13 de mayo de 2013

Redes sociales en Venezuela: desde los años noventa hasta el "sígueme y te sigo" de hoy

En un primer artículo, "La mejor red social la creó Hugo Chávez", hablamos del concepto de redes sociales y de cómo estas existían muchísimo antes de que los humanos inventáramos Internet. Pero Twitter y Facebook tampoco fueron las primeras redes sociales virtuales. Es un concepto tan antiguo como la Red misma.

En este artículo, pasearemos por la historia de las redes sociales en Internet y su uso político en nuestro país, que data de antes de 1998. Entonces trataremos de analizar dónde nos encontramos el día de hoy, con el fin de que otros camaradas continúen el debate sobre el uso futuro que debemos dar a las redes de Internet.

Las redes sociales en Internet: Breve historia criolla

Se dice que Internet surge en 1969 al interconectarse 4 universidades estadounidenses en una red de computadoras, con la participación del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Pero no fue sino hasta 1990 que surgió la llamada “World Wide Web”, la telaraña global que funciona a través de páginas web que se enlazan unas con otras, que podemos usar a través de navegadores como Firefox, Chrome o Internet Explorer.

Mucho antes de esto, en 1979, surgía la primera red social en Internet. Se trataba de Usenet: eran listas de correo (newsgroups) que permitían que miles de personas de todas partes del mundo discutieran y debatieran sobre diferentes tópicos y temas: científicos, técnicos, culturales, entretenimiento, música, hacking o hasta farándula. Nunca fue popular entre el público en general latinoamericano debido a que requería programas especiales para ser accedida, y casi todos los grupos de discusión usaban el idioma inglés.

Los grupos de Usenet no eran tan divertidos como Facebook, pero eran redes sociales
A comienzos de los años noventa, tener acceso a Internet en Venezuela era una exquisitez. Los investigadores y académicos podían hacerlo a través de Saicyt, la red de Conicit, conectándose a través de un módem y una llamada telefónica. Quienes no, tenían que pagar en dólares una cuenta a la empresa estadounidense Compuserve, y conectarse a ella a través de una costosa llamada telefónica internacional. Algo fuera del alcance para la gigantesca mayoría de los venezolanos.

Así, surgieron los “Bulletin Board Systems”, o BBS, que podíamos verlo como una especie de Internet chiquitica y local. Básicamente, una persona denominada SysOp dotaba un computador con uno o varios módems y con un software especial, y lo conectaba a una línea telefónica (o varias, si tenías dinero). Otras personas podían llamar por teléfono y, a través de sus propios módems, conectaban sus computadores con el del SysOp por minutos u horas. Allí creaban una cuenta, descargaban archivos y fotos, chateaban con otras personas o dejaban mensajes en los foros de discusión. Era “el Facebook” de los años noventa.


Si usted nunca escuchó hablar de los BBS, es porque era más bien algo para “nerds”: las computadoras eran caras y difíciles de usar. Las interfaces no tenían gráficos ni dibujos y la lentitud era asfixiante. La mayoría de los BBS eran creados por los sysops como pasatiempo y no como emprendimiento comercial. Además, cada BBS era una especie de “isla” sin interconexión con las demás, por lo que interactuabas con un número limitado de personas.

En toda Caracas no más de 5 mil personas habrán usado BBSs. Hubo algunos muy “populares”, como CCX BBS, Cantv BBS, SpaceShip Earth, Caracas BBS, OnLine BBS o Commander BBS. La mayoría tenían una sola línea telefónica, pero CCX tenía cuatro y Cantv BBS tenía ocho, lo que permitía que la gente se conectara para chatear. Incluso habían juegos en línea multijugador.

Estuve en varios de ellos, y en particular recuerdo las discusiones políticas profundas que habían en los foros de discusión de SpaceShip Earth BBS, tal vez el que tenía más seriedad de todos. Yo tendría entre 16 y 20 años (era uno de los más jóvenes), no tenía tenía muchos pocos conocimientos políticos, no sabía ni diferenciar la izquierda de la derecha, pero sí notaba la profunda división entre la forma de pensar de unos y otros. Creo que soy uno de los pocos de SpaceShip que terminó en la izquierda como partidario de Hugo Chávez.

La batalla virtual en Venezuela

A finales de los noventa comenzó a popularizarse Internet a nivel comercial, de la mano de proveedores como Etheron, TrueNet, Netpoint o Cantv. Los BBS desaparecieron y dieron paso a las páginas web y los portales de empresas privadas, como Cantv o Terra, que a menudo incluían chats y foros de discusión para atraer a numerosos usuarios. Estos espacios virtuales no escaparon a la diatriba política. Los foros de Cantv eran frecuentados por gente muy joven y era imposible debatir en ellos: muchos, escudándose en el anonimato, siempre caían en los insultos fáciles y argumentos vacíos.

Infoguía (una pequeña empresa de páginas amarillas donde yo trabajé como jefe de sistemas) inauguró su página web en 1997. Para 2000 ya tenía un foro de discusiones bastante concurrido, con miles de visitantes al día, que fue uno de los centros de batalla virtual durante los años 2001 y 2002.


Los chavistas eran poquísimos y a muchos les daba pena reconocerse como tales. Los opositores eran mayoría absoluta, y para mí fue realmente difícil ser el administrador de un foro de discusiones donde los opositores se organizaban para insultar a los chavistas, exasperarlos hasta sacarlos de sus casillas y hacerles incumplir las reglas del foro, para entonces exigir su expulsión.


Los dueños de la empresa eran opositores, y en varias ocasiones los foristas opositores  llamaban telefónicamente a la empresa para quejarse de que el administrador del foro no expulsaba a los revolucionarios revoltosos. Lo que terminamos haciendo fue dividir los foros políticos en dos: uno para chavistas y otro para opositores. Al iniciar el paro petrolero en diciembre de 2002 y radicalizarse las posiciones, los insultos empezaron a invadir las otras secciones del foro, por lo que mis jefes decidieron cortar el problema de raíz, cerrando los foros de política y prohibiendo hablar de temas políticos de cualquier tipo.


Durante los hechos de abril de 2002, la página Antiescualidos.com fue un bastión informativo de gran importancia, creado por los panas que luego constituyeron ANMCLA (la Asociación Nacional de Medios Comunitarios, Libres y Alternativos) y luego construyeron medios tan importantes como Ávila TV y BarrioTV. Ellos habilitaron un chat para que los revolucionarios se dieran cita allí, pero al no tener moderación los opositores se apoderaban del mismo, superando a los chavistas en número. Algunos de estos opositores lograron “infiltrarse” entre los chateros chavistas, obteniendo fotos y datos personales de muchos de ellos. Luego, los colgaron en una página que llamaron “Mierda Chavista”, en la que acompañaban las fotos con descripciones denigrantes de los camaradas revolucionarios de aquel entonces, burlándose o hasta llamando a perseguirlos.

Simultáneamente, a mediados de 2002, la recién fundada Aporrea.org abrió su foro de discusión. Luego de estar algunos meses abierto a todo el mundo, el fascismo se apoderó del foro, insultando y amenazando a todos los revolucionarios, incluso a mujeres.

Los moderadores decidieron que, dado que los opositores tenían el control de prácticamente todo espacio virtual en La Red, dicho foro tenía que permanecer como un foro de “sólo chavistas”, de forma tal que camaradas de todo el mundo pudieran discutir en él sin que apareciera algún opositor a insultarlos. Y así ha permanecido hasta el día de hoy.

En 2004 también apareció otra página, que se convirtió en referencia en las redes sociales venezolanas: Noticiero Digital. No precisamente por su calidad o excelencia, sino por las muestras de fascismo que de allí se proferían. Su foro de discusiones era el mayor de Venezuela, y era normal que desde allí se señalara a reconocidos chavistas, a veces publicando sus datos personales, sitio de trabajo, lugar de habitación, teléfonos y otros datos, con el fin de aupar la persecución política contra ellos.

Más que información, Noticiero Digital era fuente de los típicos chismes y mentiras que se publican contra la izquierda en todo el mundo: con frecuencia allí se avisaba de la supuesta e inminente expropiación masiva de empreas privadas, del cierre de todos los canales de televisión, de supuestos arrestos y persecución a líderes políticos de derecha, incluso de supuestos asesinatos a gente de uno u otro bando que, felizmente, eran mentira.

Muchos odiábamos Noticiero Digital, pero algunos chavistas se dieron a la tarea de estar allí, a pesar de los insultos y humillaciones constantes; a pesar de que con frecuencia les cancelaban las cuentas, los expulsaban, trataban de identificarlos y les hacían la vida imposible. Sin embargo, siempre regresaban y continuaban publicando información positiva del proceso y desmontaban las mentiras de la oposición. Era un trabajo importante, pues al visitante del exterior le querían hacer ver que en Venezuela casi no habían chavistas y que las elecciones eran un fraude. Cuando uno busca información sobre Venezuela en Google, el buscador con frecuencia te remite a resultados de Noticiero Digital y otros portales de la extrema derecha, y estos panas de Blosodi y otros colectivos chavistas siempre estaban allí, publicando contrainformación, dejando comentarios a veces irónicos o a veces cargados de verdades, tratando de desmontar las mentiras de la derecha. Nunca sabremos cuántas personas se pasaron para nuestro lado gracias a la abnegada labor de estos camaradas revolucionarios, que de forma anónima hacen una gran labor por el proceso.

Noticias24 se hizo popular a finales de 2006. Si bien hoy tratan de mantener una imagen equilibrada para mantener anunciantes y público de ambos polos políticos, en un principio Noticias24 era un bastión opositor radical, otra de tantas páginas que, disfrazadas de “periodismo”, eran usadas como punta de lanza para “luchar contra el régimen”.

Y sí: la incluimos como red social, porque las miles de personas que dejaban comentarios en cada una de sus noticias, lo hacían con el fin de amplificar y aumentar la carga de veneno que había en ellas. Muchos recordamos, por ejemplo, cómo llamaron “La Ladrona del Discurso” a una de las jóvenes estudiantes que representó al proceso bolivariano ante la Asamblea Nacional en 2007, mientras que Noticiero Digital se deleitaba publicando todos sus datos personales y llamando a la violencia contra ellos. Posteriormente su editor decidió que les iría mejor económicamente si hacían ver la página como objetiva e imparcial, dándole el giro que tiene hoy. Por muchos meses tuvieron que soportar comentarios iracundos de sus propios seguidores, que los llamaban “traidores” y “vendidos”.

El presente

Así llegamos al día de hoy. Los grandes sitios web y buscadores de los años noventa, como Altavista, Yahoo, Geocities, Auyantepui o Chevere ya no existen o se han vuelto de poca importancia. Google, Facebook y Twitter son las empresas de Internet más conocidas, que más se autopublicitan y que actúan como amplificadores de los medios tradicionales de siempre. Pero eso no significa que sean los únicos frentes.

En marzo de 2006 surge Twitter como un “servicio de microblogging”. Abrí mi cuenta @lubrio en 2008, pero no le daba mucho uso pues casi todos los tuiteros de aquellos días, incluso los pocos venezolanos que lo usaban, tuiteaban en inglés. Su interfaz estaba sólo en ese idioma, y los “trend topics” eran los mismos para la gente de todo el mundo. Las personalidades que usaban Twitter en esa época eran principalmente gente del mundo científico y tecnológico de los Estados Unidos y Europa. Al principio no le veíamos sentido a escribir pensamientos y reflexiones limitados a 140 caracteres; a mí en particular me gustaban mucho más los foros de discusiones y los blogs.

Pero luego, con el tiempo, entendí que esa característica de Twitter de obligarte a escribir mensajes cortos y simples era muy buena para determinados contextos. Era una forma de distraerte, de despejarte junto a otras personas. Veía a los blogs y foros de discusiones como el lugar para debatir, reflexionar y escribir seriamente, y a Twitter como el lugar para echar broma, chalequear, joder, “trolear”. Y, como la mayoría de los venezolanos que entraban a Twitter entre 2008 y 2010 eran gente de la oposición (a menudo periodistas, políticos, etc.), pues nada mejor que chalequearlos a ellos con ironía y argumentos. Al poco tiempo Nelson Bocaranda, Henrique Capriles, Leopoldo López, Martha Colomina, Carlos Sicilia, Luis Chataing, Alberto Ravell, Miguel Henrique Otero y muchos otros me tenían bloqueado :)

Twitter fue cambiando a medida que celebridades y políticos se incorporaron a su red, dando la ilusión a mucha gente de que tu artista favorito iba a leer sus tuits... de allí que las fans de One Direction, Justin Bieber y Buena Fe se incorporaron masivamente (Jejeje, lo de Buena Fe es en broma).

Twitter también cambió su perfil a una red de noticias, hecha para que cualquiera informe lo que está pasando, lo que coincidió con la llamada “primavera árabe”. Fue mejorando su interfaz: ya no había que recortar los links en páginas como bit.ly, o subir las fotos a servicios separados como TwitPic, haciendo las cosas más sencillas para la gente común. Aparecieron aplicaciones para usar Twitter desde teléfonos celulares. Ocurrió la explosión de las tablets. El boom fue tan grande, que Twitter colapsaba con facilidad; definitivamente no estaban preparados para el crecimiento tan exponencial que tuvieron. Fue así como, en 2010, el presidente Chávez, a instancias de Diosdado Cabello, creó la cuenta @chavezcandanga e instó públicamente a todos sus seguidores a incorporarse a la red Twitter. De esa forma, Venezuela se convirtió en uno de los seis primeros países del mundo que más usaban esta red social, y por primera vez los chavistas estábamos a la altura (numéricamente hablando) de los opositores en Internet.

Twitter es una gran red social, pero palidece ante la mayor de todas: Facebook. Es la red con la que estás más en contacto con tu familia y amigos cercanos, pero que gente como Trinchera Creativa o La Iguana han sabido explotar bastante bien a través de recursos gráficos y titulares llamativos.

Youtube es la red social más importante de la transnacional Google (sí... mucho más influyente que Google Plus). Es una página de videos, pero se ha integrado muy bien como red social: la gente comenta los videos, los califica, sube sus propios videos a veces hechos con una webcam, y aparecen videos virales que, por su humor o por razones que aún nadie entiende, de pronto tienen 10 millones de visitas. De allí que muchas personas pierden horas enteras frente a Youtube, viendo un video y haciendo click en los relacionados por horas y horas.

Internet 2.0: Todo es una red social

Uno de los más grandes errores que vemos en la forma como VTV y los medios del Estado manejan las redes sociales, es hacernos creer que la “lucha” en las mismas equivale únicamente a crear cuentas en Twitter e impulsar etiquetas. La empresa Twitter se ha encargado de que los contenidos y etiquetas que aparecen a sus usuarios sean locales, de tal forma que las etiquetas que vemos los venezolanos nunca serán las mismas que las que ven los colombianos, italianos o franceses, sin importar que alguna página de estadísticas diga que nuestra etiqueta es "la primera a nivel global". Un neoyorquino jamás verá ninguna de las etiquetas que impulsamos desde Venezuela, lamentablemente.

Comentarios y discusiones en una noticia
de la página web del diario argentino Clarín.
Ahora bien: Twitter es apenas una de las innumerables redes sociales del mundo, y la lucha en las redes sociales no puede limitarse únicamente a ellos. Hay que entender que no a todo el mundo le gusta Twitter, y que Twitter no sirve para todo: Es una red social que te obliga a escribir reflexiones en menos de 140 caracteres. Te hace lidiar con etiquetas, nombres de usuarios, numerales, arrobas y punticos. No te permite profundizar ni debatir.

Hemos dejado de lado que prácticamente todo sitio web de Internet se ha convertido en una red social. Casi toda página web te permite dejar comentarios, interactuar, debatir. Por ejemplo, los comentarios que la gente deja en los videos de Youtube o en páginas de noticias como El País de España, El Nuevo Herald en Miami o Clarín en Argentina... ¡eso también forma parte de la lucha en las redes sociales!

Un camarada que nos escribe de forma anónima nos mandó esta reflexión:

Dominar internet no es dominar los temas más vistos de Twitter. Dominar Internet es que un deportista defienda sus logros en Twitter con números reales, demostrables de apoyo; dominar Internet es que un niño del Sistema de Orquestas hable del apoyo al sistema con lujo de detalles; dominar internet es que la #TROPA no sólo eleve temas, sino que luche contra las mentiras en los foros de Noticiero Digital y Noticias24, por ejemplo. Ante cada tema, una avalancha de verdades en esos foros. Así como en los foros de la BBC, o El País de España. Meternos en los sitios donde la gente que se define como los "no políticos" buscan información, y argumentar los temas que cada cual conozca. Dominar Internet es desmentir uno de esos "shared" de Facebook, que son por miles, diciendo mentiras como que Maduro sacó más votos que Chávez. O luchar en Youtube desmontando un video porque es el mismo que se mostró el 7-O sobre un supuesto voto asistido.

Aún hay gente que cree que Nicolás Maduro el candidato llamó a los niños especiales de forma despectiva. Dominar Internet es que los que conocen de tecnología y telecomunicaciones hayan dejado claro que es IMPOSIBLE que ese video haya existido y que haya salido de TODA la Red mundial. Eso es dominar Internet. Diseñar imágenes chistosas, pero también imágenes reflexivas, crear videos chistosos, pero también videos serios llenos de argumentos. ¿Cuánta gente no ha visto un video de un cualquiera que utiliza unos argumentos cualesquiera para decir que hubo fraude el 14A? (FIN DE LA CITA)
¡Este camarada tiene toda la razón! Si ves un artículo en alguna de esas grandes páginas de noticias atacando al proceso revolucionario y tienes la oportunidad de dejar comentarios en esa página, ¡no dejes de hacerlo, ni de animar a otros a hacer lo mismo! (De hecho, puedes dejar mensajes en Twitter llamando a otros camaradas a escribir allí). Los que tienen capacidad de escribir en otros idiomas (inglés, italiano, francés) también pueden poner su grano de arena dejando comentarios en páginas web de noticias de otros países, en particular en aquellas donde se manipula información o se ataque al proceso revolucionario.

Wikipedia: La enciclopedia que todos podemos modificar

Hay otros frentes que tal vez no estén “de moda”, pero que todos usamos aún sin darnos cuenta, y que todas y todos tenemos que atacar. Wikipedia es uno: es la enciclopedia de la cual los niños, niñas, adolescentes y jóvenes universitarios sacan buena parte de la información para la tarea y sus trabajos y proyectos (duele admitirlo, pero es la verdad). Es una enciclopedia que cualquiera puede editar.
Cuando haces una consulta en Google, generalmente los primeros resultados apuntan a Wikipedia. Los opositores están conscientes de ello y, por ende, han creado cuentas allí, se han aprendido las normas y frecuentemente la editan colocando información parcializada. Biografías de personajes históricos, sucesos y momentos de nuestra historia, información de nuestros líderes, de nuestros logros, de nuestra geografía y nuestra cultura con frecuencia son modificadas por personas inescrupulosas, parcializándolas y borrando parte de lo que somos.

Por alguna razón, a nuestra gente no les gusta meterse en Wikipedia para editarla y colocar contenido. Es cierto que no es fácil: hay que aprender a usar sus códigos y etiquetas de formato, hay que conocer sus normas, comprenderlas y respetarlas. En muchos casos, hay que entrar en las discusiones que hay detrás de cada artículo, para dar argumentos acompañados de citas. Y la mayoría de los “bibliotecarios” (personas que ejercen el rol de moderadores y que vigilan que las normas se cumplan, electos por votación y que usan pseudónimos) están ideológicamente en nuestra contra. De algunos se sospecha que son personas pagadas por gobiernos y empresas para estar allí cuidando sus intereses.
Pero hay que hacerlo. Hay que dar la lucha allí también. Lo primero que puedes hacer es crear una cuenta en Wikipedia (ver [1]). Luego, leer las normas (ver [2]) y comenzar a editar artículos. La norma más difícil de comprender es que Wikipedia no es una “fuente primaria”, por lo que no podemos sentarnos a escribir lo que queramos, aún si hubiéramos sido testigos de un hecho o seamos expertos en la materia. Siempre tenemos que citar una publicación, un libro, un periódico, una revista o una página web que tenga la información que queremos añadir.

Algunos camaradas sugieren que el Estado venezolano debe crear nuestra propia Wikipedia, tal y como hizo Cuba al crear el portal EcuRed (ver http://www.ecured.cu/). Ojalá alguien en el Estado esté dispuesto a iniciar un proyecto de este tipo; lo más difícil será garantizar su sostenibilidad y que resista los frecuentes cambios de ministros y funcionarios que ocurren en nuestro gobierno.

La Tropa

No se puede negar que el movimiento “La Tropa” es una experiencia muy positiva. Ha ayudado mucho a quienes difundimos en Internet información positiva sobre el proceso revolucionario. Las estadísticas que manejamos demuestran que se han incrementado las visitas a sitios web del gobierno y de izquierda procedentes de Twitter, y eso hay que agradecérselo a la Tropa que Mario Silva, Andrés Arenas y Ricardo Durán comandan y organizan desde el programa de televisión "La Hojilla", de Venezolana de Televisión.

Pero también han ocurrido cosas desagradables. En primer lugar, no se ha enfatizado en decir que, si bien la Tropa es importante, nada supera al trabajo de calle y la organización popular. Otro problema que notamos es que algunas de las personas que conforman La Tropa no han comprendido que ellos son tan sólo UNO de los muchos movimientos, formas de trabajo y organización que hay en Internet, y que no pueden forzar a todos a funcionar de la misma manera que ellos.

El manual de la Tropa, por ejemplo, exige que todos los tuiteros sigan a todas las personas que lo siguen, algo que muchos no vamos a hacer porque daña nuestra forma de trabajo. Ni el propio Ricardo Durán ha podido hacerlo, ni tampoco Mario Silva. Pero entonces, algunos de La Tropa comienzan a señalar a los que no siguen esta norma de ser “cyber-divos”.

Es realmente molesto tener que lidiar con decenas de mensajes al día de personas que escriben “sígueme y te sigo”, “no escribas tal cosa que violas las normas de la tropa, ¡disciplina!”, “Te sigo y no me estás siguiendo, no pareces chavista” e incluso algunos llegan a insultar y tejer dudas contra camaradas reconocidos, que llevan toda una vida en esta lucha. Ojalá los líderes de La Tropa sepan explicar a sus seguidores que no todo el mundo en Twitter trabaja de la misma manera, y que si bien muchos simpatizamos con La Tropa, no todos podemos ni deseamos cumplir con todas sus normas.

En particular, muchos estamos interesados en que los opositores nos lean. Queremos tratar de convencer a muchos de esos 7,3 millones de personas de que quienes los lideran los engañan y sólo quieren aprovecharse de ellos, y por ende, en ocasiones escribimos en las etiquetas que impulsan los opositores. Por ejemplo, cuando acusaban a Nicolás Maduro de construir “escuelas para mongólicos” o cuando decían que no habían CDIs atacados o quemados, algunos de nosotros escribimos usando sus etiquetas para mostrarles información que haga ver, al menos a los más razonables, que sus líderes los están engañando. Compañeros del Sibci hacen eso desde hace bastante tiempo, incluso logrando que algunas etiquetas de la oposición se terminen revirtiendo contra ellos.

Es realmente frustrante que, al intentar hacer eso, recibimos regaños (y a veces insultos) de chavistas que nos acusan de apoyar “etiquetas del enemigo”. Caray, a mí no me importa si impulso una “etiqueta del enemigo”, siempre que con eso logre convencer a algunos opositores de que tal información es falsa, o al menos sembrarles la duda. Nuestro objetivo comunicacional no debe ser sólo colocar etiquetas en el primer lugar, sino convencer a gente que no es burguesa, que no es dueña de medios de producción, que son trabajadores asalariados igual que uno, pero que alguien les hizo creer que Capriles -el hijo de empresarios- es su amigo; y que Maduro -Presidente de origen obrero- es su enemigo.

En fin, no es nuestra intención que La Tropa cambie su forma de trabajo, pero ¡por favor! Respeten a quienes usamos las redes sociales de forma distinta, pero con el mismo fin. El éxito de La Tropa es innegable, pero también deben reconocer que se necesita gente generando los contenidos porque sino, no tendríamos nada que tuitear. Podemos trabajar juntos sin que eso signifique que todos tengamos que hacer lo mismo.

Diferentes perfiles, un mismo objetivo

Es de utilidad que comprendamos que no hay una sola forma de usar las redes de Internet. En Twitter, cada quien usa su cuenta de la forma en que mejor perciba que la utiliza, y aquellos que la quieren poner al servicio del proceso bolivariano igualmente no tienen por qué hacerlo de una sola manera. Cada red social es distinta, cada persona es distinta y cada momento histórico es diferente.

De acuerdo a como las personas suelen usar su cuenta Twitter, podemos encontrar muchos perfiles. A continuación quiero presentar una categorización basada en observaciones, que probablemente está incompleta y puede mejorarse. Además, una persona puede adoptar varios perfiles, de acuerdo a cómo utilice el Twitter en un momento determinado.
  • Distribuidores de contenidos e impulsores de etiquetas: camaradas que forman parte de redes como ForoCandanga, La Tropa o similares. Se organizan para impulsar etiquetas, redistribuir noticias, fotos e información, frases contundentes, desmentidos, etc.
  • Generadores de contenido: personas que investigan un tema o son testigos de un suceso y lo difunden. Pueden hacerlo de forma amateur e incidental (estás en la autopista, ves un choque, tomas una foto con el teléfono celular y tuiteas lo que está ocurriendo) o como profesión (escribes noticias para una agencia como AVN o un periódico como CiudadCCS; eres un reportero, fotógrafo o camarógrafo de VTV, Vive o Avila TV; eres un investigador y encontraste material interesante en la Biblioteca Nacional, etc.). Puede que escriban artículos de opinión, puede que sean intelectuales y generen frases importantes, puede que sean músicos y hagan tremendas canciones, puede que sean diseñadores gráficos y hagan imágenes, dibujos, caricaturas, videos, etc. Lo importante es eso: generas contenido.
  • Relativas a tu profesión o actividad: Muchas personas deciden que su cuenta de Twitter refleje su quehacer profesional. Por ejemplo, un profesor universitario que use su cuenta para estar en contacto con sus estudiantes, darles tips sobre la materia impartida o avisarles sobre el cambio de fecha de un parcial. Un especialista en mecánica automotriz que da tips y responde preguntas sobre cómo mantener en mejor estado tu automóvil. Una integrante de un movimiento feminista que ayuda a mujeres víctimas de la violencia de género. Un especialista en medio ambiente que da tips sobre reciclaje y ecología. Un veterinario que dé consejos sobre cómo cuidar a tus mascotas.
  • Cuentas institucionales: Pertenecen a un ministerio, medio de comunicación o ente público. Tienen decenas de miles o cientos de miles de seguidores. Generalmente son unidireccionales, usadas por el ente público para brindar información a sus usuarios, pero (salvo honrosas excepciones) la mayoría no interactúa con estos, lo que a veces se debe a un elevadísimo número de usuarios, poco interés de la institución o normas impuestas por sus jefes. Generalmente son manejadas por los departamentos de prensa o relaciones interinstitucionales del ente en cuestión.
  • Celebridades y personajes políticos: personas que aparecen con frecuencia en otros medios de comunicación. Suelen tener cientos de miles de seguidores, y al tener decenas de menciones por minuto es muy difícil que puedan leer o responder todo lo que se les envía. Por ende, suelen ser unidireccionales, usadas principalmente para promocionarse, brindar información y opiniones, informar de decisiones, hechos y eventos, etc. Generalmente siguen a muy pocas personas, ya sea porque no pueden pasar horas frente a Twitter, por su forma de trabajo o por razones de seguridad. En unos casos puede ser que la misma persona maneje su cuenta, en otros puede ser que una persona asignada por ellos, una empresa o un equipo se encargue del control de la cuenta Twitter.
  • Personas que usan Twitter como entretenimiento o comunicación con su familia: lo usan como si fuera Facebook, para contactar a amigos y familiares, subir fotos e imágenes graciosas, etc. Muchas veces los diálogos allí presentados son privados y sólo de interés para esa persona y su círculo de amistades.
  • Humor y parodia: Desde las cuentas que colocan chistes, hasta aquellas que parodian o imitan a un político y celelbridades.
  • Robots: Cuentas programadas a través de aplicaciones de software, que colocan tuits de forma automatizada. Los tuits colocados pueden corresponder a noticias tomadas de una o varias páginas web, a citas y frases tomadas de una base de datos, pueden obedecer órdenes y comandos impartidos por sus dueños, pueden incluso dar respuestas básicas a quienes les manden mensajes privados o menciones. Pueden reaccionar a búsquedas (por ejemplo, hay robots que buscan constantemente a personas que hayan tuiteado determinada frase y entonces le responden con un mensaje preprogramado). Muchas cuentas institucionales y de medios de comunicación son simplemente robots que toman las noticias de la página web de dicha institución y la tuitean.

Es fácil entender que alguien cuyo oficio es generar contenidos (por ejemplo: un periodista revolucionario que va a un consejo comunal de un barrio o un pueblo remoto a entrevistar a la gente, luego desgraba, edita y publica la entrevista) no puede estar todo el día tuiteando etiquetas. Ni tampoco alguien que trabaja por horas o días enteros haciendo una investigación periodística o científica. Ellos le dan un uso a Twitter muy distinto: necesitamos que ellos estén generando contenido, para que luego “La Tropa” u otros movimientos se encarguen de difundirlo.

Un profesor chavista en una universidad como la USB o la UCV tiene que mantener cierto comportamiento en su cuenta Twitter; ¡no puede usarla para unirse a la Tropa, ni darle uso proselitista! Pero sí puede, desde su cuenta de profesor, explicarle a los estudiantes de Ingeniería cómo se hizo el nuevo viaducto de la autopista Caracas-La Guaira o el segundo puente sobre el Orinoco; puede explicar a sus estudiantes de Medicina las cosas nuevas que hay en el Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano o la conveniencia de tener un esquema de salud primaria como el Barrio Adentro; o puede explicar a sus estudiantes de Computación cómo se usó software libre en una empresa de producción social como Industrias Diana. Todos estos son logros de la revolución, que irán convenciendo poco a poco a algunos de sus estudiantes. A ellos es más fácil llegarles de esa forma, que llegándoles con etiquetas proselitistas, que rechazarán de inmediato por “politiqueras”.


Un funcionario público ganaría bastante si logra que su equipo de trabajo monitoree su cuenta Twitter y dé respuesta a quienes se comuniquen por esa vía, pero siempre teniendo en cuenta que las personas que pueden tuitear, por lo general, son las de mayor poder adquisitivo. Los más humildes -los desempleados, los que perdieron su casa, los que tienen un grave problema económico, los que tienen a un familiar muy enfermo- en la mayoría de los casos usarán los mecanismos tradicionales (taquillas, llamadas telefónicas, visitas personales, etc.) y no estarán pensando en pagar la cuenta del Blackberry o del ABA para poder mandar tuits... porque ni siquiera tienen esos lujos.

Twitter no puede sustituir a los mecanismos tradicionales de interacción. Una denuncia a Indepabis o a la Superintendencia de Bancos no puede hacerse en un tuit de 140 caracteres. Tienes que darle a la persona toda la facilidad para que describa los hechos lo mejor posible, y para eso existen las llamadas telefónicas, la atención personalizada, las páginas web y los sistemas de soporte/seguimiento de incidentes, que deberían permitir llevar cada caso hasta su resolución.  En todo caso, la cuenta de Twitter puede servir para orientar a la gente y decirles cómo solventar su problema. El que un funcionario o un ente público responda los tuits y emails que se le envían genera una grata impresión y hace que el pueblo venezolano se sienta atendido por su gobierno. Lamentablemente, la gran mayoría de las cuentas y emails de funcionarios e instituciones públicas raras veces responden cuando se les escribe, pero eso tiene que cambiar.

No olvidemos, por otro lado, que estas redes sociales plantean un grave problema de soberanía tecnológica: la información no está en  nuestros centros de datos en el territorio nacional. Están en servidores de otros países, resguardados por personas que no conocemos, que tiene que obedecer leyes que no son nuestras, con gobiernos que no son nuestros aliados. Los acuerdos que aceptamos al usar esos servicios indican que ellos pueden hacer lo que quieran con nuestros datos. Y son datos que le permiten a emrpesas y gobiernos extranjeros determinar cuales son nuestros gustos, nuestros patrones de conexión (a que hora nos conectamos a Internet desde nuestras casas, oficinas, celulares, etc.) y de consumo (qué nos gusta comprar, qué nos gusta hacer). Saben más de nosotros que nosotros mismos. Son datos que se venden de una empresa a otra, y que pueden caer en las manos de gobiernos enemigos. Tal vez hoy no se usen contra ti, pero la vida da muchas vueltas... ¿sabemos lo qué pasará en 5, 10 o 20 años?

Sí, las redes sociales en Internet tienen cierto nivel de importancia, pero la construcción del socialismo no se hace en las redes sociales, sino en persona en todos los rincones de nuestra Patria. El dejar de asistir a las reuniones del consejo comunal para quedarse en casa tuiteando sería un pelón de bolas grandísimo y una ofensa a la memoria del Comandante Chávez. Para construir el socialismo es imprescindible organizarnos de forma presencial y colectiva: desde el consejo comunal y desde la comuna debemos ir construyendo las unidades socioproductivas que se convertirán en las alternativas al capitalismo. Son las órdenes que Chávez nos dejó en el Plan de la Patria.

Quería culminar con un párrafo que nos envió ese mismo camarada anónimo del que hablamos antes:
El pueblo está en la calle, no en internet... Internet es una herramienta de lucha, pero no la prioritaria... Que no nos vaya a agarrar que estamos frente de la PC y los opositores están en la esquina haciendo lo que nosotros, los revolucionarios debemos hacer: Hablar cara a cara con el pueblo, atenderlo y buscarle solución a sus problemas. Que no se nos olvide que esa la prioridad. Internet es sólo una herramienta secundaria de lucha: importante, pero secundaria...
Saludos camaradas. Hasta la victoria siempre.

Referencias
[1] Crear una nueva cuenta en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Especial:Entrar&returnto=Wikipedia%3APortada&type=signup
[2] Los cinco pilares http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Los_cinco_pilares
Políticas de Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Wikipedia:Pol%C3%ADticas
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