11 de enero de 2007

Sobre RCTV, la explotación de los artistas, la Ley de Derechos de Autor y la reforma constitucional

Recientemente se ha iniciado un debate en torno al caso del vencimiento de la concesión del canal RCTV que ha tocado otro debate importantísimo en el marco de las leyes habilitantes y la reforma constitucional: el de los derechos de autor y los derechos de explotación.

En este video grabado este miércoles 10 de enero en La Hojilla escucharemos experiencias contadas por Earle Herrera, Mario Silva y Alberto Aranguibel sobre casos de artistas o creadores quienes fueron explotados por RCTV, el Bloque Dearmas y otros medios de comunicación.



Estos artistas llegaron a la vejez y murieron en tristes condiciones de indigencia y abandono. Muchos de ellos crearon obras o protagonizaron telenovelas que enriquecieron a sus explotadores durante años. Sólo recibieron un pago único por su trabajo; jamás recibieron regalías, beneficios laborales o seguridad social, a pesar de que el medio continuó beneficiándose de dichas obras por mucho tiempo...

Alberto Aranguibel también cuenta que a los actores en las telenovelas sólo se les paga una vez por cada media hora de aparición que tengan en la misma. No hay pagos posteriores, ni regalías. Ésto causa que los actores, desesperados por pagos, busquen a los escritores para suplicarles aparecer en alguna media hora de la obra.

La explicación también es legal

Esto no se debe únicamente a que la mayoría de los canales y medios de comunicación privados quieran explotar a sus empleados. Se debe a que la Ley venezolana de Derechos de Autor dice, en su artículo 59, lo siguiente:

Se presume, salvo pacto expreso en contrario, que los autores de las obras creadas bajo relación de trabajo o por encargo, han cedido al patrono o al comitente, según los casos, en forma ilimitada y por toda su duración, el derecho exclusivo de explotación definido en el artículo 23 y contenido en el Título II de esta Ley. La entrega de la obra al patrono o a quien encarga la creación, según corresponda, implica la autorización para que éstos puedan divulgarla, así como para ejercer los derechos a que se refieren los artículos 21 y 24 de esta Ley y la de defender los derechos morales, en cuanto sea necesario para la explotación de la obra. La cesión a que se refiere este artículo, no se efectúa implícitamente respecto de las conferencias o lecciones dictadas por los profesores en Universidades, liceos y demás instituciones docentes.


De esta manera, el autor que escribe una obra para una empresa (que puede ser un libro, el guión de una telenovela, un diseño publicitario o un complejo programa de computación) cede completamente los derechos de explotación a su empleador porque así lo dice nuestra ley. El autor recibirá un único pago, y de allí en adelante el empleador se desentiende de él y se quedará con cualquier ganancia producto de la venta posterior de la obra. El empleador decidirá cómo y de qué manera se venderá la obra, y ya el autor no tendrá control sobre la misma.

Es por ello que los artistas reseñados por Mario Silva y Earle Herrera murieron en condiciones tan tristes, mientras que el Bloque Dearmas y RCTV siguieron vendiendo los libros y novelas creadas por estas personas y enriqueciéndose con éstas.

La única forma en que el autor pueda evitar ésto, es que él tenga los conocimientos y la asesoría legal para firmar un contrato que obligue al patrón a reconocerle parte de los derechos de explotación, bajo condiciones preacordadas por ambos ("yo te doy el 50% de las ganancias", por ejemplo).

Nosotros ya tuvimos una experiencia similar con Kunawaro, un software que desarrollamos como nuestro Trabajo Especial de Grado en la UCV. Y lamentablemente el problema fue con un ente del gobierno bolivariano, adscrito al MCT. Afortunadamente un amigo, el abogado Carlos Reyes, nos asesoró al respecto y evitó que cayéramos en la trampa legal.

De seguro que RCTV y las Empresas 1BC seguirán funcionando después del fin de la concesión, ya sea por cable o vendiendo sus producciones a terceros. De tal forma que la no renovación no evita que los artistas sigan siendo explotados; hace falta modificar diferentes leyes y tal vez nuestra propia Carta Magna, en esta oportunidad histórica que ha brindado el Presidente Chávez y el proceso bolivariano, buscando defender a los débiles jurídicos frente a las grandes empresas transnacionales y a quienes explotan a las creadoras, creadores y artistas.
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