29 de abril de 2011

Cientos protestaron este jueves tras la extradición de Joaquín Pérez Becerra

Cientos de personas protestaron este jueves en la Cancillería y la Asamblea Nacional venezolanas, en rechazo a la extradición de Joaquín Pérez Becerra, periodista nacido en Colombia quien dirigía la Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL), y que fue capturado y extraditado en Venezuela a solicitud del presidente neogranadino Juan Manuel Santos, que lo acusa de ser miembro de las FARC.

El Partido Comunista de Venezuela y decenas de movimientos sociales, asociaciones de trabajadores, estudiantes, artistas y personas que apoyan el proceso revolucionario se concentraron en el Ministerio de Relaciones Exteriores pidiendo una explicación formal ante la entrega de Pérez Becerra, realizada el pasado 25 de abril. Becerra niega ser de las FARC y argumenta ser periodista; de hecho, ANNCOL era citada con frecuencia por Telesur, VTV, AVN y otros medios del Estado por ser una fuente de información alternativa sobre el conflicto colombiano y los hechos que se suceden en ese país. Desde su captura, el gobierno venezolano no se ha pronunciado formalmente por la entrega, que grupos leales al Presidente Chávez argumentan que es un error muy lamentable.

La manifestación fue plenada con pancartas con lemas como “una verdadera revolución no entrega revolucionarios”, "Joaquín es un falso positivo", “una revolución no traiciona”, “no a la extradición”, "basta de Entregas", “Presidente Chávez: la violación a los derechos humanos no es socialismo” y "a Joaquín lo entregaron como a Cristo, al Terrorismo de Estado".

En sus pancartas, las y los manifestantes culpaban al canciller venezolano Nicolás Maduro por la entrega de Pérez Becerra, y al ministro de Comunicación Andrés Izarra, por una presunta censura del tema en medios del Estado, denunciada por diferentes trabajadores.

VTV, el principal canal de televisión del Estado, ha silenciado el tema y ni siquiera informó de la extradición, ocurrida el pasado lunes. Sin embargo, la emisora oficial Radio Nacional de Venezuela (RNV) y el canal estatal Vive TV estuvieron presentes dando cobertura en la marcha de este jueves. Esto no evitó que los manifestantes quemaran un muñeco con la cara de ambos ministros, aludiendo a la "quema de Judas", tradición venezolana propia de Semana Santa. Sin embargo, los entretelones de la entrega permanecen hasta el momento en secreto, y nadie puede afirmar con seguridad quienes tienen la responsabilidad por las decisiones tomadas o si los ministros de verdad son responsables.

Hacia la Asamblea Nacional

Tras permanecer dos horas frente a la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, los manifestantes leyeron un comunicado firmado por unas treinta organizaciones, en el cual rechazaban la extradición, criticaban su prontitud y diversas irregularidad que ocurrieron; pedían explicaciones al gobierno bolivariano sobre la misma; y exigían al ministro de Comunicación e Información que se disculpara por el bloqueo informativo que, según afirman, existe en algunos medios del Estado. También piden a la Cancillería afrontar la discusión de lo ocurrido con la extradición.

El comunicado puede leerse completo en la página web de Tribuna Popular. El evento continuó de forma musical. La Chiche Manaure, su hijo el trovador Alí Costas Manaure y diferentes músicos y cantores populares entonaron el himno nacional y una variedad de canciones de Alí Primera.

Posteriormente, los manifestantes se desplazaron a pie frente a la Casa Amarilla, edificio histórico también perteneciente a la Cancillería, y luego acudieron a la Asamblea Nacional.

Allí protestaron solicitando la presencia de Fernando Soto Rojas, presidente del Parlamento quien fuera guerrillero en su juventud.

El canal de derecha Globovisión intentó acercarse al lugar para reseñar lo ocurrido, pero fue rápidamente rechazado y sus periodistas sacados a empujones por los manifestantes, quienes estaban en contra de que su protesta pudiera ser tergiversada por este medio.

El que pasara más de una hora sin que ningún parlamentario saliera a recibirlos causó que un grupo importante de los presentes se impacientaran. A punta de empujones pasaron la primera puerta y empujaron la segunda para tratar de ingresar al Palacio Federal Legislativo. La Guardia Nacional Bolivariana los dispersó momentáneamente con una bomba lacrimógena, tras lo cual las fuerzas revolucionarias se reagruparon y la GNB hizo las gestiones solicitadas.

Luego, el diputado del PCV Óscar Figuera salió y conversó con las y los manifestantes, expresando que esta movilización “es expresión de soberanía y no debe ser reprimida”. A pesar de la intermediación de varios diputados para que la directiva de la AN diera respuesta a las exigencias de la manifestación, se conoció que “por la apretada agenda de discusión la directiva no podía salir a recibirlos”, señaló el diputado Figuera, en base a la respuesta que diera Soto Rojas. Tras esto, los manifestantes se retiraron paulatinamente.

El debate continúa

Pérez Becerra, quien escapó de la masacre que exterminó a integrantes de la Unión Patriótica en Colombia en los años ochenta, obtuvo refugio en Suecia y finalmente obtuvo la nacionalidad en ese país, renunciando a la colombiana. El gobierno sueco protestó ante el gobierno venezolano la entrega de Pérez Becerra a Colombia, hecha sin que se le notificara.

Dado su apoyo al proceso revolucionario, Pérez Becerra viajaba con frecuencia a Venezuela, según informó el martes Hugo Martínez, uno de los abogados que interpuso un recurso de amparo en defensa del periodista. Perez Becerrá viajó a Caracas en 2009, para participar en la fundación del Movimiento Continental Bolivariano, y luego en diciembre de 2010 para la fundación de la Asociación Bolivariana de Comunicadores.

(Las fotos volverán cuando las aguas vuelvan al cauce...)

22 de abril de 2011

"Necesito que seas mi pequeño soldado"

El mundo está al revés, de eso no cabe duda. Mientras se nos acusa a los venezolanos de militarizar la educación, llevamos más de un mes proyectando en los cines de nuestro país una película financiada por las Fuerzas Armadas estadounidenses, con el fin de estimular el alistamiento en sus filas, en particular el de latinoamericanos interesados en obtener la ciudadanía.

La película se nos vende como entretenimiento. Pero tiene escenas tan propagandísticas como la del protagonista, el sargento Michael Nantz del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, que le dice a un niño de ocho años, envuelto en llanto tras ver morir a su padre desangrado, la frase que titula este artículo: "Necesito que seas valiente. Necesito que seas mi pequeño soldado".



Sí. Nada mejor para consolar a un niño latino que acaba de perder a su papá, que decirle que se meta a marine estadounidense.



Alguien podría pensar que "Invasión a la Tierra: Batalla Los Ángeles" es una película de extraterrestres más. Alienígenas invaden la Tierra, y los humanos se preparan para defenderse. Pero tiene diferencias muy importantes con sus predecesoras, incluyendo la infame "Día de la Independencia".
  • Los protagonistas de la película son un grupo de soldados, miembros del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, asignados a una misión. El film se centra fuertemente en los marines, en su psicología y su vida como soldados.
  • Lo de la invasión alienígena es lo de menos. Podríamos cambiar a los extraterrestres por musulmanes, cubanos, venezolanos o chinos, y la película prácticamente sería la misma.
  • Las acciones de ellos son muy reales, con armamento, estrategias y tácticas propias de un pelotón militar. El productor de la película, Neil Moritz, dijo en una entrevista que "la película se centra en el punto de vista (POV) de un batallón de marines inmerso en una invasión mundial", y que se buscaba un guión lo más realista posible.

  • Moritz dijo que, cuando empezó a discutir la película con el director Jonathan Liebesman, éste le mostró un video de Youtube de marines estadounidenses peleando en Faluya (Irak), y le dijo que quería que la película se viera de esa manera. También tomaron inspiración en "La Caída del Halcón Negro", "Salvando al Soldado Ryan" y "Vuelo 93". Mientras la izquierda mundial rechazó con contundencia los horrores de guerra que el ejército estadounidense cometió en Fayula, éstos cineastas consideran dichas acciones un modelo a seguir.

  • La vida del militar estadounidense en todo momento se muestra como positiva y proactiva. Cuando comienza la película, el sargento Michael Nantz -el protagonista- está feliz porque está a punto de retirarse. Pero el personaje cambia y al terminar la película, él es el primero en ofrecerse para continuar con la batalla contra los alienígenas que quedan en la Tierra. Hay un metamensaje implícito: La vida del militar estadounidense es bella, es deseable, es algo de lo que no te arrepentirás nunca. Todas aquellas fechorías cometidas por los ejércitos estadounidenses alrededor del mundo, ni se mencionan en esta película.

  • Los civiles se muestran la mayor parte del tiempo como borregos a los que hay que salvar, y no tienen mayor participación en salvar al mundo. En "Día de la Independencia", película estrenada en 1996, un civil era el coprotagonista junto a un militar; el civil fue quien descubrió la sincronización de las naves extraterrestres, y fue quien ideó la colocación de un virus que acabó con los alienígenas. Pero "Día de la Independencia" no contó con la participación del Pentágono, como demostraremos más adelante. En "Batalla Los Ángeles", que sí contó con esa participación, el protagonismo es exclusivamente de los militares, quienes rescatan a los civiles, descubren el centro de comando alienígena y lo destruyen, se quedan con las chicas bellas y salvan al planeta. El metamensaje es claro: ¿quieres ser el héroe? ¿Quieres ser valiente? ¿Quieres que una puertorriqueña sexy como Michel Rodríguez se enamore de ti? Métete a militar.

  • El enemigo alienígena está absolutamente deshumanizado. Los extraterrestres no hablan, no se comunican, no hay escenas que muestren su vida, sus temores, su psicología, su día a día. La intención es que el público no se identifique con ellos. Que los veamos como algo tan malvado, que no haya preocupación alguna por sus derechos. De esa forma, un alienígena es capturado y los soldados comienzan a despedazarlo vivo con ayuda de una veterinaria, porque "hay que saber cómo matarlo". Aún con vida, le quitan partes y órganos de su cuerpo hasta que descubren que hay un lugar donde pueden matarlo fácilmente: "Concentren el fuego a la derecha de donde los humanos tienen el corazón". 

¿Qué les parece? ¿Se entiende por qué hay soldados estadounidenses que torturan y humillan a los prisioneros de guerra, y hasta se sacan fotos con ellos tras torturarlos y matarlos? Simplemente el enemigo ya no se considera humano. Ya no somos personas, sino "cosas" con las que se pueden hacer acciones que serían inimaginables si fuéramos ciudadanos norteamericanos. Cosas como estas:

La soldado  Sabrina D. Harman, y una de sus famosas fotos
con cadáveres de prisioneros de guerra en Abu Ghraib, Irak.
Cooperación entre cineastas y militares

 El libro "Operación Hollywood: La Censura del Pentágono" de David Robb documenta la manera en que la Oficina de Enlace del Pentágono con la Industria Cinematográfica obliga a los cineastas estadounidenses a cambiar sus guiones, a cambio de darles su valiosa ayuda.

Los cineastas norteamericanos que quieran hacer películas en las cuales aparezcan aviones militares, helicópteros, tanques de guerra y soldados, sólo tienen que ir a esta oficina y llevarles el guión de la producción. El texto es revisado y, si  cumple los requerimientos del Pentágono, el cineasta será recompensando permitiéndosele filmar en bases militares. Se le facilitará el acceso a armas, helicópteros, aviones, tanques y demás jugueticos, sus actores y actrices serán asesorados para que la película se vea lo más realista posible, y soldados reales actuarán para su película como extras. Todo esto gratuitamente, o por un precio casi simbólico. 

Si el cineasta se niega a hacer cambios en su guión y el Pentágono le retira la ayuda, eso significa que tendrá que alquilar todos esos aparatos militares en otro lado, generalmente a particulares y empresas que le cobrarán una millonada. O tendrá que generarlos por computadora, con los costos y la pérdida de realismo asociadas. Ni hablar de los extras. La mayoría de los cineastas jamás se arriesgarían a perder esto, y preferirán ceder a los deseos del Pentágono.

"Invasión: Batalla Los Ángeles" en efecto cumplió con todos los pasos, y tuvo acceso completo a bases militares, aviones, helicópteros, soldados y equipos de última generación. Explica Wikipedia en inglés que "hubo apoyo militar para la película, incluso algunas escenas se filmaron en la Base del Cuerpo de Marines en Pendleton, California. Numerosas unidades de Marines apoyaron la filmación, incluyendo la Infantería del 2do Batallón 1ero de Marines, los aviones MV-22 Osprey de la Estacion Aérea del Cuerpo de Marines New River, en Carolina del Norte, los helicópteros de doble hélice CH-46 Sea Knights provenientes de la base Pendleton y de la Estación Naval Norfolk, y los reservistas del 3er Batallón 23 de Marines de Belle Chasse, Louisiana".

La ficha de "Batalla Los Ángeles" en IMDB (Internet Movie Database,  prestigiosa página web estadounidense que mantiene fichas con la información de millones de películas) también confirma que la película se filmó en dos bases militares: la base de la Fuerza Aérea en Barksdale, Louisiana, y la base del Cuerpo de Marines en Pendleton, California.


Si usted accede a la ficha de "Batalla Los Ángeles" en IMDB, verá al final de la misma una sección de agradecimientos, en la que sólo aparece un nombre: "Philip M. Strub"


Philip Strub es y ha sido el director de la Oficina de Enlace del Pentágono con la Industria Cinematográfica desde comienzos de los noventa. Tiene su propia ficha en IMDB, y más de 35 películas le han dado las gracias por su "valiosa contribución", entre ellas La Caída del Halcón Negro, Ironman 1 y 2, Transformers 1 y 2,  Pearl Harbor, Tras las Líneas Enemigas, Impacto Profundo y Vuelo 93. El libro "Operación Hollywood" denuncia el papel de Strub censurando películas que piden ayuda al Pentágono, ordenando el cambio de guiones que sean críticos con las Fuerzas Armadas o la dejen mal parada en cualquier cosa. 
Philip Strub, el calvito que está hablando con Donald Rumsfeld, el entonces
Secretario de Defensa del gobierno de George W. Bush
El libro de Robb documenta cómo la  Oficina de Enlace del Pentágono con la Industria Cinematográfica, en numerosos casos, obliga a los cineastas a cambiar sus guiones para evitar cualquier visión negativa de las Fuerzas Armadas estadounidenses. En algunas, como Forest Gump o Trece días (la película protagonizada por Kevin Costner en torno a la crisis de los misiles), la Oficina incluso los presionó para que eliminaran hechos históricos inconvenientes. En Viaje a las Estrellas IV les hicieron cambiar una escena en la cual los militares supuestamente quedaban mal parados al ser desarmados por viajeros del futuro. 

Jonathan Liebesman, director
de "Batalla Los Ángeles"
En otros casos, los cineastas ofrecen cooperación total con el Pentágono; el libro denuncia a Jerry Bruckheimer (productor de Top Gun, Armagedón, Pearl Harbor, La Caída del Halcón Negro y la anticubana Bad Boys 2) como uno de los cineastas que más disfruta de hacer proyectos en cooperación con los militares. Es su forma de hacer dinero.

Bruckheimer comenzó a trabajar en 1994 con el director Michael Bay, con quienes hicieron juntos películas como Armagedón, Bad Boys 1 y 2, Pearl Harbor y las dos Transformers, películas militaristas disfrazadas de  entretenimiento, que hemos denunciado en este blog. Michael Bay descubrió en 2005 a Jonathan Liebesman, director sudafricano, a quien contrató para la película de terror "La Masacre de Texas: El comienzo". Liebesman de seguro aprendió los trucos de Bay y de Bruckheimer, y hoy lo tenemos haciendo "Batalla Los Ángeles" en asociación con el Pentágono.

Batalla Los Ángeles y el reclutamiento de latinos para el Ejército estadounidense

El que la película haya sido filmada en Los Ángeles no es casual. California es un estado habitado por numerosos latinos, y el Ejército yanqui necesita desesperadamente de nuevos reclutas, de preferencia que no sean estadounidenses pero estén dispuestos a luchar por ellos. De allí que varios de los personajes principales sean latinos. Eso sí: nuestro deber es el de morir por la causa de ellos.

El teniente 2do William Martínez, con rasgos de puertorriqueño, es el comandante del pelotón. Pero siempre está a la sombra del protagonista, el sargento Michael Nantz (el gringo), quien es un veterano con 20 años de experiencia. Martínez no tiene confianza en sí mismo, le cuesta tomar decisiones y siempre es Nantz el que le ayuda a pensar y recuperar la confianza. Martínez se siente inferior a Nantz, quien es el que hace los grandes actos heróicos de forma individual, salvando al grupo en numerosas ocasiones. Finalmente, en un combate Martínez decine inmolarse, y detona una gran cantidad de explosivos para llevarse varios alienígenas con él y salvar a su pelotón, quedando Nantz al mando.




El otro personaje latino es Joe Rincón, con rasgos de mexicano. Rincón es un civil que es rescatado por los soldados junto a su hijo Héctor (el niño con el que abrimos este artículo), y también se sacrifica tomando un arma y disparando contra los alienígenas. Rincón rápidamente es herido y muere unas horas después, con su hijo llorando a su lado.


Los dos personajes latinos masculinos sólo están en el film para sacrificarse y dar sus vidas, haciendo que los personajes estadounidenses sobrevivan. El metamensaje es claro: epa latino, únete a nosotros y a nuestro Ejército, pero nosotros somos los jefes, y somos nosotros los que tenemos que sobrevivir.

"Vaya manera de obtener la ciudadanía", bromean en una parte de la película.

Aún así, los comentarios en foros de Internet dejan saber que la película gusta mucho entre mexicanos y centroamericanos que se sienten identificados con ella; sienten que se les ha tomado en cuenta. Muy lamentable...

Sí, "Batalla Los Ángeles" es otra "Día de la Independencia", pero con diferencias muy importantes. De principio a fin, "Día de la Independencia" es una película llena de clichés gastados y fanfarronadas inverosímiles. Por ejemplo: el borracho que aprende a pilotear un cazabombardero F-15 en nueve minutos, un Will Smith que golpea alienígenas en la bemba, y el técnico de antenas que programa un virus de computadora que acaba con toda una civilización extraterrestre. Tal vez en 1996 impresionó a alguien, pero hoy ID4 es más una película cómica, que cualquier otra cosa.

Día de la Independencia, según explica David Robb en el capítulo 6 de "Operación Hollywood"no obtuvo apoyo del Pentágono porque exigían fuertes cambios al guión. Exigían que los personajes militares se vieran de forma más positiva y se vieran como los héroes de la película, la cual, en opinión de ellos, daba demasiado protagonismo a los civiles (recordemos que el coprotagonista David Levinson es quien idea una forma de sabotear a los aliens con un virus). Exigían eliminar el incidente en Roswell, la mala percepción del Secretario de Defensa, darle un "background militar" a varios civiles para justificar sus hazañas, y eliminar al borracho que aparecía pilotando un F-15, quien se sacrificó para salvar al mundo. Los productores, que ya habían hecho varios cambios en el guión a solicitud de Strub, se negaron a hacer otros adicionales, y se quedaron sin apoyo militar para el film.

"Batalla Los Ángeles" es distinta. Recibió apoyo total de los militares estadounidenses. Hubo completa cooperación con ellos, y se cumplió con todas sus peticiones, lo que permitió el acceso total a sus bases y vehículos. La película está hecha para hacerlos quedar muy bien parados. Es una pieza maestra de propaganda, como tal debemos verla, y eso hay que denunciarlo.

Yo no estoy de acuerdo en que este tipo de películas sean censuradas o prohibidas, pero obviamente sí tiene que advertirse de alguna forma que estas no son meras películas de entretenimiento. Así como hoy se obliga a poner la etiqueta "Publicidad" a los espacios para comerciales en televisión, tiene que haber alguna forma de explicar a todo el mundo que lo que se va a ver es un largometraje diseñado no sólo para entretener, sino para convencer a la gente de que siga una determinada ideología, en este caso la promovida por el aparato bélico estadounidense, que tantas vidas ha costado alrededor del mundo.

12 de abril de 2011

Por qué hubo dos FLISOL en Caracas

El pasado sábado 9 de abril, las comunidades socialistas de software libre, apoyadas por diversos entes del Estado venezolano, colectivos sociales y movimientos diversos, realizaron en el Núcleo Endógeno Cultural Tiuna El Fuerte, en El Valle, oeste de Caracas, una nueva edición del Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (FLISOL). 


Desde el momento en el que el camarada Damián Fossi anunció la realización de este evento hace apenas 3 semanas, hubo mucha confrontación con los sectores que tradicionalmente llevan a cabo el FLISOL en nuestra ciudad capital. Se sintieron muy molestos por la aparición de este evento, que se distanciaba de aquel que se realizó en otra parte de la ciudad.

La pregunta que muchos nos hacían era: ¿por qué hubo dos FLISOL en la capital venezolana? ¿Por qué no integrarse todas y todos en un único gran evento? Como colaborador del FLISOL en Tiuna El Fuerte, quiero explicar las razones que yo tuve para apoyar un evento separado en Caracas.

Dos comunidades

La comunidad de software libre venezolana no es homogénea. No piensa de la misma manera. Al igual que cualquier otra comunidad tecnológica de este país, muchos de ellos tienen diferentes formas de pensar en torno a lo que ocurre en Venezuela en los últimos doce años.

  • Una parte de la comunidad de software libre piensa que el mismo es eminentemente técnico y que debe ser desvinculado de lo político. Que puede amoldarse a cualquier modelo económico, ya sea capitalismo, socialismo o el que venga. Opinan que el software libre puede ayudar a prosperar de forma individualista a aquellos que lo dominen. Esto ha favorecido la aparición de "castas" o "clanes" de genios y expertos, muchos de quienes detestan no sólo al gobierno bolivariano, sino al pueblo llano que, por falta de acceso a las tecnologías y la educación, no puede tener las mismas pericias técnicas que ellos. Por esa razón, esta tecnocracia prefiere desvincular todo rastro del chavismo de estos eventos para "no espantar a la gente" que ellos prefieren atraer.
  • Otros pensamos que las tecnologías libres no son el fin último, sino uno de los muchos pilares necesarios para construir un sistema económico y político en el cual el pueblo, organizado de forma colectiva y con conciencia de clases, se adueñe de los medios de producción y de las formas de poder, y pueda decidir su destino. Este sistema, que denominamos "Socialismo del Siglo XXI", no puede prosperar si las y los latinoamericanos no nos adueñamos del conocimiento detrás de las tecnologías (si ese conocimiento sigue en las manos del capitalismo, tendremos que pedirle a ellos todo lo que necesitamos para progresar, y ellos simple y llanamente podrán decirnos que no les da la gana). De allí que consideramos las Tecnologías Libres como algo vital para ayudar a nuestros países a acabar con el flagelo de la pobreza y la desigualdad.

Quienes pensamos de la segunda forma (llamémonos socialistas, anarquistas, comunistas, chavistas o como usted prefiera), no nos sentíamos identificados ni con el FLISOL Caracas, ni con muchos otros eventos de software libre realizados hasta el día de hoy. Eran eventos realizados a menudo en el sureste caraqueño, de carácter elitista, donde básicamente un grupo de expertos en computación nos veíamos las caras para presenciar charlas técnicas interesantes e instalar Linux en los computadores de algunas personas, pero estábamos desvinculados completamente de los problemas más graves de nuestra  población y de cómo resolverlos.

En estos eventos, serías rechazado de inmediato si planteabas discutir modelos políticos y económicos, relacionarte con otros movimientos sociales revolucionarios, ir directamente a los sectores populares a trabajar con ellos, darle apoyo de forma militante al Presidente Hugo Chávez y al gobierno que él preside, o mostrar solidaridad con la lucha de los pueblos en otras partes del mundo.

Un ejemplo de esto fue lo que ocurrió cuando Eduardo Samán, entonces director de Sencamer y del SAPI, decidió hacer en 2007 el evento "Día Debian: Del Software Libre al Software Socialista". El mero título del evento disparó la polémica en las redes sociales geeks. Decenas de personas que están en las comunidades de software libre criticaron con dureza el evento, y el intento de Samán de "politizar" algo que ellos consideran que debe ser "neutral".

Mientras Samán planteaba que las Tecnologías Libres, por sí solas, no eran suficientes para lograr salvar al mundo del implacable avance del capitalismo, un grupo de personas de pensamiento conservador abogaban por la neutralidad tecnológica y el sagrado derecho de recitar las 4 libertades como si fueran una fórmula matemática mal aprendida, o como si fueran una oración del catecismo nerd. Nadie se sentaba a meditar que, aún si pudiéramos lograr que el 100% de la población del planeta cumpliera las cuatro libertades, eso por sí solo no resolvería absolutamente ninguno de los problemas de pobreza y desigualdad en nuestros pueblos.


Eran diversos los intereses de quienes asistían a los eventos de software libre "apolíticos". Un camarada vio con decepción cómo los asistentes a sus charlas en un FLISOL anterior, en su mayoría muchachos de clase media-alta, usaron los conocimientos que él impartió para crear su propia empresa capitalista y beneficiarse únicamente a ellos mismos. Este tipo de cosas causaron que se alejara de este tipo de eventos.

Afiche del FLISOL 2009, patrocinado por Oracle y otras empresas privadas. 
Es cierto que estos eventos "neutrales" son apoyados por algunos entes del Estado, pero también es cierto que patrocinantes como Oracle, HP, IBM, Epson y otras transnacionales eran las que más los frecuentaban, y estaban mucho más interesadas en vendernos sus productos, que en querer un mundo distinto.

¿Es político el Software Libre?

Yo sí pienso que el Software Libre es político y de izquierda. A la enorme mayoría de las empresas capitalistas, que son quienes impulsan y sustentan a los políticos de derecha a nivel mundial, no les interesa compartir sus secretos, pues eso fortalece a sus competidores. Aún aquellas empresas de las que se dice que son "pro-software libre", como Google o IBM, nunca comparten los secretos más importantes de sus empresas. Nadie conoce cómo funciona el motor de búsqueda de Google, ni tienen acceso al código fuente de IBM WebSphere.

Y es que, si el capitalismo trajera felicidad a toda la población, si no hubiera pobreza ni desigualdad, si tod@s pudieran tener acceso a las tecnologías, la educación y el conocimiento; y si estos no fueran usados por los imperios para dominar a los pueblos, nadie se hubiera preocupado por inventar el Software Libre. Todos estaríamos ocupados viviendo y siendo felices.

El Software Libre surgió como reacción ante el avance del sistema capitalista, que se propuso arrebatarnos el acceso al conocimiento para así volvernos dependientes. Richard Stallman tenía acceso al código fuente de los programas en su computador, pero de pronto  las transnacionales le arrebatabaron ese derecho "en nombre del progreso". Su frustración era la misma que la de un campesino a quien le arrebatan su sistema de siembra tradicional para obligarle a comprar pesticidas y semillas transgénicas de la transnacional Monsanto "en nombre del progreso". O la de una persona con Sida en África, incapaz de adquirir los medicamentos debido a que mecanismos legales impuestos por las farmacéuticas impiden la venta de genéricos de bajo costo. O la de un artista tradicional venezolano, que ve desplazada su música ante el avance indetenible de géneros extranjeros que desplazan nuestra cultura "en nombre del progreso".

Quienes se engañaron a sí mismos creyendo que el Conocimiento Libre funciona perfectamente en el capitalismo, hoy ven a transnacionales capitalistas usando su inmenso poder para detenerlo. Oracle adquirió a la empresa Sun Microsystems adueñándose de proyectos libres vitales como OpenOffice, Mysql, Java, Virtualbox y otros. Microsoft pagó cientos de millones de dólares a Nokia, para que echara a la basura sistemas libres para celulares, en favor de Windows Phone, y también influyó pesadamente en Novell para que detuviera desarrollos que no le convenían. Google cerró el código fuente del sistema libre para celulares Android 3. Microsoft y otras transnacionales tienen toda la infraestructura y el dinero para comprar, absorber o bloquear a cualquier empresa de Software Libre que se atraviese en su camino. Y si las transnacionales se topan con gente que no se deja comprar, ya Coca Cola dejó en claro lo que hay que hacer con ellas.

Sólo las comunidades y los colectivos de izquierda, debidamente articulados y con el apoyo de gobiernos socialistas, pueden asegurar el avance de las Tecnologías Libres y su uso adecuado para librar una lucha en contra del capitalismo y a favor de los pueblos que quieren acabar con la pobreza. No queremos luchar por intereses individuales, ni para que un pequeño grupo de personas funden empresas para enriquecerse. Si ellos quieren hacerlo, ese es su problema.

Las Tecnologías Libres obviamente no son la solución a la explotación del hombre por el hombre; por encima de ellas se encuentra la conciencia de clases. Pero si un grupo de trabajadores y trabajadoras desconocen cómo funcionan las maquinarias que utilizan, y si tienen que pagar inmensas sumas de dinero al capitalismo para que les fabrique, mantenga y repare dichos equipos, es imposible alegar que son dueños de su medio de producción. Entonces, sin Tecnologías Libres no hay Socialismo.

Si los colectivos de Tecnologías Libres queremos hacer algo por este mundo, tenemos que desarrollar nuestra propia conciencia de clases y entender cómo funciona el mundo en el que estamos. Tenemos que integrarnos con otros colectivos sociales y salir a trabajar con ellos. Los problemas de las y los campesinos oprimidos por el latifundio, las conserjes que luchan por sus derechos a ser tratadas con dignidad, los obreros que luchan por una nueva Ley Orgánica del Trabajo, las y los estudiantes que luchan por una universidad distinta, las mujeres que trabajan 18 horas diarias en maquilas hondureñas o malayas,  esos también son nuestros problemas, y no se resuelven únicamente con las caletreadas cuatro libertades.


Espero que ahora se comprenda mejor por qué no nos sentimos bien con el FLISOL que se hace tradicionalmente en Caracas, y por qué decidimos hacer uno aparte. Espero que las autoridades de la UBV mediten un poco y se pregunten por qué en esa universidad, que afirma ser totalmente política, se desarrolló un evento apolítico. Que investiguen qué hay detrás de eso, y que mediten en lo que puede pasar a futuro si adoptan la neutralidad tecnológica como discurso político.

Y quiero salirle al paso a los chismes: quienes realizamos el FLISOL en Tiuna El Fuerte, no tenemos ninguna intención de quitarle la organización a nadie. Pero creemos que haciendo un gran megaevento "neutral" una vez al año en alguna parte de la ciudad no llegamos a las personas que más nos necesitan. Todo lo contrario, ojalá contáramos con los recursos para hacer 20 o 30 eventos como este simultáneamente, en las diversas parroquias de Caracas. Ojalá pudiéramos hacerlo todas las semanas, y no una vez al año. Ojalá pudiéramos hacer muchos más eventos en el interior del país. Ojalá pudiéramos coordinarnos con todos los colectivos sociales para integrarnos juntos en una misma batalla, y ayudar a colocar a la mesa del socialismo, esta importante pata llamada "las Tecnologías Libres". Eso sí: con conciencia de clases.