12 de marzo de 2018

La unidad en hechos y no en palabras

Fíjense por qué me cuesta tanto creer en algunos discursos de "unidad" que tanto se repiten por allí. Por un lado, nos dicen que debemos permanecer unidos. Por el otro, hacen cosas tan disparatadas como las que pasaron al menos en tres o cuatro ocasiones en la emisora Alba Ciudad: le dicen a una persona que es absolutamente tradicionalista, que tiene que dirigir determinado lugar y encargarse de cambiarlo por completo, sin importar lo que tenga que hacer. Que esa es "su misión".

¿Qué puede pasar si en una emisora que ha combinado los géneros tradicional, juvenil/urbano, y latino/salsero, llega un jefe diciendo que hay que acabar con los dos últimos y dejar únicamente aquello que él considere tradicional, echando a la basura lo hecho por sus trabajadores durante años? Obviamente se forma un lío.

La consecuencia de esto que ha ocurrido varias veces en Alba Ciudad es que gente que podíamos vernos por allí, darnos las manos y hasta sentarnos a tomar unas cervezas, ahora vamos a cargar rencores de por vida. Ya no vamos a poder trabajar juntos, vamos a estar los unos hablando mal de los otros, no nos vamos a tolerar y el resto de la gente no va a entender por qué, ni les va a importar.

Y la verdad, ni un lado ni el otro tiene la culpa. Gente por encima de nosotros (no sé quienes, no sé en qué punto de la burocracia ni con qué intenciones) nos puso en estos papeles absolutamente absurdos de estar peleando entre revolucionarios y de convertirnos en "enemigos" cuando los enemigos reales son otros.

¿Cómo reaccionarían si fuera al revés? Si ellos si hubieran luchado por 9 años para crear una emisora de música 100% tradicional y hubiera llegado alguien con la misión de convertirla en una emisora salsera y urbana, ¿qué hubiera pasado? Les doy una pista: A Reinaldo Iturriza, siendo ministro de Cultura, lo llamaban abiertamente "el ministro reguetonero" y hasta le dedicaban memes y caricaturas por redes sociales. Le hicieron una auténtica guerra, y todo por decir en una entrevista que le gustaban un par de canciones de Tego Calderón. Nunca llegó a atacar, minimizar o quitarle importancia a lo tradicional; sólo trató de abrir nuevos espacios para géneros contraculturales. Pero así lo trataron ciertos grupos del mundo de la cultura revolucionaria.

En ese sentido, le tengo un poco más de respeto a lo que se hizo para crear la emisora Corazón Llanero FM: esperaron a que fuera sancionada una emisora que tenía 100 mil violaciones a la Ley Resorte, incluyendo constantes llamados a la violencia. Y esa emisora fue 92.9 FM, una emisora propiedad de la misma gente de RCTV. Al no renovársele la concesión y quedar esa frecuencia disponible, aprovecharon para solicitarla e iniciaron allí una nueva emisora. Al menos no se hizo una guerra entre chavistas.

Yo sé que todo el mundo quiere subir. Mucha gente lucha por tener un cargo, porque creen que es lo más chévere del mundo. "El que respira, aspira", ha dicho Diosdado Cabello en su programa televisivo. Pero caray, antes de aceptar un puesto, investiguen bien la situación del lugar y de quienes trabajan allí, y si ustedes son revolucionarios pero les están pidiendo ir a un lugar a iniciar una guerra contra otros revolucionarios, caray, piénsenlo un poquito mejor. Desconfíen mucho antes de trabajar para una persona que les esté pidiendo eso. Así sea un ministro reconocido. Así se haya abrazado con Chávez o con Maduro.

Algunas personas dicen que yo estoy "desacatando los llamados a la unidad" al haber publicado lo que pasó con Alba Ciudad. Sólo quiero responderles algo: Si vamos a hablar de "unidad", hagámoslo con hechos, no con palabras.
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