16 de febrero de 2009

Carta abierta al CNE: Ustedes no pueden colocar a la máquina por encima del ser humano

El elevado número de llamadas y quejas de personas que tuvieron problemas con las máquinas de votación (que tal vez no sean muchas respecto al total, pero sin duda es una cantidad importante) tiene que hacer al CNE reflexionar un poco sobre la normativa con las máquinas, y sobre su propósito en uno de los mejores sistemas electorales del mundo, pero que todavía se puede mejorar más.

Numerosas personas llamaron a medios públicos y privados informando que, cuando oprimían su opción Sí o No, la máquina de votación no la marcaba y se tardaba un poco en hacerlo, y que esto ocasionaba numerosos votos nulos. Al parecer, también habían algunas máquinas con problemas en la pantalla táctil, que se quedaba pegada o era demasiado sensible. En otros casos se imprimían papeletas en blanco. Claro que eran pocos los casos en comparación con el total, ¡pero sí existían!

Y es que, si comparamos la cantidad de votos nulos que hubo el pasado domingo, con los que hubo en el referendo de 2007, veremos que creció de forma desproporcionada: ¡67 por ciento! (de 118.693 en 2007, a 199.041 en 2009). La participación, en cambio, subió 24 por ciento: 11.242.717 personas fueron a votar el 15 de febrero, con respecto a 9.002.439 personas en 2007.

La proporción de votos nulos respecto al total es pequeña pero importante: 1,77 por ciento. En cualquier elección con resultados muy cerrados, tal cantidad de votos nulos hubiera sido la excusa perfecta para sacar gente a la calle y hacer protestas masivas alegando que hubo fraude.

Obsérvese este video transmitido por Globovisión aproximadamente a las 4:50 pm de este domingo. En él, la periodista Gladys Rodríguez primero lee un comunicado sobre el elevado número de personas detenidas a nivel nacional por -entre otras cosas- destruir material electoral, y luego se pasa a mostrar personas votando en una escuela en Catia (oeste de Caracas), la Antonio José de Sucre, donde a una joven se le explicó cómo votar y a pesar de eso la máquina, al parecer, le imprimió el voto en blanco.



La joven reclama y el coordinador del centro finalmente aparece, pero le dice que, lamentablemente, no le queda otra sino depositar el voto en la urna, el cual se contará como nulo. La joven, frustrada, se va. Ni siquiera quiso declararle a Globovisión, lo que la delata como una probablemente partidaria del Presidente que tuvo que irse a su casa frustrada porque la máquina le anuló el voto y ella no pudo repetirlo.

Debe existir la posibilidad de repetir el voto

En particular, no me preocuparía que una máquina fallara si hubiera algún mecanismo para repetir el voto, asegurándose de que el voto anterior sea anulado. Total, si la máquina tuvo un problema, eso NO ES CULPA DEL VOTANTE. No debería privársele de ejercer el derecho al voto por una falla del computador.

Creo, por ende, que la normativa debe ser cambiada. Sé que la norma se puso por culpa de los escuálidos radicales, quienes hace 3 años iban a haber una protesta "rompiendo las papeletas", razón por la cual el CNE colocó la norma. Y estoy de acuerdo en que se detenga a esos malcriados, pero también quiero ir a votar tranquilo, sabiendo que si me equivoco, o si mi vecina de 74 años se equivoca, podrá corregir su error.

El ser humano por encima de la máquina


Un error que comete el CNE, y que es clásico de computistas tecnócratas y arrogantes, es asumir que la falla estuvo en el ser humano y no en la máquina. Muchachos graduados en Computación en la UCV, en la Unimet o en la USB dicen, Blackberry o iPhone en mano, que el problema no es de su costosa máquina SmartMatic, sino de la viejita de 68 años que fue a votar, se topó con 9 tarjetones gigantescos llenos de botones y colores psicodélicos (caso de las regionales) e, intimidada y nerviosa, se equivocó en una opción. Y, cuando fue a pedir que la dejaran rectificar, le anularon el voto y la mandaron para su casa so pena de ser arrestada.

Obviamente, luego de esa experiencia, esa viejita no volverá a votar MÁS NUNCA EN SU VIDA.

No, señores. No es el ser humano quien deba arrodillarse ante la tecnología. ES LA TECNOLOGÍA LA QUE ESTÁ HECHA PARA SERVIR AL SER HUMANO. No podemos asumir que, porque tenemos un celular de última generación, usamos cajeros electrónicos y sabemos programar en Assembler, todo el mundo hace lo mismo.

Desde hace años existe una rama de la computación llamada "Usabilidad", uno de los pocos residuos humanistas que quedan en la carrera. Trata justamente de eso: de buscar formas de que las interfaces de las computadoras sean lo más intuitivas y humanas posibles. Que una persona de 60 años se pueda parar frente a una máquina de votación y pueda ejercer su derecho al voto rápidamente y sin miedo alguno.

Los estudios de usabilidad no son algo del otro mundo. Puede ser algo tan simple como colocar a personas de todas las edades frente a una máquina de votación simulando que van a votar por determinados candidatos. Los operadores graban en video (con autorización de la persona) todos sus movimientos y reacciones, para analizar después en qué se confundió. La entrevistan a posteriori para que ella cuente su experiencia. Luego todos se reúnen, analizan las grabaciones y proponen cambios en la interfaz que puedan facilitar el voto a personas de edad avanzada o que están poco familiarizadas con la tecnología. Y se repite el ciclo.

Creo que el CNE requiere urgentemente aplicar estos estudios a sus máquinas, muy en especial en las elecciones regionales, que son muy complicadas incluso para gente con experiencia en computadoras. De cualquier forma, quien esté genuinamente interesado en esto debería tratar de contactar a profesores de la cátedra de Interacción Humano-Computador en la Escuela de Computación de la UCV, o en cualquier otra universidad respetable, que creo que les ayudarán con gusto.

Echadas en el Metro con una máquina de votación, rascándose las...

Otro tema importante es el de las personas del CNE que se colocan en estaciones del Metro y lugares públicos, días antes de las elecciones, a mostrar las máquinas de votación con el fin de que las personas conozcan las máquinas, los candidatos y las opciones, y puedan practicar. En la enorme mayoría de los casos (yo dirían el 98%), uno ve a las personas echadas en sus sillas, fastidiadas, aburridas, acompañadas de dos militares que también están espantando moscas o buceándose a las muchachas que pasan por el pasillo.

Esas personas están ESPERANDO que alguien se les acerque y les pregunte sobre las máquinas. Pero difícilmente alguien querrá acercárseles a interrumpir su descanso.

Sin embargo, recuerdo una notable excepción: una vez vi a una muchacha del CNE en la estación del Metro de La Hoyada, con mucha iniciativa, quien llamaba a la gente, les preguntaba si conocían la máquina y empezaba a demostrárselas. Y de pronto, ella se veía rodeada por 10 o 20 personas curiosas viendo cómo se usaba la máquina, haciendo preguntas y pidiendo que la dejaran usarla. Ella IBA Y BUSCABA A LA GENTE. ¡Eso es lo que necesitamos!

¿Es tan difícil capacitar a las personas que van a demostrar las máquinas, para que tengan iniciativa y se comporten como auténticos promotores de uno de los mejores sistemas electorales del mundo?

Nuestro sistema de votación es muy bueno, pero tiene esos detalles que hay que cambiar.
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Luigino Bracci Roa
Lic. en Computación de la UCV, mención Tecnologías Educativas.
A favor del humanismo y en contra de la tecnocracia en nuestra carrera.
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