17 de febrero de 2017

¡Prohibir todo! ¡Es la hora!


Luego de que el gobierno de Venezuela ordenó el bloqueo de la serie de televisión El Comandante, en la que se presenta una versión muy distorsionada de la vida del líder revolucionario Hugo Chávez; y luego de que ordenase bloquear la señal de CNN en Español tras publicar una investigación de pobre calidad, llamada "Pasaportes en la sombra", en la que se afirmaba que el gobierno de Venezuela vende pasaportes a terroristas islámicos para causar un inminente atentado en los Estados Unidos, hemos notado un patrón muy curioso:
  1. Tras bloquearse El Comandante, la reacción de sus creadores fue poner sus capítulos gratis en Youtube, con una eficiencia envidiable y una gran cantidad de copias “por si acaso”. Es inédito que la transnacional Sony, creadora de esta costosísima serie, permita su publicación en Youtube cuando normalmente es la primera en perseguir a quienquiera que suba sus contenidos en este sitio, en particular si son de estreno.
  2. Tras ordenarse el bloqueo de CNN en Español, la reacción de la transnacional fue poner su señal gratis en Youtube, para que todos puedan tener acceso a ella.
Visto este extraño comportamiento y esta generosidad inusual por parte de las grandes transnacionales, que de pronto han aprendido a compartir y a ofrecer gratuitamente contenidos por los que antes nos cobraban una barbaridad de forma directa o indirecta, queremos hacer un llamado urgente y desesperado ya no al presidente Nicolás Maduro, sino a todos los gobiernos del mundo:

¡Por favor, prohíban todo!

Por años, mucha gente a menudo desinteresada ha dedicado incontables horas de su tiempo personal a compartir en las redes todo tipo de material científico, cultural y de entretenimiento: películas, canciones, discos, libros, poemas, series, novelas, programas de televisión, noticias, papers científicos, código fuente, conocimiento, cultura, etc.

Y la reacción de la industria ha sido criminalizarlos, insultarlos, perseguirlos y arrestarlos. Nos llaman “piratas”, ordenan el cierre de páginas web y el bloqueo de canales de Youtube. Nos hacen pagar impuestos y canones asumiendo que todos somos criminales. Ordenan modificar las leyes de derechos de autor para favorecerlos a ellos (a menudo con convenios multilaterales como los fallecidos ALCA o TPP, pero también con tratados de libre comercio vigentes, que se discuten en secreto y se imponen sobre las leyes de sus respectivos países). Constantemente hacen lobby ante gobiernos y sobornan políticos para extender la protección que las leyes les dan, aumentar las penas contra los infractores y evitar que Mickey Mouse caiga en el dominio público.

Incluso han tratado de imponer penas de prisión aún mayores que las que se imponen a terroristas y asesinos, como los 70 años de prisión que enfrentaba el joven Aaron Swartz por querer compartir millones de papers científicos, o las que se quieren imponer a Julian Assange, Edward Snowden o las que se querían imponer a Chelsea Manning por querer dar a conocer información de sus propios gobiernos que debería ser pública.

Sin embargo, esta actitud de las transnacionales del entretenimiento, de querer compartir y liberar contenidos que el gobierno venezolano está bloqueando, ¡de verdad que nos sorprende!

¿Será que, de pronto, las transnacionales se volvieron generosas y amigables? De pronto ya no les duele el bolsillo. El dinero ya no es lo primero. Ahora se están poniendo “del lado del pueblo”. La empresa sí tiene corazón, después de todo.

Su gigantesco escuadrón de abogados, que pasa el día buscando contenidos en Youtube para ordenar su bloqueo, ahora se dedicará a causas más nobles, como defender a los latinos que están siendo expulsados de Estados Unidos luego de pasar años trabajando allí por menos del salario mínimo.

Los bufetes que demandaban a quienes comparten películas por BitTorrent ahora se dedicarán a defender a las personas amenazadas por los bancos de quedarse sin hogar, o a los palestinos cuyas casas son derribadas en los territorios ocupados por Israel.

Y los legalistas europeos que antes redactaban gigantescos contratos para arrebatarle las investigaciones a científicos e inventores latinoamericanos y hacerlas propiedad de journals y transnacionales europeas, ahora se dedicarán a defender a las mujeres amenazadas por la violencia, a los campesinos obligados a usar herbicidas cancerígenos, y a los niños y ancianos que necesitan medicinas genéricas que los laboratorios farmacéuticos les niegan.

Por ende, ante esta inusitada ola de generosidad de parte de los empresarios del mundo, queremos solicitarle a todos los gobiernos:  

¡Por favor, prohíban todo!

Prohíban todas las películas de superhéroes: The Avengers, Xmen, los de Marvel y Star Wars; La Liga de la Justicia, Batman, Súperman y Flash. Prohíban todas sus series de televisión: Los Simpsons, South Park, Big Bang Theory y Futurama. Prohíban todos los contenidos de HBO y Netflix, comenzando por Game of Thrones, Breaking Bad y Stranger Things. Prohiban todas las películas de zombies y vampiros. ¡Ya es hora!

Prohibamos también la música y los libros. Las revistas y los papers científicos.

Estamos seguros de que, al día siguiente de prohibirlos, las altruistas transnacionales capitalistas las subirán a Youtube, para que todos las disfrutemos. Veremos a Warner, Fox y Universal compartiendo todas sus películas y series desinteresadamente en Internet. Las grandes disqueras harán lo propio con la música, y las editoriales con los libros.

Total, esa es su forma de alienarnos, de hacer que dejemos de querer lo nuestro, de volvernos amantes y defensores de sus productos. De que hablemos y nos vistamos como ellos. De abrirle las puertas a la invasión cultural. De tener en cada carnaval, más niños disfrazados de Capitán América que de cualquier héroe latinoamericano.

¿Tenemos, además, que pagarles por ello?

Al día siguiente de que hayamos prohibido todo, Google se rebelará contra nosotros. Y hará lo que nuestros gobiernos no pudieron hacer: compartirán en Internet todo nuestro acervo científico y cultural, nuestros libros, canciones, tradiciones, nuestra historia, nuestra ciencia y nuestra cultura, que ellos han estado digitalizando eficiente y silenciosamente por los últimos 15 años, sin querer compartirlo con nadie. Sí, todas las fotos y grabaciones de las tradiciones más representativas de nuestros pueblos, que a veces son tan difíciles de conseguir en Internet o hasta en nuestras propias bibliotecas, ellos lo tienen y ellos mismos lo publicarán. ¡Sólo se necesita que lo prohibamos!

Ya no tendremos que aprender qué es eso de un “Torrent” o cómo descargar los subtítulos de una serie, porque todo estará en Internet. Los científicos no tendrán que pagar 50 dólares por el acceso a un paper en una journal alemana, porque ellas mismas habrán puesto todo su contenido gratis en Internet.

Hemos pasado tantos años hablando mal de las corporaciones y las transnacionales... ¡Qué bueno que descubrimos que tienen un gran corazón y una enorme generosidad! ¡Gracias, amigos!

Bien, ya dejando las ironías a un lado: ¿No será que las transnacionales y corporaciones sólo reaccionan de esta manera contra aquellos gobiernos y países que ponen primero los intereses de su gente, por encima de los intereses políticos y económicos de los empresarios?

¿No será que, en vez de discutir si “Maduro es un dictador que censura medios”, más bien deberíamos discutir e investigar qué es lo que pasa en Venezuela, para que haya tantos medios de comunicación, políticos y empresarios hablando mal constantemente de su gobierno, de su pueblo y de sus decisiones, gastando millones en series como El Comandante o en investigaciones como "Pasaportes en la sombra", siempre intentando ridiculizarnos y humillar nuestros valores?

Nunca confiemos en las “buenas intenciones” de estas grandes transnacionales. Si en alguna ocasión pareciera que ellas nos están apoyando o están haciendo cosas buenas por nosotros, es sólo porque nos necesitan para lograr sus objetivos. ¡No nos dejemos utilizar por ellos!

1 de febrero de 2017

¿Censuran serie El Comandante en Venezuela?

La serie El Comandante, realizada por Sony, es una basura (ver mi reseña); pero a pesar de eso, no estoy de acuerdo conque se haya ordenado a las empresas de televisión por suscripción no permitir su transmisión en Venezuela. Eso sólo ha generado una ola de titulares gratuitos, controversia, victimización y acusaciones de censura más que estúpidas, porque la serie se consigue muy fácilmente en Internet.


Sin embargo, si hablamos de censura, les puedo recordar que a mí me cerraron mi cuenta de Twitter por una semana (aunque inicialmente era una suspensión permanente) por subir vídeos cortos sobre nuestra selección en los Juegos Olímpicos, incluyendo el abucheo a Michel Temer. Antena 3 hizo que me cerraran un canal de Youtube con más de 450 videos, por haber subido un video de La Hojilla que los dejaba muy mal parados. A medios de comunicación como VTV y Aporrea le han borrado videos y cerrado canales en Youtube de forma casi rutinaria, usando como excusa las "leyes de derechos de autor".

Hoy, cuando un gobierno, en nombre de su pueblo, defiende la memoria de un héroe fallecido, somos acusados de "censura" por la industrial cultural; la misma que ordena rutinariamente la eliminación de videos de todo tipo en nombre de sus ganancias y de "la libre empresa". Esto es parte de la hipocresía de nuestra sociedad capitalista actual y de las realidades que algún día tendremos que cambiar.

Y estamos tan acostumbrados a estos tipos de agresiones, que ya ni nos escandalizamos cuando ocurren. Ni siquiera nos molestamos hace 5 años, cuando la propia RCN acudió a Youtube para asegurar que videos del Comandante Chávez grabados por Venezolana de Televisión, supuestamente eran suyos. Y hasta ganaban dinero con ellos.

Por cierto: El sitio web de RCN (y muchos otros, como Telemundo) no permiten que su señal streaming sea vista en Venezuela. Pero no porque el gobierno los censure, sino porque ellos limitan el streaming por país de forma intencional, para poder revender sus series y películas y darle exclusividad para un país determinado a otras televisoras y sitios web. 

Sin embargo, muchos medios, como Caraota Digital, están diciendo que el gobierno de Venezuela también "censuró" la página web de RCN, cuando eso es absolutamente falso.