22 de octubre de 2004

Perdimos "esa vaina", pero no la inspiración


El pasado miércoles regresaba de Maracay por el terminal de La Bandera; había acudido a un foro de Periodismo Digital del cual tengo mucho por escribir. Fue entonces cuando caí en cuenta de cuán importantes para Caracas son las torres del Parque Central, ofreciendo un toque de modernidad que contrasta hermosamente con el verde de nuestro majestuoso Parque Nacional El Avila.

Hoy, una de esas torres yace semidestruida, para tristeza de muchos caraqueños.

Era domingo, 1 y 30 de la madrugada, cuando un mensaje de texto me despertó. Un amigo que vive en el centro me avisaba: "Hay un incendio en Parque Central, se queman dos pisos". Me comuniqué con otra amiga que vive en San Agustín, quien no sabía nada en ese momento, Luego salió de su casa, confirmó la noticia y se convirtió en mis ojos para reportar los hechos.

De esa forma, la página de Radio Nacional de Venezuela fue la segunda en reportar del incendio, cuando eran las 2 de la madrugada. La primera fue ElUniversal.com. La tercera fue Aporrea.

Sin embargo, creí que, como ya los bomberos estaban allí trabajando fuertemente, el incendio estaría controlado en la mañana. Que sería otro típico incendio de esos que afectan a una o dos oficinas y se extinguen rápidamente. Total, ¡son las torres más modernas de Venezuela! Tremenda sorpresa me llevé a las 10 cuando me desperté y vi que el incendio ya llevaba 4 pisos, y que difícilmente estaba controlado. Seis horas después, 20 pisos estaban consumidos por completo.

Coincido en calificar de muy tristes las declaraciones del presidente del Centro Simón Bolívar, quien más de una vez terminó diciendo que "el incendio se les fue de las manos a los bomberos" (lo cual no fue mentira), pero no admitía su cuota de responsabilidad ya que las bombas de agua y los rociadores no funcionaron. Las escaleras de emergencia tenían candados, pues fue la mejor forma que encontraron para "solucionar" el problema de delincuencia y de drogadictos que invaden los pasillos de las torres. Y el decirle a los periodistas cosas como "cálmense, esa vaina se puede volver a construir" fue la gota que derramó el vaso.

Pero menos mal que el incendio que ocurrió en "esa vaina" sucedió un fin de semana... sino, quien sabe si todavía estaríamos cuantificando los muertos.

Inspiraciones
Pero en parte el Sr. Cabezas tiene razón, sólo que no se sabe explicar bien: "Esa vaina" es sólo un edificio. Sí, es un símbolo de modernidad; fue nuestra forma de decir "nosotros también tenemos nuestras torrecitas gemelas".

Pero para mí, más inspirador es el pueblo que lucha por salir de abajo: la viejita que va todos los días a la misión Robinson a aprender, las muchachas del barrio que luchan por entrar a una universidad pública o a una misión para aprender un oficio y salir de abajo, los médicos cubanos que van a las 3 de la mañana a la casita de un sector humilde a ayudar a una madre a parir, los niños de 5 años que aprenden ajedrez en una escuelita pública en un municipio que ningún caraqueño ha visitado. ¡Eso si es inspirador!

Las torres de Parque Central no están ranchificadas ahorita, con la destrucción de 20 pisos por el incendio. Lo están desde hace 15 ó 20 años, tal vez culpa de su administración, tal vez culpa de sus propios habitantes e inquilinos. Igual caso ocurre con las torres de El Silencio y con muchos otros edificios gubernamentales y privados.

Es lamentable que haya que gastar decenas de millones de dólares en reconstruir la torre. Dinero que se pensaba destinar en misiones de salud o educación, cuando todo pudo prevenirse con algunas decenas de miles de dólares para arreglar rociadores, bombas y colocar un sistema de vigilancia mejorado.

Hay que arreglar todos esos problemas, antes de que ocurra una verdadera tragedia. Porque más trágico que perder a veinte pisos de hierro y concreto, es perder una sola vida humana. El gobierno bolivariano no puede pasar por alto esta advertencia.
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