puede estar interesado en destruir un plan social como la GMVV por intereses personales y monetarios? No tengo forma de probarlo, pero estoy casi seguro de que conglomerados transnacionales y mafias de empresas de bienes raíces deben ser los creadores de este proyecto de ley, pues son las primeras interesadísimas en ganar miles de millones de bolívares tomando los apartamentos de la GMVV para poder revenderlos a los precios abusivos que vemos en portales como TuInmueble.com. ¿Qué recibirá Primero Justicia como recompensa, de completar esta jugada maestra? ¡Mucho dinero!

Confiamos en que el Presidente Nicolás Maduro y el gobierno bolivariano encontrarán la forma de bloquear este proyecto de ley e impedir su aprobación. ¡No al bachaqueo de los apartamentos creados por el Comandante Chávez para apoyar al pueblo venezolano!

3 de enero de 2016

Revisión a Aporrea

Hace algunos años, cuando desde varios programas de VTV estaban siendo altamente críticos con Aporrea, me encontré a uno de sus miembros y le pregunté por qué, a pesar de las críticas tan fuertes que se hacía contra ellos, igual seguían publicando artículos de esas personas que los criticaban. Me dijeron que lo hacen porque creen en el derecho de todos los que están de este lado a dar sus opiniones, sean cuales sean y así ellos mismos no estén de acuerdo con ellas.

En Aporrea hay muchas opiniones que me gustan, y muchas que no me gustan para nada. No me gusta que allí se haya publicado un artículo pidiendo la renuncia a Maduro. No me gustan los artículos con tono destructivo, aquellos que dicen que la Revolución se acabó o no sirvió y que hay que darle paso a otra cosa. No me gustan los artículos de algunos militantes de Marea Socialista porque son personalistas, a veces sin argumentos, a veces sin mayor intención que la de proyectar a una persona. Tampoco me gustan los artículos de ciertos militantes del PSUV, que igualmente se publican en Aporrea y en casi todos los portales del Estado, pero que pecan de ser repetitivos, vacíos, autocomplacientes o que pareciera que los escribieron por llenar una columna en algún periódico. No me gustan los artículos de Heinz Dieterich ni los de muchos otros camaradas de izquierda que, desde posiciones cómodas en el exterior, parecieran disfrutar los problemas que padecemos.

Pero al menos cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de decidir lo que leemos. Si algún articulista no me gusta, puedo responderle con mi propio artículo. O simplemente no lo leo y punto. Y si todos decidiéramos no leerlos, los artículos no subirían a la esquina superior derecha, donde un algoritmo automatizado coloca los  más leídos del día.

¿Debe Aporrea hacer cambios en su línea editorial? Tal vez sí. ¿Deben hacerlo VTV y los demás medios públicos? Absolutamente. De hecho, yo creo más en unos medios públicos que, sin dejar de ser revolucionarios, sean independientes de los partidos políticos que nos gobiernen, sea el PSUV, PCV, AD, Marea o el que sea. Si un periodista revolucionario hizo una investigación seria e imparcial que demuestra que un ministerio no está haciendo bien su trabajo, esa investigación debería publicarse sin que ello cause penalizaciones para el periodista, o la remoción inmediata del presidente del medio, como ha pasado unas cuantas veces.

¿Deberían entrevistar VTV y los medios públicos a gente de oposición? Yo creo que sí. De hecho, VTV lo hace en períodos electorales, y lo hace muy bien; ojalá lo hicieran todo el tiempo. Correo del Orinoco también lo hace, y me alegra. Yo quisiera ver a periodistas combativos de VTV entrevistando a la presidenta de Consecomercio o al presidente de Fedecámaras, así como a los diputados opositores, y hacerles preguntas duras y frontales, que nadie en El Nacional o en La Patilla se atrevería a hacerles.

¿Se debió haber publicado en Aporrea la carta de Jorge Giordani, una persona que por años fue trabajador directo al lado de Chávez? ¿O los artículos de Héctor Navarro y Ana Elisa Osorio? ¿O simplemente hay que vetarlos por ser "traidores", según dicen algunos? Y conste que yo no defiendo a Giordani, creo que él tiene culpa de parte de lo que está pasando hoy a nivel económico. Pero yo sí creo que su versión de los hechos tiene que publicarse; es más, ojalá otros miembros y exmiembros del gabinete económico fueran tan sinceros. De cualquier forma, Aporrea no sólo publicó los artículos de Giordani, sino numerosas respuestas a favor y en contra de ellos.

Yo sí creo que la gente tiene derecho a opinar.
Si no les gusta alguna medida que esté tomando Maduro (o que no esté tomando), tienen derecho a decirlo. Deberían hacerlo con respeto y con argumentos sólidos, sin personalizar los ataques, respetándolo como camarada de izquierda, poniéndose en sus zapatos. Tal vez Aporrea debería escoger mejor lo que publica en términos de calidad. Pero sí creo que la gente tiene derecho a increpar a los ministros y funcionarios públicos, incluyendo al Presidente, y creo que ellos tienen que investigar las denuncias y responder a las críticas, o por lo menos estar al tanto de ellas.

Soy de quienes creen que los trabajadores deberían tener la libertad de denunciar los problemas que hay en los entes o empresas donde laboran. Eso ayudaría mucho a detectar problemas y solucionarlos. Si unos trabajadores ven que a su empresa no llega materia prima, o que el gerente les da la orden de no producir más, o de acaparar todos los productos y no sacarlos a la venta, yo pienso que la capacidad de los trabajadores de denunciar es vital. El problema es que a veces la denuncia puede traer consecuencias contra ellos, no sólo en lo laboral sino contra sus propias vidas. A veces la denuncia puede involucrar a un empresario, a un terrateniente, o por el otro lado a un ministro o a un general importante, quien puede arremeter contra el medio que la publicó. Puede exigir la destitución de su director, el despido del periodista o que eliminen los patrocinios. Pero Aporrea ha sido uno de los pocos sitios que se ha arriesgado en estos casos a sacar la denuncia manteniendo en reserva el nombre de los denunciantes. Muy pocos medios públicos harían lo mismo.

Uno de los errores más terribles que tuvimos en los últimos 10 años con la Asamblea Nacional a nuestro favor, es que desde allí nunca se interpeló a ningún ministro, alcalde o gobernador chavista.
Como si todos ellos hubieran hecho su trabajo a la perfección. A cada rato uno escucha a la gente quejándose de que tal alcalde no recoge la basura, que no pone a raya a los transportistas que cobran lo que les da la gana, de que tal ministro no cumple con su trabajo, pero nuestra Asamblea Nacional nunca los llamó para pedirles cuentas, siendo esa una de sus atribuciones. Entonces, uno decide desahogarse  por Aporrea con la esperanza de que al menos algún funcionario te lea y busque correctivos. Y algunos, los verdaderamente revolucionarios, así lo hacen. Otros, más bien, te señalan, te acusan de contrarrevolucionario, de ser de la CIA y hasta llaman a tus jefes a ver si logra que te despidan.

Entonces, ¿también nos van a quitar ese derecho que tenemos de denunciar lo malo por Aporrea? Equivale a mandarnos a callar y sólo acordarse de nosotros cuando llegan las elecciones, cuando algunos nos dicen: "hay que votar por ese alcalde que nunca te recogió la basura, ¡y si no lo haces eres un traidor a la revolución!". Y coño, esas actitudes causaron el desastre que vivimos el pasado 6 de diciembre.

Otra cosa: no olvidemos que Aporrea es uno de los pocos portales de la Revolución que mantiene un archivo de noticias desde 2002. Como tal, es un recurso bibliográfico y una fuente de investigación única. De resto, casi todos los otros portales web de la revolución han eliminado sus archivos de noticias, a veces por falta de pericia (cuando cambian el software y eliminan las noticias viejas), o por negligencia (por ejemplo, cuando crearon HoyVenezuela pero borraron el portal del Sibci, con todas las noticias y artículos emitidos en los últimos meses de vida del Comandante Chávez).

En vez de eliminar Aporrea, más bien deberíamos proponer que su archivo histórico sea salvaguardado por la Biblioteca Nacional, como también se hace con periódicos de derecha que nada positivo están dejando de nuestro pasar por la historia venezolana.

Bombillos vienen, bombillos van


El artículo de los bombillos, que también fue aludido anoche en VTV, lo escribí no en un ataque emocional. Lo pensé muchísimo. Y, quien lo haya leído con atención, se habrá dado cuenta de que no era un artículo en el que yo estuviese pataleando porque no hubieran bombillos; era un artículo llamando la atención al gobierno por haber dejado a la clase media trabajadora sola en esta guerra económica. Era un artículo donde pedía que se tomara medidas con la cadena que otorga dólares preferenciales a empresarios para importar bienes, denunciando que estos bienes NUNCA se calculan a dólar preferencial cuando se ponen a la venta, sino al despreciable dólar paralelo.

Nótese que no era un artículo defendiendo a los empresarios especuladores, a los cuales llamé "ladrones" no sé cuantas veces. Nótese que no era un artículo llamando a rendirnos. Todo lo contrario: lo culminé diciendo que ojalá y el gobierno asumiera la importación y distribución de bienes.

En ese artículo, el bombillo no es otra cosa sino un símbolo: un producto que antes podía ser comprado hasta por la persona más humilde, que podías dejar colgando en la puerta de tu casa sin temor a que nadie se lo robara. Pero que ahora muy pocas personas en Venezuela pueden comprar por su elevadísimo precio. Algunos camaradas no pudieron entender mi uso del "bombillo" en ese artículo. Tal vez sea culpa mía porque no soy muy bueno con esto de las analogías, las metáforas, los recursos literarios y esas guarandingas. Trataré de mejorar en futuros escritos.

Pero así como algunos señalan a Aporrea por ser demasiado crítica, tal vez con algo de razón, también hay otros portales chavistas que van en la dirección exactamente contraria: hacen unos ataques excesivamente duros contra la clase media trabajadora sin pensar que en ella también hay proletarios y gente que vive de un sueldo quincenal. Algunos ni siquiera tienen vivienda propia (alquilados), otros viven hacinados (seis u ocho personas viviendo en un apartamento de 90 metros cuadrados en La California Norte o en La Candelaria). Son gente con o sin conciencia de clases que también están pasando roncha en esta guerra económica.

Desde esos portales los llamamos sifrinos, aburguesados, mimados y llorones. Usamos toda suerte de epítetos contra la chama que está molesta porque le suprimieron el cupo electrónico con el que pensaba comprarse libros, teléfonos o cualquier otro bien que la oligarquía local no le deja comprar. Llamamos apátrida a aquel que decidió irse a otro país, bien sea porque no aguantó la delincuencia o porque prefirió explorar otros caminos. Mientras los insultamos, la derecha los atrae con las mejores armas que les ofrece su industria publicitaria y su arsenal mediático. Y luego nos preguntamos por qué la juventud no votó por nosotros.

Asumir que todo el que vive en el este de Caracas viaja 2 veces al año a España, que todos son dueños de una panadería, de una clínica o de un bufet de abogados, o que todo el mundo en la clase media se compra un carro nuevo al año, es un error gravísimo que hemos tenido en esta revolución y del cual el propio Fidel nos advirtió hace años, cuando nos dijo que "en Venezuela no hay 4 millones de oligarcas", que ahora son 8 millones.

"No lo olviden: la clase media trabajadora también vota". Ese era el mensaje principal que quise dar con el artículo del bombillo. Perdonen si no lo logré.

Por supuesto que nuestro gobierno revolucionario tiene que enfilar la mayor parte de sus esfuerzos a los que menos tienen, a los excluidos, a las personas de los barrios y sectores populares. Pero eso no significa que dejes sola a la clase media trabajadora, porque este es un gobierno para todos. No podemos responderles insultándolos o menospreciándolos.

Revisión


Entonces, sí: pidámosle a Aporrea que se revisen, pero también a los medios públicos, de donde se ha estado suprimiendo la crítica, la autocrítica y la denuncia. Pidámosle también a La Iguana, a Misión Verdad, a Tves, a Vive, a Avila TV, a Alba Ciudad, que se sometan a revisión exhaustiva. Escuchemos a nuestra gente. Escuchemos incluso a los opositores racionales, aquellos que están molestos con el gobierno por razones justas, y cambiemos todo lo que haya que cambiar.

Ojalá comencemos a ver intenciones reales de evaluar y rectificar. Seguir haciendo todo tal y como lo hemos venido haciendo, es la ruta más segura para repetir otra derrota electoral de la cual tal vez ya no podamos recuperarnos.

27 de diciembre de 2015

No poder comprar ni un bombillo

Lo que pide la tienda Ferretotal por
un bombillo ahorrador: Bs. 3.843
en un país donde el sueldo mínimo
mensual es de Bs. 9.648

Cuando el Comandante Chávez llegó al poder, activó una serie de programas sociales imprescindibles para acabar con esa terrible desigualdad y pobreza que habían dejado gobiernos pasados. Estos planes formaban parte de una transición, pues todos sabíamos que un gobierno socialista no podía ser eternamente asistencialista, sino que tenía que enseñarnos cómo resolver nuestros problemas.

Pero la manipulación mediática desde la derecha, unida a la pésima política comunicacional de nuestro lado, hizo sentir a millones de personas de la mal llamada clase media, que ellos eran el enemigo, aún cuando no lo eran.

Un meme muy famoso que circula por redes sociales lo aclara de forma muy didáctica. Palabras más, palabras menos, nos dice que:

Cuando hablamos de burgueses, no nos referimos a ti, que eres un simple y pendejo asalariado que trabaja para un patrón. ¡Nos referimos a los dueños de los grandes medios de producción, de las grandes empresas, de las grandes fábricas!

Algo tan simple como eso no pudo ser explicado convincentemente, y en ese momento 4 millones de personas  (hoy 8 millones) que viven en las urbanizaciones y hasta en nuestros barrios se han declarado en defensa de la burguesía y del gran empresariado venezolano y multinacional, que jamás movería ni un dedo por defendernos a nosotros, la masa de trabajadores que hemos construido este país.

Durante los primeros años del proceso bolivariano, estas personas de la clase media en realidad nunca perdieron nada. Más bien ganaron, gracias a decisiones del gobierno como los créditos indexados, programas como los de los automóviles Chery, o con la simple decisión de que el Estado continuase siendo el dueño de Corpoelec, Hidroven, Cantv, Movilnet, el Banco de Venezuela o las universidades autónomas, evitándose que los bolsillos de los venezolanos fueran destrozados por las cuotas mucho más altas que cobrarían estas empresas e instituciones de estar en manos privadas. Para cualquier referencia, pregunten a habitantes de Colombia, España u otros países cuánto pagan ellos por electricidad, teléfono, agua y otros servicios públicos, y compare los costos en función del porcentaje de sus sueldos que deben dedicar a esto.

Yo tengo que agradecer el haberme graduado en la Universidad Central de Venezuela, algo que jamás hubiera podido lograr si Rafael Caldera y Henrique Salas Römer hubieran concretado sus ideas de privatizar las universidades autónomas. Y cientos de miles de personas lograron graduarse en universidades como la UBV, la UNEFA, la UNESR y tantas otras que nunca se hubieran creado o ampliado de no haber llegado Chávez al poder.

Pero la mejor ganancia que pudo traer este proceso es la paz. El que millones de personas salieran de la pobreza crítica y hubiera menos desigualdad, contribuyó a evitar que se tomaran caminos violentos para intentar acabar con la pobreza, como ocurrió en países vecinos que aún experimentan las consecuencias de ello, costándole la vida a cientos de miles de personas y dejando millones de desplazados.

La vida no es como las películas Terminator o "Volver al Futuro", en las que hay varias líneas de tiempo distintas, y para conocerlas sólo hay que cambiar de DVD. Es imposible conocer cómo sería la "línea de tiempo" de una Venezuela paralela, en la que Hugo Chávez nunca hubiera llegado al poder. Pero si me tocara apostar, yo diría que, sin él, la gran mayoría de los venezolanos estaríamos viviendo un presente mucho más oscuro y violento que el que vivimos hoy, por difícil que nos resulte creerlo.

Ni un bombillo

El problema es que, al arreciar la guerra económica, la clase media sí comenzó a sentir que se le quitaban cosas. Por ejemplo, la simple capacidad de comprar un bombillo: antes se podía conseguir el de filamento a Bs. 20, y el ahorrador a Bs. 200. Pero en estos momentos los de filamento cuestan Bs. 600 y los ahorradores Bs. 3.500 o más. Es decir, una persona que gana sueldo mínimo, no puede pagar 3 bombillos ahorradores con un mes de salario. Y un solo bombillo de filamento cuesta más de lo que una familia paga por un mes de servicio eléctrico.

Pongo el ejemplo del bombillo, pero en realidad está pasando con casi cualquier artículo importado que necesitemos, incluyendo alimentos, medicinas, repuestos, artículos personales, piezas y lo que sea. Hay quien alega que esto pasa porque no tenemos capacidad de producción en el país, y eso en parte es verdad. Pero también es cierto que no existe ningún país en el mundo que produzca el 100 por ciento de los bienes que consumen sus habitantes.

Claro, que los clase media vivimos en una burbuja particular egoísta y que sólo vela por nuestros propios intereses. No vemos ni siquiera al barrio que tenemos al frente, que gracias a la Revolución ha sido rehabilitado, mejorado, cuenta con mejores servicios públicos, salud primaria, mejor educación, Canaimitas y un operativo Barrio Nuevo Barrio Tricolor que mejora enormemente la infraestructura de los hogares. Mucho menos nos damos cuenta de lo que ocurre en una comunidad en pobreza crítica, que ni siquiera tienen acceso a electricidad, agua potable ni aguas servidas, y de pronto llega el gobierno e instala una Base de Misiones que les cambia enormemente la vida.

¿Quién tiene la culpa de que la clase media no se entere de estos grandes logros sociales? ¿Está bien culparlos a ellos de que, gracias al cine y las series de televisión, conozcan mucho mejor la ciudad de Nueva York que una comunidad en pobreza crítica a 2 kilómetros de distancia? ¿Y de que sólo salgan de esa burbuja de cristal cuando todos aquellos bienes que siempre habían podido comprar, de pronto se escapan de su alcance?

Cajas negras

Por supuesto, no era el gobierno de Maduro el que nos está quitando la posibilidad de comprar un bombillo. Pero todo este proceso de importación y venta de productos y bienes funciona como una enorme caja negra cuyo funcionamiento los ciudadanos desconocemos con exactitud.
  • Por un lado, CencoEx entrega los dólares generalmente a grandes empresarios para que éstos importan productos. 
  • Al parecer, los empresarios son unos corruptos que revenden una parte de los dólares para sacarles grandes ganancias, e importan mucho menos productos de lo que debieron importar.
  • Pero en CencoEx aparentemente no fiscalizan a los empresarios como debieran, porque al parecer son una mafia de corruptos. 
  • Tampoco hay mayor fiscalización hacia CencoEx, y la prueba es que en 2013 se perdieron 25 mil millones de dólares, robados por empresarios a través de empresas de maletín con la complicidad de Cadivi/CencoEx, y no hay mayores culpables por esta bochornosa acción.
  • Luego, en las aduanas hay más corrupción. 
  • La Guardia Nacional Bolivariana también agrega corrupción. 
  • En el ente de supervisión de precios, el Sundde, también hay ineficiencia y corrupción. 
  • La creación de un "Comando Nacional de Precios Justos" no ayudó absolutamente en nada a resolver los problemas.
Esta imposibilidad de conocer exactamente lo que pasa, permite a la derecha culpar al gobierno, y el gobierno se defiende culpando a la derecha. 

En estos días vi en VTV al presidente de Sundde diciendo en una entrevista, con absoluta tranquilidad, que el Estado venezolano provee prácticamente la totalidad de las divisas para importaciones, a precio preferencial. Señaló que el argumento de los empresarios, de que ellos tienen que vender los productos a precio de dólar paralelo porque el Estado no les da dólares preferenciales, es absolutamente falso. Pero no explicó por qué el 95 por ciento de los artículos a la venta en la mayoría de las tiendas se sigue vendiendo a precio de dólar paralelo.

Es decir, culpa únicamente a los empresarios, de la misma manera que un vigilante que se quedó dormido culpa únicamente a los ladrones por el robo que acaban de sufrir, y trata de eximir su propia culpa.

Por su parte, los empresarios culpan al gobierno de Maduro de no darle suficientes dólares, de regular los precios de forma absurda, de aumentar los sueldos constantemente, de no permitirles despedir trabajadores, etcétera.

Al final, tras dos años largos de guerra económica en la que ambos bandos se echan la culpa sin resolverse el problema, el 99 por ciento de los mortales seguimos desconociendo exactamente lo que pasa, lo que se termina traduciendo en los resultados electorales del pasado 6 de diciembre. ¿Alguien podía esperar otra cosa?

Entonces, a veces prendo VTV y veo a algún ministro diciendo que se hizo un operativo de entrega de bombillos ahorradores en la comunidad del barrio tal, donde les regalaron los bombillos porque el gobierno bolivariano y chavista quiere que todo el mundo viva bien. ¡Que esto sí es socialismo! Y me alegra mucho por los beneficiados.

Pero yo también soy un ser humano, vivo en una zona de esta mal llamada clase media, y no puedo comprar bombillos. La gran mayoría de mis vecinos tampoco. Las ferreterías están llenas de bombillos, pero no podemos comprar ni uno por su precio cada vez más desenfrenado.

Y no quiero ir al consejo comunal, para que le pidan al ministerio un operativo de regalo de bombillos.

Sólo quiero recuperar la capacidad que tenía hace dos o tres años, de comprar bombillos sin perder el 90 por ciento de mi salario mensual en ello. Y que todos mis vecinos puedan recuperar esa capacidad. Porque mientras ellos no la recuperen, JAMÁS vamos a poder acercarnos a ellos para intentar convencerlos de que la revolución bolivariana es una opción válida.

Jamás podremos hacerlo.

Ni con 100 mil campañas comunicacionales, ni trayendo a los mejores publicistas del mundo, ni haciendo 5 mil mesas de trabajo para firmar tres mil manifiestos de apoyo a la Revolución, ni haciendo 45 mil Corazones Llaneros o 600 mil Suena Caracas, ni trayendo a Nicky Jam, Gilberto Santarrosa, Jerry Rivera o Chino y Nacho. Ni resucitando a Michael Jackson, Héctor Lavoe o Rocío Durcal. Nada de eso servirá para recuperar apoyo.

Hasta que estos vecinos (personas que viven en edificios residenciales del este de Caracas, que no son burgueses ni pequeño-burgueses, sino simples trabajadores y profesionales asalariados) no puedan recuperar las capacidades adquisitivas que tenían hace unos años, nunca podremos convencerlos de que este es el camino correcto.

Y ellos votan. Y su voto vale.

Si el recuperar esa capacidad adquisitiva implica multar y cerrar a buena parte de los importadores del país y que el Estado tenga que asumir su actividad, pues ¡bienvenida sea esta decisión! Si los puertos son del Estado y si las aduanas son del Estado, pues que las importadoras también lo sean. Y si los distribuidores finales tampoco quieren entender que trabajan para un pueblo y un país que quiere ser libre y soberano, ¡pues que también sean asimilados!

Esperemos que las decisiones económicas que se tomen en los próximos días no sean más de lo mismo. Si no hay acciones radicales, valientes y contundentes que puedan acabar con la guerra económica en los próximos meses, todos sabremos que no podremos salir bien librados de los procesos electorales que la derecha intentará en los próximos meses para acabar con el gobierno de Nicolás Maduro.

15 de diciembre de 2015

Propuestas para el mejoramiento de Cantv y Movilnet



Este martes, el Presidente Nicolás Maduro recibió a miles de trabajadores de las empresas estatales de telecomunicaciones Cantv y Movilnet, quienes marcharon en contra de la posible privatización de la empresa, que podría ser emprendida por factores de derecha que asumirán el parlamento venezolano el próximo 5 de enero.

El presidente Maduro se comprometió a luchar contra las amenazas, pero también les pidió a los trabajadores hacer un plan de mejoramiento, ampliación y rectificación de todos los servicios de telecomunicación que presta la empresa estatal, ello ante las numerosas quejas del público por fallas en el servicio. “En Cantv existe la necesidad de una profunda rectificación y renacimiento. ¡Hay muchas cosas que mejorar en servicio! ¡Escuchemos al pueblo!”, señaló el Jefe de Estado.  Maduro pidió a los trabajadores de la empresa generar un documento “desde abajo hacia arriba”, con participación fundamental de la clase obrera y trabajadora, para el mejoramiento de la empresa. Dicho plan debería ser entregado el próximo martes 22 por voceros de los trabajadores.

Al respecto, presento aquí una serie de problemas y sugerencias no sólo mías, sino hechas por personas con quienes converso a diario, con colectivos, con personas que viven en diferentes sectores populares, justamente con el fin de que estos problemas puedan ser corregidos. Es de notar que estos problemas son desde el punto de vista de usuarios y personas externas a la empresa.

Aquí vamos:

Cantv y Movilnet deben usarse para llevar Internet a los barrios

No se puede negar que una de las principales y más admirables virtudes de Cantv, es que ha dedicado parte de su trabajo a llegar a rincones del país que no serían prioritarios para una empresa privada transnacional: sectores remotos, aldeas, pueblos muy pequeños. Esta política tiene que mantenerse y expandirse.

Sin embargo, hay otra realidad que no se puede negar: Los planes de Internet no benefician a la mayor parte del pueblo de los barrios y sectores populares de las grandes ciudades, lo que es inaceptable bajo una revolución socialista como la nuestra.

El plan ABA de Cantv, que tiene casi 20 años y utiliza tecnología ADSL, fue concebido en la Cantv privatizada de los años 90 como un plan para los habitantes de las urbanizaciones de clase media y no para los barrios de las ciudades, que tienen particularidades propias por nuestra geografía. Para instalar ABA, hay que tener una línea telefónica tradicional (cableado de cobre), las cuales son muy costosas de colocar en los barrios montañosos de Caracas y otras ciudades. Allí la mayoría de la gente tiene teléfonos “Habla ya”, que son inalámbricos pero no sirven para instalar ABA basado en ADSL.

Nuestros sectores populares, donde vive un gran porcentaje de personas leales al proceso revolucionario, DEBEN poder recibir Internet de alta calidad.

Una alternativa es el Internet a través de GSM (módems inalámbricos y celulares), pero lamentablemente éste tiene una terrible calidad en el oeste de Caracas y en los sectores populares. Además, los planes de datos GSM de Movilnet y Cantv ofrecen, a lo sumo, 1500 MB de ancho de banda mensual a un precio costosísimo. Ésta limitación en el ancho de banda dificulta o imposibilita ver videos o hacer descargas de archivos (un video de 10 minutos a 720p puede llevarse 150 MB, esto significa que una persona con este plan no puede ver sino unos diez videos al mes).

En contraste, una persona de clase media con ABA basado en ADSL sólo tiene limitaciones en torno a velocidad, más no en límite de descargas. Aún si tienes Internet relativamente lento, puedes dejar pausado un video hasta que descargue, o puedes dejar un archivo descargando durante la noche, y descargar decenas de gigabytes de información cada mes. Las personas en los sectores populares no pueden hacer esto.

Además, desde hace años es imposible comprar módems 3G de ningún tipo, en particular los USB, que serían ideales para las Canaimitas (entiéndase que la Canaimita es el computador más distribuido en el país).

Por ello, sugerimos:
  • Mejorar toda la infraestructura de celdas y antenas que suministran conectividad 3G (o superior), dando prioridad a los barrios y sectores populares de las ciudades, así como en las instituciones públicas, centros educativos y de investigación.
  • Ofrecer nuevamente módems USB para acceso inalámbrico a esta plataforma, asegurándose de que funcionen nativamente en el software libre de las Canaimitas (Canaima GNU/Linux 3.0).
  • Ofrecer planes de Internet inalámbrico (3G o superior) a precios justos, para que toda persona en los barrios y sectores populares pueda pagarlos. Estos planes deben ofrecer ancho de banda mensual suficiente para que una persona pueda disfrutar de Internet sin sufrir demasiadas limitaciones (ofreciendo al menos 20 GB mensuales, que es lo que ofrecen empresas en otros países latinoamericanos).
  • Los urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela deben tener también todas las facilidades para poder instalarse bien sea ABA tradicional, o ABA móvil.
  • No se debe ofrecer menos de 2 MB/segundo de velocidad.

La clase media se queja porque su Internet es sólo de  2 MB/s, pero millones de personas en las grandes ciudades ni siquiera tienen acceso a Internet. Hay que llevarles Internet a ellos, así como a los sectores más remotos del país.

Los planes de Internet Equipado no deben ser para la clase media solamente

El Plan Internet Equipado permitía a los venezolanos la compra de un computador o laptop marca VIT, pagándola a través de la factura telefónica en 24 cómodas cuotas, y fue sin duda valiosísimo para muchas personas que no podían adquirir un computador. Dicho plan aparentemente fue suspendido por los problemas económicos que vive el país actualmente.

Pero este plan estaba disponible principalmente para los sectores de clase media, pues era sólo para quienes tuvieran una línea telefónica  tradicional. Una persona que viviera en un barrio al cual no llegaran las líneas telefónicas tradicionales (justamente el sector más vulnerable de la sociedad) no podía ser beneficiado por este plan.

Se sugiere reactivarlo y expandirlo, dando énfasis a los sectores populares, buscando una forma de asegurar el pago.

Se sugiere, además, continuar ofreciendo estos computadores con una distribución de software libre debidamente actualizada, e incluir en ellos grandes cantidades de contenidos elaborados por el gobierno bolivariano (películas de la Villa del Cine, documentales, libros electrónicos provistos por las editoriales del Estado, revistas en formato PDF, música emitida por el Cendis, etcétera).

Cantv debe usarse para tener una plataforma nacional propia

Las revelaciones de Juan Assange, Edward Snowden y otros especialistas, de que Venezuela y otros países latinoamericanos han sido espiados cuando sus líderes utilizan plataformas informáticas suministradas por empresas estadounidenses (Google, Twitter, Facebook, Apple, WhatsApp, Microsoft, etc.) es razón más que suficiente para que el país implemente lo antes posible, diversos servicios:
  • Correo institucional nacional, propio, basado en una plataforma web altamente encriptada, con un buzón de correo de varios gigabytes de espacio, con el fin de reemplazar las sepiternas cuentas de Gmail que se ven en todos lados. Este servicio podría tener varios planes dependiendo del tamaño del buzón, de tal forma que sea rentable.
  • Plataforma de mensajería instantánea nacional, encriptada, con servidores en Venezuela y que suministre clientes (aplicaciones) para Android, iPhone y Blackberry, con el fin de reemplazar las plataformas de mensajería Whatsapp, BBpin y similares, que son fácilmente espiables.
  • Facilitar a los sitios web del Estado venezolano una plataforma nacional, propia, para subir y compartir videos y audios, que pueda ser usada en lugar de Youtube por diferentes razones (soberanía, evitar que los videos sean tumbados, ahorro de dinero al disminuirse el uso de las costosas conexiones internacionales).
  • Mejorar y comercializar la plataforma de "hosting" de Internet de Cantv, para que los particulares y empresas privadas  que deseen un sitio web en Venezuela puedan pagarlo en bolívares. 
Es importante concretar los planes para crear una gran red de Internet latinoamericana, que nos interconecte y evite que el tráfico de Internet entre países hermanos tenga que pasar primero por Estados Unidos. También es importante finalizar la instalación de grandes troncales de fibra óptica hacia los llanos y el sur de Venezuela.

Cantv debe asegurarse de que los sistemas de Wifi instalados en las plazas públicas  funcionen

Por razones que se desconocen, los Wifis que se instalan en plazas públicas, universidades y similares dejan de funcionar a los pocos días de instalarse (uno puede conectarse pero no puede navegar, y en otros casos no hay direcciones IP disponibles), lo que deja una mala imagen del gobierno bolivariano. Hay que detectar la causa de este problema y solucionarla.

Movilnet debe corregir los gravísimos problemas en su plataforma de voz

En la ciudad de Caracas, en un teléfono celular Movilnet con tecnología 3G, es frecuente que haya que intentar marcar un teléfono 5 ó 6 veces para que la llamada salga, y cuando por fin se establece la conexión, es frecuente que la misma se caiga a los pocos minutos, o se entrecorte. Esto depende mucho del sector, pero en el centro de Caracas pasa con infinita frecuencia.

Movilnet debe facilitar los pagos

Para los usuarios, pagar el servicio Movilnet se ha vuelto muy difícil porque la plataforma deja de funcionar, y muchos se han quedado sin servicio aún teniendo el dinero para cancelar la deuda. La plataforma para pagar Movilnet con tarjetas prepago se dañó un día antes de las elecciones legislativas, y se mantuvo dañada hasta el lunes 14 de diciembre. ¿Por qué ocurre esto? ¡Debe corregirse!

Desde hace meses, el poder pagar Movilnet a través de la plataforma en línea del Banco de Venezuela se ha vuelto imposible. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué nadie lo arregla?

Movilnet debe corregir los terribles problemas en su plataforma de datos

En el centro y oeste de Caracas, el GSM de Movilnet es tremendamente inestable, se cae con mucha frecuencia, viene y se va, e impide disfrutar adecuadamente del servicio. Al parecer, eso también pasa en otras ciudades. En el este de Caracas funciona mucho mejor. ¿No debería funcionar bien en ambas zonas?

Si bien Movilnet es la empresa de tecnología celular más económica, barato no debería ser sinónimo de malo o ineficiente. Los planes Movilnet también están muy limitados a nivel de tráfico de datos, pues permiten sólo hasta 1500 MB de datos mensuales.

Cantv debe acabar con las mafias de técnicos corruptos que sólo solucionan cuando se les "moja la mano"

Desde hace años, en muchas urbanizaciones se reporta que “no hay pares disponibles” para instalar nuevos ABA de Cantv ni nuevas líneas telefónicas, al parecer por limitaciones en las centrales. Esto ha creado redes y mafias de técnicos corruptos, que te instalan el ABA por un alto precio ilegal y que contrastan con la gran mayoría de los trabajadores de la empresa, que son personas honestas y, en muchos casos, revolucionarias.

Debe abrirse nuevamente la posibilidad del crecimiento en líneas telefónicas y pares para ABA, y debe desmontarse estas redes de corrupción. Igualmente, hay que solucionar los problemas que pueden tener algunas centrales telefónicas e instalaciones de ABA, que causan una inmensa lentitud en la navegación.  Muchas personas que contratan planes de 10 MB/s no pasan de 2 MB/s por culpa de estos problemas, que deben ser corregidos.

Cantv debe ofrecer planes de Internet para quienes necesiten subir contenidos

La tecnología  ADSL usada para ABA de Cantv, está enfocada principalmente en descargar archivos, pero no en subirlos. Muchas personas que trabajan con Internet requerimos planes y alternativas que nos permitan subir videos y archivos sin tener que tardar horas en estas tareas. Se sugiere la creación de planes que ofrezcan una mejor velocidad para subir archivos.

Cantv debe migrar a software libre, paulatinamente pero sin pausa
 
El usar tecnologías libres permitirá asegurar nuestra seguridad e independencia tecnológica, al darnos la posibilidad de examinar el código fuente y asegurarnos de que no hay puertas traseras en el mismo que permita espiarnos. Además. Cantv se ahorrará millones de dólares en licencias

El usar software libre es exigido por la Ley de Infogobierno aprobada por la Asamblea Nacional en 2013, así como por la Ley del Plan de la Patria. Es importante adiestrar al personal para el uso de tecnologías libres dentro de la empresa.

Cantv debe crear plataformas para colocar en ellas contenidos venezolanos

Sería interesante crear un gran sitio nacional en el que todos los contenidos creados por las instituciones del gobierno bolivariano puedan colocarse en línea, con el fin de ayudar a difundir la cultura venezolana dentro y fuera del país: películas, libros, música, contenidos de las Canaimitas, etcétera. En algún momento el entonces ministro de Cultura, Pedro Calzadilla, intentó hacer esto, pero el sitio web fue borrado.  Debería reactivarse este proyecto, y fortalecerlo bien.

Este sitio web podría servir como portada o gran portal para las tabletas Canaima, que actualmente se distribuyen sin contenidos y son usadas por la mayoría de sus usuarios para navegar en Youtube y demás sitios de Google.

Cantv debe prepararse para los aumentos de consumo de Internet debido a decisiones de Facebook, Youtube, Twitter y otros sitios web

Sitios web como Youtube aumentan constantemente la calidad y ancho de banda de sus vídeos. Páginas como Facebook y Twitter idean nuevas opciones, como videos que se autorreproducen, tuits con hasta 4 fotos, etc. Estas nuevas opciones consumen más y más ancho de banda, y cuando millones de personas de pronto reciben una nueva opción, eso ralentiza el Internet de todos los venezolanos. Cada vez que un sitio web de éstos decide incorporar nuevas opciones, el país requerirá más y más ancho de banda para poder suplir la demanda.

Es de destacar que Google, Youtube y Facebook son, según Alexa.com, los tres sitios web más visitados por los venezolanos, por lo que esto no es un problema trivial.

Por ende, es importante colocar en los planes de expansión de Cantv los recursos para el constante aumento de ancho de banda. Igualmente, implementar mecanismos de caché y proxies para intentar disminuir el consumo de dicho ancho de banda.

Hay que solucionar la carencia de teléfonos celulares y otros equipos

En la actualidad, es imposible conseguir teléfonos celulares, lo que ha llevado a la quiebra o cierre a numerosos agentes autorizados Movilnet. En las instituciones públicas a veces se hacen operativos de venta de celulares, pero son cerrados, limitados y son poquísimos quienes se benefician, generalmente ocurriendo trampas y actos de corrupción.

Se comprende que las causas están en la prioridad que se debe tener a la hora de usar las divisas en un momento en el que el precio del petróleo está cayendo rápidamente, pero hace falta buscar alternativas.

El poder crear fábricas de microprocesadores, chips, pantallas, teclados y otros elementos que se usan en los teléfonos celulares y computadores sin duda que no es fácil, pero se tiene que avanzar en ese camino para poder dejar de depender de la importación de materias primas para estos aparatos. Pero pedimos mantenerse alejados de ideas como las de "zonas económicas especiales" en las cuales se supriman derechos laborales, con el fin de hacerlas competitivas con las maquilas de otros países.

Hay que corregir problemas en la plataforma TDA

El TDA es uno de los grandes éxitos de Cantv y del gobierno revolucionario. Funciona bastante bien, pero hay unos pocos detallitos: Los decodificadores de TDA marca Novatech son poco robustos y se guindan mucho cuando la señal de las antenas transmisoras no es lo suficientemente fuerte. Debería buscarse una marca que, en vez de guindarse, simplemente dé un mensaje de error y no obligue a apagarlas y prenderlas.

Se debería iniciar la comercialización de decodificadores TDA USB, que se puedan conectar en un computador y se puedan usar tanto en Windows como en Software Libre, en particular en las Canaimitas. Cendit tiene proyectos al respecto.
 
Hay que corregir problemas comunicacionales


Cantv tiene que mejorar su comunicación con el pueblo, explicando sus problemas, respondiendo a los usuarios, anunciando las fallas y estando prontos a corregirlas. A través de la cuenta @salaprensaCantv se está haciendo un buen trabajo, pero sería bueno expandirlo también hacia otros medios (radio, televisión), hacer más ruedas de prensa, prepararse para responder de buena manera las preguntas difíciles sobre fallas en el servicio, etc.

13 de diciembre de 2015

No fue culpa del pueblo: ¡fue culpa nuestra!

 
La contienda electoral es una evaluación. Es el momento que, cada tantos años, el pueblo evalúa determinado proyecto político y su desempeño, y expresa si lo que ha ocurrido en los últimos meses o años estuvo bien o no. Decir que “el pueblo se equivocó” al no votar por nosotros o al evaluar negativamente nuestra gestión (utilizo “nosotros” porque yo también trabajo en el Estado) es un acto de soberbia y arrogancia sin límites, una soberana estupidez desde el punto de vista político.

Si no te gusta que el pueblo evalúe tu gestión, entonces propón otro sistema político en el que la gente no vote. Pero ese sistema ya no será democrático ni chavista. Será otra cosa. Chávez defendió hasta el último día de su vida el derecho de la gente al voto, a participar, proponer e incluirse.

Advierto de antemano que este primer artículo que escribo tras las elecciones legislativas del 6 de diciembre, no tiene como fin examinar los graves problemas de gestión que hemos tenido desde el gobierno bolivariano. Ya otros autores han hecho muy buenos análisis sobre ese tema. Viene, más bien, a tratar de salir al paso a aquellas personas que pensaban que el pueblo venezolano, a pesar de estos problemas, iba a salir a votar masivamente por el gobierno bolivariano, y que si no lo hicieron es porque son unos "malagradecidos" o incluso unos "traidores".

Puede ser que hayamos creído que todo el pueblo chavista es de formación marxista leninista, que entiende perfectamente el momento histórico que vivimos, y que, con el fin de evitar que la derecha se encaramara en el poder, iban a votar de forma consciente por la revolución bolivariana a pesar de los terribles errores de gestión y de la difícil situación que vivimos. Pero la única forma de haber logrado ese objetivo, es que hubiésemos pasado los 17 años anteriores realizando tareas de formación que, lamentablemente, nunca hicimos. O que no hicimos como se debía.


― Debimos, por ejemplo, haber convertido al Psuv y demás partidos revolucionarios en lugares que impartieran formación de cuadros, y no sólo ser un partido para buscar gente durante las elecciones.


Debimos haber usado las televisoras revolucionarias para crear contenidos de altísima calidad, muy atractivos y que dejaran en la mente de las personas los mensajes, la formación y los valores que queremos llevar.


― Debimos haber usado nuestros liceos bolivarianos y universidades públicas para la formación política desde los propios pensum de estudio. Y fíjense que no me refiero al panfletarismo, a la gritadera, a la politiquería, al “viva Chávez, mueran los escuálidos”. Eso no es ser político. Eso es ser un loco gritón. 

Pero sí debimos llevar a los chamos a razonar por su propia cuenta, a entender cómo funciona el mundo actual, a entender de dónde venimos y hacia dónde vamos. A explicarles que la historia de la Humanidad desde su mismísimo comienzo ha sido una lucha de clases: que los ricos siempre han sometido a los pobres de diferentes maneras a lo largo de la historia. Lo hicieron con el feudalismo, el mercantilismo o el actual capitalismo. Lo hicieron con la invasión europea que arrasó con los habitantes de América y trajo a millones de esclavos de otras latitudes a explotar las ricas tierras de este continente.


― Debimos explicarles, de forma sencilla y didáctica pero convincente, cómo llegamos al mundo de hoy: quiénes son los dueños del poder económico en todo el planeta y cómo intentan influir en todas nuestras decisiones. Por muy apolítico que quieras ser, cada aspecto de la carrera o plan de formación que estás cursando (bien seas estudiante de farmacia, comunicación, informática, agronomía, medicina, artes o veterinaria) ha sido analizado y determinado por una gran transnacional extranjera, y las decisiones que tomes frente a ello determinarán tu postura política, así nunca uses una franela de Primero Justicia o del Psuv.


― Debimos explicarles que esas empresas transnacionales intentan formarlos para que ellos, como futuros profesionales, les sirvan a ellas y no al bravo pueblo latinoamericano, pues a dichas empresas no les interesa sacarnos de la pobreza sino aumentar su capital. ¡Expliquémosle a nuestros chamos cómo funciona todo! Que el que se quiera ir a trabajar a Procter and Gamble lo haga conscientemente, sabiendo que lo hará para incrementar la fortuna de unos empresarios gringos, y que no vaya engañado, creyendo que “esa empresa me va a tratar mejor porque me aprecia y sabe lo que yo valgo”.


― Debimos explicarles cómo está configurado el mundo: cómo hay países “ricos” con un elevado nivel de vida para una parte de su población, pero para eso se valen de países sumidos en la pobreza de forma intencional, que son los que ponen la mano de obra y la materia prima.


― Debimos explicarles que la revolución iniciada por Hugo Chávez es un valeroso intento, de los miles que han existido en la historia de la humanidad, de romper con toda esa pirámide de opresión. Y que la izquierda mundial mantendrá vivos todos todos estos movimientos de lucha hasta que podamos vencer, acabando con este sistema capitalista, eliminando la pobreza y la desigualdad en el mundo.


― Y entonces, joven, debimos explicártelo y dejártelo muy en claro: existe la derecha y la izquierda. Por un lado están los dueños del capital, y por el otro las fuerzas populares que están rebeladas contra ellos. ¿A cuál te unirás? Es tu decisión. Pero ya te explicamos cómo funciona el mundo... ¡luego no digas que te engañaron!


― Debimos haber usado nuestros medios públicos, nuestro ministerio de la Cultura, nuestras editoriales, nuestra Villa del Cine para inspirar. Para hacerles soñar. Para llevar nuestro mensaje. El cine y la literatura anglosajona están llenas de películas y libros de ciencia ficción sobre cómo iba a ser el mundo del futuro. Éstas inspiraron a los jóvenes de los países capitalistas, y les animaron a luchar para convertirse en los científicos e ingenieros que crearon los nuevos adelantos emblemáticos del capitalismo del siglo 21: teléfonos celulares, carros que se conducen sólos, drones, viajes espaciales privados. Adelantos que, en la práctica, sólo han servido para aumentar el capital de sus empresarios, más que para aumentar el bienestar y la felicidad del pueblo del mal llamado "primer mundo".

De esa misma manera, nosotros debemos inspirar a los jóvenes de hoy para convertirse en los luchadores que construirán el socialismo del futuro, que sacará a nuestro continente de la pobreza. Así cómo Star Wars inspiró al mundo y les enseñó que un Imperio enorme puede ser derrotado por una rebelión (y luego George Lucas convirtió toda esa inspiración en la mayor venta de juguetes de la historia), asímismo a nosotros nos hace falta inspirar a las nuevas generaciones usando los nuevos medios y tecnologías existentes hoy.

Pero nosotros no lo hemos hecho. No le hemos enseñado a nuestros jóvenes cómo, de tener éxito nuestra rebelión contra el sistema capitalista, este proceso socialista nos llevará a un mundo distinto dentro de 10, 20, 50 o 200 años. De hecho, nunca hemos dado pistas sobre cómo será ese mundo socialista del futuro. Esa ausencia de inspiración y de un horizonte claro, combinado con las adversas condiciones económicas, con los ataques mediáticos contra el socialismo y con las promesas de éxito que les transmite el mundo capitalista a través de sus medios, es lo que causa que muchos de los jóvenes que formamos gratuitamente en nuestras propias casas de estudios se gradúen y se vayan del país. 

Si en el mundo capitalista sueñan con naves espaciales, carros voladores y circuitos implantados en la piel para ser felices, nosotros tenemos derecho a soñar con vivir en una Latinoamérica ecológica, moderna, sin pobreza, con acceso ilimitado al conocimiento, donde hasta el más joven pueda crear ciencia y arte y hacer cosas asombrosas con lo más mínimo. 


Si las películas capitalistas enseñan a su población que la salvación del mundo sólo es posible cuando un héroe caiga desde Kriptón, con su capa, sus súperpoderes y sus soluciones individualistas, los productos cinematográficos de nuestro mundo socialista tienen que enseñarnos que la solución no es esperar un héroe imposible, sino que el pueblo en conjunto, luchando de forma cooperativa, conjunta y organizada, es el que logrará la solución de los problemas.
 
Pero a menudo nuestros medios, libros y películas muestran el campo como un lugar aburrido, flojo, lento, poco atractivo. Y muestran el barrio como un lugar feo, triste, lleno de violencia, drogas y odio, donde sólo sobrevive el más agresivo, el “más apto”. Y ni siquiera intentan mostrar cómo seremos en un futuro utópico y socialista. O cómo será el mundo distópico y en caos si nosotros fracasamos.


Lo que NO debimos hacer

En vez de llevar formación, conocimientos e inspiración, ¿qué fue lo que hicimos? ¿En qué utilizamos la inmensa inversión que hicimos en nuestros medios de comunicación?

CASO TVES: creamos un canal que intenta generar rating a partir del uso del cuerpo de la mujer como objeto, usando música que igualmente no transmite mayores valores excepto la rumba, las papas calientes y los mismos artistas comerciales que también se ven en Venevisión o Televen. Además, el medio es utilizado de forma personalista para la autopromoción del presidente del canal. La misma persona que sacó de Tves, de forma humillante, a trabajadores revolucionarios de gestiones anteriores.

CASO VTV y demás medios: los usamos para transmitir con urgencia las ultimísimas declaraciones del ministro Fulano (generalmente una o dos horas aburridas en las que una persona, rodeada de sus directores y funcionarios, se autoalababan por la más reciente obra inaugurada). Hay ministros y vicepresidentes de área que pasaban al menos 6 horas semanales hablando por VTV, usando un costoso equipo técnico y humano de cientos de personas, para hablar y emitir discursos repetitivos que casi nadie escuchaba.


Pésimos mensajes: iniciamos políticas nada convenientes, como la regaladera de electrodomésticos o la entrega a diestra y siniestra de tarjetas de crédito, que sólo sirvieron para aupar el consumismo del que decíamos ser enemigos y hacer que muchos se endeudaran comprando todo tipo de bienes. Dichas políticas las acompañamos con frases vacías, como “Vivir bien” y “Vivir viviendo”. Todo esto sirvió únicamente para implantar en la población la idea de que el gobierno era bueno porque ofrecía cosas baratas o regaladas. De que, para "vivir bien" y ser feliz, tenías que comprar tu neverota, cocina, televisor y aire acondicionado Haier. En nuestros medios, los intentos de algunos ministros para explicar por qué el gobierno regalaba o vendía baratos estos artilugios, eran frases como: “el capitalismo es malo porque vende caro, el socialismo es bueno porque vende barato”.

Pero cayeron los precios del petróleo y ya el país no estaba para vender electrodomésticos a bajísimos precios. El "vivir bien" se acabó y millones de personas que ya no podían comprar más, se decepcionaron de un gobierno que les enseñó que era bueno porque vendía barato.


Las tabletas: Cuando vimos la pérdida de apoyo de la juventud venezolana al proyecto bolivariano, nos desesperamos. Y, desde el gobierno bolivariano, se formuló un plan que, equivocadamente, creímos que sería la solución mágica para atraer a los más jóvenes: la regaladera de tabletas. Un nuevo paso en la dirección contraria.



A ver: ¿qué es una tableta hoy, en 2015? Es simplemente una puerta de entrada a eso que llamamos “Internet”. Y, ¿quién domina la Internet? Las transnacionales del entretenimiento. Lo primero que hace alguien que tenga una tablet, es abrir Youtube y ponerse a ver videos. ¿Cuáles son los principales videos recomendados por Youtube? Los de VEVO (plataforma de distribución de contenidos, formada por Universal, Sony, Viacom y Disney junto a Google para la promoción de sus videos musicales, avances de películas, etc.) y, en general, los de todas las transnacionales del entretenimiento mundial. Ellas le pagan millones de dólares a Google para eso, y Google las pone en la portada de Youtube, de su tienda Google Play y en todos lados.

En otras palabras, estábamos regalando tabletas a diestra y siniestra a chamos y chamas, muchos de los cuales no tenían formación política ni identificación con las necesidades de nuestro país. Usaron sus tabletas para abrir Youtube y volverse adictos a contenidos de inmensa calidad que las transnacionales del entretenimiento emiten para distraer a la población mundial y mantenerla dócil. Para que sigamos haciendo nuestra partecita como esclavos del sistema económico capitalista.

Si de verdad queríamos entregar herramientas educativas a jóvenes universitarios,  primero debimos entender que las tabletas hoy día son, principalmente, aparatos para visualizar contenidos. Y, si no queríamos que nuestros jóvenes en formación se volvieran adictos a los atractivos contenidos creados por la cultura hegemónica estadounidense, teníamos que haber creado primero nuestros propios contenidos, y luego una gran plataforma informática para distribuirlos.  Una vez creada esa plataforma, entonces le damos a la gente los medios para poder accederla: las tabletas, el wifi, etcétera.

Tuvimos 17 años para crear esos contenidos, esa plataforma, esa infraestructura, pero no lo hicimos. ¡A nadie le pareció importante! En cambio, ¡le hicimos el favor a Google, Warner y Sony de volver a millones de chamos venezolanos adictos a sus contenidos!

Una tableta Canaima no es lo mismo que una Canaimita. Las laptops del proyecto Canaima Educativo fueron concebidas desde el comienzo como herramientas educativas, cargadas con decenas de gigabytes de videos y contenidos diseñados en el Ministerio de Educación específicamente para el grado que está cursando el niño o niña. Además, están cargadas con software educativo de muy buena calidad. Yo recomendaría enormemente al presidente Maduro que, cuando hable sobre las Canaimitas, no se enfoque sólo en el aparato, ¡sino en todo el contenido que desarrollaron valiosos profesionales venezolanos para que los niños se formen!

¿Se entiende entonces, que no es culpa de la gente, sino que es culpa nuestra?

El regalar tabletas a muchachos de 18 ó 19 años, en plena flor de la vida y con todas sus capacidades, también les transmitía una idea equivocadísima: que se puede obtener cosas sin luchar y sin trabajar. Y eso no es un valor socialista. Tampoco es algo que Chávez hubiera querido transmitir. Bien pudimos entregarles las tabletas como recompensa a los estudiantes más destacados. O pudimos, en vez de regalárselas, entregárselas a cambio de realizar trabajo comunitario, comunal, como facilitadores en misiones, o de laborar unas horas diarias haciendo diferentes oficios en los centros de estudio. Todo lo contrario, les enseñamos que socialismo era sinónimo de regaladera, y hasta nos atrevimos a llamarlos “malagradecidos” (sí, yo también lo hice) cuando empezaron a aparecer fotos de chamos que le ponían el logo de la MUD a su nueva tableta.

En serio, ¿nosotros esperábamos que un joven opositor se volviera chavista por regalarle una tableta? ¿Qué clase de chavista iba a ser ese? Gente que se volvía chavista tras recibir regalos, es la primera que se iba a voltear para la oposición cuando las cosas se pusieran difíciles, y fue en efecto lo que ocurrió.

Entendamos que todo esto no es culpa de ellos. Es nuestra culpa. 

Por supuesto, que hubo otras millones de personas quienes sí apoyaron al proceso revolucionario en las elecciones, sin importar si han sido beneficiadas o no por estos planes sociales, pues ellas entendieron muy bien el mensaje emitido en su momento por el Presidente Chávez, por Nicolas Maduro y otros líderes del proceso revolucionario. No se puede subestimar a las más de 5 millones de personas que sí votaron por la revolución, pero tampoco podemos dejar de pensar en que la gran mayoría de las 7 millones que votaron en contra, no son empresarios ni oligarcas: son personas asalariadas o con negocios personales propios, que deberían beneficiarse mucho más de vivir bajo socialismo que bajo capitalismo. Pero aún no hemos sabido hacerles llegar nuestro mensaje.

¡Rectifiquemos entonces! Pero es mucho lo que hay que rectificar, es mucho lo que tenemos que discutir, y realmente esperemos que hayan cambios absolutos y totales, si es que queremos vencer en las difíciles pruebas que afrontaremos los próximos meses, en las cuales estará en peligro no sólo la continuidad del proceso revolucionario, sino hasta nuestra propia vida.


9 de noviembre de 2015

La derrota del Alca y la lucha que no hemos sabido continuar


Un cono de tránsito anaranjado es el símbolo de VLC, un software libre muy popular
pero cuyo futuro está en riesgo por las leyes de propiedad industrial, las patentes
y los tratados de libre comercio
A diez años de la derrota de la propuesta estadounidense para la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (Alca), en una batalla en Mar del Plata capitaneada por los entonces presidentes Hugo Chávez, Nestor Kirchner, Luis Inacio Lula Da Silva y otros líderes de la nueva izquierda latinoamericana, muchos tienden a no darle mucha importancia a este hecho tan singular.

La lucha en la Cumbre de
las Américas en 2005
Es mucho lo que hubiésemos perdido de haberse concretado ese tratado, en áreas fundamentales para la vida: agricultura, alimentación, medicamentos, desarrollo científico y muchas otras. Incluso en áreas que a veces damos menor importancia, como el software que usamos en nuestros computadores, tabletas y celulares.

Es una queja común: te descargaste un video o una canción de Internet, le das doble click y no reproduce. El sistema te da algún tipo de error, como “codec no encontrado”, y no puedes reproducir ese video que tardaste horas en descargar. Eso ocurre tanto en el mundo de Windows, en Apple así como en las aplicaciones libres, como Ubuntu, Debian, Canaima, Android y similares.

Lo primero que queremos aclararte, es que eso tiene una solución muy sencilla en el mundo del software libre: sólo hay que instalar un “codec”, es decir, un paquete de software que le permite al reproductor interpretar ese video o esa canción, y mostrártelos adecuadamente. Instalarlo es muy fácil en la mayoría de los casos.

Y sí, yo sé lo que debes estarte preguntando: Si el instalarlos es tan fácil, ¿por qué carrizo el software libre no trae estos “codecs” preinstalados desde el principio? ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado?

Pues bien, la respuesta no es técnica. Es política. Si fuera por nosotros los programadores y creadores de software libre, quisiéramos crear una superaplicación capaz de reproducir absolutamente todo. Pero las transnacionales, durante muchos años, han creado leyes, normas y procedimientos, y tienen un aparataje legal muy brutal que impide que lo hagan. En algunos países, como Estados Unidos, la pena por ello es prisión.

Voy a intentar explicártelo de la forma más sencilla posible, y además demostrarte que ciertas palabritas que están de moda últimamente, como TPP, TTIP, ALCA y similares, tienen mucho que ver en todo esto.

Formatos de audio y video

Todos sabemos que hay decenas de formatos de audio y video: archivos AVI, MPEG, MP3, MP4, MOV, OGV, FLV, entre otros. Dentro de un archivo .AVI o .MOV puedes encontrar los fragmentos de nuestras películas y sonidos, comprimidos con unas fórmulas matemáticas especiales para que tengan la mejor calidad posible, pero que el archivo sea lo menos pesado que se pueda.

Cuando tomas un video con tu cámara digital o tu celular, o cuando un camarógrafo de un canal de TV hace lo mismo, existe un procesador dentro de su cámara o teléfono que está convirtiendo las imágenes captadas por el sensor de la cámara, y el sonido captado por el micrófono, en una serie de bits (unos y ceros), de acuerdo a unas ecuaciones ideadas por ingenieros y matemáticos. Todos esos bits se guardan en un archivo.
Toda cámara digital capaz de grabar videos tiene uno o varios chips
que codifican los mismos en un formato determinado
de acuerdo a un algoritmo preacordado
Estas ecuaciones para codificar y decodificar los videos y audios también se llaman “algoritmos”, y tienen que estar estandarizados, es decir, todos tienen que usar los mismos algoritmos para que podamos entendernos. Cuando me refiero a “todos”, me refiero a: el que fabrica tu cámara o tu grabador de periodista, el que diseña el software para editar videos, el que fabrica celulares, e incluso las páginas web que te dejan subir esos videos en Internet (Facebook, Youtube, Instagram, etc.)

Estos algoritmos generalmente se proponen y diseñan en universidades públicas y privadas, centros de investigación y en las mismas empresas que crean estos productos. No existe un sólo algoritmo: existen CIENTOS de ellos. Entre las empresas ha habido una competencia para diseñar el algoritmo que genere los archivos con mejor calidad, y que sean lo menos pesados posible.

Hasta allí la explicación técnica; ahora viene la política. En todo el mundo existen leyes de propiedad industrial y patentes. Si alguien inventa un nuevo aparato o instrumento, debería acudir a la oficina de patentes de su país (en Venezuela sería el Sapi: Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual) y esta oficina, de reconocer su invento, le da una patente: es decir, un permiso por 20 años para que pueda explotarlo de forma exclusiva. Durante ese período, más nadie sino su inventor puede fabricar ese invento y obtener ganancias de él.

Luis Caballero Mejías
Un ejemplo célebre en Venezuela lo dio el ingeniero Luis Caballero Mejías, quien patentó en 1954 una técnica para que el maíz pudiera tratarse de forma industrial, para fabricar harina de maíz precocida, que permite a millones de venezolanos comer arepas, hallacas y otros alimentos muy populares en nuestro país.

Quien obtiene la patente puede dar “licencias” o permisos para que otros puedan usarla, generalmente a cambio de un pago. Incluso puede vender la patente a terceros. Luis Caballero Mejías vendió la patente de su invento a Lorenzo Mendoza Fleury (padre), quien produjo la famosa “Harina PAN”. Hoy, su hijo Lorenzo Mendoza Giménez es uno de los venezolanos más adinerados del mundo, reseñado en la lista Forbes, en parte gracias a la invención de Mejías.

Las patentes duran 20 años. Si alguien quería producir harina de maíz precocida durante esos 20 años usando el método desarrollado por Luis Caballero Mejías, tenía que pagar una licencia. Una vez se venció la patente, surgieran muchos otros empresarios que sacaron sus propias marcas de harina de maíz, quienes ya no tenían que pedir permiso a nadie para hacerlo.

Las patentes no necesariamente son malas. Idealmente debían proteger a las personas que crearon el invento, con el fin de incentivar que ellas pudieran seguir innovando y no vinieran grandes capitalistas a robarles sus ideas e invenciones. El problema es que, en todo el mundo, las leyes de propiedad industrial fueron manipuladas para beneficiar ya no a los personas, sino a las empresas. En particular, a las más grandes. Y muy en particular, a las de los países desarrollados. Se crearon organismos supranacionales como la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (Ompi, dependiente de la OMC), que vigilan que los “derechos” de estas grandes empresas se respeten en todos los países del mundo, y que siempre se paguen las regalías respectivas. Se busca que las áreas de libre comercio defiendan las patentes de los países del mal llamado “primer mundo”, a través de organismos supranacionales que estén por encima de las oficinas de patentes de cada país. Y siempre se intenta aumentar y extender la protección que los Estados, a través de estas leyes, dan a las empresas transnacionales para que sus invenciones estén protegidas.

Por lo tanto, las patentes y leyes de propiedad industrial ayudan a mantener el orden mundial existente, en el que los países desarrollados son los responsables del "diseño y la innovación", mientras que los países del mal llamado “tercer mundo” somos los que ponemos la materia prima y la mano de obra barata. En el “tercer mundo” nuestros obreros ensamblan los celulares, tabletas y perolitos para la venta en el “primer mundo”. Los fabricamos con los minerales de nuestro subsuelo, pero somos incapaces de saber cómo funcionan. Y aún si lo averiguásemos,  las leyes de propiedad industrial se encargarán de aniquilar a cualquier emprendedor del “tercer mundo” que intente fabricar estos aparatos sin pagar cuantiosas regalías a las empresas transnacionales que se atribuyen su creación.

Patentes de software

Pero, ¿qué ocurre con el software? ¿Se puede patentar la fórmula matemática que nos permite grabar un video, o la que permite transmitir televisión digital (TDA) a nuestros televisores? ¿Se pueden patentar las fórmulas y ecuaciones que nos permiten grabar y reproducir música en MP3?

De ser así, el fabricante de cualquier aparato que grabe o reproduzca MP3 tendría que pagarle regalías al inventor, el Instituto Fraunhofer en Alemania, mientras dure la patente. Esto incluye celulares, tabletas, equipos de sonido, reproductores de música para vehículos, aplicaciones como Audacity, ProTools, Nero, el Reproductor de Windows, VLC y muchas otras, sin importar si son pagas o de software libre.

Más aún: ¿Se pueden patentar los elementos gráficos que aparecen en la pantalla de las computadoras, teléfonos celulares y tabletas? ¿Se puede patentar el doble click para ejecutar una aplicación? ¿Se puede patentar el botón de Inicio?  ¿Se puede patentar un menú desplegable? ¿Se puede patentar el usar dos dedos sobre la pantalla de un celular para hacer “zoom”?

Total, cualquier software se puede resumir a ecuaciones matemáticas, y las ecuaciones matemáticas no se pueden patentar, según las leyes de muchos países. Sí, todos sabemos que Einstein descubrió la fórmula de la relatividad, pero ¿quién se lo imagina patentando la fórmula, de forma tal que él sea el único que pudiera utilizarla?

¿Hubiera patentado Einstein la fórmula de la Relatividad,
de forma tal que sólo él hubiera podido utilizarla?
Esto ha sido una ardua discusión durante años por la gigantesca cantidad de dinero que esto implica. Empresas como Apple, Google, Samsung y Microsoft, que se adjudican a sí mismas el mérito de ser las innovadoras en materia informática, apuestan por las patentes de software pues eso les permitiría ganar sumas extraordinarias de dinero. Imagina eso: Apple inventó algunas tecnologías, Xerox inventó otras, y lo mismo Microsoft, Google y Samsung. Cualquier persona o empresa que diseñe una aplicación de software tendría que pagar miles de dólares en una maraña de regalías a todas las grandes transnacionales del software. ¡Desarrollar aplicaciones sería una pesadilla!

En Estados Unidos, Google ha perdido varios juicios contra Microsoft por patentes de software en Android, lo que causa que Google tenga que pagarle un aproximado de 5 dólares por cada celular vendido en ese país.

En la actualidad, las patentes de software son válidas en Estados Unidos, pero en la mayor parte de Europa y Latinoamérica, las patentes de software NO son válidas.

Patentes de software y tratados de libre comercio

Debido a que, en muchos países sus congresos se niegan a aprobar patentes de software y otras abominaciones legales (incluyendo leyes que acaben con los medicamentos genéricos, que implantan transgénicos o que eliminan subsidios a los campesinos locales en favor de las importaciones extranjeras), Estados Unidos y las transnacionales han estado buscando maneras de imponer estas leyes a través de otros mecanismos más expéditos. Entre ellos están las leyes y tratados de libre comercio, tales como el fracasado ALCA (que planteaba imponer una serie de leyes a todos los países del continente americano) o los tratados de libre comercio bilaterales (como el que Estados Unidos ha firmado con Colombia o México, entre otros países).

El más reciente es el TPP (Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica), un tratado de libre comercio que está siendo firmado entre Estados Unidos, Japón, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Chile, México, Perú, Brunei y Vietnam, países “ubicados en zonas estratégicas de ambos laterales del Pacífico, con una población de cerca de 1000 millones de habitantes, estos países representan el 25% de las exportaciones globales y el 40% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial”, explica un artículo en Rebelion.org [1]


El TPP impondrá una serie de legislaciones por encima de las leyes de cada país, violando su soberanía para cumplir los designios de transnacionales, que argumentan que esto creará “mejores puestos de trabajo” para los habitantes de sus países. Si Chile, Perú y México se salvaron del Alca en 2005, ahora el TPP va por ellos.

Un texto de Sandra Russo en Página/12 [2] cita a su vez al premio Nobel Joseph Stiglitz y al profesor del Instituto Roosevelt, Adam S. Hersh, sobre el TPP.  “Lo que pretenden las corporaciones es erigirse en un poder supranacional que pase por encima de las respectivas constituciones y los andamiajes legales de cada país. Es una clara renuncia a la soberanía y, en consecuencia, con el nombre de 'libre comercio', a lo que se renuncia es a la libertad nacional respectiva de manejar la propia economía”, dice el texto.

Sobre las patentes farmacéuticas, el texto señala que se ampliarán los derechos de propiedad intelectual de las grandes compañías, con la aceptación de exclusividad de patentes farmacéuticas y la imposibilidad de que en cada país continúe, crezca o nazca la investigación científica en ese rubro. “Se prohíbe la venta de medicamentos genéricos, para dejarle la cancha libre, en stocks y precios, a los grandes laboratorios”.

El Observatorio Sudamericano de Patentes también advirtió que el TPP permitirá que las transnacionales logren alargar la vigencia de las patentes de medicamentos hasta por 50 años (en vez de los 20 años que permiten las legislaciones en la mayoría de los países), una verdadera abominación que atenta contra la existencia de medicinas genéricas y de bajo costo [3].

Sin duda se pueden encontrar muchos otros ejemplos de cómo el TPP y otros tratados de libre comercio afectan negativamente a los pueblos y a los pequeños emprendedores. En otras regiones del mundo continúa en estos momentos la discusión de acuerdos de libre comercio similares, que (al igual que el TPP y el ALCA en su momento) se discuten bajo un completo hermetismo y sin la participación de los pueblos del mundo.

 
Por ejemplo, está el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership, un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la mayor parte de los países de Europa occidental) y la propuesta de creación del TAFTA, la zona de libre comercio del Transatlántico, en la que nuevamente Estados Unidos tendría un rol protagónico sobre los países europeos.

Países que están discutiendo el Tafta
(el Alca europeo)
Estas propuestas tienen preocupados a millones de personas de todo el mundo. Yo quería enfocarme en el lado de la informática, algo que, si bien no es tan grave como el área de los medicamentos o la agricultura, es algo que enfrentamos día a día hasta cuando queremos ver un video o escuchar una canción. Pero que también afecta nuestro desarrollo científico, nuestro acceso a las tecnologías y nuestro avance como pueblos.

VLC y las patentes de software

Y es que, contrario a todas aquellas empresas y corporaciones que pujan por la privatización del conocimiento, los movimientos de software libre han trabajado por unos veinte años para lograr software cuyo código fuente (y todo el conocimiento que implica) esté disponible para todo el mundo. Queremos que el software libre sea cada vez más fácil de usar, que más gente intervenga en su desarrollo y que logre evadir las limitaciones impuestas por las transnacionales. 

Vamos a presentar un ejemplo, y quien lo da es nada más y nada menos que uno de los programadores del popular reproductor de videos VLC, quien reside en Francia. 

VLC es capaz de reproducir casi cualquier formato de video existente
¿Qué es VLC? Muchos lo conocen por su símbolo, un cono anaranjado de tránsito. Es un software libre capaz de reproducir prácticamente cualquiera de los cientos de formatos de video y de audio existentes en el mercado, y que funciona en Linux, Windows, Mac y Android.

El pasado mes de julio, la revista web OCS-Mag publicó una entrevista a Jean-Baptiste Kempf, ingeniero francés, programador y presidente de la Asociación VideoLAN, organización sin fines de lucro que desarrolla VLC. La entrevista fue realizada por Paul Brown, y en ella Kempf conversa un poco sobre los principales problemas de desarrollo que han tenido con VLC [4].


Jean-Baptiste Kempf
¿Dinero? ¿Crisis? No. El principal problema han sido las leyes de patentes de software, que les han dificultado el desarrollo de VLC en países como Estados Unidos. Y es que VLC permite la reproducción de videos y sonidos en innumerables formatos, incluso algunos supuestamente patentados. También permite la reproducción de DVDs originales, incluso de zonas distintas a aquella donde tú vives, algo que normalmente requeriría pagos de costosas licencias y regalías.

Para ello, los desarrolladores de VLC han creado la biblioteca “libdvdcss”, que facilita crear aplicaciones que puedan reproducir DVDs comerciales (originales). Estos DVDs son cifrados por los fabricantes con un código llamado Content Scrambling System (CSS), creado por las transnacionales con el fin de evitar la duplicación ilegal de discos, o que puedan reproducirse en una zona distinta a aquella donde vives. Inicialmente, el software libre no podían reproducir DVDs comerciales porque requerían este código (de la misma manera que hoy es muy difícil reproducir Blu-Rays comerciales), y las transnacionales sólo lo entregaban a empresas reconocidas dispuestas a comprarlo por una altísima suma. Con el tiempo, este código CSS fue “hackeado” e incorporado a la biblioteca libdvdcss, que permite que software libre como VLC pueda reproducir DVDs comerciales.

“Las leyes de propiedad intelectual de Estados Unidos son una locura”

Pero leamos lo que Jean-Baptiste Kempf, ingeniero, matemático y desarrollador de la excelente aplicación de software VLC tiene que decir sobre las leyes de propiedad intelectual estadounidenses y la forma como le afectan en su desarrollo. Algo que nos afecta a nosotros a pesar de que no vivamos en países que hayan firmado tratados de libre comercio.

Paul Brown (PB): Tú también mantienes las bibliotecas de funciones libdvdcss

Jean-Baptiste Kempf (JBK): Así es.

PB: Interesante. ¿Esa biblioteca no es controversial, en términos legales?

JBK: Para nada. A menos que tú vivas en un país desquiciado.

PB: ¿Qué país es desquiciado? ¿Los Estados Unidos?

JBK: Así es. ¡Sus leyes de propiedad intelectual son una locura!

PB: Lo son. Es una lástima que un montón de países en Europa quieran seguir su “ejemplo”.

JBK: Así es, con el TTIP, TAFTA y otros acuerdos. Y no me refiero a la presión por las Patentes de Software en Europa...

PB: ¿Pero esas propuestas aún siguen con vida? ¿La votación que hubo en 2005 en el Parlamento Europeo no fue suficiente para acabar con estas propuestas?

JBK: Aún siguen activas. Regularmente, ellos presionan para legalizar las patentes, una y otra vez. Y la Oficina Europea de Patentes aún acepta Patentes de Software.

PB: Lo sé. Es como si vivieran en un universo paralelo donde las leyes del mundo no les aplicaran. ¿Cómo afectan las patentes de software a VLC?

JBK: Recibimos numerosos ataques cada mes. Hasta ahora, les hemos dicho que las patentes no nos aplican porque estamos en Europa. Pero, en las “tiendas de aplicaciones”, es una historia distinta.

PB: ¿Puedes contarme de un caso en el cual hayan sido atacados recientemente?

JBK: Dolby y DTS son los atacantes usuales.
(Recordemos que Dolby y DTS son los consorcios empresariales detrás de importantes estándares de audio para películas y televisión; igualmente, mantienen patentes y cobran regalías para que una película pueda tener seis pistas de audio y percibamos que el sonido proviene de todas las direcciones; también cobran costosas regalías a las salas de cine para poder tener la certificación Dolby).
PB: Pero ustedes son una asociación sin fines de lucro, ¿verdad? ¿Qué es lo que ellos quieren' ¿Quieren cerrarlos?

JBK: Sí. Ellos no entienden nada sobre Código Abierto, Software Libre, sin fines de lucro o voluntariado. Ellos no pueden entender que la gente hace eso (...) Ellos quieren que todo el mundo les pague porque, si alguno deja de pagar, ellos no pueden cobrarle a los demás.

Los temores de Kempf están muy justificados. Unas semanas después de esta entrevista, tras publicarse a través de Wikileaks algunos fragmentos del TPP, fue posible descubrir que los países firmantes tendrán que darle atribuciones a los jueces para "ordenar la destrucción de equipos y dispositivos usados para romper llaves digitales", lo cual podría incluir el destruir computadores que tengan instalados programas como VLC o el software libre de ripeo de DVDs Handbrake, según indicó el experto en derecho digital Vivek Krishnamurthy, quien trabaja en el Centro Berkman para Internet y Sociedad en Harvard [9]. El TPP también interferirá con el trabajo de expertos en seguridad informática cuyo trabajo es el de descubrir vulnerabilidades.

Problemas y soluciones

Debido a que numerosas aplicaciones de software libre se desarrollan en Estados Unidos y Europa, estas absurdas leyes de propiedad intelectual promovidas por transnacionales nos afectan a todos, así no vivamos en esos países. Cuando usted descarga una imagen de distribuciones populares como Debian GNU/Linux o Fedora desde servidores estadounidenses, debe saber que dichas distribuciones tienen que cumplir con las leyes del país donde son creadas, por lo que no incluyen software libre que pueda tener problemas con patentes.

Por ejemplo:
  • Si descargas e instalas Debian pero intentas usarlo para ver determinados formatos de audio y video, te dará un error. No es que Debian sea malo, es que los desarrolladores de Debian tienen que protegerse para evitar ser demandados.
  •  Lo mismo ocurre con el popular software de edición Audacity: si lo descargas e instalas, te darás cuenta de que, inicialmente, no puedes exportar audio a MP3. ¿Por qué? Porque el Instituto Fraunhofer en Alemania exige que cualquier aparato, equipo o aplicación que exporte a formato MP3 tiene que pagarle regalías por concepto de patentes de software, en particular en los Estados Unidos. 
En la página de Audacity hay un enlace externo a una página
argentina, desde donde puede descargarse el convertidor a MP3


  • Los diseñadores de Ardour, reconocido software libre para estudios de grabación, decidieron que tampoco pueda exportar a MP3 por esta misma razón.
  • La distribución de software libre Fedora también tomó decisiones similares: tiene una página en la que explica por qué no puede incluir ningún software que use formatos MP3 [5] ni tampoco puede reproducir DVDs de ningún tipo, ni siquiera los que no están encriptados [6].
  • Fedora también dejó de distribuir un juego en software libre llamado “Frets on Firey varios otros juegos parecidos (Stepmania, pydance, digiband) porque eran acusados de violar las patentes de software de Guitar Hero y de Dance Dance Revolution (DDR). Nótese que el problema no era por uso de canciones, sino porque, según los abogados de estas grandes empresas, no se podían crear juegos en apariencia similares a Guitar Hero o DDR sin pagar regalías por patentes. [7]
Frets on Fire ha sido acusado por su parecido a Guitar Hero
  • Hasta 2010, las distribuciones de software libre tenían problemas usando fuentes tipográficas TrueType por patentes de Apple que estaban vigentes, y que afectaban la calidad de las fuentes mostradas en pantalla. Esas patentes ya se vencieron, afortunadamente.
  • En esta página hay un listado detallado, pero en inglés, de aplicaciones de software libre que han tenido que excluirse, modificarse o eliminar porciones de su código por problemas con patentes de software en los Estados Unidos [8].

¿No se puede hacer nada? Por supuesto que sí. Para poder evadir los problemas con patentes de software, se han creado repositorios de software libre fuera de territorio estadounidense, en naciones donde las patentes de software no son válidas. En el caso de Debian, se creó el repositorio “Deb-Multimedia” en Francia, desde el cual es posible instalar numerosas aplicaciones, drivers y codecs que sí son software libre, pero son considerados “ilegales” en Estados Unidos por “violar patentes de software”. Al estar en territorio francés, no hay ningún problema (por ahora).

En el caso de Audacity para Windows, el módulo necesario para que pueda guardar archivos en formato MP3 se puede descargar desde un servidor ubicado en Argentina, país en el que no existen patentes de software por los momentos (a menos que Macri gane la presidencia, en cuyo caso seguramente decidirá apoyar el TPP). Si usas Audacity bajo Debian, sólo hay que instalar la biblioteca liblame, que requiere el repositorio francés Deb-Multimedia.

También existen distribuciones de software libre, como LinuxMint, que se descargan desde servidores ubicados en otros países distintos a Estados Unidos, y viene con los codecs y módulos preinstalados para poder ver videos y audios. LinuxMint mantiene sus servidores en Inglaterra, país donde, por los momentos, no están vigentes las patentes de software.

¿Y en Latinoamérica?

La  mayoría de los países latinoamericanos, por ahora, están desprovistos de legislaciones que obliguen a acatar las patentes de software. Por ello, una de las recomendaciones que siempre haremos a quienes crean distribuciones de software libre en Venezuela y Latinoamérica, es que siempre incluyan y preinstalen todos los codecs y paquetes que permitan que cualquier video y audio pueda reproducirse sin problemas. Y que aplicaciones como Audacity tengan todos sus módulos preinstalados, para que también puedan exportar en MP3. No hay ningún impedimento legal al respecto, por lo que no tenemos que hacerle la vida difícil a los usuarios finales. No tiene sentido mantener en nuestro país las limitaciones que existen en “países desquiciados”, como Estados Unidos.

Igualmente, algo que podemos hacer desde Latinoamérica es apoyar la lucha de desarrolladores de software libre, como  Jean-Baptiste Kempf y el equipo de VLC, entre muchísimos otros. La mayoría son desarrolladores con muy pocos ingresos, son personas que están en contra de los abusos de las corporaciones y son parte de los movimientos sociales afectados por el capitalismo depredador en todo el mundo.

Uno ve que el gobierno bolivariano firma constantemente contratos multimillonarios con China y Rusia, y yo sé que algunos casos son necesarios. Pero en lo personal, preferiría que el gobierno bolivariano hiciera convenios con este tipo de movimientos sociales: que formen a muchachos venezolanos como desarrolladores de mayor nivel, para que desarrollen mejoras en proyectos de software libre, como VLC, Gimp, Gnome, Kdenlive, PostgreSQL y tantísimas aplicaciones que usamos en Venezuela y en el resto del planeta.

Sería genial que nuestro país ganara reconocimiento como una nación que contribuye en el desarrollo de software libre usado por cientos de millones de personas de todo el mundo (muy en particular en países en desarrollo), y en mi humilde opinión, nuestro país ganaría mucho más prestigio del que ganamos por apoyar a corredores de Fórmula 1, y con mucha menos inversión.

Ojalá y la Administración Pública venezolana, en vez de decir “tengo que comprar Photoshop porque Gimp no tiene tal cosa”, más bien diga “nos hemos coordinado con los desarrolladores de Gimp y vamos a contratar un programador venezolano para que desarrolle tales cosas que le hacen falta”. Con la existencia de Fonacit, eso no debería ser tan difícil.

Porque, de la forma en la que estamos trabajando, los venezolanos parecemos los propios “chulos” o vividores: nos descargamos software libre de Internet, lo instalamos, lo usamos de gratis, pero somos incapaces como nación de suministrar mano de obra o recursos para mejorar los programas. Peor aún: tenemos que soportar a numerosas figuras del chavismo hablando mal del software libre, diciendo que “no sirve” o “es malísimo”, demostrando su ignorancia al desconocer la lucha que hay detrás de esto.

Lo cual es más o menos lo mismo que decir que las semillas tradicionales y los alimentos orgánicos "no sirven", porque supuestamente no producen tanto como las semillas genéticamente modificadas de Monsanto.

Hace diez años Chávez, Lula, Kirchner y otros líderes latinoamericanos nos salvaron del Alca. Pero nuestro deber no es sólo recordarlos, ¡es continuar su lucha!

No dejemos que su lucha sea inútil. ¡Continúemosla!
 Referencias

[1] TPP: el acuerdo de libre comercio más agresivo de la historia
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=204340

[2] Los secretos del TPP, por Sandra Russo
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=204812

[3] TPP otorga monopolios farmacéuticos por más de 50 años
http://www.arsenalterapeutico.com/2015/10/15/tpp-otorga-monopolios-farmaceuticos-por-mas-de-50-anos/

[4] VLC: An Interview with Jean-Baptiste Kempf
http://www.ocsmag.com/2015/07/17/vlc-an-interview-with-jean-baptiste-kempf/

[5] http://fedoraproject.org/wiki/Multimedia/MP3

[6] https://fedoraproject.org/wiki/Multimedia/DVD

[7] https://lists.debian.org/debian-legal/2008/01/msg00156.html

[8] Free software projects harmed by software patents
http://en.swpat.org/wiki/Free_software_projects_harmed_by_software_patents

[9] TPP requires countries to destroy security-testing tools (and your laptop) http://boingboing.net/2015/10/13/tpp-requires-countries-to-seiz.html