13 de septiembre de 2003

Tristeza y desilusión

Caracas, 4.45 pm. El vagón del Metro estaba atestado de gente que regresaba a sus hogares. Rostros cansados, mulatos y sudorosos ponían los ojos en el techo mientras una señora de unos 80 años, con acento chileno, pasaba entre las personas pidiendo una colaboración.

"¿Y qué carajo hace una señora de 80 años en el Metro pidiendo plata?", se piensa uno imaginando que una señora con un rostro tan tierno como ella de seguro debía tener hijos y nietos que vieran de ella. País contradictorio es este, donde el oro negro no basta para ayudar a las blancas canas a vivir mejor.

"A ese maldito Chávez hay que matarlo", repetía alguien con insistencia a su compañero de viaje.

La frustración y la rabia se manifestaban sin bacilación en los opositores al gobierno de Hugo Chávez Frías este viernes 12 de septiembre de 2003. Sólo hace minutos el presidente del Consejo Nacional Electoral, Francisco Carrasquero, anunciaba sin titubeo la invalidez de las firmas que la oposición había introducido días atrás, donde solicitaban sacar al Primer Mandatario de la Presidencia a través de un referendo revocatorio.

La oposición decidió recoger las firmas el 2 de febrero de 2003, cuando Venezuela salía de un paro petrolero de 62 días que buscaba la salida del Presidente Constitucional. Aquel día, El Firmazo llenó las pantallas de los medios durante casi todo el día, mientras unas modestas colas de gente (que no se comparaban con las aglomeraciones que se forman los días de elecciones) se agrupaban en las proximidades de algunos centros educativos para estampar su rúbrica. Y no era una, sino entre 9 y 16 planillas, dependiendo del estado, pues también se estaban llenado planillas para salir de gobernadores, alcaldes y diputados "oficialistas", para pedir una constituyente y para darle poderes supraconstitucionales a los medios de comunicación.

Pero en medio de la emoción del momento, con una mente obtusa y nublada después de ser bombardeados por más de 17 mil comerciales a través de 5 canales comerciales, a los redactores de los textos de las planillas se les olvidó hacer las cosas bien. Redactaron equivocadamente el texto de la planilla, convirtiéndola en una proclama política más que en una solicitud formal ante el CNE.

Esa fue solo una de las causas por las cuales se anularon las firmas. Otra de las causas fue que una empresa privada, Súmate C.A., fue la que recolectó, verificó y empastó las firmas. Con ello buscaban aparentemente escaparse de las atribuciones de la Ley de Partidos Políticos, que exigía a todos los payasos del circo (léase: partidos políticos) indicar de dónde venían sus fondos, y les prohibía recibir fondos provenientes del extranjero.



II

"Dios te reprenda por esa lengua... ¡a nadie se le desea el mal, porque lo que tú le desees a los demás, eso se te devolverá!", le gritó la viejita chilena al escuálido, que dejó de ser deprimido y frustrado para pasar a ser un escuálido deprimido, frustrado y regañado.

Pero es que los chilenos saben mucho de muerte. Más de 10 mil muertos y desaparecidos en 13 años de dictadura pinochetista eran más que suficientes para dejarles una sentida lección en sus corazones, a pesar de que algunos le dan las gracias al General por hacerles el favor de convertir al país en uno "muy desarrollado".

Pero es que los escuálidos no son los únicos que piden muerte hoy día. "Kill Arafat", decía. Y no era un triste israelí; era el editorial de un importante periódico israelí, el Jerusalem Post. Parece que Dios decidió aplicarle un cruel castigo a Hitler, y decidió que reencarnara como judío. Pero nazi es nazi así se vista de seda, o así se ponga pinta de judío.


III

Los opositores a Chávez seguían deambulando deprimidos; se les malveía por todos lados. Por Las Mercedes, por Chacao, por Altamira. Cada rostro era un poema distinto. Y tal vez el problema ya no era Chávez... el problema era que, si los líderes de la oposición eran tan torpes que no podían recoger bien ni siquiera unas firmas, ¿qué se puede esperar si algún día llegan a gobernar? Como decía la mamá de Mingo: "iremos al poder, y a los tres años nos volveremos a ir porque no sabremos gobernar, y Chávez volverá a ganar."

La depresión continuaba a pesar de los intentos de los medios de hacer parecer la derrota como victoria. "¡Qué bueno que nos rechazaron las firmas", parecían decir. Pero sus subditos no se comían la coba, y sabían que habían sido derrotados... una vez más.

Esta noche no hubo cacerolas. Los medios no dieron las órdenes de tocarlas, a diferencia del día anterior, cuando la gente salió a cacerolear sin objetivo ni motivo real, más que para cumplir las órdenes que se les transmitían a través de la telepantalla.


IV

"Pídanle a Dios que esto se resuelva bien, y en paz", decía la señora mientras se aproximaba a la puerta del vagón para salir de él. Eso es lo que uno desea; sin embargo, la conmemoración de los 30 años del golpe contra Allende llenó las pantallas de VTV y de History Channel de programas especiales que mostraban la crueldad de la derecha chilena... crueldad que recuerda mucho a lo que vivimos en Venezuela en abril de 2002. Ya tenemos nuestros propios Pinochets, comenzando por generales como García Tamayo, González González o Medina Gómez. Por fortuna, estos nunca llegaron al poder.

Los bolivarianos en su mayoría esperamos que esto se resuelva por la vía pacífica. Pero un pequeño y creciente grupo -con el cual no estoy de acuerdo- comienza a razonar que sólo con mano dura se podrá aplastar a la derecha. O sino, esta nos aplastará a nosotros.

Y si bien no estoy de acuerdo con ellos, cada día tengo menos argumentos para rebatirlos.
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