30 de agosto de 2005

Fallece Rafael Cabrices

Hoy, para una buena parte de país, falleció un asesino. Para otra buena parte, falleció un héroe, Rafael Cabrices. Uno de quienes disparó desde puente Llaguno el 11 de abril de 2002, contra varios automóviles blindados de la Policía Metropolitana que, minutos hantes, habían herido o asesinado a varias personas en el puente de la esquina de Carmelitas.



En el foro de Aporrea, algunas personas de oposición argumentaron hoy que murió "un violento". Esta fue mi respuesta.

Si, claro. Quienes estaban en Llaguno debían retirarse tras ver cómo mataron a sus compañeros e irse a sus casas. La Policía Metropolitana habría logrado su cometido: limpiar la avenida Baralt y la Urdaneta de chavistas. Luego, la marcha de la oposición subía y tomaba Miraflores. El presidente Hugo Chávez y casi todos sus ministros habrían muerto acribillados por la turba opositora, y hoy tendríamos un mundo muy distinto.

Con Chávez muerto y con la excusa de poder controlar a un país furibundo tras la muerte de su máximo líder, una nueva junta militar liderada por Héctor Ramírez Pérez, Efraín Vásquez Velasco y Néstor González González -entre otros militares- gobernaría el país de forma "provisional", apoyada por unos cuantos miles de marines estadounidenses y tropas de "paz" de la ONU. En efecto, Carmona Estanga de cualquier forma habría durado unas cuantas horas en el poder.

Hoy tendríamos 100 mil venezolanos menos producto de la represión de la dictadura. El petróleo estaría a 9 dólares el barril y se despacharían 7 millones de barriles diarios para Estados Unidos, país que con tanta prosperidad ya habría invadido a Iran, Cuba y Corea, doblegaría económicamente a la Unión Europea y habría logrado que Lula y Kirchner salieran del poder tras nuevos golpes de Estado.

La Opep estaría destruida y toda América Latina habría firmado el Alca sin chistar, para desgracia de los empresarios venezolanos, quienes hoy estarían sufriendo las consecuencias de competir desigualmente con productos importados de países vecinos, incluyendo Estados Unidos. Sí, estarían deseando que Chávez regresara.

El dólar estaría en 4.450 bolívares, para enojo de los niños sifrinos que querían comprarse computadora nueva. Nadie habría recibido nuevos aumentos salariales desde 2002, pues estos golpistas no son fanáticos de decretar incrementos de sueldo ni inamovilidades laborales.

El desempleo estaría por el 31 por ciento pero pocos lo sabrían; la delincuencia se habría abierto nuevos caminos luego de que se prohibiera terminantemente la buhonería, forzando a cientos de miles de personas a robar para poder comer. Esto habría causado la militarización de porciones de la ciudad, fundamentalmente en las principales vías de comunicación, con el trágico resultado en violación de DDHH y muerte de civiles inocentes.

Para poder resucitar la economía venezolana, el gobierno ramirezperecista- gonzalista- velasquista estaría evaluando la privatización de varias empresas públicas: Pdvsa no se privatizaría, pero toda la producción petrolera sí, otorgándose los pozos al mejor postor. Se vivirían tiempos de protestas en varias universidades autónomas luego de que se anunciara la venta de estas, mientras que se estudian formas de privatizar el Seguro Social, la CVG y la Onidex.

Si nada de esto ocurrió, es en parte gracias a Rafael Cabrices y al valiente pueblo bolivariano que el 11 de abril de 2002 permaneció en puente Llaguno, la avenida Baralt y la avenida Urdaneta, a pesar de la "misión" de la Policía Metropolitana leal de "limpiar" el camino a Miraflores.



Ellos permanecieron allí a pesar de que, para esa hora, decenas de chavistas ya habían sido alcanzados por disparon fatales que provenían, entre otros, de la Policía Metropolitana.

Paz a sus restos.