4 de marzo de 2006

Los dueños de medios venezolanos, interpelados y al desnudo

Son muy duras las críticas que muchas personas en el chavismo realizan contra los diputados de la Comisión de Ciencia, Tecnología y Medios que ayer interpelaron a Alberto Federico Ravell y Marcel Granier, altos directivos de Globovisión y RCTV, respectivamente. Canales ambos involucrados en el golpe de abril de 2002, protagonistas del paro de diciembre de 2002 y enero de 2003, quienes dieron su apoyo a las guarimbas, esparcieron la tesis del "fraude" electoral en las cuatro elecciones realizadas desde entonces, acabaron con la reputación de Danilo anderson previo a su asesinato, y luego lo "volvieron a matar" al acusarlo una vez más -sin bases- de toda una gama de acciones.

No sé si fue intencional o no, pero pareciera que los diputados que dirigieron la interpelación fueron allí más como empleados y periodistas, que como diputados (por lo menos dos de ellos fueron periodistas en el pasado). Y, evidentemente, los sres. Granier y Ravell fueron allí no como los imputados por una gran cantidad de crímenes que todo el país sabe que cometieron. No. Fueron allí como patronos. Como magnos empresarios. Casi que como reyes. Su actitud era la de "¿¡cómo se atreven estos empleaduchos, estos ex asalariados, a pedirme cuentas a mí, a un todopoderoso empresario de este país?!"

Granier tuvo el descaro de afirmar que en nuestro país había más persecución a la prensa que en gobiernos anteriores, y hasta llegó a decir que hoy los empresarios mediáticos "le tienen miedo" al gobierno. Pero a pesar de ello, no dudó en insultar y atacar al Presidente, a llamarlo "teniente coronel" de forma despectiva, y a regañar y tratar a los diputados como si ellos fueran sus empleados, o unos niños de preparatoria. ¿Alguna vez se dirigió de esa manera a alguno de los Presidentes anteriores? Nunca.

Ravell incluso tuvo el tupé de burlarse del asesinato de Danilo Anderson, insistiendo en que el explosivo que lo mató tuvo tan bajo poder que en vez de C4 lo que tenía era C3 o C2. Y lo hizo enfrente de la hermana del fallecido Fiscal, quien estaba allí presente.

Granier también decía que el gobierno intentaba cerrarlos, pero no podía porque RCTV se defendía muy bien. Pero todos recordamos cómo Lusinchi y Carlos Andrés Pérez cerraban medios en sus gobiernos: con una llamada telefónica a la DISIP. Sin tribunales, sin fiscalía. Y jamás fueron acusados de dictadores. Si Chávez fuera tan "democrático" como sus antecesores, ¡hace tiempo que RCTV y Globovisión estarían cerradas, como buena parte del pueblo pide!

Ahora bien: sin importar si los diputados estaban mal preparados o si fue una estrategia preacordada de su parte, doy gracias de estar de su lado. Demostraron ser gente sencilla, gente de pueblo, asalariados como nosotros, pero que están ejerciendo su trabajo como parlamentarios. Del otro lado están quienes demuestran su prepotencia, su arrogancia, su odio, su visceralidad.

Claro que no estoy contento con la actuación de los diputados, pero por otro lado, ¿y si hubiera sido al revés? Si los diputados hubieran humillado a los empresarios mediáticos, los hubieran insultado, los hubieran atacado a más no poder y los hubieran mandado a callar, comportándose como lo hacían los diputados de la IV República... ¿no hubieran quedado Granier y Ravell como víctimas? ¿No le daríamos la razón a la SIP y a Human Rights Watch de decir que aquí se persigue a la prensa?

En esta ocasión, los dueños de medios insultaron, vilipendiaron y trataron como guiñapos a los diputados, al Fiscal General (de quien hasta pidieron cárcel para él) y hasta al Presidente de la República. Gritaron cuando quisieron, chillaron cuanto quisieron, perdieron los estribos unas cuantas veces, respondieron sólo lo que quisieron. Y todo fue transmitido en directo y sin censura por el canal del Estado, VTV.

Definitivamente, quien aún crea que en Venezuela hay restricciones a los medios o a la libertad de expresión queda completamente en ridículo. Y yo estoy muy orgulloso de estar del lado del que estoy, a pesar de las fallas que puedan haber.
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