17 de noviembre de 2005

¿Se puede confiar en un canal cuyo director general se convierte en juez?

Es interesante que los lectores que están fuera de Venezuela vean un poco cómo los medios venezolanos son parte íntegra de los conflictos políticos que ocurren en el país, y por lo tanto no pueden ser utilizados como fuente confiable.

Hace momentos, el diputado Nicolás Maduro, presidente del parlamento venezolano, realizó una rueda de prensa donde denunció una reunión realizada en casa del empresario venezolano Tobías Carrero. En esa reunión habrían estado Alberto Federico Ravell (director de Globovisión); Nelson Mezerhane (uno de los dueños del canal, acusado por el asesinato del fiscal Danilo Anderson) y representantes del poder judicial, y allí aparentemente se acordó pagar un soborno de 3 millones de dólares para lograr la libertad de Mezerhane.

Si bien Maduro no pudo aportar pruebas de la reunión, dijo que emitió la información para tratar de desbaratar los intentos que están haciendo estas personas para sobornar al poder judicial y lograr la libertad de Mezerhane.

También divulgó que ayer, luego de que Mezerhane fuera detenido formalmente, él gritó algo como "esta que me hicieron me las voy a cobrar", lo cual quedó asentado en el expediente del juicio por ser una amenaza.

En la rueda de prensa se produjo una "peleíta" entre la periodista de Globovisión y el diputado Maduro, similar a la que vimos la semana pasada entre otra periodista de Globovisión y el Fiscal General Isaías Rodríguez. La peleíta se basó en unas imprecisiones que dio el diputado, pero con el obvio fin de desviar la atención sobre las acusaciones de intento de soborno y las amenazas de Mezerhane.

Pero lo peor de todo ocurrió cuando, en medio de la rueda de prensa, Globovisión dividió la pantalla. Por un lado se puso la cara del diputado Maduro en vivo en la rueda de prensa, y por el otro la cara de Alberto Federico Ravell, el director de Globovisión, riéndose y mofándose del diputado. ¿Qué tal?

Apenas terminó Maduro, un nerviosísimo Ravell apareció declarando desde Globovisión. Nego haber estado en alguna reunión el día domingo, defendió a capa y espada la inocencia de su "socio y amigo" el Sr. Mezerhane y dijo textualmente que "como socio, como hermano de Nelson Mezerhane tengo derecho a participar en cualquier reunión en la que yo crea que pueda ayudar, sobre todo en un país donde el derecho no resuelve problemas, donde hay que hablar con gente, hay que reunirse y tratar con todo el mundo. Si yo tengo que hablar con el Diablo en persona para que Mezerhane pueda salir libre, lo haré (...) No tienen idea de con cuanta gente me he reunido y con cuanta gente más me voy a reunir."

¿Qué objetividad se puede esperar de un canal de televisión donde su director general declara públicamente y ante las cámaras que su "socio, amigo y hermano" es absolutamente inocente?

Por cierto, Ravell no es socio de Mezerhane; es simplemente un empleado.

El Sr. Ravell estaba nervioso. De hecho, dijo cosas como "si Nicolás Maduro sabe quienes mataron a Mezerhane..." o "nosotros veníamos presionando a la jueza desde hace una semana...", que esperemos hayan sido errores producto de los nervios y no otra cosa.

También se puso nervioso cuando gente del equipo técnico estaban tratando de darle información, y dijo cosas como "¡dejenme...! ¡No me estén dando más chuletas que yo estoy solito aquí! Yo estoy solito, no tengo nada que esconder, no necesito que nadie me apunte nada ahorita, y me ponen nervioso... cosa que no estoy".

Criticó a Nicolás Maduro por toser y tomar un poco de agua en su rueda de prensa, pero él también se echó sus buches.

Pero más risa dio cuando le pidió a José Vicente Rangel: "libera a Mezerhane y ponme preso a mí en su lugar". Muchas personas están muertas de la risa con ese jalabolismo supremo (y todos sabemos que es puro jalabolismo, ya que el Vicepresidente no tiene injerencia alguna en la Fiscalía y no puede dar ese tipo de órdenes... las intenciones de Ravell fueron únicamente ganar puntos con su jefe).

Por cierto, Tobías Carrero es un conocido financista y amigo de Luis Miquilena, de quien conocemos sus amplias conexiones y nexos con el poder judicial.
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