En esa entrada hubo comentarios de todo género: reflexiones, lamentos, críticas, etc. Entre ellos, hubo uno de alguien llamado Manuel Bazó, que proponía con mucho entusiasmo aprovechar la oportunidad y colocar allí una réplica de madera del buque Leander, el que trajo a Francisco de Miranda a las costas venezolanas en agosto de 1806 en uno de los primeros intentos de liberar a Venezuela del yugo del Imperio español. Bazó hizo una fuerte campaña por Aporrea y otros medios, el gobierno bolivariano confió en él convirtiéndolo en el coordinador general del proyecto, y ayer, 12 de Octubre de 2011, seis años después de que la Santa María colapsara, fue inaugurada una réplica a escala real del Leander que se levanta orgullosa en ese mismo lugar.
Debo confesar que ayer, cuando caminaba por el parque y pude ver entre los árboles a la enorme nave de 35 metros de largo y 8 metros de ancho terminada, con sus 3 mástiles levantados y un hermoso acabado, se me humedecieron los ojos. No sólo por lo que el Leander significó. No sólo por lo que nos trajo (nuestra bandera, nuestra primera imprenta, la inspiración que cinco años después se tradujo en la Independencia). Sino por el hecho de que venezolanos tuvieron un sueño y lo pudieron hacer realidad. Y fue construido por venezolanos.
El Leander en el Parque Francisco de Miranda es tan importante para nuestra autoestima como venezolanos, como lo fue también la victoria 1-0 que la Vinotinto tuvo ante Argentina el pasado 11 de octubre. Entiéndase que en una generación hemos tenido un cambio sorprendente: de ser un país que adoraba a los conquistadores que arrasaron esta tierra y se llevaron sus riquezas, ahora admiramos a nuestros héroes y nos inspiramos en ellos para hacer nuestras propias hazañas. De ser un país tan humillado que sus habitantes muchas veces preferían vestir las banderas de otros países, ahora empiezan a respetarnos en el mundo y nos sentimos orgullosos de eso. De un país que sólo era visitado por transnacionales para llevarse nuestras riquezas (oro, petróleo y seres humanos), ahora empezamos a cruzar las fronteras para ayudar a otros pueblos del mundo a desarrollarse.
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2 comentarios:
Espero que le den cariño también a todo el parque en general y a los animales que lo habitan. Fui hace 2 meses y el estado de algunos espacios era realmente deplorable.
«Antes le enseñábamos a nuestros niños y niñas que había que ser como Colón: un genovés que se lanzó a la mar para arrebatarle a otros las tierras, sus recursos y sus vidas, para poder ser "admirado" como un gran conquistador. A engañar…»
Esta aseveración es injusta con las generaciones anteriores. En Venezuela siempre ha existido gente con aspiraciones de construir un país. Y gente con aspiraciones de robar a quien sea para hacerse una fortuna.
Entre los primeros están Arnoldo Gabaldón, el trujillano que erradicó el paludismo; Juan Pablo Pérez Alfonzo, el caraqueño que fundó la OPEP; Luis Beltrán Prieto Figueroa, el margariteño que creó el INCE para que los venezolanos pudieran aprender oficios y competir en igualdad de condiciones con los inmigrantes europeos.
En mi generación, la mayoría de nuestros padres nos enseñó a trabajar y a ser justos. Y así enseñamos a nuestros hijos.
De los segundos no voy a dar ejemplos.
Pero es nuestra maldición que han abundado y abundan entre quienes nos gobiernan.
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