7 de septiembre de 2005

Los medios se vuelven contra Bush y lo acusan por el "Katrina-Gate"

Artículo de TVAzteca.com que consiguió el pana Carlchucho y reproduzco íntegro.

"Pero por Dios, ¿es que están ciegos?", grita una mujer al director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), Michael Brown. "¡Ustedes se dan palmaditas en la espalda mientras aquí la gente se está muriendo!"

La que increpa a Brown no es una víctima del huracán "Katrina", sino una reportera de la cadena de televisión MSNBC. Las imágenes de miseria le han calado tan hondo que no se puede contener. Y no es la única.


Algunos medios norteamericanos ya han empezado a hablar del "Katrinagate", del mayor desafío para todo el "establishment" político desde el escándalo del Watergate de Richard Nixon en los años 70.

Hacía décadas que las televisiones, radios y periódicos de Estados Unidos no trataban con tan poca deferencia a su presidente y al gigantesco aparato burocrático de Washington como en estos días. Incluso ahora que ya han empezado a llegar de forma masiva las ayudas y que el agua comienza a bajar en Nueva Orleans, continúan las críticas por la negligencia del gobierno, tanto por sus fallos a la hora de prevenir la catástrofe como por su reacción a la misma.

Pero se trata de mucho más que un juicio distanciado. Numerosos observadores coinciden en señalar que nunca antes había asumido la prensa de manera tan directa, emocional e iracunda el papel de acusadora. No cuentan sólo una historia, sino que se han convertido en parte de ella.

"¿Ha salvado el "Katrina" a los medios estadounidenses?", se pregunta ante esta situación Matt Wells, periodista de BBC News que dice intuir ya un cambio histórico en la manera de informar en Washington.

Se acabó la autocensura de los medios gringos

A su juicio, muchos de los representantes de estos medios que cubren temas nacionales, sobre todo los moderadores desde sus mesas de trabajo, forman parte de ese "establishment". "Viven en los mismos barrios, van a las mismas fiestas (que los políticos). Sus televisiones pertenecen a grandes empresas que hacen donativos para la campaña electoral..."

Esto supone la "receta perfecta" para una manera de informar amedrentada, autocensuradora, señala. Aunque agrega: "Pero esto se acabó desde la semana pasada..."

La verdad es que si la reacción de Washington al "Katrina" fue lenta, también lo fue la de los medios. Hasta el viernes pasado, incluso los reporteros enviados a las zonas catastróficas tenían muchas dificultades para transmitir la magnitud de la tragedia, de la muerte.

Acostumbrados a rellenar horas de programación informando en directo, apostados valientemente ante las cámaras con el pelo alborotado y la gabardina ondeando azotada por el viento, sobre unas tormentas que en comparación con el "Katrina" no fueron más que un vientecillo, con el huracán les llegó el "Big One". Los reporteros televisivos realizaron las primeras horas de retransmisión prácticamente atónitos, tardando mucho tiempo en reaccionar.

Llanto periodístico

Pero después llegaron las emociones. Una reportera de CNN rompió a llorar y sólo logró hablar con gran dificultad cuando informaba de la gente que desde los tejados en Louisiana pedían ayuda a gritos. También a otros periodistas se les quebraba la voz mientras contaban lo que estaban viendo.

Después vino la oleada de representantes de las autoridades de Washington y con ellos las ruedas de prensa en las que unos políticos daban las gracias a otros por su incansable labor. Y con ello llegó la indignación.

"Esto no es Iraq, no es Somalia, es nuestra patria", dijo un reportero de NBC. Ted Koppel, un moderador de la cadena ABC que normalmente mantiene la calma, increpó directamente durante una entrevista a Michael Brown (a la derecha) porque éste se mostró incapaz de dar una cifra aproximada de los refugiados en el Centro de Convenciones de Nueva Orleans.

"¿Es que ustedes no ven la televisión?", le espetó este veterano de la televisión. "¿Es que nunca escuchan la radio? Nuestros reporteros llevan informando (de los refugiados) desde antes que hoy".

"¿Cómo es posible que nosotros tengamos mejores informaciones que ustedes? ¿Por qué no se lanzan alimentos? En Banda Aceh, en Indonesia, lo hicieron dos días después del tsunami".

Otro reportero de CNN estalla delante de las cámaras cuando la senadora Mary Landrieu alaba durante una entrevista un paquete de ayudas aprobado por el Congreso. "Disculpe, senadora", la corta, "lo siento si la interrumpo. Todavía no he oído nada de eso, porque durante los últimos cuatro días estuve ocupado viendo aquí a los muertos en las calles. Y cuando oigo cómo aquí los políticos se felicitan unos a otros... Ayer había un cadáver en la calle que estaba siendo devorado por las ratas porque el cuerpo llevaba tirado 48 horas".

Si estos incidentes no hicieron saltar las alarmas del entorno del presidente, George W. Bush, éstas tuvieron que resonar como tarde cuando la cadena Fox News, habitualmente fiel al mandatario, empezó a mostrar signos de defección.

Cuando a uno de sus reporteros se le preguntó por los peligros que implicaban los saqueadores, dijo mordazmente al micrófono: "Esta gente está desesperada. ¿Por qué no debería tratar de robarnos agua y comida?

Por otro lado, Bush se investigará a sí mismo para ver a quién le echará la culpa por lo de Katrina, según reporta BBC Mundo. El periódico Times-Picayune de Nueva Orleans pidió la renuncia de los responsables de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias. A ese llamado se sumaron las voces del ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton y su esposa, la senadora Hilary Clinton, para que se realice una exhaustiva investigación sobre lo ocurrido.
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