9 de septiembre de 2004

Kaufman trata de superar realidad venezolana

¿A cuántos de ustedes les pasa que van al cine a ver una película, y debido a que esta tiene un guión bastante denso y absorbente, terminan desorientados por algunos minutos?

Bueno, el martes fui a ver "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", protagonizada -entre otros- por Jim Carey, Kate Winslet, Elijah Wood y Kirsten Dunst. Este es el tipo muy raro de películas donde la fama no recae tanto sobre el director o sobre los actores, sino sobre el guionista, Charlie Kaufman.

No pienso hacer aquí un resumen o una reseña de la película, pues en realidad no sé como describirla. Si trato de darles algún detalle, alguien creería que es una típica película romántica, lo cual es falso. Pero si trato de darle otra vuelta, alguien terminaría pensando que es una película de ciencia ficción, y tampoco es así. Conténtense con saber que Kaufman es el escritor de "¿Quieres ser John Malkovich?", que el guión va en el mismo estilo, y que Carey hizo un papel bastante serio, sin una sola de sus acostumbradas muecas. ¡Y Elijah fue muy bueno haciendo el papel de un actor muy malo!



Bien, voy al Centro Plaza a ver la película el martes a las 5 pm. Ese día, el huracán Iván se aproximaba a las costas del oriente venezolano. Ya habían ráfagas de viento y bastante nubosidad en Caracas, provocadas posiblemente por otras causas, pero aún así mi viejo me llama al celular a eso de las cuatro para decirme que Iván estaba causando fortísimas lluvias en oriente y que a las siete debía estar causando fuertes lluvias sobre Caracas. Mi viejo suele ser bastante alarmista, así que no le hice mucho caso.

Me meto a ver la película. Salgo del cine a las 6 y 40 pm, marcado un poco por la forma como Joel, el protagonista, debe huir entre los recuerdos de su mente para salvarlos. ¡El guión realmente me absorbió, créanme! Para más colmo, en la sala sólo habíamos unas 15 personas, en su mayoría señoras de 60 años que van al cine solas :-S Por lo tanto, es un poco difícil ir al cine solo a ver una película de estas, salir a los pasillos del centro comercial y darte cuenta de que estás en el mundo real.

En fin, el mundo real no me ayudó mucho a despertarme. Salgo a la avenida Francisco de Miranda, ¡y la encuentro totalmente desierta!

--Eh, esteeem. ¿Qué dia es hoy? ¿Es domingo? -me pregunto.

Es raro. Tal vez sea domingo, pero mucha gente está vestida como de oficina. "No... un momento... hoy es... ¿¡hoy es martes!? ¿Por qué c... de la m... la avenida Francisco de Miranda está desierta?", me pregunto otra vez.

Comienzo a caminar por en medio de la avenida en dirección a mi casa. Algunos policías municipales estaban en las esquinas bastante tranquilos. Uhm... qué extraño.

"¿Será que estoy en mis recuerdos? ¿Será que regresé a marzo de 2004 y estoy en las guarimbas?", pensé, recordando que en esos días los manifestantes oposicionistas cerraban las vías con cauchos quemados, postes y vallas e interrumpieron el tráfico en las principales vías de la ciudad.

Pero no, no había humo en el ambiente, ni cauchos quemados, ni encapuchados en las calles. "¿Será que alguien borró esa parte desagradable de mi mente para hacerme creer que las guarimbas son algo bonito?"

Empecé a evaluar otras posibilidades. "¿Será entonces que estoy en el paro de 2002-2003?" Pues tampoco... los centros comerciales están abiertos, los escuálidos no tienen pitos en la boca y no están golpeando a los dueños de esa panadería por tenerla abierta.

Seguí caminando, y pronto entendí qué pasaba. No Luigino, no estamos en el paro ni en las guarimbas. Hoy es martes 7 de septiembre de 2004, Iván aún no ha llegado a Caracas y no estás navegando en tus recuerdos para tratar de salvarlos de alguna máquina conducida por un técnico drogado que trata de destruirlos.

Lo que sucedió es más próximo a la realidad venezolana.

Según me avisó Magoo, "Las protestas eran porque querian quitar una parada de la linea de Guatire que estaban haciendo en parque del Este. Aunque estoy consciente de que no tenian permiso, esa parada ayudaba a mas de uno" (por mi cuenta había averiguado otra versión sobre camioneteros piratas). Es la tercera vez que hacían esto en las últimas semanas, y ello obligaba a la gente a tomar rutas alternas, atravesando Altamira, Santa Eduvigis y Sebucán, o sino tomando la autopista del Este. Por ello, la Francisco de Miranda estaba desierta.

Las policías municipales de Chacao y Sucre se limitaban a manejar el tráfico y tratar de negociar con los conductores para que desistieran de la protesta. Como ésta no tenía ningún tipo de color político, no habían cámaras de televisión, ni antenas de microondas, ni nada parecido a un periodista en sus alrededores. La protesta no era noticia, a pesar de que estaba afectando a unas 50 mil personas que habitan el área, y a pesar de tener a dos canales de televisión (Televen y Venezolana de Televisión) a menos de 3 kilómetros de distancia. (Corrección: la noticia sí fue transmitida por Aló Ciudadano, pero vía telefónica y sin imágenes --Super).

Bueno, ese fue mi despertar desde una película de Kaufman al mundo más o menos real que vivimos aquí. El mundo de Kaufman sin duda es más divertido e interesante, pero el guionista que escribe las historias que vivimos en Venezuela tampoco es tan malo.

Sin duda es mucho más original que los guionistas que escriben para Canadá o Alemania.
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