18 de agosto de 2016

El Arco Minero: Es importante debatir y dialogar

Activistas merideños acompañados de El Sin Cara de El Viaje de Chiriro,
en una protesta en Mérida el 15 de agosto. Foto: Colectivo Fuga
Sobre el artículo que escribí en torno al Arco Minero, tal vez no supe darme a entender. Lo explico de otra forma.
  1. Yo no apoyo la explotación en el Arco Minero. 
  2. Tampoco puedo dármelas de ecologista puro y nato. Tengo una computadora, un celular y otros aparatos que requieren oro, cobre, coltán, elementos raros y otros minerales para producirse. Y aunque usan cantidades muy pequeñas de esos minerales, cuando hablamos de masificar las tecnologías y fabricar millones de teléfonos y computadoras para todo el pueblo, hablamos de que se necesita extraer inmensas cantidades de minerales para lograr esas metas. 
  3. Si alguien por un lado está exigiéndole a Maduro que le consiga teléfonos, televisores y computadoras baratas y no está dispuesto a cambiar su estilo de vida, pero por el otro también le exige no tocar el Arco Minero ni hacer explotaciones de ningún tipo allí, esa persona tiene gravísimas contradicciones que debería revisar. Y me disculpan, pero conozco muchos en ese plan.
  4. Ni apoyo que se llame a Maduro traidor, ni apoyo que se desprecie a los verdaderos ecologistas, o que se los llame infiltrados, enviados de la CIA, hippies chimbos o cualquier otro adjetivo despectivo. Los verdaderos ecologistas son luchadores revolucionarios valiosos, al igual que Maduro también es alguien que merece respeto y a quien le debemos mucho.
  5. Hay elementos pescando en río revuelto en ambos lados: en el gobierno (y aún más en la oposición) hay algunos señorones que persiguen el Arco Minero con intereses corruptos y netamente personales. Pero también hay gente que finge ser ecologista y defensor del ambiente, que tienen inmenso protagonismo mediático en el tema del Arco Minero, pero que nunca en su vida ha luchado ni por salvarle la vida a un árbol. Pareciera que sus intereses son meramente politiqueros y de figuración. 
  6. En el estado Bolívar hay problemas gravísimos con la minería ilegal, liderada por mafias y pranes fuertemente armados, y es algo que no se puede resolver simplemente enviando a la GNB, porque la mayoría de ellos se corrompen fácilmente. Ninguno de nosotros iríamos allá a resolver el problema (tampoco podríamos resolverlo: simplemente nos matarían). También hay que admitir que muchos bolivarenses viven de la minería ilegal, y no les interesa tener trabajos formales o agrícolas en los que ganarían mucho menos dinero. 
  7. El gobierno ha hecho un pésimo, terrible manejo comunicacional del asunto. No se ha explicado bien por qué se accedió a que la empresa canadiense Gold Reserve retorne al país, pagándole inmensas indemnizaciones. Tampoco se explica cómo se harán las operaciones de minería de forma menos agresiva con el ambiente. La frase "minería ecológica" que constantemente se usa desde el gobierno, es tan insultante para los ecologistas como para nosotros los del movimiento de Software Libre lo era el término "software socialista" que inventó Tascón en su momento en 2006, cuando no quería apoyar más al Software Libre e ideó sus propios disparates.
  8. El tema es que, en vez de odiarnos e insultarnos mutuamente, ambas partes deberían sentarse en una mesa a dialogar, con la humildad suficiente (sobre todo en el gobierno) para admitir que pudieron cometer errores que deben corregirse. Somos de izquierda, somos revolucionarios, luchamos por un mundo más justo y por la supervivencia del planeta, y deberíamos tener la capacidad y la madurez de hacerlo.
  9. La solución no es la salida de Maduro, porque, ¿a quién pondríamos después en la Presidencia? ¿Esa persona sería de izquierda y respetaría el ambiente? ¿Esa persona se sentaría con nosotros? Lo dudo mucho.
  10. Algunos dicen que mi artículo buscaba quedar bien con Dios y con el Diablo. Ni lo uno, ni lo otro: Los ecologistas me tachan de geniecito gobiernero tecnócrata y jalabolas de Maduro. Y el gobierno me tacha desde hace 14 años de ser parte de los alborotadores hippies troskistas anarquistas de la ultraizquierda foquista radical. Pero esta es mi forma de pensar. Estoy en contra de la explotación en el Arco Minero, lo he dicho públicamente en mi Twitter, en mi Facebook, en Aporrea (a diferencia de muchos que sólo lo dicen en voz bajita en una conversación entre dos, o con una cuenta falsa en Twitter o en Facebook), pero no voy a armar una guarimba ni voy a unirme a quienes quieren usar ese grave desacuerdo con Maduro como excusa para desplazarlo del poder. 
  11. Si no les gusta mi forma de pensar, tienen todo el derecho de escribir un artículo en Aporrea y decirlo. ¡Hagan su cola! 
  12. Manifestemos nuestro descontento con el Arco Minero, pero sepamos cómo hacerlo, sepamos con quien hacerlo y no dejemos que personas con intereses politiqueros nos usen.
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