27 de marzo de 2012

El rock proletario y la música revolucionaria, alzados contra el copyright

(Esta es una versión más larga del artículo publicado en CiudadCCS el día de hoy)

“¿Es revolucionario que mis discos, mis libros, mis canciones o mi película usen las obsoletas leyes del Copyright, que podrían ser usadas por las grandes transnacionales del entretenimiento para multar y arrestar a las personas que les gusta mis obras?”

En otros países recrudece la “guerra de Copyright”: las grandes empresas del entretenimiento ordenan el cierre de sitios web, el arresto de personas y la implementación de leyes controversiales  en pro de sus intereses, como SOPA y  PIPA (en Estados Unidos), Sinde-Wert (en España), Döring (en México), Lleras (en Colombia) y el convenio ACTA en 31 países. Si bien algunos músicos están de acuerdo conque se arreste a las personas que descargan sus MP3, en países más civilizados como Venezuela los artistas más bien se sienten honrados de que la gente los conozca, descargue y comparta sus canciones. Se está experimentando con nuevos modelos que permitan a los artistas vivir de su música, y a sus fanáticos el poder obtener sus canciones sin dejarle la mayor parte del dinero a grupos económicos multinacionales.

"Son de la caña", el primer disco de Dame Pa Matala.
Foto: CornetaRota
Grupos como Dame Pa' Matala están acostumbrados a tocar y vender sus discos ya no en discotiendas, sino en sus propios conciertos, con un éxito impresionante. Mucha gente ha descargado sus MP3 por Internet, pero eso no impide que vendan cientos de discos en sus conciertos.

Otros grupos acostumbran irse a barrios y zonas frecuentadas por la gente, para tocarles en vivo, sin tarimas, sin barreras, sin mucha parafernalia y compartir con ellos directamente. La semana pasada, los caraqueños pudieron encontrarse al grupo argentino de reggae, rock y ska Las Hormigas Negras, tocando en el bulevar de Sábana Grande de forma improvisada, sin tarimas y sin otra cosa sino dos cornetas y sus instrumentos. Y la gente les compraba sus discos de forma directa. Sin disqueras de por medio que les quitaran un porcentaje.

Las Hormigas Negras en Sabana Grande el pasado miércoles,
haciendo un concierto gratuito en el bulevar. 
El grupo visitaba Caracas para tocar en un local comercial ubicado en Chacao como parte de una gira que realizan por toda Latinoamérica, pero eso no les impidió hacer toques improvisados en uno de los principales bulevares caraqueños, y presentarse ante una audiencia que tal vez no los conocía en persona.

El Pacto publica sus discos en Internet, con Licencia Creative Commons

Pero una de las experiencias que más nos llaman la atención es la del grupo de rock proletario y campesino El Pacto-EP, que tiene más de 20 años contagiando con su música a las y los venezolanos. Oriundos de Lara, la gente los conoce por éxitos como Chimborazo, La Caravana, Explosión San José y Pueblo a la Calle, entre otros. En sus conciertos, zanqueros y artistas realizan teatro de calle interactuando con sus fanáticos, brindando una experiencia única.

José Gabriel Álvarez, de El Pacto-EP, tocando el año pasado
la canción "El robot de la otra banda". 
Y es que El Pacto tomó dos decisiones controversiales: colocó su más reciente disco, “Bailando con los gallos”, en su página web www.elpacto.com.ve para que todos lo descarguen, y les colocó una licencia Creative Commons, dándole permiso legal a las personas de descargarlo y compartirlo con sus amistades: justamente lo contrario a lo que vemos en los discos comerciales, que vienen con advertencias legales prohibiendo incluso que le prestes el disco a tus amistades.

El uso de Creative Commons “nos fascinó primero porque no estamos de acuerdo con el copyright”, nos explicó el pasado viernes José Gabriel Álvarez, vocalista principal de la agrupación, en el programa Cópiate esta Radio de la emisora Alba Ciudad 96.3 FM. “Es muy difícil decir que una obra es completamente tuya cuando uno ha estado influenciado por todo. La licencia reconoce que la música es de El Pacto pero se puede compartir, se puede utilizar y eso no nos afecta a nosotros en ningún momento la autoría de los temas y la música”.

“Es importante que rompamos con ese cerco de patentes, de registros que son propios de la sociedad capitalista y consumista”, añadió. “Todo lo contrario: queremos que nuestra obra sea utilizada por la Humanidad, que tenga una utilidad, una función, y para eso es imprescindible que tengan cierta libertad de movimiento también”.

Modelos por cambiar

Esto involucra un cambio de modelo en el mundo de la música. La industria del entretenimiento usa mecanismos como la payola (sobornos a operadores y dueños de estaciones de radio) para hacer que un músico fabricado por la disquera suene simultáneamente en cientos de emisoras de radio y canales de TV. Luego, vende sus discos para recuperar la “inversión”. Se suelen pagar grandes cantidades de dinero, entre 30 mil y 60 mil bolívares mensuales, para que un artista suene bastante. Esto trae como efecto adverso, que los músicos que no puedan pagar simplemente no suenan en la radio. De esta forma, se desplaza la cultura local a favor de la que quieran imponer las disqueras.

El Pacto-EP y otros grupos alternativos y tradicionales apuestan más bien a hacerse conocidos a través del contacto directo con sus fans, y apuestan a los medios estatales y comunitarios, las redes sociales y el Internet para que sus canciones y videos se divulguen. “Para nosotros lo más importante no es el ganar dinero con las grabaciones, sino que la gente nos conozca, que lo pueda adquirir la mayor cantidad de gente posible, y que eso se traduzca en shows en vivo, que eso es lo que realmente nos gusta hacer”, dijo el líder de El Pacto.


“Gracias a Dios y a esta Revolución nos pudimos sacudir esta dictadura de las disqueras”, dijo. Para Álvarez, el tema del Copyright va mas allá de la música y afecta directamente la libertad de expresión y de pensamiento de los pueblos. “El que tenga ojos, que vea: estos países del llamado primer mundo reprimen la libertad de pensamiento y de expresión, y nosotros avanzando hacia mayor libertad de pensamiento, mayor libertad de expresión, mayor creatividad artística y mayor libertad para hacer estas cosas”.

CDs versus Internet

El líder de El Pacto-EP comparó la distribución del disco en físico, que fue publicado hace un mes y llevan 300 ejemplares repartidos, en contraste con las descargas por Internet. “Ya van casi 2 mil descargas en el mismo período de tiempo. Una de las cosas que más nos ha sorprendido es que el segundo país de donde más se descarga el disco es Francia. El tercero es Chile. Es algo que jamás nos lo hubiéramos imaginado”.

"Bailando con los gallos" fue replicado por el Centro Nacional del Disco (Cendis), ente del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. También se puede comprar en las Librerías del Sur por Bs. 30. Con el gobierno no hubo problemas en realizar este modelo de distribución a través de Internet, pero difícilmente una disquera privada hubiera estado de acuerdo con esta propuesta.

El activista del software libre Octavio Rossell fue quien recomendó a El Pacto-EP el uso de Creative Commons. La página web de El Pacto también está hecha bajo software libre, y Álvarez anunció que, en los próximos días, colocarán allí toda la discografía del grupo, así como videos y tres canciones que grabaron en estudio.

Actitudes preocupantes desde la izquierda

El Pacto-EP tocó el pasado domingo en Maracaibo junto a la agrupación Manu Chao, traída a Venezuela por el gobierno para realizar dos conciertos gratuitos.

Manu Chao  es un grupo fuertemente identificado con la izquierda, que se volvió conocido justamente porque se iba a barrios y lugares humildes a tocarle a la gente, sin preocuparse por propiedades intelectuales ni derechos de autor.

Sin embargo, sus actitudes recientes tienen preocupados a algunos de sus fanáticos. En Venezuela, sus managers apelaron a las leyes del Copyright para prohibirle a canales de la televisión estatales, la transmisión del concierto en Maracaibo. Maltrataron duramente a la prensa en ambos eventos -en su mayoría medios del Estado y alternativos-, desalojando a fotógrafos y periodistas argumentando que “no tenían los derechos para sacar fotos”. 

El concierto del día viernes en Caracas fue transmitido en su totalidad por el canal público estatal TVES, pero los managers de Manu se enojaron enormemente porque el contrato, supuestamente, no le daba permiso al canal sino para transmitir una pequeña parte del evento. En represalia, los managers le prohibieron al canal Vive TV, también público y del Estado, transmitir el concierto del domingo en Maracaibo. 

Cultura Libre

El abogado estadounidense Lawrence Lessig escribió en 2004 el libro “Por una Cultura Libre: Cómo losgrandes grupos utilizan la tecnología y la ley para clausurar la cultura y controlar la cretividad”, que recopila cómo las grandes transnacionales han modificado las leyes de derechos de autor y propiedad intelectual para perjuicio de nuestra propia cultura.

Lessig propuso un conjunto de licencias alternativas al copyright tradicional, llamadas “Creative Commons”, que los autores, músicos y cineastas pueden escoger para sus obras, permitiendo a la gente compartir el material. El artista puede poner ciertas condiciones de forma opcional: que el material no sea modificado, o que no se use de forma comercial.

Bajo consulta en el gobierno

El Centro Nacional de Tecnologías de Información (CNTI, ente del Ministerio de Ciencia y Tecnología) inició desde febrero un proceso de consultas públicas para adaptar al marco legal venezolano la licencia Creative Commons. “Las personas interesadas en participar en este proceso deben ingresar y registrarse en el portal web de la Organización Internacional Creative Commons (http://wiki.creativecommons.org/Venezuela/Public_Discussion), dirigirse a la wiki y desde allí dar sus sugerencias y opiniones”, precisó John Piñango, líder del proyecto de adaptación de las licencias Creative Commons a la legislación venezolana por parte del CNTI. El proceso de consultas estará abierto durante el mes de marzo.
Mercedes, de Las Hormigas Negras, en Sábana Grande.
Que la cultura libre florezca en cada esquina, apoyada
por su pueblo.

Es importante que artistas, músicos y cultores se familiaricen con esta propuesta, con el fin de volverla lo más criolla posible.  

Pero también es importante el apoyo popular a los artistas que deciden confrontar los modelos tradicionales impuestos por las disqueras, para intentar la distribución directa, las licencias Creative Commons y los conciertos como nuevas formas de subsistir. 

Los artistas revolucionarios están en contra de la criminalización de quienes descarguen sus MP3, pero también necesitan vivir de su música. Así que, si te gusta un grupo musical y ves que está experimentando con nuevas formas de distribución, ¡apóyalo! Compra sus discos, en particular cuando veas que ellos mismos los elaboran, y el dinero no va a una transnacional. Acude a sus conciertos y toques. Apóyalos cuando los encuentres actuando en vivo. No dejemos al gobierno todo el peso de apoyar a estos artistas. Si quieres ayudar a cambiar el mundo y derrotar el sistema capitalista, ¡también debes poner de tu parte!

25 de marzo de 2012

De cómo la UBV cambió el nombre del Salón Simón Bolívar a "Milton Friedman" por un día


NOTA: Este lunes en la tarde se nos informó, a través del Twitter oficial de la UBV, que el foro fue suspendido.


No, no lo imagino.

No me imagino que se permita que Monsanto dé una charla en la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), en la cual se defienda su "sagrado derecho" a crear semillas transgénicas, que además están protegidas por patentes y está prohibido que los campesinos siembren las semillas provenientes de sus propias cosechas. Mucho menos me imaginaría que se use para eso al Salón Simón Bolívar, que es el auditorio principal del núcleo Los Chaguaramos... ese sagrado recinto equivalente al Aula Magna de otras universidades, donde se gradúan sus estudiantes y que lleva el heroico nombre de nuestro Libertador.

No me imagino que se permita que Pfizer o Novartis acudan a la UBV a hacer una charla de ventas de sus medicamentos con marca, y que defiendan el "sagrado derecho" de patentar sus medicamentos y evitar que países que los necesitan puedan reproducirlos en versiones genéricas para salvar las vidas de millones.

Pero lo inimaginable se vuelve realidad: este lunes, en el Salón Simón Bolívar de la UBV Los Chaguaramos, una empresa comercial de antivirus propietarios dictará una charla que, disfrazada de "Investigación en seguridad", no es otra cosa sino una charla de ventas de sus productos comerciales, que busca captar entre los estudiantes a futuros compradores de sus productos.

Puede obtener más información sobre la charla aquí, o en la imagen abajo:
http://www.ubv.edu.ve/images/stories/zona_interactiva/UBV.jpg

Anuncio del evento que la empresa de antivirus ESET
realizará en la UBV este lunes.
Nada mejor que seducir a estudiantes y profesores a través de charlas llamativas. Nada mejor que "regalarles" cajitas de sus productos, con licencias "demo" o "para estudiantes". Así, en unos años, cuando sean gerentes de informática en empresas públicas y privadas, estos jóvenes ordenarán la compra de cientos de licencias de sus productos en "agradecimiento" a los "panitas" de ESET.

Las universidades en general, y la UBV muy en particular, deben ser casas generadoras de conocimiento, que incentiven a sus estudiantes a conocer cómo funcionan las cosas y cómo pueden ellos mismos hacerlas por su cuenta. Cuando se enseña matemáticas, física o química a un estudiante universitario, no se le pide memorizar una fórmula al caletre; se le explica cómo deducirla y se le exige demostrar de dónde vino. Cuando graduamos a un ingeniero civil, no estamos graduando a un muchacho capaz de llamar por teléfono a Odebretch para que ellos nos hagan un edificio, sino a una persona capaz de planear, diseñar y ejecutar un proyecto de construcción de una obra. 

Triste será el día en que se convierta al estudiante en un mero comprador de máquinas, productos y mercancías que hagan el trabajo por él, pues ese será el día en el que nos convertiremos en esclavos depedientes de aquellos que sí tienen el conocimiento y, lejos de compartirlo con nosotros, nos vendan espejitos a cambio de nuestro oro, como ya lo hicieran los conquistadores hace quinientos años.

Estoy de acuerdo en que las universidades deben permitir el debate, y que todo tipo de ideas sean expuestas en sus salones. Sí estaría de acuerdo en que la gente de Monsanto vaya a la UBV... ¡siempre que los movimientos campesinos y agrarios de base puedan estar allí para ofrecer su contraparte! Sí estaría de acuerdo en que Pfizer o Novartis acudan a la UBV a defender su derecho a patentar medicinas indispensables para la vida y venderlas al precio que les dé la gana... ¡siempre que se convoque a médicos, farmaceutas y luchadores que expongan los inconvenientes de su modelo de desarrollo de medicinas, que coloca las ganancias por encima de la vida de millones!

ESET ha estado realizando desde hace meses su "Gira Antivirus" por universidades
de varios países de Latinoamérica, buscando captar estudiantes que, en el futuro,
conviertan las empresas donde trabajen en seguros compradores de sus productos.

Y sí estaría de acuerdo en un debate entre la empresa de antivirus comercial ASET y aquellos que han denunciado cómo las empresas de software propietario, en particular Microsoft y sus aliados, han mantenido intencionalmente vulnerabilidades en sus productos de software para que la gente se viera forzada a comprar productos comerciales que, de otra forma, jamás hubieran necesitado. Ya no sólo se interesan en evitar que sepamos cómo funcionan las cosas, sino que se valen de nuestra ignorancia para quitarnos dinero en cantidades masivas.

Por más de diez años, los usuarios de Windows XP y otros sistemas operativos de Microsoft se vieron sometidos a una fúrica propagación de virus de computadoras a través de pendrives USB. Si Microsoft hubiera tomado una medida tan simple como desactivar la ejecución automática del archivo AUTORUN.INF en las memorias USB (el llamado "AutoPlay"), se hubiera frenado la propagación de virus, que ocurre desde octubre de 2001, cuando XP salió a la venta (y ocurría desde antes, con Windows 95, 98 y ME). Pero Microsoft no quiso tomar esa sencilla medida sino hasta noviembre de 2011 (ver http://support.microsoft.com/kb/971029 ). Esta decisión negligente de parte de Microsoft prácticamente obligó a millones de usuarios de Windows a comprar antivirus comerciales de empresas como Norton, Panda, Kapersky, ESET y similares. Al ser Windows un software propietario, nadie podía modificarlo para reparar esta vulnerabilidad, sino la propia Microsoft. Que no quiso hacerlo.

En sistemas operativos de software libre, como Debian, Ubuntu y otros basados en GNU/Linux, este tipo de problemas simplemente no existen, y de haberse presentado, hubieran sido solucionados en cuestión de días por la propia comunidad, que sí puede ver y modificar el código fuente del software libre.

En Venezuela, fuimos víctimas de esta trampa cazabobos una y otra vez. En 2009, Feijoo Jiménez denunció cómo Mercal y el Ministerio de Alimentación abrieron una licitación para la compra de 2.600 licencias de antivirus propietarios para Windows (ver http://www.aporrea.org/tecno/a89247.html y http://www.licitamail.com/db/licitamail/edocs/sred/2009/Septiembre/04/LG-CA-MERCAL-GDF-06-2009.pdf). En un país con tantas prioridades y en abierta guerra contra la pobreza, alguna persona que en su momento recibió una charla de una empresa de antivirus decidió que Mercal tenía que invertir más de 500 millones de bolívares viejos en software antivirus. Este es un ejemplo harto conocido, pero hay cientos de otros de los que nunca nos enteraremos.

Milton Friendman, defensor del Libre Mercado
y el neoliberalismo
Para más colmo, Microsoft y sus aliados también son las empresas que exigen a los gobiernos del mundo modificar las leyes del Copyright, proponiendo proyectos aberrantes como SOPA, PIPA, Sinde, Döring, Lleras, el convenio ACTA y tantos otros para criminalizar y arrestar a quienes se atrevan a copiar ilegalmente los productos con los que ellos nos estafan. Nos inducen a gastar dinero que no tenemos en sus productos, y cuando preferimos copiarlos, todavía tienen la desfachatez de llamarnos "piratas", comparándonos con los asesinos que se suben en barcos y matan gente para atracarlos.

Estas mismas empresas están ligando a que Henrique Capriles Radonski, miembro de una familia propietaria de la mitad de los cines comerciales de Venezuela, gane las elecciones. Para que Venezuela tenga su propia Ley SOPA y tú seas criminalizado por descargar un MP3.

ESET es famosa por su antivirus gratuito NOD32 (y otros productos que son pagos), pero hay que recalcar que "gratuito" no es lo mismo que "libre". "Libre" involucra que el código fuente del software esté disponible para su estudio, modificación y redistribución, un requisito casi indispensable en ambientes universitarios, donde estudiantes y profesores no quieren convertirse en meros compradores de un producto, sino en personas capaces de crear ese mismo software e idear soluciones a problemas complejos.

¿Está ESET dispuesta a liberar todo el código fuente de sus productos, para que las y los estudiantes puedan aprender de él? ¿Está Pfizer dispuesta a enseñarnos cómo se fabrican sus medicamentos y entrergarnos las fórmulas de los mismos? ¿Está Intel dispuesta a explicarnos cómo se hace un procesador Core i5? Si así fuera, deberíamos darles la bienvenida a la UBV. Pero dudamos que ese sea el caso.

El Salón Simón Bolívar ha sido testigo de innumerables graduaciones de estudiantes, algunas de ellas
apatrinadas por Hugo Chávez. No permitamos que se convierta en otra cosa.
Sea por ignorancia o con intención, las autoridades de la UBV están permitiendo que este lunes el Salón Simón Bolívar de la UBV se convierta en un mercado de productos comerciales y que en nada ayudan a nuestra soberanía. Instamos a las y los profesores y estudiantes revolucionarios de la UBV a dar un paso al frente y exigir no una sesión de ventas, no un show donde se te impresione con efectos llamativos y rimbombantes, no una charla donde se te regalen versiones "demo" de la misma manera que Colón regaló espejitos a los pueblos originarios americanos para engañarlos.

Exige lo que debe atesorar todo profesional: el Conocimiento Libre.

Debate con tus autoridades y no permitas que la UBV se convierta en una casa de venta de mercancías. No permitas que el nombre de Bolívar vuelva a usarse de esa manera.

20 de marzo de 2012

Audacity 2.0, nueva versión del editor de audio profesional

(Artículo publicado originalmente en el diario capitalino CiudadCCS el 20 de marzo de 2012)

Si usted se ha preguntado cómo se graban y editan los audios que escuchas en emisoras como Alba Ciudad 96.3 FM, la respuesta es: usando aplicaciones libres, que tienen la enorme ventaja de que sus “planos” o código fuente están disponibles para estudiarlos y mejorarlos. Desde hace dos años Alba Ciudad usa Audacity, que la semana pasada llegó a su versión 2.0 después de 6 años en desarrollo.


Aunque sus competidores comerciales extendieron la idea de que Audacity es un contendiente “inferior”, en Alba Ciudad ha funcionado de forma excelente. Es un editor multipista, que permite reproducir múltiples sonidos de forma simultánea (ej.: la voz de un narrador, una canción sonando de fondo, efectos de sonido), y puedes grabarlo como proyecto para modificarlo después. Puedes ajustar los niveles de volumen en cada pista usando puntos y aplicar numerosos efectos.

Trabaja con todos los formatos de audio conocidos, incluyendo WAV, OGG y MP3. Para que exporte a MP3 hay que instalarle un archivo adicional, pues es ilegal en Estados Unidos crear un software que exporte a MP3 (a menos que sus creadores paguen fuertes regalías a los dueños de la patente, el Instituto alemán Fraunhofer). Ese archivo, llamado LAME, debe descargarse desde una página web argentina, donde esas leyes no tienen validez.

Algunos dicen que Audacity se cuelga en ocasiones, lo que era cierto hasta la versión 1.3.7. Su equipo de voluntarios realizó un trabajo intenso para eliminar estos problemas y para que funcione bien en Windows 7, si bien preferimos entornos libres como Ubuntu, Debian o Canaima. En estos entornos, puedes usar el el Gestor de paquetes Synaptic para instalar decenas de plugines de efectos. Si buscar la palabra 'LADSPA' te aparecerá una lista de plugines compatibles, como tap-plugins, rev-plugins (reverberaciones y ecos) y swh-plugins. También puedes instalar auto-talent, parecido al “Autotune” que se usa en canciones de reggaetón (el “efecto Cheer”).

Puedes descargar Audacity desde http://audacity.sourceforge.net (para Windows y Mac). En Ubuntu existe el ppa:audacity-team/daily. En Canaima puedes instalar la versión 1.3.12 de Audacity desde Synaptic.

Audacity está orientado a periodistas y personas que no quieren complicarse demasiado, pero los profesionales del audio (aquellos que trabajan con músicos en estudios de grabación, usan consolas especializadas y graban varias pistas a la vez) preferirán una aplicación que permita aplicar efectos en tiempo real (es decir: que puedas cambiar los parámetros de los efectos mientras escuchas el sonido). Para ellos está Ardour, aplicación libre que además se ha convertido en la favorita de Radialistas.net, y de la que hablaremos en futuras entregas.