23 de enero de 2014

¿De quien es la culpa?

Un día me dan 100 mil bolívares, y me dicen que tengo que entregarlos a 100 trabajadores en partes iguales (Bs. 1.000 c/u). Pero inexplicablemente, yo decido colocar todo el dinero en una mesa y decirle a los trabajadores: "epa, ¡ahí tienen su pago, agarren sus reales!"... y agarro el celular y me pongo a jugar Tetris. Al rato, me entero de que 3 de esos 100 trabajadores, aprovechando que yo estaba distraído, agarraron 30 mil bolívares cada uno y se dieron a la fuga.

LA PREGUNTA ES: ¿De quién es la culpa?

Obviamente esos 3 son unos ladrones y tienen que ir presos. Pero YO también la tengo, por no haber vigilado la mesa ni haber organizado la entrega del dinero de forma ordenada. Incluso yo sería un sospechoso y la policía me llevaría para interrogatorios (¿será que yo me puse de acuerdo con esos tres, para dejar que se roben los reales y me den una parte?). Aún si yo saliera exonerado, lo más probable es que me despidan de mi trabajo de "repartidor" de dinero, y que quede tan rayado que nunca más pueda trabajar en esa área.

Lo que JAMÁS a nadie se le ocurriría, es que hay que castigar a los 97 trabajadores honestos rebajándoles el siguiente pago a la mitad, como forma de "castigo" por los tres ladrones que se robaron los reales. Es absurdo. Es una idiotez. Quien lo haga, sólo busca poner a todos los trabajadores en su contra. Pero fue lo que nos hicieron este miércoles.

Por supuesto que muchos queremos ver a los empresarios ladrones y a los raspacupos presos, pero también a los trabajadores de Cadivi que se prestaron para corrupción y chanchullos. ¡Que interroguen a todos los ex presidentes de Cadivi; que se averigüe por qué los controles no funcionaron, así tenga que caer algún ministro  o ex ministro famoso!

¡Que haya transparencia total y muchos más controles en el nuevo Cencoex! ¡Que se sepa con claridad a quién se le entregan las divisas, cuánto se entrega, qué se compró, quien la recibió, a qué tienda llegó! ¡Que cualquiera pueda examinarlo todo, así el comprador sea Lorenzo Mendoza o Pepito el hijo del Ministro Tal! De lo contrario, en unos años estaremos otra vez en lo mismo... como seguramente muchos lo auguraban en 2008, la primera vez que pasamos por esto.

Es la segunda vez que el control cambiario nos "castiga" al pueblo de a pie que hicimos las cosas siguiendo la normativa, y quiero que conste que NO ESTOY DE ACUERDO. Cuando escuchamos a funcionarios gubernamentales, periodistas de medios públicos y camaradas decir: "castigamos a todos por culpa de los raspacupos", están incitando al pueblo de Bolívar para que todos nos convirtamos en raspadores de tarjetas de crédito. Están diciéndonos: "cumplir las normas es de gafos, es de pendejos y bolsas, ¡vamos todos a raspar tarjetas, para que nos vaya tan bien como a Pepito, que raspó todo su cupo, se metió millones, y el gobierno no le hizo nada!".

Muchos aquí tenemos nuestra ética y principios revolucionarios, y no los vamos a cambiar sólo porque hay empresarios ladrones, raspacupos vividores y funcionarios gubernamentales que, por alguna razón que prefiero no imaginar, les dio flojera averiguar quiénes cometieron ilícitos y prefirieron castigarnos a todos... por segunda vez.

¡Busquen soluciones que no impliquen castigarnos a los que siempre cumplimos las normas y las defendemos!

10 de enero de 2014

Modificando el software libre Rivendell para que las radioemisoras puedan cumplir la Ley Resorte

Todavía algunos creen erróneamente que el software libre son "programas gratuitos que se descargan de Internet". Un programa puede ser gratuito, pero si no viene con su código fuente (sus planos, su receta) y con permiso legal para modificarlo y redistribuir las modificaciones, entonces NO ES software libre. Y queremos mostrar lo que el software libre nos permite hacer.

En Venezuela, el artículo 14 de la Ley de Responsabilidad Social en Radio, TV y Medios Electrónicos (que muchos conocen como "Ley Resorte"), señala que toda emisora de radio de nuestro país, "al difundir las obras musicales venezolanas deberá identificar sus autores, autoras, intérpretes y género musical al cual pertenecen". Es decir: la emisora está obligada a informar los autores, intérpretes y género de cada canción venezolana que coloque al aire, sin importar su género o estilo musical.

Foto: Revista Radio World
Las emisoras cumplen este artículo de la ley cuando hay locutores o presentadores en el estudio en vivo, pero de resto la mayoría de las emisoras dejan un computador con un software de automatización colocando canciones, y en esos casos no es fácil cumplir la ley. A veces se dejan canciones con audios pregrabados por locutores identificándolas, pero eso trae problemas e inconvenientes que describiremos luego.

Recientemente se nos requirió a la emisora Alba Ciudad 96.3 FM darle cumplimiento cabal al artículo 14 de la Ley Resorte, identificando las canciones no sólo cuando haya un locutor al aire, sino en todo momento. Como emisora del Ministerio de la Cultura, se nos pide dar el ejemplo.  Y, más allá de cumplir la legislación vigente, el identificar las canciones forma parte importantísima de la batalla cultural que libramos los sectores revolucionarios: se necesita dar a conocer los diferentes artistas, cultores y músicos locales -algunos de ellos considerados patrimonio cultural viviente dentro de sus regiones, pero desconocidos en el resto del país- que son invisibilizados por la industria cultural y las grandes transnacionales del entretenimiento. 

¿Qué soluciones podemos tener a este problema?
Estudiamos varias opciones. 
  1. Tener locutores las 24 horas, los 365 días del año: desde el punto de vista radiofónico es lo ideal, pues un locutor en vivo, conversando con la gente, transmitiendo alegría, leyendo noticias y mensajes de texto enviados por los usuarios e identificando a las canciones, es algo que sirve para mantener a la gente sintonizada. Pero es muy difícil, altamente costoso y muy poco humanitario para cualquier emisora el tener locutores trabajado todo el día, la noche y la madrugada, además de los sábados, domingos y feriados.
  2. Editar cada canción añadiéndole al comienzo de la misma la voz grabada de un locutor identificando el nombre de la canción, sus intérpretes, compositores y género: Esto se hace en muchas emisoras, pero tiene varias desventajas:
    • Modificas la canción de forma terrible: el inicio de muchas canciones es realmente hermoso, en particular en los géneros tradicionales  venezolanos (por ejemplo, los solos de arpa al comienzo de muchos joropos). Colocarle la voz de un locutor encima del principio de la canción las daña de forma terrible, e incluso ofende a algunos artistas. Incluso hemos escuchado casos donde se coloca la voz del locutor encima de la interpretación del vocalista, algo aún más irrespetuoso.
    • Habría que editar cada canción, grabarle el audio encima y volver a subirla al Rivendell. Es algo extremadamente trabajoso, y en el caso de nosotros, que tenemos más de 9 mil canciones venezolanas, tardaríamos varios años en terminar el trabajo.
    • Tienes que mantener dos copias de la canción: una sin edición alguna, y otra con la voz del locutor identificándola. Ello porque en aquellos programas donde hay locutores en vivo, es preferible que sea el locutor quien la identifique e incluso dé detalles adicionales de ella, sus intérpretes, género y compositores. En esos casos habría que poner la canción sin edición alguna. Esto ocupa mucho más espacio en disco duro y complica enormemente la administración del sistema.
    • Añadir una nueva canción al sistema requiere grabarle la identificación con el locutor.
Así que queremos proponer una tercera opción: grabar un audio por cada canción venezolana, identificando su nombre, intérpretes, compositores y género. Dichos audios no se incrustarían en cada canción, sino que se mantendrían por separado en el sistema. Por ejemplo: la canción "Fucking Reggaettón" de Dame Pa' Matala tendrá un archivo de audio adicional llamado 123456.wav, con la voz de un locutor identificando dicha canción. Estos audios se colocarán al aire antes de cada canción, y el software de automatización se encargaría de facilitarle el trabajo al operador.

Esto tiene varias ventajas:
  • La canción no se altera ni se modifica en Rivendell.
  • El operador puede decidir si colocar la canción con su audio de identificación (cuando no haya locutor en la cabina) o sin dicho audio (para dejar que un locutor o presentador la identifique).
  • No hace falta tener dos copias de la canción (una con el audio identificador y otra sin él), ahorrando valioso espacio en disco duro (para una emisora comunitaria, gastar Bs. 6 mil o Bs. 9 mil en un nuevo disco duro es impensable).
Pero esto sería complicado para el operador, pues al armar un playlist tendría que añadir no sólo las canciones, sino cada audio que identifica dichas canciones. Sería una labor tediosa y propensa a cometer errores humanos.

Captura del módulo RDAirplay del software libre Rivendell.


¿Cuál es la propuesta que estamos haciendo? Modificar el código fuente de Rivendell para que cada canción venezolana pueda tener señalado cual es su audio identificador, de forma tal que, cuando el  operador añada la canción al playlist, automáticamente también se añada su audio identificador, evitándole trabajo adicional.

Debido a que Alba Ciudad utiliza un software libre que también es usado por varias emisoras comunitarias del país, el poder buscar una solución a través del software sería beneficioso no sólo para nosotros, sino también para que estas emisoras se apresten a cumplir la ley y colaboren en esta batalla cultural que vivimos.

Esta es la modificación que hicimos:

En la aplicación RDLibrary, que es usada para cargar canciones y audios en el sistema Rivendell, hicimos una modificación al código fuente para añadir un nuevo campo que permite especificar cuál es el cartucho con el audio identificador de esta canción. Dichos audios deben importarse con anterioridad, pero eso se puede hacer de forma automatizada usando un DropBox. El musicalizador puede usar el botón "Seleccionar" para elegir el audio a importar, e incluso escucharlo previamente.
Si el cartucho no es de una canción venezolana o simplemente no se desea especificar un cartucho identificador, se deja dicho campo vacío.
En la aplicación RDAirPlay, que usa el operador del estudio en vivo para poner canciones al aire, hicimos una modificación para que, si el operador añade una cancion que tenga un audio identificando dicha canción, también se añada dicho audio a la lista de reproducción. Es decir: Cuando el operador oprima "Añadir" y seleccione una canción de la lista, y si dicha canción tiene un audio identificador asignado, y si la casilla "Añadir cartucho con identificación" está marcada, entonces se añadirán DOS audios al playlist: la tapa identificadora y la canción como tal.


El operador puede desmarcar la casilla  "Añadir cartucho con identificación" y así evitar que se añada la tapa identificadora junto con la canción, ello para los casos en los que hay un locutor en el estudio que quiera identificar la canción él mismo.


Estas modificaciones también las realizamos en RDLogEdit, que es el módulo en Rivendell que permite a los musicalizadores crear listas de reproducción para que los operadores las pongan al aire.


Rivendell es un software creado en 2004 por Fred Gleason y su equipo en la empresa Paravel Systems en Estados Unidos. Al ser software libre, su código fuente está disponible y podemos modificarlo y redistribuirlo, lo que nos permite hacer este tipo de adaptaciones para mejorar nuestro trabajo en Alba Ciudad (y posiblemente el de muchas otras emisoras venezolanas). El software Rivendell está programado en el lenguaje C++ bajo el ambiente de programación Qt. Tenía tiempo sin programar en C++, y me costó un poquito entender alguna partes, pues cada programador tiene su estilo y forma de programar. Pero, aprovechando mis vacaciones y la tranquilidad de mi hogar, me puse a hacer la modificación ;-) (hacerlo en las oficinas de la emisora sería imposible).

Hemos enviado al equipo de Rivendell el "parche" con las modificaciones que hemos realizado. Así es como funciona el software libre: programadores de todo el mundo envían parches a los líderes o programadores principales de una aplicación, éstos lo revisan y deciden si incorporarlo a la aplicación. A veces piden que se hagan modificaciones, o a veces simplemente se niegan pues no la ven necesaria.

Para aplicar el parche y probarlo o utilizarlo en tu radioemisora:
  • Descarga el código fuente de Rivendell 2.6.2 desde aquí; descomprímelo en tu carpeta personal (se creará la carpeta ~/rivendell-2.6.2).
  • Descarga el parche haciendo click aquí o al final de acá. Descomprime el archivo y coloca su contenido en la carpeta ~/rivendell-2.6.2 creada en el paso anterior. Se creará un archivo llamado "2014-01-05b.patch"
  • Desde un terminal, usa el comando "cd ~/rivendell-2.6.2" y, al ingresar a esa carpeta, ejecuta el comando: patch -p1 < 2014-01-05b.patch
  • Luego realiza los pasos habituales para compilar Rivendell (puedes encontrarlos acá).

Si el parche no es aceptado por el equipo de Rivendell, de cualquier forma es normal que terceros mantengan parches para aplicárselos a una aplicación de software libre. Es lo que hacen los mantenedores de paquetes en Debian y Ubuntu, por ejemplo.  En el caso de Rivendell, Alban Peignier, quien mantiene paquetes para las distribuciones Ubuntu y Debian, mantiene aquí una serie de parches que debe aplicar al código fuente original de Rivendell antes de poder crear los paquetes .deb que facilitan la instalación. Posiblemente nosotros tendremos que hacer lo mismo si el parche no es aceptado por el equipo de Rivendell, y tendremos que crear nuestro propio repositorio y nuestros propios paquetes. Habrá que probar el parche en cada nueva versión de Rivendell para ver si sigue funcionando sin problemas.

PD. los paquetes necesarios en Ubuntu 12.04 (y sus derivados) para compilar Rivendell son los siguientes (instálalos con sudo apt-get install): cvs gcc autoconf make automake bzip2 libtool  qt3-apps-dev       libjack-dev   libogg-dev   libvorbis-dev libid3-3.8.3-dev  libflac-dev  libsamplerate0-dev     libsndfile1-dev    libcdparanoia0-dev      libcurl4-gnutls-dev libpam0g-dev   libsoundtouch-dev   libalsa-ocaml-dev   libflac++-dev    libflac-ocaml-dev   libmad0-dev      libmp3lame-dev    libtwolame-dev    libmp3lame-ocaml-dev      libqt3-mt-mysql   build-essential dpkg-dev g++ g++-4.6 libalgorithm-diff-perl libalgorithm-diff-xs-perl libalgorithm-merge-perl libcurl4-openssl-dev   libdpkg-perl libmadlib libmadlib-dev libssl-dev libssl-doc libstdc++6-4.6-dev

5 de enero de 2014

El nuevo control de cambios: ¿traerá más carros? ¿O más creación e innovación?

2013 fue un año muy difícil para las personas que trabajamos con tecnologías en Venezuela. Tras la sensible pérdida del Presidente Hugo Chávez, el empresariado capitalista, ansioso de acabar de una vez con la Revolución Bolivariana, inició una terrible guerra económica en la que “agujeros” y problemas de corrupción en Cadivi fueron aprovechados por ellos para sacar dólares del país. Las empresas nacionales se encargaron de elevar de forma inescrupulosa los precios de todo lo traído desde el exterior, desapareciendo muchos productos y encareciendo notablemente muchos otros.

Si bien el BCV habla de 56% como la inflación acumulada de 2013, quienes trabajamos con tecnologías percibimos que la inflación rondó 400 por ciento o más. Cualquier equipo, aparato, instrumento o repuesto cuesta hoy al menos cuatro veces más de lo que costaba hace un año, y si bien las inspecciones realizadas por el gobierno tuvieron algún efecto, también es cierto que muchas tiendas bajaban los precios por algunos días y luego los volvían a subir. En otros casos, había que hacer colas por muchas horas, algo imposible para los trabajadores asalariados. Las multas y sanciones para estos empresarios fueron irrisorias o, en algunos casos, no existieron.

Hay que entender el uso que las tecnologías tienen en el marco del Socialismo del Siglo XXI: estamos rotundamente en contra del uso de las tecnologías como forma de demostrar ascenso social y como mecanismo de ostentación: para demostrar que aquellos que cargan un iPhone 5 o un Samsung Galaxy S4 son “mejores” que aquellos que cargan un celular económico. Creemos más bien en el uso de las tecnologías para la construcción de una sociedad distinta, como mecanismo para impulsar el aprendizaje, activar la creatividad y las ganas de innovar, o como herramientas para que los profesionales e innovadores puedan realizar su trabajo. El proyecto Canaima Educativo es el ejemplo más exitoso que nos dejó el Comandante Hugo Chávez de la visión que él tenía para las tecnologías en el marco de nuestro proceso revolucionario.

No es ningún secreto que el control de cambios y el llamado “cadivismo” ha entorpecido la innovación e investigación en materia científica y tecnológica. Es imprescindible que los nuevos mecanismos para el control de divisas que está estudiando el Presidente Maduro y su equipo cambien esta terrible realidad y más bien permitan ayudar a las personas que, por su profesión, requieren del uso de las tecnologías para ofrecer servicios, fabricar bienes o realizar investigaciones: creadores populares, carpinteros, herreros, artesanos, músicos, creadores de instrumentos musicales, investigadores, biólogos, médicos, veterinarios, científicos, informáticos, diseñadores gráficos, fotógrafos, comunicadores sociales, trabajadores del área de audiovisuales, productores independientes, cineastas,  y personas que trabajan por su cuenta: en fin, gente que necesita de un computador, de una cámara, de un taladro, de un torno, de una consola o de cualquier aparato (los cuales por desgracia aún no se producen en nuestro país) para realizar su trabajo. Aparatos que se dañan, o que requieren repuestos, piezas, consumibles, complementos y similares que a veces cuestan sólo unos cuantos dólares, pero que empresarios usureros venezolanos venden obteniendo márgenes de ganancias que en ocasiones sobrepasan el 1.000 por ciento, como el mismo presidente Maduro y sus ministros han comprobado en las visitas e inspecciones realizadas en las últimas semanas.


Hay muchos innovadores e innovadoras ansiosos de comenzar a investigar, estudiar y fabricar. Gracias a diferentes productos de hardware libre y hardware abierto disponibles (Pingüino, Arduino, Raspberry, las impresoras 3D y similares) muchos adolescentes, jóvenes y adultos pueden comenzar a experimentar con la fabricación de aparatos y productos electrónicos, que en el futuro podrían reemplazar a los que hoy tenemos que importar. 


Pero el control de cambios y la ola especulativa empresarial ha hecho que este tipo de productos queden fuera del alcance de los emprendedores, quienes además contemplan cómo aquellos que prefieren vender sus cupos o dedicarse a la compra y venta especulativa obtienen ganancias muy superiores a las que ellos obtienen con su actividad artesanal, investigativa o de innovación. Algo terriblemente desmotivante y que, de no corregirse, evitará que nos convirtamos en el país potencia con el que tanto soñó el Comandante Eterno y cada uno de sus seguidores.

Tiene que haber alguna forma de permitir a aquellos trabajadores que quieren adquirir un producto en el extranjero, que puedan hacerlo sin tener que pagar los precios especulativos que dictan los empresarios usureros venezolanos.

Las compras por vía electrónica

El mecanismo de los 400 dólares para compras por vía electrónica debe reconsiderarse seriamente, pues de ser correctamente implementado, vigilado y fiscalizado, puede ser una excelente forma de combatir la inflación. Este mecanismo, creado inicialmente con un cupo anual de 3 mil dólares para permitir compras personales a la gente, fue limitado a la actual cifra irrisoria debido a que algunos vendían su cupo a personas inescrupulosas, para a su vez revender estos dólares en el mercado negro. Sin embargo, la “solución” tomada por el gobierno en aquella ocasión penalizó a justos y pecadores: aquellos que usaban su cupo para adquirir productos que legítimamente necesitaban (incluyendo artesanos, investigadores e innovadores), sintieron que se les castigaba metiéndoseles en el mismo saco que aquellos que lo usaban para la reventa de cupos.

Otra terrible decisión tomada en aquella ocasión fue hacer obligatorias las tarjetas de crédito para acceder a este mecanismo (antes era posible usar tarjetas prepagadas), excluyendo a quienes, por razones económicas, bancarias o ideológicas, no tienen o no desean tener tarjetas de crédito...generalmente personas de sectores populares.


El mecanismo de las compras por Internet, sin embargo, puede llegar a ser muy útil para combatir la inflación. Muchas personas podrían preferir comprar una cámara, un teléfono celular o un par de zapatos mediante esta vía, forzando a empresarios locales a bajar sus precios si es que quieren competir contra la capacidad de las personas de importar ellos mismos los objetos que desean usar con fines personales.

El mecanismo para realizar compras por vía electrónica debe contar con una regulación apropiada: Cadivi (o el ente que lo reemplace) debe fiscalizar que quienes usen este mecanismo de compras por vía electrónica:
  • Lo usen legítimamente para comprar aparatos y productos, y no sea una forma de vender dólares al mercado negro.
  • Usen empresas en las que sea prácticamente imposible obtener una factura falsa (ejemplo: Amazon.com y/o similares).
  • No hagan adquisiciones de equipos y aparatos para la reventa, pues este es un mecanismo para compras personales (no debería permitirse adquirir muchas unidades de una misma pieza).
Debe haber una fuerte penalización para quienes revendan su cupo al mercado negro. Además, se pueden considerar diferentes mecanismos disuasivos para evitar el mal uso de este mecanismo; por ejemplo, que se publique automáticamente, vía web, en qué gastó sus dólares cada persona (como también debe hacerse con las empresas que reciban dólares de Cadivi). “No todo lo personal es privado”, y en este caso, el uso que cada persona le da a los dólares suministrados por la Nación debería ser público, auditable y fiscalizable.

Bajo estas condiciones, el cupo podría ampliarse de nuevo a una cantidad mayor a la actual, permitiendo que la gente importe sus propios bienes y servicios.

Otro detalle: El cupo electrónico se renueva automáticamente los primeros días del año, pero esto no tiene por qué ser así. La mayor inflación ocurre los meses de noviembre y diciembre, cuando los empresarios suben los precios aprovechando que los trabajadores han cobrado sus utilidades y quieren realizar las "obligatorias" compras navideñas. Ese es el momento en el que los trabajadores se verían más beneficiados de tener cupos en Cadivi, pero la gran mayoría ya lo ha gastado para ese momento del año. ¿Y si se renovara el cupo cada 1 de septiembre? ¿O si se renueva una parte en enero y otra en septiembre?

Otras vías: cuentas en dólares para importar... ¿más carros?

Recientemente, el gobierno venezolano autorizó que las personas pudieran abrir cuentas en dólares en bancos venezolanos, las cuales podrán usar para importar vehículos, encargándose el Estado venezolano de su importación.

En una ciudad tan atestada de vehículos como Caracas, ¿qué es más prioritario? ¿Que algunas personas con cierto poder adquisitivo puedan comprar un vehículo para embotellarse en la Francisco Fajardo, o que muchísimos artesanos puedan comprar aparatos para su trabajo? ¿Más carros, o más innovadores que puedan acceder a una impresora 3D para fabricar prototipos? ¿Más colas en la autopista, o más cámaras, micrófonos y computadoras para los medios alternativos? ¿Más corneteos en las avenidas, o más instrumentos para los músicos e implementos para los luthiers? ¿Un carro, o 300 kits de Arduino o Pinguino para que niños y niñas de las escuelas bolivarianas puedan aprender hardware libre y software libre?

No es que me oponga a que hayan mecanismos para que aquel que lo desee, pueda comprarse un carrito. Hay lugares donde es imposible vivir sin carro, y hay emprendimientos en los que un vehículo es esencial. Pero sí creo que es muy erróneo que la creación de cuentas en dólares sólo permita importar vehículos.

La iniciativa de importación debería abrirse no sólo para comprar vehículos, sino para adquirir cualquier instrumento de trabajo para quienes laboran por cuenta propia: el artista que requiere un aparato para trabajar la madera, el fotógrafo que requiere una nueva cámara y no está dispuesto a pagar Bs. 60 mil por ella, el ilustrador que no quiere pagar 20 mil bolívares por una tableta para dibujar, el electrónico que quiere importar chips Arduino o Pingüino para experimentar con hardware libre, el ingeniero de audio que quiere importar una consola para su estudio, o la comunidad que quiere adquirir un transmisor para la emisora de radio. Habrá que crear o fortalecer una empresa del Estado encargada de las importaciones, y esperamos que sea ejemplar, rápida, eficiente y libre de corrupción.


No debería haber problemas en que se establezca un precio intermedio para el dólar que se use para adquirir estos productos (digamos: un dólar a Bs. 9 o 10), pues se entiende que el dólar básico a Bs. 6,30 debe ser principalmente para los productos básicos e indispensables para la población. Pero tampoco merecemos ser “castigados” pagando estos productos a 10 veces su valor, que es el precio que uno ve en tiendas y centros comerciales.

Esperamos con ansias que se anuncien los nuevos mecanismos cambiarios, y esperamos que los mismos sirvan para castigar a quien haya que castigar, pero que también incentiven y aúpen el trabajo de todos aquellos artesanos, innovadores, científicos e investigadores quienes comprenden que su trabajo (y no el revender cupos o televisores) es lo fundamental para cumplir los 5 objetivos del Plan de la Patria y convertirnos en ese país potencia con el que todos soñamos.

La clase media

El tema cambiario también es muy importante a nivel de aceptación del gobierno de Maduro. Los chamos y chamas que optan por estudiar carreras científicas y tecnológicas, en muchos casos provenientes de las capas medias de la población, se vuelven antichavistas porque sienten que el gobierno no solventa sus necesidades ni resuelve sus problemas. Con frecuencia, las personas con quienes ellos tienen que tratar en el Estado distan de tener una ética intachable. En muchos casos, son los primeros en pedir una comisión para hacerles una gestión, o en querer comprarles el cupo Cadivi.

Obviamente, nadie les ha explicado a estos chamos y chamas que el gobierno ha preferido darle prioridad a millones de personas que durante décadas nunca han sido favorecidas, y que es muy difícil salir de las plagas corruptas que pululan en el Estado, pues las leyes laborales los protegen en exceso. Además, hay que reconocer algo: el gobierno también comete errores, y a veces tarda en darse cuenta y corregirlos.

Pero al no poder resolverse estos problemas, muchos de estos chamos -que se forman gratuitamente en las universidades públicas del Estado- terminan yéndose del país apenas terminan sus carreras, o prefieren trabajar para una transnacional que no comparte nuestro propósito de hacer progresar el país. Es la generación “me iría demasiado” de la que tanto nos hemos burlado, pero que, al formarse con el dinero del Estado y luego irse del país porque no los supimos captar, evita que la innovación científica y tecnológica y la creatividad artística se desarrollen. Y esto ya no es asunto de risa.

Son problemas muy ligados, pero efectivamente hemos comenzado a ver las intenciones del Presidente Maduro de trabajar y dictar medidas que también beneficien a la llamada clase media, siempre dándole prioridad absoluta a los sectores populares y más pobres. Una actitud de convencer, más que de confrontar y ofender.