23 de agosto de 2005

Literatura subversiva

Lo que ven arriba es la reseña hecha por una conocida librería venezolana del libro "Mi testimonio ante la Historia", escrito por Pedro Carmona Estanga y que se vende con total libertad en todo el territorio nacional. Hace unos meses, cuando el libro acababa de salir y estaba "de moda", se le veía con total normalidad en todas las vitrinas de las principales librerías del país. Hoy, debió cederle su espacio a libros más de moda: de autoayuda, de Feng Shui, de Harry Potter o del Código Da Vinci.

Para quienes no lo sepan, Carmona se autoproclamó presidente del país el 12 de abril de 2002, luego del golpe de Estado que sacó a Hugo Chávez del poder. En sólo 40 horas, disolvió el Parlamento y suspendió a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, al Fiscal General y al Defensor del Pueblo.

Durante esos momentos, numerosos allanamientos se efectuaron a nivel nacional. La televisión privada transmitió en vivo las visitas policiales a apartamentos de Freddy Bernal y de Lina Ron, en las cuales se calificaba de "literatura subversiva" a libros de Carlos Marx, afiches de Ernesto Che Guevara y demás publicaciones de izquierda, ello mientras una locutora de Globovisión invitaba a los televidentes a denunciar a sus vecinos chavistas.

Luego del contragolpe que devolvió a Chávez al poder, Carmona se escapó de su prisión domiciliaria y logró que Colombia le otorgara asilo político. Desde allí escribió su libro. Y los venezolanos, chavistas u opositores, estamos acostumbrados a ver esta publicación en todos lados.

Por eso escribo esta nota: en medio de nuestro realismo mágico, estamos acostumbrados a aceptar con normalidad cosas que son absolutamente inverosímiles en otras latitudes. Los jóvenes que vinieron al Festival de la Juventud se quedaron boquiabiertos al ver los titulares de los periódicos, los programas como "Aló Ciudadano" ó "La Entrevista", y el poder comprar en cualquier librería con absoluta tranquilidad ese libro, o el de Alejandro Peña Esclusa: "350: Como Salvar a Venezuela del Castrocomunismo" , que recomienda la desobediencia civil al estilo guarimboso como forma de sacar a Chávez del poder.

No me malentienda el lector; este artículo no es ni jamás será un pedido para que dichas publicaciones sean censuradas. Aún no conozco al primer chavista que me diga "esos libros deben ser prohibidos"; más bien, varios se alegraron de leer a Carmona responsabilizando a Cecilia Sosa de haber ayudado a elaborar el infame decreto del 12 de abril de 2002.

Ese libro no es censurado, pero estos sí lo son

Escribí esta nota por un lado orgulloso del elevado grado de libertad e incluso de libertinaje de expresión que hay en Venezuela, pero por otro, triste y hasta arrecho de que esa libertad no se replique en otros países.

  • El pasado miércoles, Vanessa Davies entrevistaba a un líder político colombiano quien denunciaba con indignación que a los jóvenes que visitaron Venezuela para acudir al Festival de la Juventud y los Estudiantes les fue decomisada la literatura y los afiches que llevaban de retorno a su país, so pretexto de ser "literatura subversiva."

  • El día siguiente, otro grupo de jóvenes nicaragüenses sufrieron el susto de sus vidas cuando el avión en el que regresaban desde Caracas sufrió un desperfecto que los obligó a aterrizar de emergencia en El Salvador.

    Pero sus problemas no terminaron allí; estuvieron tres horas encerrados en el avión y, según el diario Colatino, "a pesar de que el Ministerio de Gobernación había dicho que sólo realizaría un chequeo radiográfico, el personal de aduana chequeó una a una las maletas." Una diputada del Parlamento Centroamericano, Nidia Díaz, denunció que “ 'se tuvo algunos inconveniente y discusiones con algún personal de aduana porque en algunas maletas venían afiches de Hugo Chávez y videos. Ellos querían confiscar las maletas, pero se habló con las autoridades y se les explicó que ese material no era subversivo". Fue necesaria la intervención de la encargada de negocios venezolana para solucionar el problema.

  • Pero el verdadero colmo vino de "la cuna de la Libertad". Desde Miami, Michael Martínez denunció que Jad, un miembro de la Juventud Bolivariana (una organización pro-chavista de Florida) recibió una visita de agentes federales a su casa quienes, escudados en la Ley Patriótica, "registraron su cuarto y a un panfleto del Che que habíamos publicado le tomaron fotos", narra Martínez. "El panfleto se llama 'Mensage al TriContinental' y tiene la famosa foto de Alberto Korda en la portada; en la última página tiene un anuncio de la Juventud con el teléfono de mi apartamento como forma de contactar a la Juventud Bolivariana." Según Aporrea, los jóvenes habáin participado en el Festival Mundial.
En fin, el Che Guevara es subversivo, pero Pedro Carmona no.
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