15 de agosto de 2005

Inaugurada la Academia de Software Libre de Caracas

Este lunes inició sus actividades en la Torre Ministerial (antigua torre Banco Unión, en la Av. Universidad de Caracas) la Academia de Software Libre de Caracas (ASL), con la responsabilidad de capacitar al personal de los ministerios y entes públicos para iniciar el Plan Nacional de Migración a Software Libre. La tarea es titánica; la ministra Yadira Córdoba, quien presidió el acto, indicó que se están entrenando en esta primera etapa a 120 formadores, quienes luego continuarán la misión en forma exponencial hasta capacitar a unos 10 mil en los próximos meses. Los instructores inicialmente provienen de la Academia de Software Libre de Mérida, los pioneros en el tema a nivel nacional.

El asunto del Software Libre es tomado en Venezuela con especial significado. No se trata de ahorrarse unos reales, sino de soberanía tecnológica.

Soberanía tecnológica es un concepto simple. Consiste en que los propios venezolanos podamos resolver por nuestra cuenta la mayor parte de los problemas tecnológicos que tenemos, sin estar dependiendo de una única empresa nacional o extranjera, fomentando el empleo a través de empresas nacionales y cooperativas sin volvernos dependientes de una de ellas y solucionando internamente tantos problemas internos como sean posibles.

La dependencia tecnológica es un problema que encontramos en muchos lugares, no sólo en entes públicos.

En una empresa privada donde yo trabajaba teníamos una fotocopiadora, que se dañaba puntualmente todas las semanas, y requería que se llamara a un técnico para repararla. Este señor venía todas las semanas, ajustaba algunas cosas, mareaba al dueño con un cuento extraño, cobraba caro y la semana siguiente la fotocopiadora estaba dañada otra vez. Sin embargo, el dueño de la fotocopiadora estaba resignado a llamar a ese técnico, porque los otros, según él, eran peores o no conocían ese modelo de fotocopiadora en particular. Éramos tecnológicamente dependientes de ese técnico.

Algo así pasa con el software cuando no se tiene el código fuente, es decir, los planos maestros que permiten modificar un programa. Cierta empresa venezolana que vende un paquete de contabilidad y administración se ha enriquecido gracias a algunos problemas del mismo, que requieren que un técnico vaya cada cierto tiempo a "solucionar" ese problema. Cada visita es cobrada con un alto costo. Y, como ese software es imprescindible para operar la empresa normalmente, al empresario no le queda otra sino pagar lo que dicha empresa pida para "solucionar" ese problema aunque sea una semana más.

En este caso, el código fuente de este programa no se provee al comprador, quien tiene que resignarse a depender completamente del fabricante en lo que se refiere a solventar bugs, resolver problemas técnicos y actualizar a nuevas versiones. Teniendo el código fuente, el empresario podría contratar a un programador para que resuelva de una buena vez el problema de ese programa, e incluso añadirle nuevas cosas y personalizarlo según sus necesidades.

¡Eso es lo que se busca en la empresa pública! Sin embargo, los obstáculos serán muchos, y muchas veces no son técnicos o monetarios, sino que residen en la mentalidad de algunos de los que trabajan en la empresa pública. Por fortuna, otros están ansiosos de implementar el software libre, porque saben de lo que se trata.
Publicar un comentario