16 de septiembre de 2005

El mejor discurso que he escuchado en mi vida

Llegué anoche cansado luego de dar la pelea junto a otros compañeros de la comunidad de software libre en una reunión que el Ministerio de Ciencia y Tecnología iba a realizar, al principio en forma muy cerrada, con Sun Microsystems sobre el tema de Java y el Plan Nacional de Migración. Una batalla contra la maquinaria de ventas de Sun Microsystems, que a pesar de que nos superaban en número y de que contaban con el apoyo de gente del MCT y de varios entes públicos, sin embargo sufrió derrotas aplastantes.

Pero nada mejor para subirle el ánimo a uno que el ver al Presidente Chávez allí, en medio de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, convirtiéndose en noticia y centro de la atención mundial. Alguien sin medias tintas, directo, al grano.

De hecho, su mismísima introducción sobresaltó a todos los miembros de la sala: "¡El propósito original de esta reunión ha sido desvirtuado totalmente!", dijo. "Se nos ha impuesto como centro del debate un mal llamado proceso de reformas, que relega a un segundo plano lo más urgente, lo que los pueblos del mundo reclaman con urgencia, como lo es la adopción de medidas para enfrentar los verdaderos problemas que obstaculizan e impiden los esfuerzos de nuestros países por el desarrollo y por la vida."

¡Inoperante! ¡No sirve!

Tal vez ha sido el único presidente que, en años y sin pelos en la lengua, se ha atrevido a acusar el modelo actual de la ONU como algo inoperante. "¡Esto no sirve! ¡Hay que decirlo, es la pura verdad!"

"Las Naciones Unidas han agotado su modelo, y no se trata simplemente de proceder a una reforma. El siglo XXI reclama cambios profundos que sólo son posibles con una refundación de esta organización."


Y no es demagogia: el hecho de que las metas del Milenio estén a punto de fracasar ("al ritmo actual la meta se lograría en el año 2215") y de que la ONU no haya sido respetada en decisiones trascendentales como la invasión a Irak ("nunca hubo armas de destrucción masiva y sin embargo, y por encima de Naciones Unidas, Iraq fue bombardeado, ocupado y continúa ocupado", dijo Chávez) fueron parte de los fundamentos de Chávez en su discurso.


¡Dictadura!

Y es que, sin pelos en la lengua, Chávez denunció vestigios de una dictadura dentro de la ONU. Mostrando una propuesta de documento final que Estados Unidos intenta aprobar en el seno de la Asamblea General, Chávez denunció:

"Ahora aquí no se vota. Ahora aquí se aprueban documentos como este documento, ¡que yo denuncio a nombre de Venezuela como írrito, nulo e ilegal! Se aprobó violando la normativa de las Naciones Unidas... ¡No es válido este documento!"

Se escuchaban fuertes aplausos en el fondo.

"Habrá que discutir este documento. El Gobierno de Venezuela lo va a hacer conocer al mundo. ¡Pero nosotros no podemos aceptar la dictadura abierta y descarada en Naciones Unidas! Estas cosas son para discutirlas y para eso hago un llamado muy respetuoso, a mis colegas los Jefes de Estado y los Jefes de Gobierno."

"Este documento fue entregado cinco minutos antes, ¡sólo en inglés!, a nuestros delegados y se aprobó con un martillazo dictatorial, que denuncio ante el mundo como ilegal, irrito, nulo e ilegítimo."

"Oíganme una cosa, señor Presidente (Annan), si nosotros vamos a aceptar esto, es que estamos perdidos, ¡apaguemos la luz y cerremos las puertas y cerremos las ventanas! Sería lo último: que aceptemos la dictadura aquí en este salón."


La delegación estadounidense no ocultaba su cara de frustración.

Más adelante denunció que "un puñado de países" está intentando reinterpretar el derecho internacional a su antojo, para dar cabida a la llamada "guerra preventiva" y a la llamada “responsabilidad de proteger”, algo que podría ser utilizado para intervenir a los pueblos e irrespetarlos. "Yo creo que uno de los pueblos que requiere protección es el pueblo de Estados Unidos, demostrado ahora dolorosamente con la tragedia de Katrina: no tiene gobierno que lo proteja de los desastres anunciados de la naturaleza, si es que vamos a hablar de protegernos los unos a los otros."

Las propuestas

Chávez llevó siete propuestas concretas al seno de la ONU.

En primer lugar, propone una refundación del organismo: "Más allá de las reformas, reclamamos desde Venezuela la refundación de Naciones Unidas, y como bien sabemos en Venezuela, por las palabras de Simón Rodríguez, el Robinson de Caracas: 'O inventamos o erramos'."

Pero dado que algo como eso sólo podría ocurrir a largo plazo, trajo cuatro propuestas para discutirse tan pronto sea posible:

  • El apoyo a la propuesta hecha por muchos otros paises de expandir el Consejo de Seguridad, tanto en sus categorías permanentes como en las no permanentes, dando entrada a nuevos países desarrollados y a países en desarrollo como nuevos miembros permanentes.

  • La mejora de los métodos de trabajo "para aumentar la transparencia y no para disminuirla, para aumentar el respeto y no para disminuirlo, para aumentar la inclusión."

  • La supresión inmediata del veto en las decisiones del Consejo de Seguridad. "Ese vestigio elitesco es incompatible con la democracia, incompatible con la sola idea de igualdad y de democracia."

  • El fortalecimiento del papel del Secretario General, sus funciones políticas en el marco de la diplomacia preventiva, debe ser consolidado.

La penúltima propuesta tiene que ver con el cambio de sitio de la sede de la ONU.

En enero de 2005 estuvimos en el Foro Social Mundial en Porto Alegre. Diferentes personalidades allí pidieron que la sede de Naciones Unidas saliera de Estados Unidos si continúan las violaciones a la legalidad internacional por parte de ese país. Hoy sabemos que nunca existieron armas de destrucción masiva en Iraq. (...) Nunca hubo armas de destrucción masiva y sin embargo, y por encima de Naciones Unidas, Iraq fue bombardeado, ocupado y continúa ocupado.

Por eso proponemos a esta Asamblea que Naciones Unidas salga de un país que no es respetuoso con las propias resoluciones de esta Asamblea.

Sin duda una de las propuestas más espectaculares de la noche. Tras recordar que existe una propuesta de colocar dicha sede en Jerusalén, presentó una alternativa más viable, sugerida por el Libertador en la Carta de Jamaica en 1815:

Creemos que ya es hora de pensar en la creación de una ciudad internacional ajena a la soberanía de ningún Estado, con la fuerza propia de la moralidad de representar a las Naciones del mundo. Pero esa ciudad internacional tiene que reequilibrar cinco siglos de desequilibrio. La nueva sede de Naciones Unidas tiene que estar en el Sur, '¡El Sur también existe!', dijo Mario Benedetti. Esa ciudad, que puede existir ya o podemos inventarla, puede estar donde se crucen varias fronteras o en un territorio que simbolice al mundo. Nuestro Continente está en disposición de ofrecer ese suelo sobre el que edificar el equilibrio del universo del que habló Bolívar en 1825.

Chávez recordó además el grave daño ambiental que está causando el neoliberalismo en el mundo: "Katrina ha sido un doloroso ejemplo de las consecuencias que puede traer al hombre ignorar estas realidades. El calentamiento de los océanos es, a su vez, el factor fundamental detrás del demoledor incremento en la fuerza de los huracanes que hemos visto en los últimos años."

"Es práctica y éticamente inadmisible sacrificar a la especie humana invocando de manera demencial la vigencia de un modelo socioeconómico con una galopante capacidad destructiva. Es suicida insistir en diseminarlo e imponerlo como remedio infalible para los males de los cuales es, precisamente, el principal causante."

Nuevo orden mundial

Entonces dio paso a su última propuesta: la creación de un nuevo orden político y económico internacional rescatando una resolución aprobada en ese organismo en 1974, la 3.201. Leámos al presidente recordando parte de dicha resolución:

(Hay que) trabajar con urgencia para establecer un Nuevo Orden Económico Internacional basado –óiganme bien, os ruego– “en la equidad, la igualdad soberana, la interdependencia, el interés común y la cooperación entre todos los estados cualesquiera que sean sus sistemas económicos y sociales, que corrija las desigualdades y repare las injusticias entre los países desarrollados y los países en desarrollo, y asegure a las generaciones presentes y futuras, la paz, la justicia y un desarrollo económico y social que se acelere a ritmo sostenido”.

Recordó que dicha carta ratificaba el derecho de los Estados para nacionalizar las propiedades y los recursos naturales que se encontraban en manos de inversores extranjeros, proponiendo igualmente la creación de carteles de productores de materias primas, tales como la Opep.

Tras recordar los logros sociales de Venezuela, Chávez culminó recordando:

Reafirmamos aquí en este salón nuestra infinita fe en el hombre, hoy sediento de paz y de justicia para sobrevivir como especie. Simón Bolívar, padre de nuestra Patria y guía de nuestra Revolución, juró no dar descanso a su brazo, ni reposo a su alma, hasta ver a la América libre. No demos nosotros descanso a nuestros brazos, ni reposo a nuestras almas hasta salvar la humanidad.

Sin él no tiene miedo, ¿nosotros sí?

El discurso tuvo efecto inmediato en muchos revolucionarios: les dio fuerzas y energías para luchar, y los despojó del miedo. Si Chávez, amenazado de muerte en repetidas oportunidades, no tuvo miedo de ir a la ONU a decir sendas verdades aún negándosele las visas a su personal médico y de seguridad, ¿por qué nosotros tenemos que temerle a pequeños problemas y menudencias en nuestros lugares de trabajo o de estudios?

En la noche, el Ministerio de Comunicación e Información no esperó que terminara el "Miss Venezuela" y retransmitió en cadena nacional el discurso de Chávez momentos antes de que se anunciara la ganadora del certamen. En las urbanizaciones de clase media, la gente salió a cacerolear, pero esta vez (al iguasl que en las guarimbas de febrero) tuvieron que calarse a los chavistas gritando "Viva Chávez", poniendo la cadena a todo volumen o poniendo discos de con canciones como "Volvió volvió" o "Uh ah Chavez no se va".

Para los chavistas, cacerolear ese discurso es como cacerolear a la Virgen María para un católico. Y la gente no se caló la actitud escuálida de personas que perdieron hasta la más mínima capacidad de razonamiento.

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