8 de febrero de 2008

Guerras de cuarta generación: Cómo dejar sin Internet a países enteros

Hay muchos comentarios en Internet sobre la reciente ruptura de cinco cables submarinos de fibra óptica ubicados entre Egipto y Malasia, que dejaron sin Internet a millones de personas de la zona. Las empresas insisten en que fueron accidentes y que un sabotaje está más que descartado, pero muchos sospechan que estos actos eran provocados por terroristas o por alguna superpotencia que quería dejar sin Internet a buena parte de Medio Oriente, tal vez para medir sus tiempos de reacción.

Los cables cortados fueron:
  1. 23 de enero: FALCON (que une Emiratos Árabes Unidos con Oran)
  2. 30 de enero: Mar-ME-WE 4 (Egipto, Arabia Saudí, Golfo Pérsico e India se quedan sin internet)
  3. 30 de enero: FLAG (que une Europa y Asia)
  4. 5 de febrero: Haloul-Das (une Qatar con los Emiratos Árabes Unidos)
  5. 5 de febrero: SEA ME WE 4’ (que une Europa y Asia)


Quien quiera saber más sobre los cables cortados, puede leer este artículo de El Mundo de España o este otro en Alt1040

El punto es: Internet es el medio más vulnerable de todos. No es fácil callar a cientos de personas que transmitan clandestinamente usando transmisores de radio portátiles, pero un país entero puede ser dejado sin Internet en cuestión de minutos destruyendo uno o varios enlaces internacionales de fibra óptica, cosa que puede hacerse con facilidad desde un barco que arrastre un ancla, con un submarino o con un equipo de buzos.

Y hay que aclarar que el 90 por ciento del tráfico de Internet se mueve a través de fibra óptica. Sólo el 10 por ciento se mueve a través de satélites, que son más costosos.

Venezuela es aún más vulnerable, pues aproximadamente el 80 por ciento de los venezolanos navegamos a través de una misma empresa, la estatal Cantv. Desactivándola, millones de venezolanos nos quedaremos sin Internet.

Este artículo de John Robb, en inglés, habla de cómo las guerras de cuarta generación podrían usar los ataques contra conexiones a Internet como una forma de sabotear la economía y la estabilidad de un país, en particular a medida que los negocios y las empresas se vuelvan más dependientes de Internet como forma de comunicación. Ataques contra Internet también podrían usarse momentos antes de un ataque militar o una invasión (de hecho, algunos sospecharon que estos cortes de cables eran el preludio a una invasión a Irán).
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