2 de diciembre de 2014

Gran Coquivacoa, Suena Caracas y la transmisión de eventos en medios del Estado

El Festival Musical Suena Caracas y las diferentes controversias que pueden ocurrir en el mismo, nos están dando una excelente oportunidad de debatir y poner en la palestra diferentes temas que, en otro momento, serían de poquísimo interés. Uno de ellos es el tema de los derechos de autor, la propiedad intelectual y todos esos aburridos temas legales que, en la práctica, protegen la mercantilización de la cultura y el libre acceso a la misma, en particular en una época en la que Internet y las nuevas tecnologías deberían facilitar dicho acceso.

Suena Caracas ha sido un ejemplo de ello. El canal público Avila TV, de forma silenciosa y sin mucha halaraca, ha estado transmitiendo en vivo casi todos los conciertos realizados en la plaza Diego Ibarra con motivo de este festival. Casi todos, porque un pequeño conjunto de grupos, como Café Tacuba, Cultura Profética y la Sonora Ponceña, han negado parcial o totalmente los derechos de transmisión.

Este lunes, algo parecido ocurrió también con el grupo gaitero Gran Coquivacoa. Luego de que Avila TV transmitió los conciertos de Sebin También es Gaita, Cardenales del Éxito, Francisco Pacheco, Guaco y parte de Rincón Morales (pues hubo un acto oficial), el canal informó a través de su cuenta oficial en Twitter que no pudieron transmitir el concierto de Gran Coquivacoa porque dicho grupo no cedió los derechos de transmisión.


A lo que Gran Coquivacoa respondió en su cuenta que "no le negamos la transmisión a @avilatvsuena en el evento efectuado esta noche en la capital". Alegaron que el canal les preguntó: ¿Que gaita desean que transmitamos? "Y le respondimos que fuera 'No Quiero Ser La Mitad', nuestro tema promocional (...) Nos enteramos por esta vía que Avila Tv no transmitió nuestro show".


Como espectador, aclaro que Avila TV ha transmitido los conciertos completos de todas las bandas que así se lo han autorizado. Gran Coquivacoa pudo autorizar que transmitieran su concierto completo, tal y como lo hicieron Guaco, Cardenales del Éxito y otras bandas. Pero, por lo que se entiende en sus tuits, prefirió autorizar la transmisión de un sólo tema: la gaita 'No Quiero Ser La Mitad', de letra claramente opositora, con un video muy envenenado y en donde dan a entender que en el pasado éramos un "país unido", que se dividió en "dos mitades" por culpa de... adivinen.

En una parte de la canción, cuya letra es de Neguito Borjas, la gaita dice: "Que sea Dios quien nos una y nos libre, que su amor nos haga ver la verdad, y nuevamente seamos esa Patria Buena a quien cantó Alí Primera, y no mitad y mitad".

Que nuevamente seamos esa Patria Buena... ah, ¿es que hoy no somos la Patria Buena? ¿Dejamos de serlo, según Neguito Borjas? Pero antes, en la IV República, sí lo éramos, ¿verdad? Y en la actualidad, ¿qué somos? ¿la Patria Mala? ¿La Patria Terrible? ¿La Patria Castrocomunista? ¿Por qué el interés de Gran Coquivacoa en que se transmitiera únicamente ese tema, y no todos sus clásicos?

Al final, la controversia en Twitter causó que Gran Coquivacoa cediera y permitiera transmitir una buena parte del concierto. "El que no llora no mama", escribieron en la cuenta de Avila TV una vez obtenida la autorización. "El rey de la paz es nuestro Comandante Chávez, y nuestro Presidente Maduro", señaló el gran Iván Pérez Rossi al cantar con Gran Coquivacoa y Francisco Pacheco, según contó el amigo Deny Ruiz, quien vio la transmisión de Avila TV.

Una batalla ganada, pero la discusión debe continuar. Estamos de acuerdo en que, en los eventos privados, el organizador decide quién transmite y cuánto debe pagar. Pero, ¿por qué en un evento público y gratuito, pagado con fondos de todos los venezolanos, algunos grupos (o sus representantes) limitan o impiden la transmisión de sus conciertos? ¿Se les debe pagar abusivos montos adicionales para obtener estos permisos? Ese es un tema que debería ser debatido no sólo entre quienes dirigen medios de comunicación del Estado u organizan eventos, sino también entre nuestros legisladores y por cada uno de nosotros.
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