10 de septiembre de 2004

Disculpas

Después de haber meditado un poco sobre la cuestión, lamento haber utilizado el escrito que hice ayer para arremeter contra los usuarios del supermercado Excelsior Gama, quienes -a pesar de que realmente odio ese supermercado- tienen todo su derecho a utilizarlo sin ser criticados por ello. A esas personas, mis sinceras disculpas. Trataré de canalizar de otras maneras mi odio hacia ese superabasto, ¡lo prometo! También eliminé el texto en cuestión, y también hice algunas correcciones en el artículo basadas en comentarios de Magoo y Superdharma.

Pero aún así, entiendo que hay personas que simplemente no la pasan bien leyendo este blog, al igual que hay blogs de personas que yo simplemente no soporto y que desde hace mucho dejé de visitar. Lamentablemente, todos tenemos diferencias; algunas se pueden conciliar y otras no. Es irreal pensar en un mundo utópico, donde todos tienen grandes sonrisas y todos se llevan bien con todos.

Pero al menos haré lo imposible por tratar de convivir, y espero que ustedes hagan lo mismo.

Creo también que la desaparición de ciertos conceptos en los medios de comunicación y agencias de publicidad nos han llevado un poco a esto. En el pasado, el que una agencia de publicidad emitiera un anuncio que desagradara al 15 o 20 por ciento de la población era un tabú impensable, que podía conducir al despido del publicista. Hoy, en Venezuela, los periódicos, revistas, refrescos, cantantes, telenovelas y hasta algunas tiendas emiten mensajes publicitarios que claramente excluyen o hasta ofenden al público chavista, del cual ya estamos claros que tiene mucho más que el 20 por ciento de la población.

Yo aún recuerdo muchos de los mensajes publicitarios pre- y post-paro, y es por ello que no tomo Coca Cola, no como en McDonalds o en Wendy's ni tampoco voy al Excelsior Gama, mucho menos me compro un periódico como El Nacional o El Universal, no veo Radio Rochela, no asisto a conciertos de Los Amigos Invisibles o Guaco, no asisto a los espacio de humor que Emilio Lovera hace en el Aula Magna, y muchísimo menos veo Aló Ciudadano, La Entrevista o -por lo general- algún programa de RCTV o Venevisión, pues las cuñas publicitarias son insoportables, sobre todo en el primero.

En VTV estoy consciente de que el mundo se vive al revés... pero, ¿qué esperaban? ¿Me tengo que calar a juro los chistes antichavistas de Radio Rochela? ¿O los insultos que Martha Colomina emitía contra los chavistas todas las mañanas? Al menos en VTV me siento a gusto.

Creo que con los blogs está ocurriendo más o menos lo mismo. Yo de verdad voy a tratar de execrar en este blog ese tipo de manejos al cual nos adapataron los medios de comunicación, pero de verdad no garantizo que lo pueda lograr.

Pero al menos lo intentaré.

pd. ¡Feliz reunión de blogueros en Barquisimeto!
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