16 de diciembre de 2014

FM Center musicaliza las 45 estaciones del Metro de Caracas


Desde hace unos meses, las dos millones de personas que usamos el Metro de Caracas cada día notamos un cambio en el hilo musical que se escucha en todas las estaciones: cambió por completo la música, las tapas y promociones, e incluso comenzaron a escucharse locutores en vivo, aunque es casi imposible entender lo que dicen.

Con el tiempo comprendimos que el hilo musical del Metro fue convertido en una emisora de radio, y la música que suena es, principalmente, de los artistas de las grandes disqueras transnacionales. El proyecto se conoce como "Metro Radio" y puede escucharse también en www.metroradio.com.ve.

El diario El Nacional del pasado 3 de diciembre nos da más detalles sobre esta nueva emisora musical. "Metro Radio es un proyecto conjunto de FM CENTER y el Metro de Caracas", señala un artículo firmado por la periodista Emily Avendaño.

Continúa el artículo: "La atención de quienes se desplazan por el subterráneo se la disputan los acordes de 'Mi chica ideal', de Chino y Nacho, y el celular. 'Ya no hacen falta audífonos', se escucha eventualmente por los altoparlantes del servicio. Durante las horas con más afluencia de usuarios suenan canciones de Franco de Vita, Chayanne, Alejandro Fernández, Rocío Durcal, Sin Bandera, Guaco o Marc Anthony. 'Te acompañamos con la mejor música, la que tú conoces', es otro de los avisos de promoción de Metro Radio".

Hoy, a pocos días de un concierto de Carlos Vives -artista de la transnacional Sony- cuyas entradas cuestan entre 6 mil y 11 mil bolívares, escuchábamos varias veces en el Metro de Caracas los temas promocionales de este artista. Este es un truco de mercadeo que también hacen las emisoras privadas adscritas a la industria musical (las grandes transnacionales: Sony, Universal y Warner, entre otras) cada vez que se aproxima un concierto de alguno de sus artistas, con el fin de incentivar que compremos entradas a dicho concierto. 

Además de estos artistas, también es frecuente escuchar por Metro Radio a Gloria Estefan, la señora quien, junto a su esposo Emilio, usan y manipulan incansablemente a artistas para atacar a los pueblos de países que nos emancipamos, tales como Cuba y Venezuela. Ellos fueron quienes organizaron aquella infame entrega de Premios Lo Nuestro el pasado mes de febrero, en la que Chino, Nacho y muchos otros de sus artistas emitieron mensajes en contra de Venezuela, aupando el movimiento guarimbero opositor cuyas acciones dejaron 43 personas fallecidas, atacaron a numerosos trabajadores del Metro de Caracas y destruyeron numerosas unidades de Metrobús y casetas de control. Es triste saber que, al poner su música y la de sus artistas como Shakira o Chino y Nacho, en teoría le estamos pagando royalties a estos señores.

Sin querer opinar sobre lo bueno o malo que pueda ser Carlos Vives o cualquier otro artista de la industria musical transnacional, hay que preguntarse si el papel de los entes públicos en una revolución es promocionar los artistas de dicha industria, que ya suenan incansablemente en prácticamente todas las radios y televisoras privadas del país, o si un Estado revolucionario no tiene lineamientos y prioridades, así como mensajes y cultores que deben ser priorizados. 

Con esto no quiero caer tampoco en el otro extremo, de vetar y cerrarle las puertas a todos los artistas de la industria musical, en particular a aquellos que son del agrado de nuestro pueblo. Pero si ya hemos decidido que tenemos que darle la prioridad absoluta a los artistas tradicionales, revolucionarios y combativos, ¿por qué ahora tenemos que transferir la decisión de cuál música suena en nuestros medios a una empresa privada que, en el pasado, hizo de todo para derribar al proceso revolucionario y no tienen la más mínima idea de los objetivos de nuestra Revolución Cultural?

También habrá que preguntarse qué ha ocurrido con las conclusiones del Congreso Nacional de la Cultura realizado recientemente, una de las cuales pedía transversalizar a todos los entes públicos -incluido el Metro de Caracas, ministerios, alcaldías y gobernaciones- las decisiones en materia cultural del gobierno bolivariano y de los propios cultores. Porque, lamentablemente, es un hecho que cada ente del Estado hace lo que le da la gana en materia cultural. 

Metro Radio es escuchada a juro por todas las millones de personas que usamos el Metro de Caracas. En estos tiempos de debates sobre el Suena Caracas o TVES, de artistas siendo financiados por la agencia estadounidense USAID para intentar derrocar el gobierno cubano, o de MTV usando videos de las guarimbas venezolanas para hacer reality shows, hay que meditar y discutir un poco a quienes entregamos nuestros cañones comunicacionales, recordando -entre otras cosas- el papel protagónico que el circuito FM Center y su noticiero tuvieron no sólo durante los hechos golpistas de 2002, sino en los años posteriores. FM Center tiene decenas de emisoras en el interior del país, y en Caracas es propietaria de Fiesta 106, Estrella 91, La Romántica y Hot 94, entre otras.

Hay que recordar también las acusaciones de parte de artistas venezolanos de que en ciertas emisoras de FM Center se cobran altísimas payolas (Bs. 60 mil o más) para colocar sus canciones, dando preferencia absoluta a los artistas de la industria del entretenimiento.

Por último, no podemos dejar de recordar que el pasado mes de mayo Carlos Vives fue nombrado por la agencia estadounidense USAID como "su embajador de la inclusión racial". Sí: la misma USAID que ha sido denunciada tantas veces por intentar derribar gobiernos como los de Cuba o Bolivia.

Por favor, no seamos inocentes. No podemos echar a un lado a los artistas y cultores tradicionales, combatientes y revolucionarios mientras que, por el otro, contratamos, favorecemos y damos gigantescos espacios a las transnacionales del entretenimiento. Eso no sería revolucionario; sería repetir las mismas fórmulas de toda la vida.
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