10 de octubre de 2005

¿Libertad de expresión o responsabilidad del comunicador?

Y es que el programa de televisión "Aló Ciudadano" no pela una. La cruel golpiza que recibió un estadounidense de raza negra en Nueva Orleans, EEUU, por parte de varios policías, es utilizada por la cadena Globovisión para denunciar que en Venezuela "no hay libertad de expresión", ya que para ellos un "país libre" es aquel donde se pueden colocar imágenes a las cinco de la tarde, en pleno horario infantil, de un anciano siendo golpeado brutalmente por varios policías, y luego dejado en el piso ensangrentado.

La Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, de una forma bastante correcta en mi opinión, impide la emisión de imágenes cargadas de violencia sino hasta las 11 de la noche. Pero para algunos, el que un niño de 7 años vea hechos tan fuertemente violentos es sinónimo de libertad. ¿Qué tal?

Por cierto, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP, organismo que reúne a dueños de medios de todo el continente y que se está reuniendo en estos momentos en Indianápolis) debería irse a Nueva Orleans a condenar el ataque que hicieron estos policías contra el equipo de Associated Press que grabó las imágenes. Porque no dudo que, si esto hubiera ocurrido en Venezuela, allí sí habrían formado un escándalo de proporciones apocalípticas.

Tres correcciones que tengo que hacer:

  • El Fiscal General venezolano, Isaías Rodríguez, declaró hoy que Oswaldo Rodríguez, quien en vida era director del Consejo Nacional Electoral en el estado Amazonas, fue asesinado a manos del hampa común.

  • El ministro Rafael Ramírez informó esta tarde que no está prevista todavía la compra de un reactor nuclear por parte de Venezuela, pero que sí están intercambiando información.

  • Algunas personas critican mi artículo sobre el Fitcar 2005 por ser excesivamente negativo. Incluso Lina Ron leyó el artículo en su programa y me llamó infiltrado y contrarrevolucionario.

    El evento sí tuvo cosas positivas, y yo resalté aquellas que vi en mi artículo del jueves pasado. Los expositores y grupos artísticos dieron lo mejor de sí, y la gente de seguridad fue respetuosa. Pero nada de eso sirve si sólo un puñado de los miles de visitantes pudieron ver los stands y recibir el mensaje que querían transmitir los expositores.

    Tal vez tenga que disculparme por algunas palabras que usé, pero de ninguna forma me retracto ni de mi opinión ni de los hechos que narré. Ojalá y los organizadores mejoren su actuación para el año que viene.
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